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Artículos y colaboraciones.

Los puntos de vista y opiniones expresados en los artículos corresponden a los autores y no reflejan necesariamente la política oficial CODEIV.

El metaverso en las Relaciones Internacionales

Por Yanira Velázquez El metaverso ofrece una forma de reunir a personas de todo el mundo en un espacio virtual, lo que permite la interacción y el diálogo entre diferentes culturas y naciones. Según la Comisión Europea, el metaverso “es un mundo virtual inmersivo en el que se utilizan unos cascos para entrar en un espacio que conecta todo tipo de entornos digitales”. Así tenemos un entorno que funciona para realizar actividades de la vida cotidiana como jugar y trabajar, pero también para asuntos de interés Nacional para los Estados. A medida que aumenta la experiencia virtual en diferentes áreas, cambia la forma en que las personas se comunican y relacionan entre sí. Este cambio tiene su impacto no solo en las relaciones interpersonales, sino también en las relaciones internacionales. El metaverso se está convirtiendo en una nueva dimensión para que los representantes de los Estados interactúen. De hecho, en la actualidad ya se utiliza el metaverso en plataformas para realizar de forma virtual cumbres, reuniones de alto nivel e incluso trabajar permanentemente en proyectos de cooperación. Esto se potenció con el confinamiento tras la pandemia por el COVID-19. Desafíos que representa el metaverso para las relaciones internacionales Como muchas de las herramientas tecnológicas que brindan grandes beneficios, también existen aspectos que hay que considerar para asegurar que las metas se cumplan. En el campo de las Relaciones Internacionales algunos de los desafíos que tiene el metaverso son: Seguridad Son muchas las reuniones entre representantes de los Estados en las que se discuten temas críticos y confidenciales. De allí que sea fundamental garantizar la protección frente a ciberataques, ciberespionaje, así como garantizar que los datos y la privacidad de los usuarios estén protegidos. Nuevas regulaciones Otro desafío es el de la regulación. A medida que el metaverso crece en popularidad, se están desarrollando nuevas formas de comercio, propiedad, contratos, etc. La falta de regulación permitiría que los países más poderosos impongan situaciones que les favorezcan a la hora de tomar decisiones o limiten el acceso a información o reuniones. Inclusión Además, el metaverso también presenta desafíos en términos de inclusión. A medida que el mundo se vuelve más digital y se pretenda aprovechar estas herramientas por el mundo diplomático, es fundamental garantizar que todos tengan acceso a las oportunidades que ofrece el metaverso. Esto está directamente relacionado con la necesidad de regulación para crear un entorno legítimo y seguro. No hay duda que Internet, el boom de las redes sociales, y ahora el metaverso, han generado que muchas actividades se realicen de forma diferente. Ya que la presencialidad no es imprescindible para cumplir diferentes objetivos, y esto incluye lo referente a temas propios de las relaciones internacionales. De allí la necesidad de que los Estados trabajen para establecer un marco que les permita actuar, en el campo de relaciones internacionales, de forma equitativa, segura y en el que impere la confianza de los diferentes actores. Yanira Velázquez Licenciada en Estudios Internacionales y Abogada. Profesora universitaria. @yaniravel

99 globos rojos

Por María Alejandra Aristeguieta En 1983 el grupo Nena hizo muy famosa una canción new wave alemana llamada “99 Luftballons” que hablaba de cómo el acto inocente de 99 globos rojos volando en el horizonte son identificados por un general como una agresión al espacio aéreo de su país y desatado una guerra nuclear. La letra nació de la inspiración de uno de los jóvenes miembros de la banda, quien, durante un concierto de los Rolling Stones en Berlín Occidental en el que lanzaron globos de helio al cielo, se preguntó qué pasaría si esos globos volaran por encima del muro que partía la ciudad en dos y llegaran a Berlín Oriental, capital de la entonces comunista República Democrática Alemana. En medio de la excitación del concierto, el joven pudo, sin embargo, imaginarse un mundo distópico en el que aquel vuelo de 99 globos por el horizonte pudiese desencadenar una reacción soviética de proporciones tales que se dispararan todas las alarmas nucleares y que, al atacar, todos los países reaccionaran en cadena. La canción no hacía más que poner de manifiesto los miedos que sentía la juventud alemana, epicentro de la división geopolítica del mundo, ante un futuro incierto causado por el ambiente de tensión y escaladas permanentes características de la Guerra Fría, y muy particularmente, en un período de intensificación de la carrera armamentista a finales de los años setenta y principio de los ochenta en el que tanto la Unión Soviética como Estados Unidos trataban de mostrar su superioridad a través de la retórica política, ejercicios militares y despliegue de misiles y armamento (capaces de aniquilar buena parte de Europa, y sobre todo, Alemania), así como a través de la diplomacia hacia países parte de sus respectivos ejes de influencia. Con su tono acelerado y sus palabras irónicas, la canción encerraba también críticas a la ligereza con la que se manejaba la amenaza nuclear tanto en los medios de comunicación, como en el mundo del espectáculo y entretenimiento en el que aparecían con frecuencia referencias al botón rojo que cualquiera podía accidentalmente apretar, en una especie de pulsión colectiva que no hacía más que echarle, tal como decía la propia canción, cerillos encendidos a los bidones. Tal fue el éxito de la versión alemana, que un año después aparecía una versión aún más incisiva en inglés en la que se describía un mundo aterrorizado que hace saltar la máquina de la guerra, y en el que 99 ministros se reúnen 99 veces para tomar 99 decisiones y sacar a las tropas en medio del éxtasis de ver finalmente su sueño hecho realidad. Ambas versiones, como es de suponer, terminan describiendo un mundo devastado en el que ya no quedan ni generales ni aviones, pero tampoco ciudades, y en medio de aquella destrucción, aparece un globo rojo, que la protagonista lanza de nuevo al aire. No obstante lo lejano del escenario descrito arriba, cuarenta años más tarde aparecen en nuestro horizonte otros “globos rojos” que inocentemente vuelan por el espacio aéreo de Estados Unidos, Costa Rica y Colombia y que solo cuando Estados Unidos derriba uno de ellos, China condena la acción al tiempo que los identifica como propios y los describe como globos destinados a fines científicos meteorológicos que se desviaron por fallas técnicas y aparecieron en cielo estadounidense y latinoamericano. No sabremos con certeza las características ni objetivos de los artefactos hasta que los expertos estadounidenses hayan analizado los desechos que cayeron al mar, derribados por su fuerza aérea. Mientras tanto, Biden ha aprovechado el hecho, ocurrido en vísperas de su intervención anual sobre el Estado de la Unión, para escalar la retórica, postergar el viaje de su secretario de Estado a China como una acción simbólica de nuevo enfriamiento de las relaciones, para así mostrar firmeza y aglutinar la nación en torno a sí mismo y de cara al (potencial) enemigo. Asimismo, no escapa la posición asumida por el presidente de Colombia, viejo aliado de Estados Unidos, que no solo no condenó el sobrevuelo del globo chino sobre su espacio aéreo, sino que anunció su viaje a China con el fin de buscar financiamiento para una nueva construcción del metro de Bogotá. En un tiempo signado por el posicionamiento geopolítico del mundo posguerra fría en franco reacomodo y en el que Rusia y China trabajan concertadamente para abrir frentes simultáneos de tensión, como la guerra en Europa o los misteriosos globos, elementos como la retórica política de los distintos actores que repite su tono incrementalista del pasado, o las alianzas y los nuevos ejes de influencia, e incluso la amenaza cada vez menos latente y más presente de una escalada nuclear, nos dan señales tanto del camino que estamos transitando como del camino que corremos el riesgo de transitar. Por eso, si yo me acuerdo de la canción de los 99 globos rojos y lo que ella representaba, Biden, Xi Jinping y Putin se deben acordar de mucho más, por lo que deberían seriamente pensar en poner sus cerillos lejos de los bidones. María Alejandra Aristeguieta Internacionalista UCV, ex diplomática, consultora y analista de relaciones multilaterales. @MAA563

4F 1992, UN PUNTO DE INFLEXIÓN… HACIA ABAJO

Por Rafael Gallegos                        Se cumplen 31 años del intento de derrocamiento contra el presidente democrático Carlos Andrés Pérez. A corto plazo una derrota militar, a mediano plazo una victoria política para los golpistas, y a largo plazo la destrucción (estratégica) de Venezuela. En ese entonces, yo trabajaba en Corpoven Barinas. No tenía teléfono en mi casa, así que debí ser uno de los pocos venezolanos que durmió completo esa noche. Al despertarme encendí el televisor como de costumbre. El periodista Carlos Fernandes mostraba la famosa foto de la tanqueta subiendo las escaleras de Miraflores. Fernandes dijo: aquí tienen una foto del golpe de estado. –      ¿Un golpe? –  me dije en un ejercicio de inocencia – debe ser en Argentina o en Haití… Cuando llegué a la empresa encontré a tres gerentes viendo los acontecimientos por TV. –      Aquí todos estamos con el golpe- me dijo bromeando y buscándome la lengua uno de ellos. –      El que esté con el golpe es un traidor a la patria – me salió del alma. Yo no podía comprender la existencia de golpistas luego de treinta y cuatro años continuos de democracia y menos en las puertas del siglo XXI. Para mí, eso era prueba superada. Pensaba que esa intentona era un regreso a las cavernas de Trucutrú. Cierto que Venezuela tenía problemas muy serios. La administración de los cuantiosos ingresos petroleros de los setenta había resultado un fracaso. Devaluación, inflación, el 60% de pobreza, aflojamiento de los resortes morales, cuantiosa deuda. Sin embargo, la superación de esta problemática debía ser por la vía democrática. La perfectibilidad de la democracia, como decía el presidente Herrera Campins. Además, el actual gobierno de CAP mostraba buenos indicadores. El llamado paquete económico comenzaba a dar resultados. Bajaban la pobreza y la inflación, aumentaban las inversiones, la empresa petrolera se abría al capital privado, el estado privatizaba empresas como Cantv, las de Guayana, etc. … el país comenzaba a revertir lo que Pérez Alfonzo llamó “el desastre”. Al decir de Miguel Rodríguez, estábamos en la ruta de un Qatar, o algo así. Me sorprendió el apoyo que tenía Hugo Chávez en Barinas. Mucha gente lo conocía y había jugado pelota con él, o cantado serenatas. El apoyo era general. En Caracas – y en Venezuela – los padres disfrazaron de Chávez a sus niños ese carnaval. La gente vio a los golpistas como unos simpáticos muchachones, no como los responsables de decenas de muertos y heridos, y sobre todo de una fractura hasta ahora irrecuperable, de la república civil. Un joven, hoy de unos 35 años, me contó la pena que sentía al verse disfrazado de esa manera en una foto de la época. Chávez y otros militares fueron apresados, con unas libertades y publicidad que ni sueñan los presos políticos de hoy. Para muchos, los jóvenes militares habían hecho una travesura. La travesura más cara de la historia de Venezuela. UN GOLPE CON VEINTE AÑOS DE GESTACIÓN Los “muchachos” eran el producto de una estrategia elaborada entre Fidel Castro (siempre Fidel, el Lex Luthor latinoamericano) y comandantes guerrilleros derrotados en el proceso subversivo de los sesenta. Consistía en penetrar las escuelas militares para tomar el poder.  Luego de varias generaciones de oficiales, maduraron las condiciones…  y vino el 4F. Por eso Chávez al salir de la cárcel, sobreseído por el presidente Caldera, fue invitado por Fidel Castro a Cuba. Mayúscula sorpresa la de Chávez al asomarse por la ventanilla y ver al mismísimo “caballo” esperándolo al pie de la escalerilla. No podía creerlo.  Al comandante del 4F le dieron tratamiento de jefe de Estado. El plan cubano estaba en camino. Castro alucinó a Chávez. –      Dios mío yo no creo en ti, Tú sabes que yo soy ateo – y que rezó el dictador cubano – pero gracias, mil gracias por mandarme este muchachote. “ Luego de más de treinta años, Castro estaba en vías de lograr lo que no pudo con el presidente electo Rómulo Betancourt en 1959, cuando le pidió dinero “para echarle una vaina a los gringos”. –      El tesoro está en la inopia -le respondió de malas pulgas y con su voz chillona, el venezolano. Años después en un “Aló presidente”, Castro recordaría a Betancourt como un individuo muy antipático. Gracias a Dios, agregamos nosotros.  Como sabemos, en 1998, la masiva votación de este mismo pueblo que hoy pasa hambre con salarios y pensiones de indigentes, llevó a Hugo Chávez a la presidencia de la República. Entonces, Fidel Castro comenzó a ejecutar su plan: 1.- “Echarles una vaina a los gringos” … con el petróleo venezolano, 2.- Mejorar significativamente las finanzas de la revolución cubana … con el petróleo venezolano y 3.- Iniciar la destrucción estratégica de Venezuela (copiar el modelo comunista habanero), para gobernarla forever. Para mantener su dominio sicológico, Castro alababa a Chávez con frases como: tú manejas mal; pero eres un conductor de pueblos. Cuando visitaron la casa natal de Chávez en Sabaneta, el jefe cubano le dijo: serás tan grande, que en el futuro tendrán que hacer una autopista de seis canales para que venga la gente a visitar tu casa. Al montarse en el carro para regresar, el inusual silencio del comandante presidente Chávez por muchos minutos, asombró al mismo Fidel Castro y a los otros pasajeros, nada menos que Luís Miquilena y JV Rangel.   Fidel le había dado a Chávez en todo el centro de su ego. 4F, ANTÍPODA DEL 23E El 23E fue para restaurar la democracia… el 4F para derrocar un gobierno democrático. El 23E implantó un proceso democrático de 40 años… el 4F inició la destrucción de la democracia. Los gobiernos producto  del 23E construyeron Pdvsa… los gobiernos producto del 4F, la destruyeron. Los gobiernos surgidos del 23E construyeron la siderúrgica, las empresas de aluminio, las eléctricas, las de agua, el Metro de Caracas… los gobiernos surgidos del 4F, las acabaron. Los gobiernos emanados del 23E construyeron Guri, el puente sobre el Lago, el puente sobre el Rio Orinoco, el sureste de Caracas, miles de escuelas que funcionaban, universidades, hospitales y centros

Símbolos Patrios de Venezuela

Por Víctor Mendoza C. y Etna de Fagre A solicitud de la Academia Internacional de Ceremonial y Protocolo (AICP), en este artículo se especifican las características, usos y honores tipificados en la Ley de Bandera, Escudo e Himno Nacional promulgada en 1954 en Venezuela y en la Ley de Reforma General de la Ley de Bandera Nacional, Himno Nacional y Escudo de Armas de la República Bolivariana de Venezuela sancionada en marzo de 2006. En esta última, se modifican dos aspectos: la dirección y posición de la figura del caballo ubicada en el cuartel inferior del Escudo de Armas y la incorporación de una octava estrella en el Pabellón Nacional. En lo que se refiere a la Bandera Nacional, se puede señalar que fue ideada por el precursor Francisco de Miranda en 1806 y fue adoptada y enarbolada por el Primer Congreso de Venezuela como República Independiente en Caracas el 14 de julio de 1811. Con el tiempo sufrió varios cambios en sus características hasta llegar al diseño que se mantiene en la actualidad. Tal como está establecido en la Ley de Bandera Nacional, Himno Nacional y Escudo de Armas de la República Bolivariana de Venezuela (2006), en el Capítulo II “De la Bandera Nacional”, artículo 3, la Bandera Nacional está formada por: Artículo 3: … los colores amarillo, azul y rojo, en franjas unidas, iguales y horizontales en el orden que queda expresado, de superior a inferior y, en el medio del azul, ocho estrellas blancas de cinco puntas, colocadas en arco de círculo con la convexidad hacia arriba. La Bandera Nacional que usen la Presidencia de la República y la Fuerza Armada Nacional, así como la que se enarbole en los edificios públicos nacionales, estadales y municipales, deberá llevar el Escudo de Armas de la República Bolivariana de Venezuela en el extremo de la franja amarilla cercano al asta (sic). La Bandera Nacional usada por la Marina Mercante solo llevará las ocho estrellas (pp.1-2). Figura 1. Bandera Nacional de Venezuela En lo que respecta a su uso, los artículos 4 y 5 de la mencionada Ley señalan que: Artículo 4: La Bandera Nacional debe enarbolarse: En el Palacio Federal Legislativo durante las sesiones de la Asamblea Nacional y en los edificios donde se reúnan los Consejos Legislativos, mientras estén en Sesión. En las oficinas públicas nacionales, estadales y municipales, los días declarados de Fiesta Nacional y las demás fechas en que por resoluciones especiales lo dispongan las autoridades competentes. En los edificios de las embajadas, legaciones, consulados y agencias del país en el exterior, los días de Fiesta Nacional o cuando lo prescriba el protocolo de cada país. En el edificio del Despacho del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, diariamente. En las instalaciones de la Fuerza Armada Nacional, las fortalezas y demás edificios militares, en los casos determinados por las leyes y reglamentos pertinentes. En las naves mercantes venezolanas, en la forma y oportunidad que determinen las leyes y reglamentos sobre navegación (p.2). Artículo 5: Los venezolanos y venezolanas, los extranjeros y extranjeras residentes de la República Bolivariana de Venezuela deben enarbolar la Bandera Nacional en sus casas particulares, oficinas y establecimientos, en los días de Fiesta Nacional y en aquellas oportunidades que señalen las autoridades competentes. En estos casos, así como en los días de sus fiestas patrióticas, los extranjeros y extranjeras residentes de la República Bolivariana de Venezuela, podrán también enarbolar la bandera de su nacionalidad, junto con la de la República Bolivariana de Venezuela, correspondiendo a esta última el puesto de honor, o sea, el de la derecha extrema del sitio donde se enarbole (pp. 2-3). Estas disposiciones se cumplen en todo el territorio nacional y sumada a ellas, en los momentos de alegría o de fervor patriótico los venezolanos la avivamos con orgullo.  En efecto, las calles, avenidas y edificios oficiales se visten de gala en las fechas conmemorativas a la Patria y en otros actos que decrete el Ejecutivo Nacional. Igualmente, con ella también cubrimos nuestros héroes, sea para celebrar sus victorias, o para honrar sus muertes. En resumen, la Bandera Nacional no es tan sólo un distintivo de la nacionalidad, sino un símbolo de nuestra soberanía, por lo tanto, no rinde honores en ningún momento; todo lo contrario, a ella se le rinde Honores en los actos oficiales. Esta afirmación encuentra respaldo en el artículo 7 de la Ley (2006), cuando señala que: Artículo 7: En desfiles y otros actos protocolares donde vaya la Bandera Nacional en compañía de otras, esta deberá estar colocada en sitio de honor, en el centro si son impares y a la extrema derecha si son pares (p.3). “El orden para las demás banderas será el alfabético de los nombres de los países a que pertenezcan y alternado” (Ley de Bandera, Escudo e Himno Nacional,1954). Como puede observarse, todo funcionario que trabaje en la organización de actos protocolares debe conocer estas disposiciones legales no solo para cumplirlas, sino también para respetar el Honor que demanda este símbolo Patrio y el principio de igualdad entre las naciones. Una costumbre instaurada oficialmente es que cuando se usa la Bandera Nacional para engalanar salas de conferencia o actos similares, se coloca detrás, a mayor altura del estrado y a la derecha de la autoridad que presida el acto. Igualmente, cuando se cuenta con invitados extranjeros se colocan banderitas (miniaturas) delante del sitio que ocupa cada uno de ellos para señalar la respectiva nacionalidad y como un ordenador de precedencia. Por otra parte, se tiene por costumbre evitar el uso de la Bandera Nacional o igual combinación de sus colores y proporción para efectos de decoración.  Sin embargo, se utiliza como identificación de vehículos en las caravanas presidenciales de jefes de Estado extranjeros en miniatura así como también en aviones y navíos. Otro detalle importante del uso de la Bandera Nacional, es cuando se decreta un Duelo Público u Oficial, para lo cual se iza a media asta y así permanece, de acuerdo al horario establecido desde la

El adiós silencioso de Pololo, educador de un público para la buena música

Por Hugo Álvarez Pífano Forsan et haec olim meminisse iuvabit: “Quizás un día nos acordemos deesto con júbilo”. Frase del último verso de La Eneida de Publio VirgilioMarón Hace unos pocos años murió Leopoldo Márquez Muñoz-Tébar –Pololo- como solían llamarlosus amigos. Muy pocas veces hemos tenido ocasión de apreciar con justeza y reconocer enjusticia el trabajo inteligente, modesto y callado, de este hombre culto, de excelenteformación humana, orientado profesionalmente a la docencia dentro de la músicaacadémica, quien dedicó sus mejores esfuerzos a la producción de óperas, conciertos demúsica sacra y a la formación de un público en Venezuela, a través de sus magníficos cursosde apreciación musical, en especial dentro del excelso mundo de la ópera. 1.- Manuel Caballero y los intentos de reescribir la historia de VenezuelaEn los últimos días de su vida, el historiador venezolano Manuel Caballero publicó un libro deprofundidad en sus ideas y muy bien documentado en su rigurosidad histórica: Historia de losvenezolanos en el siglo XX, Editorial Alfa, Caracas 2010. Se trata de un trabajo maravilloso ysingular, cuyo mérito principal consiste en que entra de lleno en el debate llevado a caborecientemente en nuestro país, por los intentos de reescribir la historia de Venezuela. Enapretada síntesis, cuatro ideas constituyen el encuadre que articula el pensamiento de ManuelCaballero: Primeramente, indica al lector que en los estados modernos, los aportes de los civiles en el quehacer humano son más importantes y consistentes que los de los hombres dearmas; luego, nos toma de la mano y nos conduce a encontrar la esperanza que ofrece lademocracia y la política frente al caudillismo y a los cuartelazos; después, muestra que lapalabra y el análisis discursivo de los ciudadanos son la única alternativa válida ante una ordende mando y el mero ejecútese de los autócratas. Finalmente, a manera de recordatorio, señalaque gobernar no es simplemente mandar y menos aún, hacer uso del engaño mediante unahabilidosa propaganda política.No tengo dudas de que, si este libro hubiese sido escrito en Italia por un italiano, en el mismoestarían presentes Federico Felini, Luchino Visconti, Michelangelo Antonioni, Vittorio de Sica,Roberto Rosselini y tantos otros cineastas que llevaron por todo el mundo su visión del cinecomo un arte. Igualmente, en sus páginas encontraríamos a Enrico Caruso, Tita Rufo, GiacomoLauri Volpi, Ettore Bastianini, Rossana Cartieri, Renata Tebaldi y decenas de grandes cantanteslíricos que lucieron sus voces en los más prestigiosos teatros y salas de concierto a nivelplanetario, mostrando el arte del “bel canto” italiano. No tengo dudas que estarían en eselibro, los grandes maestros de la moda italiana, entre los mejores del mundo: Laura Biagiotti,Mario Valentino, el inolvidable Gianni Versace, Krizia, Paola Fendi, Valentino Garavani,Gianfranco Ferrè, Mila Shon, Giorgio Armani, Ottavio Missoni, Franco Moschino e LucianoSoprani. En el fondo, se trata de una forma de valorar la cultura al interior de las diversassociedades. Entonces, ¿Por qué en un libro dedicado a los venezolanos en el siglo XX, noaparecen cineastas, contantes líricos, poetas, compositores, científicos, maestros de las artesplásticas, diseñadores de la moda etc., etc.? Acaso no tenemos en Venezuela personas que sededican a estas ramas del saber humano. ¿En un libro sobre los venezolanos en el siglo XX,deberíamos encontrar en todas sus páginas solo a políticos y militares? Pues bien, sí tenemoscompositores de óperas, sinfonías, conciertos para guitarra, piano, violín y todos losinstrumentos musicales, cantantes, ejecutantes y grandes concertistas, directores de orquestay pare de contar. Ocurre que no aparecen en nuestros libros porque, al parecer, nadie seocupa de ellos, son figuras públicas que no generan noticias con sus hechos culturales. 2.- La muerte de Pololo pasó casi desapercibidaAhora bien, lo que me ha movido a estas reflexiones es que la muerte de Pololo pasó casidesapercibida, como si en la Venezuela de nuestros días no hubiese lugar para quienesdedicaron su vida a la divulgación de la música venezolana y de los valores musicales ligados ala misma. Se siente un gran vacío, la perdida de espacios para la cultura y sus protagonistas,grandes, medianos o modestos. Para fines del año en curso tengo el proyecto de publicar unlibro de mi autoría: Música, músicos y público de Venezuela (hablo de un proyecto, puespublicar un libro de música en Venezuela cuesta mucho más que invertir en un ojo de la cara)Un capítulo del mismo lo he dedicado a Pololo, se refiere al montaje de mayor jerarquíarealizado por él: la ópera Virginia de José Ángel Montero en el Teatro Teresa Carreño. Seapropicia la ocasión para reproducir esta parte de mi trabajo como homenaje póstumo a mibuen amigo y colega musicólogo: Leopoldo Márquez Muñoz-Tébar.3.- Música, músicos y público en VenezuelaAbundando un poco más sobre mi libro, pues viene al caso en la Venezuela actual, en el mismohe seleccionado unos cincuenta y tantos artículos de prensa, crónicas y presentacionesmusicales –de unos 300 que escribí en El Nacional, como columnista de música de ese diario,en el período 2000 al 2011- que creo pueden tener un cierto valor histórico, para mostrar avuela pluma, lo que ha sido en Venezuela la formación de una entera generación de músicos:compositores e intérpretes –ejecutantes de instrumentos musicales, cantantes, directores deorquestas y agrupaciones corales- y por qué no incluirlos, musicólogos y críticos de música ypor encima de todo esto, un público de gran interés, por lo nuestro y lo de afuera, que llenólos teatros, auditorios y salas de conciertos, para escuchar con deleite el mensaje de unacultura auténticamente venezolana. Todos ellos pensaron que ofrecían a su país unacontribución válida a su cultura y a su permanencia histórica como nación. Al lado de ellos,entre mis gentes, me tocó vivir esta maravillosa experiencia, como parte de una enteracolectividad que hizo vida dentro de la existencia venezolana. Ahora, en la Venezuela denuestros días todo esto ha desaparecido, como sal en el agua, sin dejar rastros. Casi no noshan quedado ni siquiera los restos flotantes de ese gran naufragio que es la Venezuela actual.Para quienes atesoramos en nuestra memoria recuerdos felices de esa vida musical de calidaden lo que fue nuestra Venezuela, solo nos resta repetir la frase del último verso de La Eneidade Publio Virgilio Marón:

La nueva era de Brasil

Por Luis Daniel Álvarez V Empieza una etapa para Brasil en la que las expectativas sobre lo que puede ser el gobierno deLula da Silva dejan atrás cuatro años de una era oscura, polémica y arbitraria, en la que elentonces presidente Jair Bolsonaro administró con una discrecionalidad precaria y con unaconflictividad marcada el poder, siendo recordado por sus loas al militarismo, su adhesión apersonajes de dudosa reputación y el irrespeto a las instituciones.La nota discordante que puede ser el colofón a una gestión patética fue su inasistencia a la tomade posesión del nuevo mandatario, señalando que más allá de las diferencias y de la dureza de unacampaña electoral cuyo resultado fue el triunfo de Lula por estrecho margen, la no comparecenciaa la entrega del mando es la evidencia del desprecio a la tradición democrática, profundizando ellamentable silencio que mostró para admitir su derrota, dejando un escenario de opacidad quefue llenado por radicales que clamaban por una salida militar que desconociera los comicios.Irresponsablemente Bolsonaro dejó el camino para interpretaciones, incurriendo incluso en latorpeza de no salir con altura y dejar la puerta abierta para un posible retorno, proceder queprovocó críticas de algunos aliados a su gestión.A Lula no le queda un panorama sencillo, pues le toca gobernar un país roto en dos trozosprácticamente similares en los que no priva el favoritismo a ninguno de lo actores sino el temorhacia el otro, teniendo Lula en su base electoral a buena parte de un sector que sufragó por élpara evitar otros cuatro años de Bolsonaro, mientras que el aspirante a la reelección recibió unapoyo importante de sectores que no lo querían, pero que temían el retorno al poder del líder delPartido de los Trabajadores. Aunado a los retos que enfrenta el nuevo mandatario, la relación conel legislativo será difícil.De todas maneras el nuevo presidente ha iniciado con muestras de amplitud en la conformaciónde su gabinete al incluir a personajes de distinta tendencia entre los que están el vicepresidenteGeraldo Alckmin y las excandidatas presidenciales Marina Silva y Simone Tebet, la última de ellascrucial en el triunfo, pues al quedar en el tercer lugar en la primera vuelta, no se limitó a llamar avotar por Lula sino que hizo activa campaña por él. Entre los numerosos ministros que componenel gobierno hay actores con experiencia en gestiones regionales como Camilo Santana, WellingtonDias y Márcio França; líderes políticos como Fernando Haddad, Luciana Santos y Carlos Lupi; yactores con carreras legislativas, judiciales, académicas e incluso diplomáticas como el canciller –quien también ocupó el cargo durante la administración de Dilma Rousseff- Mauro Vieira.Aunque la diversidad de la composición de su equipo puede ser un aliciente para dar tranquilidada su ejercicio, la heterogeneidad puede traer complicaciones, pues llegará un punto en que serádifícil complacer intereses tan disímiles y encontrados. Además, en la misma mesa estaránsentados potenciales aspirantes para las próximas elecciones, lo cual puede provocar choques,rencillas y ansias de protagonismo. Lula puede desempeñar un rol regional importante impulsando la integración e incentivando unasalida electoral transparente y la reinstitucionalización de Venezuela. Si lo hace, pasará a lahistoria con acierto y las amenazas de los revanchistas como Bolsonaro no generarán mayortemor. correoacademicoldav@gmail.com@luisdalvarezva

¿Por qué con Brasil sí y con otros no?

Por María Alejandra Aristeguieta Hace unos días una turba atentó contra las instituciones de Brasil. Las instituciones, quiero decir con esto, contra los símbolos de la democracia: los poderes que representan a los ciudadanos y que garantizan la libertad, la justicia, y la igualdad ante la ley. Los líderes del mundo entero condenaron tal acción. Algunos de manera más enérgica que otros, pero se hicieron presentes y dejaron escuchar o leer su mensaje inequívoco. Algunos, como Rusia, China o Venezuela, de manera bastante cínica, puesto que ni creen en la democracia, ni tienen instituciones democráticas. El presidente Lula, pero sobre todo la democracia brasileña, recibió un necesario respaldo. Al mismo tiempo, en las redes se ha hablado del doble rasero con el que condenan este asalto al orden constitucional de un país, esta revuelta que atentaba contra el poder del presidente legítimamente electo (nos guste o no) en contraste con la indiferencia, tibieza o el simple silencio ante hechos en la región que también han atentado contra el Estado de Derecho, las instituciones, el orden constitucional y la democracia.  Una rápida búsqueda en Google y confirmamos que casos como el que recientemente se vivió en Perú no recibió la misma atención, y hasta, por el contrario, una vez que se había destituido al presidente que intentó un autogolpe de Estado, muchos gobiernos y líderes regionales condenaron su destitución sugiriendo un golpe de Estado al presidente (que venía de quebrantar el orden constitucional). Y en ese mismo orden de ideas, ni que decir de las poquísimas condenas cuando las hordas chavistas asaltaron el parlamento venezolano. Había que arrancarle una declaración a cualquier organismo internacional salvo la OEA, y muy pocos presidentes se manifestaron directamente delegando el mensaje en sus cancillerías y embajadores. Uno se pregunta, entonces, por qué con unos sí y con otros no. También se ve tentado a decir que se trata de una desviación ideológica, un sesgo característico de las izquierdas del mundo frente a las derechas. Pero lo cierto es que, más allá del folklore político regional, en este caso hay mucho más. Brasil es un país con 215 millones de habitantes, su PIB se acerca a los 490.000 millones de dólares, y forma parte de las 25 economías más importantes del planeta. Como tal, integra el G20, y, junto con la India, China, Rusia y Suráfrica forma parte del BRICS, grupo informal de coordinación de posiciones originalmente en temas comerciales, pero que, con el tiempo, al igual que ha sucedido con el G20, va ampliando el número de temas abarcados. Aunado con ello, el rol de Brasil en el mapa geopolítico mundial tiene una relevancia particular por ser uno de los nuevos miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, en momentos en que es necesario abordar el fin de la invasión de Rusia a Ucrania, donde Brasil puede ser considerado como un gestor honesto porque tiene una buena relación con las democracias liberales por una parte, y con sus socios del BRICS por la otra. Pero, además, desde el punto de vista comercial, Brasil tiene excelentes relaciones con China, su principal mercado de exportación y que constituye el 25% de su comercio, y con su segundo socio comercial,  Estados Unidos, cuya política de acercamiento en la región para competir con China, se ve ahora reforzada ante la necesidad de crear un “cordón sanitario” frente a la Rusia de Putin y, por supuesto, garantizar el flujo de importaciones en momentos en que tanto el COVID como la guerra lo han impactado. Brasil es pues un actor de relevancia mundial, un socio comercial confiable y un apoyo político y diplomático en un sistema internacional que necesita de su presencia. Y que lo necesita estable y fuerte. La amenaza a la democracia y el Estado de Derecho en América Latina nos recuerda su fragilidad y nos coloca ante la realidad de su declive mundial. Hasta hace unos treinta años, la democracia era todavía considerada como el sistema idóneo para lograr mayor igualdad, desarrollo, equidad, libertad y justicia. No en vano, una vez caída la Cortina de Hierro los países de Europa oriental que habían estado bajo el yugo del comunismo soviético dieron rápidamente los pasos necesarios para una transición democrática, lo que les permitió posteriormente a muchos de ellos unirse a la Unión Europea. Pero, fue justamente con la caída del muro de Berlín, el fin de la Guerra Fría y el mundo bipolar, que Estados Unidos y Europa bajaron la guardia y pensaron que el comercio y la globalización bastaban. Olvidaron que los esfuerzos democratizadores tanto en América Latina como el resto del mundo promovían una alternativa distinta a los totalitarismos de China y la URSS. Los países pasaron a ser mercados, y antes que nos diéramos cuenta, se dio prioridad al fortalecimiento de nuevas economías y con ello a nuevos relacionamientos (que han derivado en la fragmentación del poder) por encima de las bases sólidas de convivencia que entendíamos como democracia. Por eso Brasil importa, o importa el petróleo de Venezuela en este escenario de guerra, pero ni América Latina es relevante, ni se está defendiendo realmente la democracia. María Alejandra Aristeguieta Internacionalista UCV, ex diplomática, consultora y analista de relaciones multilaterales. @MAA563

Adiós Qatar

Por Abraham Clavero Toro Un mundial para el olvido y para el recuerdo, que concluyó con el apoteósico triunfo de la Argentina, con un Leonel Messi alcanzado su mayor anhelo de llevar a su país a la cima del balompié universal, regresando para America Latina tan preciada copa desde 1998 con el triunfo de Brasil en el de Corea del Sur. Siempre se dijo que Messi merecía ganar este mundial por todo lo que él ha significado para el deporte rey y ojalá le alcance para el del 2026 en México, Estados Unidos y Canadá. Honor a quien honor merece.    Sin embargo, este evento será siempre considerado como uno de los más polémicos desde que se instauró en 1930, conquistado por Uruguay, y que reúne cada cuarto años a los mejores equipos del mundo de un deporte que trasciende todas las fronteras de la comunidad internacional. Atrás han quedado un sinfín de situaciones que seguirán siendo motivo de discusión y de investigaciones partiendo desde su escogencia que generó tantas dudas respecto a la pulcritud de la misma. Proliferan historias que hablan de cómo se forjó dicha designación que dejó perplejo a muchos, debido a que el Estado de Qatar es un Emirato sin una tradición futbolística, a lo que hay que agregar de no contar, para ese momento, con una infraestructura elemental a fin de realizar un evento de esa categoría.  Se dice, que todo se debe al empeño de la familia reinante, los Al Thani, que ha gobernado esta pequeña península en el Golfo Pérsico desde su fundación en 1850. En 1995 se produce un acontecimiento significativo con el golpe estado, no violento, en el cual Hamad bin Khalifa al Thani, depuso a su padre Jalifa bin Hamad Al Thani cuando éste se encontraba en Suiza por problemas de salud. Este cambio de mando contribuyó a modificar, de manera significativa, el enfoque político que el país debía desempeñar en esta zona del tan estratégica. Según explica Peter Salisbury, a partir de ese acontecimiento, Qatar ha sido considerado “el hijo problemático” de los países del Golfo Pérsico, y los Al Thani, “la familia más difícil del barrio”. Qatar ha mantenido disputas diplomáticas con varios de sus vecinos, incluidos Arabia Saudita, Bahréin y Egipto, e inclusive se le acusa de apoyar a grupos terroristas. Se argumenta que pasó “de ser una familia que formaba parte de una tribu vinculada con la familia Saud de Arabia Saudita, que no merecía ninguna atención, a convertirse en un grupo de individuos reconocibles que participan en la escena internacional”. Fue un cambio relevante que ha servido para generar todo tipo de comentarios dejando aversiones en el mundo del Medio Oriente. Gran parte de las divisiones que en la actualidad definen la relación de Qatar con sus vecinos comenzaron con las políticas del Emir Hamad bin Khalifa al Thani tras deponer a su padre. Arabia Saudita consideró este acto como un mal ejemplo para los otros países de la región gobernados también por dinastías familiares. Peter Salisbury agrega: “entonces los vecinos se dieron cuenta del enorme cambio ocurrido en Qatar entre el régimen del padre, que había reinado de forma callada, sin hacer bulla, y la del hijo, más joven y energético, una voz más independiente, un activista y agitador que pedía cambios”. En 1996 surgieron acusaciones contra Riyadh de estar implicada en un intento de contragolpe de Estado para reinstalar al Jeque Khalifa. Entre las políticas iniciales de Hamad destacan acelerar el desarrollo de sus reservas de gas natural y en 1996 la pequeña península comenzó a exportar gas natural licuado por primera vez en su historia. Con sus exportaciones, Qatar se convirtió rápidamente en una potencia regional. En la actualidad es el principal exportador de gas natural licuado del mundo y comparte con Irán, el principal enemigo de Arabia Saudita, el desarrollo de su enorme yacimiento de gas natural, el South Pars-North Dome el más grande del mundo. De manera que Hamad junto con su Ministro de Relaciones Exteriores, el Jeque Haman bin Jassim Thani, fueron piezas fundamentales del ascenso de Qatar en el escenario internacional y como potencia regional se embarcaron en una expansión enorme no sólo en el ámbito de la política internacional. Fundó el canal Al Jazeera, que pronto se transformó en un influyente medio de comunicación en el mundo árabe y el país se convirtió en un inversor global masivo. En 2013, Hamad decidió abdicar y entregar el poder a su cuarto hijo, Tamim bin Hamad Al Thani, que entonces tenía 33 años. Los países vecinos consideraron la posibilidad que el nuevo Emir pudiera poner en práctica una posición equilibrada en su enfoque sobre los asuntos regionales. No obstante, tiempo después de su ascenso varios informes apuntaban que el Emir Tamim estaba permitiendo que se reagruparan en Doha los miembros de los Hermanos Musulmanes, luego de que el entonces Presidente Mohamed Morsi había sido derrocado en Egipto. En julio de 2017, Arabia Saudita, Bahréin y EAU retiraron a sus embajadores de Doha. Esta organización islamista sunita, fundada en Egipto, estaba ganando adeptos en el mundo árabe y pronto fue declarado como un grupo terrorista por los gobiernos de Bahréin, Egipto, Rusia, Siria, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Qatar finalmente aceptó reubicar a los Hermanos Musulmanes en Turquía, y la disputa terminó en enero de 2021, gracia a la mediación de Kuwait y Estados Unidos. Otro aspecto sobresaliente, es que Qatar se ha convertido en uno de los grandes inversores a nivel global. Sólo en el Reino Unido la multimillonaria familia Al Thani ha invertido US$50.000 millones. En Londres son dueños de la lujosa tienda por departamentos Harrods, varios grandes hoteles, The Shard (95%), el rascacielos más alto de Europa, tienen participación en Canary Wharf un complejo empresarial y también compraron la Villa Olímpica en 2012 además de tener intereses en los yacimientos de gas natural de Gales. Asimismo, entre sus pertenencias se encuentran la mitad del edificio de departamentos más caro de Londres, el One Hyde

El outsider de Perú

Por Félix Gerardo Arellano El cansancio y desasosiego político que se vive en muchos países democráticos,alimentan la tendencia de la antipolitica, que podríamos resumir bajo la lapidariaexpresión “que se vayan todos”. Se buscan “caras nuevas, no contaminadas” por lapracticas políticas, la célebre figura del outsider.El radicalismo, el populismo y la polarización se presentan como banderasfundamentales en el rechazo a los partidos y a los políticos tradicionales, tendencia quese expande ampliamente, gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación política,en particular las redes sociales. Pero en términos generales, los resultados que seaprecian de algunas experiencias de las nuevas caras son decepcionantes.Las nuevas caras asumen discursos que estimulan pasiones y conquistan fanáticos.Ambiciosos y fraudulentos proyectos de trasformación de la política y del país. Una delas banderas es la lucha contra el flagelo de la corrupción y, en ese contexto,desarrollan la tesis que presenta a la política tradicional como una organización decómplices, con plena impunidad; situación exagerada, sobre la que insisten paradesplazar a los políticos y debilitar las instituciones.Muchas de las nuevas caras tienden a ser efímeras, en su mayoría no cuentan conformación ni experiencia política, pues precisamente esos valores los descalifican.Algunos aprovechan que han logrado un protagonismo, particularmente mediático quele garantiza algún respaldo popular de inicio. Pero eso no es tema que preocupe, puescon las tecnologías, el capital y una cara nueva, se construye un candidato y con laantipolitica se va preparando el terreno.Se cuestiona a los políticos tradicionales su desconexión de la grave situación queenfrentan las mayorías pobres y excluidas; empero, muchas de las nuevas carastampoco tienen mayor vinculación, ni conocimiento sobre la dramática situación de lapobreza. Son figuras que hacen de la política un negocio, una competencia de ego, unabanalidad.En este contexto, el caso peruano es digno de reflexión, pues la crisis de la política ylos políticos se viene desarrollando desde hace algunos años. Los partidostradicionales se han debilitado sensiblemente y algunos han desaparecido de la escenapolítica, el país vive una creciente fragmentación del espectro político, con elsurgimiento de diversos grupos muy efímeros, que se forman por un proceso electoralespecifico, sin mayor formación doctrinaria, ni trabajo con el electorado.Al respecto conviene destacar que, en la primera vuelta de la elección nacional(11/04/2021), en la que salen vencedores las dos tendencias radicales peruana; poruna parte, la Sra. Keiko Fujimori del Partido Fuerza Popular y, por la otra, PedroCastillo del partido Perú Libre, de tendencia marxista, la boleta electoral contemplaba20 candidatos, la mayoría de ellos sin liderazgo nacional, ni mayor formación política. A las elecciones generales del 2021 se llega en un contexto de inestabilidad política,con 5 presidentes desde el 2016: Pedro Pablo Kuczynsk (2016-2018), Martin Vizcarra(2018-2020), Manuel Merino (2020), Francisco Sagasti (2020-2021); y con la mayoríade los expresidentes vivos sujetos a investigaciones judiciales, dos de ellos condetención (Alberto Fujimori y Ollanta Humala) y uno se suicida antes de ser detenido ensu propia residencia (Alan García).Por otra parte, un poder legislativo altamente cuestionado, que ha abusado de lasfacultades constitucionales, en particular con la aprobación de la moción de vacancia,que permite la destitución del presidente, con el requisito fundamental de logra elmínimo de 87 votos de los 130 miembros del Congreso.En la segunda vuelta de las elecciones del 2021, triunfa la cara nueva y nocontaminada de la política peruana, el outsider de Pedro Castillo, sin mayor formaciónpolítica, un limitado liderazgo gremial en la zona de Cajamarca; empero, desde losmitos de la anti política, libre de la contaminación que representa la dinámica política deLima. Candidato por circunstancias fortuitas, ante la inhabilitación de Vladimir Cerrón eljerarca del partido Perú Libre, con un programa de gobierno anacrónico de contenidomarxista.Los resultados de la contienda electoral resultaron fuertemente cuestionados por lossectores conservadores, que poco trabajan con la población, particularmente con losexcluidos, que son muchos en el Perú, y que aspiran ganar las elecciones por laexperticia técnica que disponen. Partidos democráticos que en la mayoría de los casosse mantienen como burbujas desconectadas de la dramática situación de la población,en estos momentos agravada por las consecuencias sociales de la pandemia del covid-19.El órgano electoral peruano consolidó su autonomía y confirmó el triunfo electoral dePedro Castillo, una pequeña diferencia, que generó un lamentable resultado, en el queparticipó mucha población pobre del Perú. Al respecto, resulta lamentable oírdeclaraciones que asumen que el triunfo de los radicales en las elecciones nacionales,es producto del respaldo de fuerzas internacionales, desconociendo y menospreciandoel sentimiento de la población marginada y excluida, que vota con la esperanza que susituación va cambiar producto de la nueva política radical, para luego enfrentar la grandecepción.Con la cara nueva de Pedro Castillo Perú ha vivido año y medio de un desgobierno,una profunda incapacidad para construir gobernabilidad, sin estrategia, ni objetivos detransformación, solo concentrado en mantenerse en poder, pero sumando erroresprogresivamente. En el corto periodo de gobierno circularon cinco primeros ministros yen consecuencia cinco gabinetes y más de 80 ministros. Pero debemos recordar queun buen número de los promovidos a cargos ministeriales contaban con expedientes einvestigaciones que adelantaban el rechazo de parte del Congreso. Algunos de los renunciantes que dieron sus declaraciones coinciden en lo inaccesibledel Presidente, rodeado de un circulo de incondicionales. En este proceso también haacumulado 6 investigaciones fiscales que los vinculan con actos de corrupción.No podemos desconocer que el Congreso también ha jugado una rígida actitudobstruccionista, en ese contexto, cabe destacar que negó la autorización para viajesinternacionales importantes para el país: i) asistir a la toma de posesión del PresidenteGustavo Petro en Colombia (04/08/2022/); ii) una gira por Europa que incluía la visita alPapa Francisco (12-18/10/2022); iii) participar en la Cumbre de la Alianza del Pacificoen México (24-26/11/2022). Una posición lamentable, pues más que afectar alPresidente aislaba el país.El tema más sensible en la relación entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, tiene quever con la moción de vacancia, un mecanismo que tiende a resultar demasiado flexibley, en algunos casos irresponsable, para destituir el Presidente de la Republica, pero nole resultó tan fácil al Congreso lograr la destitución del Presidente Castillo, debido a sumarcada fragmentación, donde ningún partido político tiene una fuerza decisiva, obligaa unas complejas negociaciones, que en el caso

La jodida historia del Perú

Por Luis Daniel Álvarez V. Los inicios de las novelas y cuentos, más que marcar el preámbulo de una historia, están llamados a cautivar al lector. La narración de la espera del coronel Aureliano Buendía frente al pelotón de fusilamiento que nos hace Gabriel García Márquez en Cien años de soledad podría equipararse a esa visión enigmática de la llanura que comenta Gallegos cuando Doña Bárbara inicia mostrando que un bongo remonta el Arauca. El magistral escritor peruano Mario Vargas Llosa en su novela Conversación en La Catedral no se queda atrás y en lo que será una historia de rencillas, disputas, terror y confabulaciones da el paso inicial preguntándose ¿En qué momento se había jodido el Perú? De esta manera nos adentra el Premio Nobel en una historia que es la de su país, pero que en realidad puede ser colocada como la descripción de todos los Estados de la región durante gran parte de su existencia.  Lo interesante del asunto es que el inicio de la novela publicada en 1969 deja abierta una interrogante que décadas después se sigue haciendo y que a la luz de los resultados que se perciben no tiene aún una respuesta. Esta semana, en medio de lo que sería una nueva oportunidad para destituir a través de los instrumentos legales a Pedro Castillo, el primer mandatario leyó un discurso adelantándose a lo que podía ser la decisión en contra y anuló el Congreso y las instancias judiciales. El repudio no se hizo esperar y en cuestión de minutos el pintoresco mandatario se quedó solo, al punto que algunos parlamentarios que iban a votar contra su salida, al ver la maniobra intentada le dieron la espalda y decidieron aupar su destitución en una sesión del legislativo que siguió adelante desconociendo el dictamen del otrora presidente. Para poner colofón literario a este artículo, podemos señalar que un dejo de realismo mágico también apareció cuando los pocos defensores de Castillo empezaron a sembrar la idea de que el presidente había sido manipulado a través de una bebida y que no sabía lo que hacía. Lamentablemente la misma clase política peruana es culpable de lo acaecido, pues habiendo podido desplazar constitucionalmente al mandatario, las rencillas internas y diferencias, aunado a una baja aceptación a los partidos, instituciones y dirigentes, mantuvieron como por inercia a Castillo en el cargo, permitiéndole asomar el absurdo de un autogolpe, con tal de mantenerse en el poder. La angustia peruana no pasa y si no se atienden las causas de la descomposición el país seguirá jodido, tal como lo escribió Vargas Llosa con su pregunta profética hace algunas décadas. Luis Daniel Álvarez Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV. Miembro del Grupo Avila correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva