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Los puntos de vista y opiniones expresados en los artículos corresponden a los autores y no reflejan necesariamente la política oficial CODEIV.

La Controversia Venezuela-Guyana, hoy

Sadio Garavini di Turno La Corte Internacional de Justicia (CIJ) ha decidido, en contra de la posición venezolana, que no sólo tiene jurisdicción para dirimir la controversia, sino que el tema a dilucidar es la validez o invalidez del Laudo Arbitral de 1899 que, según Venezuela, había sido puesto de lado por el Acuerdo de Ginebra. La mayor parte de los juristas especialistas en el tema afirman que, como miembros de la ONU, respetuosos de la Carta (ONU) y del Derecho Internacional, debemos prepararnos, con el apoyo de los mejores expertos nacionales e internacionales, para defender, en la Corte, nuestra posición de que el Laudo de 1899 es nulo e irrito. Pero la primera reacción del régimen ha sido acusar a los Magistrados de la CIJ, una de las instituciones internacionales más respetadas, de haber sucumbido a la presión de los EEUU y estar a “sueldo” de la EXXON y “curiosamente” siempre se le olvida mencionar que el socio de la EXXON, en Guyana es la CNOOC, la compañía estatal de China, “aliado estratégico” del régimen.  Hay quien cree posible que Guyana acepte de nuevo retomar la negociación bilateral. En mi opinión, no veo ninguna posibilidad de negociación bilateral sustantiva hasta tanto la CIJ haya tomado su decisión. Guyana ha presentado formalmente su posición ante la CIJ en marzo del 2022 y Venezuela tenía, en principio, hasta marzo del 2023 para presentar su “contramemoria”. Sin embargo, desde el mismo momento en que la CIJ decidió que tiene la jurisdicción para resolver la controversia, en el gobierno Maduro, se formaron dos “bandos”; el primero, muy pesimista en cuanto a la posibilidad de un resultado positivo para Venezuela en la CIJ, afirmaba que lo más conveniente era asumir una “narrativa” ideológica antimperialista y acusar a la CIJ de ser instrumento del Departamento de Estado y de la EXXON. Por tanto, había que rechazar participar en el proceso. El segundo, en cambio, estaba a favor de participar. Quizás, no olvidando que después de la decisión sobre el Laudo y la definición de la frontera terrestre, es muy probable que la CIJ tendrá que intervenir también en la delimitación de la áreas marinas y submarinas. Después de una indecisión, que duró aproximadamente tres meses, el segundo “bando”, probablemente orientado por el asesor internacional Antonio Remiro Brotons, convenció al alto gobierno y Venezuela presentó un recurso de inadmisibilidad de la demanda de Guyana, con lo cual aceptó participar en el proceso en la CIJ. Ahora la Corte debe decidir si acepta o no los argumentos de Venezuela; es muy improbable que lo haga. Pero, por ahora se suspendió el correr del año a disposición de Venezuela para presentar su “contramemoria”. Se ganaron unos meses de tiempo, ojalá se utilicen provechosamente. Sin embargo, no hay buenos indicios al respecto. Recientemente, Guyana y Venezuela presentaron sus argumentos ante la Corte, en relación al recurso de inadmisibilidad, una relativamente pequeña delegación guyanesa estaba acompañada por un equipo de asesores de altísimo prestigio y nivel académico. La delegación venezolana, en cambio, muy numerosa, pero con una asesoría internacional más débil y muchos asesores de habla española y casi ninguno de lengua inglesa. En la CIJ, los idiomas oficiales son sólo el inglés y el francés. Los agentes del Estado venezolano, son un historiador, una respetable profesora de derecho penal y un diplomático de carrera, Felix Plasencia, nombrado recientemente embajador en Colombia. Ojalá su sustituto sea un jurista experto en Derecho Internacional Público y se refuerce el equipo asesor en general. En particular debería contratarse un jurista experto angloparlante de primer nivel. Sadio Garavini Di Turno Doctor en Ciencias Políticas (UCV)- Profesor Universitario -Ex Embajador de Venezuela en Guyana, Guatemala y Suecia – Ex Viceministro de Justicia – Miembro Honorario del CODEIV y Miembro del Grupo Ávila @sadiocaracas

¿Cómo llegamos adonde quería Guyana?

Por Sadio Garavini di Turno En relación a la reclamación del Esequibo, la pregunta que deberían hacerse los venezolanos es: ¿Cómo es posible que dos Secretarios Generales de la ONU, Ban Ki-moon y Antonio Guterres, de acuerdo con el último Buen Oficiante el noruego Dag Nylander, decidieron escoger la Corte Internacional de Justicia (CIJ) como medio para solucionar la controversia. La CIJ siempre ha sido, desde la misma firma del Acuerdo de Ginebra (AG) en 1966, el medio preferido por Guyana y rechazado por Venezuela. En el mismo AG se afirma que si no hubiese acuerdo entre las partes, el Secretario General de la ONU escogerá uno de los medios previstos en el art. 33 de la Carta de la ONU, que menciona varios medios de solución pacífica de controversias. La falta de profesionalismo y la irresponsabilidad de los gobiernos de Chávez y Maduro han llevado al peor de los escenarios posibles para Venezuela. En el gobierno del Presidente Chávez, con Maduro en la Cancillería por 6 años, la megalomanía de creerse líder del hemisferio, la influencia de Fidel Castro, que siempre apoyó a Guyana  y el deseo de controlar los votos de los países caribeños, en la OEA y la ONU, acarrearon un abandono de la reclamación. En el 2004, Chávez declaró  que Venezuela no se oponía a que Guyana otorgara unilateralmente concesiones y contratos a compañías transnacionales en el Esequibo, si esto favorecía el desarrollo de la región, con lo cual acabó con  casi 40 años de diplomacia venezolana y entregó unilateralmente y, a cambio de nada, una de nuestras pocas cartas de negociación. En el  2007,  afirmó que la reactivación de la reclamación venezolana sobre el territorio Esequibo en 1962,  fue producto de la presión de los Estados Unidos, supuestamente interesados en desestabilizar el “gobiernito” de izquierda, autónomo en lo interno ,pero todavía dependiente  de la Gran Bretaña, del Primer Ministro de la Guayana Británica, Cheddi Jagan. Lo cual es una absoluta falsedad histórica, causada muy probablemente por la hipertrófica “ceguera ideológica” de Chávez. Cuando a finales del 2013, con el inicio de “era petrolera” en Guyana y después de la detención, por parte de la Armada venezolana de  un barco de exploración sísmica, el gobierno Ramotar manifestó que el proceso de los Buenos Oficios, a través de un Representante del Secretario General, no había dado ningún resultado en 25 años de vigencia y proponía al Secretario General optar por la CIJ. El gobierno Maduro insistió negligente y tercamente en continuar los Buenos Oficios, en cambio de proponer otro de los medios de solución, como la Mediación por ejemplo. Recientemente la CIJ ha decidido, en contra de la posición venezolana, que no sólo tiene jurisdicción para dirimir la controversia sino que el tema a dilucidar es la validez o invalidez del Laudo Arbitral de 1899, que el Acuerdo de Ginebra había puesto de lado. Por cierto esta no es sólo la interpretación venezolana. El propio Cheddi Jagan, ex Presidente de Guyana y fundador del actual partido de gobierno, se opuso a la firma del Acuerdo de Ginebra y, en su obra “The West on Trial”, dice que, con el Acuerdo de Ginebra, Guyana “concedió reconocimiento a la espuria reclamación territorial venezolana y lo que era un caso cerrado desde 1899 fue reabierto.” Hay otras declaraciones similares aún más contundentes, de  dirigentes políticos guyaneses, como Rupert Roopnarine, líder del partido WPA y recientemente Ministro en el Gobierno de Granger. Sospecho  que el  régimen madurista no haya utilizado estos argumentos de los propios guyaneses, por desconocerlos, ante Ban Ki-moon, Guterres y la propia CIJ. Ahora que la CIJ ha tomado su decisión, todos los juristas serios afirman que como miembros de la ONU, respetuosos de la Carta (ONU) y del Derecho Internacional, debemos prepararnos seriamente, con el apoyo de los mejores expertos nacionales e internacionales, para defender nuestra posición de que el Laudo de 1899 es nulo. Pero la primera reacción del régimen fue acusar a los Magistrados de la CIJ, una de las instituciones internacionales más respetadas, de haber sucumbido a la presión de los EEUU y estar a “sueldo” de la EXXON. Me temo que las posibles simpatías hacia la posición de Venezuela, entre los Magistrados, no deben haber “aumentado”. Por cierto, al régimen se le olvidó mencionar que, en las concesiones petroleras entregadas por Guyana, el socio principal de la EXXON, con el 25% de las acciones, es la China National Offshore Oil Corporation, la compañía estatal china, relevante socia de PDVSA. “Curioso!”. Sadio Garavini Di Turno Doctor en Ciencias Políticas (UCV)- Profesor Universitario -Ex Embajador de Venezuela en Guyana, Guatemala y Suecia – Ex Viceministro de Justicia – Miembro Honorario del CODEIV y Miembro del Grupo Ávila @sadiocaracas

CITGO: Verdades, Posverdades … y Necedades

Por Rafael Gallegos   El libro de Moisés Naim “La revancha de los poderosos”, explica en que consiste la llamada posverdad, y cómo la utilizan las autocracias modernas para, a partir de construir tinglados de mentiras, elaborar falsas realidades intentando que la población culpe de sus padecimientos a los enemigos, al imperio, a la oligarquía, a los opositores, a las iguanas y a todo el mundo…  menos a la mala gestión de los gobiernos.   Posverdades habemus, y muchas, por ejemplo: –      Hiperinflación inducida… haciendo creer que algún “enemigo” de la “revolución” la indujo, obviando que el mismo gobierno inundó la economía de dinero inorgánico que generó devaluación, brutal alza de precios y desintegración de la moneda. –       Guerra económica… haciendo creer que la destrucción del PIB fue provocada por el imperio que envidia los “éxitos” de la “revolución”, obviando los exprópiese, empresa cerrada empresa tomada, las invasiones pistola en cinto. Además, los continuos insultos a los “oligarcas” y un largo etcétera, acciones todas del gobierno que generaron esta inseguridad, desinversión y la desaparición de dos de cada tres empresas. –       Las sanciones destruyeron a Pdvsa… como si no estuviera clarito que el acabose de Pdvsa radica en la expulsión de 23.000 trabajadores, algo así como botar a los pilotos, a los técnicos y a las aeromozas de una línea aérea, ¿cómo volarían los aviones? O en la politización de la empresa – el que no sea rojo rojito puede irse, expresó el otrora zar del petróleo y hoy solicitado Rafael Ramírez.  Destruyeron la empresa estatal más sólida y productiva de América Latina. Además, ojo … las sanciones llegaron después de la destrucción. SALVEMOS A CITGO Citgo es un importantísimo activo venezolano que corremos el riesgo de perder. Eso significaría dificultar la colocación y valor agregado de crudo y productos de alrededor de un millón de barriles en el mercado más importante del mundo, cuando se inicie la ruta de recuperación de la industria petrolera, que sigue siendo el primer motor para la resurrección de Venezuela. Por ello hay que abordar este caso con mucha seriedad. No solo los petroleros, porque esta Pdvsa desinflada nos afecta a todos. Hay que exponer las verdades, las falsedades y las posverdades que rodean a nuestra empresa en Estados Unidos. VERDADES de Citgo –      Cuando se nacionalizó el petróleo, una de las debilidades de Pdvsa era la comercialización internacional. Ésta seguía en manos de las transnacionales. –      Para incrementar esta capacidad, se diseñó y ejecutó la política de Internacionalización, que consistió en comprar refinerías y puertos de embarque en el extranjero, a objeto de llevar nuestro petróleo procesado, sin intermediarios y directamente a los centros de consumo del mundo. De la vaca a la boca, la idea fue sacar el petróleo de los pozos y llevarlo directamente a los tanques de gasolina de los principales centros de consumo del mundo. –      Citgo fue la empresa adquirida en Estados Unidos, con varias refinerías y asociada a muchos centros de distribución. Así, se garantizaba para nuestros difíciles crudos el mercado norteamericano y se preparaba al país para cuando la producción llegara a seis millones de barriles diarios. –      La “revolución” mostró poco interés en mantener la política de internacionalización. El ex zar Ramírez y su equipo no la consideraron estratégica. Comenzaron a vender las empresas adquiridas en Europa y Estados Unidos. –      Citgo fue vendida parcialmente. –      Como Pdvsa fue desvalijada y el país cayó en default, los acreedores vieron en Citgo una empresa que podían tomar como garantía de pago. Una empresa rusa le tomó como garantía de deuda el 49,9 %. Los bonos de la deuda el 50,1% restante. Otras empresas siguen en una larga cola. –      Citgo (de Pdvsa roja) pidió un préstamo y usó casi la totalidad para pagar… dividendos. Habrase visto. Como si un restorán tuviera pérdidas en su ejercicio y pidiera plata prestada para pagar las ganancias. ¿Cuáles ganancias? –      Cuando Citgo estaba a punto de embargo, el gobierno norteamericano se la entregó al gobierno interino.  Sin entrar en aspectos políticos, esa gestión por ahora, ha salvado a Citgo del embargo. El gobierno federal estadounidense paralizó posibles ejecuciones, y la empresa ha mejorado significativamente su situación financiera.  Por cierto, la Citgo roja, tenía más deudas que activos. –      Pero Citgo sigue en riesgo de embargo. Es imperativo que los venezolanos la salvemos. Como dice el presidente de Pdvsa ad hoc, Horacio Medina, la pérdida de Citgo no le conviene a ningún gobierno… y agregamos, ni a ningún venezolano. FALSEDADES (generadas por el gobierno) –      Pdvsa es una empresa productora, no le hacen falta las refinerías (frase del ex zar Ramírez) … Falso, Pdvsa es una empresa integrada, tal como Exxon, Shell y otras, cuyo negocio radica en el procesamiento y en el mercadeo. Producen menos de lo que refinan y venden más de lo que refinan.   –      La internacionalización da pérdidas… como sí este negocio no hubiera que verlo de manera sistémica y a largo plazo. –      Las refinerías compradas no procesan crudo pesado… basta observar las dietas ayer y hoy para desvirtuar esa frase. Además, el crudo extrapesado de la faja (que eran 600.000 bd que hoy serían mucho más de haber seguido la gestión de Pdvsa azul) era procesado en los mejoradores (por cierto, hoy deteriorados) para ser reconstituido como liviano y mediano. –      Nos vamos para China… sin patrioterismos ni altisonancias, hemos podido ir a China sin abandonar a Estados Unidos, el principal mercado del mundo, que nos queda muy cerca, y teníamos una sólida relación comercial de décadas. Y la verdad oculta, que no asoman ni por equivocación: minimizaron la internacionalización porque con la destrucción de la producción de Pdvsa (de 3,5 mmbd, a menos de 0,7) no justifica una gran transnacional de la vaca a la boca y con refinerías en todo el mundo. ¿Qué petróleo iban a colocar? Por favor… ¡Ah!, por cierto, la destrucción de Pdvsa fue estratégica. Tenían que tomar esa colina, como dijo su “gigante”. El mismo modelo cubano de poder para toda la vida, que se inicia destruyendo la economía. POSVERDADES (tinglado construido con falsedades) A Citgo la quebró la mala gestión

Una carta desalentadora

Por Félix Gerardo Arellano La integración económica se mantiene en la agenda política de la región y, en estos días, ha logrado un renovado protagonismo, por la carta que, entre otros, un conjunto de expresidentes (7), excancilleres (11) y exministros (15), han enviado a varios Presidentes en ejercicio de la región (14/11/2022), con el objetivo de reactivar la desahuciada UNASUR, incorporando una serie de propuestas interesantes, conocidasy reiteradas; orientadas a viabilizar y fortalecer el proceso de integración; empero, al profundizar en la misiva se aprecia un sesgo desequilibrado, generando algunas contradicciones. En el plano formal, la difusión del documento se ha caracterizado por desorganización y poca transparencia, lo que ha facilitado la manipulación de algunos gobiernos. Los organizadores no realizaron un acto público de presentación, lo que permitió que, en algún caso, algún gobierno la presentará como una carta remitida con exclusividad. Ese ha sido el caso en Venezuela, donde algunos medios difundieron el documento como una comunicación exclusiva para nuestro país, pero en realidad es un texto colectivo. Ahora bien, sobre Venezuela la carta ha debido incluir una sección especial, que resaltara las negativas consecuencias para la integración económica regional, de unas decisiones equivocadas, como el retiro de la Comunidad Andina, del Grupo de los Tres y el estancamiento de los pocos acuerdos vigentes con otros países de la región, en particular, la falta de adecuación a las complejas circunstancias que enfrenta el país. Adicionalmente, en la carta se ha debido denunciar la política de exoneraciones que se ha desarrollado en los últimos años, que paraliza los esfuerzos de la integración económica. Cualquier exportador al mercado venezolano, prefiere utilizar el decreto de exoneraciones, que le permite entrar al mercado nacional libre de aranceles y sin cumplir ninguna normativa adicional, en detrimento de la producción nacional.Por el contrario, en los esquemas de integración económica, para gozar de la eliminación de los aranceles, se debe cumplir con las normas de origen, las normas técnicas y de calidad y, las aduanas nacionales son responsables del cumplimiento de las normativas. El decreto de exoneraciones conlleva desventajas tanto para la producción nacional, como para cualquier esfuerzo de integración económica. Como se puede apreciar, Venezuela no registra el mejor expediente en materia de integración y, los promotores de la carta han debido realizar un llamado para superar tal situación. Adicionalmente, sobre aspectos formales, llama la atención el caso de Brasil, pues la carta fue remitida al Presidente electo Ignacio Lula Da Silva, quien asumirá tales funciones el primero de enero del próximo año. Los aspectos formales van engrosando las contradicciones. Conviene destacar que la carta enfatiza la importancia de la pluralidad, como una regla fundamental para lograr la estabilidad del proceso de integración. Ahora bien, al excluir al Presidente Jair Bolsonaro, en pleno ejercicio de sus funciones, se está generando un sesgo discriminatorio que, por cierto, caracterizó la gestión de gobierno de algunos de los firmantes. Los promotores de la carta seguramente alegan que al Presidente Bolosonaro le quedan pocos días en el cargo, pero no sería extraño que el tema ideológico se encuentre sea la causa de la decisión, desplazando el objetivo pregonado de respetar la pluralidad. Entrando en temas de fondo, en la carta se resalta la necesidad de promover la convivencia en el contexto de la diversidad, principio fundamental de las relaciones internacionales, empero, en varias oportunidades destacan que, gracias a los nuevosgobiernos electos en Chile, Colombia y Brasil, ahora será posible avanzar en la integración. Debemos observar que la realidad no confirma tal afirmación, recordemos que la experiencia previa de la ola roja en la región no generó mayores beneficios a la integración; por el contrario, ha dejado un panorama desolador, de estancamiento y desintegración. La insistencia en la importancia de la coherencia ideológica para avanzar en el proceso, desvirtúa los buenos propósitos a favor de la pluralidad y hace evidente el sesgo desequilibrado. No podemos desconocer que el enfrentamiento y la polarización ideológica, ha sido uno de los factores que limitan los avances en la integración. En la medida que se incrementa el clima ideológico, se estacan los esquemas de integración existentes. Adicionalmente, se promovieron nuevos esquemas, caracterizados por una marcada visión ideológica, que han generado fragmentación y desintegración.Cuando los gobiernos de varios de los expresidentes firmantes promovían proyectos como la Comunidad Suramericana de Naciones, sustituida por la UNASUR, la ALBA y la CELAC; se relegaban instituciones ya existentes como la ALADI y el SELA. En el caso de la ALADI, su acuerdo fundacional, el Tratado de Montevideo de 1980, contempla entre sus objetivos: la convergencia regional de los diversos proyectos de integración, la apertura al comercio intrarregional y la posibilidad de avanzar en múltiples áreas que los gobiernos podían aprobar. En relación al SELA, desde su creación (1975) tiene previsto el desarrollo de la cooperación intrarregional y la coordinación de posiciones regionales frente al mundo, en particular, frente a los Estados Unidos y otras economías desarrolladas, empero, por razones políticas, ideológicas y mediáticas se promovió un nuevo esquema como la CELAC, argumentando que cumpliría otras funciones eminentemente políticas, pero los resultados evidencian fragmentación y duplicación de esfuerzos. El comentario que sobre PROSUR presenta la carta; “PROSUR no pasó de ser un emprendimiento improvisado y precario, con nulas capacidades operativas como quedó demostrado con su total inoperancia”, confirma el sesgo desequilibrado, pues con objetividad, las experiencias de la ALBA, UNASUR y la CELAC podrían definirse en los mismos términos, pero en la son presentadas como importantes proyectos. Debemos reconocer que la carta no evidencia una actitud autocritica y un real propósito de enmienda. Al respecto, en el texto se enfatiza sobre la necesidad de la inclusión de todos los sectores de la sociedad para la construcción de la integración, en particular, el empresariado, los gremios, los sindicatos, las ONG. Al abordar esos temas, ha podido ser una oportunidad para la autocrítica, pues los gobiernos radicales de algunos de los firmantes, se caracterizaron por una marcada exclusión y descalificación de quienes piensan diferente. La carta resalta la grave situación social

¿Para qué sirven las Cumbres del G20?

Por María Alejandra Aristeguieta Bali es el centro de la atención mundial en esta semana por ser sede de la Cumbre del G20 que se celebra en esa isla del sur de Indonesia, cuyo gobierno ocupa la presidencia pro tempore del grupo. El G20, foro surgido de la necesidad de coordinar esfuerzos ante la crisis financiera de finales del siglo pasado y posteriormente del 2008, ha sido con frecuencia visto como el “club de los ricos”, al contar entre sus miembros a las 20 economías más importantes del planeta, que mueven cerca del 80% del comercio y cuentan con más de la mitad de la población mundial. Aunque se trata de una alianza bastante flexible e informal que no surge de un tratado internacional como la ONU ni tiene un cuerpo de normas que lo rijan, el G20 se ha convertido en una referencia entre tantos grupos de diplomacia multilateral. Originalmente centrado sobre todo en intentar coordinar esfuerzos globales en materia financiera y económica, el foro permite abordar temas que sean de mayor interés estratégico mundial, y ayudan a crear espacios de cooperación, que, en un escenario como el de Naciones Unidas, con 193 miembros, sería imposible de lograr. Sin embargo, debido al impacto que los temas más políticos y de seguridad tienen sobre las economías, el foro se ha ido indefectiblemente acercando cada vez más a estos asuntos. Recientemente, una gran parte de sus miembros se han enfocado particularmente en el tema de la invasión por parte de Rusia a Ucrania, debido a la crisis energética que la guerra ha desatado, así como su influencia en el aumento de la crisis alimentaria que ya se venía gestando producto de las disrupciones durante los momentos más álgidos de la pandemia del COVID-19. Esta tendencia, aunado a las reacciones que se vieron durante la reunión del mes de julio, en las que varias delegaciones se pararon y salieron de la sala ante la presencia del ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, generaron muchas dudas sobre cómo se desenvolvería el foro en esta oportunidad y cuál debería ser su agenda. Quizás haya sido una de las razones por las que Joko Widodo, el presidente de Indonesia,  haya puesto sobre la mesa tres temas que incorporan cuestiones de mayor interés para los países en desarrollo (la mayoría de ellos ausentes de estos debates) y que deberían tener un amplio consenso para ser abordados de manera general: reforzar la infraestructura sanitaria global, asegurar una transformación tecnológica inclusiva, y promover una transición energética sostenible. Y como suele suceder en la diplomacia multilateral, que cada quien llega con su agenda para tratar de que alguno de sus puntos sea incluido en la negociación, el secretario general de la ONU, António Guterres, también ha intentado incluir el tema climático como corolario a la reunión de la COP27, y en particular el fondo global de cooperación que promueve la ONU para lograr la disminución de la temperatura del planeta. Más aún, Guterres ha planteado de entrada abogar por una flexibilización de los impactos colaterales de las sanciones a Rusia en el suministro global de energía, alimentos y fertilizantes, para evitar una catástrofe alimentaria de características inimaginables sobre todo en África. Lo cierto es que la invasión de Ucrania por parte de Rusia sigue siendo un tema muy importante en la agenda del G20, incluso incidiendo sobre algunas formalidades, como la foto de grupo final, por lo que será inevitable que se traiga a la mesa de discusiones multilaterales, tanto como a los encuentros bilaterales que siempre ocurren en los márgenes de este tipo de foros, pues estos son una oportunidad para buscar nuevos aliados, acercar posiciones con miras a resolver primero bilateralmente algo que luego se debata ya cocinado a nivel multilateral, o incluso determinar dónde están los límites dentro de posiciones antagónicas y qué espacio hay para que esos temas antagónicos no obstaculicen las soluciones a otros temas. Un buen ejemplo de esto es la reciente reunión celebrada en vísperas del inicio de la Cumbre de Presidentes del G20 entre Joe Biden y Xi Jinping el día lunes 14. De acuerdo con lo expresado por ambas delegaciones, en la misma se buscaron acercamientos para resolver la crisis energética y alimentaria causada por la guerra de invasión a Ucrania. Y es que, aunque ambas delegaciones se refieren de manera diferente al fondo de los temas tratados en la reunión que duró más de tres horas, lo que trasluce es que abordaron las posiciones de ambos sobre Taiwán, tema de gran antagonismo entre ambos países, y sobre Rusia, asunto sobre el que también tienen grandes diferencias, pero algunas coincidencias en cuanto a las consecuencias de la guerra a nivel mundial y su impacto en la economía y el comercio internacional de ambos países. Aunado con ello, destacaron como prioritario fortalecer las relaciones bilaterales (que están en este momento en su punto más bajo), en especial, las económicas y comerciales. En su rueda de prensa, Biden dijo haber insistido en la competitividad evitando el conflicto, mientras que Xi habla de espacios de crecimiento económico compartido donde ambos países pueden ganar. En suma, lo que se desprende de esta reunión bilateral es que parece ser un punto de inflexión que llevaría las relaciones de las dos economías más grandes del G20 –y del mundo– a una nueva etapa, que podría incluir espacios de cooperación con miras a minimizar o revertir el impacto de la guerra en Ucrania en sus exportaciones. Si se logra profundizar en este aspecto, lo veremos reflejado, así sea someramente, en el documento resultante de la Cumbre del G20. Y nos acercará, un poco más, a la esperanza de paz. María Alejandra Aristeguieta Internacionalista UCV, ex diplomática, consultora y analista de relaciones multilaterales. @MAA563

Recordando a Goulart

Por Luis Daniel Álvarez V. La realidad brasileña actual no presagia tranquilidad y calma. Si bien Lula da Silva, dada la nueva coyuntura, lo estrecho del triunfo y la necesidad de abrirse hacia actores emblemáticos, de nivel y de prestigio como su compañero de fórmula, y hasta hace relativamente poco histórico adversario Geraldo Alckmin, tiene en contra a sectores que prometen una venganza política por haber perdido y que anuncian que arremeterán contra la gestión, evidenciando su proceder en que aún no inicia el mandato y ya descalifican al mandatario electo. A lo anterior se une una preocupación adicional y es que actores que respaldaron al gobierno saliente repiten que hay que impulsar mecanismos que impidan al nuevo gobierno asumir, indicando que si entre las medidas está alguna de naturaleza castrense, deberá asumirse como una necesidad. Aunque el presidente Bolsonaro no ha llegado a respaldar públicamente esa postura anacrónica y destemplada, su silencio para admitir los resultados llevó al país a una angustiante espera en la que cualquier cosa pudo pasar. La historia brasileña tiene un episodio que pareciera similar. En 1964 el país atravesaba por un clima de incertidumbre y aunque la democracia se consolidaba, el presidente João Goulart se enfrentaba a actores que pedían, a como diera lugar, su salida del poder. De esta manera algunos personajes comenzaron a exigir que el sector militar actuara y depusiera al primer mandatario, acción que finalmente se concretó. La decisión militar de avanzar, no sólo tiró por la borda algunos logros significativos que se habían dado en las administraciones de Juscelino Kubitschek, Jânio Quadros y del propio Goulart, sino que sembró una era perversa en la que el miedo, las torturas y la desolación se apoderaron de un país que pasó a ser administrado como un cuartel. Quienes llaman a que se concrete una intervención armada parecieran no haber entendido que la acción de 1964 dio una carta abierta a las fuerzas armadas para que hicieran lo que quisieran sin control. El retorno a la democracia fue doloroso y lento, pero una vez conseguido es de las grandes banderas del país. En el proceso de destitución de la presidenta Dilma Rousseff, Jair Bolsonaro, sin importarle el daño que podía hacer, dedicó su voto a uno de los torturadores del régimen dictatorial, Carlos Alberto Brilhante Ustra.  Frente a los que como él idolatran la oscuridad y a los que a la ligera piden a las fuerzas armadas desconocer el mandato electoral, cabe recordar al presidente Goulart y señalar que independientemente de su manera de pensar, no merecía su gobierno terminar con un zarpazo que a la larga aplastó cualquier asomo de dignidad en el país. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

Zona de contradicciones

Por Felix Gerardo Arellano El indo pacifico se posiciona como el epicentro de la geopolítica mundial, desplazando el atlántico y, en gran medida, a los valores liberales occidentales, particularmente las libertades, la democracia y los derechos humanos. Su crecimiento económico e innovación tecnológica han sido impresionantes, logrando una influencia decisiva en las cadenas globales de valor. Adicionalmente, su impresionante desarrollo se ha acompañado de la conformación de una red de instituciones orientada a fortalecer los vínculos económicos y la cooperación; empero, en los últimos años, crecen los focos de tensión en el área, generando la sensación que la zona podría dar origen a una gran conflagración de consecuencias impredecibles. En la consolidación de la globalización económica, el protagonismo del área del indo pacifico ha sido determinante. Unos 38 países que representan aproximadamente el 44% de la superficie mundial, el 65% de la población del planeta y se calcula que un 62% del PIB mundial. Albergando cinco de las potencias mundiales: Estados Unidos, China, Japón, India y Rusia. Geográficamente comprende puntos estratégicos para la economía y el comercio internacional, tales como los estrechos de Malaca, Ormuz y Bab el-Mandeb. En principio, el ritmo de crecimiento económico y tecnológico se concentró en el área del pacifico, destacando el acelerado progreso de Japón y de los llamados “tigres del Asia” de la primera generación, conformado por Corea de Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur; y los de la segunda generación: Malasia, Indonesia y Tailandia. Posteriormente la India fue descollando en el plano económico, convirtiéndose en una potencia emergente, miembro del grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Cabe recordar que Deng Xiaoping, el constructor de la China comunista moderna, resaltó a Rajiv Gandhi como Primera Ministro (hijo de la célebre ex primera ministra Indira Gandhi), la importancia de la India para la zona. Para tratar de superar las desconfianzas mutuas producto, entre otros, de la visión suma cero que caracteriza la rígida interpretación la soberanía, algunos países de la zona promovieron la construcción de instituciones orientadas a fortalecer la cooperación y la integración, es el caso de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN, por sus siglas en ingles), conformada por cinco países fundadores: Filipinas, Indonesia, Malasia, Singapur y Tailandia en 1967; a la que luego se sumaron otros cinco países: Birmania, Brunei, Camboya, Laos y Vietnam. Otro esquema de carácter informal, importante para la coordinación de posiciones en un escenario tan heterogéneo, fue la creación del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacifico (APEC, por sus siglas en inglés), conformado por 21 países miembros en 1989. Pero además de la suspicacia que genera las visiones rígidas de la soberanía, fueron creciendo diferencias y resistencias producto de enfrentamientos ideológicos. Primero, producto de la guerra fría entre los Estados Unidos y la vieja URSS; luego, estimulados por la creciente competencia por la hegemonía y el liderazgo regional, entre los Estados Unidos y el meteórico ascenso de China como potencia. Tal competencia está incrementando la desconfianza entre los países del indo-pacifico y genera sus consecuencias  en el plano institucional en diversas áreas. Al respecto cabe destacar que, desde finalizada la Segunda Guerra Mundial, en el incipiente ambiente de la guerra fría, se suscribe el Tratado Anzus, entre Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda en 1951, para promover la seguridad e inteligencia en el pacifico. Otro acuerdo relevante en el marco del enfrentamiento este/oeste ha sido el llamado “Five Eyes Alliance”, una alianza en temas de seguridad e inteligencia, integrada por Australia, Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y el Reino Unido, creada desde los inicios de la guerra fría, que se conoció públicamente en 1990.  Pero el ambiente de tensión se ha exacerbado en los últimos años, producto del giro más agresivo en la política exterior china, impulsado por el Presidente Xi Jinping, Una política de expansión más directa, dura y global, que tiene su máxima expresión en el ambicioso proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, que abarca los cinco continentes, con más de cien países incorporados. Una nueva política expansionista que, en los últimos años, está privilegiando el fortalecimiento de su fuerza militar y evidencia que se agotó el tiempo de la prudencia y el “soft power”. Actualmente, la amenaza militar china se presenta en varios focos, entre otros, en el mar del sur, la frontera con la India y, en particular, frente a Taiwán. El enfrentamiento geopolítico también ha permeado el plano económico e institucional; en tal sentido, el gobierno de los Estados Unidos, durante la presidencia de Barack Obama, trabajo arduamente para la conformación del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, que finalmente fue suscrito por doce países en febrero del 2016. Una zona de libre comercio, con el objetivo político de servir de muro de contención ante el impresionante ascenso de la hegemonía china en la zona; empero, el Presidente Donald Trump, al llegar a la presidencia, decidió el retiro de los Estados Unidos del acuerdo, el 23 de enero del 2017. El error estratégico del Presidente Trump fue aprovechado de inmediato por el gobierno chino, que se concentró en la conformación un acuerdo económico profundizado, que algunos definen como ASEAN+5; es decir, los 10 miembros de la ASEAN más Australia, China, Corea del Sur, Japón y Nueva Zelanda. Formalmente denominado Asociación Económica Integral Regional (RECEP, por sus siglas en ingles), firmado en la Cumbre de la ASEAN el 15 de noviembre del 2020, aún en proceso de ratificación por varios países signatarios. En oposición y para tratar de fortalecer el liderazgo de los Estados Unidos en la zona, el Presidente Joe Biden ha propuesto la creación de un esquema flexible de cooperación en diversas áreas, definido como Marco Económico del Indo-Pacifico para la Prosperidad (IPEF, por sus siglas en ingles), inicialmente integrado por 13 países de la zona, iniciativa que ha presentado en el marco de la Cumbre de la QUAD, efectuada en Japón en mayo del presente año. En el plano político, militar y de seguridad, Estados Unidos ha actuado más activamente y, al presente, ha

Venezuela y la Solución de Controversias Internacionales

 Por Omar Zurita A. Las controversias internacionales son para algunos estudiosos, consustanciales a la existencia misma de las relaciones entre los sujetos del derecho internacional, entendido este último como el conjunto de normas que han sido creadas por entes soberanos a los cuales en definitiva, le serán preferiblemente aplicadas. Es comprensible que para la solución de toda divergencia o discrepancia en la aplicación o interpretación del derecho existente o sobre la exigencia de obligaciones internacionales, los Estados hayan sido extremadamente cuidadosos en la utilización de mecanismos o procedimientos de solución de controversias basados en el recíproco reconocimiento de su personalidad. Entre los mecanismos diplomáticos de solución de conflictos internacionales más utilizados está el arreglo directo por vía amistosa, así como los Buenos Oficios y la Mediación, ambos caracterizados por la más o menos discreta acción amistosa de un tercero destinada a obtener un arreglo. La Investigación o sometimiento de un conflicto a unos investigadores cuya misión es aclarar las cuestiones de hecho, deja a los Estados involucrados en libertad de resolver el incidente por el método de su escogencia. Después de 1.919, se introduce en la práctica internacional el procedimiento de la Conciliación que tiene por objeto resolver los conflictos de intereses mediante su examen y la presentación de informe por parte de una Comisión de Conciliación de las partes, con concretas propuestas de arreglo. Como muchas veces se ha dicho, es reconocida la vocación de Venezuela al derecho y su propensión a evitar el recurrir a la fuerza para resolver sus controversias internacionales. El auge alcanzado por el principio del arbitraje como medio de solución de controversias en el transcurso del Siglo XIX, se hizo patente al aparecer siempre como precepto constitucional en numerosas cartas fundamentales a partir de la Constitución de 1.864, promulgada después del triunfo de la Revolución Federal. Disponía el artículo 119, de dicho texto constitucional, que en los tratados  internacionales de comercio y amistad se incluiría la cláusula de que “todas las diferencias entre las partes contratantes deberán decidirse sin apelación a la guerra por arbitramento de potencia o potencias amigas”. El mismo precepto se mantuvo en las constituciones de 1.874 (Artículo 112), 1.881 (Artículo 109) y 1.891 (Artículo 109). En el texto constitucional de 1.893 (Artículo 141), la cláusula se hizo extensiva a toda clase de acuerdo internacional y así se conservó en las constituciones de 1.901, 1.904 y 1.909. Pasado el período romántico después de la Guerra de la Federación, el precepto pasa a tener un valor positivo como condenación de la guerra, más bien que un sentido de obligación arbitral propiamente dicha, por cuanto el arbitraje quedaba siempre sometido al acuerdo de las Partes, o sea al compromiso, que podía o no lograrse. La disposición constitucional no pasaba de tener un valor moral más que de política internacional efectiva. Bajo la vigencia de este precepto constitucional se celebraron los arbitrajes con Colombia en 1.881, y con la Gran Bretaña en 1.899, que cercenaron el territorio nacional; el arbitraje con Francia sobre el caso Fabbiani, el celebrado con los Estados Unidos para solucionar el caso de la Compañía de Transporte, así como las Comisiones Mixtas de 1.865 y 1.885, con Francia y los Estados Unidos. Son todas páginas muy oscuras de la historia diplomática venezolana, en que el principio arbitral proclamado y profesado por la República se había vuelto contra ella, y apenas se conocía como caso aislado la victoria sobre Holanda en el caso de la Isla de Aves, en el diferendo decidido por el Rey de España en 1.865. La Constitución de 1.914, mantuvo el mismo precepto suprimiendo tan solo la parte relativa a que no se debía recurrir a la guerra, en tanto el texto constitucional de 1.922, ordenaba que en los tratados internacionales se pondría una cláusula según la cual todas las diferencias entre las partes contratantes, relativas a la interpretación o ejecución de un tratado, se decidirían por arbitraje. Al eliminar de la cláusula la prohibición a la guerra, el texto constitucional convertía en cierta manera obligatoria el arbitraje, de un modo unilateral. La Constitución de 1.925, incluyó el precepto entre las atribuciones del Presidente de la República pero conservó la misma forma de redacción que en la Constitución de 1.914, que se repetiría en los textos constitucionales de 1.928 y 1.929. A partir de la Constitución de 1.931, la obligación arbitral que debía estipularse en los tratados celebrados por la República, desapareció al establecer que todas las diferencias sobre la interpretación y ejecución de un tratado se decidirían por los medios pacíficos de solución de controversias reconocidos en el derecho internacional. Tan novedosa redacción del principio constitucional se conservó en las constituciones de 1.936 y de 1.945, y fue mejor desarrollado por el constituyente de 1.947, al establecer en el artículo 106, el siguiente texto: “En los compromisos internacionales que la República contraiga, se insertará una cláusula por la cual las Partes se obliguen a decidir por las vías pacíficas reconocidas en el Derecho Internacional, o previamente convenidas por ellas, si tal fuere el caso, las controversias que pudieren suscitarse entre las mismas con motivo de la interpretación o ejecución del Pacto, siempre que ello se juzgue necesario dada la índole de éste o así lo permita el procedimiento que deba seguirse para su celebración.” En el Artículo 129 de la Constitución de 1.961, se repite la redacción del precepto salvo que en lugar de las palabras “compromisos internacionales”, el constituyente utilizó la frase “tratados, convenios y acuerdos internacionales”. El constituyente de 1.999, consecuente con la tradición republicana, mantuvo en líneas generales, la redacción del anterior artículo 129,  cuando establece en el Artículo 155, que las controversias que pudieren suscitarse entre las partes con motivo de la interpretación o ejecución de un tratado, deberán ser resueltas “por las vías pacíficas reconocidas en el derecho internacional o previamente convenidas por ellas”, pero siempre que ello “no fuere improcedente y así lo permita el procedimiento que deba seguirse para su celebración”. Se deja abierta así la posibilidad para

Vision y revision de Carlos Andres Perez

Segunda parte Por Rafael Gallegos Castro            En 1979, con el caso Sierra Nevada, se intentó culpar al ex presidente Pérez por corrupción administrativa. Se investigaron sobreprecio y comisiones. CAP se defendió diciendo que a quién se le ocurría que un presidente de la república iba a repartir una comisión entre veinte personas; y agregó que se trataba de una maniobra para destruir a AD. Finalmente, con el voto salvado de José Vicente Rangel que dio lugar a muchos comentarios, CAP tan solo fue señalado por responsabilidad política. Sin embargo, en la opinión pública persistía la sensación de corrupción administrativa en relación con su gobierno.   En los años siguientes, Carlos Andrés Pérez se dedicó a la política internacional. Participó ampliamente en la Internacional Socialista y en procesos de democratización en América Latina. Tuvo serias divergencias con AD y hasta un serio alejamiento con Betancourt, por la decisión de elegir al dirigente sindical Manuel Peñalver como secretario general del partido. Comenzó a perder poder en los entes rectores de AD, aspecto que tendría que superar cuando intentó volver a la presidencia de la república. Mea culpa CAP reflexionó acerca de los resultados de su gobierno. Concluyó que le había dado demasiado peso al Estado operador, que no había roto el excesivo proteccionismo a la empresa privada, ni fue capaz de acabar paulatinamente con los subsidios, que la política de sustitución de las importaciones la tomó como un fin en sí misma y no como un medio para hacer más competitiva a la industria, que no tuvo el valor de acabar con la moneda dura. En fin, que su primer gobierno no utilizó las pingües divisas de los altos precios del petróleo para hacer un país competitivo. Imaginamos que la autocrítica provino de observar cómo, a pesar de tantos logros en su primer gobierno, el balance de sus políticas fue un país que pasó de un gigantesco superávit a una deuda casi impagable, a la devaluación de la moneda y al inicio de la inflación… en apenas nueve años. Siempre estuvo acorde con la necesidad de modernizar el estado. Con la elección de gobernadores y alcaldes, con la incorporación de la figura de primer ministro (al estilo francés), y con la reforma de los partidos políticos. Consideró un imperativo la descentralización. Igualmente, pensó en una serie de reformas económicas que adelantaría en su segundo gobierno, y que la opinión popular denominaría “paquete”. Su mea culpa devino en un cambio radical en su pensamiento económico. La segunda victoria CAP tenía muy poca gente en los órganos directivos de AD cuando comenzó su segunda campaña en búsqueda de la presidencia. Sin embargo, lo favorecía su carisma y la sensación popular de mucha prosperidad en su gobierno. Superó los obstáculos y se convirtió en el candidato de AD, derrotando al Dr. Octavio Lepage. Yo ganaré porque tengo mayoría en los colegios electorales – habría dicho Lepage. Usted tiene los colegios; pero yo tengo los alumnos – le respondió en forma jocosa CAP. En diciembre de 1988 resultó reelecto presidente de la república. La toma de posesión fue fastuosa. La opinión pública la bautizó “coronación”. Algunos la llegaron comparar con los dos mil años del imperio persa que había celebrado años ha, el entonces Sha de Irán. Al tomar posesión del cargo se encontró con las reservas internacionales en un mínimo nivel de 300 millones de dólares, y con unas cartas de crédito vencidas por 6.500 millones. La negociación con el Fondo Monetario Internacional se hizo inminente. Nombró un equipo económico con brillantes profesionales a fin de implantar un nuevo modelo económico. Muchos de ellos provenían del IESA. Comenzó a implementar medidas económicas que en primera instancia afectaban el bolsillo de la población. Liberación de las tasas activas, que en caso de préstamos hipotecarios hasta triplicaban la mensualidad, liberación de precios de productos de consumo, minimización de subsidios, alza del precio de la gasolina, liberación del cambio de la moneda. Además, tenía en portafolio una nueva Ley de Bancos – que tuvo mucha resistencia por parte de los banqueros- y una Ley para el IVA. El nerviosismo cundió en la población. CAP confiaba en su liderazgo político para implantar sus medidas. “Solamente Pinochet y yo podemos implantar un paquete económico”, había expresado. Frase que demostraba como las victorias políticas le habían insensibilizado el ego, y le habían hecho creer que era cierto lo que le decían sus adláteres en referencia a su infinito poder con las masas. Muchos economistas no dudaban de la necesidad de las medidas, apenas discutían su implantación abrupta o paulatina.  Otros, lo acusaban de neoliberal, vende patria, proyanqui, etc. AD, como casi los partidos políticos, no estaba de acuerdo con el “paquete”. El 27 de febrero reventó una poblada que se conoció como el Caracazo. Fuertes protestas y disturbios, saqueos. Comenzó en Guarenas y se extendió a toda Venezuela. Muchos muertos. Venezuela quedó conmocionada. A pesar de ello, CAP continuó adelante con las medidas. Ese año, 1989, la inflación llegó a 80%. CAP había dicho en su campaña que esa cifra sería un “autosuicidio”. El “paquete” fue logrando resultados. Venezuela creció a tasas entre 7 y 9 % por tres años. En 1991, el crecimiento fue de 9%. El más alto del mundo, recalcaba el Dr. Miguel Rodríguez. La deuda fue refinanciada con éxito. La inflación cedía aceleradamente. Igual, el tipo de cambio, aplicando el llamado “crawling peg”. Por otra parte, se iniciaban las acciones para la apertura petrolera y se hicieron las primeras elecciones para gobernadores y alcaldes. El país se enrumbaba hacia la modernidad. Sin embargo, las cifras todavía mostraban altos índices de pobreza. Llegó el comandante y mandó parar El 4F 1992, se dio una cruenta intentona de golpe de estado. El gobierno sobrevivió. En contra de la voluntad de CAP, permitieron hablar en vivo por televisión a quien se convirtió en jefe del movimiento, el comandante Hugo Chávez. Su “por ahora” le llegó a la gente. Ese año, muchos niños se disfrazaron de Chávez en el carnaval. Niños que hoy son

La Rebelión de los Velos

Por Abraham Clavero Toro La convulsionada situación que vive la R.I de Irán, a consecuencia del asesinato de la joven Mahsa Amini, ha puesto nuevamente sobre el tapete la compleja situación socio-económica que vive el país convirtiéndose en el detonante de una movilización masiva considerada, solo la punta del iceberg, en la cual la juventud iraní quiere libertades y oportunidades. Su muerte se ha transformado en un símbolo de las manifestaciones actuales contra el uso obligatorio del Hijab. Las protestas están siendo protagonizadas por la llamada generación de los 1380 (según el calendario persa, los nacidos desde los 2000), que solo han disfrutaron de ciertas prerrogativas en los gobiernos de los presidentes reformistas Mohammad Jatamí (1997-2005) y Hasan Rohaní (2013-2021). Gran parte del país se encuentra agitado, desde hace más cuatro semanas, desde el Kurdistan, donde nació Mahsa Amini, hasta Teherán, e incluso la ciudad de Qum, centro del chiismo en la nación persa.  Bajo el lema de “mujer, vida y libertad”, las protestas también han tenido su repercusión en Francia, Turquía, Irak, Estados Unidos, Alemania, Noruega Grecia y España. En el exterior las manifestaciones han sido aupadas, en cierta medida, por la diáspora iraní, que de acuerdo con cifras oficiales asciende a más de 4 millones de nacionales diseminados en diversas partes del mundo, de los cuales 1,900 en America y 1,185 en Europa.   Desde la llega al poder del ultraconservador Ebrahim Raisi, (2021) las normas de comportamiento islámicas se han vuelto más rígidas contribuyendo a fomentar la desobediencia de los sectores más jóvenes. A finales de junio pasado, el despliegue de la Policía de la Moral incrementó los arrestos por llevar el velo de forma incorrecta proliferando los avisos en las cafeterías que conminan al adecuado comportamiento de los jóvenes. Esta presión social de endurecer las estrictas leyes de vestimenta sucede, además, en un momento en que la población en general, se ve empobrecida, en parte por las sanciones internacionales y una inflación en torno al 40 % en el precio de los productos básicos. En esas circunstancias, el fallecimiento de Amini ha sido considerado como un elemento provocador que ha contribuido a “echar gasolina al fuego”, y constituyendo el más serio desafío que ha enfrentado el régimen de los ayatolas desde el Movimiento Verde en 2009. Distanciándose de la posición de otras generaciones, los jóvenes se han rebelado en unas protestas que han logrado canalizar la furia popular, a diferencia de otras ocasiones que se debieron a cuestiones de índole puramente económico. A esta problemática, hay que agregar, a su vez, la eventual sucesión del actual líder, el ayatolá Alí Jamenei (1989), cuya desaparición augura una transición conflictiva tanto para Irán al igual que para el Medio Oriente en general.  Entre los candidatos favoritos a sucederlo se encuentra el actual Presidente Ebrahim Raisi y el segundo hijo de Jamenei, Mojtaba. Se especula que el líder lo ha estado preparando, motivando un gran rechazo, por considerar que el liderazgo hereditario estaría llevando a la República Islámica a socavar aún más la legitimidad del establecimiento clerical. Por esta razón, la ira pública ahora se ha centrado directamente en la legitimidad de Jamenei y del sistema que representa. A lo largo del país, miles de manifestantes enardecidos continúan cantando “muerte a Jomeini”, “fuera los clérigos” y “Mojtaba, que mueras y no te conviertas en el líder supremo”. Retomando el rechazo al velo (hiyab) hay que acotar que este ha sido un tema recurrente desde la llegada del gobierno islámico.  El 8 de marzo de 1979, más de cien mil mujeres tomaron las calles de Teherán para protestar contra la decisión gubernamental de exigirles cubrirse cuando estuvieran fuera de casa. Muchas amenazaron con quemarse al estilo “bonzo”, mientras una parte de la manifestación tomó el Palacio de Justicia y otras organizaron una sentada en la gran Mezquita. Desde ese momento, la obligatoriedad del velo fue considerada una normativa más de carácter político que religioso, y al mismo tiempo una especie de código de segregación del líder Ruhollah Jomeini hacia las mujeres. Con el paso del tiempo es visto como la imposición del patriarcado espiritual y político, estableciendo diversas dificultades a la hora de luchar contra las normas que regulan la desigualdad de género, la pervivencia del matrimonio temporal, la disparidad de la herencia, la poligamia, la desigualdad en la custodia de los hijos y los derechos políticos que siempre se les han negado. Sin embargo, la figura emblemática del ayatolá Jomeini, contribuyó a que estas manifestaciones no pudieran alcanzar sus objetivos debido a que el pueblo iraní confiaba en sus discursos anti monárquicos y anti imperialista, con la promesa de una “democracia islámica”. Desafortunadamente, la sublevación popular que depuso a la dinastía Pahleví, no cumplió con los sueños revolucionarios de la total emancipación. Al hablar, específicamente, de la situación del velo, no se puede generalizar respecto a la comunidad islámica mejor conocida como la Umma (1.900 millones), que comprende a todos aquellos países que profesan la religión islámica. En este tema, existencia una amplia modalidad que van desde los países del Golfo Pérsico, los más conservadores, hasta aquellos en los cuales existe una flexibilidad de dicha costumbre: algunos países del norte de África, Indonesia y en menor grado en Malasia. Etimológicamente la palabra hiyab significa tapar, ocultar la belleza de la mujer. No solo es el pañuelo o el manto que cubre el cuerpo de la mujer, es una conducta, una forma de actuar, el Hiyab en el islam son valores, son principios morales. Cabe destacar que durante el gobierno del Presidente Mohammad Jatamí se relajaron las normas islámicas, permitiendo que la sociedad iraní llevara una existencia menos rígida. Fue a Jatami a quien le correspondió promover el Dialogo entre Civilizaciones y cuya idea fue acogida por Naciones Unidas en el 2001.     Sin embargo, por encima de estas normativas religiosas,prevalece la opinión que han sido muchos años de abuso por parte de las autoridades, específicamente de los basijis (una fuerza paramilitar formada por voluntarios, fundada por orden del