Hacia una nueva Guerra fría… cibernética

Por Agustin Urreiztieta En tiempos de post guerra nuestros abuelos leían sobre la Guerra fría, bombas nucleares, conflictos de baja intensidad, destrucción mutua asegurada, OTAN versus Pacto de Varsovia, entre otros términos que sazonaban extrañamente sus vidas. El “reparto” del mundo en zonas de influencia entre los Estados Unidos y la otrora Unión Soviética se fundaba en la simple relación de fuerzas de la carrera armamentista y la acumulación de montañas de cabezas nucleares de lado y lado. En 1989, con la caída del bloque soviético, la Guerra fría pasó a ser un término obsoleto, un recuerdo de las curiosidades trágicas de la Humanidad contemporánea, llevado a las letras y al cine por Ian Fleming, John Le Carré, Alfred Hitchcock, por solo citar a dos de una larga lista de novelistas, cineastas y actores. Sin embargo, vemos surgir la tensión de una nueva especie de Guerra fría, aupada por el interés de países, regímenes o sectores en dominar o debilitar adversarios o monetizar, por atajos, la creciente digitalización de nuestras sociedades. En efecto, no pasa un día sin que sepamos sobre algún ataque cibernético de cualquier naturaleza alrededor del mundo. Ningún individuo, país, región o industria están exentos de la velocidad de vértigo que el desarrollo tecnológico imprime al mundo.   Los eventos marcan el ritmo y muestran la urgencia. Los Estados Unidos acusan a China, Rusia, Irán y otros países de ser responsables de intrusiones masivas en sus sistemas informáticos y, aún más grave, de intrusión y consiguiente influencia en sus elecciones.  Además de la responsabilidad de los Estados en estos actos, la preocupación orbita en torno a ataques masivos perpetrados por ciber-delincuentes quienes, bajo el ala protectora o la vista gorda de sus gobiernos, disrumpen servicios públicos, infraestructuras y operaciones de empresas cuyas actividades son de importancia vital. Como ejemplo dramático de esta situación, recientemente el mayor oleoducto que surte gasolina a las principales ciudades de la costa este de los Estados Unidos, fue víctima de un “secuestro” de sus operaciones. Lo increíble se produjo, hubo escasez de gasolina hasta en Washington, la capital. Igual que en un secuestro ordinario, se pagó un rescate y el oleoducto volvió a operar con normalidad. Situaciones como ésta ocurren a diario y en un muy preocupante número creciente. Los ciber ataques o amenazas, afectan cualquier industria o actividad expuesta a redes de internet o móviles. Desde luego, mientras más digitalizado sea un país o sector de actividad, mayor el peligro. Sin embargo, la modesta digitalización de una región no la exime de riesgos. Por ejemplo, el 70% de las estaciones 4G en África son fabricadas por una sola compañía china. Esto plantea un problema de envergadura pues le otorga un control significativo a una potencia extranjera sobre la información, las comunicaciones, las cadenas de suministros y en teoría podría a distancia colapsar el funcionamiento de esa infraestructura. Menuda situación. Como en tiempos de la Guerra fría, los eventos van escalando. Incluso, ya la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte, acuerdo de asistencia militar que hacía frente al bloque soviético) en concierto con los Estados Unidos, la Unión Europea y otros países, culpan sin ambages a China por el ataque cibernético sufrido por la red Microsoft Exchange que afectaría a 30 mil empresas americanas y cientos de miles a nivel mundial.    Así, el artículo 5 de la Carta del Atlántico establece, y esta es la fibra vital de la OTAN, que, en caso de agresión contra uno de sus miembros, todos los demás se unen automáticamente. Adaptándose a los nuevos tiempos, esta reacción automática se extiende ahora a los ciberataques. De hecho, desde la OTAN y los Estados Unidos, ya se baraja la posibilidad de contra ataques cibernéticos proporcionales, preventivos o disuasivos, recompensas multimillonarias por la identificación y arresto de los responsables, cooperación internacional, regulaciones estrictas en torno a las criptomonedas y otras fuentes de financiamiento, entre otras medidas como parte del arsenal para enfrentar estas nuevas amenazas. Esta escalada se produce en una cancha sin reglas de juego, sin la más mínima transparencia y con crecientes riesgos de toda clase. En estas nuevas formas de conflicto, la identificación del agresor es a veces compleja, si no imposible, la evaluación de las capacidades del contrincante es una gran incógnita y la respuesta no es tan clara como en la guerra convencional. Por otro lado, en esta situación de conflicto cibernético entre países, la clasificación tradicional por recursos, habilidades, tamaño especifico, avance tecnológico, economías, población, etc… se antoja increíblemente incierta. Es así como se encuentran grandes contrastes entre los países que lógicamente tienen las capacidades tecnológicas y militares para ocupar este nuevo escenario, y aquellos que no necesariamente tienen los medios, pero han emprendido un camino estratégico en esa dirección. El ejemplo más elocuente seria Corea del Norte, marginalmente digitalizada y económicamente atrasada, pero que, en el campo nuclear o cibernético, ha desarrollado capacidades que rebasan sus posibilidades con creces. Otro ejemplo lo encontramos en Israel, pequeño en tamaño, pero cuyas capacidades cibernéticas son bien conocidas y que no dudan en utilizarlas, particularmente contra Irán. Entre los países protagonistas, el clima hoy es de total desconfianza, es probable que, como en la Guerra fría, se alcance una ciber-disuasión como existe con la amenaza atómica. Esto es lo que se conocía en la era nuclear “el equilibrio del terror”, cuando los Estados Unidos y la Unión Soviética tenían cada uno la capacidad de eliminar al otro. Por ello, cuando los principales países tengan la certeza de la ciber–capacidad destructiva de cada uno, allí comenzaran seriamente las conversaciones sobre el crimen cibernético internacional. Por ahora serán parte de nuestro cotidiano, noticieros relatando espectaculares ciber ataques y nos acostumbraremos al uso de nuevos anglicismos técnicos como el ransomware, cryptojacking, blockchain, hackers, phishing, por solo citar varios de una larguísima lista. En la reciente reunión de Joe Biden y Vladimir Putin en Ginebra, el Presidente de los Estados Unidos blandió bien alta la amenaza de represalias a los ataques cibernéticos orquestados desde Rusia contra objetivos

Nueva oferta formativa entre el CODEIV y el IECS

El Colegio de Internacionalistas de Venezuela y el Instituto Europeo Campus Stellae (IECS) suscriben convenio para una oferta formativa en los siguientes tópicos: Triple Máster en Derecho Internacional, Derechos Humanos y Cooperación Máster en Dirección y Gestión de Comercio Internacional Doble Máster en Protocolo y Eventos

Diplomado Alta Política Internacional. Agenda actual.

MODULOS Y TEMAS No. HORAS MODULO I   LAS RELACIONES INTERNACIONALES Y LAS ORGANIZACIONES GLOBALES INTRODUCCIÓN A LA DIPLOMACIA Y LAS RELACIONES INTERNACIONALES Emb. Freddy Álvarez Yanes Y Prof. Felix Arellano 5 horas   LA IMPORTANCIA DE LOS DERECHOS HUMANOS EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES Prof. Adalberto Urbina 5 horas   LA ONU, LA GOBERNANZA MUNDIAL Y LA SOLUCIÓN PACIFICA DE CONTROVERSIAS Prof.  Juan Francisco Contreras A 10 horas   LA CORTE PENAL INTERNACIONAL Y EL ESTATUTO DE ROMA) Prof. Nelson Chitty la Roche 5 horas   25 MODULO III CONFLICTOS INTERNACIONALES CONFLICTO EN LA PENÍNSULA COREANA Ministro Consejero Eloy Torres 5 horas   CONFLICTOS EN EL MEDIO ORIENTE: ISRAEL – PALESTINA, ISRAEL – IRÁN, IRÁN – IRAK Emb. Freddy Álvarez Yanes 5 horas   LA PRIMAVERA ARABE: SIRIA, IRAK, LIBIA, ARGELIA, MARRUECOS, EGIPTO, TÚNEZ / EL ESTADO ISLAMICO. Emb. Julio Cesar Pineda 5 horas   NACIONALISMOS Y MOVIMIENTOS SECESIONISTAS: CASOS CATALUÑA, HONG KONG Y FLANDES. PROF. Yanira Velázquez 5 horas   20 MODULO IV SITUACION POLITICA LATINOAMERICANA Y DEL CARIBE Situación Política de América Latina y del Caribe Prof. Luis Daniel Álvarez 5 horas   Situación Política de Venezuela – Relaciones con Colombia y Guyana Emb. Sadio Garavini Di Turno 5 horas   EFECTO DE LAS MIGRACIONES EN LATINOAMERICA. EL CASO VENEZOLANO Ministro Consejero Manuel Rodríguez Moreno 5 horas   GEOPOLITICA DEL CARIBE / POLÍTICAS PÚBLICAS / SEGURIDAD Y DEFENSA Prof. Jesús Enrique Briceño García 5 horas 20 MODULO V POLITICA EXTERIOR Y GEOPOLITICA LA POLÍTICA EXTERIOR DE LOS ESTADOS UNIDOS Prof. Luis Daniel Álvarez 10 horas   LA POLÍTICA EXTERIOR DE RUSIA Y SU GEOPOLITICA. LA EXPANSIÓN RUSA EN GEORGIA, UCRANIA Y MOLDOVA. Ministro Consejero Eloy Torres 5 horas   CHINA NUEVA POTENCIA ECONOMICA Y SU GEOPOLITICA. EL CASO DE TAIWÁN Y TIBET. Emb. Milos Alcalay 5 horas   EL PETROLEO COMO PRINCIPAL FUENTE DE ENERGIA GLOBAL Prof. Rafael Gallegos 5 horas   25

Diplomado “Diplomacia petrolera y otras energías”

MODULOS Y TEMAS No. HORAS MODULO I: Historia del Petróleo, Ing. Rafael Gallegos 10 horas.  Exploración y Producción de Petróleo, Ing. Rafael Gallegos 10 horas. 20 Horas MODULO II: Nociones sobre el Gas Natural, Ing. Nelson Hernández  10 horas   10 Horas   MODULO III: Procesamiento del Petróleo y Petroquímica, Dr. Francisco Javier Larrañaga 10 horas 10 Horas   MODULO IV: Comercialización de los Hidrocarburos creando valor para el negocio, Ing. Elizabeth Cruz 10 horas  Financiamiento de Proyectos Energéticos Ing. Gilberto Morillo  5 horas 15 Horas MODULO V: Entorno energético mundial. El futuro de la energía, Ing. Diego González   5 horas  El Sistema Eléctrico Nacional, Ing. Pablo J. Bueno Gutiérrez  5 horas 10 Horas MODULO VI: Comportamiento Territorial de la Economía y Estrategias de Gestión, Dr. Elías Cordero 10 horas 10 Horas MODULO VII: Negociación en el entorno energético, Prof.  Juan F. Contreras A. 5 horas Diplomacia Petrolera, Prof. Freddy Álvarez Y  5 horas   10 Horas MODULO VIII: Metodología para impulsar el Desarrollo de una Industria Petrolera Eficiente, Ing. Aminta Carrasquel  5 horas Foro: El futuro de la Industria Petrolera en Venezuela,  Ing. Aminta Carrasquel/ Ing. Rafael Gallegos 5 horas   10 Horas MODULO IX: El petrolero como líder integral, Dr. Jesús E. Briceño García 10 horas.  Valores y trabajo en equipo, Ing.  Rafael Gallegos   5 horas   15 Horas

Diplomado “Relaciones Internacionales: Diplomacia y Protocolo”

MODULOS Y TEMAS No. HORAS MÓDULO I:  Aspectos Generales de la Diplomacia, Prof. Luis Manuel Carapaica    5 horas Las Relaciones Internacionales y el Servicio Exterior, Emb-Prof. Freddy Álvarez Yánez    5 horas   10 horas   MÓDULO II: Protocolo y Ceremonial de Estado, Emb-Prof. Freddy Álvarez Yanes 5 horas   5 horas    MÓDULO III: Aspectos generales del Ceremonial y Protocolo de Estado, Regional y Municipal: Nuevo perfil de las precedencias en Venezuela, Prof. Víctor Mendoza Coronado  15 horas 15 horas MÓDULO IV: Solución Pacífica de Controversias Internacionales, Prof. Juan Francisco Contreras Arrieche 10 Horas 10 horas MÓDULO V: Ceremonial y Protocolo Académico,  Prof(a): Dra. Etna de Fagre 5 Horas Protocolo Militar, Prof. (Alm). Jesús E. Briceño García   5 Horas  Protocolo Empresarial, Prof(a). Jeannette Rodríguez 5 Horas 15 horas     MÓDULO VI:   Diplomacia Multilateral Emb.Prof. Milos Alcalay 5 Horas Los Derechos Humanos en las Relaciones Internacionales Prof. Adalberto Urbina  5 Horas     10 horas MÓDULO VII:  Casos de Estudio La Integración Regional, Prof. Félix Gerardo Arellano 5 Horas Colombia Prof. Leandro Area 5 Horas  Guyana y el Esequibo Emb-Prof. Sadio Garavini Di Turno  5 Horas  Política Exterior de Venezuela, Prof. Luis Daniel Álvarez 5 Horas  20 horas   MÓDULO VIII: La Economía del Petróleo, Prof. Rafael Quiroz 5 Horas La Diplomacia del Petróleo, Prof. Rafael Gallegos Castro 5 Horas Geopolítica del Medio Oriente, Emb-Prof.  Julio Cesar Pineda   5 Horas    15 horas    MÓDULO IX: Liderazgo y motivación al logro y Valores y trabajo en equipo,    Prof. (Alm). Jesús E. Briceño García 5 horas   5 horas MÓDULO X: La Imagen en los Eventos Protocolares. Prof. Carlos Alarico Gómez 10 Horas   15 horas 

Más allá del fútbol: la lección que Noruega deja al mundo

Cuando una nación comprende que solo se avanza remando juntos Cada gran torneo deportivo deja algo más que campeones. Nos deja historias, símbolos y lecciones que, muchas veces, trascienden el deporte. Una de las imágenes más llamativas fue la de los aficionados noruegos recreando el “Viking Row”, una tradición inspirada en sus antiguos barcos vikingos, donde todos reman al mismo ritmo y hacia un mismo destino.Puede parecer una simple celebración, pero encierra una enseñanza que va mucho más allá de un estadio.Los antiguos vikingos sabían que, en alta mar, no bastaba con tener un buen capitán. Si cada remero seguía su propio ritmo, la embarcación perdía velocidad, dirección e incluso podía naufragar. Solo la coordinación y la confianza permitían llegar a puerto.Esa misma lógica explica, en buena medida, el éxito de Noruega en el mundo contemporáneo. Aunque es un país pequeño en población, ha logrado convertirse en un referente internacional gracias a instituciones sólidas, una cultura de cooperación y una visión compartida de país. Su influencia no proviene del poder militar ni del tamaño de su economía, sino de la confianza que ha sabido construir dentro y fuera de sus fronteras.Esta imagen también deja una reflexión para Venezuela.Durante muchos años hemos remado en direcciones distintas. La confrontación política, la desconfianza y la división han debilitado nuestra capacidad para enfrentar desafíos comunes. Ningún país puede construir un futuro cuando cada sector empuja el barco hacia un destino diferente.Las relaciones internacionales nos enseñan que el prestigio de una nación comienza en casa. Los países que proyectan estabilidad, liderazgo e influencia son aquellos que primero logran construir consensos internos, fortalecer sus instituciones y colocar el interés nacional por encima de las diferencias políticas.Quizás esa sea la mayor enseñanza que deja este Mundial. No la encontramos en una táctica de juego ni en un resultado, sino en una sencilla imagen de cientos de personas remando al unísono. Es un recordatorio de que el progreso colectivo siempre exige coordinación, confianza y un objetivo compartido.Venezuela ha demostrado, a lo largo de su historia, que posee talento, recursos y una enorme capacidad de resiliencia. Tal vez haya llegado el momento de recuperar una idea tan antigua como vigente: ningún pueblo llega lejos si cada uno rema por su cuenta.Como enseñaban los antiguos vikingos, la fuerza de un barco nunca dependió del vigor de un solo remero, sino de la capacidad de todos para avanzar juntos.Ese es, probablemente, el mejor mensaje que el deporte puede ofrecer hoy a la política y a las relaciones internacionales.

Ronald Peña R. | Imagen propiedad de: EFE

Venezuela vive la mayor crisis humanitaria de su historia

Foto cortesia de EFE La zona centro norte costera de Venezuela, sufrió el pasado 24 de junio el devastador doble terremoto de magnitudes 7.5 y 7.2. La catástrofe, ocasionó daños en muchas regiones, sin embargo, las zonas más afectadas son La Guaira y Caracas. Hasta ahora el saldo ofrecido por las fuentes oficiales ya supera los 4.829 muertos, así como, miles de heridos y decenas de miles de personas desaparecidas, estas cifras que no se corresponden con lo que se observa en el área del desastre. A medida que se va conociendo de forma detallada la situación posterior a los sismos, se pone de manifiesto la premura necesaria para atender la tragedia en los siguientes aspectos: • Población Afectada: Hay estimaciones que señalan que el número total de afectados directos e indirectos podría escalar hasta los siete millones de personas, a los cuales hay que dar respuestas concretas. • Refugios de Emergencia: El Estado mantiene activos al menos 108 campamentos que albergan a cerca de 20.000 refugiados que perdieron la totalidad de sus viviendas, sin embargo, hay zonas en el interior del país, donde todavía no ha llegado ayuda. • Colapso Sanitario: Los centros de salud, que operaban al límite de sus capacidades antes del 24 de junio, se encuentran desbordados y requieren dotación urgente de insumos médicos y quirúrgicos masivos. • Vulnerabilidad Infantil: De acuerdo con reportes de UNICEF, aproximadamente 3.9 millones de niños, niñas y adolescentes habitan en las zonas de desastre. Enfrentan severas carencias de agua potable, alimentos y sistemas de protección frente a riesgos de separación familiar u orfandad. • Colapso de Infraestructura: El desplome de más de 180 grandes edificaciones residenciales y los severos daños estructurales en cientos de condominios, situación que requerirá proyectar y construir viviendas y edificaciones para al menos 25.000 nuevas viviendas en planicies seguras. En cuanto a las edificaciones dañadas total o parcialmente, se va a requerir un plan extraordinario de apoyo a los damnificados, a través de subsidios directos a juntas de condominio y la habilitación de terrenos en zonas estables de La Guaira y otras regiones afectadas, para intentar mitigar el déficit habitacional. • Pérdidas Materiales: Algunos economistas, en cálculos preliminares,  estiman que el costo directo del desastre natural supera los 37.000 millones de dólares. Esto podría provocar una contracción de hasta el 6% en el Producto Interno Bruto (PIB) del país. Ante esta situación, la población venezolana se encuentra en una lamentable situación de vulnerabilidad, producto del colapso institucional, de la salud, de la educación, de los servicios públicos que se vive en el País, desde hace más de dos décadas. así que los terremotos, han traído como consecuencia el agravamiento de la “Crisis Humanitaria Compleja”, que ya se vivía antes del 24 de junio. La respuesta a la tragedia por parte del “gobierno socialista” se basó en mantener el control de la población; mientras que la mayoría de los afectados se vieron imposibilitados de lograr la ayuda necesaria para rescatar a sus familiares y amigos, a pesar de la rápida y eficiente ayuda de los rescatistas internacionales, también se ha violado el derecho irrenunciable a sepultar a sus seres queridos. Milagrosamente, han aparecido informaciones y videos en las redes sociales, sobre el rescate de personas vivas bajo los escombros, después de transcurridos más de dos semanas de los terremotos del 24 de junio, de lo cual se infiere que de haberse producido una respuesta rápida y coordinada se pudo haber rescatado con vida, un mayor número de personas atrapadas bajo los escombros. Como en anteriores ocasiones, la opacidad en la información y los registros oficiales, como el caso de las cifras reales de víctimas o de desaparecidos, no se trata de un error logístico, es el reflejo de un sistema que teme asumir la magnitud real de una catástrofe natural, que la corrupción, la falta de respuesta, de mantenimiento y/o infraestructura resistente a los sismos, multiplicó. De igual forma es importante señalar que la diáspora en muchos países, y poblaciones grandes y pequeñas, donde existen organizaciones venezolanas, se movilizo y organizo rápidamente para recolectar centenares de toneladas de medicamentos e insumos para enviar a Venezuela, sin embargo, el gran reto ahora, consiste en que esa ayuda llegue a los que realmente lo necesitan y no se desvíe o se quede en el camino, producto de la arbitrariedad de algunos funcionarios públicos. Como resultado de la tragedia, se ha comenzado un debate político sobre el modelo de gobernanza necesario para administrar la crisis, La reconstrucción de Venezuela, requiere un gran consenso nacional, no puede ser realizada por los mismos responsables que generaron la situación actual, Esta tragedia debe iniciar la reconstrucción no solo desde el punto de vista de la infraestructura física y de los servicios públicos, sino del cambio moral y político que el país requiere. Juan Francisco Contreras Arrieche Internacionalista UCV / Magister en Seguridad y Defensa (IAEDEN- Caracas, Venezuela) / Magister en Acción Política y Participación Ciudadana en el Estado de Derecho (Universidad Rey Juan Carlos – Universidad Francisco de Vittoria – Madrid, España) / Presidente del CODEIV / Miembro de Real-Latam.org

¿Nuevas Cruzadas?

El peligro de convertir la geopolítica en “Guerra Santa” El reciente conflicto de Israel y Estados Unidos en contra de Irán, no solo es una crisis militar más en Oriente Medio; es también una especie de espejo donde se reflejan viejas narrativas, miedos y simplificaciones que en pleno siglo XXI, siguen moldeando la política internacional.En la historia hay palabras que no desaparecen del todo. Solo esperan el momento preciso para regresar, tal es el caso del significado de la palabra “Cruzada”. Aunque en la actualidad esta palabra no forma parte de los comunicados oficiales que se han emitido en este conflicto, su significado, está implícito en el lenguaje, en los discursos, en que ambas partes se refieren al enemigo.Cuando observamos el enfrentamiento entre Israel y Estados Unidos, quienes se presentan como defensores de los principios y valores de “la civilización occidental” y por la otra parte Irán y sus aliados (Hezbolah en el sur del Líbano y los Huties en Yemen), quienes asumen los principios y valores de “la civilización Islámica”. Surge, como consecuencia, la pregunta: ¿estamos viendo una guerra estratégica o el resurgimiento de la lógica de cruzada en pleno siglo XXI?Hoy, resulta muy obvio observar paralelismos discursivos. Cuando revisamos la historia universal, nos encontramos que en los siglos XI y XIII, se produjeron las llamadas Cruzadas, enfrentamientos bélicos entre cristianos y musulmanes, las cuales fueron justificadas como luchas sagradas, inevitables y existenciales. Al analizar lo que ocurre hoy en el Medio Oriente, encontramos que existen argumentaciones algo similares.Si analizamos el llamado del papa Urbano II en el año 1095 vemos que no solo apelaba a la fe cristiana, sino también a una narrativa de amenaza existencial: del “otro” (los musulmanes), los cuales, no solo ocupaban los territorios santos del cristianismo, sino que representaba un peligro para la existencia de toda la cristiandad. Sin embargo, detrás de ese lenguaje religioso también se escondían intereses muy concretos: control de rutas comerciales, territorios estratégicos y legitimidad política de Europa.En la actual situación, el llamado al conflicto no proviene del Vaticano, ni siquiera de Europa, sino de una parte de los herederos de la civilización judeo-cristiana. Para algunos analistas, las posiciones asumidas por los actores en conflicto recuerdan peligrosamente a las Cruzadas Medievales, Sin embargo, es relevante señalar, que, en teoría, el actual conflicto tiene menos que ver con religión que con otros aspectos como:• El control regional del poder en Oriente Medio y la influencia en la geopolítica global,• La seguridad y estabilidad energética global (particularmente en el transito e hidrocarburos a través del estrecho de Ormuz),• El desequilibrio militar en la región producto de la posibilidad que Irán desarrolle armamento nuclear, La religión como el lenguaje; el poder, el verdadero motor. Es importante conocer la historia como advertencia, no como destino determinante, es por esta razón, que el estudio de las Cruzadas nos enseña algo fundamental: los conflictos más devastadores suelen justificarse con grandes relatos morales o civilizatorios, basados en la fe religiosa (la lucha contra “los infieles”), que es un elemento que eleva la dimensión del problema.Hoy, el conflicto bélico entre Israel y Estados Unidos contra Irán y sus aliados, parece repetir ese recurrente patrón. No se declara como guerra religiosa, pero se construye en términos que evocan una lucha entre modelos de civilización: democracia versus teocracia, el mundo judeo-cristiano Occidental versus mundo islámico, el orden versus el caos. Samuel Huntington y la posibilidad que su profecía se cumplaCuando Samuel P. Huntington planteó el “choque de civilizaciones”, ofreció una narrativa seductora por su simplicidad: el mundo dividido en bloques culturales enfrentados de manera casi inevitable. En 1996, “The Clash of Civilizations”, propuso una idea tan influyente como polémica: los conflictos del futuro no serían ideológicos (Como la gran mayoría en el siglo XX), ni económicos, sino culturales. Según Huntington, el mundo se dividiría en grandes bloques civilizatorios, el occidental, el islámico, el confuciano, entre otros. cuyas diferencias serían irreconciliables.En el conflicto actual, existen elementos que permiten señalar que por los momentos no estamos en una guerra entre “Occidente” y “el Islam”. Cómo ejemplo, podemos señalar:1- Las alianzas que existen entre Estados Unidos y varios países musulmanes;2- Israel representa una fracción muy minoritaria de Occidente;3- La no participación directa de Europa en el conflicto;4- Las divisiones internas dentro del propio mundo islámico (Chiitas y Sunitas), Irán representa a los Chiitas, que son un sector minoritario del mundo Islámico5- Finalmente, la democracia en los Estados Unidos no representa una civilización homogénea.Sin embargo, la preocupación surge, cuando algunos actores políticos comienzan a actuar como si Huntington tuviera razón y su teoría deja de ser un análisis académico, pudiendo convertirse en una guía de acción. De Jerusalén a Teherán: paralelismos incómodosEl enfrentamiento que se produjo en las Cruzadas no fue solo guerras santas; fueron procesos de deshumanización. La contraparte no era un adversario político al que había que vencer, sino un enemigo de la fe, alguien a quien no se le reconocía legitimidad, ni humanidad plena, así que por seguridad y para cada civilización logre sobrevivir, había que eliminar a “la otra”.Hoy vemos ecos de esa lógica, a través de:• Discursos que presentan al adversario como una amenaza absoluta,• Justificaciones morales para realizar ataques preventivos contra enemigo,• La narrativa donde negociar la convivencia, parece una forma de debilidad.El reciente ataque de Israel y Estados Unidos contra objetivos estratégicos en Irán, seguido de respuestas militares en cadena, no puede entenderse únicamente como una operación táctica. Es también un acto cargado de simbolismo: la idea de neutralizar un “peligro civilizatorio”, para garantizar la sobrevivencia.Del lado de Teheran, la respuesta tampoco es solo militar, utiliza también el tema económico como un recurso estratégico, ya que está consciente que la desestabilización de los recursos energéticos afecta a la comunidad internacional. Esto se constituye en una especie de resistencia frente a una agresión externa, casi como una defensa histórica frente a invasiones recurrentes de “los infieles”, además de intentar erigirse como el defensor de la civilización islámica. Los representantes de Occidente (particularmente Estados Unidos) suelen justificar sus

Irán Petróleo y más que petróleo (I/II)

Petróleo por alfombras persas… el 26 de mayo de 1908 a las cuatro y media de la madrugada, luego de siete años de búsqueda estéril en el desierto de Persia, en medio de ventiscas huracanadas, mosquitos gigantes y temperaturas que rozaban los cincuenta grados centígrados, se oyó un fuerte rugido proveniente del centro de la tierra seguido por una irrupción violenta de petróleo, que voló la cabria por los aires, inundó el campo y cubrió los rostros, las ropas y hasta las mentes de los hombres. Un reventón muy oportuno, ya que acababan de recibir un ultimátum para abandonar las operaciones que adelantaban en esa localización, denominada Mezquita de Salomón. Había comenzado una nueva historia para Persia. Las legendarias alfombras mágicas daban paso al milagroso petróleo. En 1909, la Burmah Oil Company, William Knox Darcy y otros empresarios privados fundaron la Anglo-Persian Oil Company (APOC). Las finanzas quedaron escuálidas luego de tanto esfuerzo y tuvieron que endeudarse para financiar el transporte y la manufactura. Debían construir un oleoducto de más de 200 kilómetros, así como una refinería para procesar el crudo. En 1913 Churchill, el visionario Winston Churchill, comulgaba con la ineludible necesidad de sustituir el carbón por hidrocarburos en la flota británica. Un combustible muy lejano, contrario al carbón tan abundante y a la mano, que alguien había expresado que Inglaterra era una isla de carbón. Para garantizar el flujo de combustible, Churchill – entonces Lord del Almirantazgo- convenció al parlamento de la imperiosa necesidad – en contra de los paradigmas ingleses- de que el Estado participara en la propiedad de la empresa petrolera. Así nació en 1914 la British Petroleum (BP), donde la corona británica poseía el 51 % de las acciones. Persia comenzaba su carrera petrolera como pieza estratégica – de vida o muerte – para la Marina Británica. En 1919, al finalizar la primera guerra mundial, ese país quedó convertido casi en protectorado británico, ya que como contrapartida de préstamos, los ingleses le controlaban las aduanas, las finanzas oficiales y el ejército. O sea… Derrocamiento del Sha… Durante la segunda guerra mundial, Irán (le habían cambiado el nombre en 1935), fue un surtidor de energía seguro para los ingleses. Su refinería de Abadán – la más grande del mundo – resultó fundamental en el triunfo de los aliados. Como se sospechaba de veleidades nazis en el Sha Reza Pahlavi, en 1941 ingleses y los rusos invadieron al país, lo expulsaron, y lo sustituyeron por su hijo Mohamad Reza Pahlavi, quien resultó un aliado incondicional del imperio británico. Nacionalización frustrada… Sin embargo no todo era color de rosa en la relación de Irán con el imperio británico. No tenían ni voz ni voto en el manejo de su industria petrolera, ni siquiera podían hacerle auditoría, lo que generaba descontento en los nativos y en los políticos. El vaso se rebozó cuando le negaron a Irán el derecho al fifti – fifti, medida originaria de Venezuela y ya adoptada por Arabia Saudita. Entonces, en 1951 el primer ministro Mohamad Mossadegh encabezó la Ley de Nacionalización del Petróleo que aprobó el parlamento. Les quitaron la concesión a los ingleses y la explotación del crudo quedó en manos de la estatal National Iranian Oil Company (NIOC). Las petroleras reaccionaron bloqueando al petróleo iraní, lo que minimizó la producción hasta apenas 100.000 barriles por día. La economía iraní quedó paralizada. En 1953 Mossadegh fue derrocado por efecto de la Operación Ajax dirigida por Estados Unidos e Inglaterra. El Sha, que había sido aventado al exilio, fue restituido a su puesto. Para las operaciones petroleras se creó el Consorcio de Petróleo de Irán, con participación de transnacionales del petróleo. Estados Unidos cobró su rol en el golpe de estado, pues quedó con el 40 % de las acciones del Consorcio a través de las empresas norteamericanas Esso, Chevron, Mobil, Gulf y Texaco. La BP mantuvo un 40%, Shell quedó con 14 % y los franceses (actual Total), un 6 %. Es decir – mensaje para los inocencios – las Siete Hermanas se repartieron el petróleo iraní. Por otra parte, las transnacionales reconocieron como modelo de distribución de ganancias con el Estado, al fifti- fifti. El Sha Mohamed Reza Pahlavi se convirtió en un monarca absoluto. Inició un fenómeno de occidentalización en Irán. Estados Unidos lo armó hasta los dientes y lo convirtió en el policía petrolero de la zona, mientras veía para otro lado con la represión del gobierno. Durante el Embargo Petrolero de 1973, Irán – al igual que Venezuela y Nigeria – no se involucró en el conflicto, pero salió beneficiado por los altos precios del crudo y por incrementar su producción para compensar los déficits generados por los países árabes. La represión, el desempleo, la inflación, la acelerada occidentalización que chocaba creencias locales, y la extrema desigualdad fomentaron mucha impopularidad del régimen iraní. La ultra dispendiosa celebración de los 2000 años del Imperio Persa, aunado a más de cien muertos en una manifestación de 1978 y a la creciente popularidad de los ayatolas, redundó en el derrocamiento del Sha y la llegada al poder del Ayatola Jomeini. Una patada al tablero geopolítico. El armamento del Sha cambió de signo y se convirtió en un arsenal profundamente antinorteamericano. Los Estados Unidos, de aliados se convirtieron en infieles con los que había que acabar, al igual que Israel. ¡Ah!, y había que buscar un nuevo policía del petróleo árabe. Continuará… Rafael Gallegos Castro   Ingeniero Petrolero. Ex-gerente en PDVSA. Profesor del IESA. Miembro de Gente del Petróleo. Coordinador Académico del Diplomado de “Diplomacia Petrolera y otras Energías” del CODEIV   

Aniversario 68 del CODEIV

Estimados colegas y amigos del Colegio de Internacionalistas de Venezuela (CODEIV): Hoy celebramos un nuevo aniversario de nuestra institución gremial, pero, sobre todo, celebramos la labor de hombres y mujeres que han dedicado su vida a descifrar la complejidad global para posicionar el nombre de Venezuela en lo más alto. Ser internacionalista hoy es un acto de resiliencia y una apuesta constante por el entendimiento. Preparándonos para los nuevos tiempos Sabemos que Venezuela se encamina hacia una etapa de profundas transformaciones, y nuestra profesión está llamada a ser la punta de lanza de esta reconstrucción. Por ello, no solo celebramos el pasado, sino que construimos el futuro con acciones concretas entre otras: • Proyecto de Ley del Servicio Exterior: Estamos impulsando un marco legal moderno que profesionalice nuestra carrera, garantizando que la meritocracia y la excelencia sean los pilares de nuestra representación en el mundo. • Proyecto de Creación de la Agencia Venezolana de Cooperación Internacional: Una herramienta estratégica para articular la ayuda, el desarrollo y el intercambio técnico que nuestro país requiere para su reactivación plena. “La diplomacia es el arte de construir puentes donde otros ven abismos. Hoy, los internacionalistas venezolanos somos los arquitectos de los puentes que nos reconectarán con la prosperidad global.” ¡Sigamos adelante! El mundo nos espera y Venezuela nos necesita listos, formados y unidos. Que este aniversario sea el combustible para los retos que estamos por conquistar. ¡Felicidades en su día!

Irán y Venezuela como Nodos Estratégicos en la Arquitectura Geopolítica Global

   ResumenEste artículo examina la transformación de Irán y Venezuela de socios estratégicos a nodos críticos en un contexto global en transición. Los recientes ataques y movimientos de Estados Unidos no deben interpretarse como hechos aislados, sino como manifestaciones de una Strategic Architecture orientada a la contención estructural. El documento plantea cómo la energía, la ubicación geopolítica y la narrativa internacional se integran en un modelo de Status Quo Reset, redefiniendo el equilibrio global en la era multipolar. 1. IntroducciónLa dinámica internacional contemporánea atraviesa un período de reconfiguración estructural, donde el poder no solo se mide en capacidad militar, sino en control de nodos críticos, influencia narrativa y gestión de interdependencias estratégicas. Irán y Venezuela representan casos paradigmáticos de esta transición. Ambos países, que fueron aliados confiables de Estados Unidos durante el siglo XX, hoy constituyen puntos neurálgicos cuya estabilidad afecta rutas energéticas, comercio global y la capacidad de disuasión de potencias revisionistas.2. Antecedentes históricos2.1 Irán (1953–1979)● Aliado estratégico de EE. UU. durante la Guerra Fría temprana● Pilar energético y geopolítico en Medio Oriente● Revolución Islámica (1979) marca su transformación en actor revisionista y autónomo2.2 Venezuela● Proveedor estratégico de petróleo hemisférico● Socio estable de EE. UU. hasta finales del siglo XX● Desde 1999, reorientación hacia China, Rusia e Irán, creando nuevos ejes de influenciaConclusión: La evolución de estos países refleja un cambio de integración al sistema estadounidense hacia una condición de nodos críticos de contención y resistencia estratégica. 3. Nodos energéticos y estratégicosLa ubicación y los recursos de Irán y Venezuela los convierten en centros de control de flujos estratégicos, tanto de energía como de comercio y defensa.● Influencia sobre rutas de petróleo, gas y minerales● Integración en redes alternativas de cooperación internacional● Efectos directos sobre la seguridad energética globalInterpretación: cualquier análisis de conflicto en estas regiones debe considerar la dimensión estructural y sistémica, no solo los eventos tácticos inmediatos. 4. Arquitectura estratégica de contención4.1 Principios fundamentales1. Disuasión anticipatoria: neutralizar amenazas emergentes antes de su consolidación2. Control de nodos críticos: gestión indirecta de recursos y rutas estratégicas3. Chokepoints globales: Panamá, Suez, Bab el-Mandeb, Malaca y Ártico4. Flexibilidad institucional: coaliciones ad hoc y redefinición de legitimidad5. Dominancia narrativa: enmarcar acciones como preventivas y estabilizadorasEsta arquitectura sugiere que EE. UU. aplica una ingeniería estratégica del equilibrio, basada en anticipación, no solo reacción. 5. Energía como variable centralLa energía ha pasado de ser instrumento de integración a palanca de contención.● Antes: cooperación energética con EE. UU.● Ahora: presión estratégica sobre flujos críticos, transformando la interdependencia en herramienta de equilibrio.6. Status Quo Reset: Hacia una contención estructural multidimensional6.1 Marco conceptualTres fases históricas:1. Orden institucional post-Segunda Guerra Mundial2. Unipolaridad post-19913. Multipolaridad competitiva emergente (2008–presente)El Status Quo Reset implica un cambio donde la estabilidad global depende de límites anticipados, no solo de normas compartidas.6.2 Las 5 capas de la Strategic Architecture1. Hard Power Reset: disuasión preventiva y restauración de credibilidad militar2. Resource & Energy Leverage: control de nodos energéticos y corredores estratégicos3. Chokepoint Containment: influencia sobre arterias logísticas críticas4. Rule Framing & Institutional Adaptation: redefinición de legitimidad operativa5. Cognitive & Narrative Dominance: gestión de percepción y construcción de riesgo sistémico7. Implicaciones sistémicas● Competencia estructural sostenida● Disuasión activa y anticipatoria● Multipolaridad administrada mediante control de nodos críticos● Redefinición de legitimidad internacionalDiferencias con modelos históricos:● No hay bloques ideológicos rígidos (distinto a la Guerra Fría)● No hay ocupaciones prolongadas (distinto a unilateralismo 2003)● Contención estructural multidimensional: equilibrio diseñado y límites anticipados8. ConclusiónIrán y Venezuela muestran cómo antiguos aliados se convierten en nodos críticos dentro de un nuevo diseño estratégico global. Más allá de ataques aislados, estamos ante la construcción de un rediseño estratégico del equilibrio multipolar, donde la estabilidad depende de la capacidad de imponer restricciones creíbles y gestionar nodos críticos de influencia global.  Carlos J. Pérez Pulido /  Internacionalista UCV. – Founder, ISHEA Institute · Strategic Advisor · Human Systems Analyst

El costo real de recuperar la soberanía en Venezuela

Política, petróleo y la aritmética que no admite consignas  Introducción: la paradoja venezolana Incluso si Venezuela lograra hoy lo que históricamente le ha sido esquivo —unidad política interna, liderazgo estable y consenso social para una transición profunda— la recuperación de su soberanía económica seguiría fuera de alcance en términos racionales.Esta afirmación no es ideológica ni provocadora. Es contable.Durante años, el debate sobre la soberanía venezolana ha estado dominado por una falsa dicotomía: o se la defiende como principio absoluto, o se la descarta como imposibilidad práctica. Lo que ha faltado es un análisis frío del costo real de recuperarla, particularmente en el ámbito petrolero, que sigue siendo el eje material del Estado venezolano.El problema central no es político. Es estructural. ¿Qué es un protectorado en términos contemporáneos?En el siglo XXI, un protectorado no implica ocupación militar ni pérdida formal de soberanía política. Se trata de un arreglo funcional en el cual un Estado conserva sus símbolos institucionales —gobierno, elecciones, representación diplomática— pero pierde el control efectivo sobre uno o más recursos estratégicos que determinan su viabilidad económica.En el caso venezolano, el elemento definitorio no es la presencia externa directa, sino la imposibilidad práctica de decidir unilateralmente sobre la producción, la comercialización y el uso fiscal de su principal activo: el petróleo. Cuando un país produce, pero no controla la venta, el flujo de ingresos ni las condiciones financieras asociadas, la soberanía deja de ser operativa y pasa a ser nominal.Bajo esta definición —operativa, no ideológica— el arreglo actual encaja en un protectorado económico petrolero, resultado no de una imposición súbita, sino de una insolvencia estructural acumulada durante décadas. La realidad operativa del sector petrolero venezolanoA comienzos de 2026, Venezuela produce petróleo, pero no ejerce control soberano pleno sobre su cadena de valor. La comercialización internacional, la certificación de flujos financieros y el uso efectivo de los ingresos se encuentran condicionados por acuerdos, licencias y mecanismos de supervisión externos, principalmente vinculados a Estados Unidos.Este hecho tiene una consecuencia directa: el principal recurso estratégico del país no puede ser utilizado libremente como instrumento de política económica.Dado que entre el 75% y el 85% del presupuesto nacional depende directa o indirectamente del petróleo, el control de la comercialización equivale, en la práctica, a un veto estructural sobre la política fiscal. No se trata de una intervención explícita, sino de una restricción funcional: primero se atienden compromisos financieros, luego inversiones certificadas y, solo después, el gasto público residual. Por qué este arreglo no es temporalExiste una tentación recurrente de interpretar este esquema como una etapa transitoria. Los datos indican lo contrario.Entre 2026 y 2035 se proyectan inversiones en el sector petrolero venezolano que oscilan entre 60.000 y 95.000 millones de dólares. Estas inversiones están asociadas a contratos de largo plazo, con horizontes que se extienden hasta 2055–2065 y períodos de recuperación de capital de entre 8 y 12 años.Este fenómeno genera un efecto clásico de inversión hundida: ningún actor dominante —ni corporativo ni estatal— puede retirarse sin asumir costos económicos y estratégicos significativos. En términos políticos, esto implica que ninguna administración estadounidense futura tendrá incentivos reales para abandonar este esquema, independientemente de su signo ideológico. La dependencia técnica como límite duroMás allá de la dimensión financiera, existe un límite técnico que rara vez se discute con honestidad. PDVSA, en su estado actual, no dispone de:capacidad tecnológica para operar eficientemente la Faja del Orinoco,capital humano suficiente tras años de fuga de talento,sistemas de comercialización global competitivos,infraestructura de mejoramiento y refinación plenamente funcional.La reconstrucción de estas capacidades requeriría entre 15 y 25 años, con una inversión adicional estimada entre 30.000 y 50.000 millones de dólares, incluso en un escenario de estabilidad política sostenida. No se trata de voluntad. Se trata de escala y tiempo. El argumento geopolítico que cierra el sistemaDesde la perspectiva estadounidense, Venezuela no es intercambiable. Posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con un valor potencial estimado entre 21 y 22 trillones de dólares. Perder control sobre ese recurso implicaría fortalecer a potencias rivales en el hemisferio occidental, comprometer la seguridad energética y asumir costos migratorios elevados.Además, una parte significativa del sistema de refinación del Golfo de México está optimizada para crudos pesados. Sustituir a Venezuela implicaría reconversiones costosas, mayores precios internos y una dependencia extra hemisférica más profunda. En términos estrictamente pragmáticos, mantener el control es más barato que perderlo. ¿Cuánto cuesta realmente recuperar la soberanía?Aquí es donde el debate suele romperse con la realidad.Un intento de salida unilateral del esquema actual —por ejemplo, hacia 2040— implicaría:laudos arbitrales estimados entre 120.000 y 200.000 millones de dólares,una caída inmediata de la producción del 60–70%,sanciones financieras severas,nueva fuga de capital humano y de inversión.El costo total agregado se sitúa entre 450.000 y 650.000 millones de dólares, es decir, entre dos y tres veces el PIB venezolano proyectado. Bajo cualquier criterio técnico, este escenario es económicamente inviable. Política versus aritméticaAquí emerge la conclusión incómoda: la soberanía puede ser políticamente deseable, pero económicamente prohibitiva en el horizonte visible.Incluso un liderazgo capaz de unificar al país y sostener una transición ordenada se enfrentaría a un muro de restricciones materiales que no se resuelven con legitimidad política. La aritmética no negocia. Conclusión: la pregunta correctaVenezuela no está “recuperándose” en el sentido clásico. Está siendo integrada en un esquema de tutela económica funcional que no es ideológico, no es conspirativo y no es temporal. Es la respuesta pragmática a una insolvencia estructural acumulada durante más de 25 años.Sin embargo, la cúpula política continúa utilizando una retórica de soberanía que ya no se corresponde con la realidad material. La pregunta relevante no es quién tomará el poder, sino cuánto margen real tendrá ese poder en el tiempo, cuando el presupuesto del país —y los recursos que lo sostienen— se encuentran estructuralmente condicionados.La pregunta correcta no es si Venezuela debería aceptar este modelo. La pregunta es cómo maximizar el bienestar interno bajo estas condiciones, entendiendo que la inteligencia estratégica será vital y que, solo en el mejor de los casos, podría prepararse una salida gradual en un horizonte

Venezuela: el dilema de la Soberanía y la Responsabilidad de Proteger

Durante siglos, la soberanía ha sido uno de los pilares del orden internacional. Jean Bodin, en el siglo XVI, la definía como el poder absoluto y perpetuo del Estado; más tarde, la Paz de Westfalia (1648) la consolidó como el derecho exclusivo de cada Estado a gobernar su territorio sin interferencias externas. Esta idea permitió construir estabilidad internacional, pero también dejó una pregunta sin responder: ¿qué ocurre cuando ese poder se ejerce contra la propia población?.Max Weber aportó otra clave fundamental al definir al Estado como quien detenta el monopolio legítimo de la violencia. La palabra “legítimo” no es menor. Cuando el uso del poder se divorcia del bienestar ciudadano, la soberanía deja de ser un principio jurídico y se transforma en una herramienta de dominación.Tras las tragedias del siglo XX, Hannah Arendt advirtió que el mayor fracaso del sistema internacional era permitir que millones de personas quedaran sin protección precisamente por estar bajo la autoridad de un Estado. De esa reflexión surge, décadas después, la doctrina de la Responsabilidad de Proteger (R2P), impulsada por autores como Gareth Evans y asumida por la ONU en 2005: la soberanía no es solo control territorial, no es una licencia para cometer delitos contra la población, sino responsabilidad frente a la vida y la dignidad de la población.Venezuela encarna de forma dolorosa este debate. En nombre de la soberanía, el poder ha rechazado informes internacionales sobre la violación de los Derechos Humanos, sobre la corrupción y el aumento de la pobreza en la población, sobre ayuda humanitaria independiente y sobre mecanismos de rendición de cuentas y el irrespeto a los resultados electorales, entre otros. Sin embargo, cuando vemos que más de nueve millones de venezolanos han tenido que abandonar el país para sobrevivir. Cuando un Estado no protege, expulsa; cuando no garantiza los derechos de su población, cuando obliga al exilio. Esa es la señal más clara de que la soberanía ha dejado de cumplir su función esencial.Desde la lógica de la Responsabilidad de Proteger (R2P), lo sucedido en Venezuela no es un caso de intervención militar para violar la soberanía, pero sí un ejemplo evidente de fracaso en la responsabilidad primaria de los gobernantes de un Estado. El problema no es la soberanía en sí, sino su uso como escudo para justificar la represión, el empobrecimiento y el silencio internacional. En la Constitución Venezolana en su artículo No. 5, se establece que “la soberanía reside en el pueblo” y no en sus gobernantes, mucho menos cuando los mismos no cumplen con sus responsabilidades y solo buscan someter a la población por la vía de la fuerza.La dificultad de la implementación del R2P, en las circunstancias actuales de cambios profundos en el sistema internacional, las críticas formuladas a la R2P no son infundadas. Autores como Noam Chomsky han señalado su aplicación selectiva y su instrumentalización geopolítica. Pero reconocer esa hipocresía no puede llevar a la indiferencia moral. Callar ante el sufrimiento humano también es una forma de tomar partido, y colocarse del lado del opresor, como bien lo señalo el Premio Nobel de la Paz, Desmond Tutu. En otras palabras, en estos casos el silencio se convierte en complicidad.Como en su momento, el ex secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, señaló “la soberanía no puede ser un privilegio de los gobernantes frente a los gobernados. Un Estado que invoca la soberanía mientras abandona a su pueblo no la defiende: la vacía de contenido”.Finalmente, en tiempos de crisis global, la pregunta ya no es si la soberanía debe ser respetada, sino si puede seguir siendo utilizada como excusa frente al dolor de millones. Porque una soberanía sin pueblo no es autodeterminación: es poder sin legitimidad. Juan Francisco Contreras Arrieche   Internacionalista UCV / Magister en Seguridad y Defensa (IAEDEN- Caracas, Venezuela) / Magister en Acción Política y Participación Ciudadana en el Estado de Derecho (Universidad Rey Juan Carlos – Universidad Francisco de Vittoria – Madrid, España) / Presidente del CODEIV / Miembro de Real-Latam.org  @jfca