El presidente Hugo Chávez: sus primeros pasos en política exterior (2000-2001)

Por Pedro Alexis Camacho Durante el segundo semestre del año 2000, asumí el cargo de Director General Sectorial de Economía y Cooperación Internacional y tomé conciencia de que el embrión de la política exterior del presidente Hugo Chávez comenzaba a formarse con fuerza y un cambio histórico parecía hacer crujir el modelo político desarrollado en los 40 años anteriores de observancia del sistema democrático de Venezuela. Afloraba una cierta confusión y desorientación en la conducción de la política exterior del gobierno recién inaugurado. El lado endeble desde el ángulo institucional se presentaba en el proceso de toma de decisiones y los bruscos saltos sin análisis severo y con muy poca consulta con las Direcciones competentes del Ministerio de Relaciones Exteriores. De buenas a primeras, el nuevo gobierno ordenó el regreso de un considerable número de embajadores y funcionarios de alto rango lo que irremediablemente condujo a un cuello de botella difícil de resolver. Dos personas, El embajador Jorge Valero y el general Arévalo Méndez ocuparon el cargo de viceministro del ministerio durante el periodo en referencia y la Dirección General del Despacho creó una serie de funciones inherentes a las Direcciones Generales Sectoriales con el propósito, quizás loable aunque muy poco práctico, de darle cabida a funcionarios recién llegados. Obviamente, una superposición de actividades y duplicación de funciones muy pronto se hizo sentir con el consiguiente e innecesario conflicto de competencias. No obstante, muchos de estos funcionarios permanecieron sin ejercer ningún oficio específico y, algunos de ellos, se dedicaron a “pasillanear” por los corredores del ministerio expresando inquietud sobre su futuro.  La Dirección General Sectorial de Economía y Cooperación Internacional (DGSECI) integrada por un equipo multidisciplinario de profesionales vinculados al servicio exterior y un personal administrativo y técnico muy calificado, se entregó de lleno al estudio de las materias de su competencia y al desafío que planteaba la llegada de un nuevo gobierno. Venezuela sería la sede de la Reunión Cumbre de la OPEP en el año 2000 y, simultáneamente, ejercía la presidencia del Consejo de Ministros de la Asociación de Estados del Caribe cuya tercera Cumbre se celebraría en la Isla de Margarita en diciembre de 2001. Asimismo, se hacía necesario hacerle seguimiento al Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas suscrito por países caribeños y Venezuela que sustituía el Acuerdo de San José con México, así como al análisis de la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe (ALBA). Por otro lado, Venezuela presidía el Grupo de los Tres (México, Colombia y Venezuela), asumía la secretaría pro tempore de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y ejercería la presidencia del Grupo de los Quince constituido por países de distintos continentes. Debía atender además, los diferentes encuentros a nivel bilateral y multilateral que se tenían previstos e intentaría ingresar al Mercado Común del Sur (MERCOSUR). A todo ello había que añadir los compromisos internacionales que venían de administraciones anteriores los cuales, urgía afrontar o revisar según las directrices y lineamientos  del gobierno recién instalado; se trataba de obligaciones contraídas tales como el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA), el Programa para el Caribe (PROCA), los Institutos Venezolanos para la Cultura y la Cooperación con sede en países caribeños no hispanoparlantes, el Acuerdo Comercial de Alcance Parcial con países centroamericanos, el Acuerdo (unilateral) de Libre Comercio firmado con países miembros de la Comunidad Caribeña (CARICOM), la delimitación de áreas marinas y submarinas con los países del Caribe Oriental, la eliminación y/o concurrencias de representaciones diplomáticas y consulares en el Caribe no hispanoparlante, el Diálogo Norte-Sur y la participación venezolana en organismos de cooperación Sur-Sur. Con estos términos de referencia y en consulta con otras Direcciones Generales Sectoriales, por instrucciones del canciller José Vicente Rangel, se inició el estudio de la situación de los funcionarios recién regresados al servicio interno que aún no contaban con una adscripción idónea con el objeto de incorporarlos a actividades que requerían atención específica y a tiempo completo. En un punto de cuenta, la Dirección General Sectorial de Economía y Cooperación Internacional (DGSECI) elevó a la consideración del ministro Rangel la preocupación, al tiempo que se le instaba a arreglar este percance institucional “con el propósito de contribuir a optimizar las actividades de las tareas del Despacho a través de un mejor aprovechamiento de los recursos humanos”. La intención consistía en proceder a la reasignación de funciones de dichos funcionarios en calidad de asesores en las diferentes Direcciones, de conformidad con su experiencia e inclinación profesional con el fin de atender los diferentes frentes antes mencionados hacia los cuales se orientaría la política exterior del gobierno nacional. El canciller Rangel, siempre abordable, recibió con agrado el planteamiento y tomó la decisión favorable sobre el particular. No obstante, su implementación se quedó en el camino.  Uno de los primeros avances en política exterior consistió en demostrar que las relaciones internacionales debían girar en torno a la multipolaridad. Es decir, luego del desmembramiento de la Unión Soviética, el nuevo gobierno no estaría en condiciones de aceptar que Estados Unidos pasara a ser el pivote fundamental alrededor del cual se moviera la actividad política y económica del mundo pese a que existía conciencia que hacia el país del norte se destinaba el grueso de nuestro petróleo y numerosos productos venezolanos provenían de esa nación a engrosar las filas de las importaciones de Venezuela.    A pesar de que la concepción multipolar era compartida por la mayoría de las fuerzas vivas del país, sectores de la vida nacional no consentían que dicha estrategia conllevara a que la balanza debía inclinarse hacia países como Rusia o China con el objeto de romper con la unipolaridad representada por los Estados Unidos. Esta ecuación asomaba una serie de incógnitas que no podían despejarse con claridad en el periodo comprendido en el título de este escrito y conformaron un marco de contradicciones de la política exterior del gobierno. No fue posible hacer realidad un encuentro oficial entre Hugo Chávez y Bill Clinton quien por cierto, concluía su segundo mandato. Quizás, de haberse logrado esta reunión, se hubieran

Reinstitucionalizando la justicia

Por Luis Daniel Álvarez V El pasado 21 de julio se cumplieron cuatro años de un hecho que evidencia la endeble situación institucional que afronta Venezuela. La escogencia de 13 magistrados principales y 20 suplentes realizada por la Asamblea Nacional en el uso de sus atribuciones constitucionales y legales, fue desconocida por sectores del poder central que iniciaron una despiadada arremetida contra los juristas, que constitucionalmente, tienen la investidura de ser jueces del máximo tribunal, al haber sido electos y juramentados por el órgano con competencia. Más allá de la gravedad que trae la situación de los magistrados y su entorno, la coyuntura es mucho más delicada, pues dejó un órgano operativo que al no estar adecuadamente constituido, ya que faltan los 13 magistrados seleccionados y sus lugares los ocupan personas que no gozan de la investidura al ser anulado su nombramiento, carece de idoneidad y fortaleza. Los magistrados seleccionados, aclarando que nunca se nombró un tribunal sino a un conjunto de jueces que deben ser inmediatamente incorporados para remediar una arbitraria injusticia, han tenido que estar sometidos a presiones de diversa naturaleza, mientras esperan la posibilidad, imperativa por demás, de asumir sus responsabilidades. Sectores de la comunidad internacional y la mayoría de actores de la política interna son enfáticos en indicar que se requiere la reinstitucionalización de los poderes públicos en Venezuela, siendo en el caso del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela un procedimiento medianamente sencillo, que incluso está sustentado en instrumentos aprobados por la Asamblea Nacional electa en 2015. Un viejo refrán dice que puede medirse la calidad de un país por la manera en la que trata a sus juristas y en particular a sus jueces. En ese sentido, el balance ha sido sustancialmente negativo, correspondiéndole a la ciudadanía mantener vivo el recuerdo de lo acaecido e insistir en la imperiosa necesidad de remediar la arbitrariedad. De esa manera se respetaría la voluntad ciudadana que, a través de la voz de sus representantes, optó por adecuar su máxima instancia legislativa, partiendo de que parte de los que allí estaban, e irregularmente se han mantenido en sus puestos, no fueron escogidos de la manera idónea ni con el procedimiento establecido. La clase política y quienes abogan con firmeza y determinación por una salida justa, democrática y lo menos traumática posible a la compleja crisis social, estructural y económica que atraviesa Venezuela, tienen que mantener como una de sus prioridades la necesidad de adecuar la composición del Tribunal Supremo de Justicia al espíritu de la constitución y la ley, manteniendo la exigencia de que los magistrados electos hace cuatro años tienen que ser incorporados, pues su escogencia se hizo acorde a lo estipulado en las normas, sin que ninguna excusa absurda y carente de lógica pueda imperar. Desde esta tribuna llamamos a la presión necesaria para la correcta composición de los poderes del Estado. En este caso la acción puede ser sencilla, pues no implica más que incorporar a un cuerpo colegiado a los juristas seleccionados, quedando para ejercicios posteriores la revisión del resto de los integrantes. Esa debería ser la consigna y parte de la lucha a emprender por tratar de salir de las tinieblas que azotan a la patria. La ciudadanía, incluidos los partidos políticos con vocación democrática, deben hacer de esa propuesta una de sus banderas, luchando para que el próximo 21 de julio, los magistrados seleccionados puedan recordar su nombramiento, dictando sentencia y fijando audiencias en la sede del máximo tribunal, tal como dictan las responsabilidades para las cuales fueron seleccionados hace cuatro años. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

La Mirada del Mundo sobre Honduras

El secuestro de 105 empresarios hondureños  Por Hugo Álvarez Pífano El secuestro de mayores proporciones jamás llevado a cabo en toda Centroamérica: 105 empresarios hondureños, dos ministros, el presidente del Banco Central y el presidente de la Asociación de Industriales, tomados como rehenes. Hugo Alvarez Piano, Encargado de la Embajada de Venezuela en Honduras y el Obispo de San Pedro Sula, Monseñor Jaime Brufau actuaron como negociadores del Gobierno hondureño frente al movimiento guerrillero. Diez guerrilleros pertenecientes al Movimiento Popular de Liberación “Cinchoneros” MPL-C (1) el 17 de septiembre de 1982, llevaron a cabo el secuestro de 105 notables empresarios de San Pedro Sula –la ciudad industrial de Honduras- quienes se encontraban reunidos en la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC) Dos ministros del gabinete ejecutivo: el Ministro de Hacienda, Arturo Corleto y el Ministro de Economía, Gustavo Alfaro, también fueron tomados como rehenes: el Presidente del Banco Central de Honduras, Gonzalo Carías Pineda y el Presidente de la Asociación de Industriales, Pastor Zelaya (2). Ahora bien, el objeto de la reunión era la discusión de las políticas económicas impulsadas por el recién instalado gobierno civil conducido por el liberal Dr. Roberto Suazo Córdova (1982-1986) médico y político de tendencias moderadas, a quien algunos sectores de la oposición y en especial de la izquierda, consideraban responsable de la consolidación de un proceso de “ultra derechización” del país –entre otras cosas- al nombrar como Comandante de las Fuerzas Armadas de Honduras al General Gustavo Alvarez Martínez, militar formado en la Argentina de los grandes dictadores del post peronismo, acendrado anticomunista, partidario de endurecer la Doctrina de Seguridad Nacional y a quien se atribuía la fundación de una especie de escuadrón de la muerte (Batallón 3-16) destinado a hacer frente a los guerrilleros comunistas y a los narco traficantes, estos últimos comenzaban a ensayar  apariciones furtivas en Honduras. El movimiento rebelde pedía a cambio de los rehenes, entre otras condiciones, 1.- la liberación de varios presos políticos 2.- la expulsión de tropas y asesores militares extranjeros (USA) de Honduras y 3.- la derogación de un decreto aprobado meses antes en el Congreso Nacional que penalizaba las protestas sociales. Una agenda política bastante difícil de negociar. Para esa época Honduras era vista en el mundo como un oasis de paz, en comparación con sus hermanos de centro américa – El Salvador, Guatemala y Nicaragua- que enfrentaban verdaderas catástrofes humanitarias: genocidios, exterminio de poblaciones indígenas, sicariatos, asesinatos de sacerdotes, muerte de líderes agrarios, comandos guerrilleros que mataban sin piedad a amplios sectores de la población y pare de contar porque la lista de crímenes es interminable. Esta acción de un grupo armado comunista tuvo una inmensa trascendencia internacional (3), todo el mundo dirigió su mirada a Honduras: por vez primera los guerrilleros hondureños pusieron en evidencia ante el mundo las contradicciones sociales existentes en una Honduras con la mirada puesta en su modernización, que buscaba cómo abrir el camino a una democracia sustentable en el tiempo. En estas circunstancias, el presidente Roberto Suazo Córdova me pidió que me encargara junto al Obispo de San Pedro Sula, Monseñor Jaime Brufau, de las negociaciones ante el comando guerrillero. En ese entonces, Honduras contaba con unos 60 Embajadores acreditados, yo no tenía el rango de Embajador, era ministro consejero, Encargado de la Embajada de Venezuela. Siempre he pensado que el presidente de Honduras tuvo tres razones para hacer la escogencia de mi persona como negociador: 1.- El ex canciller de Venezuela Arístides Calvani visitaba muy a menudo Honduras y muchas veces me tocó acompañarlo a entrevistas con el presidente Suazo Córdova e importantes líderes políticos locales, esta vinculación con el movimiento demócrata cristiano fue un factor de confianza para un gobierno liberal. 2.- Desde mi llegada a Honduras hice amistad con el General Gustavo Alvarez Martínez, siempre me distinguió como un apreciable intelectual a quien el respetaba, esto fue un factor determinante. 3.- Tuve también dos amigos de gran apoyo, colaboradores cercanos del presidente Suazo Córdova: Elvin Santos, alcalde de Tegucigalpa y su hermano Maximilien Santos, destacado activista político del partido liberal. Muchos fueron los candidatos a negociadores, pero yo fui el escogido. Al final de las negociaciones se incorporó también Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, Nuncio Apostólico con sede en Nicaragua (acreditado también en Honduras), quien gozaba de una merecida fama de experto negociador con guerrilleros centroamericanos, pues había participado en otros casos de secuestros. No pretendo ocupar la atención de mis lectores con detalles sobre las negociaciones con el grupo de guerrilleros, solo me resta decir, la ocupación de la Cámara de Comercio de Cortes finalizó poco antes del mediodía del 26 de septiembre de 1982, con la liberación de los 34 últimos rehenes y la salida del país de los diez guerrilleros, que abordaron un avión de la Fuerza Aérea panameña para dirigirse a La Habana, haciendo escala en Panamá, a donde llegaron a primeras horas de la madrugada de ese día. Para terminar, creo de interés narrar una anécdota que tuvo lugar a propósito del secuestro: Un empresario del lugar, hombre adinerado y de alta posición social, salió en la tarde antes que se produjera el suceso y le dijo a su esposa que marchaba a la reunión en la cámara de comercio. Ahora bien, en lugar de cumplir con ese compromiso, se fue con una de sus amantes a un lujoso hotel de la localidad, muy bien acondicionado para esos menesteres, aislado y de mucha privacidad, entre otras ventajas para la infidelidad conyugal. A la mañana siguiente se presentó a su casa al mediodía –por lo visto el personaje de marras no vio televisión ni revisó la prensa, así estaría ocupado como un gran matador en su faena- le dijo entonces a su mujer: -No vine a dormir aquí porque pasé toda la noche y parte de la mañana en la reunión en la Cámara de Comercio de Cortes. ¿Qué piensa usted estimado lector: cuál fue la respuesta de su esposa? Eso lo dejo a su fértil imaginación y

Hacia una nueva Guerra fría… cibernética

Por Agustin Urreiztieta En tiempos de post guerra nuestros abuelos leían sobre la Guerra fría, bombas nucleares, conflictos de baja intensidad, destrucción mutua asegurada, OTAN versus Pacto de Varsovia, entre otros términos que sazonaban extrañamente sus vidas. El “reparto” del mundo en zonas de influencia entre los Estados Unidos y la otrora Unión Soviética se fundaba en la simple relación de fuerzas de la carrera armamentista y la acumulación de montañas de cabezas nucleares de lado y lado. En 1989, con la caída del bloque soviético, la Guerra fría pasó a ser un término obsoleto, un recuerdo de las curiosidades trágicas de la Humanidad contemporánea, llevado a las letras y al cine por Ian Fleming, John Le Carré, Alfred Hitchcock, por solo citar a dos de una larga lista de novelistas, cineastas y actores. Sin embargo, vemos surgir la tensión de una nueva especie de Guerra fría, aupada por el interés de países, regímenes o sectores en dominar o debilitar adversarios o monetizar, por atajos, la creciente digitalización de nuestras sociedades. En efecto, no pasa un día sin que sepamos sobre algún ataque cibernético de cualquier naturaleza alrededor del mundo. Ningún individuo, país, región o industria están exentos de la velocidad de vértigo que el desarrollo tecnológico imprime al mundo.   Los eventos marcan el ritmo y muestran la urgencia. Los Estados Unidos acusan a China, Rusia, Irán y otros países de ser responsables de intrusiones masivas en sus sistemas informáticos y, aún más grave, de intrusión y consiguiente influencia en sus elecciones.  Además de la responsabilidad de los Estados en estos actos, la preocupación orbita en torno a ataques masivos perpetrados por ciber-delincuentes quienes, bajo el ala protectora o la vista gorda de sus gobiernos, disrumpen servicios públicos, infraestructuras y operaciones de empresas cuyas actividades son de importancia vital. Como ejemplo dramático de esta situación, recientemente el mayor oleoducto que surte gasolina a las principales ciudades de la costa este de los Estados Unidos, fue víctima de un “secuestro” de sus operaciones. Lo increíble se produjo, hubo escasez de gasolina hasta en Washington, la capital. Igual que en un secuestro ordinario, se pagó un rescate y el oleoducto volvió a operar con normalidad. Situaciones como ésta ocurren a diario y en un muy preocupante número creciente. Los ciber ataques o amenazas, afectan cualquier industria o actividad expuesta a redes de internet o móviles. Desde luego, mientras más digitalizado sea un país o sector de actividad, mayor el peligro. Sin embargo, la modesta digitalización de una región no la exime de riesgos. Por ejemplo, el 70% de las estaciones 4G en África son fabricadas por una sola compañía china. Esto plantea un problema de envergadura pues le otorga un control significativo a una potencia extranjera sobre la información, las comunicaciones, las cadenas de suministros y en teoría podría a distancia colapsar el funcionamiento de esa infraestructura. Menuda situación. Como en tiempos de la Guerra fría, los eventos van escalando. Incluso, ya la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte, acuerdo de asistencia militar que hacía frente al bloque soviético) en concierto con los Estados Unidos, la Unión Europea y otros países, culpan sin ambages a China por el ataque cibernético sufrido por la red Microsoft Exchange que afectaría a 30 mil empresas americanas y cientos de miles a nivel mundial.    Así, el artículo 5 de la Carta del Atlántico establece, y esta es la fibra vital de la OTAN, que, en caso de agresión contra uno de sus miembros, todos los demás se unen automáticamente. Adaptándose a los nuevos tiempos, esta reacción automática se extiende ahora a los ciberataques. De hecho, desde la OTAN y los Estados Unidos, ya se baraja la posibilidad de contra ataques cibernéticos proporcionales, preventivos o disuasivos, recompensas multimillonarias por la identificación y arresto de los responsables, cooperación internacional, regulaciones estrictas en torno a las criptomonedas y otras fuentes de financiamiento, entre otras medidas como parte del arsenal para enfrentar estas nuevas amenazas. Esta escalada se produce en una cancha sin reglas de juego, sin la más mínima transparencia y con crecientes riesgos de toda clase. En estas nuevas formas de conflicto, la identificación del agresor es a veces compleja, si no imposible, la evaluación de las capacidades del contrincante es una gran incógnita y la respuesta no es tan clara como en la guerra convencional. Por otro lado, en esta situación de conflicto cibernético entre países, la clasificación tradicional por recursos, habilidades, tamaño especifico, avance tecnológico, economías, población, etc… se antoja increíblemente incierta. Es así como se encuentran grandes contrastes entre los países que lógicamente tienen las capacidades tecnológicas y militares para ocupar este nuevo escenario, y aquellos que no necesariamente tienen los medios, pero han emprendido un camino estratégico en esa dirección. El ejemplo más elocuente seria Corea del Norte, marginalmente digitalizada y económicamente atrasada, pero que, en el campo nuclear o cibernético, ha desarrollado capacidades que rebasan sus posibilidades con creces. Otro ejemplo lo encontramos en Israel, pequeño en tamaño, pero cuyas capacidades cibernéticas son bien conocidas y que no dudan en utilizarlas, particularmente contra Irán. Entre los países protagonistas, el clima hoy es de total desconfianza, es probable que, como en la Guerra fría, se alcance una ciber-disuasión como existe con la amenaza atómica. Esto es lo que se conocía en la era nuclear “el equilibrio del terror”, cuando los Estados Unidos y la Unión Soviética tenían cada uno la capacidad de eliminar al otro. Por ello, cuando los principales países tengan la certeza de la ciber–capacidad destructiva de cada uno, allí comenzaran seriamente las conversaciones sobre el crimen cibernético internacional. Por ahora serán parte de nuestro cotidiano, noticieros relatando espectaculares ciber ataques y nos acostumbraremos al uso de nuevos anglicismos técnicos como el ransomware, cryptojacking, blockchain, hackers, phishing, por solo citar varios de una larguísima lista. En la reciente reunión de Joe Biden y Vladimir Putin en Ginebra, el Presidente de los Estados Unidos blandió bien alta la amenaza de represalias a los ataques cibernéticos orquestados desde Rusia contra objetivos

Las elecciones en Irán y el Acuerdo Nuclear

El pasado 18 de junio Ebrahim Raisi fue electo nuevo Presidente de la República Islámica de Irán en unas elecciones consideradas, por gran parte de la comunidad internacional, como falseadas. Su victoria se gestó gracias a las decisiones adoptadas por el Consejo de Guardianes, un cuerpo de juristas y clérigos estrechamente vinculado con el Líder Supremo Ali Jamenei, al aprobar solo a siete candidatos para esos comicios, de los cuales Raisi era el más destacado. Se abre así, una nueva etapa en el proceso político iraní surgido el 11 de febrero de 1979. Han pasado cuarenta y dos años cuando los ayatolas encabezados por Ruhollah Jomeini llegaron al poder estableciendo, mediante una nueva constitución, la República Islámica cuya máxima autoridad es el Líder o Guía Espiritual. De esta manera se materializó la teoría del “gobierno de los juristas religiosos” elaborada por el propio Jomeini en la década de los sesenta. Irán no es un estado gobernado por un partido único, por una cúpula militar o por una dinastía, sino por una élite político-clerical conformada por diversos individuos y grupos que se disputan el control político del sistema. Esta estructura ha permanecido casi invariable, pero dista mucho de ser un régimen monolítico y sin fricciones internas como se supone en gran parte de la comunidad internacional. Las diferencias entre las distintas tendencias del sistema se han sucedido a lo largo la historia republicana, en algunos casos con mayor intensidad y violencia. Las alianzas internas se generan en función de los intereses de cada grupo. La Constitución de 1979 reformada meses antes del fallecimiento de Jomeini (1989), terminó de plasmar una mezcla de república clásica, con instituciones electivas y separación de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial, y de teocracia, que otorgaba a los clérigos chiíes una autoridad superior sobre el resto del sistema y la población. Se crearon además lo que se conoce como el Liderazgo Espiritual, conformadas por instituciones electivas: Presidencia, Parlamento y Asamblea de Expertos y otras no electivas: Consejo de Guardianes, Consejo de Discernimiento y Consejo de Seguridad Nacional. De esta manera, el complejo entramado de controles recíprocos que se conformó ha contribuido a que ninguna de estas instituciones tenga por sí sola la capacidad absoluta para decidir sobre temas fundamentales en política interna y exterior. Se intenta así evitar que el sistema evolucione hacia una especie de absolutismo, privilegiando los mecanismos de consenso internos de la élite político clerical. A los Consejos no electivos les corresponde dirimir las diferencias de la élite gobernante y alcanzar los consentimientos necesarios para el mantenimiento del sistema político. Si bien las instituciones y las principales líneas de políticas internas y externas se han mantenido de acuerdo a los designios de su fundador, en algunas ocasiones se han producido modificaciones importantes producto de la correlación de fuerzas cambiantes en el seno del sistema. Dentro de esta intrincada estructura institucional sobresale, indiscutiblemente, la figura del Líder, quien concentra en su persona funciones de significativo alcance. No solo designa e inspecciona diversos organismos de sistema, sino que también ejerce una vigilancia directa sobre instituciones igualmente relevantes para el control efectivo de la sociedad iraní: el ejército, la guardia revolucionaria y las fundaciones de caridad, al igual que la supervisión ideológica, a través de la radio y televisión y algunos periódicos nacionales, las universidades y los oradores de la plegaria de los viernes en todas las mezquitas del país. Se puede entender, por lo tanto, que el ejercicio real de la autoridad del Líder es la de actuar como árbitro, en última instancia, entre facciones de la élite que mantengan diversas posturas o disposiciones. Desde el establecimiento de R.I. de Irán, el cargo ha sido desempeñado por Ruhollah Jomeini (1979-1989), y su sucesor Ali Jamenei, cuyo desempeño ha sido menos carismático que el de su antecesor.  Es en este hábitat en el cual el nuevo presidente deberá ejerce funciones, a partir de 5 de agosto, contando con la total anuencia del líder Jamenei quien precisamente lo escogió para ser la figura visible de la R. I. de Irán. En consecuencia, a Raisi le corresponderá enfrentar un conjunto de situaciones de envergadura tanto en el ámbito interno, como en las relaciones internacionales. A nivel nacional, uno de los aspectos que más destacan son las incógnitas que se ciernes en relación a la sucesión y salud del Líder Supremo, debido a su avanzada edad. La mayoría de los observadores consideran que al intervenir las elecciones a favor de su protegido fue una estrategia para prepararlo como miras a ser el próximo Líder Supremo, de la misma manera que Jamenei sucedió a Ruhollah Jomeini, en 1989, mientras ocupaba el cargo de presidente. Sin embargo, si Raisi asume la posición de líder supremo, persisten dudas respecto a su falta de credenciales revolucionarias y religiosas que lo obligaría a depender en cierta forma de la Oficina del Líder, una especie de gobierno en la sombra en el que el hijo de Jamenei, Mojtaba, es un actor clave. Pero sus problemas se extienden más allá de la sucesión del Líder. Raisi deberá enfrentar la seria crisis económica por la que atraviesa el país. La población iraní (83 millones de habitantes) está agobiada por una inflación galopante y altas tasas de desempleo, mientras que el gobierno tiene un déficit presupuestario considerable y encara graves dificultades para manejar la pandemia del COVID-19 una de las más mortíferas del Oriente Medio. Raisi ha prometido hacer frente a la inflación, crear al menos un millón de puestos de trabajo por año, construir nuevas viviendas y dedicar préstamos especiales a los compradores de vivienda por primera vez, además de marcar el inicio de una nueva era de transparencia financiera y luchar contra la corrupción.  En este sentido, Raisi cree firmemente en la noción de Jamenei de una “economía de resistencia” en la que Irán desarrolle la capacidad interna y la autosuficiencia en detrimento de una integración global más amplia, especialmente con Occidente. Los estudiosos de la economía iraní consideran que esta estrategia tiene serias limitaciones. El

Nuestro ingreso al bachillerato, en San Felipe, estado Yaracuy, año 1949

Cuando las travesuras de los adolescentes nos acompañan durante el resto de nuestras vidas. 1.- Un liceo en San Felipe, de excelente nivel académico. Profesores y Alumnos del 1° año. No era para menos, todos estábamos sumamente emocionados, habíamos terminado la escuela primaria y nos encaminábamos a estudiar en el Liceo Arístides Rojas de San Felipe. A la sazón, el dictador Marcos Pérez Jiménez había confinado en el estado Yaracuy a una élite de profesores pertenecientes al partido Acción Democrática y al Partido Comunista de Venezuela (ambos proscritos, en la dictadura) lo que hacía de ese pequeño liceo, el de mejor distinción académica de toda Venezuela, por la calificación de sus docentes. Entre algunos, se encontraban Federico Brito Figueroa, Alberto Federico Ravel Cariño, Manuel Vicente Ledesma, Andrés Castillo Vásquez, Norberto Díaz, Teófilo Trujillo, Melchor Baldi, Ramón Piña Daza, Francisco Barrios Camero, Blas Loreto Loreto, Antonio José Torres, Francisco Lucambio Limardo y muchos más que escapan al recato infiel de la memoria. Los alumnos, éramos unas joyas que a partir de esa fecha, echamos a andar nuestra presencia en todas las actividades que Venezuela reclama para su desarrollo como un país moderno y aún, hoy en día, nos asomamos a su amplia ventana, para contribuir en positivo y para ver con tristeza lo que va quedando de nuestra nación. Esta es la lista de mis compañeros, en el primer año de bachillerato (1949): Manuel Gabriel Alcalá Palencia (+), Freddy Pérez Guzmán (+), Sergio Vinicio Alcalá Palencia, Carmelo José Pifano Garrido (+), Juan Reyes Moro (+), Oriol Jesús Elorza Garrido (+), Rigoberto Mendoza (+), Rafael Núñez (+), Aníbal Núñez (+), Gustavo Morales Urbano (+), Hernani Camacho Moro, Otto Kreubel Palaviccini, Alberto Bortone Alcalá, Silka Alcalá Domínguez, Aura Hernández Wohnsiedler,  Felicidad Garrido, María Aída Angulo (+), Celina Baldó Rendón (+), Yolanda Leal (+), Mirna Quiroga (+), Belkis Leal (+), Mario Gallo, Gonzalo Perillo (+), Dámaso Mújica, Héctor Jiménez, Pastor Figueira, Julio Bravo (+), Alfredo Perillo (+), David Herrera (+), Armando Espinoza (+), Trino Pérez (+), Jesús Pérez (+), Héctor Emán , César Guevara Iglesias (+), Andrés Cristóbal Guevara (+),  Abdías Arévalo, Tomás Perruolo, Francisco Sotillo y el autor de la crónica, Hugo Afranio Álvarez Pifano. 2.- Doctor Luis José González Herrera, destacado médico sanitarista de Venezuela En ese año -1949- se encontraba al frente de la unidad sanitaria de San Felipe el doctor Luis José González Herrera, un médico especialista en sanidad, con postgrados en el exterior, no era yaracuyano, pero se había casado con una de las muchachas más bellas de la región: Ítala Serva, hija de María Murzi, de prosapia local, y de don Carmelo Serva Cardarelli, italiano, dueño de haciendas de cacao y casas de comercio. El matrimonio tenía un primo, Giannino –un nombre típico italiano- pero nosotros lo llamábamos “dañino” tal vez, porque siempre se mantuvo alejado de nuestro grupo. Entonces, ocurrió algo inusual, el doctor González Herrera dispuso, por primera vez en la historia del Yaracuy, que para ingresar al liceo se debía presentar un Certificado de Salud. ¡Fin de mundo! ¿En qué consistía ese certificado de salud? Primero, un examen de sangre (perfil 20, como se diría ahora, con examen de heces y orina), radioscopia pulmonar y examen físico.                                 Nos entregaron una latita para la muestra de heces y un tarrito plástico para la de orina. A propósito, este pequeño contenedor de metal para las heces dio lugar a muchas historias: se cuenta que David Herrera -padre de la famosa y esplendida Miss Mundo Astrid Carolina Herrera- era estítico y no pudo prodigar una mínima porción de excremento para depositar en su latita, entonces pidió a Mario Gallo, su coterráneo de Cocorote un poquito para cumplir el compromiso de su examen de heces. Pues bien, David salió muy bien del test y en cambio Mario Gallo, el autor de la muestra, resultó con un terrible parasito muy ofensivo a su salud. 3- Desarrollo de los acontecimientos Para iniciar nuestra historia, debo decir que ambos depósitos fueron adquiridos en la “Farmacia Central” del Dr. Vicente Pifano Capdevielle, donde mi primo Carmelo Pifano, su hijo, tenía acceso y de allí tomó una latita adicional. Carmelo dirigió sus pasos al barrio Caja de Agua, lugar habitual de perros realengos, donde no tardó en sentir un olor nauseabundo. En efecto, en ese sitio un perro enfermo había depositado una gran plasta de excremento pestilente, visitada por moscas negras y verdosas, un contenido horrendo, digno de la última paila de los tormentos del infierno, concebida en la peor pesadilla del Dante. Allí Carmelo tomó una generosa muestra, pródiga de gérmenes y parásitos, la colocó en una latita y sobre el papel de la tapa escribió: Tomás Perruolo. Ese mismo día se presentó a la unidad sanitaria. La enfermera de turno le pregunto: -trajo usted la muestra de heces. A lo que respondió: -Sí, aquí la tengo conmigo.  -Pues bien, colóquela en aquel mesón, junto con todas las otras. Carmelo se aproximó a la mesa, depositó su muestra y la otra con el nombre Tomás Perruolo, no sin antes retirar la muestra propia que Perruolo había colocado unos minutos atrás. Al día siguiente, se notaron movimientos nerviosos y carreras no habituales en la unidad sanitaria del pueblo, se convocó a una junta médica, integrada por los 7 médicos de San Felipe. Todo este revuelo lo había provocado un examen, cuyo tenor expresaba lo siguiente: El análisis de las heces de Tomás Perruolo (12 años) ameritó un estudio fecal especial, que arrojó los siguientes resultados: 3, 1A.- Estudio bioquímico. Examen de las características generales de las heces, Ph, color, consistencia y apreciación olfativa: Olor nauseabundo, aspecto horrible, consistencia desagradable y hedor insoportable, todas ellas impropias de un adolescente que lleva una vida normal en el seno de una familia venezolana de clase media. 3, 2B.- Búsqueda de huevos y parásitos: Se ha detectado la presencia de embriones, larvas y gusanos, que corresponden a la más amplia existencia de las siguientes especies: Áscaris lumbricoides; Ancylostoma; Necator americanus; Trichuris trichiura; Capillaria; Strongyloides stercoralis rabditiforme;

El efímero Haití

Por: Luis Daniel Álvarez V. Los haitianos deben ver con tristeza que no es suficiente con tener una realidad trágica, sino que para convertirse en noticia, al menos por unos días, debe ocurrir algo de fuerza. Terremotos, crisis políticas y acciones violentas colocan al país en el centro del debate, ocultando lo dramático de una realidad en la que lo anormal se ha convertido en un hecho recurrente. El hambre, la miseria y la violencia política están latentes, mientras la comunidad internacional parece obviar lo complejo de una existencia que se hace cuesta arriba para los habitantes de ese país.   El asesinato del polémico presidente Jovenel Moïse, atacado en circunstancias poco claras en su residencia, llevó a reacciones inmediatas de autoridades de organismos multilaterales y de actores de otros países que pidieron medidas rápidas y concretas, como el establecimiento de misiones o comisiones que se trasladen al lugar para recabar información, evidenciando lo precario del conocimiento que muchos tienen sobre la realidad haitiana. Si bien es cierto que la situación actual amerita hacer seguimiento a la crisis, la mirada internacional y el tratamiento de la opinión pública ha debido darse desde hace mucho tiempo, tal vez con miras a evitar que la descomposición llegara al extremo de mostrar episodios como el acaecido contra el jefe de Estado y su esposa. El mandatario era un personaje que administraba con poca transparencia un país que no tenía poder legislativo, pues al vencerse el período, Moïse comenzó a gobernar por decretos, además de tener una disputa permanente con el Tribunal de Casación, máxima instancia judicial del país. Aunado a lo anterior, existían diferencias en torno a la culminación del período presidencial, pues el primer mandatario alegaba que aún podía permanecer en el cargo, mientras que sus detractores señalaban que lo usurpaba, lo cual se complicaba con el recurrente cambio de calendario electoral. Las dudas en torno a Moïse se incrementaban ante el probable intento de una reforma constitucional cuyo contenido no era de conocimiento público, según han comentado los medios en un país en el que la opacidad parece ser la norma. Al final, a la fatídica actualidad de Haití se le une un pasado en el que las dictaduras, los resentimientos, los conflictos sociales y las carencias han hecho mella, complementándose pavorosamente con saña, crueldad e incluso esoterismo. Lo desastroso de todo ello es que en unos días el país dejará de ser noticia, pasará de moda y tendrán que volver a lidiar sus habitantes con el hambre, las heridas de un terremoto de hace años y un macabro ejercicio de la historia en la que los encargados de administrarlo, mayoritariamente, se sumieron en rencillas y rebatiñas, cuyas heridas aún se palpan y sufren. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

OMS, vacunas, campañas comunicacionales y la política del terror

Por: María Alejandra Aristeguieta Recientemente el gobierno de facto venezolano anunció que importaría un lote de 12 millones de vacunas compradas a Cuba, e iniciaría una campaña de vacunación masiva. En seguida, las redes sociales alertaron sobre la posibilidad de que esta campaña de vacunación serviría como parte de los ensayos clínicos que se están llevando a cabo para la vacuna Abdala. Las distintas voces expertas advirtieron sobre los peligros de exponer a la población venezolana a una vacuna que no cumple los estándares internacionales de seguridad, eficacia, o desempeño de la data generada durante los ensayos clínicos, a fin de evaluar el riesgo beneficio requeridos por la OMS y así decidir su uso externo, más allá de los ensayos clínicos. En efecto, aunque hablan de la vacuna Abdala, la realidad es que se trata de una vacuna en fase experimental. Las distintas “vacunas” cubanas (existen al menos cinco) han sido promocionadas a través de lo que luce como una campaña comunicacional, lejos de lo que se espera en estos casos, es decir, un estudio científico o publicación especializada. De hecho, las únicas fuentes de información es la que ha dado Cuba, y según ésta, las pruebas para Soberana 02 y Abdala son las más avanzadas. La similitud en lo que recogieron los distintos medios internacionales (El País, DW, France24, EFE), indicaban que se trataba de la primera vacuna de América Latina, describiéndola asimismo como la esperanza de América Latina, y añadían, además, que tales avances surgen, sorpresivamente, en medio de una fuerte recesión. La noticia relataba, para finalizar, que la vacuna contaba con un certificado de excelencia de la OMS cuya inexistencia fue luego puesta en evidencia tanto por los medios internacionales, como por las propias organizaciones se ocupan de la materia (BBC, EFE, Swissinfo, OPS, OMS). Una vez más, al poner la política, y más aun, la ideología, por encima de los intereses del país, se expone a su población, esta vez, a servir de cobayos para una vacuna que ni siquiera está en el proceso de acceso al Listado de Uso en Emergencias con que cuenta la OMS para facilitar el uso seguro de las vacunas que están en prueba. La realidad es que  Cuba, y su farmacéutica, ha manifestado su expresión de interés al mecanismo que se encarga de vigilar el proceso de desarrollo de vacunas contemplado en los protocolos del Listado de Uso en Emergencias,  pero ni siquiera ha firmado el memorándum de entendimiento que comprometería a que sus vacunas fuesen evaluadas bajo la lupa de los estándares internacionales, la misma lupa bajo la que se están evaluando todas las vacunas del mundo, incluyendo la china, la rusa, la india, por nombrar algunas. Y es que, en un esfuerzo global sin precedentes, y cumplidos los criterios preestablecidos, la OMS puso en marcha el Listado de Uso en Emergencias, procedimiento previsto para la valoración de vacunas que aun no cuentan con la debida licencia, terapéuticas y diagnósticos in vitro, a fin de hacer más expedita la disponibilidad de tales productos en momentos de emergencias de salud pública tales como la que estamos viviendo en el presente. Desde el 2020, la OMS, actuando desde el principio de que ninguno está a salvo hasta que todos estemos a salvo, se ha organizado con los representantes de los gobiernos, expertos en salud pública y epidemiología, la academia, la sociedad civil, y las farmacéuticas para acelerar el desarrollo de vacunas seguras que hagan frente a la pandemia que vivimos. Se han desarrollado protocolos, mecanismos de seguimiento y control, y una serie de acciones que aborden los aspectos de investigación, desarrollo y testeo de las vacunas que posteriormente se puedan utilizar masivamente. Así pues, para que una vacuna pueda ser aprobada para su uso en emergencias y administrada a la población, ésta debe seguir una serie de pasos supervisados internacionalmente, y sus fabricantes comprometerse a desarrollar una comunicación fluida con el Organismo, lo cual, según aparece en el portal de la OMS relativo al COVID-19, incluye: •Demostrar la seguridad y eficacia de la vacuna en ensayos clínicos grandes (fase III). • Pasar por revisiones independientes de la evidencia de eficacia y seguridad para cada vacuna candidata, incluida la revisión regulatoria y el Comité Asesor Global sobre Seguridad de las Vacunas. • Haber recibido recomendaciones de política sobre cómo deben usarse las vacunas. • Pasar por un panel externo de expertos convocado por la OMS, denominado Grupo Asesor Estratégico de Expertos en Inmunización (SAGE). • Desarrollar junto a los funcionarios sanitarios correspondientes, políticas sobre cómo usar las vacunas en su país de acuerdo con las recomendaciones de la OMS. • Tener capacidad de fabricación en grandes cantidades, al mismo tiempo que se continúa produciendo todas las demás vacunas importantes que ya están en uso. •  Garantizar junto con los funcionarios sanitarios correspondientes, la distribución a través de un complejo proceso logístico, con una rigurosa gestión de existencias y control de temperatura. Fuente: https://cdn.who.int/media/docs/default-source/blue-print/information-template_novel-covid-vaccine-candidate.pdf?sfvrsn=8f8e0bb4_3&download=true Cabe destacar que, en todo el procedimiento de evaluación, las personas que se presenten como voluntarias para los ensayos clínicos, desde la fase 1 hasta la fase 3, deben también cumplir con una serie de requisitos que incluyen, confirmación de estar informados y ser efectivamente personas que se prestan voluntariamente, adultos sanos para la primera fase, procedentes de los distintos grupos etarios, de género, étnicos, raciales, poblacional y geográficos. Para la segunda y tercera fase, además de lo ya señalado, se requieren algunos voluntarios con condiciones clínicas preexistentes y que puedan ser, por lo tanto, de una población de mayor riesgo.   Por último, en lo relativo al trabajo que se realiza en el marco de la OMS, hay que señalar que las primeras campañas de vacunación se iniciaron apenas en diciembre del 2020 con vacunas cuyos estándares habían sido valorados por entes de regulación nacional o regional que trabajan en estrecha colaboración con la OMS y sus distintas dependencias, y de esta manera garantizar una evaluación oportuna.  Al 3 de junio del 2021, la OMS considera que

LA SOMBRA QUE QUIERE IMPONERSE

Decir que las universidades venezolanas están a merced de la desidia, el abandono y las tragedias, no es una licencia discursiva o una metáfora elegante. En los actuales momentos las instituciones educativas, independientemente su naturaleza, origen o posición, están sumidas en unas tinieblas que las engullen a pasos acelerados, aprovechándose de un régimen indolente y cruel que les niega los recursos, y de una comunidad interna que pareciera, en su mayoría, estar simplemente de espectadora. En días recientes las llamas consumieron buena parte de la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos de la Universidad Central de Venezuela. La tétrica imagen de la institución consumida por el fuego se complementaba con el peligro que representaba la pérdida de valiosos archivos y la posibilidad de que líquidos inflamables que reposan en laboratorios cercanos hicieran combustión e incrementaran el riesgo. Pero la fatídica imagen no queda en los restos calcinados de libros, edificios y mobiliario, sino en que los bomberos que tienen su sede en la misma institución señalaron estar atados de manos por no disponer de los equipos adecuados y por carecer de agua para poder frenar el poder de las llamas. Algunos municipios prestaron apoyo para ayudar a controlar el siniestro, mostrando el incendio que la institución universitaria no logra satisfacer sus necesidades básicas. Lo ocurrido es la prueba fidedigna del interés del régimen por acabar a la universidad, volviéndola dependiente de las dádivas y las ayudas, mientras el insignificante presupuesto no tiene ningún tipo de lógica. Lamentablemente, es también la evidencia del desinterés por avanzar por parte de las instancias internas que demuestran carecer de capacidad de innovar y de mantener a la institución presta a no sucumbir. Pensar en el retorno al recinto universitario es un absurdo en un lugar que ni siquiera tiene agua y que ponen en duda los índices que la ubican como una institución de primer orden. Urge una reivindicación de la universidad combativa y valiente que se enfrente con herramientas a sus enemigos externos y a la inercia interna. Deben las instituciones cambiar la mentalidad de ser simples repetidoras de contenidos y sembrar en el corazón de las nuevas generaciones la irreverencia y el sentimiento por la libertad. Que de las cenizas a las que quedó reducida parte de la Universidad Central de Venezuela, renazca, cual ave fénix, una academia valiente que con entereza y claridad forme los recursos que la Venezuela de esperanza, que está por llegar, requiere. “Las naciones marchan hacia su grandeza al mismo paso que avanza su educación” – Simón Bolívar

China: ¿Antes vieja que rica?

Por Agustin Urreiztieta Por estos días a Pu-Tza, la diosa china de la fecundidad, no le llegan muchas plegarias. Sentada sobre su flor de loto, agita frenéticamente sus 16 brazos buscando atención, pero sus devotos la ignoran. En realidad, no es la hora de las deidades.  En el 2015, Xinhua, la agencia noticiosa oficial china, anunciaba el fin de la política del hijo único al permitir que las familias tuvieran dos. Cinco años han pasado desde esa generosa decisión. Ahora, el neomandarinato se muestra aún más espléndido y decide aumentar a tres hijos por familia. Put-Za debe haber dado un salto de felicidad y casi sale de su flor de loto.  Sin embargo, ¿será este derroche de magnificencia un reconocimiento del fracaso o de evidente insuficiencia? En todo caso, dos o tres hijos, no parecieran mover la aguja de un crecimiento demográfico a fuego lento. La generación del hijo único le perdió el gusto al olor y a la música de una familia numerosa. Es frecuente leer elogios sobre el dirigismo económico y gubernamental del comunismo y en particular del gobierno chino con su legendaria y reconocida capacidad de planificar a largo plazo. Pero pareciera evidente que, sobre demografía, China no vio el problema venir. Permitir a las familias pasar de dos a tres hijos es una elocuente señal de detresse. Dando un vistazo al pasado, el tema de la demografía ha tenido distintas perspectivas. De hecho, el crecimiento poblacional fue política de Estado durante el reordenamiento geopolítico de postguerra y luego de enterrar a 55 millones de chinos entre 1958 y 1962, víctimas de la hambruna causada por el lamentable “Gran Salto Adelante” (la masiva colectivización agraria al estilo soviético de los años 30) Así, el “Gran Timonel” Mao Tse-Tung, vio en una población numerosa una de las grandes fortalezas de China, en particular en el plan militar al atribuírsele la idea peregrina de que, en caso de una hecatombe nuclear, China podría perder alrededor de 300 millones de personas (casi la mitad de su población de esos años), pero seguiría siendo el país más poblado del mundo, así estaría garantizada la sobrevivencia del socialismo. Un dislate que solo se explica por el zeitgeist de la guerra fría. El conteo de cabezas bajo la lógica de la destrucción mutua asegurada (“MAD” en sus siglas en inglés) tenía profundo sentido. Sin embargo, solo tres años después del fallecimiento de Mao en 1976, su heredero Deng Xiaoping dio un giro radical al imponer la política del hijo único, por razones más bien frívolo-económicas. En efecto, para alcanzar un aumento sensible del ingreso per cápita, era necesario una menor población, calcule y saque sus conclusiones… Durante treinta y cinco años, esta política se impuso con mano de hierro, con abortos y campañas de esterilización forzadas y duras sanciones. En mis conversaciones informales en varios viajes a China entre el 2000 y el 2016, comprendí la profundidad del trauma psicosocial que esta política de Estado había causado a todo el pueblo. Los cálculos más conservadores dan cuenta de unos cuatrocientos mil nacimientos “evitados” durante esos años. La vida puede ser sorprendentemente cínica, hoy los chinos reciben desde las alturas del neomandarinato señales diametralmente opuestas: “Tener hijos por el país” es patriótico, “impulsar las virtudes de la familia china y de convertirlas en un cimiento decisivo del desarrollo nacional, el progreso y la armonía social”. Vaya contraste en pocos años. De hecho, ya existen planes que van desde extender el permiso de maternidad hasta ofrecer incentivos económicos en efectivo o a través de deducciones fiscales para quienes tengan un segundo hijo. Sin duda alguna, se trata de la generosidad de Put-Za personificada en las acciones del magnánimo Partido Comunista Chino Durante años varias señales de alarma fueron accionadas por demógrafos, así como las de diversos estudios, censos y proyecciones de distintas fuentes. A mediados de 2016 el gobierno chino anunciaba rozar una población cercana a los 1400 millones de personas, lo cual, junto a otras métricas económicas, indicaba un apogeo espectacular entre el concierto de naciones.   No obstante, el revés de la moneda muestra un claro riesgo para China de “envejecer antes de hacerse rica”. En realidad, estudios indican que a partir de 2030 la curva demográfica comenzará a descender y disminuirá a 1,3 millardos en 2050. Asimismo, otros estudios avanzan que en 2100 el país contará con 940 millones de habitantes (cuatrocientos cincuenta millones de chinos menos).  Proyecciones discutibles por su extenso horizonte, pero no menos inquietantes. En todo caso, hoy China tiene la menor tasa de natalidad de su historia reciente. Esta no es una discusión maltusiana, este declive poblacional no es el resultado de escasez de alimentos o enfermedades, es sencillamente el resultado de la “ingeniería social china”. Para paliar esta situación, en el 2015 se produce el primer acto de generosidad, a las parejas se les permitió tener un segundo hijo. Sin embargo, en treinta y cinco años se habían producido profundos cambios en la sociedad china. La generación anterior había anhelado tener familias grandes, por el contrario, la que creció con el único hijo no piensa igual. El progreso económico trajo inmensos cambios y consecuencias sociales: costo financiero de los hijos, red de guarderías saturadas, aumento vertiginoso del costo de alquiler o de la adquisición de viviendas, políticas sociales incipientes y, sobre todo, el desarrollo de conductas más hedonistas. Esto último termina siendo una paradoja en un país comunista, pues mientras más riqueza material, más libertad para escoger. Hoy la típica estructura familiar china es la fórmula 4-2-1, cuatro abuelos, dos padres y un hijo. Sin pensión por jubilación, los abuelos son responsabilidad de sus descendientes, que no pueden permitirse tener varios hijos propios.  El gobierno chino no anticipó esta crisis demográfica que podría costar muy caro a la economía china y crear un problema real de atención a la vejez dentro de un par de décadas. Un error de planificación, por tanto, una vergüenza para un país comunista. En momentos en los cuales China piensa en grande, su economía a punto de