Nuestro ingreso al bachillerato, en San Felipe, estado Yaracuy, año 1949

Cuando las travesuras de los adolescentes nos acompañan durante el resto de nuestras vidas.

Hugo Álvarez Pífano

1.- Un liceo en San Felipe, de excelente nivel académico. Profesores y Alumnos del 1° año.

No era para menos, todos estábamos sumamente emocionados, habíamos terminado la escuela primaria y nos encaminábamos a estudiar en el Liceo Arístides Rojas de San Felipe. A la sazón, el dictador Marcos Pérez Jiménez había confinado en el estado Yaracuy a una élite de profesores pertenecientes al partido Acción Democrática y al Partido Comunista de Venezuela (ambos proscritos, en la dictadura) lo que hacía de ese pequeño liceo, el de mejor distinción académica de toda Venezuela, por la calificación de sus docentes. Entre algunos, se encontraban Federico Brito Figueroa, Alberto Federico Ravel Cariño, Manuel Vicente Ledesma, Andrés Castillo Vásquez, Norberto Díaz, Teófilo Trujillo, Melchor Baldi, Ramón Piña Daza, Francisco Barrios Camero, Blas Loreto Loreto, Antonio José Torres, Francisco Lucambio Limardo y muchos más que escapan al recato infiel de la memoria. Los alumnos, éramos unas joyas que a partir de esa fecha, echamos a andar nuestra presencia en todas las actividades que Venezuela reclama para su desarrollo como un país moderno y aún, hoy en día, nos asomamos a su amplia ventana, para contribuir en positivo y para ver con tristeza lo que va quedando de nuestra nación.

Esta es la lista de mis compañeros, en el primer año de bachillerato (1949):

Manuel Gabriel Alcalá Palencia (+), Freddy Pérez Guzmán (+), Sergio Vinicio Alcalá Palencia, Carmelo José Pifano Garrido (+), Juan Reyes Moro (+), Oriol Jesús Elorza Garrido (+), Rigoberto Mendoza (+), Rafael Núñez (+), Aníbal Núñez (+), Gustavo Morales Urbano (+), Hernani Camacho Moro, Otto Kreubel Palaviccini, Alberto Bortone Alcalá, Silka Alcalá Domínguez, Aura Hernández Wohnsiedler,  Felicidad Garrido, María Aída Angulo (+), Celina Baldó Rendón (+), Yolanda Leal (+), Mirna Quiroga (+), Belkis Leal (+), Mario Gallo, Gonzalo Perillo (+), Dámaso Mújica, Héctor Jiménez, Pastor Figueira, Julio Bravo (+), Alfredo Perillo (+), David Herrera (+), Armando Espinoza (+), Trino Pérez (+), Jesús Pérez (+), Héctor Emán , César Guevara Iglesias (+), Andrés Cristóbal Guevara (+),  Abdías Arévalo, Tomás Perruolo, Francisco Sotillo y el autor de la crónica, Hugo Afranio Álvarez Pifano.

2.- Doctor Luis José González Herrera, destacado médico sanitarista de Venezuela

En ese año -1949- se encontraba al frente de la unidad sanitaria de San Felipe el doctor Luis José González Herrera, un médico especialista en sanidad, con postgrados en el exterior, no era yaracuyano, pero se había casado con una de las muchachas más bellas de la región: Ítala Serva, hija de María Murzi, de prosapia local, y de don Carmelo Serva Cardarelli, italiano, dueño de haciendas de cacao y casas de comercio. El matrimonio tenía un primo, Giannino –un nombre típico italiano- pero nosotros lo llamábamos “dañino” tal vez, porque siempre se mantuvo alejado de nuestro grupo. Entonces, ocurrió algo inusual, el doctor González Herrera dispuso, por primera vez en la historia del Yaracuy, que para ingresar al liceo se debía presentar un Certificado de Salud. ¡Fin de mundo! ¿En qué consistía ese certificado de salud? Primero, un examen de sangre (perfil 20, como se diría ahora, con examen de heces y orina), radioscopia pulmonar y examen físico.

                                Nos entregaron una latita para la muestra de heces y un tarrito plástico para la de orina. A propósito, este pequeño contenedor de metal para las heces dio lugar a muchas historias: se cuenta que David Herrera -padre de la famosa y esplendida Miss Mundo Astrid Carolina Herrera- era estítico y no pudo prodigar una mínima porción de excremento para depositar en su latita, entonces pidió a Mario Gallo, su coterráneo de Cocorote un poquito para cumplir el compromiso de su examen de heces. Pues bien, David salió muy bien del test y en cambio Mario Gallo, el autor de la muestra, resultó con un terrible parasito muy ofensivo a su salud.

3- Desarrollo de los acontecimientos

Para iniciar nuestra historia, debo decir que ambos depósitos fueron adquiridos en la “Farmacia Central” del Dr. Vicente Pifano Capdevielle, donde mi primo Carmelo Pifano, su hijo, tenía acceso y de allí tomó una latita adicional. Carmelo dirigió sus pasos al barrio Caja de Agua, lugar habitual de perros realengos, donde no tardó en sentir un olor nauseabundo. En efecto, en ese sitio un perro enfermo había depositado una gran plasta de excremento pestilente, visitada por moscas negras y verdosas, un contenido horrendo, digno de la última paila de los tormentos del infierno, concebida en la peor pesadilla del Dante. Allí Carmelo tomó una generosa muestra, pródiga de gérmenes y parásitos, la colocó en una latita y sobre el papel de la tapa escribió: Tomás Perruolo. Ese mismo día se presentó a la unidad sanitaria. La enfermera de turno le pregunto: -trajo usted la muestra de heces. A lo que respondió: -Sí, aquí la tengo conmigo.  -Pues bien, colóquela en aquel mesón, junto con todas las otras. Carmelo se aproximó a la mesa, depositó su muestra y la otra con el nombre Tomás Perruolo, no sin antes retirar la muestra propia que Perruolo había colocado unos minutos atrás. Al día siguiente, se notaron movimientos nerviosos y carreras no habituales en la unidad sanitaria del pueblo, se convocó a una junta médica, integrada por los 7 médicos de San Felipe. Todo este revuelo lo había provocado un examen, cuyo tenor expresaba lo siguiente:

El análisis de las heces de Tomás Perruolo (12 años) ameritó un estudio fecal especial, que arrojó los siguientes resultados:

3, 1A.- Estudio bioquímico. Examen de las características generales de las heces, Ph, color, consistencia y apreciación olfativa: Olor nauseabundo, aspecto horrible, consistencia desagradable y hedor insoportable, todas ellas impropias de un adolescente que lleva una vida normal en el seno de una familia venezolana de clase media.

3, 2B.- Búsqueda de huevos y parásitos: Se ha detectado la presencia de embriones, larvas y gusanos, que corresponden a la más amplia existencia de las siguientes especies: Áscaris lumbricoides; Ancylostoma; Necator americanus; Trichuris trichiura; Capillaria; Strongyloides stercoralis rabditiforme; Enterobius vermicularis hembra;Trichostrongylus; Taenia solium estróbila, progótidos; Taenia saginata estróbila; Diphyllobothrium pacificum; Proglótidos; Dipylidium caninum; Estróbila, proglótidos; Hymenolepis; Hymenolepis diminuta; Fasciola hepática; Paragonimus peruvianus; Clonorchis; Schistosoma mansoni; Echinostoma; Meloidogyne.

3, 3C.- Microbiología. Análisis microbiológico de las heces, lo que permite conocer si existe infección bacteriana y el tipo de germen implicado: En efecto, observamos  múltiples infecciones, de diversa índole,  bacterias, protozoarios, líquenes, hongos y microbios, en especial los siguientes: Entamoeba histolytica; Entamoeba dispar; Entamoeba coli; Entamoeba hartmanni; Entamoeba polecki; Endolimax nanaIodamoeba bütschlii; Blastocystis hominis; Giardia lamblia; Trichomonas hominis; Enteromonas hominis; Retortamonas intestinales; Chilomastix mesnili Trofozoítos; Dientamoeba fragilis; Balantidium coli Trofozoítos; Isospora belli Ooquistes; Cryptosporidium sp; Cyclospora cayetanensis; Sarcocystis; Enterocytozoon bieneusi; Encephalitozoon.

4.- Recomendaciones de alerta médica

Se sugiere decretar una alerta médica, aislar al paciente y tomar las medidas conducentes a proteger a la colectividad yaracuyana de una epidemia de infecciones sin precedentes. Es un imperativo necesario convocar de inmediato a una junta médica.

En efecto, la junta médica se reunió, estuvo presidida por el más antiguo de los médicos activos en el estado Yaracuy, el Dr. Amadeo Saturno Giuliani, procedente de la Universidad de Nápoles, quien sentenció: la clínica es soberana, si el examen del paciente indica un estado saludable, los análisis de laboratorio nunca pueden contradecir a la clínica. El niño luce bien, su mirada es luminosa, está hidratado, no posee malformaciones, sus reacciones son normales y hasta parece inteligente. Hay que realizar un nuevo examen y tantos como sea necesario. Se realizó un nuevo examen de heces, el cual demostró que Tomás Perruolo estaba tan sano como un pescado, recién salido del río Yurubí en una mañana de sol radiante.

5.- ¿Cuál es la moraleja que encierra toda esta historia?

Para terminar esta historia, debo decir que el Dr. González Herrera era buen amigo de mi tío Vicente Pifano y frecuentaba la Farmacia Central. Un día escuchó a Carmelo decir, como quien no quiere la cosa: -Mi primo Hugo siempre anda jugando con unas laticas. A partir de ese momento, el médico sanitarista nunca jamás me dirigió la palabra y evitó tener conmigo ningún tipo de contacto social.

5, 1A.- Encargado de la Embajada en Honduras

 Durante el gobierno del presidente Luis Herrera Campin, la cartera de sanidad la desempeñó el Dr. González Herrera. En esa época yo estaba en Centroamérica, como encargado de la embajada de Venezuela en Tegucigalpa, Honduras. En la visita oficial del presidente de Venezuela, Luis Herrera Campin, nos sentamos en una mesa de trabajo y todo el tiempo me estuvo mirando “como gallina que mira sal” Evitó todo contacto conmigo y su tratamiento fue el más apropiado que se podía dispensar a un completo desconocido.

5, 2B.- Embajador de Venezuela en la República de Guyana

Años más tarde, me encontraba como embajador de Venezuela en Guyana, y en la visita del presidente Jaime Lusinchi, nos sentamos otra vez en una mesa de trabajo, -esta vez él fungía como diseñador del programa de cooperación sanitaria entre Venezuela y Guyana, no estoy seguro, pero creo que para la época era el gobernador del estado Amazonas- de nuevo, siempre me estuvo mirando de la misma manera: como “gallina que mira sal” En ese momento me dije a mi mismo: ¡Por Dios! este hombre continúa pensando que yo fui quien alteró el examen de heces del “amigo Tom”, uno de mis compañeros de infancia, que más aprecio y de quién conservo el mejor de mis recuerdos. Para esa época Carmelo era uno de los más hábiles y exitosos abogados del Grupo Polar en el estado Yaracuy, le había ganado unos veinte juicios (recuérdese que la más grande fábrica de harina pan está en Chivacoa) y mantenía excelentes relaciones de amistad con el doctor González Herrera.

 Entonces, me reí y para mis adentros murmuré: ¡Carmelo, tú has echado grandes vainones en el estado Yaracuy! Pero, este ha sido uno de tus mejores y más duraderos. Un “capolavoro” como dicen los italianos.

Por Hugo Álvarez Pífano

Diplomático con carrera de 36 años en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela (1964-2000). Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Florencia, (1958-1963); Master en Derecho Internacional del Instituto de Formación Profesional e Investigaciones de las Naciones Unidas, Embajador de Venezuela en Guyana (1986-1990), Haití (1990-1992) y el Reino de Dinamarca (1995-1999); fue Director de Tratados;
Director de América; Jefe de Gabinete Es autor del libro “Manual de los Tratados Bilaterales de Venezuela” Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela (1972)

@hugoalvapi

Fotografías:

1.- El actual Liceo Arístides Rojas, muy distante de nuestra vieja casa de estudios. Es una pena que el más emblemático sitio de estudios en el Yaracuy, tenga el nombre de una persona que jamás se ocupó del Yaracuy, algún día deberíamos honrar con este nombre a un yaracuyano.

2.- Itala Serva Murzi, una de las muchachas más bellas del estado Yaracuy a finales de la década de los cuarenta, esposa del Dr. González Herrera y madre de dos destacados médicos yaracuyanos: los doctores González Serva.

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