UN PAIS POBRE O UN POBRE PAIS

Los venezolanos vivimos desde hace demasiados años en medio de un tornado inflacionario, el cual ha devastado la economía del país y ha empobrecido a la gran mayoría de la población. Nos preguntamos cómo es posible que después de transcurrido tanto tiempo no se haya logrado o querido superar esta situación. La inflación no es un fenómeno económico nuevo, ha sucedido en muchos países. Durante el siglo XX, se produjeron casos emblemáticos, entre los que podemos mencionar, en Europa, después de cruentas guerras mundiales, lo que sucedió en Alemania. Otros casos han sido por mal manejo económico o político, como en el caso de algunos países del Suramérica, entre los que están Argentina, Brasil, Perú, entre otros. A ellos se suma el patético caso de Zimbabue, en África. Sin embargo, todos los países lograron salir de la perversa espiral inflacionaria. Existen medidas y programas económicos que se deben implementar para superar la inflación, que no son precisamente quitarle ceros a la moneda o cambiarle de nombre, lo cual ya se ha intentado obteniendo un rotundo fracaso. Se requiere que exista una verdadera voluntad para implementar las medidas ampliamente conocidas para salir de esta situación. Muchos economistas han señalado que la inflación es el impuesto más perverso que existe, ya que empobrece a la población y no hay forma de apañarse (como dirían los españoles) a esto. La población ha tratado de protegerse utilizando el dólar, sin embargo, esto ha producido una nueva distorsión, ya que los precios de los artículos son calculados en dólares, mientras los salarios y las pensiones continúan siendo en bolívares cada día más devaluados. Es conmovedor observar a personas en situación de calle, muchos de ellos de la tercera edad.  La Venezuela de hoy, es más desigual que hace dos décadas, vemos a la gran mayoría de la población intentando resolver el día a día para lograr comer, mientras por otra parte existe un pequeño grupo, vive en una grosera opulencia, visitando los lujosos restaurantes que aún quedan en Caracas, adquiriendo rubros en dudosos bodegones o importando vehículos de lujo ultimo modelo. De esta forma transcurre la vida en el país, mientras la brecha social continúa creciendo. Uno de los principales logros de la democracia venezolana fue haber formado una importante clase media, que tuvo la oportunidad de preparase y educarse. Lamentablemente, debido a la actual situación una gran cantidad de profesionales y trabajadores han tenido que emigrar ya que el país no les ofrece futuro, en lo que parece una política para el empobrecimiento de la población. La industria petrolera nacional colapsó, tal como se había pronosticado, se comieron la gallina de los huevos de oro. Pero también colapsaron las empresas básicas de Guayana, la agricultura y gran parte del sector industrial. Ahora el país, enfrenta una nueva realidad. Se requiere inversión y cooperación extranjera para salir del foso. Sin embargo, la situación política no lo permite, por esta razón se requiere destrancar el juego, se debe barajar el juego y comenzar una nueva partida. 

Protesta ante la embajada de Venezuela en Guyana

Por Hugo Álvarez Pífano El embajador Enrique Peinado Barrios marchaba en su automóvil, como todos los días, rumbo a las oficinas de la embajada de Venezuela en Georgetown, Guyana. Un océano atlántico gris recostado sobre el horizonte lucía bastante alejado de la línea de baja marea de la costa, esto era ocasión propicia para la apertura de compuertas y el vaciado de las cloacas de Georgetown que, como es sabido, corren abiertas a un lado de las calles de la ciudad. Miles de kilos de excremento, orines, restos de emuntorios y aguas residuales provenientes de defecaciones y abluciones intestinales, rendían su diario tributo al mar. Su Excelencia, llevó a la nariz su pañuelo de lino blanco mojado en agua de colonia, gesto evidente de una perceptible contrariedad que había ofendido su fino olfato, habituado al bouquet de los vinos, al aroma del foigrass recién cocido y a la fragancia de las trufas.  Más allá divisó la explanada con la vieja casa de su embajada, pero esta vez un escalofrío recorrió su espina dorsal: ¡Una manifestación! Sus ojos no podían creer lo que estaban viendo: centenares de personas, portadoras de pancartas y en actitud amenazadora, clamaban por algo que él no alcanzaba a comprender, así como así, de primera mano. La reclamación histórica de Venezuela sobre el territorio Esequibo, se encontraba en el programa de política internacional de Carlos Andrés Pérez -a quien él representaba- como uno de los más importantes objetivos y finalidades. Pero, una invasión de Guyana sin su conocimiento, era algo inconcebible. Descubrimiento de petróleo en la zona en reclamación, o concesiones a terceros para la explotación de otros recursos naturales en esa zona, tampoco. Había algo que el embajador de Venezuela no alcanzaba a entender en esa protesta. Otro elemento de análisis, allí no estaban los recios obreros del partido de Burnham, el jefe de estado, ni las huestes comunistas de Cheddy Jagan, líder de la oposición. Los protagonistas de esta protesta eran gente extraña. El embajador Peinado Barrios lucía sorprendido y estupefacto, más aún desconcertado. ¿Cómo es posible que esta desgracia al improviso caiga sobre mi sorpresivamente? A este punto de la narración se hace necesario explicar, que el embajador de Venezuela Enrique Peinado Barrios no podía entender lo que estaba pasando, porque él ignoraba una serie de acontecimientos que habían ocurrido con el ministro consejero de su embajada, Lic. Nelson Urdemalas y que explicaremos a continuación: Cuando todo diplomático extranjero llega a Guyana, se le aconseja tener un perro para que le cuide su casa. Al diplomático Urdemalas, los guyaneses que son gente muy noble, le regalaron una perra vieja, a quien él le cogió un gran cariño. Los perros viejos tienen grandes resabios, recuerdos entretejidos con sus instintos, sus querencias, ellos suelen escaparse de la casa de sus nuevos dueños y así aconteció con la perra del Lic. urdemalas. Un día su querida mascota desapareció y Nelson publicó un mensaje de prensa ofreciendo 1000 USA dólares a quién diese información sobre la perra. Si Guyana es un país pobre y alguien ofrece 1000 dólares por noticias sobre una perra, imagínese el lector que ocurriría en Venezuela – en la actualidad uno de los países más atenazados por la miseria a nivel planetario- al ofrecer esa cantidad por noticias sobre el paradero de una perra. Se cuenta que una señora llamó al periódico y nadie contestó al teléfono y la dama protestó: cómo es posible que en un periódico nadie responda al teléfono, obtuvo una respuesta: todo el país está buscando la perra desaparecida del ministro consejero de la embajada de Venezuela. Pues bien, la perra fue a parar a un burdel, propiedad de un proxeneta y homosexual, a quién llamaban “Merequetén” porque era sinuoso al caminar y tenía un tumbaíto suavecito y retozón. Este sujeto había leído en la prensa la oferta de recompensa por la perra y llamó a la embajada, donde le dijeron: traiga la perra y se le pagará. Merequetén era precavido, sabía que la mascota era oro en polvo y respondió: -No, yo no me atrevo a sacar esta cosita rica a la calle, venga el interesado a mi “negocio” Una buena estrategia, por lo demás, para mostrar a un miembro del cuerpo diplomático los productos de consumo inmediato que él ofrecía en su prostíbulo. Así fue como Nelson Urdemalas ingresó al más grande lupanar de Guyana “Arabian Night”, donde fue recibido por la prostituta estrella de la casa: Madama Scherezada Berry. La encargada por Merequetén de llevar a cabo la transacción. Urdemalas apreció la belleza de Scherezada: las guyanesas, especialmente las que vienen de familias de la India, son mujeres bellas que saben cómo avivar los sentidos y hacer hervir la sangre de las venas. El diplomático se dijo a sí mismo: ¿Cómo voy a pasar la noche completamente solo en mi casa con la perra, si puedo disparar dos golpes de cañón, bien propinados, con esta experimentada mujer de una hermosura ubérrima? Acto seguido, se aproximó y le dijo: -Me acerco a ti en urdida confidencia, una complicidad entre tú y yo, mi ardiente Scherezada, este será el preludio al más bello romance de las mil y una noche como presagia ese nombre hechicero: Scherezada. Yo soy tu Simbad el marino que llega a ti en su alfombra mágica encantada para hacerte feliz. La muchacha guyanesa sintió en lo más hondo este ramalazo, su imaginación comenzó a agitarse y a Urdemalas le pareció que los vellos de los brazos de la chica se erizaron como pequeñas astas de banderas. Entonces pensó, aquí vengo yo con el remate, arranca que para esto yo si soy bueno: Te voy a dar a ti los mil dólares que prometí por la perra (dicho sea de paso, cosa que nunca hizo) te llevaré a Caracas, la sucursal del cielo y te haré sentir allá que te encuentras en el mismo cielo, comida exquisita, vinos, vestidos de marca y muchas flores. Esto fue todo para la pobre muchacha guyanesa, ella también era

A dialogar. No hay de otra

Al culminar el acto de instalación del proceso de diálogo que en la Ciudad de México, bajo los auspicios del Reino de Noruega y con México como anfitrión, adelantan la alternativa democrática venezolana y el régimen, surgieron comentarios de diversa naturaleza. En mi caso ratifiqué que debía insistirse en ese mecanismo, pues no hay otra opción para una salida lo menos traumática y dolorosa posible a la crisis nacional. Un académico de renombre manifestó que acompañaba mi apoyo, pero más que por convicciones, lo hacía por inercia, pues la delegación oficialista se maneja con crueldad y poco compromiso. Esa es la razón por la que corresponde ir a un proceso de esta naturaleza, pues si las diferencias naturales emanan en sistemas libres y democráticos, no hace falta aplicar una logística de envergadura, pues en los espacios regulares o a través del sufragio se dirimirían las controversias. Se aplican procesos como el iniciado en México cuando las vías para solventar el conflicto se han cerrado. En este caso, ante el escepticismo que algunos puedan esgrimir, ante fracasadas experiencias anteriores, hay que argumentar que en esta oportunidad, el proceso va supervisado por la comunidad internacional de una manera determinante, no solo en la discusión, sino en el seguimiento a lo acordado. Aunque la noticia de la negociación es fundamentalmente política, ello no excluye otros temas que se vienen asomando por la alternativa democrática desde el 2017. Existe un planteamiento social que gira en torno a la necesidad de conseguir medicamentos y alimentos, garantizar un canal humanitario y atender el tema migratorio. Ello, aunque poco mencionado, ha sido una de las variables fundamentales por las que se ha luchado. Por ende, debe tener la ciudadanía convicción de que la dirigencia no se ha apartado de ese planteamiento.  Una segunda arista gira en torno a una necesaria reinstitucionalización del país, en lo que atinadamente Gerardo Blyde en su discurso definió como la construcción de un verdadero sistema de pesos y contrapesos. En este momento Venezuela tiene una realidad endeble en la estructura de sus órganos del Estado, por lo que debe revisarse la composición de los poderes. Aunque parezca extraño, en este punto es factible, si la voluntad lo expresa, llegar a acuerdos rápidos, adecuando el Tribunal Supremo de Justicia con la incorporación de los 13 magistrados principales y 20 suplentes elegidos y juramentados por la Asamblea Nacional el 21 de julio de 2017 y con la revisión del Poder Ciudadano y del Poder Electoral. Existe una tercera arista que se palpa al revisar los planteamientos y que es de naturaleza electoral. La propuesta ha sido transparente desde sus inicios y se refiere a la necesidad de construir una opción comicial, que incluya elecciones presidenciales y parlamentarias, que bajo reglas de supervisión y respeto, lleven a que el ciudadano tenga la capacidad de elegir. Esa línea se complementa con el justo reclamo de que las tarjetas de los partidos, confiscadas por medio de artilugios oscuros y maniobras de dudoso proceder, tienen que ser entregadas nuevamente a sus autoridades oficiales y legítimas. Por el bien de Venezuela esperemos que el diálogo tenga éxito. La supervisión activa de la comunidad internacional hace que las posibilidades aumenten de manera determinte. La ciudadanía debe insistir en que la agenda tiene cumplirse y de esta manera abrir paso a la edificación de un país en el que paulatinamente demos los pasos necesarios para que la libertad vuelva a imponerse y el amanecer de libertad nos ilumine un horizonte de esplendor y democracia plena en el que los términos negociación y diálogo recuperen su majestad. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

Negociaciones: ¿pocas esperanzas?

Por Felix Gerardo Arellano Porras Desde Miraflores estamos observando una intensa actividad vinculada con la negociación con diversos grupos y niveles; empero, hasta el momento se puede apreciar que está dispuesto a comprometerse en pequeños cambios y con los grupos menos críticos, que algunos definen como colaboracionistas. Por el contrario, en el proceso de negociación más complejo y ambicioso, vinculado con la oposición democrática crítica organizada en el llamado G4 y la comunidad internacional democrática, la estrategia de Miraflores pareciera orientarse al desgaste, la dispersión y la complicación del proceso. Trasmitir la imagen de interés, pero no avanzar en aspectos sustantivos, toda vez que puede estar en juego la permanencia en el poder. Nos enfrentamos con una vorágine negociadora, que se percibe cargada de contradicciones. Sectores fundamentales del bloque en el poder parecieran estar conscientes que necesitan concertar acuerdos, en particular con el gobierno de los Estados Unidos y la Unión Europea, para superar las sanciones, pero no quieren ceder en temas importantes relativos a condiciones electorales realmente competitivas, pues asumen que podría ser el principio del fin. Cuando referimos las contradicciones que se proyectan desde Miraflores en relación con las negociaciones, la lista es larga y, entre otros, tiene que ver con la definición de la contraparte negociadora. Al respecto, desde Miraflores hablan de diversas oposiciones. Dividir y debilitar el adversario ha sido uno de los objetivos fundamentales del bloque en el poder y ha logrado importantes avances, en tal sentido, presenta ante el mundo que está logrando negociar con una oposición “más ponderada”, que participó en las pasadas elecciones legislativas. En la línea de fragmentar la oposición democrática, uno de los requisitos que presenta Miraflores para una negociación más ambiciosa, tiene que ver con la mayor participación de actores de la oposición, en especial, los grupos promovidos desde el poder. Tal condición, además de incrementar las divisiones en la oposición democrática, limita el proceso de negociación. Cabe destacar que un mayor número de actores en la mesa de negociación complica los avances y debilita los resultados. Separar el tema de las elecciones regionales de un proceso de negociación ambicioso ha sido otra condición de Miraflores, tema que parece aceptado y superado, en la medida que crece el número de grupos políticos que se van sumando a la contienda electoral regional. Superado este objetivo seguramente será aprovechado en la narrativa oficial como evidencia del carácter democrático y constitucional del proceso, tratando de lograr avanzar en su búsqueda de legitimidad internacional y, en alguna medida, propiciar divisiones en la comunidad internacional democrática. La narrativa sobre las sanciones que aplican los Estados Unidos y la Unión Europea (UE), constituye otro tema central en las contradicciones de Miraflores. El  discurso oficial se tiende a concentrar en el cuestionamiento de las sanaciones secundarias, económicas y financieras que aplica los Estados Unidos, por los efectos colaterales en términos sociales que generan. Según la versión oficial toda la crisis humanitaria que enfrenta el país es producto de tales sanciones, ocultando la realidad estructural, es decir, que el modelo económico que se está aplicando desde que el proceso bolivariano asumió el poder, se ha orientado a la destrucción de la economía para empobrecer la población y poder ejercer un control social más efectivo. Para fortalecer el discurso manipulador sobre las sanciones económicas Miraflores está movilizando diversos sectores nacionales e internacionales en una estrategia especialmente dirigida a Washington y Bruselas, con el objeto de generar una atmosfera crítica sobre las consecuencias sociales de las sanciones y propiciar su flexibilización o eliminación. Las sanciones secundarias pueden tener consecuencias paradójicas, es el caso de la rígida aplicación que se aprecia en el sector financiero, que puede afectar diversas transacciones venezolanas, pero no se puede desconocer que la gravedad de la crisis económica que enfrentamos tiene sus raíces en el modelo económico que está aplicando el proceso bolivariano, situación que se exacerba con los efectos perversos de la pandemia del covid-19 y su errática administración. En el tema de las sanciones económicas no podemos desconocer la posición crítica de la Unión Europea, pero también la posición reflexiva de la nueva administración del Presidente Joe Biden en Estados Unidos, que ha dado señales claras de su disposición de revisión del instrumento, pero en el marco de proceso eficiente de negociación que conlleve la salida pacífica y democrática de la crisis venezolana. En este nuevo contexto, el gobierno de los Estados Unidos incorpora las sanciones como un medio importante de la estrategia de presión sobre Miraflores y está trabajando para abordar multilateralmente el caso venezolano, con la UE y otros gobiernos democráticos. En este contexto, los esfuerzos de acercamiento para una potencial negociación que ha estado desarrollando el Reino de Noruega cuentan con el pleno respaldo de la comunidad democrática internacional. El discurso oficial se concentra en el cuestionamiento de las sanciones económicas exagerando sus consecuencias, pero no podemos desconocer la sensibilidad que genera en el bloque en el poder las sanciones personales que limitan las posibilidades de disfrutar las astronómicas fortunas de algunos miembros del bloque en el poder. Miraflores está organizando la mayor participación posible de instituciones nacionales y países aliados para que se sumen activamente en el proceso de presión, repitiendo el libreto de las graves consecuencias sociales de las sanciones. En este contexto, ha empezado a reconocer las dramáticas cifras de la grave crisis que enfrenta el país, manipulando la información para presentar ante el mundo y en particular en los Estados Unidos, que la destrucción del país es producto de tales sanciones, una grave exageración que se está repitiendo insistentemente. A nivel nacional los partidos políticos de la oposición amigable a Miraflores; empresarios y ONG afectados por complicaciones de transacciones financieras y, en particular los sectores vulnerables adeptos al proceso bolivariano, han sido movilizados para repetir el libreto sobre las graves consecuencias de las sanciones. Para estimular la mayor participación social en el cuestionamiento de las sanciones, encontramos la manipulación de algunos casos complejos como el diésel o el programa de vacunación con la covid-19. En

Tokio 2020 y el Olimpismo actual

Por Abraham Clavero La gran fiesta del olimpismo mundial finalmente ha podido realizarse luego de un año de retraso a causa del Covid-19 que amenazó, inclusive hasta último momento, dejar en suspenso la cita prevista para Tokio. Han sido las Olimpiadas más atípicas por encima de las de Moscú (1980) y Los Ángeles (1984) marcadas por el boicot, así como las de Múnich (1972) por el terrorismo. Un total de 224 entidades atendieron el llamado a este evento del cual solo Corea del Norte y Guinea estuvieron ausentes.   Aparte de las graves consecuencias de carácter económico que significó para Japón, dicho aplazamiento también tuvo sus repercusiones en el conglomerado de atletas que vieron interrumpidas su ciclo de preparación con miras de llegar en las condiciones más optimas posibles, pero sobre todo evitar ser contaminados por el “bendito virus”. Muchos no lo lograron debiendo declinar y perdiendo años de sacrificio. No hay duda que Tokio 2020 marcará un antes y un después en la evolución del movimiento olímpico internacional por los efectos emanados de la edición XXXII de las olimpiadas de verano y sobre todo los ajuste que se deberán realizar para la próxima cita en Paris en el 2024. Pero más allá de las huellas dejadas por la pandemia, los actuales juegos se han caracterizado por estadios completamente ausente de un gran actor como es el público; que solo han contado con la presencia del personal de seguridad, de los jueces y de los técnicos de los equipos participantes. Se extremaron las medidas de bioseguridad, conminado a los atletas a que se retiraran de las pistas no más culminar su actuación. Qué tiempos aquellos cuando los recintos se encontraban abarrotados de visitantes procedentes de todas partes del mundo, deseosos de disfrutar de las hazañas de los máximos representantes del deporte a todos los niveles. En esta oportunidad, se palpaba en el ambiente un inmenso vacío, una marca tristeza causa por la necesidad que tienen los atletas de sentirse aupados por público. Al hacer un balance de estos juegos hay que resaltar que por encima de las circunstancias antes mencionadas los países del Tercer Mundo y específicamente de América Latina continúan bastante relegados en sus desempeños deportivos, arañando solo algunas medallas gracias a atletas excepcionales de alta competencia de la talla de nuestra Yulimar Rojas. Al hacer un paréntesis, hay que recordar que la primera medalla olímpica lograda por Venezuela en unas olimpiadas fue gracias a Asnoldo Devonish, medalla de bronce en salto triple en Helsinki 1952. Que coincidencia. De manera pues, que el medallero olímpico ha continuado siendo acaparado por aquellos países que han puesto en práctica políticas masivas de desarrollo deportivo, permitiéndoles incluir, en muchos casos, varios de sus atletas en una misma prueba. En el top 20 solo aparecen Brasil y Cuba. Estas olimpiadas terminaron de confirmar la potencialidad de la R.P. China al poderse codear con los grandes en casi todas las ramas del deporte, ya sean de pista y campo, acuáticos o por equipos. Todo ello gracias, hay que reconocerlo, al desarrollo masivo del deporte en el país asiático, desplazando a otras entidades especialmente en las ramas del atletismo, la natación, la gimnasia y heterofilia por solo nombrar algunas. Diversos países han recurrido a otros medios para destacar como es el caso de Qatar, conformando un excelente equipo de atletismo con un grupo de nacionales y algunos nacionalizados que han contado con todo el apoyo económico otorgado por la familia real Al Thani. Un ejemplo de ello es el actual campeón olímpico de salto alto, Mutaz Essa Barshim. Para Qatar, el deporte, al igual que el canal de noticias Al Jazeera, se ha convertido en una carta de presentación que lo destaca en el Medio Oriente. Esta política se verá realzada con la celebración del Mundial de Futbol el próximo año. Otros aspectos dignos de mencionarse en esta cita olímpica en Tokio, es las decisiones del Comité Olímpico Internacional de hacerse eco de las demandas en favor de la igualdad de sexos estableciendo competencias mixtas en diversas especialidades por equipo, incluidas por primera vez en el calendario olímpico, como es el caso del atletismo.    Además, estos juegos se han visto marcados por otro de los grandes flagelos que afecta a la humanidad: los refugiados. De ahí la presencia, por segunda vez en la historia de estos juegos de un equipo Olímpico de Refugiados. De esta manera, el C. O. I. posibilitó a todos aquellos atletas, en dicha condición, procedentes de países africanos, asiáticos y latinoamericanos para que pudieran acudir a Tokio. En ese grupo se encontraba el boxeador venezolano Eldric Sella Rodríguez, quien, desafortunadamente, luego de su actuación no podrá regresar a Trinidad y Tobago. El Equipo Olímpico de Refugiados, estuvo conformado por 29 atletas procedentes de 11 países El grupo compitió en 12 categorías deportivas como atletismo, bádminton, boxeo, natación, entre otras. En 2015 el Comité Olímpico Internacional estableció un Fondo de Emergencia para Refugiados por un monto de 1,9 millones de dólares para que personas con estatus de refugiado se integraran al deporte. En la capital nipona, los 29 atletas que conforman al Equipo Olímpico de Refugiados eran originarios de Afganistán, Camerún, Eritrea, Irán, República Democrática del Congo, Siria, Sudán del Sur y Venezuela. Dentro de este tema, en Tokio, se ha acentuado aún más la tendencia de una gran cantidad de atletas que han buscado refugio en otras latitudes. Ellos han formado parte de esa inmensa oleada de inmigrantes que huyendo de las situaciones imperantes en sus países de origen han logrado librarse de políticas represivas y acciones terroristas que incluyen violaciones de sus derechos humanos. Un caso digno de mencionar en este aspecto es la atleta de fondo Sifan Hassan nacida en Etiopía, (oro en 5mil y 10mil metros y bronce en 1500 metros) que a los 15 años huyó a Holanda en calidad de refugiada, con la ilusión de convertirse en enfermera, y donde descubrieron su gran talento para el atletismo. También es el caso de Athing Mu, de origen

Edgar Sanabria, un Embajador único e irrepetible

 Por Hugo Álvarez Pífano                                                                                                        Sus amigos lo llamaban el “flaco Sanabria” por la complexión corporal que lo acompañó a lo largo de toda su vida, durante setenta y siete años de fecunda existencia, los cuales vivió como un caraqueño dotado de cultura con chispa, de buen humor espontáneo y sano, que acompañaba con una sonrisa abierta y afable. En una Caracas deslumbrante, con una oferta gastronómica muy variada y rica, de todos los países, para disfrutar un maridaje con los mejores vinos y bebidas espiritosas, Edgar Sanabria Arcia era más bien casi un abstemio, con un estilo de vida modesto y muy frugal. Quienes no lo conocieron creyeron ver en el a un personaje extraño en su modo de pensar y en sus acciones, que dejó tras de sí un montón de anécdotas risibles, que en su casi totalidad no eran ciertas. Se decía, que cuando le preguntaban por qué se mantuvo tantos años como solterón (1) contestaba que siempre se había negado a mantener a una mujer que no tenía con el ningún vínculo de parentesco. Se comentaba que era un ávido coleccionista de armas, sin haber nunca disparado un solo tiro ni portar consigo ni siquiera un revolver. Igualmente, siempre fue considerado como el venezolano que buscaba sin cesar y poseía el mayor número de condecoraciones, nacionales y extranjeras, a lo cual respondía: Rechazar una condecoración es un acto de descortesía y de mala educación, suelo aceptarlas cuando me las ofrecen. Pero, más allá de todo esto fue un hombre en el que se hacía presente su condición de persona equilibrada, tolerante y serena, capaz de transmitir confianza y buena fe en sus acciones. Por lo demás, fue siempre leal y fiel con sus amigos. Era católico, cercano a las autoridades eclesiásticas y nunca militó en partido político alguno. Abogado de la Universidad Central de Venezuela (2). Tal vez por estas y otras razones fue llamado después del 23 de enero de 1958, a formar parte de la Junta de Gobierno, presidida por el Contralmirante Wolfgang Larrazábal Ugueto, que tomó las riendas del país luego del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez. Posteriormente, cuando Larrazábal decide presentarse como candidato presidencial en las elecciones de 1958, Edgar Sanabria se convierte en presidente transitorio de Venezuela, desde el 14 de noviembre de 1958 hasta el 13 de febrero de 1959, cuando traspasó la Presidencia de la República al presidente electo Rómulo Betancourt. El legado de Edgar Sanabria como primer mandatario de la nación venezolana puede resumirse en cuatro actos a los cuales dio ejecución: 1.- Ley de impuesto complementario, mediante la cual se abolió el llamado “fifty-fifty” que durante muchos años venían pagando las empresas petroleras y se elevó la tasa impositiva del 50 al 60 por ciento. 2.- Ley de Universidades por la cual se restableció la institución de la autonomía universitaria, con la mención expresa que consagraba la inviolabilidad del recinto universitario por organismos policiales y de seguridad del estado. 3.- Emisión del Decreto N° 473, de fecha 12 de diciembre de 1958, por el cual se creó el Parque Nacional El Ávila -se le asignó un área de 66.192 hectáreas- con el objeto de conservar la flora, fauna, biodiversidad y bellezas naturales de esta hermosa montaña tan amada por los caraqueños. 4.- Emisión del Decreto N° 521, de fecha 9 de febrero de 1959, en el cual se crea el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. Después de haber servido en diversos cargos diplomáticos y consulares -en especial estuvo encargado del Consulado General de Venezuela en Nueva York en 1941- se desempeñó como Consultor Jurídico de la Cancillería, en una época en que estos funcionarios -generalmente diplomáticos con el rango de embajador- eran muy respetados y se les tomaba muy en cuenta sus opiniones y dictámenes. A él lo siguieron Ramón Carmona Figueroa, Antonio Oropeza Riera, Melchor Monteverde Basalo, acompañados de notables colaboradores como Pedro Silveira Barrios y Francisco Manuel Mármol. A comienzos del gobierno del presidente Betancourt fue designado Embajador de Venezuela ante la Santa Sede (1959-1963), más tarde embajador en Suiza (1964-1968) y finalmente en Austria (1968-1970), terminó su carrera como asesor en el Ministerio de Relaciones Exteriores en la década de los años setenta. En el año 1959, era yo estudiante universitario en Italia y contaba 21 años de edad, entonces me citó a su embajada ante la Santa Sede, donde me comunicó que en fecha reciente, había conversado con mi madre en un acto social en Caracas y ella le había manifestado que en una fotografía que le envié me encontraba muy delgado y quería saber si tenía problemas de salud. Acto seguido me invitó a comer y después a un paseo. El lugar escogido para la caminata fue la zona arqueológica del Largo de la Torre Argentina, quería mostrarme el sitio preciso donde ocurrió el asesinato de Julio Cesar: el Senado de Roma, al pie de la estatua de Pompeyo. El Dr. Sanabria era un ícono en Venezuela como profesor de Derecho romano (en la UCV y en la UCAB), un gran conocedor de las instituciones y la historia de Roma, esa tarde disfruté de una clase magistral sobre uno de los hechos más trascendentales en la transición de la República al Imperio romano: el asesinato de Gaius Julio César. En particular siempre he recordado de esta clase peripatética las famosas palabras que le dirigieron al hombre más poderoso del mundo antes de su muerte: César cuídate de los “idus de marzo” y a la cual el Dr. Sanabria daba una gran importancia en su relato. Desde entonces yo aprendí, siguiendo sus consejos, a cuidarme de los idus de marzo, en el mes de marzo trato de no montar en avión, no cojo carretera, no voy a la playa y busco la manera de estar la mayor parte del tiempo en mi casa. Este paseo lo he siempre recordado con gran afecto y nostalgia. Durante la década de los 70, lo veía muy a menudo en la Cancillería y me recordaba esa caminata

Esperando a los bárbaros

Las noticias del mundo, con frecuencia me hacen recordar la magnífica novela Esperando a los bárbaros del Premio Nobel de Literatura J.M. Coetzee Por Agustin Urreiztieta El relato gira en torno a un pueblo fronterizo de un Imperio sin nombre. Por siglos tranquilo, bucólico, ve los días transcurrir sin sobresalto, mecidos por la brisa fresca que sube del rio que marca la frontera. Detrás de ella estaban los bárbaros… Un buen día el Imperio decide que los bárbaros constituían una amenaza y que era inminente una invasión sangrienta que acabaría con la civilización, con el orden. El pueblo se llenó de policías, luego de militares y, con ellos llegó la paranoia, las sospechas, las conspiraciones, las detenciones de sospechosos, la tortura, las desapariciones, la muerte. Un buen día, el Imperio -los civilizados- decidió emprender una campaña brutal en contra de los pretendidos salvajes. Por siglos, desde el Imperio se instiló, gota a gota, el miedo a los bárbaros. Se hablaba de su peligro, de su amenaza, de las barbaridades que cometen a diario. Sin embargo, nadie en el pueblo los había visto. Mas allá de la frontera todos comerciaban con agricultores, pescadores y con nómadas que de tanto en tanto pasaban a vender sus mercaderías. Luego, con las primeras nieves, se fueron los policías y los militares y… la barbarie. A los bárbaros nadie los vio nunca… ¿Quiénes eran verdaderamente los bárbaros? En el pasado mes de mayo, el mundo se estremeció por el descubrimiento de fosas comunes con 215 niños indígenas en la Columbia Británica de Canadá. Desde entonces, se han encontrado más tumbas sin marcar, llevando la cifra a más de 1000 muertes de niños y jóvenes indígenas. Lo espantoso de la historia es conocer que las muertes se produjeron en las escuelas residenciales manejadas por comunidades religiosas bajo mandato del gobierno canadiense. Estos macabros descubrimientos desencadenaron un ajuste de cuentas nacional sobre el legado de las escuelas residenciales de Canadá. Los internados financiados por el gobierno formaban parte de la política para intentar asimilar a los niños indígenas y destruir las culturas y sus idiomas. De aquí, la similitud con los bárbaros de Coetzee… De igual manera sucedió con los Estados Unidos. La mayor economía del mundo y una de las democracias más avanzadas tuvo su cuota histórica de barbaries cometidas en contra de los bárbaros. En efecto, ese gran y meritorio país intenta aun, con grandes esfuerzos, reponer la deuda histórica acumulada por la esclavitud y las guerras en contra de los indígenas autóctonos. En su afán por construir su país, no pocos obstáculos tuvieron que ser vencidos a cualquier precio, incluyendo la eliminación y el sometimiento de sus propios bárbaros.   Estos no son casos aislados o curiosidades que nos trae la historia. De hecho, la lista de atrocidades en contra del ser humano por parte de sociedades o ideas consideradas “superiores” es muy larga. Así encontramos a Leopoldo II de Bélgica en el Congo Belga, a los ingleses en la India, o la conquista española de los pueblos de América “en nombre de Dios” por sus majestades los Reyes Católicos. Desde luego, no podemos olvidar a la salvajísima y primitiva Santa Inquisición, la cual, imponiendo su perspectiva de la religión acabó, con el fuego purificador de las piras, con miles de desafiantes almas curiosas y pensantes. Siguiendo esa lógica, hasta el gran Galileo Galilei fue un bárbaro condenado por herético en 1633, por atreverse a plantear que el Sol, y no la Tierra, era el centro del universo. La humanidad estuvo a punto de no conocer a ese bárbaro. En el otro lado del espectro ideológico y al otro extremo de nuestra gran canica azul, el Gran Timonel Mao Tse Tung, impuso a su versión de los bárbaros, los burócratas e intelectuales aburguesados, la Revolución Cultural. Con ella arrasó toda una clase de gentes pensante y potencialmente peligrosa para sus fines. ¿Algún parecido con las calamitosas purgas estalinistas? Pues también la Gran Rusia tiene sus oscuros episodios de eliminación de bárbaros, así como cualquier intento de imposición de una verdad única por una minoría atornillada en posiciones de poder. La perspectiva de Coetzee no se limita a hechos pasados, más bien, trata de la arrogancia y la ignorancia de la cual puede hacer gala, en cualquier momento y sin vergüenza alguna, el poder mal entendido, mal ejecutado. El poder sin principios, sin valores éticos, sin respeto por la dignidad humana. Tan real es la ficción de Coetzee, que no solo seria aplicable a hechos históricos, si no también a situaciones que padecemos en el presente. En nuestros días, en pleno siglo XXI existen países bajo regímenes ominosos que crean o detectan a sus propios bárbaros y en contra de ellos se desata la corte infernal de intolerancias, persecución, prisión física, moral y posterior aniquilamiento. Nuestro siglo está lleno de ellos. Los regímenes dictatoriales de Cuba, Nicaragua, las opresivas monarquías islámicas, Corea del Norte y sin olvidar el caso Venezuela, son solo unos ejemplos. Asimismo, posturas personales de líderes destructivos, personifican perfectamente la trama de la novela de Coetzee. Así, un Jean Marie Le Pen en Francia, Mateo Salvini en Italia, Viktor Orban en Hungría, Hugo Chávez y Nicolas Maduro en Venezuela han creado sus propios bárbaros y acechan para dar el zarpazo a su mera existencia. Claro está que nuestro país no escapa de la moral expuesta en la novela. El poder en Venezuela tiene miedo a sus bárbaros, los cuales se materializan en la idea distinta, la disensión, la pluralidad, la justicia, el cambio. Pasando por el prisma de Coetzee, estos términos personifican la barbarie y contra ella solo es eficaz la represión, la intolerancia y el fanatismo de la civilización. Todo un juego elegante de palabras y dobles sentidos ¿Quiénes son finalmente los bárbaros? “Decidí que cuando la civilización supusiera la corrupción de las virtudes bárbaras y la creación de un pueblo dependiente, estaría en contra de la civilización.” J.M. Coetzee, Esperando por los bárbaros, 2007 Agustin Urreiztieta Abogado especializado en

La Paradoja Sorites

Una solución perversa para resolver problemas políticos Por Hugo Álvarez Pífano 1.- ¿En qué consiste la Paradoja Sorites en la historia de la filosofía? La Paradoja Sorites se suele expresar con la frase: “un grano de arena no hace un montón” Después se dice: dos granos de arena tampoco; luego, tres granos de arena siguen sin hacer un montón, hasta llegar al grano 1.000.000 que si hace un montón. Si razonamos en sentido contrario, al referirnos a una persona que tiene la cabeza llena de pelos (alguien que no es calvo) decimos: “la pérdida de un pelo no te hace ser un calvo” Después, la perdida de dos pelos tampoco, con la perdida de tres no eres calvo, hasta llegar a la pérdida de 1.000.000 de pelos, entonces estás completamente calvo. Pero, dos preguntas saltan a la palestra: ¿Es este razonamiento correcto? ¿Existe un grano de arena o un pelo que marca la diferencia entre ser o no ser? Estas son las dos versiones de un célebre problema atribuido al filósofo griego Eubúlides de Mileto (siglo IV a. C.) y que se conoce con el nombre de la Paradoja Sorites. “Sorites” viene del griego “soros” que significa montón y se refiere al montón de arena a que hemos hecho mención al principio. 2.- Qué nos enseña la Paradoja Sorites De hecho, existe un punto en el que añadir un grano de arena produce una diferencia, entre no ser un montón y ser un montón; en que hay un número de pelos que marca el límite exacto entre un calvo y uno que no lo es. ¿Cuál es esa diferencia o ese límite?  Hemos escogido la cifra 1.000.000 arbitrariamente, pero podría ser una menor o una mayor. Dicho en otras palabras: ¿Cuándo se produce el cambio de un estado a otro? En honor a la verdad si existe tal frontera, un límite, el punto preciso en que tiene lugar el cambio, no sabemos dónde se encuentra. Más aún, ignoramos si existe una cifra exacta y por demás confiable. Con absoluta certeza podemos afirmar: que nos movemos en el terreno de la vaguedad. Hemos entrado en lo que la moderna filosofía llama la “lógica difusa” iniciada por el matemático Lofti Zadeh (1). 3.- Qué sabemos de trucos y artimañas de la Paradoja Sorites para resolver problemas.  Con la Paradoja Sorites se ha tratado de resolver problemas de diversa índole, no solo los que atañen a montones de arena y a cabezas peladas, existen muchos más de utilidad práctica: cuándo una persona debe ser considerada gorda o flaca, alta o baja, rica o pobre, honrada o deshonesta, inteligente o bruto, vivo o pendejo, blanco o negro, para terminar: gobernante democrático o autoritario violador de los derechos humanos; país genocida o país que comete delitos de lesa humanidad. 4.- Dos problemas ligados a la Paradoja Sorites: los fumadores empedernidos y el aborto. Los fumadores son muy propensos a justificar su vicio y recurren al razonamiento fallido que subyace a la Paradoja Sorites: “un cigarrillo más no va a matarme”, después otro y otro…. ¿Cuál es entonces el cigarrillo que lo mata? Es obvio, lo que mata al fumador no es ese cigarrillo siguiente en una progresión sorítica, sino el cuadro clínico que tiene como consecuencia de todos los cigarrillos que ha fumado durante su entera existencia. El otro problema: El aborto es la extracción de tejidos del embarazo o bien, del feto y la placenta, del útero de una madre en plena gestación. Lo que marca la diferencia entre estos dos productos de la concepción, es el término de ocho semanas de gestación: antes de ocho semanas se habla de tejidos del embarazo, después de feto y placenta. ¿Por qué ocho semanas, no un día antes o después? Estamos nuevamente en los predios de la vaguedad, bajo la disciplina de una lógica difusa, dentro de un razonamiento de progresión sorítica. En todo caso, llámese tejido al producto de la unión de un óvulo y un espermatozoide o feto, estamos ante una interrupción del embarazo, algo que no es correcto, antes o después de ocho semanas. Otros nombres para un aborto incluyen: aborto electivo, aborto inducido y aborto terapéutico (2). 5.- Aplicación de la Paradoja Sorites en las relaciones de Venezuela y América Latina 5, 1.- Las dictaduras en América Latina Cuando Chile estuvo atrapado, de la manera más sangrienta, entre las gorilescas manos de Augusto Pinochet, Venezuela adoptó una actitud noble y generosa. En lo personal me tocó -como director del Departamento de América, en la Cancillería venezolana- llevar un avión a Chile para trasladar a Venezuela centenares de detenidos en un estadio de Santiago. Eso lo sentí como abrir a unos seres humanos una gran ventana a la vida, a la dignidad y a la esperanza humana. También -en ese mismo carácter- fui a recibir al Aeropuerto Simón Bolívar en Maiquetía a centenares de exiliados políticos argentinos que huían de las garras de Jorge Rafael Videla, uno de los más feroces dictadores en los anales de la historia de América latina. A ellos los acomodamos en el Hotel Veroes, en la esquina caraqueña del mismo nombre, tuvimos que correr para comprar biberones y leche para los bebés y medicinas para los enfermos. También cuando presté servicios en Brasil durante la dictadura de Ernesto Geisel, uno de los más feroces represores de su propio pueblo, fueron muchos los estudiantes brasileños a los que tuvimos que proteger y aceptar en nuestras universidades para que continuaran sus estudios. En todo caso, siempre Venezuela les tendió una mano amiga y bondadosa. 5, 2.- Trinidad y Tobago un país genocida de venezolanos Desde el año 2017, la miseria y la falta de alimentos ha obligado a los venezolanos más vulnerables por su condición económica, a buscar esperanzas de una mejor vida en algunas islas del Caribe, en particular las más cercanas: las islas A B C, Aruba, Bonaire y Curazao. En el lado oriental, nuestros venezolanos han tenido en la isla de Trinidad y Tobago, un fabuloso

El presidente Hugo Chávez: sus primeros pasos en política exterior (2000-2001)

Por Pedro Alexis Camacho Durante el segundo semestre del año 2000, asumí el cargo de Director General Sectorial de Economía y Cooperación Internacional y tomé conciencia de que el embrión de la política exterior del presidente Hugo Chávez comenzaba a formarse con fuerza y un cambio histórico parecía hacer crujir el modelo político desarrollado en los 40 años anteriores de observancia del sistema democrático de Venezuela. Afloraba una cierta confusión y desorientación en la conducción de la política exterior del gobierno recién inaugurado. El lado endeble desde el ángulo institucional se presentaba en el proceso de toma de decisiones y los bruscos saltos sin análisis severo y con muy poca consulta con las Direcciones competentes del Ministerio de Relaciones Exteriores. De buenas a primeras, el nuevo gobierno ordenó el regreso de un considerable número de embajadores y funcionarios de alto rango lo que irremediablemente condujo a un cuello de botella difícil de resolver. Dos personas, El embajador Jorge Valero y el general Arévalo Méndez ocuparon el cargo de viceministro del ministerio durante el periodo en referencia y la Dirección General del Despacho creó una serie de funciones inherentes a las Direcciones Generales Sectoriales con el propósito, quizás loable aunque muy poco práctico, de darle cabida a funcionarios recién llegados. Obviamente, una superposición de actividades y duplicación de funciones muy pronto se hizo sentir con el consiguiente e innecesario conflicto de competencias. No obstante, muchos de estos funcionarios permanecieron sin ejercer ningún oficio específico y, algunos de ellos, se dedicaron a “pasillanear” por los corredores del ministerio expresando inquietud sobre su futuro.  La Dirección General Sectorial de Economía y Cooperación Internacional (DGSECI) integrada por un equipo multidisciplinario de profesionales vinculados al servicio exterior y un personal administrativo y técnico muy calificado, se entregó de lleno al estudio de las materias de su competencia y al desafío que planteaba la llegada de un nuevo gobierno. Venezuela sería la sede de la Reunión Cumbre de la OPEP en el año 2000 y, simultáneamente, ejercía la presidencia del Consejo de Ministros de la Asociación de Estados del Caribe cuya tercera Cumbre se celebraría en la Isla de Margarita en diciembre de 2001. Asimismo, se hacía necesario hacerle seguimiento al Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas suscrito por países caribeños y Venezuela que sustituía el Acuerdo de San José con México, así como al análisis de la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe (ALBA). Por otro lado, Venezuela presidía el Grupo de los Tres (México, Colombia y Venezuela), asumía la secretaría pro tempore de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y ejercería la presidencia del Grupo de los Quince constituido por países de distintos continentes. Debía atender además, los diferentes encuentros a nivel bilateral y multilateral que se tenían previstos e intentaría ingresar al Mercado Común del Sur (MERCOSUR). A todo ello había que añadir los compromisos internacionales que venían de administraciones anteriores los cuales, urgía afrontar o revisar según las directrices y lineamientos  del gobierno recién instalado; se trataba de obligaciones contraídas tales como el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA), el Programa para el Caribe (PROCA), los Institutos Venezolanos para la Cultura y la Cooperación con sede en países caribeños no hispanoparlantes, el Acuerdo Comercial de Alcance Parcial con países centroamericanos, el Acuerdo (unilateral) de Libre Comercio firmado con países miembros de la Comunidad Caribeña (CARICOM), la delimitación de áreas marinas y submarinas con los países del Caribe Oriental, la eliminación y/o concurrencias de representaciones diplomáticas y consulares en el Caribe no hispanoparlante, el Diálogo Norte-Sur y la participación venezolana en organismos de cooperación Sur-Sur. Con estos términos de referencia y en consulta con otras Direcciones Generales Sectoriales, por instrucciones del canciller José Vicente Rangel, se inició el estudio de la situación de los funcionarios recién regresados al servicio interno que aún no contaban con una adscripción idónea con el objeto de incorporarlos a actividades que requerían atención específica y a tiempo completo. En un punto de cuenta, la Dirección General Sectorial de Economía y Cooperación Internacional (DGSECI) elevó a la consideración del ministro Rangel la preocupación, al tiempo que se le instaba a arreglar este percance institucional “con el propósito de contribuir a optimizar las actividades de las tareas del Despacho a través de un mejor aprovechamiento de los recursos humanos”. La intención consistía en proceder a la reasignación de funciones de dichos funcionarios en calidad de asesores en las diferentes Direcciones, de conformidad con su experiencia e inclinación profesional con el fin de atender los diferentes frentes antes mencionados hacia los cuales se orientaría la política exterior del gobierno nacional. El canciller Rangel, siempre abordable, recibió con agrado el planteamiento y tomó la decisión favorable sobre el particular. No obstante, su implementación se quedó en el camino.  Uno de los primeros avances en política exterior consistió en demostrar que las relaciones internacionales debían girar en torno a la multipolaridad. Es decir, luego del desmembramiento de la Unión Soviética, el nuevo gobierno no estaría en condiciones de aceptar que Estados Unidos pasara a ser el pivote fundamental alrededor del cual se moviera la actividad política y económica del mundo pese a que existía conciencia que hacia el país del norte se destinaba el grueso de nuestro petróleo y numerosos productos venezolanos provenían de esa nación a engrosar las filas de las importaciones de Venezuela.    A pesar de que la concepción multipolar era compartida por la mayoría de las fuerzas vivas del país, sectores de la vida nacional no consentían que dicha estrategia conllevara a que la balanza debía inclinarse hacia países como Rusia o China con el objeto de romper con la unipolaridad representada por los Estados Unidos. Esta ecuación asomaba una serie de incógnitas que no podían despejarse con claridad en el periodo comprendido en el título de este escrito y conformaron un marco de contradicciones de la política exterior del gobierno. No fue posible hacer realidad un encuentro oficial entre Hugo Chávez y Bill Clinton quien por cierto, concluía su segundo mandato. Quizás, de haberse logrado esta reunión, se hubieran

Reinstitucionalizando la justicia

Por Luis Daniel Álvarez V El pasado 21 de julio se cumplieron cuatro años de un hecho que evidencia la endeble situación institucional que afronta Venezuela. La escogencia de 13 magistrados principales y 20 suplentes realizada por la Asamblea Nacional en el uso de sus atribuciones constitucionales y legales, fue desconocida por sectores del poder central que iniciaron una despiadada arremetida contra los juristas, que constitucionalmente, tienen la investidura de ser jueces del máximo tribunal, al haber sido electos y juramentados por el órgano con competencia. Más allá de la gravedad que trae la situación de los magistrados y su entorno, la coyuntura es mucho más delicada, pues dejó un órgano operativo que al no estar adecuadamente constituido, ya que faltan los 13 magistrados seleccionados y sus lugares los ocupan personas que no gozan de la investidura al ser anulado su nombramiento, carece de idoneidad y fortaleza. Los magistrados seleccionados, aclarando que nunca se nombró un tribunal sino a un conjunto de jueces que deben ser inmediatamente incorporados para remediar una arbitraria injusticia, han tenido que estar sometidos a presiones de diversa naturaleza, mientras esperan la posibilidad, imperativa por demás, de asumir sus responsabilidades. Sectores de la comunidad internacional y la mayoría de actores de la política interna son enfáticos en indicar que se requiere la reinstitucionalización de los poderes públicos en Venezuela, siendo en el caso del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela un procedimiento medianamente sencillo, que incluso está sustentado en instrumentos aprobados por la Asamblea Nacional electa en 2015. Un viejo refrán dice que puede medirse la calidad de un país por la manera en la que trata a sus juristas y en particular a sus jueces. En ese sentido, el balance ha sido sustancialmente negativo, correspondiéndole a la ciudadanía mantener vivo el recuerdo de lo acaecido e insistir en la imperiosa necesidad de remediar la arbitrariedad. De esa manera se respetaría la voluntad ciudadana que, a través de la voz de sus representantes, optó por adecuar su máxima instancia legislativa, partiendo de que parte de los que allí estaban, e irregularmente se han mantenido en sus puestos, no fueron escogidos de la manera idónea ni con el procedimiento establecido. La clase política y quienes abogan con firmeza y determinación por una salida justa, democrática y lo menos traumática posible a la compleja crisis social, estructural y económica que atraviesa Venezuela, tienen que mantener como una de sus prioridades la necesidad de adecuar la composición del Tribunal Supremo de Justicia al espíritu de la constitución y la ley, manteniendo la exigencia de que los magistrados electos hace cuatro años tienen que ser incorporados, pues su escogencia se hizo acorde a lo estipulado en las normas, sin que ninguna excusa absurda y carente de lógica pueda imperar. Desde esta tribuna llamamos a la presión necesaria para la correcta composición de los poderes del Estado. En este caso la acción puede ser sencilla, pues no implica más que incorporar a un cuerpo colegiado a los juristas seleccionados, quedando para ejercicios posteriores la revisión del resto de los integrantes. Esa debería ser la consigna y parte de la lucha a emprender por tratar de salir de las tinieblas que azotan a la patria. La ciudadanía, incluidos los partidos políticos con vocación democrática, deben hacer de esa propuesta una de sus banderas, luchando para que el próximo 21 de julio, los magistrados seleccionados puedan recordar su nombramiento, dictando sentencia y fijando audiencias en la sede del máximo tribunal, tal como dictan las responsabilidades para las cuales fueron seleccionados hace cuatro años. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva