Afganistán: la amenaza geopolítica

Por Félix Gerardo Arellano Porras El retiro definitivo de las tropas de los Estados Unidos de Afganistán, no obstante haber sido negociado y firmado en un acuerdo, el adelanto de los plazos decidido por el Presidente Joe Biden ha acelerado la ocupación del país por parte del Talibán, lo que está generando una profunda crítica sobre las contradicciones en los veinte años de ocupación y acelerando cambios poco esperanzadores en múltiples niveles. La salida ha debido ser relativamente organizada si tenemos en cuenta que el proceso de negociaciones entre el gobierno del Presidente Donald Trump y el Talibán, que incluía como elemento fundamental el retiro de las tropas norteamericanas del territorio afgano inició en el año 2018 y culminó con la firma del acuerdo definido irónicamente como: “traer paz a Afganistán”, en la cuidad de Doha, Qatar en el mes de febrero del 2020. Los hechos han demostrado todo lo contrario lo que está generando un creciente malestar. La intervención militar bajo el liderazgo de los Estados Unidos, que contó con el activo respaldo de los países miembros de la OTAN y la aquiescencia de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, se inició en noviembre del 2001, como reacción a los ataques terroristas perpetrados por Al Qaeda, contra las torres del World Trade Center en la ciudad de Nueva York e instalaciones del pentágono en la capital del país, a corta distancia de la Casa Blanca y del Congreso, en el mes de septiembre del 2001. En la lucha contra el terrorismo, Afganistán representaba una seria amenaza, toda vez que el Talibán en el poder brindaba protección a movimientos terroristas, en particular, a Osama bin Laden el máximo líder de Al Qaeda. En estos términos se puede apreciar que el objetivo inicial de la intervención militar era el enfrentamiento a la amenaza terrorista, un enemigo complejo y novedoso, que va alcanzando un creciente protagonismo a escala global, afectando directamente a las sociedades occidentales. Pero durante los veinte años de intervención los objetivos se fueron reformulando, situación que en estos momentos genera dudas y constituye uno de los elementos del cuestionamiento sobre los resultados del proceso. En el 2001, como se ha señalado, el objetivo era la guerra contra el terrorismo y, en particular, contra el grupo Al Qaeda y lo relevante, en términos estratégicos es que tal objetivo se logró, la cúpula de Al Qaeda fue progresivamente desarticulada y su máximo líder eliminado. Adicionalmente, el Talibán, como cómplice y promotor del terrorismo, también fue expulsado del poder. A partir de ese momento van acentuándose las contradicciones, pues la intervención se mantiene, pero con nuevos objetivos, ahora se trata de la construcción de gobernabilidad en la compleja sociedad afgana. Cabe destacar que en Afganistán nos encontramos con una sociedad históricamente heterogénea y compleja; multiétnica y multilinguistica, organizada bajo el sistema tribal y con valores y prácticas religiosas ancestrales profundamente arraigadas. En tales condiciones resulta imposible decretar la democracia y conformar sus instituciones liberales.   Conviene recordar que en occidente se logró superar, hace algunos siglos y luego de mucha sangre, la hegemonía del poder religioso; es decir, lograr la separación entre el Estado y la Iglesia, que actualmente se presenta como obvia y fundamental para el funcionamiento institucional de la política; empero, para muchas sociedades resulta incomprensible e inaceptable. Al transcurrir el tiempo, y ante la dificultad de modernizar u occidentalizar la sociedad afgana, la intervención obstinadamente se mantiene, pero de nuevo se reformulan los objetivos; ahora se trata de la organización de un ejército entrenado, armado y cohesionado. Este nuevo objetivo genera otras complicaciones y reproduce viejas contradicciones. Entrenar y equipar el nuevo ejército trae a la escena la figura de los contratistas y millonarios negocios. Al respecto, circula información de más de 400 contratistas y un flujo multimillonario de recursos, en un contexto de poca transparencia. Algunos resaltan la profunda corrupción que ha caracterizado el proceso, destacando, entre otros, la existencia de nóminas militares fantasmas y crecientes deserciones; lo que limita definir con certeza el tamaño y capacidad del nuevo ejército afgano. Por otra parte, conformar el nuevo ejército también se enfrenta con la compleja realidad estructural de la sociedad afgana; es decir, su carácter multiétnico, multilinguistico y su organización tribal; factores que desafían la conformación de un ejército unificado, coherente y eficiente.  No existía claridad sobre la dimensión y capacidad efectiva del ejército afgano; empero, progresivamente se hace evidente el fortalecimiento del Talibán que, desde la salida del poder (2001), mantienen sus valores radicales y el objetivo de reconformar el régimen teocrático y el emirato islámico; para tales fines cuentan con varios elementos favorables. Como expresión ultra conservadora del sunismo, no les resulta difícil lograr apoyo, particularmente financiero, toda vez que los sunitas constituyen la mayoría del movimiento islámico y, las poderosas monarquías árabes son sunitas. En corto tiempo, el Talibán retomó lo que mejor conoce, la acción guerrillera, recordemos que surge como un movimiento que, mediante la guerra de guerrilla, enfrentó a la poderosa fuerza militar soviética, en los finales de la guerra fría y con el apoyo de monarquías sunitas y del propio Estados Unidos. Importante destacar que para el 2009 se forma un “gobierno Talibán de sombra” y, desde el 2013, cuenta con una oficina de representación en Qatar. Para el 2015 se agudizan los ataques del Talibán contra to ejército afgano y la coalición internacional. Luego, la firma del acuerdo en Doha representó un punto de inflexión para su empoderamiento, propiciando el progresivo apoyo de las bases tribales del país, lo que facilitó la ocupación del territorio, proceso que se acelera con el adelanto de los plazos para el retiro definitivo de las tropas que anunció el Presidente Biden. Resulta prematuro poder analizar el alcance y profundidad de los cambios que se plantean, producto de la crisis en Afganistán que se encuentra en pleno desarrollo; empero; en una primera lectura se puede apreciar, entre otros, el deterioro de la popularidad del Presidente Joe Biden y las consecuencias que

El Sonido de África en Venezuela

Contribución del africano a la formación de la música venezolana 1.- La música único bien del esclavo africano. El esclavo africano que vino a América no poseía absolutamente nada, ni siquiera su nombre propio original, y mucho menos lo que se suele llamar en nuestros días como derechos humanos, pero si él hubiera tenido a mano un hipotético equipaje, sin dudas que en el mismo se encontrarían solamente los ritmos y cantos de su lejana tierra de África, eso fue lo único que no le pudieron quitar los negreros cuando lo privaron de su libertad. Y fue precisamente esa música, el elemento más importante que lo ayudó a sobrellevar la pesada carga de la esclavitud. 2.- Asentamientos de los africanos en Venezuela En Venezuela los establecieron en las zonas donde existían las grandes plantaciones de caña de azúcar, cacao y algodón, las actividades mineras y la pesca de perlas, que requerían de una enorme mano de obra sin compensación: los valles del Tuy, de Aragua y del río Yaracuy. Además, toda la costa del Mar Caribe, algunas áreas del occidente cercanas al lago de Maracaibo y la región de Guayana, especialmente en El Callao. A partir del Siglo XVI fueron introducidos a los territorios insulares de Venezuela, especialmente a Nueva Cádiz de Cubagua y a la Isla de Margarita, grandes contingentes de esclavos destinados a las actividades de extracción de perlas. Entre los años de 1526 y 1532- el período más productivo de la explotación perlífera- de una población de 2000 europeos establecidos en Cubagua, éstos poseían unos 1764 esclavos, casi uno por habitante (1). 3.- El tambor, instrumento emblemático del africano Si algo han sabido hacer muy bien los africanos, en todo momento, es tocar el tambor, desde su tierra lo trajeron circulando en su sangre y depositado en el tuétano de sus huesos, especialmente de sus caderas y manos. Al ritmo de tambores, palmas y vehementes movimientos rítmicos, muy pronto comenzaron a celebrar sus ritos religiosos africanos, más tarde cuando se hicieron cristianos, asociaron sus manifestaciones rituales con el calendario religioso. También durante el trabajo entonaban sus rítmicos cantos, pues es más fácil trabajar cantando. Así mismo, durante la noche en las barracas o en sus chozas o junto a la familia, solían cantar en otra forma más íntima, por decirlo así. 4.- El mismo tambor, el tambor venezolano En Venezuela existen muchas clases de tambores herederos de ancestros africanos, que se utilizan en las diversas tradiciones musicales populares, casi todas asociadas a celebraciones rituales del calendario religioso. La “Fiesta de San Benito” viene acompañada por una batería de 7 tambores de madera a la que llaman Chimbángueles, de diferentes tamaños y de una sola membrana. Del más grande al más pequeño, se suelen denominar de la siguiente manera: Juan mayor, tambor mayor, arriero, tambor de respuesta, requinta, requintilla, media requinta, y medio golpe. En la “Fiesta de San Juan” que se celebra en la región costera de Barlovento en el Estado Miranda, se utiliza el conjunto mina que está formado por dos tambores, la mina y la curbatay unos palos de nombre laures. El tambor mina es el más grande del conjunto y al igual que la curbata posee una sola membrana. Otro grupo de tres tambores que se utiliza también en la “Fiesta de San Juan”, para acompañar la pieza llamada malembe, es el conjunto redondo, estos tienen dos membranas y más de un metro de longitud en tamaños diferentes, se les suele llamar prima, cruzao y pujao. Pero tal vez el que goza de mayor difusión en Venezuela es la tambora, de forma cilíndrica y tamaño variable, puede ser abierta o cerrada, cuando se le cierra con un cono de madera recibe la denominación de culo e’puya. Se le utiliza en diversas manifestaciones afro-venezolanas como la fulía barloventeña. El conjunto de fulía está asociado con los cantos de velorio y se ejecuta con pequeñas tamboras redondas de dos membranas, llamadas comúnmente tamboras de velorio. Existe también el conjunto de aguinaldos y más reciente aún el conjunto de gaitas, que está integrado también por tamboras asociadas al furruco, un tambor que tiene fijada sobre su membrana una varilla, que se frota con la mano cerrada y trasmite la vibración a la caja de resonancia. Así mismo, es interesante ver en Barlovento un tambor de parche clavado y extremo inferior abierto al que llaman cumaco, muy usado también en la “Fiesta de San Juan”. Otros instrumentos de origen africano utilizados en la música venezolana son la marímbola, instrumento idiófono de origen congolés (sanza), utilizado como sustituto del bajo. El furruco, que como hemos dicho es un instrumento de fricción, también de origen congolés (kinfuiti), acompañante imprescindible de los conjuntos que interpretan aguinaldos o villancicos- también la gaita zuliana- durante las festividades navideñas. Los palitos o claves, de naturaleza aerófana, cuya ejecución se hace de manera acompasada al golpear el uno contra el otro. 5.- La palabra, señora del ritmo y el compás. Manuel Rodríguez Cárdenas, el maestro inigualable de la poesía negroide en Venezuela, nos enseñó que el color de la piel deja de ser una barrera y en calidad de elemento integrador, se proyecta como expresión de sentimientos y emociones, de ritmo y cadencias acompasadas, cuando se transforma en poesía o música. Su fuerte poema negroide La gesta de Faustino Parra (2), es un buen ejemplo de canto a todos los atributos del hombre afrovenezolano: “Negro el pelo, negro el rostro, negro el caballo trotón negro como un cuervo negro, la punta del corazón”. Son también de origen africano las palabras rítmicas, que acompañan en cálido compás, la música popular propia de la zona costera del Mar Caribe venezolano, tales como bemba, cachimbo, banana, cucambé, chingo, fuácata, gongorocho, kananga, ñinga, pinga, purunga, achantarse, añingotarse, etc. 6.- Presencia de la negritud en la música académica. 6.a) A este respecto, una de las obras más interesantes de nuestra música académica es la Suite Santa Cruz de Pacairigua (195) de Evencio Castellanos, quien era originario de Cúa en el Estado Miranda, en el corazón de la negritud de esta tierra y siempre sintió gran simpatía por las pequeñas villas y caseríos que conforman la Venezuela rural, pero en modo especial por aquellos de

Un Pegaso sin alas blancas

Por Agustin Urreiztieta En la mitología griega, Pegaso era el caballo alado de Zeus, dios del cielo y de la Tierra. Hizo un viaje hacia el universo y allí se quedó en una constelación, que desde entonces lleva su nombre. Pegaso es un símbolo de la libertad… Pero dejemos la mitología a un lado y volvamos a la cruda realidad. El Pegaso de esta historia, estaría a veces en las antípodas de su origen mitológico. Se trata del software espía israelí de nombre Pegasus que mantiene bien ocupadas las Cancillerías de varios países. Pegasus infecta las comunicaciones telefónicas y electrónicas, hackea comunicaciones, enciende el teléfono y la cámara a distancia y se convierte en un temido y eficiente espía. Desde luego, el software es utilizado para combatir el crimen en sus múltiples formas. Terrorismo, narcotráfico, delitos sexuales, violencias callejeras, por solo citar unos cuantos. Es la tecnología al servicio del estado de derecho y la seguridad. Incluso, en su documentación legal menciona su vocación por la defensa de los derechos humanos. Sin embargo, ese Pegasus también vuela sin alas blancas en cielos oscuros. Recientemente, la prensa investigativa junto con Amnistía Internacional filtró que no menos de 50.000 números de teléfonos de políticos, empresarios, periodistas, hombres de empresa, activistas de variados países como Hungría, India, México, Marruecos, Ruanda, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, habían sido víctimas de este temible spyware.   Contrario a lo que el sentido común pudiera llevarnos a pensar, Pegasus no es desarrollado por hackers anónimos dedicados al cibercrimen. Lo delicado del asunto es que el software es un producto exitoso de exportación que cuenta con licencias y la bendición del gobierno de Israel. Por dar una cifra, en México durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, se adquirieron los servicios de Pegasus por un estimado de 300 millones de dólares. Y en la tierra del gran Benito Juárez, Pegasus ha sido muy eficiente. En efecto, se ha detectado el seguimiento de 15.000 números de teléfonos con códigos mexicanos y hasta la campaña de 2018 del actual presidente, Andres Manuel Lopez Obrador, fue objeto de espionaje. De igual manera han sido espiados periodistas, los abogados de la masacre de los estudiantes de Ayotzinapa, entre tantos otros. Incluso se presume el uso de Pegasus por bandas de narcotraficantes mexicanos que colocan a policías, militares, jueces, periodistas bajo su vigilancia. Sin duda, una peligrosísima situación. Olvidemos la idea inmediata que pudiéramos hacernos. Pegasus no es vendido exclusivamente a dictaduras o regímenes autoritarios, los cuales, en su paranoia por desmontar conspiraciones, serían los primeros interesados en tecnología de punta para espiar opositores. Como mencionado, uno de los principales clientes revelados por la labor investigativa de los medios, es México, que es una democracia. Asimismo, también encontramos a la India de Narendra Modi o Hungría de Viktor Orban. Dos ejemplos incontestables de democracias a pesar de sus inclinaciones antiliberales más o menos discutibles. Entonces, lo que estos estados tienen en común no solo es la tecnología Pegasus. Lo que tienen en común es Israel. Todos son más o menos abiertamente aliados del estado hebreo. Este es el caso de algunas monarquías del Golfo (Emiratos Árabes Unidos y Bahréin) pero también de Marruecos, todas las cuales han reconocido diplomáticamente a Israel recientemente. Este también es el caso de México que, al menos desde 2008, compra armas israelíes; de Ruanda, donde Israel tiene una embajada desde 2019 y, el de India, siendo Narendra Modi el primer jefe de gobierno indio en visitar Israel en julio de 2017 y con quien se incrementan relaciones a vocación de alianza geopolítica y geoeconómica. El caso de Arabia Saudita es un tanto especial. Si bien aún no existen relaciones diplomáticas con Tel Aviv, el príncipe heredero Mohamed Ben Salman, nunca ha ocultado su admiración por el éxito económico de su vecino israelí. El reino saudí también es cliente de la tecnología israelí y, de hecho, la prensa sostiene que Pegasus fue utilizado en el asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul a instancias del príncipe heredero. Se pudiera intuir que Pegasus pudiese ser parte del “soft power” diplomático israelí pero no lo es. En realidad, el “soft power” de los Estados son herramientas de influencia no militares. Como ejemplos pudiéramos evocar las escuelas francesas en el mundo o la red de la Alianza Francesa, o los Estados Unidos con el programa de becas Fullbright y tantas otras iniciativas de cooperación promovidas por numerosos países. Por el contrario, Pegasus es un producto puro del complejo militar-industrial israelí. Hasta aquí, Nihil novum sub sole, nada nuevo bajo el sol. En esto, Israel no se distingue particularmente de sus competidores. Todos los complejos militares-industriales del mundo mezclan empresas privadas y contratos públicos y sirven a los intereses de sus países para la exportación y claro está, influencia. Es el caso de los aviones de caza Rafale para Francia, los sistemas antiaéreos y los aviones Sukoi para los rusos y, el de todos aquellos países productores de armas, municiones y tecnología bélica, en los cuales encontramos a democracias sólidas y estables como Suiza, Suecia, Bélgica, Brasil, por solo citar varios que no ocupan el sitial más alto de la industria. Por ello, nada sorprende en esta especialización israelí en herramientas de vigilancia, ni en el hecho de ofrecer estos servicios para la exportación. Tampoco en el de mezclar “intelligence” y diplomacia y así tejer y fortalecer su mapa de países amigos. De hecho, Israel coloca su política exterior en una intersección donde se cruzan los negocios, la tecnología y la geopolítica. Sin embargo, el alcance de las posibilidades de espionaje que ofrece este tipo de software espía a los estados es asombroso y aterrador. Es admirable como Israel, país de limitados recursos materiales e históricamente asediado por sus enemigos, logra en tantos campos alcanzar el primer lugar en distintas industrias y actividades. Pegasus es otra muestra del ingenio israelí pero que obliga a sus líderes a una acrecentada gobernanza y prudencia en el uso y control de su enorme

El Canto Gregoriano en la moderna Venezuela Católica

Las canciones del pueblo venezolano traducidas al latín para ser cantadas según los cánones del canto gregoriano. ¿Sería Venezuela el primer país en el mundo? 1.- La España del Siglo XVI y su música El punto de partida de este estudio es España, allá como en la entera Europa del siglo XVI, la música se había difundido en todos los ambientes: en la iglesia, en la corte, y en las plazas. Nada escapaba a la presencia de la música, ni los salones elegantes ni las tabernas de mala muerte. En especial la iglesia nunca perdió de vista las posibilidades de la música para el boato y la magnificencia de los oficios religiosos. Son tiempos en que Europa comienza a vivir dentro de una atmósfera impregnada por el espíritu del Renacimiento: el culto de la razón, que sitúa al hombre en el centro del universo; la admiración de la belleza plástica, en una unión del paganismo y el cristianismo, de sensualidad y misticismo. Un retorno a la antigüedad clásica, especialmente en las artes plásticas y en las letras. Pero, en la música donde no podía haber retorno a formas antiguas, ésta más bien se abre a nuevas y mejores posibilidades sonoras. Esta difusión de la música tomó dos vertientes, a saber: la música profana, muy abierta a las innovaciones y la música sacra, conservadora y respetuosa de sus propios cánones. 2.- Música profana y música sacra  La música sacra del siglo XVI a diferencia de la profana, no conoce las sutilezas del cromatismo o el ardor de las disonancias, ni la búsqueda de descripciones realistas o de la expresividad, en que comienzan a trabajar afanosamente los madrigalistas. Las obras de los compositores de música sacra siguen la escuela de los grandes polifonistas, están construidas en un contrapunto lo más frío posible y en puras armonías. Precisamente, el Concilio de Trento convocado en 1532 y clausurado en 1563, se ocupó de la música de órgano y de canto que se tocaba en las iglesias y decidió excluir de las mismas “aquellas músicas que tuvieran cualquier cosa de lascivo o de impuro”. 3.- El canto gregoriano El canto gregoriano va naciendo a través de los siglos, a manera de manifestación del espíritu religioso de una comunidad, después como una forma de canto capaz de acabar con el lirismo apasionado y sentimental propio de la música profana y en su lugar introducir la devoción, como expresión de una música sagrada, esto es cantar con el corazón en ofrenda a la gracia de Dios. Es en esencia una forma de orar cantando. Como decía San Agustín “quien canta bien, ora dos veces” Su nombre viene del Papa Gregorio I (590-604), quien realizó la primera recopilación de estos cantos y sentó algunas normas para su composición y ejecución. Veamos algunas reglas: en el canto gregoriano no se debe impostar la voz, como hacen los cantantes de ópera, pues no es el intérprete quien debe lucirse y demostrar su poder vocal, es a la gloria de Dios a la que debe cantarse. El canto gregoriano es expresión de una religiosidad. En este tipo de canto no se concede a la línea melódica un rol protagónico, como en el lirismo elegante y sentimental de las arias de Puccini, para citar un ejemplo. Se trata más bien de un canto monódico, a una sola voz o en el que muchas voces cantan la misma melodía y repiten los mismos textos. Se ejecuta “a cappella” (sin acompañamiento de instrumentos) y es interpretado por voces masculinas. Su ritmo está sujeto al ritmo de las palabras que ofrece un texto en latín, generalmente de oraciones de la Iglesia de Roma (en contraposición, por ejemplo, a la música del caribe cuyo ritmo está determinado por el movimiento de las caderas de las mulatas, al compás de la conga y el bongó). Todos los textos del canto gregoriano están escritos en latín, a excepción del Kirie Eleison que está escrito en griego. 4.- La llegada del canto gregoriano a Cocorote Cuando tuvo lugar el advenimiento de “Cocorote pueblo elegido de Dios” todos los habitantes de la aldea quisieron que fuera el canto gregoriano el que presidiera la liturgia en la Iglesia de San Jerónimo, pero una objeción del tamaño de una catedral fue planteada por las autoridades eclesiásticas: se pidió como base del canto religioso los cantos populares de la región, para estructurar una forma de “canto gregoriano cocoroteño” y en concreto propusieron motivos locales muy conocidos, la respuesta fue inmediata: el latín es la lengua oficial de la Iglesia Católica, esas piezas están escritas en un lenguaje venezolano muy pueblerino, casi vulgar. Rápidamente los lugareños hicieron una visita a la Congregación de las Hermanas de la Caridad, de la Madre Teresa de Calcuta en Cocorote, la primera casa en todo el mundo, que se abrió fuera de la India (1965) *. Allí se asume la pobreza con verdadera dignidad, si alguien pide un plato de comida y no hay suficiente para todos, son las monjitas quienes se quedan sin comer, duermen en el suelo si no alcanzan las camas. Es al pobre a quien se sirve, conforme a las enseñanzas de Cristo, ejecutadas con devoción por las seguidoras de la madre Teresa. La traducción al latín de las piezas populares venezolanas, las hizo un monje que funge de confesor de las religiosas. Asunto resuelto. De esta manera las piezas regionales adquirieron un carácter solemne o para decir lo menos magnificente: “Mataron el chivo” (Occiderunt Caprum) “El gavilán colorado” (Accipiter Rubrus) “El San Pedro” (Sanctus Petrus) “El cumaco” (Cumacus) y “La llorona loca” (Ploratrix Demens). A continuación, en forma muy comedida, me permito señalar a la cortés atención de mis lectores, el repertorio del “canto gregoriano cocoroteño” conforme se encuentra en la Iglesia de San Jerónimo de Cocorote. MATARON AL CHIVO                    OCCIDERUNT CAPRUM MATARON AL CHIVO                    OCCIDERUNT CAPRUM Y SE LO COMIERON                       ET EUM EDERUNT MATARON AL CHIVO                    OCCIDERUNT CAPRUM Y A MI NO ME DIERON                 ET MIHI NON DEDERUNT DEJAMELO VER MAMÁ               

UN PAIS POBRE O UN POBRE PAIS

Los venezolanos vivimos desde hace demasiados años en medio de un tornado inflacionario, el cual ha devastado la economía del país y ha empobrecido a la gran mayoría de la población. Nos preguntamos cómo es posible que después de transcurrido tanto tiempo no se haya logrado o querido superar esta situación. La inflación no es un fenómeno económico nuevo, ha sucedido en muchos países. Durante el siglo XX, se produjeron casos emblemáticos, entre los que podemos mencionar, en Europa, después de cruentas guerras mundiales, lo que sucedió en Alemania. Otros casos han sido por mal manejo económico o político, como en el caso de algunos países del Suramérica, entre los que están Argentina, Brasil, Perú, entre otros. A ellos se suma el patético caso de Zimbabue, en África. Sin embargo, todos los países lograron salir de la perversa espiral inflacionaria. Existen medidas y programas económicos que se deben implementar para superar la inflación, que no son precisamente quitarle ceros a la moneda o cambiarle de nombre, lo cual ya se ha intentado obteniendo un rotundo fracaso. Se requiere que exista una verdadera voluntad para implementar las medidas ampliamente conocidas para salir de esta situación. Muchos economistas han señalado que la inflación es el impuesto más perverso que existe, ya que empobrece a la población y no hay forma de apañarse (como dirían los españoles) a esto. La población ha tratado de protegerse utilizando el dólar, sin embargo, esto ha producido una nueva distorsión, ya que los precios de los artículos son calculados en dólares, mientras los salarios y las pensiones continúan siendo en bolívares cada día más devaluados. Es conmovedor observar a personas en situación de calle, muchos de ellos de la tercera edad.  La Venezuela de hoy, es más desigual que hace dos décadas, vemos a la gran mayoría de la población intentando resolver el día a día para lograr comer, mientras por otra parte existe un pequeño grupo, vive en una grosera opulencia, visitando los lujosos restaurantes que aún quedan en Caracas, adquiriendo rubros en dudosos bodegones o importando vehículos de lujo ultimo modelo. De esta forma transcurre la vida en el país, mientras la brecha social continúa creciendo. Uno de los principales logros de la democracia venezolana fue haber formado una importante clase media, que tuvo la oportunidad de preparase y educarse. Lamentablemente, debido a la actual situación una gran cantidad de profesionales y trabajadores han tenido que emigrar ya que el país no les ofrece futuro, en lo que parece una política para el empobrecimiento de la población. La industria petrolera nacional colapsó, tal como se había pronosticado, se comieron la gallina de los huevos de oro. Pero también colapsaron las empresas básicas de Guayana, la agricultura y gran parte del sector industrial. Ahora el país, enfrenta una nueva realidad. Se requiere inversión y cooperación extranjera para salir del foso. Sin embargo, la situación política no lo permite, por esta razón se requiere destrancar el juego, se debe barajar el juego y comenzar una nueva partida. 

Protesta ante la embajada de Venezuela en Guyana

Por Hugo Álvarez Pífano El embajador Enrique Peinado Barrios marchaba en su automóvil, como todos los días, rumbo a las oficinas de la embajada de Venezuela en Georgetown, Guyana. Un océano atlántico gris recostado sobre el horizonte lucía bastante alejado de la línea de baja marea de la costa, esto era ocasión propicia para la apertura de compuertas y el vaciado de las cloacas de Georgetown que, como es sabido, corren abiertas a un lado de las calles de la ciudad. Miles de kilos de excremento, orines, restos de emuntorios y aguas residuales provenientes de defecaciones y abluciones intestinales, rendían su diario tributo al mar. Su Excelencia, llevó a la nariz su pañuelo de lino blanco mojado en agua de colonia, gesto evidente de una perceptible contrariedad que había ofendido su fino olfato, habituado al bouquet de los vinos, al aroma del foigrass recién cocido y a la fragancia de las trufas.  Más allá divisó la explanada con la vieja casa de su embajada, pero esta vez un escalofrío recorrió su espina dorsal: ¡Una manifestación! Sus ojos no podían creer lo que estaban viendo: centenares de personas, portadoras de pancartas y en actitud amenazadora, clamaban por algo que él no alcanzaba a comprender, así como así, de primera mano. La reclamación histórica de Venezuela sobre el territorio Esequibo, se encontraba en el programa de política internacional de Carlos Andrés Pérez -a quien él representaba- como uno de los más importantes objetivos y finalidades. Pero, una invasión de Guyana sin su conocimiento, era algo inconcebible. Descubrimiento de petróleo en la zona en reclamación, o concesiones a terceros para la explotación de otros recursos naturales en esa zona, tampoco. Había algo que el embajador de Venezuela no alcanzaba a entender en esa protesta. Otro elemento de análisis, allí no estaban los recios obreros del partido de Burnham, el jefe de estado, ni las huestes comunistas de Cheddy Jagan, líder de la oposición. Los protagonistas de esta protesta eran gente extraña. El embajador Peinado Barrios lucía sorprendido y estupefacto, más aún desconcertado. ¿Cómo es posible que esta desgracia al improviso caiga sobre mi sorpresivamente? A este punto de la narración se hace necesario explicar, que el embajador de Venezuela Enrique Peinado Barrios no podía entender lo que estaba pasando, porque él ignoraba una serie de acontecimientos que habían ocurrido con el ministro consejero de su embajada, Lic. Nelson Urdemalas y que explicaremos a continuación: Cuando todo diplomático extranjero llega a Guyana, se le aconseja tener un perro para que le cuide su casa. Al diplomático Urdemalas, los guyaneses que son gente muy noble, le regalaron una perra vieja, a quien él le cogió un gran cariño. Los perros viejos tienen grandes resabios, recuerdos entretejidos con sus instintos, sus querencias, ellos suelen escaparse de la casa de sus nuevos dueños y así aconteció con la perra del Lic. urdemalas. Un día su querida mascota desapareció y Nelson publicó un mensaje de prensa ofreciendo 1000 USA dólares a quién diese información sobre la perra. Si Guyana es un país pobre y alguien ofrece 1000 dólares por noticias sobre una perra, imagínese el lector que ocurriría en Venezuela – en la actualidad uno de los países más atenazados por la miseria a nivel planetario- al ofrecer esa cantidad por noticias sobre el paradero de una perra. Se cuenta que una señora llamó al periódico y nadie contestó al teléfono y la dama protestó: cómo es posible que en un periódico nadie responda al teléfono, obtuvo una respuesta: todo el país está buscando la perra desaparecida del ministro consejero de la embajada de Venezuela. Pues bien, la perra fue a parar a un burdel, propiedad de un proxeneta y homosexual, a quién llamaban “Merequetén” porque era sinuoso al caminar y tenía un tumbaíto suavecito y retozón. Este sujeto había leído en la prensa la oferta de recompensa por la perra y llamó a la embajada, donde le dijeron: traiga la perra y se le pagará. Merequetén era precavido, sabía que la mascota era oro en polvo y respondió: -No, yo no me atrevo a sacar esta cosita rica a la calle, venga el interesado a mi “negocio” Una buena estrategia, por lo demás, para mostrar a un miembro del cuerpo diplomático los productos de consumo inmediato que él ofrecía en su prostíbulo. Así fue como Nelson Urdemalas ingresó al más grande lupanar de Guyana “Arabian Night”, donde fue recibido por la prostituta estrella de la casa: Madama Scherezada Berry. La encargada por Merequetén de llevar a cabo la transacción. Urdemalas apreció la belleza de Scherezada: las guyanesas, especialmente las que vienen de familias de la India, son mujeres bellas que saben cómo avivar los sentidos y hacer hervir la sangre de las venas. El diplomático se dijo a sí mismo: ¿Cómo voy a pasar la noche completamente solo en mi casa con la perra, si puedo disparar dos golpes de cañón, bien propinados, con esta experimentada mujer de una hermosura ubérrima? Acto seguido, se aproximó y le dijo: -Me acerco a ti en urdida confidencia, una complicidad entre tú y yo, mi ardiente Scherezada, este será el preludio al más bello romance de las mil y una noche como presagia ese nombre hechicero: Scherezada. Yo soy tu Simbad el marino que llega a ti en su alfombra mágica encantada para hacerte feliz. La muchacha guyanesa sintió en lo más hondo este ramalazo, su imaginación comenzó a agitarse y a Urdemalas le pareció que los vellos de los brazos de la chica se erizaron como pequeñas astas de banderas. Entonces pensó, aquí vengo yo con el remate, arranca que para esto yo si soy bueno: Te voy a dar a ti los mil dólares que prometí por la perra (dicho sea de paso, cosa que nunca hizo) te llevaré a Caracas, la sucursal del cielo y te haré sentir allá que te encuentras en el mismo cielo, comida exquisita, vinos, vestidos de marca y muchas flores. Esto fue todo para la pobre muchacha guyanesa, ella también era

A dialogar. No hay de otra

Al culminar el acto de instalación del proceso de diálogo que en la Ciudad de México, bajo los auspicios del Reino de Noruega y con México como anfitrión, adelantan la alternativa democrática venezolana y el régimen, surgieron comentarios de diversa naturaleza. En mi caso ratifiqué que debía insistirse en ese mecanismo, pues no hay otra opción para una salida lo menos traumática y dolorosa posible a la crisis nacional. Un académico de renombre manifestó que acompañaba mi apoyo, pero más que por convicciones, lo hacía por inercia, pues la delegación oficialista se maneja con crueldad y poco compromiso. Esa es la razón por la que corresponde ir a un proceso de esta naturaleza, pues si las diferencias naturales emanan en sistemas libres y democráticos, no hace falta aplicar una logística de envergadura, pues en los espacios regulares o a través del sufragio se dirimirían las controversias. Se aplican procesos como el iniciado en México cuando las vías para solventar el conflicto se han cerrado. En este caso, ante el escepticismo que algunos puedan esgrimir, ante fracasadas experiencias anteriores, hay que argumentar que en esta oportunidad, el proceso va supervisado por la comunidad internacional de una manera determinante, no solo en la discusión, sino en el seguimiento a lo acordado. Aunque la noticia de la negociación es fundamentalmente política, ello no excluye otros temas que se vienen asomando por la alternativa democrática desde el 2017. Existe un planteamiento social que gira en torno a la necesidad de conseguir medicamentos y alimentos, garantizar un canal humanitario y atender el tema migratorio. Ello, aunque poco mencionado, ha sido una de las variables fundamentales por las que se ha luchado. Por ende, debe tener la ciudadanía convicción de que la dirigencia no se ha apartado de ese planteamiento.  Una segunda arista gira en torno a una necesaria reinstitucionalización del país, en lo que atinadamente Gerardo Blyde en su discurso definió como la construcción de un verdadero sistema de pesos y contrapesos. En este momento Venezuela tiene una realidad endeble en la estructura de sus órganos del Estado, por lo que debe revisarse la composición de los poderes. Aunque parezca extraño, en este punto es factible, si la voluntad lo expresa, llegar a acuerdos rápidos, adecuando el Tribunal Supremo de Justicia con la incorporación de los 13 magistrados principales y 20 suplentes elegidos y juramentados por la Asamblea Nacional el 21 de julio de 2017 y con la revisión del Poder Ciudadano y del Poder Electoral. Existe una tercera arista que se palpa al revisar los planteamientos y que es de naturaleza electoral. La propuesta ha sido transparente desde sus inicios y se refiere a la necesidad de construir una opción comicial, que incluya elecciones presidenciales y parlamentarias, que bajo reglas de supervisión y respeto, lleven a que el ciudadano tenga la capacidad de elegir. Esa línea se complementa con el justo reclamo de que las tarjetas de los partidos, confiscadas por medio de artilugios oscuros y maniobras de dudoso proceder, tienen que ser entregadas nuevamente a sus autoridades oficiales y legítimas. Por el bien de Venezuela esperemos que el diálogo tenga éxito. La supervisión activa de la comunidad internacional hace que las posibilidades aumenten de manera determinte. La ciudadanía debe insistir en que la agenda tiene cumplirse y de esta manera abrir paso a la edificación de un país en el que paulatinamente demos los pasos necesarios para que la libertad vuelva a imponerse y el amanecer de libertad nos ilumine un horizonte de esplendor y democracia plena en el que los términos negociación y diálogo recuperen su majestad. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

Negociaciones: ¿pocas esperanzas?

Por Felix Gerardo Arellano Porras Desde Miraflores estamos observando una intensa actividad vinculada con la negociación con diversos grupos y niveles; empero, hasta el momento se puede apreciar que está dispuesto a comprometerse en pequeños cambios y con los grupos menos críticos, que algunos definen como colaboracionistas. Por el contrario, en el proceso de negociación más complejo y ambicioso, vinculado con la oposición democrática crítica organizada en el llamado G4 y la comunidad internacional democrática, la estrategia de Miraflores pareciera orientarse al desgaste, la dispersión y la complicación del proceso. Trasmitir la imagen de interés, pero no avanzar en aspectos sustantivos, toda vez que puede estar en juego la permanencia en el poder. Nos enfrentamos con una vorágine negociadora, que se percibe cargada de contradicciones. Sectores fundamentales del bloque en el poder parecieran estar conscientes que necesitan concertar acuerdos, en particular con el gobierno de los Estados Unidos y la Unión Europea, para superar las sanciones, pero no quieren ceder en temas importantes relativos a condiciones electorales realmente competitivas, pues asumen que podría ser el principio del fin. Cuando referimos las contradicciones que se proyectan desde Miraflores en relación con las negociaciones, la lista es larga y, entre otros, tiene que ver con la definición de la contraparte negociadora. Al respecto, desde Miraflores hablan de diversas oposiciones. Dividir y debilitar el adversario ha sido uno de los objetivos fundamentales del bloque en el poder y ha logrado importantes avances, en tal sentido, presenta ante el mundo que está logrando negociar con una oposición “más ponderada”, que participó en las pasadas elecciones legislativas. En la línea de fragmentar la oposición democrática, uno de los requisitos que presenta Miraflores para una negociación más ambiciosa, tiene que ver con la mayor participación de actores de la oposición, en especial, los grupos promovidos desde el poder. Tal condición, además de incrementar las divisiones en la oposición democrática, limita el proceso de negociación. Cabe destacar que un mayor número de actores en la mesa de negociación complica los avances y debilita los resultados. Separar el tema de las elecciones regionales de un proceso de negociación ambicioso ha sido otra condición de Miraflores, tema que parece aceptado y superado, en la medida que crece el número de grupos políticos que se van sumando a la contienda electoral regional. Superado este objetivo seguramente será aprovechado en la narrativa oficial como evidencia del carácter democrático y constitucional del proceso, tratando de lograr avanzar en su búsqueda de legitimidad internacional y, en alguna medida, propiciar divisiones en la comunidad internacional democrática. La narrativa sobre las sanciones que aplican los Estados Unidos y la Unión Europea (UE), constituye otro tema central en las contradicciones de Miraflores. El  discurso oficial se tiende a concentrar en el cuestionamiento de las sanaciones secundarias, económicas y financieras que aplica los Estados Unidos, por los efectos colaterales en términos sociales que generan. Según la versión oficial toda la crisis humanitaria que enfrenta el país es producto de tales sanciones, ocultando la realidad estructural, es decir, que el modelo económico que se está aplicando desde que el proceso bolivariano asumió el poder, se ha orientado a la destrucción de la economía para empobrecer la población y poder ejercer un control social más efectivo. Para fortalecer el discurso manipulador sobre las sanciones económicas Miraflores está movilizando diversos sectores nacionales e internacionales en una estrategia especialmente dirigida a Washington y Bruselas, con el objeto de generar una atmosfera crítica sobre las consecuencias sociales de las sanciones y propiciar su flexibilización o eliminación. Las sanciones secundarias pueden tener consecuencias paradójicas, es el caso de la rígida aplicación que se aprecia en el sector financiero, que puede afectar diversas transacciones venezolanas, pero no se puede desconocer que la gravedad de la crisis económica que enfrentamos tiene sus raíces en el modelo económico que está aplicando el proceso bolivariano, situación que se exacerba con los efectos perversos de la pandemia del covid-19 y su errática administración. En el tema de las sanciones económicas no podemos desconocer la posición crítica de la Unión Europea, pero también la posición reflexiva de la nueva administración del Presidente Joe Biden en Estados Unidos, que ha dado señales claras de su disposición de revisión del instrumento, pero en el marco de proceso eficiente de negociación que conlleve la salida pacífica y democrática de la crisis venezolana. En este nuevo contexto, el gobierno de los Estados Unidos incorpora las sanciones como un medio importante de la estrategia de presión sobre Miraflores y está trabajando para abordar multilateralmente el caso venezolano, con la UE y otros gobiernos democráticos. En este contexto, los esfuerzos de acercamiento para una potencial negociación que ha estado desarrollando el Reino de Noruega cuentan con el pleno respaldo de la comunidad democrática internacional. El discurso oficial se concentra en el cuestionamiento de las sanciones económicas exagerando sus consecuencias, pero no podemos desconocer la sensibilidad que genera en el bloque en el poder las sanciones personales que limitan las posibilidades de disfrutar las astronómicas fortunas de algunos miembros del bloque en el poder. Miraflores está organizando la mayor participación posible de instituciones nacionales y países aliados para que se sumen activamente en el proceso de presión, repitiendo el libreto de las graves consecuencias sociales de las sanciones. En este contexto, ha empezado a reconocer las dramáticas cifras de la grave crisis que enfrenta el país, manipulando la información para presentar ante el mundo y en particular en los Estados Unidos, que la destrucción del país es producto de tales sanciones, una grave exageración que se está repitiendo insistentemente. A nivel nacional los partidos políticos de la oposición amigable a Miraflores; empresarios y ONG afectados por complicaciones de transacciones financieras y, en particular los sectores vulnerables adeptos al proceso bolivariano, han sido movilizados para repetir el libreto sobre las graves consecuencias de las sanciones. Para estimular la mayor participación social en el cuestionamiento de las sanciones, encontramos la manipulación de algunos casos complejos como el diésel o el programa de vacunación con la covid-19. En

Tokio 2020 y el Olimpismo actual

Por Abraham Clavero La gran fiesta del olimpismo mundial finalmente ha podido realizarse luego de un año de retraso a causa del Covid-19 que amenazó, inclusive hasta último momento, dejar en suspenso la cita prevista para Tokio. Han sido las Olimpiadas más atípicas por encima de las de Moscú (1980) y Los Ángeles (1984) marcadas por el boicot, así como las de Múnich (1972) por el terrorismo. Un total de 224 entidades atendieron el llamado a este evento del cual solo Corea del Norte y Guinea estuvieron ausentes.   Aparte de las graves consecuencias de carácter económico que significó para Japón, dicho aplazamiento también tuvo sus repercusiones en el conglomerado de atletas que vieron interrumpidas su ciclo de preparación con miras de llegar en las condiciones más optimas posibles, pero sobre todo evitar ser contaminados por el “bendito virus”. Muchos no lo lograron debiendo declinar y perdiendo años de sacrificio. No hay duda que Tokio 2020 marcará un antes y un después en la evolución del movimiento olímpico internacional por los efectos emanados de la edición XXXII de las olimpiadas de verano y sobre todo los ajuste que se deberán realizar para la próxima cita en Paris en el 2024. Pero más allá de las huellas dejadas por la pandemia, los actuales juegos se han caracterizado por estadios completamente ausente de un gran actor como es el público; que solo han contado con la presencia del personal de seguridad, de los jueces y de los técnicos de los equipos participantes. Se extremaron las medidas de bioseguridad, conminado a los atletas a que se retiraran de las pistas no más culminar su actuación. Qué tiempos aquellos cuando los recintos se encontraban abarrotados de visitantes procedentes de todas partes del mundo, deseosos de disfrutar de las hazañas de los máximos representantes del deporte a todos los niveles. En esta oportunidad, se palpaba en el ambiente un inmenso vacío, una marca tristeza causa por la necesidad que tienen los atletas de sentirse aupados por público. Al hacer un balance de estos juegos hay que resaltar que por encima de las circunstancias antes mencionadas los países del Tercer Mundo y específicamente de América Latina continúan bastante relegados en sus desempeños deportivos, arañando solo algunas medallas gracias a atletas excepcionales de alta competencia de la talla de nuestra Yulimar Rojas. Al hacer un paréntesis, hay que recordar que la primera medalla olímpica lograda por Venezuela en unas olimpiadas fue gracias a Asnoldo Devonish, medalla de bronce en salto triple en Helsinki 1952. Que coincidencia. De manera pues, que el medallero olímpico ha continuado siendo acaparado por aquellos países que han puesto en práctica políticas masivas de desarrollo deportivo, permitiéndoles incluir, en muchos casos, varios de sus atletas en una misma prueba. En el top 20 solo aparecen Brasil y Cuba. Estas olimpiadas terminaron de confirmar la potencialidad de la R.P. China al poderse codear con los grandes en casi todas las ramas del deporte, ya sean de pista y campo, acuáticos o por equipos. Todo ello gracias, hay que reconocerlo, al desarrollo masivo del deporte en el país asiático, desplazando a otras entidades especialmente en las ramas del atletismo, la natación, la gimnasia y heterofilia por solo nombrar algunas. Diversos países han recurrido a otros medios para destacar como es el caso de Qatar, conformando un excelente equipo de atletismo con un grupo de nacionales y algunos nacionalizados que han contado con todo el apoyo económico otorgado por la familia real Al Thani. Un ejemplo de ello es el actual campeón olímpico de salto alto, Mutaz Essa Barshim. Para Qatar, el deporte, al igual que el canal de noticias Al Jazeera, se ha convertido en una carta de presentación que lo destaca en el Medio Oriente. Esta política se verá realzada con la celebración del Mundial de Futbol el próximo año. Otros aspectos dignos de mencionarse en esta cita olímpica en Tokio, es las decisiones del Comité Olímpico Internacional de hacerse eco de las demandas en favor de la igualdad de sexos estableciendo competencias mixtas en diversas especialidades por equipo, incluidas por primera vez en el calendario olímpico, como es el caso del atletismo.    Además, estos juegos se han visto marcados por otro de los grandes flagelos que afecta a la humanidad: los refugiados. De ahí la presencia, por segunda vez en la historia de estos juegos de un equipo Olímpico de Refugiados. De esta manera, el C. O. I. posibilitó a todos aquellos atletas, en dicha condición, procedentes de países africanos, asiáticos y latinoamericanos para que pudieran acudir a Tokio. En ese grupo se encontraba el boxeador venezolano Eldric Sella Rodríguez, quien, desafortunadamente, luego de su actuación no podrá regresar a Trinidad y Tobago. El Equipo Olímpico de Refugiados, estuvo conformado por 29 atletas procedentes de 11 países El grupo compitió en 12 categorías deportivas como atletismo, bádminton, boxeo, natación, entre otras. En 2015 el Comité Olímpico Internacional estableció un Fondo de Emergencia para Refugiados por un monto de 1,9 millones de dólares para que personas con estatus de refugiado se integraran al deporte. En la capital nipona, los 29 atletas que conforman al Equipo Olímpico de Refugiados eran originarios de Afganistán, Camerún, Eritrea, Irán, República Democrática del Congo, Siria, Sudán del Sur y Venezuela. Dentro de este tema, en Tokio, se ha acentuado aún más la tendencia de una gran cantidad de atletas que han buscado refugio en otras latitudes. Ellos han formado parte de esa inmensa oleada de inmigrantes que huyendo de las situaciones imperantes en sus países de origen han logrado librarse de políticas represivas y acciones terroristas que incluyen violaciones de sus derechos humanos. Un caso digno de mencionar en este aspecto es la atleta de fondo Sifan Hassan nacida en Etiopía, (oro en 5mil y 10mil metros y bronce en 1500 metros) que a los 15 años huyó a Holanda en calidad de refugiada, con la ilusión de convertirse en enfermera, y donde descubrieron su gran talento para el atletismo. También es el caso de Athing Mu, de origen

Edgar Sanabria, un Embajador único e irrepetible

 Por Hugo Álvarez Pífano                                                                                                        Sus amigos lo llamaban el “flaco Sanabria” por la complexión corporal que lo acompañó a lo largo de toda su vida, durante setenta y siete años de fecunda existencia, los cuales vivió como un caraqueño dotado de cultura con chispa, de buen humor espontáneo y sano, que acompañaba con una sonrisa abierta y afable. En una Caracas deslumbrante, con una oferta gastronómica muy variada y rica, de todos los países, para disfrutar un maridaje con los mejores vinos y bebidas espiritosas, Edgar Sanabria Arcia era más bien casi un abstemio, con un estilo de vida modesto y muy frugal. Quienes no lo conocieron creyeron ver en el a un personaje extraño en su modo de pensar y en sus acciones, que dejó tras de sí un montón de anécdotas risibles, que en su casi totalidad no eran ciertas. Se decía, que cuando le preguntaban por qué se mantuvo tantos años como solterón (1) contestaba que siempre se había negado a mantener a una mujer que no tenía con el ningún vínculo de parentesco. Se comentaba que era un ávido coleccionista de armas, sin haber nunca disparado un solo tiro ni portar consigo ni siquiera un revolver. Igualmente, siempre fue considerado como el venezolano que buscaba sin cesar y poseía el mayor número de condecoraciones, nacionales y extranjeras, a lo cual respondía: Rechazar una condecoración es un acto de descortesía y de mala educación, suelo aceptarlas cuando me las ofrecen. Pero, más allá de todo esto fue un hombre en el que se hacía presente su condición de persona equilibrada, tolerante y serena, capaz de transmitir confianza y buena fe en sus acciones. Por lo demás, fue siempre leal y fiel con sus amigos. Era católico, cercano a las autoridades eclesiásticas y nunca militó en partido político alguno. Abogado de la Universidad Central de Venezuela (2). Tal vez por estas y otras razones fue llamado después del 23 de enero de 1958, a formar parte de la Junta de Gobierno, presidida por el Contralmirante Wolfgang Larrazábal Ugueto, que tomó las riendas del país luego del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez. Posteriormente, cuando Larrazábal decide presentarse como candidato presidencial en las elecciones de 1958, Edgar Sanabria se convierte en presidente transitorio de Venezuela, desde el 14 de noviembre de 1958 hasta el 13 de febrero de 1959, cuando traspasó la Presidencia de la República al presidente electo Rómulo Betancourt. El legado de Edgar Sanabria como primer mandatario de la nación venezolana puede resumirse en cuatro actos a los cuales dio ejecución: 1.- Ley de impuesto complementario, mediante la cual se abolió el llamado “fifty-fifty” que durante muchos años venían pagando las empresas petroleras y se elevó la tasa impositiva del 50 al 60 por ciento. 2.- Ley de Universidades por la cual se restableció la institución de la autonomía universitaria, con la mención expresa que consagraba la inviolabilidad del recinto universitario por organismos policiales y de seguridad del estado. 3.- Emisión del Decreto N° 473, de fecha 12 de diciembre de 1958, por el cual se creó el Parque Nacional El Ávila -se le asignó un área de 66.192 hectáreas- con el objeto de conservar la flora, fauna, biodiversidad y bellezas naturales de esta hermosa montaña tan amada por los caraqueños. 4.- Emisión del Decreto N° 521, de fecha 9 de febrero de 1959, en el cual se crea el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. Después de haber servido en diversos cargos diplomáticos y consulares -en especial estuvo encargado del Consulado General de Venezuela en Nueva York en 1941- se desempeñó como Consultor Jurídico de la Cancillería, en una época en que estos funcionarios -generalmente diplomáticos con el rango de embajador- eran muy respetados y se les tomaba muy en cuenta sus opiniones y dictámenes. A él lo siguieron Ramón Carmona Figueroa, Antonio Oropeza Riera, Melchor Monteverde Basalo, acompañados de notables colaboradores como Pedro Silveira Barrios y Francisco Manuel Mármol. A comienzos del gobierno del presidente Betancourt fue designado Embajador de Venezuela ante la Santa Sede (1959-1963), más tarde embajador en Suiza (1964-1968) y finalmente en Austria (1968-1970), terminó su carrera como asesor en el Ministerio de Relaciones Exteriores en la década de los años setenta. En el año 1959, era yo estudiante universitario en Italia y contaba 21 años de edad, entonces me citó a su embajada ante la Santa Sede, donde me comunicó que en fecha reciente, había conversado con mi madre en un acto social en Caracas y ella le había manifestado que en una fotografía que le envié me encontraba muy delgado y quería saber si tenía problemas de salud. Acto seguido me invitó a comer y después a un paseo. El lugar escogido para la caminata fue la zona arqueológica del Largo de la Torre Argentina, quería mostrarme el sitio preciso donde ocurrió el asesinato de Julio Cesar: el Senado de Roma, al pie de la estatua de Pompeyo. El Dr. Sanabria era un ícono en Venezuela como profesor de Derecho romano (en la UCV y en la UCAB), un gran conocedor de las instituciones y la historia de Roma, esa tarde disfruté de una clase magistral sobre uno de los hechos más trascendentales en la transición de la República al Imperio romano: el asesinato de Gaius Julio César. En particular siempre he recordado de esta clase peripatética las famosas palabras que le dirigieron al hombre más poderoso del mundo antes de su muerte: César cuídate de los “idus de marzo” y a la cual el Dr. Sanabria daba una gran importancia en su relato. Desde entonces yo aprendí, siguiendo sus consejos, a cuidarme de los idus de marzo, en el mes de marzo trato de no montar en avión, no cojo carretera, no voy a la playa y busco la manera de estar la mayor parte del tiempo en mi casa. Este paseo lo he siempre recordado con gran afecto y nostalgia. Durante la década de los 70, lo veía muy a menudo en la Cancillería y me recordaba esa caminata