Desafíos del nuevo gobierno chileno

Por Félix Gerardo Arellano Ha asumido la presidencia chilena el joven Gabriel Boric y pocos Presidentes asumen la primera magistratura batiendo tantos records y, simultáneamente, generando tanta expectativa, angustias e incluso resistencias. El Presidente más joven de la historia chilena, que ha logrado la mayor votación en los recientes años de democracia, que ha conformado un equipo de gobierno, con mayoría de mujeres, fundamentalmente técnicos; empero, los desafíos que le esperan son colosales y, podríamos asumir que la Convención Constituyente se presenta como uno de los más retadores. No se conoce el texto de la nueva Constitución, pero la información que circula y declaraciones de algunos miembros de la Convención, permiten estimar que podría resultar ambiciosa, heterogénea, contradictoria y disruptiva en materia de gobernabilidad. Conviene recordar que ha sido una iniciativa que nace vinculada con el liderazgo del joven Boric, que se fortaleció en el marco del estallido social (octubre 2019-marzo 2020), estimulado por los niveles de exclusión y descontento social; empero, dado el vandalismo que generó, también ha dejado una estela de rechazo social. No pretendemos descalificar al nuevo Presidente por decisiones de juventud, pero la constituyente se presenta como una de sus pruebas de fuego. Un proyecto que nació en la euforia de la protesta de calle; que proyecta débil racionalidad, deficiente coherencia y bastante incomprensión sobre la complejidad de los tiempos que vivimos; caracterizados, entre otros, por la interdependencia compleja de la globalización, proceso que Chile ha sabido aprovechar, pero que también conlleva inequidades, que se ha incrementado con la pandemia del covid-19. Entendemos que un importante número de miembros de la Convención tiene como objetivo refundar el país mediante la nueva constitución; propuesta ambiciosa, etérea, romántica, que estimula pasiones, pero resulta poco eficiente para la construcción de soluciones a los problemas que enfrenta el país y, adicionalmente, se presenta como una espada de Damocles para la democracia. En la eufórica expresión: “cambiarlo todo”, el nuevo Presidente puede resultar el gran perdedor. Desde la campaña electoral el candidato Boric ha insistido en la necesidad de realizar importantes cambios en temas claves, como: pensiones, política tributaria, salud, educación; lo que seguramente afecta intereses, pero no se requiere refundar el país para avanzar en la transformación de algunas políticas públicas. Lo que resulta apremiante para Chile, y para la región en su conjunto, es la conformación de un proceso efectivo de diálogo, negociación y cooperación entre todos los sectores involucrados, que permita avanzar en la generación de oportunidades para los excluidos y vulnerables, sin destruir los progresos alcanzados en distintas áreas. La economía de mercado ha demostrado sus bondades para generar crecimiento económico, competitividad, productividad, y países comunistas como China o Vietnam lo evidencian claramente; empero, también conlleva un importante déficit en términos sociales; situación que la pandemia del covid-19 ha exacerbado. Chile representa una expresión de esa tendencia, pues su sólido crecimiento económico, se enfrenta con una marcada desigualdad social y el estancamiento en las expectativas de las nuevas clases medias. Y conviene destacar que los sectores vulnerables, tradicionalmente excluidos, están participando más activamente en los procesos electorales y, en algunos casos, ante la debilidad de los sectores democráticos, son atraídos por las propuestas mágicas, agresivas, destructivas de los populismos radicales y autoritarios. Al respecto, encontramos diversos ejemplos, entre ellos, uno cercano ha sido el apoyo popular que recibió el proyecto marxista del partido Perú Libre, en las pasadas elecciones presidenciales en Perú. No conviene etiquetar, ni estigmatizar la constituyente chilena, pero los discursos de varios de sus miembros generan preocupación; en tal sentido, gravitan algunas interrogantes, por ejemplo: cómo se plasmará la refundación del país en el nuevo texto constitucional y, fundamentalmente, cómo manejará el nuevo Presidente tal situación, que puede reactivar el fuego y acabar con la débil gobernabilidad. La incertidumbre reinante estimula temores en los críticos del Presidente, que no son pocos, pues el país está polarizado y la composición del Congreso constituye otra manifestación de la compleja dinámica política que le espera al Presidente Boric. Por otra parte, desde distintos puntos de la geografía chilena surgen desafíos para el nuevo gobierno. Desde el sur, se ha complicado la situación de los pueblos indígenas o pueblos originarios, que se calculan en más de diez grupos étnicos. Un tema mal tratado en el tiempo y, en algunos casos, menospreciado; que la Convención Constituyente está asumiendo de forma relevante. Ahora bien, voces críticas alertan que se podría estar sobredimensionando la situación, lo que puede complicar el objetivo de fomentar la convivencia respetuosa y, por el contrario, propiciar rechazo social. Desde el norte, el país enfrenta un nuevo drama social, el incremento de la xenofobia, que está alcanzando lamentables niveles de agresividad. Un tema complejo que se ha exacerbado con la creciente diáspora de venezolanos, que migran por la región, buscando mejores condiciones de vida; pero, el creciente número, está generando presión social y malestar en los diversos países de la región. La experiencia colombiana en el manejo del tema de la migración venezolana constituye una interesante experiencia para Chile. Pero, resulta prioritario que el nuevo gobierno chileno se sume a los esfuerzos por lograr una salida pacífica y democrática de la grave situación que se vive en nuestro país, que representa el origen del problema migratorio. En sectores críticos del Presidente Boric existe preocupación por las diversas facetas que se han conocido del Presidente en un corto periodo de tiempo. En un primer momento, durante el estallido social, un liderazgo agresivo que le permitió un posicionamiento político; en esa línea, su discurso radical durante la campaña electoral en la primera vuelta; muy pronto, en la campaña de la segunda vuelta, una posición diferente y conciliadora, en la búsqueda de alianzas que permitieran los votos de la victoria, discurso que resultó convincente y atractivo. Ahora, en su discurso inaugural, al retomar parte de la vieja narrativa del extinto Presidente Allende, incrementa la incertidumbre que lo acompaña. Ante ese panorama, reinan dudas sobre el verdadero contenido y orientación política del Presidente, los más críticos estiman que el tono

El Chingo Julio

 Campanero de la Iglesia Mayor de San Felipe Por Hugo Álvarez Pífano Cuando se trataba de echar a volar las campanas al viento, no había mejor campanero que el “chingo Julio”, un hombre humilde, de nariz aplastada y tabique nasal roto –de aquí el sobrenombre que llevó toda su vida- quien nunca soñó siquiera con tener la posibilidad económica de corregir ese defecto, pero con una gran habilidad y talento excepcional para tocar las campanas de una iglesia: hablamos del campanero del templo principal de San Felipe. Si Dios le quitó al “chingo Julio” el don de la claridad en la palabra y la mitad del sentido del oído, le dio a cambio tres cualidades: el toque festivo de las campanas en señal de gloria y alegría, para convocar a los fieles a las misas en la presencia de Dios; el toque leve de elevación espiritual para la hora del Ángelus; y la serenidad en la tristeza, que debe acompañar el doblar de las campanas en los oficios de difuntos.  Las tres funciones básicas de un campanero, según la tradición cristiana. A la sazón, la iglesia de San Felipe tenía tan solo tres campanas: “la niña” con una voz dulce y bella de soprano, “la media” con el sonido tibio y grave de un violonchelo, y la tercera “la gorda” con la voz solemne y profunda de los grandes bajos, era la campana que se usaba para dar la hora. El badajo, esa especie de martillete que se utiliza para darles sonido era accionado con cordeles. Entonces Julio se inclinaba apenas hasta tocar el suelo –casi en la actitud de un nazareno que carga una pesada cruz- montaba las tres cuerdas sobre su espalda, y allá vamos: sus campanas salían a volar en un derroche de alegría, los pájaros saltaban desde los árboles emocionados: paraulatas, orihuelos, gorriones y arrendajos, pero los más ruidosos, excitados por el repicar de las campanas de Julio, eran los estridentes loros que marchaban rumbo a la bananera. Que lindo era acudir a la misa y otras celebraciones de nuestra amada iglesia, convocados por el repiquetear alegre de las campanas del “chingo Julio”. Ahora bien, su tarea de todos los días era el Ángelus, una oración de la iglesia católica, recitada en todo el mundo al medio día, en recuerdo de la Anunciación: el día en que el ángel Gabriel -enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, le habla a una virgen de nombre María, desposada con José, un hombre de la casa de David- le anuncia el misterio de la Encarnación del verbo. Ángelus toma su nombre del texto en latín Angelus Domini nuntiavit Mariae. Es un momento de gran solemnidad, se trata de la conversación de un ángel con una humilde muchacha judía, a quien Dios le encomienda la más grande y dolorosa de las tareas: ser la madre del salvador de la humanidad. La tradición requería que el Ángelus fuera acompañado con el toque de las campanas, entonces Julio con su mano derecha, firme y segura, desgranaba los tibios goterones de “la media” sobre los tejados de San Felipe, rememorando el saludo del ángel Gabriel a la madre de Jesús. Después, “la niña” se incorporaba al dialogo, era la voz de María que surcaba el aire en los valles del Yaracuy apoyada de la mano izquierda de Julio. No hay que olvidar que las campanas son en rigor instrumentos musicales que emiten una sola nota, pero conforme a la habilidad y el talento del ejecutante ofrecen cualidades excelsas: matices en el sonido, fina textura, riqueza de colores, creatividad en los ritmos, etc. Así como el violinista de sonido más dulce y bello es Itzhak Perlman y la trompetista de mayor colorido y ejecución brillante es Alison Balsom, el campanero de toque más bello y expresivo, para trasmitir el dialogo entre un ángel y la madre del Señor -el misterio del Ángelus– siempre fue el “chingo Julio”. Su otra misión era tocar para los oficios de difuntos, en esta ocasión el doblar de sus campanas, mientras acompañaba a los muertos, dejaba sentir la queja doliente de los músicos dotados de una profunda humanidad. Hoy a 70 años de distancia en el tiempo, evoco el sonido triste de las campanas del “chingo Julio” con la frase de John Donne que da entrada a la novela de Ernest Heminway, Por quien doblan las campanas: “Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca intentes preguntar por quién doblan las campanas; doblan por ti”. Pero un día ocurrió lo inevitable, por la calle de San Felipe que conduce al viejo cementerio de Valle Hondo cargaron un ataúd, un funeral de pocas personas, algo así como para salir del paso, para el difunto no hubo flores ni se escucharon el doblar de las campanas, no supe nunca si le escribieron una lápida pues nadie sabía su verdadero nombre; en cambio, los pájaros desde los árboles se sumergieron en las hojas para guardar un pesado silencio. Por vez primera en muchas décadas, los loros de la bananera en un mutismo respetuoso, cruzaron el horizonte suspendido en un cielo gris perla que cubrió a San Felipe en ese día. Había muerto el “chingo Julio”. Para concluir esta historia, tengo todavía una deuda con mis lectores: después de la muerte de Julio la vieja iglesia de San Felipe fue demolida y en su lugar se construyó una moderna catedral de hormigón armado, creo que las tres campanas se encuentran en su torre, pero nadie las toca, en su lugar se utiliza un carillón electrónico, dotado de un mecanismo suizo de relojería. Las tres campanas se han sumado al silencio de los pájaros en recuerdo de Julio. Entonces, permítaseme también, sumarme con los pájaros y las campanas a su recuerdo, en un sencillo homenaje: he tenido el honor de escribir esta

Un mundo lleno de muros

Por Abraham Clavero El pasado 20 de febrero el Presidente de República Dominicana, Luis Abinader, puso en marcha la construcción de un muro fronterizo de 160 kilómetros que cubrirá, de norte a sur cerca de la mitad de los 391 kilómetros de frontera con Haití. En un acto cargo de simbolismo nacionalista, con la presencia de la cúpula militar y representantes de todas las tendencias políticas, Abinader resaltó que la verja permitirá “disminuir drásticamente la migración irregular, controlar el comercio bilateral, hacer frente al narcotráfico, a la venta ilegal de armas y al robo de vehículos”. Este muro constituye la más reciente manifestación de dividir a pueblos que desde épocas ancestrales han convivido, desarrollando un sin número de vínculos y lazos surgidos a ambos lados de la frontera. Para entender este fenómeno es necesario retrotraerse a noviembre de 1989 cuando se produce la caída del Muro de Berlín. Este hecho significó un cambio de paradigma que abrió un nuevo periodo en las relaciones internaciones, permitiendo la unificación del pueblo alemán separado desde agosto de 1961 por una pared de 155 km de largo, la cual causó la división de familias, impidiendo la libre circulación de los berlineses, amén de todos aquellos que sacrificaron sus vidas tratando de evadirlo. No obstante, con el paso del tiempo y la llegada del nuevo milenio fueron resurgiendo, de manera progresiva, gobiernos con posiciones nacionalistas que propiciaron la construcción de barreras destinadas a separar poblaciones de diversos países por un sinfín de motivos que incluye la xenofobia en todas sus manifestaciones. De acuerdo con la información disponible, en la actualidad, más de 65 países ya han edificado muros o están en proceso de construirlos. Se considera que esta acción ha sido impulsada en gran parte por las protestas y rebeliones antigubernamentales que se extendieron por todo el Medio Oriente, a comienzos de 2011, mejor conocidas como “la Primavera Árabe”. Desde la barrera de separación edificada por el Estado de Israel hasta la cerca de alambre de más de 3mil kilómetros que India está construyendo alrededor de Bangladesh o la enorme “berma” de arena que separa a Marruecos de las partes controladas por los rebeldes del Sáhara Occidental, los estudiosos del tema consideran que las paredes y las cercas son cada vez más utilizadas por los gobiernos que quieren supervisar la migración e implantar seguridad. La distribución geográfica de este fenómeno permitirá una mejor comprensión del mismo. Al respecto, cabe destacar que varios países lo cuales durante el periodo de la Guerra Fría formaron parte de la órbita soviética (Pacto de Varsovia), integrándose luego a la Unión Europea (1 de mayo de 2004), entre los que sobresalen Hungría, Polonia, la República Checa, y posteriormente Bulgaria. Varios de sus gobiernos se han decantado por estos procedimientos. Dentro de este grupo han surgido posturas de tinte nacionalista, que contradicen las normativas de la organización y ha traído como consecuencia la imposición de una serie de medidas a objeto de que no desvirtuar sus principios, a fin de propiciar la gobernanza e integración en común de los pueblos y Estados de Europa. Algunas de las construcciones más recientes incluyen el muro que Hungría ha emplazado en su frontera con Serbia y Croacia (2015), ante la gran cantidad de migrantes, en su mayoría musulmanes, que huían de los conflictos en Medio Oriente. Cabe señalar que el 2 de mayo de 1989, dos meses antes de la caída del Muro de Berlín fueron demolidos los puestos fronterizos entre Hungría y Austria que servían para separaba a Europa Occidental del bloque soviético. Desde aquel momento, la tierra magiar se convertía en lugar de transito de miles de ciudadanos atrapados en sus propias fronteras incluyendo alemanes residentes en Berlín cuya única posibilidad de pasar al otro lado era volar hasta Budapest. 26 años después el gobierno de Viktor Orbán comenzó la construcción de una nueva alambrada. En esta ocasión se eligió la frontera con Serbia, sólo uno de sus siete países limítrofes. Se tiene previsto que, para finales de agosto del presente año, Hungría habrá concluido un muro de 175 km de largo y 4 metros de alto en pleno centro del viejo continente. Dos factores han propiciado esta situación: por un lado, las políticas nacionalista y protectoras de la identidad nacional del partido gobernante, Fidesz-Unión Cívica Húngara. Por otro, el interés de decenas de compañías multinacionales europeas que han trasladado sus oficinas y fábricas atraídos por la mano de obra nacional y, especialmente por el bajo coste laboral en comparación con otros países de la Unión Europea. Ente esta situación, el gobierno ha adoptado una posición proteccionismo enfrentándose a la Unión Europea y promoviendo campañas contra de la inmigración. Al respecto, han sido especialmente controvertidos los carteles colocados en todo el país, haciendo énfasis que los extranjeros no deben despojar a los nacionales de sus puestos de trabajo. Pero en el fondo, indiscutiblemente, prevalece el temor de Hungría de enfrentar una situación similar a la de varios países europeos, por considerar que “el islam puede convertirse en un elemento perturbador con acciones de carácter terrorista y, además perjudicar los valores cultures autóctonos”.   Por su parte, Polonia inició la construcción de una valla fronteriza con Bielorrusia, el 25 de enero pasado, para controlar la migración ilegal entre ambos países, la cual se extenderá a lo largo de 186 kilómetros de los 399 kilómetros de frontera común, con 5,5 metros de altura y un presupuesto de unos 340 millones de euros. El gobierno nacional acusa a Aleksandr Lukashenko, Presidente de Bielorrusia, de estimular una “guerra migratoria”. La decisión de levantar esta barrera fue tomada en noviembre de 2021, en el peor momento de la ola migratoria que, según Varsovia, impulsó a decenas de miles de personas a intentar penetrar ilegalmente en territorio polaco, a través de Bielorrusia, con la ayuda de las autoridades de ese país. Esta situación fue calificada por Polonia de “guerra híbrida” y decidió proteger la frontera con 15mil efectivos policiales y militares. Además, endureció sus leyes para realizar expulsiones

El mundo. ¿el mundo?

Por Luis Daniel Álvarez V. Quienes no vivimos la Crisis de los misiles en la década de los sesenta, debemos escudarnos en la literatura para poder entender lo que aconteció en ese momento. La conflictividad entre dos polos de acción y pensamiento -que dirimían sus controversias y construían sus hegemonías en recónditos lugares del planeta- estuvo a punto de pasar la línea roja de la cotidianidad y llevar a un escenario nunca visto y lleno de un cúmulo de tétricas posibilidades que hubiese, sin lugar a dudas, traído un panorama desolador. Los análisis que pululan sobre el tema se explayan en un conjunto de características y fenómenos que se resumen en cifras y datos duros. Si bien lo escrito nos ayuda a entender lo acaecido diplomáticamente, no nos permite comprender del todo el fenómeno desde una perspectiva humana y cercana que surge al preguntarse por los pensamientos que atemorizaban a un mundo –ni remotamente globalizado como el actual, ni con el flujo tecnológico que permite conocer en tiempo real lo que sucede en cualquier confín del planeta- en el que se movían de un lado a otro cohetes, a los que se respondía con una retórica tan amarga como dura, que en cualquier momento podía desencadenar un ataque que en cuestión de minutos hiciera desaparecer el planeta. Los que no vivimos aquellas horas de zozobra, pero anhelamos explorar esa dimensión humana, recurrimos a preguntar a aquellos que si estaban en el momento en el que estadounidenses y soviéticos estuvieron más cerca de “calentar” la Guerra Fría, teniendo en el grueso la respuesta de que se vivía una pesadez en el ambiente que hacía presagiar lo peor y que parecía hacer que cada instante que se vivía, era una prórroga en la existencia. En algunas familias se respiró una pesadumbre de tal envergadura, que los abrazos parecían evocar despedidas absolutas y adioses irremediables que las lágrimas no lograban frenar. Como en aquella oportunidad la situación no pasó de ser un enorme susto, a quienes sobrevivieron a la zozobra, les repreguntamos sobre la realidad actual, en la que un personaje que gobierna Rusia, con actitud altanera, demencial y cruel, amenaza con exterminar ciudades, poblaciones e incluso usar armas nucleares “de ser necesario”. La inquietud gira en torno a indagar si la angustia actual es superior a la vivida hace décadas, cuando el mundo estuvo a punto de desaparecer. La respuesta deja atónito, pues más de una persona consultada señala que la coyuntura es peor, no solo por existir mayor capacidad para infligir daño, sino por la precaria actitud de liderazgo de muchos de los que están involucrados en las acciones. Afortunadamente, la comunidad internacional ha actuado con firmeza para repudiar la actitud bélica e injerencista de Rusia, teniendo el cuidado de no pisar el peine de una guerra que pudiese llevar a inquietantes acontecimientos como los de hace décadas, con una letalidad mayor. De todas maneras, mientras las sanciones de todo tipo aíslan a quien trata de erigirse como un símbolo del absolutismo más duro, seres humanos sufren, mueren y son reconducidos a campos de refugiados o a algún escondite, mientras el fuego del mal quema sus ciudades, convierte en cenizas su memoria y trata de apropiarse de todo, de cualquier manera. Dios mediante, la humanidad saldrá bien librada de esta pesadilla, pero quedará pendiente la tarea de hacer que ¡nunca más!, personajes alejados de la libertad, la ética, la democracia y la justicia, tengan en sus manos la posibilidad de destruir el planeta. Luis Daniel Álvarez Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

Los 80 años de Felipe González: el presidente que visibilizó a España más allá de los Pirineos.

Por Pedro Camacho  A principios de la década del 70, España se nota cansada, enquistada. Son ya muchos años a cuestas de sufrimiento y duro trabajo. La crisis económica parece inadvertida pero la angustia se refleja en el rostro del ciudadano. Un ejemplo patético: “pisos” en Madrid  en el barrio de Salamanca, uno de las mejores zonas residenciales, de 160 m2, costaban alrededor de 40000 dólares; un ramo de flores comprado en la floristería del Hotel Cuzco tan voluminoso como la puerta de un teatro madrileño,menos de 10 dolares. No obstante, sin perder su garbo, la actividad no cesa y se refleja en su capital, Madrid, con su colorido, su raza castiza, su dignidad, “la cuna del requiebro y del chotis”, como la llamó el compositor mexicano Agustín Lara. Da la impresión que no hay nada que arreglar desde el ángulo político porque todo está arreglado. Eso sí, las tabernas, tascas y mesones no reducen su ritmo cadencioso y mientras los turistas disfrutan de una peseta que rosa el suelo y pulula la mercancía a muy bajo precio en términos de dólares, la pobreza salta a la vista y la mendicidad se pasea en cualquier café. La nación, muda por muchos años, atrapada en el pasado y sin salida aparente, a duras penas se ha acostumbrado a la dictadura de Francisco Franco y no se ha dado cuenta que el hombre bautizado “por la gracia de Dios” está muy cerca de su final.  La salud de Franco empeora, el desorden internacional afecta seriamente al país y la llamada crisis del petróleo inquieta a Europa. Se afinan las cuerdas tensadas por las clavijas institucionales en la búsqueda de un orden interno más acorde con la realidad europea. Un grupo de personas de las más distintas tendencias políticas se percata de la urgente necesidad de deponer rencores y reconcomios para salir del encierro a sabiendas que una dictadura casi siempre desemboca en desenlaces fatales o al menos infelices. El pueblo comienza a prestarle menos atención a la vocería de Franco y su trino va perdiendo sonoridad. El dictador siempre ha pretendido tener la verdad en la mano, se ciega al creer que personifica el pensamiento del pueblo y, por ende, que controla la seguridad y la estabilidad del país. Lo logra pero en la medida que se va afianzando en el poder y dominando todas las instituciones del estado, con el tiempo, la otra cara de la moneda muestra la fatiga, la convulsión, la mentira, el engaño que muchos denominan anarquía. Las fuerzas políticas, algunas de ellas emergentes y con clara visión del débil atadero del Estado, se concentran en la búsqueda de un relevo con el menor número de contusiones posibles. La muerte del Caudillo en noviembre de 1975 precipita y facilita la salida que debía estar sujeta a derecho y se produce la transición hacia un orden democrático. Aquella España callada, en conocimiento que el camino es largo y dificultoso, va emergiendo entre la neblina. Los cafés se asoman a las amplias aceras que recorren la Gran Vía y la Calle de Alcalá y el español comienza a tomar conciencia de la importancia de zafarse de la vieja España horadada para reemplazarla por una actualizada y fresca en sintonía con la Europa de la hora presente, y así, su hermosa capital se va convirtiendo en la “ciudad jardín donde florece la violeta y el jazmín” como la describe Juan Vicente Torrealba en su pasaje venezolano y, en su centro, se asoma la guapa española, “clavel primaveral, preciosa flor de su rosal”. La concordia comienza a suspirar. El pueblo español mediante un referéndum endosa la Constitución ya aprobada por el Parlamento con representación del Partido Comunista Español, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), movimientos identificados con el franquismo, entre otros. Se instala el sistema monarquico-parlamentario y el pueblo elige a través del voto popular a Adolfo Suárez en 1978 como el presidente del primer gobierno constitucional. Le sucede Leopoldo Calvo Sotelo. Entre los hombres llamados a cumplir la labor orientadora se encuentra el  Secretario General del PSOE, Felipe González. “Sevilla tuvo que ser, con su lunita plateada”, según el bolero andaluz, la bella ciudad que dio a luz a este personaje que el 5 de marzo cumplió 80 años. El preocupado por lo permanente, el turbado por un destino mejor, el del sentido de la oportunidad, el que reconoció la situación al tacto, el que sabía que llegar primero no necesariamente significaba alcanzar el objetivo, el hacedor de la España dorada, el que le dio solidez y firmeza a la democracia española, en fin, el hombre que visibilizó a España más allá de Los Pirineos. En 1982 gana las elecciones con una mayoría abrumadora como resultado de una demostración contundente de un pueblo atemorizado y pleno de necesidades. El proceso electoral se llevó a cabo sin traumatismos de ninguna naturaleza y luego de 35 años de férrea dictadura llega a la presidencia un político agudo que con los instrumentos que tiene en sus manos, se dedica a coser el traje que debía ponerse España en las próximas décadas. Un español que cobijaba a un partido antifranquista derrotado en la cruenta  guerra civil. Felipe González gobernó casi cuatro periodos constitucionales, desde 1982 hasta 1996. En junio de 1985 firma la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea. La solicitud de ingresar a la CEE se hizo en febrero de 1962 pero no fue aceptada por los nueve miembros dado que se argumentaba que en el país no había un régimen democrático. Adolfo Suárez realizó una nueva solicitud y se inició un proceso escabroso en vista del bajo nivel de desarrollo económico español para ese entonces por lo que España tuvo que ir cumpliendo ciertos requisitos a nivel nacional y comunitario. Las negociaciones las retoma Felipe González quien a pesar de las resistencias ásperas y arraigadas como consecuencia de la desconfianza e incertidumbre de sectores de la sociedad española, con mucho tino político prefiere forzar la ocasión a perderla e inicia

La amenaza nuclear de Putin

Por William Santana Torrealba  Con asombro, incredulidad, escepticismo o preocupación el mundo observo el video transmitido en las televisoras mundiales en el cual aparece Putin ordenando a su Ministro de Defensa y otro alto mando activar el high alert de su arsenal nuclear, es decir, la posibilidad de realizar un ataque nuclear en tiempo real.  Al ver la noticia vino a mi memoria un viaje que realice a Hiroshima y Nagasaki como becario del Programa de las Naciones Unidas para el Desarme y Control de Armentos en otoño de 1996. En esa oportunidad visitamos la zona cero de las dos detonaciones atomicas realizadas por los Estados Unidos, los museos que resguardan los recuerdos de esas terribles experiencias, el hospital donde se encontraban todavía los ancianos sobrevivientes y pudimos conocer todos los horrores del holocausto nuclear a través de las autoridades locales y del Ministerio de Relaciones Exteriores japones. Todos los cursantes quedamos con la certeza de que lo ocurrido en Japon durante la Segunda Guerra Mundial no debería ocurrir jamás en nuestro planeta.  Con ese mismo convencimiento, al finalizar la Segunda Guerra, la comunidad internacional y en particular las potencias vencedoras, crearon de manera firme y progresiva todo un marco legal referido al uso belico de la energia nuclear, desde la piedra angular del desarme que es el Tratado de No Proliferacion Nuclear, los tratados bilaterales sobre misiles de diferente alcance (STARTe INFC), el Tratado sobre la Prohibicion total de los Ensayos Nucleares (CTBT), las diversas resoluciones sobre la materia en la Primera Comision ONU en Nueva York asi como la opinión consultiva de la Corte internacional de Justicia sobre la ilegalidad del uso de las armas nucleares. Igualmente se creo la Organización Internacional de Energia Atómica con sede en Viena para promover y controlar el uso pacifico del material nuclear  asi como evitar la proliferacion  a través del enriquecimento de dichos materiales. Es decir, se creo todo un compendio de obligaciones legalmente vinculantes y otros de carácter político-moral sobre este asunto, todos ellos convenidos por las potencias nucleares y la casi totalidad de la comunidad internacional.   Ahora bien toda esta normativa tan amplia de prohibición o limitación sobre la materia ha estado acompañada o sustentada de manera doctrinaria en la disuasión producto de la seguridad de la destrucción mutua asegurada al activarse un misil. Dicha doctrina, bajo esa premisa, se establecio en la llamada “guerra fría” y tuvo su momento de crisis con la llamada “Guerra de las Galaxias” bajo la administración de Ronald Reagan la cual consistía en crear un “paraguas nuclear” , un método defensivo que alteraría radicalmente el paradigma de la destrucción mutua asegurada. Se dice que los intentos soviéticos para realizar un sistema similar conllevo a gastos exorbitantes de Moscú y fue probablemente una de las causas de la caída de la Unión Soviética. Adicionalmente, las potencias adoptaron las llamadas garantías negativas de seguridad que consisten en no ser el primero en activar los misiles y en que jamás un Estado nuclear realizaría un ataque a un Estado no nuclear.  En este contexto, la amenaza de Putin, aunada a la demanda de que los Estados Unidos retiren su armamento nuclear en Europa, la detección de un submarino nuclear en el Mar Negro y las declaraciones de Lavrov diciendo que las sanciones son una alternativa a la tercera guerra mundial con efectores devastadores, lo colocan en una zona gris de violación a sus compromisos legales anunciando un gran riesgo para la supervivencia de la humanidad.  Actualmente el arsenal nuclear mundial se discrimina de la siguiente manera: Estados Unidos 5.428 ojivas, Francia 290, Reino Unido 225, China 350 y Rusia 5.997. Otros países como Pakistán, Israel, India y Corea del Norte posen un arenal mucho menor. Para que los lectores tengan una idea, este arsenal destruye el planeta varia veces y si pensamos que Putin esta demostrando que cumple sus amenazas y que diversos medios han puesto en duda que goce de la salud mental que precisa un ser que tenga el poder de llevarnos a un caos, no queda mas que tener una razonable preocupación y actuar en consecuencia.  Aunque muchos analistas consideraran que las palabras de Putin  son una reacción retorica a las sanciones económicas que le han sido impuestas, lideres como el  Canciller alemán las consideran irresponsables y peligrosas ya que en estos casos un error de calculo producto de percepciones equivocadas de una de las partes podría tener consecuencias catastróficas.  Estamos en un conflicto en el cual es difícil predecir su desarrollo y las conjeturas son aventuradas. Mientras, esperamos que Putin cese su agresión a Ucrania y no siga aumentado el cumulo de violaciones a las leyes internacionales, empezando por el Articulo 2 de la Carta de las Naciones Unidas referido a la prohibición e la amenaza o al uso de la fuerza en las relaciones internacionales.  Finalmente,  recordamos al Profesor Carlos Gueron, en la Escuela de  Estudios Internacionales de la UCV, quien solia decir: “Si se produce la tercera Guerra Mundial, la cuarta será a palos y piedras”  William Santana Torrealba Internacionalistas UCV, Ex funcionario de Carrera en el Ministerio de Relaciones Exteriores Williamsantana2016@outlook.com 

Nuevos retos que comprometen la seguridad mundial

Por Carlos Espert No terminamos de salir de una Pandemia y el Planeta ya enfrenta un nuevo reto que compromete su seguridad. Rusia invade Ucrania convencida de que es parte consustancial de su territorio y declara que lo ha hecho para liberar esa nación de un Presidente amante del fascismo y la zoofilia, lo que evidentemente se muestra como propaganda dirigida a un colectivo que, ante la imposibilidad de contrastar versiones, puede caer en la tentación de confiar en una determinada fuente de desinformación y parcialidad política.  Ucrania ha resistido mas de lo esperado. Los rusos han encontrado dificultades logísticas y un pueblo valeroso dispuesto a dar la vida con tal de no perder su libertad. Para Vladimir Putin, la toma de Kiev es imprescindible. No puede retroceder a su atroz plan de conquista porque perdería los apoyos que lo sustentan como autócrata y Jefe de un gran conglomerado de actividades delictivas. Basta con ver los pocos países que apoyan a Rusia en esta campaña, para entender perfectamente las líneas de negocios turbios que se vinculan con el Zar del siglo XXI. Algunas voces del Mundo libre advierten que la caída de Ucrania es solo la antesala para que Rusia decida avanzar igualmente sobre los países Bálticos e incluso reconstruir una esfera de influencia previa a la caída del Muro de Berlín. No estoy tan seguro de que las ambiciones de Putin lo involucren en un enfrentamiento bélico con la OTAN, pero lo cierto es que en su pensamiento más íntimo prevalece la construcción de un imperio lo más parecido a la antigua Unión Soviética, lo cual es en lo absoluto algo para subestimar. China, por su parte, concede apoyo a Rusia con el único objetivo de ver los resultados y consecuencias de la ocupación en Ucrania. China está interesada en conocer cuál sería su costo en caso de ocupar Taiwan. Como se puede apreciar, de los 4 actores internacionales que dominan la escena mundial y mantienen el equilibrio entre totalitarismo y democracia, léase Rusia y China VS Estados Unidos y la Unión Europea; los dos primeros han iniciado ya claras ofensivas. China propagando su criminal virus de laboratorio y Rusia ocupando Ucrania. El imperio del mal aprovecha la falta de cohesión intra-europea y la debilidad de la actual administración Biden (ambas afectadas por agudos procesos de estanflación) para imponer su agenda de dominación global. El mundo libre carece de las herramientas necesarias para hacer frente a tiranías nucleares que no requieren de mayor consenso para tomar decisiones. Incluso se puede observar con gran facilidad como existen Parlamentos occidentales en el que se verifican voces de apoyo a Rusia y China e incluso forman parte de Gobiernos de coalición. No hay forma de que lo mismo ocurra en esos países, por cuanto la disidencia es inmediatamente neutralizada. A mi juicio solo existe una forma de hacer frente a tiranías perfectamente definidas y reconocidas en el mundo y es mediante la creación de un protocolo transparente de reacción que obvie procedimientos y consensos ante hechos consumados. Las agresiones provenientes de autocracias totalitaristas, deben recibir contundentes respuestas con la misma intensidad con que las inflija, incluso en sus propios territorios. Estamos siendo testigos de una invasión que tiene como objetivo borrar Ucrania de la faz de la Tierra, ante lo cual el mundo libre reacciona con tímidas sanciones económicas. A los asesinos no se les amenaza con quitarles la tarjeta de crédito; eso no los amilana para seguir cometiendo atrocidades. ¿Dónde está la Corte Internacional de Justicia?; ¿por qué la Corte no inicia procedimientos contra Putin y sus Generales? ¿Por qué hay renuencia de los Estados Unidos a reconocer que se están cometiendo crímenes de guerra en Ucrania? ¿Por qué las sanciones no alcanzan a Putin en lo personal? ¿Por qué se le sigue dando cobijo y residencia en el Mundo Libre a los familiares de los victimarios? ¿Por qué no se ha impuesto un embargo al petróleo y gas ruso? Ciertamente el mundo libre es víctima de sus propios entramados. Tenemos líderes especializados en justificar las razones del por qué no se pueden lograr o hacer ciertas cosas, aunque parezcan totalmente lógicas y pertinentes. Las Naciones Unidas se ha manifestado contundentemente frente al genocidio Ucraniano que incluso está a punto de replicar un nuevo Chernóbil, debido al bombardeo que sufrió una central nuclear y la renuencia de las tropas rusas a que los bomberos lleguen al lugar del desastre. Pero esas Naciones Unidas no hacen mas que mantenerse en la retórica y las condenatorias. ¿Por qué no puede Naciones Unidas intervenir en Ucrania para salvaguardar la vida y posesiones de los ucranianos víctimas de Putin? La trágica respuesta a una pregunta tan ingenua es básicamente que uno de los países con poder de veto es quien los está destruyendo. En otras palabras, se encuentran maniatados jurídicamente por acuerdos de mediados del siglo XX en el que un mundo bipolar subsistía bajo la amenaza de la destrucción mutua asegurada de un actor que ya no existe, pero cuyo heredero está dispuesto a replicarlo. Nada mas anti-democrático que el hecho de que una sola de 5 naciones con puesto permanente en el Consejo de Seguridad, pueda invalidar la decisión de la mayoría del concierto de naciones. Hoy mas que nunca se prueba que es un instrumento anacrónico que básicamente concede Licencia para matar a cualquier líder inescrupuloso que gobierne alguna de esas 5 naciones con poder de Veto. Los acontecimientos actuales evidencian la imperiosa necesidad de un Nuevo Orden Internacional. Un ente más ágil capaz de realmente prevenir y enfrentar hechos como los que vive Ucrania a manos de un megalómano asesino y degenerado que amenaza al mundo libre con su armamento nuclear si interfieren con sus aspiraciones imperialistas. Se hace necesaria una estructura que elimine toda posibilidad de volver a encontrarnos en una situación como la actual, en la que un montón de líderes occidentales se encuentran temerosos y unos Estados Unidos declaran abiertamente su incapacidad e indisposición de actuar. O

Vladimir Putin y el orden internacional

Por Felix Gerardo Arellano Resulta difícil abordar un tema cargado de sentimientos e indignación, toda vez que, al escribir estas líneas, debe correr sangre de gente inocente, que lucha por su libertad en Ucrania; enfrentando una dramática situación por las obsesiones de un autócrata, que trata de justificar lo injustificable con manipulaciones, desinformación y falsos discursos. La invasión está destruyendo la capacidad de acción de Ucrania, pero también impacta en el orden internacional y en la economía global, en particular en los sectores: energético, agrícola y el ámbito financiero. Me disculpan los lectores que en este momento asuma el texto en primera persona, pero debo reconocer que por convicción me he sumado a quienes promovían la negociación, como salida para la compleja crisis creada por el Presidente de Rusia Vladimir Putin; empero, los hechos están avanzando por otra vía. Sigo creyendo en la negociación, como la opción más eficiente, pues las guerras solo generan muerte, destrucción y miseria, pero el Presidente Putin ha decidido que negocia con tanques y sangre en la calle. En ese contexto, resulta cuestionable el abandono que está enfrentando Ucrania por parte de occidente; decisión que fundamentan en lo formal, por no ser miembro de la OTAN y, en lo estratégico, para evitar una conflagración mayor; pero resulta una posición peligrosa, ya que tiende a empoderar el expansionismo ruso y puede estimular otros planes de China. Una vez más nos enfrentamos con las arbitrariedades del autoritarismo que, al consolidarse con represión, hambre y manipulación; asume que, al no existir limitaciones en el ámbito interno, puede promover guerras. Los autócratas toman las decisiones en términos de poder y beneficios individuales, no del bienestar del país y, por lo general asumen la negociación como una capitulación y no como un proceso en el que se pueden alcanzar equilibrios y beneficios para cada una de las partes. Ahora bien, en las últimas décadas se estimaba que existían algunos limites definidos por el orden internacional. Al abordar el tema del orden internacional, conviene precisar que su primera presentación, definida como orden Westfaliano, se caracteriza por el respeto de los Estados a la soberanía, la autodeterminación y un multilateralismo limitado, que no interfiere en los asuntos internos de los Estados, no ejerce controles y mucho menos sanciones. Luego, en la medida que se fortalece el liberalismo internacional, el orden global se fue tornando más exigente y se han adoptado algunas instituciones más ambiciosas, lo que se ha denominado como el Orden Liberal Internacional 2.0 donde, entre otros elementos, podemos destacar: la normativa de la Organización Mundial de Comercio (OMC) es vinculante y cuenta con la posibilidad de la aplicaciones de sanciones en el mecanismo de solución de diferencias; la normativa de los derechos humanos es de carácter universal y no prescribe y varios esquemas de integración económica adoptan normas de carácter supranacional vinculantes, que trascienden las normativas internas de los países miembros. Ese orden internacional, en particular el llamado 2.0, ha estado enfrentando en los últimos años fuertes desafíos, en particular de los gobiernos autoritarios, indiferente de su tendencia ideológica, que privilegian la soberanía y la autodeterminación y rechazan los controles o límites provenientes del ámbito internacional. Con la invasión de Rusia al Estado independiente y soberano de Ucrania, enfrentamos una implosión del orden internacional en sus diversas manifestaciones. La invasión constituye una flagrante violación del derecho internacional público y de los valores, principios y reglas que, con mucho esfuerzo, se han adoptado después de la Segunda Guerra Mundial, para garantizar un mínimo de convivencia y seguridad internacional. Para hacer más evidente el menosprecio por la institucionalidad internacional, el Presidente Putin inició la invasión a Ucrania en el momento que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas deliberaba sobre el conflicto. Como parte del golpe al orden Westfaliano, fundamentado en el principio del respeto a la soberanía, la invasión rusa violenta, entre otros, el Memorándum de Budapest que reconoce la integridad territorial e independencia de Ucrania, suscrito por los gobiernos de Rusia, Estados Unidos y el Reino Unido en 1994; el Gran Tratado mediante el cual Rusia reconoce las fronteras de Ucrania, suscrito en 1997 y los Acuerdo de Minsk, que definen el cese de las hostilidades en la zona de Donbas, promovidos por el Cuarteto de Normandía integrado por Alemania, Francia, Rusia y Ucrania, firmados en el 2015. Por otra parte, los argumentos que esgrime el Presidente Putin para justificar lo injustificable, proyectan una posición imperialista, terrófaga, cargada de profundo historicismo; manipulando valores nacionalistas y hechos históricos, con el objetivo de lograr cohesión ante el creciente deterioro de su imagen a nivel nacional. Por otra parte, el discurso del Presidente representa una amenaza para las repúblicas que surgen de la caída de la vieja URSS. Si los viejos imperios asumen la narrativa del Presidente Putin, y aspiran retomar territorios ancestrales que dominaron, básicamente mediante el uso de la fuerza, el mundo entrará en una vorágine de anarquía impredecible. En ese contexto, sorprende que un país en desarrollo asuma la defensa de tal posición imperialista, que abre las puertas para una dinámica en la cual los más poderosos deciden las reglas de juego, en detrimento de los más débiles. Al respecto, llama la atención la situación que se presenta en nuestra región pues, con la excepción del gobierno de Colombia, ha reinado un silencio frente a las declaraciones de altos funcionarios del gobierno ruso, incorporando la región en sus estrategias expansionistas y militares. Ahora, consumada la invasión, impacta que varios gobiernos, de tendencias ideológicas diferentes, apoyen la posición rusa, menospreciando las peligrosas consecuencias que puede generar. Algunos de los fanáticos radicales que apoyan la invasión argumentan que en occidente se han presentado situaciones análogas y, asimilan con ligereza diversos casos, sin cuidar las especificidades. Al respecto, la necesidad de poner límites a la amenaza que representó Sadam Hussein en Irak, que también violentó la soberanía de un país, al invadir a Kuwait; no se puede comparar con Ucrania, cuyo desafío ha sido avanzar en la consolidación de su democracia

Las horas mas oscuras

Por Agustín Urreiztieta Desde 1945 Europa no veía aviones militares surcando sus cielos, tanques cruzando sus campos, seguidos por tropas, barriendo en pocas horas la integridad territorial de un país soberano. Inevitables referencias se hacen con las que Winston Churchill llamó “las horas más oscuras” durante la Segunda Guerra Mundial. Se critica el apaciguamiento de Putin por las potencias occidentales, como en tiempos de Neville Chamberlain y su fatídica cita con Hitler en Munich en 1939. También, Putin nos recuerda las tesis geopolíticas esgrimidas por el nazismo fanático, el Lebensraum, el espacio vital, necesario para desplegar sus alas. De igual manera, son conocidas las tácticas de la guerra relámpago, el Blitzkrieg de Hans Guderian y sus temibles tanques Panzers. El nuevo milenio pensaba que aquello eran salvajadas de otras épocas, de barbaridades superadas. Pero no, definitivamente no lo son. La guerra sigue allí, en el terreno o en el tintero, siempre como una opción. Putin tiene muy presente que “la guerra es la continuación de la política pero, a través de otros medios” frase del conde Klaus von Clausewitz, oficial y teórico militar prusiano en tiempos de las guerras napoleónicas. Queda claro que Putin desconfiaba de la senda democrática que había emprendido Ucrania por años. Su candidatura como miembro de la Union Europea, la reorganización de su economía e instituciones, apuntando a un régimen de libertades democráticas claramente incompatibles con el modélelo autoritario de Putin. Poco a poco se le escapaba el control y peligrosamente se inclinaba hacia el bando de sus enemigos occidentales, la OTAN. El zarpazo ruso se imponía antes de que fuera muy tarde. Inevitablemente y, ante la incredulidad del mundo civilizado, Putin dictó la orden a sus tropas. Una orden acompañada de una advertencia a los occidentales que podrían verse tentados a intervenir, amenazándoles con “consecuencias que nunca habían conocido en su historia”. Palabras insólitas en boca del líder de una gran potencia nuclear y miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Estas palabras airadas pueden relacionarse con la puesta en escena teatral y revisionista del lunes 20 de febrero, donde Putin negó la existencia de una identidad ucraniana y anunció estos dramáticos acontecimientos. En todo momento se creyó que lo dejaría así, subestimando la determinación de un dictador envejecido y aislado, obsesionado por vengarse de la historia.  Esta guerra se había vuelto inevitable, ya que nadie estaba dispuesto a pagar el precio de oponerse a Putin. La disuasión no funcionó cuando los únicos que podían oponerse declararon públicamente que no lo harían. Claramente, Putin apostó a lo que él consideraría como la pusilanimidad europea ante la guerra. Esto es simplemente la barbarie en contra de la civilización. El desarrollo del drama nos deja ver que son los ucranianos quienes evidentemente sufrirán la realidad de la potencia de fuego rusa. Pero este conflicto está cambiando el mundo, cambiando los tiempos. Putin está cometiendo lo irreparable, está sumiendo al mundo en una nueva guerra fría, que tardará años en superarse. Más allá de la condena y el estupor de la guerra en el corazón de Europa, es preciso abrir los ojos a la recomposición geopolítica que esta tomando lugar. Atendiendo a la historia reciente, la ocupación rusa de Crimea en 2014 y la breve guerra entre Rusia y Georgia en agosto de 2008, permiten esperar que Putin, una vez Ucrania en su puño, estacionará firmemente sus tropas a todo lo largo de la frontera con los países miembros de la OTAN, para luego, extender su mano para negociar la paz bajo sus condiciones. Luego, la amenaza más inmediata será para los estados bálticos. En efecto, ante el impulso bélico de Putin, cabria preguntarse si la OTAN realmente defenderá a sus miembros bálticos de un ataque ruso. También, Rusia podría exigir un corredor directo para conectar su territorio con el enclave de Kaliningrado, su ciudad portuaria en el mar Báltico, resultado de las negociaciones de post guerra. Esto aislaría aun mas a los estados bálticos. Esta amenaza podría ser la próxima crisis geopolítica pues, seria patente, que la alianza de la OTAN no puede defender a sus miembros. ¿Estarán verdaderamente dispuestos los Estados Unidos y Europa a intervenir militarmente para defender la soberanía de Lituania, Letonia y Estonia? En la actualidad, Putin busca como mínimo que no se desplieguen fuerzas de la OTAN en el territorio del antiguo Pacto de Varsovia. Inevitablemente las próximas rondas diplomáticas sobre la seguridad en Europa, se harán con la presencia disuasiva de las tropas rusas en los confines orientales del continente y aun bajo los ecos de las explosiones de los misiles disparados en Ucrania. Simultáneamente, no sorprendería que, la satrapía rusa en la que Lukashenko ha convertido a Bielorusia pida ser anexada a Rusia, que Putin invada Moldovia o al menos incorpore finalmente el territorio de Transistria. La agenda conquistadora puede ser larga. Putin, así como la China de Xi Jinping, cuyas reacciones el mundo observa con atención, están convencidos de que Occidente está en declive y que ha llegado el momento de cambiar el equilibrio de poder. La guerra en Ucrania no tiene sentido, no está justificada, pero ahora es una realidad que se impone a todos. Y es así como, en paralelo, al otro extremo del mundo China amenaza con romper el balance estratégico en Asia, con un claro objetivo de capturar definitivamente a Taiwán. Es claro que Taiwan y el apoyo que le brindan los Estados Unidos, son un obstáculo a la hegemonía china en la region. En su empeño, Xi Jinping debería pensar que con el conflicto Rusia-OTAN-Ucrania, sus chances de éxito en Taiwan o en el Mar del Sur de China, aumentaron de alguna manera. En su lógica, los Estados Unidos, estarían muy ocupados por las amenazas de Putin y el quiebre de los frágiles equilibrios de la seguridad europea. Queda claro que, a Moscú y Pekín, lo que realmente los une es su deseo compartido de fracturar el orden internacional en su favor. En este momento, pareciera realista imaginar una escena mundial

¿Un Mundo Desorganizado?

Por William Santana El concepto de desorganización se refiere al caos, desintegración, desorden, etc, dentro de un sistema, pero en este artículo, a pesar de que el mundo pareciera encontrarse en esta situación, me voy a referir a la cada vez mayor incapacidad de las organizaciones mundiales y regionales en cumplir con los mandatos que les dió la comunidad internacional para enfrentar las amenazas  a la paz y seguridad internacionales, es decir, un mundo sin organizaciones.  Dichas amenazas hoy, además los conflictos bélicos tradicionales como el que actualmente despliega Putin en Ucrania se suma el terrorismo, el crimen transnacional, los delitos financieros, los ciberataques, las violaciones a los derechos humanos, los daños al medio ambiente, la pandemia y los fenómenos llamados cisnes negros o rinocerontes grises que nos puedan tomar por sorpresa, teniendo como telón de fondo la ola anti democratizadora más grande que ha visto la humanidad como lo reflejan de manera progresiva y alarmante los índices elaborados  por prestigiosas instituciones como The Economist,  y lo reseñan de manera magistral en sus obras El Ocaso de las Democracias, de Anne Applebaum, ganadora del premio Pulitzer y Moisés Naim en La Revancha de los Poderosos. De este último autor vale la pena destacar su opinión acerca del tema: “ ¿Qué es este nuevo enemigo que atenta contra nuestra libertad, nuestra prosperidad y hasta nuestra supervivencia como sociedades democráticas? La respuesta es el poder, en una forma nueva y maligna. En todas las épocas ha habido una o más formas de maldad política; la que estamos viviendo hoy es una variante vengativa que imita la democracia al tiempo que la socava y desprecia cualquier limitación. Parece que el poder haya estudiado todos los controles concebidos por las sociedades libres” . Ahora bien, echemos un vistazo a la gobernanza global  empezando por las Naciones Unidas: Como lo describí en un artículo anterior en este mismo diario titulado “La dirigencia de izquierda en la ONU y su influencia en los gobiernos” la misma está penetrada en su burocracia por cuadros del autoritarismo, en particular por miembros del Partido Comunista Chino al igual que los órganos de elección por el autoritarismo mundial, ejemplo de ello es la composición del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, lo cual debilita, desvirtúa o paraliza las responsabilidades que conlleva su mandato. La inutilidad de su Consejo de Seguridad es de larga data y su Secretaria General bajo el mando del reelecto Gutiérrez, se asoma de vez en cuando para expresar “profunda preocupación” por tal o cual motivo. El conjunto de órganos de la familia ONU han debilitado o desvirtuado las funciones para los cuales fueron creados y debido al alto costo de su mantenimiento no seria descartable que en un futuro tuviesen un cierre compasivo de sus actividades. En cuanto a la justicia penal internacional la Corte en La Haya sigue dando visos de lentitud e incapacidad para procesar como se espera a los responsables en los casos de crímenes de lesa humanidad.  En cuanto al nivel regional, este no se queda atrás en su perdida de competencias y espacio para cumplir sus funciones. Exceptuando parcialmente a la Union Europea a pesar del largo proceso del Brexit y las dudosa conducciones en política exterior de Polonia, Hungría y Turquía , ASEAN en Asia, la Unión Africana,  la Liga Árabe y la Organización de Estados Americanos han perdido su importancia e incluso pertinencia en sus objetivos fundamentales producto de nuevas realidades en la correlación de fuerzas que evoluciona en el sistema internacional. El organismo  regional asiático, disfuncional de por si por las asimetrías de desarrollo entre sus miembros y la presencia del gigante expansionista chino, de carácter totalitario aun con su diplomacia de Soft Power, la  Unión Africana, nunca efectiva en la resolución de conflictos tribales, religiosos o terrorismo. La Liga Árabe, entelequia que tampoco ha tenido un rol importante en el siempre convulso Medio Oriente y finalmente la OEA que con sus altibajos ha tenido momentos estelares en cuanto a la preservación de la paz y la estabilidad en la región así como en la promoción y la defensa de la democracia y que en tiempos recientes bajo la conducción de Luis Almagro ha logrado, con mucho esfuerzo, la aplicación, con sus bemoles, de la Carta Democrática Interamericana y aun más, la creación de un grupo de trabajo para estudiar la manera de aplicar en el continente la doctrina de la Responsabilidad de  Proteger (R2P), se encuentra actualmente en una parálisis de su Consejo Permanente respecto  a cualquier acción como en el caso de Venezuela y Nicaragua desde la incorporación de nuevos gobiernos “progresistas” como México, Argentina, Bolivia y Honduras, y en este año  con visos de quedar en el olvido o desaparecer  en el caso que ganen las elecciones Petro y Lula.  La invasión de Rusia a Ucrania y la convocatoria de Biden al Grupo de los Siete deja en claro que la ONU no tiene capacidad de respuesta y queda demostrado que la diplomacia en la política internacional se esta conduciendo bajo otros parámetros diferentes  a los convenidos por consenso por la comunidad internacional global y regional.  La transformación del sistema pareciera que fluye hacia la llamada multipolaridad para regir los asuntos de la guerra y la paz. Sin embargo, la magnitud de los disensos impide encontrar fórmulas de entendimiento en un mundo en el que lo más evidente es el enfrentamiento entre Estados demócrata-liberales por un parte y autoritarios por la otra como la alianza atlántica EEUU-UE, mas Australia y Japón frente a Rusia con sus aliados y China con su ruta de la seda. La gran diferencia entre ambos es que para las democracias en su formulación y ejecución de su política exterior requieren de consensos políticos, la aprobación de sus parlamentos y la evaluación costo-beneficio frente a un electorado, no asi los regímenes autoritarios como lo acaba de demostrar Putin al invadir Ucrania.  Difícil predecir si nos encontramos en un momento de inflexión que nos permita confirmar que habrá un cambio de paradigma en el orden internacional  sin organizaciones internacionales, que de momento pudiera evocar el estado de