Lecciones perversas

Por Félix Gerardo Arellano Porras Cada día que pasa la invasión rusa a Ucrania acrecienta el desastre humano y, adicionalmente, genera lecciones destructivas, que incrementan las angustias e incertidumbres sobre la paz y la convivencia a escala mundial. Ahora bien, ante las amenazas que está generando el expansionismo ruso y, en general la geopolítica del autoritarismo, como ciudadanos y miembros de la sociedad civil, enfrentamos el desafío de defender y fortalecer los valores libertarios, los derechos humanos y la institucionalidad democrática. Entre las lecciones negativas que está estimulando la invasión rusa, destaca el fortalecimiento del aforismo de raíces romanas: “si quieres la paz, prepárate para la guerra” (Si vis pacem, para bellum, Publio Flavio Vegécio). El mundo ha entrado en una vorágine conflictiva y militarista, que está consumiendo las fuerzas pacifistas, desplazando la agenda social y los valores liberales; incluso temas tan sensibles como el cambio climático están perdiendo el interés de los gobiernos. La gravedad de la amenaza militar rusa frente a Europa y occidente en su conjunto, paradójicamente, ha obligado al nuevo gobierno alemán, conformado por partidos políticos de marcada tradición pacifista, a incorporar en la agenda el fortalecimiento militar de Alemania. La Unión Europea, una institución que nació para promover la paz y la prosperidad de sus países miembros, también ha iniciado los debates del tema de la defensa común y está participando activamente en la reactivación de la OTAN, una organización que había perdido su horizonte. En este contexto, debemos incorporar la difícil situación que están enfrentando Suecia y Finlandia, países tradicionalmente promotores de la paz y la convivencia que, ante la amenazan expansionista rusa, están considerando seriamente la posibilidad de incorporarse en la OTAN y, por esa razón, ya han recibido la amenaza del chantaje nuclear ruso. La tendencia militarista también forma parte de la agenda estratégica de China, lo que tiene encendidas las alarmas en la mayoría de sus vecinos, con los que mantiene tensas relaciones, son los casos de los países ribereños del mar de la China Meridional (Brunéi, Indonesia, Malasia, Filipinas, Taiwán, Vietnam), la India en la zona de Cachemira y, con mayor intensidad, el caso de Taiwán, que enfrenta la amenaza de una posible invasión, toda vez que el gobierno chino la define como “la isla rebelde”. Otra de las lecciones destructivas que está promoviendo la invasión, tiene que ver con el fortalecimiento del armamento nuclear, como medio de disuasión e instrumento para un reposicionamiento estratégico en el contexto internacional. Con la invasión de Ucrania, el Presidente de Rusia Vladimir Putin, ha iniciado un chantaje nuclear contra occidente, que los gobiernos democráticos occidentales prudentemente están tratando de enfrentar, con dificultades. Desde Ucrania se presenta la percepción que los han dejado solos. En efecto, no se ha adoptado una reacción militar contundente. Por una parte, debido a que Ucrania no pertenece a la OTAN y, por otra, por el legítimo temor, que una reacción en conjunto abra la puerta para una tercera guerra mundial. Críticos radicales manejan diversas tesis para descalificar el comportamiento de los gobiernos occidentales, entre ellas, el pragmatismo acomodaticio o la cobardía. La prudencia de occidente frente al tema nuclear, está estimulando las posiciones desafiantes de países como Corea del Norte o Irán, que perciben los programas nucleares como sus paraguas de defensa y fortalecimiento en el contexto internacional. El caso de Irán merece un breve comentario, pues desde hace un año se están desarrollando negociaciones con Estados Unidos, bajo la intermediación de la Unión Europea, para reactivar el acuerdo de control del programa nuclear iraní, firmado en el 2015, que contó con la participación de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas más Alemania; empero, el Presidente Donald Trump lo denunció en el 2018. A principios del presente año parecía inminente la reincorporación de los Estados Unidos en el acuerdo, lo que implicaba la reactivación de los mecanismos de control y supervisión, con la activa participación de la Organización Internacional de Energía Atómica. Pero en estos momentos, se presenta como una decisión muy compleja para la administración del Presidente Biden, además de la crisis con Rusia, el acuerdo cuenta con la oposición del partido republicano, las monarquías sunitas del Golfo e Israel, su tradicional aliado en el medio oriente. Los críticos de las actuales negociones coinciden en afirmar, que el acuerdo representa una válvula de escape, que facilita el desarrollo del programa nuclear iraní, al eliminar las diversas sanciones que está aplicando el gobierno de los Estados Unidos contra Irán, luego de la denuncia del acuerdo. Un argumento importante, pero que no plantea soluciones y exacerba el enfrentamiento con el gobierno teocrático de Irán. En el inventario de las lecciones destructivas, el chantaje nuclear ruso, seguramente está estimulando que otros gobiernos autoritarios consideren la opción de incursionar en el ámbito nuclear, como parte de sus posiciones revisionistas y anti sistema, que también contribuyen a consolidar a los autócratas en el poder. Por otra parte, para muchos, la invasión rusa a Ucrania ha herido de muerte al orden liberal internacional y los valores libertarios que constituyen su base fundacional. Al respecto, no podemos negar que la institucionalidad internacional existente resulta inútil para enfrentar la invasión, entre otras, por la figura del veto en manos de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, Rusia entre ellos. Si bien la eliminación del veto no constituye garantía de éxito, podría contribuir a dinamizar el papel de la organización, en situaciones tan complejas como la que estamos enfrentando. Adicionalmente, debemos reconocer que las limitaciones y debilidades de las instituciones, no implica que los valores liberales han fracasado, por el contrario, la invasión a Ucrania ha dejado clara la naturaleza del autoritarismo, que no tiene límites internos, pues los destruye progresivamente y tampoco acepta limites o controles a nivel internacional y por eso trabaja para eliminar el orden liberal internacional. La invasión también está evidenciando que la capacidad de acción de los gobiernos en el contexto internacional se presenta limitada, tanto por el chantaje nuclear, como por

Venezuela y el Sahara Occidental

Por Abraham Clavero T. La reciente modificación de la postura del Gobierno de España respecto al Sahara Occidental, avalando el Plan de Autonomía diseñado por Rabat, nos permite hacer referencia a las relaciones bilaterales entre Venezuela y la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Desde el 8 de agosto de 1982, en el gobierno de Luis Herrera Campins, se procedió a su reconocimiento. De esta manera, pasamos a integrar el grupo de países latinoamericanos que han adoptado esa decisión: Panamá (1978), Bolivia, Argentina, México, Perú, Uruguay, Cuba, Nicaragua y Ecuador.   Cabe destacar que existe otro grupo de países del continente que han decido congelar dichas relaciones: Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Paraguay y República Dominicana, todo ello como resultado de la labor diplomática marroquí que ha presionado utilizado diversos mecanismos, para conseguir su objetivo de aislar a la RASD internacionalmente. En total 82 países de la comunidad internacional aceptan a la RASD. La formalización de las relaciones diplomáticas bilaterales tuvo lugar cuando la embajada saharaui en Caracas fue aperturada en 1982, y, a su vez, por medio de nuestra embajada en Argelia.  Los primeros años de esta relación se caracterizaron por el respaldo permanente de Venezuela a la posición de la RASD ante los organismos internacionales, favoreciendo el principio de la obligatoriedad de hacer cumplir las disposiciones de las Naciones Unidas, con miras a la realización de un referéndum consultivo que conduciría a la auto determinación del pueblo saharaui. Debido a la vinculación de Marruecos con el tema y objeto de dar visión completa, hay que destacar, igualmente, la apertura de nuestra embajada en Rabat (1997), que, además de sus objetivos de afianzar de las relaciones bilaterales, permitió exponer la posición oficial respecto a dicho contencioso reafirmado que Caracas solo favorecía el cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas. Esta postura frente a la situación del Sahara Occidental, en cierta forma, contribuyó a debilitar las relaciones bilaterales. A esto hay que agregar las críticas manifestadas por la Cancillería marroquí en el sentido que Venezuela abrió primero vínculos diplomáticos con el Polisario ante que con la Monarquía alauita. Con la llegada al poder de Hugo Chávez Frías, las relaciones bilaterales pasaron a otro nivel y se intensificaron por medio de la firma de diversos acuerdos. Al respecto, el 5 de octubre de 2004 se rubricó un Convenio Integral de Cooperación entre el Ministerio de Energía y Minas y el de Cooperación de la RASD. ​ En ese mismo mes se firma el Acuerdos de Cooperación Bilateral en virtud del cual, jóvenes saharauis pueden realizar estudios en diversos centros universitarios públicos venezolanos. A partir del 2006, el grupo venezolano en el Parlamento Latinoamericano impulsó acciones de solidaridad con el pueblo saharaui. Ese mismo año, el Presidente Chávez se reunió en Caracas con su homólogo, Mohamed Abdelaziz, ratificando el compromiso de Venezuela en favor de la descolonización de dicho territorio. El 31 de enero de 2007, once estudiantes saharauis fueron aceptados para realizar estudios en el área de refinería petrolera dentro del marco del Programa Internacional de Becas de Venezuela. ​ En el 2009, Venezuela se convirtió en el primer país latinoamericano en colaborar con la Escuela de Cine del Sahara mediante la donación de equipos tecnológicos por parte del Ministerio de Cultura. De esta forma se apoyó la realización de un Curso Audiovisual Introductorio, en el que participaron profesionales venezolanos en las disciplinas de guion, dirección, cámara-sonido y edición. A su vez, la Dirección General del Laboratorio Nacional Hidráulica (LNH) del Ministerio del Ambiente y el Instituto Hidráulico Saharaui desarrollan un proyecto de administración de aguas subterráneas, que incluía la capacitación a técnicos de la RASD en las áreas de hidrogeología y perforación. En abril de 2010, el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Embajada de la República Saharaui revisaron las diversas posibilidades de cooperación educativa. ​ El 27 de octubre de 2011, se firma el acuerdo complementario de los recursos hídricos con rango de Convenio de Cooperación, por parte del Viceministerio de Agua del Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas, y la Embajada de la RASD. Como parte de la cooperación educativa entre Cuba y Venezuela, fue creada la Escuela Secundaria Básica “Simón Bolívar” ubicada en el mayor campamento de refugiados saharauis en Argelia, cercano a la Wilaya de Smara. La primera etapa del proyecto entró en funcionamiento con una matrícula de 360 alumnos, mientras que en la segunda etapa se incorporaron otros 300 estudiantes. El 27 de febrero de 2020 la representación diplomática de la RASD celebró el cuadragésimo cuarto aniversario de la proclamación del Estado Saharaui con un acto solemne en el Panteón Nacional y el Mausoleo del Libertador Simón Bolívar. Dentro de la evolución de las relaciones a tres banda, destaca la decisión del Reino de Marruecos de cerrar su embajada en Venezuela (2009), alegando entre otros motivos que el gobierno venezolano apoyaba el “separatismo”. A partir de esa fecha la embajada marroquí en República Dominicana cumple la función de concurrente. Por su parte, la Embajada en Venezuela en Rabat ha continuado funcionado a nivel de encargado de negocio.    En importante acotar que, en 1997, precisamente cuando Venezuela abrió su embajada en el país magrebí, Naciones Unidas designó a James Baker III, ex Secretario de Estado norteamericano como enviado especial. Esta decisión estaba destinada a la apertura de un diálogo con las partes en conflicto para proceder a la aplicación inmediata del “Plan de Arreglo” y celebrar el referendo previsto en el mismo. Esto condujo a los Acuerdos de Houston estableciéndose un calendario concreto sobre las diferentes fases del proceso para la descolonización del Sáhara Occidental. La celebración de la consulta electoral tendría  lugar el 8 de diciembre de 1998. Sin embargo, tal como lo han señalado Amnistía Internacional​ y Human Rights Watch, las presiones del Reino alauita impidieron que el pueblo saharaui se expresar al respecto. Tanto en el gobierno del Rey Hassan II como de su hijo Mohamed VI, Rabat han utilizado la presión política, el arresto de activistas humanitarios

La formación de la Cancillería Venezolana

  El primero y más grande esfuerzo por modernizar el estado venezolano – salido de la barbarie y oscuridad en la dictadura de Juan Vicente Gómez- y construir las bases para iniciar la profesionalización del servicio exterior. Éxitos, frustraciones y alguna graciosa anécdota, que sin duda hará reír a mis lectores, dotados de un usual buen sentido del humor. Por Hugo Álvarez Pífano   I Consideraciones Generales 1.- El Estatuto del Personal del Servicio Exterior A mediados de la década de los años cuarenta, la Junta Revolucionaria de Gobierno de los Estados Unidos de Venezuela emprendió la tarea de organizar el Servicio Exterior de este país, para lo cual promulgó el Decreto N° 256 Estatuto del Personal del Servicio Exterior, que dotó al Ministerio de Relaciones Exteriores de tres componentes operativos: Servicio Diplomático, Servicio Consular y Servicio Interno. Ahora bien, el Servicio Diplomático era desempeñado por funcionarios clasificados en seis categorías -desde Primera categoría a Sexta Categoría- que en escala descendiente eran: Embajadores, Ministros Plenipotenciarios, Consejeros, Primeros secretarios, Segundos secretarios y Terceros secretarios. El servicio Consular estaba a cargo de funcionarios de cinco categorías, en razón de que ningún cargo consular era equivalente al rango de Embajador – Primera categoría- los rangos consulares comenzaban, en escala descendente, en la segunda categoría hasta la sexta, ellos eran: Cónsules Generales de Primera Clase, Cónsules Generales de Segunda Clase, Cónsules de Primera Clase, Cónsules de Segunda Clase y Vicecónsules. Los cargos del Servicio Interno de la Cancillería eran ejercidos también por funcionarios de cinco categorías, no existía en los mismos el rango de Embajador -Primera categoría- comenzaban en escala descendiente en la segunda categoría hasta la sexta, ellos eran: Consultor, Director, Consultor auxiliar, Introductor de ministros públicos, jefe de oficina, jefe de sección, jefe de servicios y adjunto a las direcciones. Por supuesto, los Consultores Jurídicos como Edgar Sanabria y Ramón Carmona Figueroa tenían el rango de embajadores porque venían de haber ostentado este rango en el exterior, así mismo Don Enrique Gil Fourtul Director de Protocolo, Rafael Armando Rojas Director de Política Internacional y Ramón Delgado Valderrama Director de Relaciones Culturales, para citar unos pocos ejemplos, en diversas épocas. 2.- La aurora de los nuevos tiempos en la modernización del servicio exterior No escapará a la perspicacia de mis lectores con conocimientos de diplomacia y de derecho internacional que esta nomenclatura de cargos, categorías y funciones, y las relaciones entre los tres servicios, no se compadecía con las exigencias de un mundo moderno y de rápidos cambios, que exigía uniformidad, por esta razón la Organización de las Naciones Unidas, en el año 1961 abrió a la firma de todos sus estados miembros la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas de 1961, la más amplia convención codificatoria de los usos, costumbres y normas del derecho internacional que se refieren al establecimiento de relaciones diplomáticas, clasificación del personal de las embajadas, sus inmunidades y privilegios y demás asuntos conexos. Dos años más tarde, en 1963 la ONU abrió a la firma de sus estados miembros la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, una convención también codificatoria, pero no tan amplia como la anterior, pues algunos países como los Estados Unidos de América preferían celebrar acuerdos bilaterales para regular sus relaciones consulares, ellos decían que no se podía dar a todos los cónsules de diversos países el mismo tratamiento, esto se refería en especial a la Unión Soviética, que amparada en los privilegios e inmunidades de los cónsules podía colocar espías soviéticos en todas las ciudades de los Estados Unidos de América. De igual modo -para citar un ejemplo- el tratamiento que ellos daban a los cónsules británicos no podía ser el mismo que se otorgaba a los cónsules de las islas Comoras, el país donde se descubrió el celacanto, el único animal prehistórico con vida en el planeta. Dentro de este orden de ideas, yo tuve la ocasión de negociar, en mi condición de Jefe de la División de Consulados Extranjeros, al lado de John Rafael Franklin, Director de Consulados, el Convenio bilateral sobre relaciones consulares entre Venezuela y los Estados Unidos de América y otros convenios en materia consular (1). A este punto, me sea consentido expresar que conforme al Estatuto (1946) y a las convenciones de Viena sobre relaciones diplomáticas (1961) y de relaciones consulares (1963) no es posible designar en Venezuela los llamados embajadores del servicio interno ni tampoco Cónsules Generales de Primera con el rango de embajadores (2) No obstante, aunque durante los primeros veinte años del chavismo se promulgaron dos leyes del servicio exterior que tal vez pudieran permitir este “disclaimer” para decir lo menos. Pero, con un otro pero, de mayor impedimento: es oportuno señalar, que las dos convenciones de Viena fueron aprobadas por el Congreso de la República mediante leyes especiales y las leyes especiales privan sobre las leyes generales (leyes chavistas del servicio exterior) en la materia que constituye su especialidad.  II  El desarrollo histórico del Estatuto del Servicio Exterior 1.- Antes, marchemos a lo anecdótico Por favor, fijemos nuestra atención en el artículo 5 del estatuto, sobre un cargo del servicio interno, el llamado “Introductor de Ministros Públicos” equivalente al rango de consejero en el servicio diplomático y cónsul general de segunda clase, en el servicio consular. Para la fecha de nuestro ingreso a la Cancillería estos funcionarios habían cambiado su denominación se les llamaba: introductor de embajadores, se desempeñaban en la Dirección del Protocolo y su función más importante era esperar a los embajadores que tenían audiencia con el Canciller en la entrada principal de la Casa Amarilla, frente a la Plaza Bolívar y de allí conducirlos hasta el Salón de Embajadores y finalmente, brindarles compañía hasta que ingresaran al despacho del canciller. A la sazón los introductores de embajadores eran dos: Heriberto Aponte, un carismático funcionario procedente de La Victoria, estado Aragua, bien dotado en el arte de agradar a las personas, de buen tacto diplomático y con buen dominio del francés, era hermano del conocido y estupendo comediante y cantante de ópera

SWIFT vs CIPS: La crisis en Ucrania pone de relieve a dos adversarios

Por Agustín Urreiztieta En tiempos de conflicto, cualquier medio que disuada, destruya o empobrezca al adversario, es útil y estratégico.  Milenios de historias de guerras nos muestran que el dolor humano es relegado a un segundo plano y pasa simplemente a ser un medio más para ejercer presión. En épocas remotas, se desviaba (o envenenaba) el agua y se cortaban el flujo de víveres a las ciudades sitiadas. Se sometía a la población a atroces sufrimientos hasta reducir su moral a cero y, con ella la combatividad de los ejércitos. Ahora, se apunta al mismo objetivo primitivo, pero por otros medios, más “modernos”. Así, mientras la lucha armada hace estragos en las calles de Ucrania, la lucha económica adquiere cada vez más importancia. Rusia bombardea y, al mismo tiempo, el Occidente, junto con Ucrania, orquesta sanciones que evidentemente tendrán un efecto destructivo, tan arrollador como las bombas.  Los analistas calculan que la ristra de sanciones occidentales contra Rusia, harán retroceder su Producto Interno Bruto en un 15%. Se dice fácil, pero en detalle, se trata de miles de empresas quebradas o empobrecidas, millones de desempleados en las calles y otras tantas consecuencias, unas más funestas que otras. Por ello, las sanciones empujan a Rusia a reformular sus alianzas, e incluso, a acercarse a su gran rival histórico e ideológico, China. Una sanción de profundo impacto ha sido la expulsión de los bancos rusos de la red de comunicación financiera SWIFT y, para intentar paliar sus efectos, Rusia voltea hacia China y su red CIPS (Sistema de Pagos Interbancarios de China, en sus siglas en inglés). Evidentemente, más por pragmatismo que por ideología. A modo de recordatorio, el 28 de febrero de 2022, la Comisión Europea, Francia, Alemania, Italia, el Reino Unido, Canadá y Estados Unidos publicaron una declaración conjunta sobre medidas económicas contra Rusia. Entre otras restricciones, siete bancos rusos seleccionados fueron retirados del sistema SWIFT. La mayoría de los bancos del mundo, incluidos los principales de Rusia, están conectados a la red SWIFT, que significa “Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication”. SWIFT es un sistema de mensajería que transmite instrucciones entre bancos y se utiliza sobre todo para las comunicaciones transfronterizas. Cada día maneja más de cincuenta millones de mensajes y permite realizar transacciones por un valor de 5 billones de dólares (esto son 5 millones de millones), en todo el mundo. Pero no es una institución financiera ni un sistema de pagos, ya que no puede mover dinero por sí mismo. Esta organización se fundó en 1973 como una empresa cooperativa con sede en Bélgica. Conecta a unas once mil instituciones financieras de doscientos países. A pesar de algunos ataques informáticos dirigidos a bancos individuales, el sistema global es seguro, ya que se gestiona desde tres centros de datos, que pueden manejar cada uno de ellos de forma independiente, todo el tráfico en caso de fallo de uno de los otros centros de datos. Dado que SWIFT es el primer y principal actor en este ámbito, también se ha convertido en la norma del lenguaje en la comunicación financiera, de modo que los mensajes formateados según la norma SWIFT pueden ser procesados en otros sistemas, aunque los mensajes no viajen por la red SWIFT. Se supone que el sistema es neutral, pero ya se ha utilizado varias veces para sancionar a un Estado. Como es sabido, la exclusión del sistema puede utilizarse como medida coercitiva. Desde la anexión de Crimea en 2014, Rusia, que ya había sido amenazada con este tipo de medidas, ha implementado su propia red, denominada SPFS (la traducción literal en inglés sería, System for Transfer of Financial Messages). Esta alternativa a SWIFT ha sido creada, precisamente, como medida de respaldo en caso de bloqueo. Por ahora, la utilizan sobre todo las instituciones nacionales. Alrededor del 20% de las transferencias dentro de Rusia se realizan a través de este sistema. En la actualidad, la red rusa es pequeña, ya que incluye como máximo veintitrés bancos extranjeros. Además de ser un plan de respaldo, el SPFS es para Rusia una herramienta que le permite ser más autosuficiente, disminuir su exposición a Occidente y contrarrestar la supremacía del sistema financiero mundial denominado en dólares. Al igual que Rusia, China tiene su propio sistema de mensajería, el CIPS. El “Sistema de Pagos Interbancarios de China”, es ligeramente mayor y más desarrollado que el SPFS. Incluye setenta y cinco participantes directos dentro de China y mil doscientos indirectos. Su infraestructura se basa en las normas de mensajería de SWIFT. Sin embargo, el sistema está diseñado únicamente para las operaciones en yuanes chinos. Hasta ahora, el CIPS maneja sólo una fracción de las transacciones de SWIFT, ya que sólo gestiona quince mil mensajes al día. Para Rusia, el CIPS podría ser una solución más viable a largo plazo para contrarrestar las sanciones, y si el CIPS y el SPFS trabajan juntos en esto, también se acercan a su objetivo de llegar a ser utilizados internacionalmente y erosionar la posición del dólar en el sistema financiero mundial. El yuan tiene más posibilidades que el rublo de convertirse en una moneda rival del dólar estadounidense. De hecho, aunque por ahora el yuan sólo cubre el 3% de los intercambios mundiales, mientras que el dólar alcanza el 40%, el rublo sigue estando muy lejos de esas cifras. Además, el 17,5% de los intercambios entre Rusia y China se realizan ya en yuanes. Esta proporción aumentará si Rusia hace un mayor uso de la solución CIPS. Aunque el desarrollo común tardará en consolidarse, demuestra que a China y a Rusia les interesa crear relaciones independientes de SWIFT. Estas razones son, en parte, las que hacen que Rusia tenga en cuenta a China y su red CIPS para continuar con las transferencias internacionales a pesar de las sanciones impuestas. En este contexto, ambos países acordaron una asociación “sin límites” el 4 de febrero de 2022, unos días antes de la crisis. Además, el CIPS y el SPFS ya están conectados. Este trabajo conjunto podría

Países olvidados

Por Luis Daniel Álvarez V. Existen naciones que parecen estar condenadas a quedar en el olvido. Remotas menciones en la prensa, escuetos pronunciamientos de organismos multilaterales y tímidas reacciones de sus vecinos -tal vez más por necesidad que por principios- son elementos recurrentes de una realidad a la que quedaron atadas cuando el caos y la descomposición se apoderaron de ellas. Aunque siguen apareciendo en los mapas e incluso tienen representación en ciertos organismos, no son más que un remedo de Estado, aunque la expresión sea dura. La característica de quienes comparten ese tétrico panorama pareciera repetirse inexorablemente. Regímenes autoritarios que despiertan inquietudes en la comunidad internacional, pero que poco se hace para promover cambios democráticos. Cuando el caos irrumpe y el conflicto se exacerba, ya es tarde para que pueda remediarse la situación, pues la anarquía se apodera de todo, entrando en escena actores que tienen intereses de tomar territorio, incidir en la administración o colocar estructuras de control. Al principio los medios de comunicación traerán en sus ediciones notas de lo que acontece. Algunos enviarán corresponsales para transmitir desde el lugar de los acontecimientos, pero paulatinamente sustituirán la presencia por insumos de agencias que cada día se tornarán repetitivos y generales. Los mismos estarán acompañados de pronunciamientos y enérgicos exhortos que al poco tiempo se olvidarán, siendo superados por otras realidades. Así empezaron Somalia, Libia, Sudán y Siria, por mencionar algunos países, que dejaron de ser tendencia en las redes sociales y no son más que curiosos ejemplos en los que el drama se apodera de lo cotidiano, los migrantes deambulan como seres sin esencia por distintos parajes, el hambre remacha una vida de incertidumbre y los barones de la guerra y el mercado negro se tornan en la característica más relevante del día a día. Ahora le tocó el turno a Yemen, una olvidada nación que es noticia porque su territorio es escenario de la pugna entre distintas potencias regionales y desde allí se organizan ataques contra instalaciones petroleras de Arabia Saudí. Ese país sin ley sirve tal vez para reflexionar sobre lo efímera que es la atención que se presta a los casos dramáticos. A veces los asuntos se usan para fomentar posiciones electorales que luego se dejan de lado. ¿Hasta dónde llegará la atención a coyunturas como la de Ucrania y Venezuela? ¿Terminarán olvidadas como Yemen? Por el bien de la dignidad, esperemos que no. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

Obsesiones de poder destructivas

Por Félix Gerardo Arellano Porras La obsesión por el poder constituye uno de los epicentros de la reflexión política, una temática de gran vigencia; sin profundizar en su densidad, podemos destacar que tal obsesión alcanza su más negativa expresión, en la medida que el gobernante logra conformar un régimen autoritario; lo que supone el control de las instituciones, al respecto, contamos con diversos ejemplos y, en estos momentos, el caso de Vladimir Putin resulta emblemático. También en los sistemas democráticos se presenta el síndrome y dependiendo de la solidez de las instituciones, se pueden activar más eficientemente controles y limitaciones; en la región encontramos algunos casos ilustrativos. La obsesión por el poder constituye un pilar fundacional de los regímenes autoritarios, donde la lucha por el poder, alcanzarlo por cualquier vía, como la opción violenta y armada, que algunos la definen como revolucionaria, ha llenado de sangre la historia de la humanidad. Más recientemente se está extiendo la vía populista, es el caso de grupos radicales que aprovechando las oportunidades que ofrece la democracia, y manipulando con falsos discursos a la población, llegan al poder e inician un proceso de desmantelamiento de las instituciones para perpetuarse. Actualmente encontramos un amplio espectro de gobernantes obsesionados por perpetuarse en el poder, que desarrollan estrategias para conformar regímenes autoritarios, controlar las instituciones y la sociedad en su conjunto. En tales casos, la represión constituye un instrumento fundamental. Al respecto destacan, entre otros, Kim Jong-un el joven dictador de Corea del Norte, la dictadura teológica del islamismo chiita en Irán, las dictaduras comunistas de China, Cuba o Vietnam o el perverso dúo de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua. Ahora bien, el caso de Vladimir Putin en Rusia está alcanzando niveles impactantes, pues su personalismo, visión historicista y terrofaga de la dinámica política y, en esencia, la obsesión por el poder, lo están llevando a la destrucción de Ucrania, un pueblo libertario, emprendedor y pacifista. Además, no se detiene allí y amenaza a otros países fronterizos, con su obsesión por el control y la expansión. Incluso ha llegado al extremo de amenazar con el tema nuclear, para chantajear al mundo libre. La obsesión de poder y su formación en el mundo del espionaje, lo han anclado en el pasado. Una visión historicista, determinista y anacrónica, que repite insistentemente para manipular y adoctrinar. Pero no todo el pueblo ruso sigue la línea y la protesta social contra la invasión no se detiene.  Como parte de la obsesión por el poder, resulta necesario exacerbar el nacionalismo, las falsas superioridades, la xenofobia y construir un mítico y glorioso pasado que se debe retomar.   Otro elemento fundamental tiene que ver con la construcción de los enemigos externos, culpables de la destrucción de la gran nación y, sobre ellos, las peores expresiones como ejemplos de la perversidad. Manipulaciones que forman parte de las practicas comunes en la dominación política autoritaria y, con las nuevas tecnologías de las comunicaciones, particularmente con las redes sociales, se han potenciado facilitando las llamadas guerras hibridas de manipulación, desinformación y descalificación, para cohesionar a los fanáticos y debilitar las democracias y los valores liberales. Pero pareciera que la obsesión de poder de Putin, se convierte en su peor enemigo y lo lleva a la construcción de escenarios equivocados. En el mes de enero del presente año, se albergaba la esperanza que Putin se podía transformar en el estadista de cambios en el orden de la seguridad europea. Utilizando la presión de las fuerzas armadas rusas rodeando Ucrania desde tres frentes, forzar la negociación de las condiciones de seguridad, en especial el papel de la OTAN; empero, la obsesión del poder a nublado sus cálculos y lo ha llevado a realizar el zarpazo de la invasión. Ahora se consolida como el invasor de un pueblo libertario. Las obsesiones del poder seguramente le llevaron a dar por cierta, la tesis de la intervención quirúrgica. Entendida como una acción puntual, rápida y sin mayores costos; para dominar a Ucrania; lo que ha resultado un error. Entre los cálculos equivocados también se incluye la sobredimensión de las debilidades y contradicciones al interior de occidente, que permitirían repetir las experiencias de Georgia, Crimea y el Donbas, donde la reacción de occidente fue débil, en algunos casos indiferente. En el caso de la invasión a Ucrania, los hechos están demostrando lo contrario. En estos momentos, paradójicamente Putin, luego de promover desde hace algún tiempo una guerra hibrida para debilitar las instituciones occidentales, la invasión de Ucrania está logrando la consolidación de la OTAN, la Unión Europea y el diálogo transatlántico y, lo que puede resultar más grave para su ego, también se está deteriorando su liderazgo mundial, incluso perdiendo admiración de algunos grupos radicales. La soberbia también forma parte de la obsesión de poder, en tal sentido, Putin no reconoce errores, ni quiere pasar la página; por el contrario, opta por avanzar en la destrucción, asesinado un pueblo inocente. Es un nuevo Zar, ha acumulado mucho poder y seguramente sus asesores mienten para mantener sus privilegios.  En nuestra región desafortunadamente también contamos con expresiones de la obsesión por el poder, de regímenes autoritarios, entre otros, los hermanos Castro y su camarilla en el poder, quienes por décadas han destruido la isla y reprimido su pueblo, que no cree en la farsa del “hombre nuevo”, como lo pudo demostrar en pocos minutos de libertad y profunda protesta popular, el 11 de julio del 2021. Una reacción espontánea y de alcance nacional que evidenció el anhelo de libertad y el rechazo a la dictadura. Pero el legítimo sueño de libertad está siendo reprimido brutalmente. En la línea de la obsesión por el poder en marcos autoritarios, un lugar estelar lo ocupan la pareja de Daniel Ortega y Rosario Murillo destruyendo la democracia en Nicaragua y violentando profunda y sistemáticamente los derechos humanos de su población, mediante una represión feroz, con el objetivo de perpetuarse en el poder para beneficio de su familia y aliados. La obsesión por el poder también

Un nuevo Medio Oriente

Por Luis Daniel Álvarez V. Hace algunos días, el desierto del Néguev en Israel fue noticia, pues allí se desarrolló una conferencia que sigue mostrando que otra realidad va imponiéndose, en la que la paz, los temores comunes y las ganas de crecer, pueden superar a las actitudes panfletarias y discursos plagados de lugares comunes que tradicionalmente se esgrimen. Al lugar concurrieron los ministros de relaciones Exteriores de Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Egipto y Marruecos, quienes fueron recibidos por el máximo responsable de la diplomacia de Israel, Yair Lapid. En el encuentro también participó el secretario de Estado de los Estados Unidos de América, Anthony Blinken. Atrás quedaron los enconados sentimientos de odio y rencillas. La meta es avanzar en un escenario mucho más diáfano y coherente de intercambio y desarrollo que se viene estructurando desde que se impulsaron los denominados Acuerdos de Abraham, una vinculación sin precedentes que se diseñaba pormenorizadamente aprovechando las novedosas visiones de distintos actores en la zona. Incluso, hasta Sudán, país cuestionado durante años por su crisis interna y por el manejo de los derechos humanos, una vez desplazó del poder al dictador Omar al Bashir, mostró interés en normalizar sus relaciones con Israel, pero un golpe de Estado en octubre de 2021 creó un clima de incertidumbre en el país africano, frenando la posibilidad de concretar esos acercamientos. Además de los buenos deseos para marchar juntos en pos del entendimiento, y de la disposición a seguir atando los vínculos, los asistentes a la reunión ratificaron la construcción de un frente común para detener la influencia de Irán, considerando todos que ese país representa un peligro dada la naturaleza de su modelo. Tal vez, sin proponérselo evidentemente, ese Estado se ha convertido en el catalizador que ha llevado a que actores con concepciones muy diferentes se dieran la mano y pasaran la página a la conflictividad de una región en la que las rencillas y las disputas están a la orden del día. De las alianzas que existen tal vez Israel pueda influir definitivamente en los procesos internos de sus aliados y evidenciar que una democracia plena y sólida es el mejor vehículo para poder avanzar. Salvo el anfitrión y Estados Unidos de América, los asistentes se caracterizan por su precario respeto a la dignidad y por intentar realizar rimbombantes actividades, inclusive de naturaleza deportiva, para darse a conocer y buscar silenciar las críticas hacia su manera de actuar. Cabe acotar que si bien puede criticarse internamente la manera en la que se comportan Israel y Estados Unidos, los comentarios u opiniones no tendrán las mismas consecuencias que si se hacen en alguno de los otros lugares. La actividad se desarrolló en Sde Boker, ciudad ubicada en el desierto de Neguev, sitio emblemático fundado a la luz de un kibutz, en el que uno de los padres del Estado de Israel, David Ben Gurión, pasó sus últimos días. La zona es probablemente el mejor ejemplo de que las adversidades pueden aprovecharse y erigirse en fortalezas. De allí que así como el progreso se impuso al desierto y floreció en la esperanza, encuentros como el que se dio en ese lugar pueden presentar la disyuntiva entre mantener a la región en un arenoso foso, o por el contrario, caminar juntos por la paz, derrotar a los que no quieren un camino de libertad y darle el soplo democrático a una zona, que sin lugar a dudas necesita institucionalidad. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

Rusia bombardeada

Por Agustín Urreiztieta  No es uno, sino dos países destruidos por esta guerra. Ucrania, atacada por el ejército ruso, ha visto sus ciudades convertidas en campos de batalla. Pero también Rusia está sufriendo una forma de destrucción, o de regresión mental, económica y política. Putin usa otro tipo de misiles, tan destructivos como los que caen en Ucrania. A partir de la caída de la oxidada cortina de hierro en 1989, el pueblo ruso miró el futuro con esperanza. La democracia daba sus primeros pasos, mostró señales de estabilidad y de anclaje en la sociedad. Se elige a Boris Yeltsin como presidente y, entre crisis económica y sobresaltos políticos, se produjo una primera etapa de desmantelamiento del “Ancien Régime” soviético y siembra de democracia.   Putin llega en 1999 para apuntalar un gobierno menguante. Yeltsin lo designa como primer ministro y sucesor y, a partir de ese momento, comienza su buena estrella: en el 2004 es reelecto por aclamación (obtuvo el 73% de los votos), en el 2008 se produce el enroque con Dimitri Medvedev como presidente y Putin como primer ministro. Luego, nuevas elecciones en el 2012, empañadas de acusaciones de fraude, más otra reelección en 2018, para terminar la ristra con un referéndum en el 2021 que le otorga dos periodos adicionales. Putin terminaría su reinado en el 2036. ¿En qué estado se encontrará Rusia en ese momento? Pronóstico reservado.  Por suerte, sus volteretas políticas fueron acompañadas por un entorno macroeconómico favorable. En efecto, con el comienzo del nuevo siglo, los crecientes precios del petróleo, mayores inversiones extranjeras, mayor consumo interno y mejor estabilidad política, reforzaron el crecimiento económico de Rusia. Los números hablan por sí solos. A finales de 2007 el país disfrutaba del noveno año de crecimiento continuo, con una media del 7% desde la crisis financiera del 1998. En el 2007, el PIB de Rusia fue el sexto más grande del mundo. El salario medio fue de unos 640 dólares al mes a principios de 2008, comparado con 80 dólares en el 2000. Aproximadamente el 14 % de los rusos vivían por debajo del umbral de pobreza en 2007, muchos menos comparado con el 40 % del año 1998. Esta ola de prosperidad creciente le llevó a la cresta de la popularidad y apoyo institucional. Rusia, bajo el mando de Putin, se insertaba con éxito en los circuitos financieros, comerciales y políticos del mundo civilizado. No en vano en el 2007 la revista Times lo consideró el “Hombre del año”. Eventos geopolíticos, empero, mostraban inequívocamente el ruido y la furia del teniente coronel Putin, ex agente del KGB. Aplastamiento de la oposición, extinción de movimientos autonomistas dentro de Rusia y en sus estados limítrofes. Destrucción de Chechenia, reconocimiento de republiquetas extirpadas de los territorios de Georgia, Moldavia y Azerbaiyán y, finalmente en el 2014, el zarpazo a la península de Crimea y hoy, la invasión a Ucrania. No obstante, la suerte no es infinita. El apoyo popular sufre vaivenes y la economía de un país globalizado como Rusia también acusa reveses. Así, los números de empleo, inflación, salud, educación, vivienda, se antojan díscolos a sus designios. Tras la invasión a Crimea y luego a Ucrania, en un tris, Rusia pasó de ser un miembro respetado de la comunidad internacional, a ser un país paria. No puede vender sus materias primas, sus bancos fueron expulsados del sistema SWIFT de pagos, no puede emitir deuda, su calificación crediticia la tiene al borde del precipicio de la insolvencia. El rublo, masivamente devaluado y sus índices bursátiles caen en barrena. Por su parte, las empresas extranjeras, empleadoras y creadoras de riqueza, abandonaron muy raudas las estepas rusas, dejando en la calle a miles de empleados (solo la francesa Renault despide más de 40 mil). Dentro y fuera de Rusia, sus deportistas no compiten, sus músicos no interpretan, sus empresarios no invierten, sus científicos no investigan y así, un trágico etcétera de consecuencias inauditas e insólitas para un pueblo que soñó y… ¡probó! la libertad, el progreso económico y social en un gran país. No sorprendería ver, en un futuro no muy lejano, a millones de desempleados y menesterosos rusos haciendo fila en las sopas populares. El bombardeo de Putin sobre su propia economía es devastador. En su desespero, el presidente ruso desata su furia. Llama a sus oponentes “mosquitos” que hay que escupir, y pide la “purificación” de la sociedad de estos “traidores” alineados con Occidente. También, en un reciente discurso delirante, señaló a otro enemigo: el enemigo interior, en términos especialmente preocupantes. Utilizó palabras de otro tiempo, del estalinismo, de la Guerra Fría, de una época que se creía superada. Fustigó a la “quinta columna”, es decir, al enemigo interno, a los “traidores nacionales” dispuestos a “vender su patria”. La palabra “purificación” es obviamente la más aterradora, presagiando lo peor para aquellos que se atrevan a oponerse a la “operación militar especial” en Ucrania.  Mas allá de los misiles lanzados sobre su economía y el cañoneo despiadado en contra de la oposición política, la libertad de expresión también ha sido su objetivo. Así, Dmitry Muratov, director del diario ruso Novaya Gazeta, Premio Nobel de la Paz 2021, anunció esta semana la suspensión de la publicación de su periódico hasta el final de la guerra en Ucrania. Acababa de recibir una segunda advertencia de las autoridades, y prefirió escabullirse temporalmente antes de que le retiraran la licencia. Hay que recordar que la Novaya Gazeta era el periódico de Anna Politovskaya, la periodista asesinada en Moscú en 2006 tras cubrir la guerra de Chechenia. Se trata de una tragedia para Rusia, que pierde su última fuente de noticias independientes en un momento en que éstas son aún más importantes en la niebla de la guerra. Pero es evidente que ese es el objetivo de Vladimir Putin: que los 140 millones de rusos sólo tengan acceso a una fuente de información, la suya. Desde el comienzo de la guerra, otros importantes medios de comunicación han cerrado, como Radio Eco de Moscú, fundada durante el periodo de apertura “Glasnost” de Gorbachov, y el canal

PUTIN ESTA PERDIENDO SU GUERRA

Después de mas de un mes de intensos e indiscriminados bombardeos por parte del ejército ruso a las principales ciudades de Ucrania, los mismos no han logrado someter a los lideres, ni al pueblo ucraniano, los cuales resisten y combaten con determinación y con tal ferocidad, que ya esta haciendo mella en la moral de los combatientes rusos. Hasta ahora, los rusos han logrado someter a muy pocas ciudades, a costa de su devastación, llama la atención el caso de las ciudades de Jarkov y Mariúpol, ubicadas en el este de Ucrania. En el caso de esta última, según su alcalde señalo que, ha sido destruida en un 90%, incluyendo blancos civiles como hospitales, escuelas y complejos residenciales, permaneciendo aun en la ciudad cerca de 100.000 (cien mil) personas atrapadas en el medio del fuego de ambos bandos, en esa ciudad se vive una desesperada situación humanitaria, ya que no hay agua, ni electricidad, ni comida. Pero tampoco pueden ser abastecidos, ni pueden ser evacuados, ya que no se han respetado los corredores humanitarios. Esta es una guerra fratricida, sin ningún sentido (como casi todas). Es importante recordar que entre los rusos y ucranianos, hay muchas más cosas en común que los unen, que las que los separan, existen muchas familias cuyos miembros se encuentran atrapados a ambos lados de la frontera, sin sentirse parte de la “Guerra de Putin”. Es una guerra ilegitima, que ha producido la condena y el repudio de la mayoría de la comunidad internacional, así como protestas en la misma Federación Rusa, que a pesar de estar prohibidas, hasta ahora tienen un saldo de más de 20.000 (veinte mil) rusos detenidos, por manifestar. Básicamente los argumentos de la invasión rusa se basan, en tres premisas: El temor que produce en Rusia, a la decisión de los ucranianos de acercarse a la Europa democrática, al mundo libre y a occidente. Con lo cual Ucrania podría entrar en el paragua de la OTAN. En relaciones internacionales existe un principio muy manoseado y manipulado que se denomina el respeto de “la autodeterminación de los pueblos” y es obvio que la mayoría del pueblo ucraniano, decidió por la democracia y la libertad. El supuesto asesinato de población prorrusa ubicada en la región del Dombas, donde desde el 2014 se realiza una guerra de baja intensidad entre tropas de Ucrania y rebeldes financiados y armados por Rusia. Con el objeto de replicar la situación de Crimea. Esta guerra ha generado victimas en ambos bandos y no es invadiendo militarmente y violando el Derecho Internacional como se resolverá esa situación. La supuesta liberación del pueblo ucraniano de un “régimen asesino, genocida y nazi”, que los oprime. La realidad es que el Presidente Volodymyr Zelensky, ha fortalecido su liderazgo, no solo a lo interno de Ucrania, sino internacionalmente. Ha motivado a los ucranianos a defender su pais hasta las ultimas consecuencias. Además, es una realidad que la mayoría de la población civil de Ucrania, huye de la guerra, hacia la frontera con los países europeos y no hacia Federación Rusa. Transcurrido mas de un mes del inicio de la invasión, ya han fallecido en tierra ucraniana siete generales rusos y por su puesto un número mayor de oficiales y militares, los rusos hablan de una cifra cercana a 2.000 (dos mil) militares, la inteligencia norteamericana habla de más de 12.000 (doce mil) y los ucranianos, estiman que son más de 15.000 (quince mil). Algunas organizaciones internacionales han cuantificado en cerca de 4 (cuatro) millones los ucranianos que han cruzado la frontera hacia Europa, y sumando los desplazados la cifra aumenta a 10 (diez) millones. En cuanto a la cifra de civiles fallecidos en el conflicto, se habla de varios miles. Pero el drama que esta implícito en estas cifras, es indescriptible, solo se puede pensar que en este mes de guerra se ha abierto una profunda herida que solo se curara con el paso de algunas generaciones, mientras tanto, la frontera se convertirá en una profunda trinchera que dividirá mas a los dos países, que comparten muchas cosas entre ellas una historia y una religión común. Finalmente, Rusia señalo este viernes, que cambiaría su estrategia y que consolidaría los territorios tomados al este de Ucrania, lo cierto es que Rusia sabe que ya perdió esta guerra, que se continúa librando en varios frentes, en el comunicacional, en el económico e incluso en el terreno. A los rusos, solo le queda salirse de este conflicto antes de que las consecuencias de la misma continúen aumentando y el costo para Putin y Rusia, sean tan grande que no puedan salir.

Un mundo en violencia

Por Félix Gerardo Arellano Porras La cruel invasión de Rusia a Ucrania pareciera que consume la atención internacional y, el Presidente V. Putin de Rusia, seguramente celebra que está arrastrando a las democracias a las trampas del autoritarismo, concentrando la atención en los temas de seguridad y defensa en su expresión militar y bajo el paradigma de la lucha por el poder; desplazando la agenda liberal de las libertades, la institucionalidad democrática, los derechos humanos. Pero debemos estar atentos y alertas, pues simultáneamente a la invasión a Ucrania, coexisten otras guerras y múltiples violaciones de los derechos fundamentales del ser humano en diversas partes del planeta. Con la invasión de Ucrania la amenaza de una gran guerra está regresando, pero debemos tener presente que ya estamos enfrentando varias y complejas guerras, y los conflictos están cambiando, coherente con la naturaleza de las relaciones internacionales, donde lo permanente es el cambio. Al respecto, cabe destacar: “No es suficiente con decir que hay más conflictos intra que interestatales. En un mundo que es tan multinivel como multipolar, los conflictos también tienen diferentes niveles: la mayoría de los conflictos tienen fuertes raíces locales, pero suelen ser manipulados por poderes externos o secuestrados por ideologías transnacionales” (Guéheno, crisisgroup.org). En la situación que nos encontramos, pareciera que la invasión de Ucrania, agrava el panorama que se fue desarrollando en el contexto internacional, producto de la pandemia del covid-19 que, en un primer momento, concentró la atención de los gobiernos en sus prioridades nacionales y, algunos de ellos también asumieron posturas militaristas, llegando incluso a rechazar esfuerzos de cooperación internacional. Tal situación, si bien se fue superando con el tiempo, no podemos negar que ha representado un desplazamiento de la atención de la comunidad internacional, reduciendo el interés sobre otros graves conflictos y, en particular, sobre las violaciones de los derechos humanos. En ese contexto, la Memoria Anual de la organización Médicos sin Fronteras del 2020, destaca, entre otros: “Muchas crónicas de 2020 dicen que la COVID-19 paró el mundo. No es del todo cierto. No hizo desaparecer las guerras, la desnutrición y las demás epidemias. En Siria, Yemen, Etiopía, Camerún, Burkina Faso, Níger, Mozambique o Sudán, no hubo treguas en el conflicto y seguimos trabajando sin descanso. En Centroamérica y México, familias enteras cruzaron infiernos para llegar a un lugar seguro; a las puertas de Europa, el mar y los desiertos siguieron tragándose a gente. Cientos de miles de seres humanos necesitaron atención médica –muchas veces la más básica– para sobrevivir y la COVID-19 solo nos trajo más obstáculos para llegar hasta ellos”. Adicionalmente, en el Informe sobre: “La Acción Humanitaria en el 2020-2021” presentado por el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria y Médicos sin Fronteras, resaltan: “El recrudecimiento de la situación en Afganistán con el retorno al poder de los talibanes, el agravamiento de la eterna crisis que sufre Haití, el terrible impacto de la guerra en Tigray (Etiopía) o el continuo crecimiento de las cifras de personas refugiadas o en situación de desplazamiento forzado a escala mundial, por poner tan solo algunos ejemplos de situaciones que generan necesidades humanitarias, bastarían para confirmar que el contexto internacional va más allá de la pandemia” Por su parte, Amnistía Internacional en su Informe Anual 2020-2021, entre otros, destaca que: “La pandemia puso al descubierto las devastadoras consecuencias del abuso estructural e histórico de poder. La pandemia de COVID-19, tal vez no defina quiénes somos, pero sin duda ha puesto en evidencia lo que no deberíamos ser. La gente lo vio claro y volvió a alzar la voz: para protestar contra la desigualdad; para protestar contra la violencia policial utilizada de manera desproporcionada contra las personas negras, las minorías y la gente pobre o sin hogar, y para protestar contra la exclusión, el patriarcado, la retórica de odio y la conducta cruel del liderazgo supremacista… Las protestas públicas contra la represión y la desigualdad inundaron las calles de muchos países —como Bielorrusia, Polonia, Irak, Chile, Hong Kong o Nigeria—, y el liderazgo ejercido por defensores y defensoras de los derechos humanos y activistas de la justicia social en todo el mundo, muy a menudo con riesgo para su seguridad, nos impulsó a actuar… Tras años de fracaso colosal, 2020 vino a confirmar que nuestras instituciones políticas internacionales no están a la altura del propósito global al que deberían servir” Recordando otros aportes importantes, cabe señalar que el Informe Anual para el año 2021 de la organización Human Rights Watch, incluyó 102 países que enfrentan denuncias que van, desde irregularidades, hasta flagrantes violaciones de los derechos humanos por parte de los gobiernos. Por otra parte, la BBC Mundo ha alertado recientemente, en: “Más allá de Rusia y Ucrania: 6 conflictos armados que están ocurriendo en el mundo” (15/03/2022, bbc.com), sobre los casos de: Etiopia, Yemen, Myanmar, Siria, Militantes Islamitas en África, y Afganistán. Por su parte, International Crisis Gruop, en sus informes y boletines, mantiene el seguimiento de la situación de unos setenta países considerados como áreas abiertas de conflicto o con posibilidades de conflicto. Adicionalmente, las Naciones Unidas y, en particular la Oficina del Alto Comisionada para los Derechos Humanos que actualmente dirige la Sra. Michelle Bachelet, mantiene un seguimiento lo más exhaustivo posible de la grave situación de los derechos humanos a escala global. Utilizando los limitados instrumentos jurídicos de que dispone y frente a enormes adversidades, desarrolla una observación y evaluación sobre la grave situación que se presenta en muchos países, donde los gobiernos están desarrollando prácticas autoritarias y violaciones sistemáticas de las normativas de los derechos humanos. Ahora bien, no le debemos pedir a las organizaciones internacionales que desarrollen acciones sobre las que no tienen competencias o que nos corresponden a los ciudadanos y nuestras organizaciones políticas y sociales. La Oficina del Alto Comisionado está desarrollando una intensa labor, pues las limitaciones y adversidades son enormes; empero, resulta relevante que no se está cruzando de brazos y la denuncia y el seguimiento se mantienen. Adicionalmente, debemos reconocer que las instancias