INVASION A UCRANIA Y LA BLITZKRIEG RUSA

Finalmente, Rusia concretó la invasión a Ucrania, lo que desde hace varios meses se veía venir y que era una decisión tomada por parte de Putin. Que también fue confirmada hace más de una semana la inteligencia norteamericana, la cual había señalado que los comandantes de las unidades rusas, trasladadas a la frontera, tenían la orden de invadir. Sin embargo, preocupa que algunos lideres occidentales parecen sorprendidos con esta acción militar rusa. Esta “Guerra de Putin” constituye un retroceso en las relaciones internacionales, porque es una flagrante violación al Derecho internacional, ya que ningún pais tiene el derecho a proclamar la independencia de una parte o región de otro país soberano, de forma unilateral, con la intención de desmembrarlo, como ya se hizo con Georgia, en los casos de Osetia del Sur y Abjasia y en la misma Ucrania con la península de Crimea. Así que los países que apoyen la invasión rusa a Ucrania se ponen al margen del Derecho Internacional. Pero más aun, está claro que la “Blitzkrieg Rusa”, ya no busca “proteger a la población pro rusa” de las regiones de Lugansk y Donetsk, sino tomar toda Ucrania. El verdadero objetivo es tomar la ciudad de Kiev y deponer al gobierno democrático del presidente Zelensky y luego allí, montar un gobierno títere de Rusia, que se encargue de revertir la “occidentalización de Ucrania” y la someta al juego geopolítico de Putin. Un principio ampliamente aceptado en las relaciones internacionales, que se usa siempre a conveniencia es “el respeto a la autodeterminación de los pueblos”. Pues bien, desde la salida del poder de Yanukovich, está muy claro que los ucranianos, en su gran mayoría, han reiterado que quieren incorporarse al mundo libre, que prefieren vincularse a Europa y no a Rusia. Es importante analizar la actuación de la diplomacia en los últimos dos meses de este conflicto, hemos visto como se utilizan y manipulan términos como terrorismo, soberanía, protección de la población y genocidio, entre otros. Los países occidentales están utilizando las sanciones, como mecanismos de presión a Rusia, pero las mismas han sido incapaces de lograr una solución pacífica. Lamentablemente los tiempos en que estas sanciones logren su objetivo, serán muy tarde para cientos de miles de ucranianos, que han tenido que huir de su pais o que sencillamente caigan producto de las bombas y balas rusas defendiendo su pais. Hay que realizar un análisis sobre la capacidad de actuación de la Organización de Naciones Unidas y sus distintas agencias organizaciones. Un caso especial es la vigencia del Consejo de Seguridad y su capacidad para mantener la paz internacional. La conformación actual y diseño de funcionamiento de este Consejo, lo hace inoperante ya que es muy difícil tomar decisiones en situaciones, donde estén en juego los intereses de alguno de los cinco países que son miembros permanentes y que tienen poder de veto en las decisiones. Rusa es una potencia militar, muy superior a Ucrania, por eso la decisión de Rusia, de ordenar la invasión militar a Ucrania en el momento que se encontraba reunido el Consejo de Seguridad de la ONU, tratando el tema, parece la guinda de la torta, para comenzar, de forma seria la reforma de todos los entes que pertenecen a la Organización de Naciones Unidas. “Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho”. Miguel de Unamuno

Notas sobre Alemania Occidental

Alemania del Oeste. 1974- 1979. A Bonn llegué a finales de 1974. Venia de Chicago, donde estuve  adscrita al Consulado de Venezuela.  La entonces capital Federal, para algunos la Aldea Federal, la capital secreta era por supuesto, Berlín. El Embajador era Walter Brandt. Lo sustituyo en 1975, Armando Molina Landaeta. En 1978, fue nombrado Embajador,  Francisco Sucre Figarella. A Sucre, lo había conocido cuando fuera Cónsul General, en Paris y yo Tercer Secretario, en la Embajada. Él era muy amigo de mi Papa, desde que compartieron estancia en la Seguridad Nacional y el Campo de Concentración, de Guasina. La Embajada estaba ubicada en un suburbio cerca de la capital, Bad Godesberg. Nuestro domicilio era Bonn- Bad Godesberg. Para mí fue una designación que no esperaba. De la “windy” y cosmopolita Chicago, a la idílica y tranquila Bonn. La preocupación al menos para mí, fue el reto de aprender alemán. Una lengua de la cual  no tenía conocimiento alguno.  Esto lo asumí  como tarea inmediata. Tuve la suerte de tener una excelente profesora. Al principio tuve que afrontar el aprendizaje básico de la gramática. Sin una buena base de esta, difícilmente se puede empezar a entenderlo y hablarlo. Mas adelante tuve un profesor  de conversación. Mi guía. Con el maestro Genau, aprendí a elaborar las primeras frases. Además, por cuenta propia, me hacía sugerencias y hasta planes para conocer y viajar por Alemania Occidental, los fines de semana, entre primavera y otoño. Viajar era un ejercicio fácil, la red de  autopistas y carreteras federales es amplísimo. Por todo el País, y en perfecto estado. En esa época no se pagaba peaje alguno.  Alemania es un país bonito, muy verde, montañoso, landas y ríos. La gente es ordenada, disciplinada, amable, cordial y sencilla.  La Misión tenía un amplio personal diplomático, con responsabilidades específicas. Esto incluía una sección consular, una agregaduría militar y una de prensa. Inicialmente mi responsabilidad fue  ocuparme de  asuntos políticos. Más adelante el área económica. Luego de la experiencia y trabajo consular  en Chicago, a veces muy rutinaria, este cambio fue muy satisfactorio. Mi paso y trabajo en Alemania, fue realmente una enseñanza completa en el Oficio y por supuesto me dio más seguridad y conocimiento de la tarea diplomática. A pesar que mi rango era de Segundo Secretario, esto no fue obstáculo para relacionarse con gente en el ámbito político y  económico.  En Alemania Occidental el acceso a la información y la disponibilidad de los responsables, para intercambiar información siempre fue abierto y accesible.   En la parte económica, la información actualizada a la cual se podía acceder era amplísima, de los  ministerios con responsabilidades comerciales y económicas, bancos, instituciones privadas y otras asociaciones. Además de estas fuentes teóricas, se invitaba a los funcionarios diplomáticos que trabajaban en el área, a conferencias, ferias,  en Bonn, o en otras ciudades alemanas.  Venezuela participaba con regularidad en ferias especializadas, con la presencia de representantes del sector privado. Entre ellas la Feria Alimentaria de ANUGA, en Colonia.  Tengo entendido que la asistencia de empresas venezolanas a esta Evento, el más importante en su género, en Alemania, ha continuado. La más reciente, en 2021. En el área política, los funcionarios diplomáticos encargados de  seguir el acontecer político,  eran invitados a atender las convenciones anuales, de los Partidos políticos alemanes. Tuve la oportunidad de asistir a estas citas anuales, del Partido Social Demócrata (SPD), del Partido Social Cristiano (CDU) y del Partido Liberal (FDP).  Estos contactos eran normales, ya fuese con  representantes del o los Partidos en el Gobierno, o en la Oposición.  Los Congresos  anuales se realizaban en Bonn,  o en otras ciudades del Estado alemán. Realmente esta experiencia e intercambio para mí fue de un aprendizaje que aún tengo presente.  Reconozco y agradezco esa oportunidad única de actuar como diplomático, en un país tan importante. Insisto con el rango  de Segundo Secretario, el trabajo y participación fue de actividad constante. Era de rutina normal estar en contacto con el funcionario que tenía la responsabilidad de hacerle seguimiento a la relación bilateral. De manera que con cierta periodicidad iba al Ministerio de Relaciones Exteriores, para intercambiar, tramitar asuntos  de interés en la relación bilateral. Asimismo podían servir de intermediarios en el caso que hubiese que hacer gestiones ante otros organismos públicos o del sector privado. En el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores  los funcionarios con excepción del rango de Embajador, habían creado una asociación integrada por diplomáticos alemanes,” JuniorenKreis”. Esta asociación organizaba mensualmente reuniones, con los diplomáticos extranjeros acreditados en Bonn. Se invitaba a algún ponente o representante de organismos públicos o privados, para una charla social y distendida.  Y así conocer y escuchar de los avances de ese país, en diferentes campos. Político, Económico, Comercial y Cultural. Sobre todo y a través de estos encuentros, la relación con los colegas del Ministerio de Exteriores y de las Embajadas residentes en Bonn, fue más fácil, en lo formal y en lo personal De manera que había un contacto permanente, de trabajo y social. Los colegas alemanes por lo general hablaban inglés y francés, y sin embargo mostraban interés e incentivaban a conocer y hablar alemán. Asimismo, el funcionario que tenía a su cargo el seguimiento de las relaciones bilaterales, en el caso de Venezuela, hablaba, además, castellano. Ciertamente mi experiencia como “junior diplomat” fue de las mejores, sino la mejor, después de haber trabajado en la Embajada en Paris, y en los Consulados Génova y Chicago. En Alemania tuve la oportunidad  de ejercer plenamente  este oficio diplomático, en el mejor sentido de la palabra, en una etapa intermedia entre el inicio y la mitad de la Carrera. En Bonn estaban acreditadas casi todas la Embajadas del Mundo. En el caso de Latinoamérica, todos tenían una representación diplomática, de México hasta la Argentina. Ocurría un caso sino atípico, no muy diplomático, México era el único país que, para ese momento, mantenía la Embajada en Colonia, una ciudad muy cercana a la capital Federal. Tanto Bonn como Colonia y Dusseldorf están ubicadas en

Colombia: tendencias electorales

Colombia se prepara para un intenso proceso electoral en el presente año, que contempla: la elección de los representantes al Congreso, 108 Senadores y 188 Representantes, prevista para el próximo13 de marzo. Ese mismo día tres coaliciones electorales definirán su candidato para la elección presidencial, cuya primera vuelta se efectuará el 29 de mayo y, de ser necesaria, la segunda vuelta está programada para el 19 de junio. Dadas las condiciones prevalecientes en el proceso, todo indica que reproduce la tendencia de fragmentación polarizada que ha caracterizado las recientes elecciones en la región, que conlleva negativas consecuencias en términos de gobernabilidad, convivencia, crecimiento económico sostenible y bienestar social. La fragmentación se manifiesta por la cantidad de partidos políticos que participan en las elecciones legislativas o de candidatos que compiten en la contienda presidencial y, como todo fenómeno social, genera varias lecturas. Desde una perspectiva optimista, puede reflejar avances en el reconocimiento de la diversidad y complejidad de la realidad que vivimos. Se forman diversos grupos políticos para expresar la opinión de la sociedad frente a la compleja agenda de temas que caracterizan la realidad social. Obviamente en la dinámica democrática es posible que se conformen grupos que promueven temas discriminatorios y de exclusión, entre otros, xenofobia, aporofobia, nacionalismo o racismo. La diversidad que conlleva la fragmentación también puede estimular una mayor participación de la población en los procesos electorales, en la medida que temas que le resultan prioritarios se posicionan en el debate político y estimulan el ejercicio del voto, lo que puede contribuir a reducir la marcada abstención que está caracterizando las elecciones en varios países. Pero la fragmentación también genera dispersión del voto y, en consecuencia, la dificultad de poder alcanzar el triunfo. Situación que se podría superar si los diversos grupos políticos logra construir una plataforma unitaria, que incluya en su agenda o programa de trabajo los diversos temas de interés de la sociedad. Por otra parte, la creciente fragmentación también puede evidenciar la crisis del sistema político que enfrentan varios países de la región, que se expresa, entre otros, por la desconexión de los partidos y los políticos con la realidad social; el descontento y rechazo de la sociedad contra los partidos tradicionales; la formación de alianzas oportunistas y movimientos efímeros, que solo responden a una coyuntura electoral. También la fragmentación representa una expresión de los personalismos, las agendas personales y, en alguna medida, el deterioro institucional y moral de los partidos, que se vinculan con prácticas ilícitas como: corrupción o lavado de capitales, lo que genera el dinero negro en las campañas electorales. Todo ese conjunto de factores alimenta la antipolítica, el rechazo radical e irracional de los partidos políticos, instituciones fundamentales para el funcionamiento de la democracia. La antipolitica, que en gran medida se fortalece con la tecnología de las comunicaciones y, en particular las redes sociales; estimula y se beneficia de la fragmentación y la polarización. Algunos de los nuevos grupos políticos buscan ganar protagonismo con narrativas que propician una atmosfera de desconfianza destructiva del sistema democrático; situación que aprovechan los proyectos populistas y autoritarios, en detrimento de la democracia, las libertades y los derechos humanos. Otro elemento que caracteriza la fragmentación en algunos países de la región, es que se manifiesta de forma más acentuada en los sectores democráticos, limitando su capacidad de acción, lo que inexorablemente favorece a los grupos populistas y radicales. Se podría interpretar que la democracia se caracteriza por la diversidad y, en consecuencia, se presenta más diferencia y mayor cantidad de grupos y propuestas, pero eso acarrea la dispersión del voto que favorece a los contrarios. En una balanza, la fragmentación generar mayores efectos negativos, pero la polarización, en sus diversas expresiones, resulta más nefasta. Por una parte, tenemos una primera lectura de la polarización en la que se presenta el debate anacrónico y estéril entre derecha e izquierda, que estimula fanatismos, pasiones y hormonas, pero debilita o impide la capacidad de razonar. Por otra parte, y con un mayor nivel de complejidad se presenta la polarización entre los defensores de la democracia competitiva y los promotores del autoritarismo, que va asumiendo diversas tonalidades, definidas como: autoritarismo competitivo autoritarismo hegemónico y democracia iliberal. Una polarización mas más destructiva, pues está en juego el funcionamiento y existencia de la democracia y de los valores liberales que constituyen su fundamento. Los desafíos que genera la interdependencia compleja que vivimos y los problemas estructurales que arrastran nuestros países, no encuentran soluciones efectivas y eficientes desde las visiones radicales de la derecha o la izquierda; que han perdido sentido para construir gobernabilidad, convivencia, crecimiento sostenible y bienestar social. Ahora bien, sus discursos son sencillos, manipuladores y cautivan; empero, no resuelven los problemas y, por el contrario, crean nuevos. En ese contexto, las pasadas elecciones presidenciales en Bolivia y Perú ilustran claramente la tendencia de fragmentación polarizada y, desafortunadamente, la situación que se vive en Colombia reproduce tal dinámica. En el caso de Bolivia, la oposición democrática no logró construir unidad y participó con siete candidatos, contra el candidato del MAS, el partido de Evo Morales que, no obstante, su corrupción y prácticas autoritarias y excluyentes, mantiene un importante respaldo popular y, además, hábilmente presentó como candidato a Luis Arce, la cara fresca de un tecnócrata. El resultado estaba cantado, la dispersión del voto en los partidos democráticos tiende a garantiza el triunfo del adversario. En Perú, en la primera vuelta participaron 17 candidatos, en su mayoría defensores de la democracia y los valores liberales, pero entre otros, la insistencia de Keiko Fujimori de mantener por cuarta vez sus aspiraciones presidenciales, limito las posibilidades de la unidad y, en la segunda vuelta se evidenció la polarización anacrónica de los radicalismos, la derecha con Keiko Fujimori de Fuerza Popular y Pedro Castillo por el partido marxista radical de Perú Libre. Lamentablemente para la democracia peruana, varios ciudadanos justificaron su voto a favor de Pedro Castillo, argumentando su rechazo a Keiko Fujimori. Por otra parte, no debemos desconocer que Castillo representa a los

¿Va Putin perdiendo la jugada en Ucrania?

Por Agustin Urreiztieta Han pasado tres meses. Una crisis geopolítica tan larga deja de ser una tensión pasajera, pierde el efecto sorpresa y con ella la contundencia de un golpe táctico. Es cierto que Putin tiene el beneficio del manejo de los hilos a largo plazo y por ende dispone de mayor reflexión estratégica. Por el contrario, las democracias liberales están condenadas a la perenne maldición del corto plazo, en otras palabras, la fecha de la próxima elección y el impacto de una posible mala o buena decisión en los votos.  No obstante, ¿va Putin perdiendo la jugada en Ucrania? Puede ser una pregunta osada ante las imágenes del enorme despliegue ruso en las fronteras de Ucrania. Cerca de 150.000 soldados, tanques, aviones, buques, submarinos, equipo bélico pesado, guerra cibernética, maniobras con Bielorrusia y todo cubierto por el manto mediático de información y desinformación del cual Moscú es un artista. Pero tras tres meses de tensión, pareciera que Vladimir Putin no logrará sus objetivos y que el coste de una posible invasión de Ucrania sigue in crescendo. De igual manera, ¿Por cuánto tiempo Joe Biden puede atizar la brasa de la invasión inminente sin que nada ocurra? No es la primera vez que el temible oso ruso muestra sus garras en la frontera ucraniana, pero sí es la primera vez que plantea exigencias concretas. Esta vez, no solo intentan disuadir la entrada de Ucrania en la OTAN, también retrocede a 1997, antes de que los países de Europa Central y Oriental se unieran a la alianza militar liderada por los Estados Unidos. También recuerda oportunamente Rusia, la promesa que se le hiciera a Gorbachov en ese momento y el cacareado “ni una pulgada hacia el este” de Bush padre y su Secretario de Estado James Baker, sobre la influencia de la OTAN. En ese momento Helmut Kohl, François Mitterrand, entre otros, aseguraban a Rusia que el desmantelamiento de la Unión Soviética no implicaría la formación de un amplio frente anti ruso a través de la OTAN. Es uno de los argumentos claves de Putin: “engañaron a Rusia”. Putin manipula callado, siembra el desorden en el campo Occidental y apuesta sacar provecho de la desunión y las contradicciones de Europa. A pesar de su habilidad, es evidente que el resultado más bien presenta un frente Occidental unido, aunque con matices, tras la defensa de la soberanía ucraniana. El único país de la OTAN que se ha desmarcado es la Hungría de Viktor Orban quien, pescando en rio revuelto, acaba de firmar un acuerdo de gas con Moscú a precios de socio y amigo útil. Sin duda es muy temprano para decir que Putin ha perdido, pero el posible bluff del presidente ruso ha tenido varias consecuencias que no son motivo de celebración. El primero es que ha vuelto a implicar a los Estados Unidos en Europa mientras estaba concentrado en su rivalidad con China. Así, la administración Biden ha aprendido las lecciones de las críticas europeas, especialmente durante la caída catastrófica de Kabul del año pasado y el fiasco del submarino australiano con Francia. A todas luces, hoy juega en sintonía con sus aliados naturales. Washington también ha anunciado el envío de más tropas a Europa (aunque en números más que simbólicos) y promete severas sanciones. ¿Hasta donde se espera que llegue su rigor? Desde luego, Biden también se muestra aguerrido apuntando a cosechar la gloria del estadista campeón que resolvió la crisis geopolítica europea más importante desde la segunda Guerra Mundial. Quizás así, los números en las encuestas de aprobación le brinden un respiro. Incluso Emmanuel Macron, que hace dos años declaraba que la OTAN sufría de “muerte cerebral”, envía ahora soldados franceses a Rumania, en el Mar Negro y lleva a cabo sus movidas diplomáticas, incluso con Putin, colocándole como jugador de peso en el tablero ucraniano (también con las próximas elecciones francesas en mente, claro está). Del lado de Boris Johnson, la oportunidad es propicia para desviar la opinión pública de sus cuestionadas fiestas durante las restricciones de la pandemia. Y es así como, muy a su pesar, Vladimir Putin no consiguió dividir a Occidente. Putin, empero, aún no ha dicho su última palabra y es difícil saber qué hay en su cabeza. Se podría intuir que, tras mas de veinte años en el poder, sufre de un efecto de “bunkerizacion”, es decir, se encuentra aislado, rodeado de generales y operadores políticos complacientes, temerosos de contradecirle. Sin embargo, hay varias señales inequívocas que desaconsejan una ofensiva a gran escala contra Ucrania, lo que no impide otras tácticas de desestabilización en esta “guerra híbrida”. En primer lugar, el altísimo coste económico e incluso militar de una operación de este tipo no sería nada despreciable para Rusia. Como ejemplo, se observa que desde su cúspide en octubre del 2021 y desde el comienzo de estas tensiones en noviembre, su mayor índice bursátil ha retrocedido 20% barriendo por miles de millones de dólares la valoración de sus empresas. Por otro lado, pensar en los efectos de la exclusión de Rusia del sistema SWIFT y el dólar americano, nos daría un vistazo de la amplitud del daño en una economía globalizada. En segundo lugar, China, apoyo indispensable de Rusia, no tiene ningún interés en una guerra en Europa que desestabilizaría su economía de exportación. Es claro que los dos países no tienen los mismos intereses en este sentido. Putin, quien visitó Pekín para la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno, negoció una suerte de espaldarazo político de China lo cual no significa necesariamente una luz verde. Lo que queda es ofrecer a Putin una salida para salvar su dignidad. Esto es quizás lo que permitiría un escenario de neutralidad para Ucrania o, más bien, de no alineación militar como el de Finlandia, quien, para calmar la hostilidad de su vecino soviético después de la Segunda Guerra Mundial, optó por moderar su entusiasmo por el Occidente liberal. En este sentido, los esfuerzos se dirigen hacia la apertura de un dialogo directo

La Vigencia del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA)

Oscar Hernández Bernalette Las organizaciones   internacionales, al igual que los cuerpos vivos, sufren trasformaciones a lo largo del tiempo y del espacio. Su vigencia y su capacidad de contribuir con los objetivos fundacionales depende en gran medida de su capacidad de adaptación ante los nuevos retos y a la vigencia de los mandatos originales que le dieron sentido en un momento determinado. Siempre es un ejercicio importante evaluar la vigencia de las organizaciones a luz de contribución que pueden dar independientemente de su vocación o naturaleza. No dejan de haber escépticos que afirman que muchos OI han dejado de ser eficientes y poco contribuyen a objetivos originarios, pensemos por ejemplo en las naciones unidas (ONU) cuyo mandato fue el de preservar a paz luego de la terrible experiencia que vivió el planeta durante la segunda guerra mundial. Sin embargo, el inventario de sucesos bélicos que han originado y aún se mantienen a pesar de las Naciones Unidas generan dudas sobre su capacidad, pero, por el contrario, se nos olvida preguntar precisamente, ¿cuántos conflictos se han reducido a su mínima expresión gracias a la actuación de los mecanismos de mantenimiento y de preservación de la Paz con que cuenta la organización? . A lo largo del tiempo y no sin sus respectivas deficiencias y dificultades el propio sistema de Naciones Unidas ha logrado impulsar extraordinarios programas, que sin bien muchas veces no logran los objetivos esperados debido a razones exógenas, nos dan garantía de un mundo con mayores opciones para superar muchas de las dificultades del planeta. Pocos ponen en duda la importancia del multilateralismo como la herramienta para   buscar equilibrar todas las visiones, aspiraciones, encuentro de culturas en la búsqueda permanente de frenar las tendencias perversas del planeta, sean estas bélicas, políticas sociales y/o económicas a las que la humanidad está permanentemente sometida, por ello y en el caso de interés de la presente nota, evaluar la vigencia del SELA en la actual coyuntura regional (2022) y a la luz de las    dificultades que atraviesa la región especialmente a raíz de la pandemia (COVID19) considero es una buena oportunidad para enfrentar los retos por delante y la capacidad del organismo de contribuir al desarrollo de la región. El leit motive   desde la creación del SELA ha estado dirigido a promover un sistema de consulta y coordinación para concertar posiciones y estrategias comunes de América Latina y el Caribe, en materia económica, ante países o grupos de naciones, foros y organismos internacionales e impulsar la cooperación y la integración entre países de América Latina y el Caribe. Como le decíamos en anterior entrega, no hay quien dude de que el SELA al igual que otros organismos regionales necesitan ajustarse a los nuevos retos. Hay que evitar el solapamiento   o la duplicación de mandatos que muchas veces se repiten por lo parecido de la naturaleza entre los organismos.  Cuando los países de ALC se reunieron para crear   este sistema regional partían del principio que era necesario establecer un mecanismo permanente de cooperación económica y social intrarregional, de consulta y coordinación de las posiciones de América Latina, tanto en los organismos internacionales como ante terceros países y agrupaciones de países I.- Aunque para aquel momento (1975)  la dinámica  de las relaciones internacionales, en los campos económico y social, no era  la misma que la de los actuales  tiempos que tiene   nuevos desafíos, la región igualmente necesita  trabajar en conjunto  y   alcanzar sinergias   entre los países y otros sistemas regionales  latinoamericanos para alcanzar  un sistema permanente e  incluyente que asuma los acuerdos y principios de integración que han acordado  la mayor parte de los países de América Latina.  Aún es imprescindible propiciar una mayor unidad de los países de la América Latina, para garantizar acciones solidarias en el terreno de la cooperación económica y social intrarregional, acrecentar el poder de negociación de la región y asegurar que la América Latina ocupe el lugar que legítimamente le corresponde en el seno de la comunidad internacional y sin duda un organismo como el SELA tiene la capacidad institucional y el mandato para lograrlo. A pesar de los vaivenes, diferencias políticas e ideológicas a lo largo de los años se hace necesario igualmente, después de 47 años de su creación, un sistema permanente de coordinación intrarregional, de consulta y de cooperación de América Latina. Tema fundamental del espíritu creador y totalmente vigente es fortalecer y complementar los diversos procesos latinoamericanos de integración, mediante la promoción conjunta de programas y proyectos específicos de desarrollo. II.- Tal como lo indica el acta constitutiva, son propósitos fundamentales del SELA: a) promover la cooperación intrarregional, con el fin de acelerar el desarrollo económico y social de sus miembros; b) promover un sistema permanente de consulta y coordinación para la adopción de posiciones y estrategias comunes sobre temas económicos y sociales, tanto en los organismos y foros internacionales como ante terceros países y agrupaciones de países. Tal como reza la carta constitutiva las actividades del SELA se basarán en los principios de igualdad, soberanía e independencia de los Estados, la solidaridad y la no intervención en los asuntos internos, y el respeto a las diferencias de sistemas políticos, económicos y sociales. Asimismo, las acciones del SELA deberán respetar las características propias de los distintos procesos de integración regional y subregionales, así como sus mecanismos fundamentales y su estructura jurídica.  Tan como lo establece el artículo 5 del instrumento en comento; Los objetivos del SELA son: 1. Promover la cooperación regional, con el fin de lograr un desarrollo integral, autosostenido e independiente particularmente mediante acciones destinadas a: a) Propiciar la mejor utilización de los recursos humanos, naturales, técnicos y financieros de la región, mediante la creación y fomento de empresas multinacionales latinoamericanas. Dichas empresas multinacionales latinoamericanas podrán constituirse con aportes de capital estatal, paraestatal, privado o mixto, cuyo carácter nacional sea garantizado por los respectivos Estados Miembros y cuyas actividades estén sometidas a la jurisdicción y supervisión de los mismos; b) Estimular niveles satisfactorios de producción y suministro de productos agrícolas, energéticos

Recuperar y reinstitucionalizar: prioridades

Por Luis Daniel Álvarez V. Ese 31 de enero habían transcurrido apenas algunos días desde que lo inesperado ocurrió. El 23 de enero, una dictadura grotesca, anacrónica y vetusta, que se consideraba sólida y blindada, sucumbía ante la presión ciudadana. La cantidad de recursos que se movieron para garantizar fidelidad a la élite gobernante y el miedo imperante para aplastar cualquier atisbo de crítica resultaron insuficientes para evitar que la libertad triunfara. Contra todo pronóstico, la tiranía era una etapa superada, el déspota y sus esbirros huían cobardemente y el clamor ciudadano se erigió con su voz de protesta en ejemplo para que otras naciones desplazaran a quienes subyugaban a sus países. Con el dictador y sus acólitos y serviles fichas alejados del mando y repudiados por inmensos sectores, la tarea empezó bajo otra dimensión, pues se hizo prioritario labrar un destino diferente que superase la afrenta republicana y que permitiera una reinstitucionalización que desplazase definitivamente a un modelo arcaico en el que no hubo independencia de poderes, pues todo era manejado por el tirano a merced de sus intereses, y que garantizara la plena inserción de Venezuela en la contemporaneidad. La adornada, e incluso falsa y exagerada suntuosidad del depuesto gobierno, tenía que sustituirse por un país próspero, justo, ético y decente. A partir del propósito de diseñar un nuevo país, en el salón de ensayos del Orfeón Universitario de la Universidad Central de Venezuela, un grupo de personalidades ligadas al ámbito académico constituyó el 31 de enero de 1958 lo que hoy en día es el Colegio de Internacionalistas de Venezuela, institución ilustre y honorable que irrumpió con las banderas de la necesidad de un servicio exterior de Estado, la profesionalización de quienes tienen responsabilidades en los ámbitos internacional, diplomático y consular, y la proyección de un Ministerio de Relaciones Exteriores que cumpla sus tareas de representar a Venezuela con gallardía y altura, alejándose de cualquier atisbo de parcialidad política o intereses ocultos. Sesenta y cuatro años después el país atraviesa horas tan aciagas como las de 1958. En medio de la angustia, urge trabajar a favor de un cambio democrático en el que el gremio de los internacionalistas desempeñe una actuación fundamental, proclamando nuevamente unas banderas de fomento a la libertad, respeto a los derechos humanos y profesionalismo. Al igual que ocurrió al momento en el que nació el colegio, las tinieblas se superarán por el anhelado amanecer de esperanza en el que la reinstitucionalización de Venezuela será el punto de partida para que surja una nación desarrollada, pujante y fundamentalmente pacificada. El pasado 31 de enero el Colegio de Internacionalistas de Venezuela realizó un hermoso y sentido acto en el que a través de la virtualidad se hizo una revisión de la situación, se esbozaron las líneas para continuar luchando y se incorporaron nueve personalidades, las cuales, como Miembros Honorarios, acompañarán en la lucha por recuperar la institucionalidad conculcada en el país desde hace más de dos décadas. Aunque la situación lleva a algunos a repetir que no hay clima para festejar ni celebrar, hay que hacerlo, pues la voz contestataria para enfrentar al poder es motivo de algarabía y la ratificación del compromiso por construir mejores sociedades, que superen la actitud perversa de quienes engullen el poder y pese a creerse eternos terminan siendo arrastrados al oprobio. Ese es un factor que merece enaltecerse. Luis Daniel Álvarez V Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

El pais, sesenta y cuatro años después

Por Juan Francisco Contreras Arrieche El 31 de enero de 1958, solo ocho días después de la caída de la dictadura de Marco Pérez Jiménez, se fundó el Colegio de Internacionalistas de Venezuela (CODEIV), en la Universidad Central de Venezuela, razón por la cual ese día se celebra el día del Internacionalista en Venezuela. Por esta razón nuestro gremio está vinculado a la democracia. La caída de la dictadura (que creíamos que sería la última), produjo en el pais, un ambiente de alegría colectiva, de optimismo y esperanza. Pero también, el reto de trabajar para cambiar las cosas y construir un pais mejor. Desde 1958 hasta la actualidad, el CODEIV siempre ha trabajado para que en Venezuela se logre construir una Servicio Exterior de Estado, que este acorde con los intereses del Pais, Es importante resaltar que ese trabajo venía dando frutos, ya que hasta el año 1999, existió, una Cancillería que era respetada a nivel internacional por su profesionalismo, que competía con los mejores de la región. Este esfuerzo sostenido que tenía como sustento la Ley del Servicio Exterior del año 1962, la cual surgió del consenso político de la época.  Por supuesto que sucedieron algunas excepciones en su aplicación y uno que otro abuso (no somos suizos como diría algún político de la época), sin embargo, en líneas generales funciono bien. A partir del 2001 se realizaron tres modificaciones a la Ley, terminando en el 2013 aprobándose una Ley Orgánica de forma inconstitucional, que acabo con el esfuerzo y los recursos que se invirtieron desde el Estado venezolano para poder contar con la Carrera Diplomática. La mayoría de los profesionales que ingresaban al servicio exterior, lo hacían a través de un concurso público. Estos concursos para el ingreso que se realizaban periódicamente, con un Jurado Calificador, profesional e imparcial. comenzaron en el año 1965, hasta que, en el 2005, se decide acabar con esa práctica, ya que los “revolucionarios” que dirigen el pais y por tanto la cancillería, consideraran que no se necesitan funcionarios que representen al Estado Venezolano, sino “agentes de la revolución”. Es importante señalar que, cinco años antes de ya había comenzado la purga del personal de carrera del Servicio Exterior. Transcurridos más de dos décadas de la llegada de la “involución”, tenemos una cancillería desmantelada, disminuida y desmoralizada. Los salarios de los funcionarios, como en toda la administración pública, son humillantes, no se respetan los méritos, el esfuerzo o el trabajo, ni la antigüedad. Pero es que tampoco, se cumple con los compromisos económicos con las organizaciones multilaterales a las que pertenecemos, para colmo tampoco se cancelan los sueldos de los funcionarios que laboran en el exterior. Para la actual cancillería, solo las “cuestiones ideológicas”, tienen importancia, a pesar de los múltiples problemas que se han venido agravando. Vemos con preocupación que temas que deberían ser de Estado como el Esequibo, está condicionado por el tema ideológico. Desde hace muchos años no se hace referencia en los foros internacionales sobre la reclamación del Territorio Esequibo, no hay ningún plan o política al respecto, mientras continúa avanzando el tiempo para concurrir a La Haya. El gobierno ha tenido que estar ocupándose de responder a los temas planteados en los informes realizados por los dos últimos Altos Comisionados de Naciones Unidas, debido a la constante violación de los derechos humanos en el Pais, Como mención especial, tenemos que, en la Corte Penal Internacional, por primera vez se investiga a un gobierno latinoamericano por cometer crímenes de lesa humanidad. De igual forma, desde hace muchos años se ha denunciado la presencia y actividad de grupos armados colombianos que actúan al margen de la ley, ya no solo en las fronteras, así como mafias vinculadas al narcotráfico y al contrabando y comercio ilegal de minerales, sin que exista una respuesta contundente de las autoridades del Estado. En la actualidad existen más de siete millones de venezolanos que han huido del país se encuentran desamparados, entre ellos muchos colegas que lamentablemente han tenido que dedicarse a otras actividades, no hay una política para ayudar a los venezolanos que huyen del caos que se ha convertido el pais, en muchos casos no tienen ni siquiera la posibilidad de conseguir un documento básico como es el pasaporte, cuyo sistema de citas y costo lo hace prohibitivo para la mayoría de la población. Mientras a los venezolanos se nos imposibilita conseguir pasaporte, les comento un caso que presencie, antes de comenzar la pandemia, en un consultorio odontológico de la ciudad de Caracas, al cual llegaron dos damas de rasgos marcadamente asiáticos, una quejándose de un profundo dolor en su boca y su acompañante, ninguna de las dos hablaba “ni papa” de español, la acompañante solo sabia algunas palabras en ingles. Ante la angustia de la secretaria del consultorio de no entender nada, pidió ayuda a los presentes, por lo que procedí a preguntarle a la acompañante cual era el problema, la cual solo pudo decirme “she have an emergency”, para mi gran sorpresa cuando le pedí un ID para que la anotaran en la lista, ambas tenían pasaporte venezolano. El caso venezolano, donde cada cierto tiempo tenemos que comenzar de cero, nos hace recordar el mito griego de Sísifo, así que ahora el desafío después de sesenta y cuatro años es volver a construir una Cancillería que pueda despertar en los venezolanos el ambiente que existía cuando se creo el CODEIV en 1958. Con respecto al reto, seguimos comprometidos con el cambio. Juan Francisco Contreras A. Internacionalista UCV / Magister en Seguridad y Defensa (IAEDEN- Caracas, Venezuela) / Magister en Acción Política y Participación Ciudadana en el Estado de Derecho (Universidad Rey Juan Carlos – Universidad Francisco de Vittoria – Madrid, España) / Presidente del CODEIV @jfca

Desafíos rusos

Por Félix Gerardo Arellano P. Inició el nuevo año 2022 con un Vladimir Putin, Presidente de Rusia, dispuesto a consolidar su poder hegemónico en la zona que considera su espacio natural, e incrementar su liderazgo a escala mundial, a cualquier costo. En tal sentido, las alarmas de la comunidad internacional se han encendiendo ante el peligroso asedio contra Ucrania y la presencia militar en apoyo a la dictadura en Kazajistán. Tales jugadas se suman a una estrategia de expansión en la que destacan casos como: Georgia (2008), Crimea (2014), Donbás, la guerra hibrida de la conexión rusa contra las democracias, su activa participación en el Medio Oriente y la gradual presencia en nuestra región. El nuevo expansionismo ruso se va gestando desde que Vladimir Putin asume el poder en la Rusia postcomunista en el año 2000. Pero cabe destacar que constituye un sentimiento constitutivo de la idiosincrasia del pueblo ruso, de sus raíces históricas. En buena medida representa el fundamento de la construcción del gran imperio de los zares, que además de abarcar un inmenso territorio, jugó un activo papel en el marco de la balanza de poder, durante el llamado “concierto europeo”. Luego, al caer la monarquía zarista de manos del comunismo, el expansionismo ruso alcanzó dimensiones globales llegando a ser considerada segunda potencia mundial durante la llamada guerra fría. El comunismo ruso, producto de las contradicciones inherentes a ese sistema, se fue desmoronando y, al desaparecer la vieja URSS, el bloque se fragmenta, quedando una Rusia sin mayor fortaleza económica, mucha pobreza; pero, un importante poderío militar, en particular nuclear; y en la mentalidad del pueblo ruso se mantienen los sueños de grandeza imperial, que Putin ha logrado hábilmente cultivar. Controlar su país y sus vecinos representan objetivos fundamentales de la estrategia de Vladimir Putin, de allí la importancia que asigna a los casos de: Ucrania, Kazajistán, Bielorrusia. Pero con el tiempo, en la medida que ha logrado consolidar su poder absoluto a nivel interno, va desarrollando un expansionismo internacional que ha logrado éxitos. Ha sido el caso de su activa presencia en el Medio Oriente, consolidando su posición militar en Siria y sus alianzas políticas con los diversos actores de la zona, incluyendo a Israel. En la conformación de la estrategia de expansión a escala global se han fortalecido las relaciones con China y otros gobiernos autoritarios como Bielorrusia, Irán, Turquía y, progresivamente, está desarrollando mayores vinculaciones con los gobiernos autoritarios, radicales y populistas en nuestra región latinoamericana, que resultan fichas útiles en su histórico enfrentamiento con los Estados Unidos. Por otra parte, no debemos olvidar que las sanciones que están aplicando varios gobiernos de occidente a Rusia, tienen que ver con sus prácticas expansionistas como se pudo apreciar en Georgia en el 2008 y, en particular, con la anexión de Crimea en el 2014. Actualmente, occidente observa con preocupación la creciente militarización de la frontera rusa con Ucrania, donde se calcula la presencia de más de cien mil soldados rusos, en actitud amenazante para su independencia. Adicionalmente debemos recordar que el gobierno ruso ha estado apoyando grupos secesionistas en el este de Ucrania, en la zona de Donbás, donde se está desarrollando constantes enfrentamientos. La retórica hostil del Kremlin ha destacado que occidente, en particular la OTAN, “quiere transformar a Ucrania en una plataforma militar contra Rusia”. Por otra parte, ante solicitud del gobierno autoritario de Kassin-Yomart Takaev en Kazajistán y, utilizando como excusa el formato del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) establecido en 1992, con la participación de seis de las exrepúblicas soviéticas, -una débil copia del Pacto de Varsovia de 1955- el gobierno ruso está enviando tropas a Kazajistán, para reprimir con sangre las legítimas protestas del pueblo, y con el propósito de perpetuar en el poder a Takaev, En este contexto, Putin también está apoyando a Alekzandr Lukashenko en Bielorrusia, que constituye la dictadura más longeva de Europa. Ahora bien, la estrategia de expansión rusa es compleja e innovadora, entre otros, incluye el manejo de la guerra hibrida, particularmente la utilización de las nuevas tecnologías de la comunicación e información para manipular la población en los países donde reina la libertad de expresión. Al respecto, caben mencionar las campañas de falsas noticias y descalificación que, desde los laboratorios de comunicaciones rusos, se han desarrollado contra el sistema democrático en los Estados Unidos, en recientes procesos electorales o el apoyo a grupos nacionalistas y radicales en varios países europeos, con el claro objetivo de fragmentar la región y debilitar la integración. Adicionalmente, la situación se agudiza al observar las temerarias declaraciones del Vicecanciller ruso Sergei Ryabkov, quien ha presidido la delegación de su país en las recientes negociaciones sobre temas de seguridad con los países de la OTAN, que ha involucrado a nuestra región como una ficha en el juego geopolítico con fines de carácter militar. En un panorama cargado de incertidumbre, la iniciativa del gobierno de los Estados Unidos de promover un esquema de diálogo y negociación en diferentes niveles (bilateral y multilateral) con el gobiernos ruso, para abordar los temas de seguridad, proceso que se efectuó en Ginebra -con Estados Unidos iniciaron el 10 de enero, con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) el 12 de enero y con la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), integrada por 57 países miembros, el día 13- constituyen un camino acertado para tratar de superar la crisis, empero, no podemos albergar mayores expectativas, es previsible que Putin aspire ganar tiempo y, paralelamente, propiciar el caos y la incertidumbre. Rusia y China constituyen los actores fundamentales de la geopolítica del autoritarismo y una creciente amenaza para occidente y sus valores fundamentales, pero la estrategia para limitar su capacidad de acción no está muy clara. En el caso de los Estados Unidos, desde la administración de Donald Trump, se aprecia el interés de generar una mayor división entre los países del bloque autoritario, propiciando una postura más flexible frente a Rusia, que en el caso del Presidente Trump llegó a niveles

Venezuela en la mira de Putin?

Por Abraham Clavero Las recientes declaraciones del Viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Riabkov, mediante las cuales su país nos descartaba desplegar tropas en Cuba y Venezuela, nos lleva de regreso al periodo de la Guerra Fría, con las Crisis de los Misiles de 1962. Estas declaraciones se producen en circunstancias cuando la comunidad internacional se ve afecta por la peor crisis geopolítica en lo que va del Siglo XXI, provocada por la presencia de tropas del ejército ruso junto a la frontera con Ucrania. Sus causas se deben a las garantías de seguridad exigidas por Moscú mediante la promesa de Kiev que nunca se integrara a la Alianza Atlántica. Ello aplica, además, para algunos países que aún se encuentra bajo la influencia rusa y que osen acercarse más alla de lo estrictamente necesario a la Unión Europea y a la OTAN.  Mirándolo en retrospectiva, los Estados Unidos descubrieron bases militares con misiles soviéticos nucleares de mediano alcance, en suelo cubano a menos de 50 millas de las costas de la Florida. Este hecho, condujo a las dos súper potencias al borde de una guerra nuclear, colocando el nivel de disponibilidad y defensa del ejército norteamericano en la escala 2 de DEFCON, uno de los más altos en su historia. El mismo es considerado como el paso previo para una guerra nuclear. Las arduas negociaciones diplomáticas tanto en Washington como en Moscú, que excluyeron a Fidel Castro, sirvieron para delinear un convenio mediante el cual el gobierno del Presidente John Kennedy se comprometía a no invadir Cuba ni apoyar a ningún grupo que tuviera esa intención. También contemplaba, el desmantelamiento de los misiles ubicados en Turquía como parte del sistema de defensa de la OTAN. La gran derrotado de esa crisis fue la Cuba castrista que debió aceptar el “fait accompli” presentado el Primer Ministro ruso Nikita Khrushchev que obligó a la URSS a repatriar todo ese material bélico que ya se encontraba en suelo cubano. Una de las consecuencias de esta crisis fue la decisión de ambas potencias de establecer lo que se conoce como “el teléfono rojo”, una línea de comunicación directa entre la Casa Blanca y el Kremlin para la conversación de los mandatarios de ambos países cuando se presentaran situaciones de emergencia que hagan necesario una acción inmediata en caso de amenaza a la paz y la estabilidad internacional. Sin duda que las circunstancias han cambiado en esas siete décadas que han transcurridos. Se podría decir que en los actuales momentos ha surgido una nueva versión de la denominada Guerra Fría que enfrenta nuevamente a Washington y Moscú. No obstante, no se puede descartar que una crisis semejante a los de los años 60 se pudiera repetir Lo que pudiera preocupar en estos momentos, es que el país se viese involucrado en un hecho tan lejano como los acontecimientos en Ucrania. La posibilidad que nuestro territorio se convierta en receptor de tropas extranjeras debilitaría nuestra soberanía y pondrían en entredicho la retórica del gobierno chavista que tanto ha criticado a Colombia por haber permitido el establecimiento de bases del ejército norteamericano, al otro lado de la frontera. La Constitución bolivariana lo establece muy claro en su contenido señalando que “Venezuela es un territorio de paz, en el que no se pueden establecer bases militares extranjeras o instalaciones que tengan propósitos militares”. La reacción del gobierno nacional expresada a través del Ministro de la Defensa Vladimir Padrino ha sido de bendecir la presencia de esas tropas rusas en territorio venezolana, mientras Cadena Venezolana de Televisión manifestaba en unos de sus programas, sin darse cuenta de las consecuencias que implican este despliegue, que si ya teníamos turistas rusos cual sería el problema de aceptar contingentes militares de ese país en nuestro suelo. Dentro de este punto hay que acotar que Moscú ha puesto en práctica, desde hace cierto tiempo, la ubicación de contingentes militares mediante una modalidad que pudiera ser calificados de mercenarios como son los casos de Siria y Libia. Esto ha sido confirmado por un informe de Naciones Unidas en el cual señala la presencia de mercenarios rusos del grupo Warner afín al presidente Vladimir Putin. Diversos analistas han evaluado esa reciente declaración del gobierno ruso destacando que: a. No se debería descartar esta posibilidad si se toma en cuenta los fuertes vínculos que existen entre ambos países en una gran variedad de áreas de entendimiento. Se especulan que ya se han producido algún tipo de operaciones militares encubiertas dentro del territorio nacional. Lo que sí está confirmado es las relaciones militares con países de la órbita del Socialismo del Siglo XXI. Con respecto a Venezuela, existen acuerdos para el mantenimiento del sistema de misiles anti-aéreos S-300 y la visita de 2 bombarderos estratégicos que tuvo lugar en 2018.      Cabe destacar el artículo publicado por el País de España (17/01/22) intitulado “Botas rusas en suelo venezolano” en el cual se hacen una serie de señalamientos entre las que destaca que “Maduro ha aumentado la presencia militar de Moscú, que se remonta a Hugo Chávez. b. Por el contrario, de acuerdo con análisis realizados por institutos de altos estudios son de la opinión que Rusia no dispone en este momento de los suficientes recursos como para mantener un contingente importante en un territorio fuera de su área de influencia por tiempo indefinido. Una cuestión muy diferente es el caso de Siria donde Rusia ha desempeñado un papel significativo para el mantenimiento del régimen de Bashar al-Assad indispensable para la geopolítica de la región. Hay que recordar que, en febrero de 2014, luego de la invasión rusa a Crimea el Ministerio de Defensa dejó entrever la posibilidad de desplegar tropas en Venezuela, Cuba y Nicaragua.  c.  Al igual que en la década de los sesenta del siglo pasado, la administración norteamericana reaccionaria de la forma más contundente posible ante esta declaración que ha sido considera en cierta forma más que todo una “bravuconada” por parte del gobierno de Putin. Sin embargo, no se debería descartar ninguna

COMIENZA MOVIDO EL 2022

En Venezuela, la primera quincena del año ha resultado ser muy noticiosa, comenzando por los enfrentamientos de grupos irregulares armados que actúan al margen de la ley, dejando trágico saldo de personas fallecidas y heridas en la población de Barrancas del Orinoco, un evento parecido sucedió al sur del estado Apure, en la frontera con Colombia; el resultado negativo obtenido por el chavismo en la irregular repetición de las elecciones en el estado Barinas a pesar del ventajismo del gobierno a través de la utilización de los recursos públicos; el avance de la pandemia proveniente de China, que continua infectando y matando a decenas de miles de venezolanos, en medio de la opacidad y poca credibilidad de las cifras oficiales; la nueva suspensión del voto de Venezuela ocurrida en la ONU por falta de pago a la Organización, así como a los funcionarios acreditados en el exterior, tampoco les pagan sus salarios y lo mas reciente, la posibilidad planteada por el vicecanciller de Rusia de enviar tropas a Venezuela. Sobre este ultimo tema queremos hacer algunos comentarios ya que resulta insólito, que Rusia quiera utilizar a Venezuela como una especie de peón en su juego de ajedrez geopolítico. El señor Putin, lleva mas de veintiún (21) años en el poder tiempo en el cual ha modificado las leyes para permitir controlar las instituciones y poder ser relegido de forma vitalicia, de esta forma acabo con la democracia en Rusia. En lo interno, desde hace varias décadas ha estado eliminando a todos los posibles rivales políticos y en lo externo continua buscando recuperar la influencia rusa en las exrepúblicas soviéticas, Por mencionar algunos casos de injerencia rusa en Georgia, en Rumania, en Lituania y el resto de los piases Bálticos, recientemente la actuación en la crisis política de Kazajistán (la exrepública soviética de mayor dimensión territorial) donde enviaron tropas y la “joya de la corona” que para Rusia es Ucrania. En Ucrania, los rusos desde hace varios años se han venido cumpliendo con su estrategia que tiene por objeto la desestabilización y desintegración de su vecino, hemos visto como en la frontera entre Rusia y Ucrania se han formado milicias pro-rusas que son armadas y financiadas por los rusos, que mantienen una guerra de baja intensidad con las tropas ucranianas en la zona. El primer paso de este “plan ruso” ya fue cumplido cuando lograron la anexión de la península de Crimea a Rusia. En los últimos meses las alarmas se encendieron en Ucrania, en la Unión Europea y Estados Unidos, debido a la importante movilización de tropas y equipos militares rusos en la frontera, con lo cual existe un eminente riesgo de conflicto bélico, que ha provocado declaraciones ca. El caso es que la mayoría de los Ucranianos quieren vivir en libertad y democracia, además quieren pertenecer a la Unión Europea, con lo que dejarían de estar bajo la influencia de los rusos y ellos consideran que esto es una amenaza a su seguridad, Algunos analistas han calificado esta declaración del funcionario de la cancillería rusa sobre el envió de tropas a Venezuela como “una fanfarronada” que solo busca poner mas presión a los piases occidentales con respecto a la situación en Ucrania. Sin embargo, es importante resaltar que una declaración de este tipo, en la cual se pretende involucrar a nuestro pais en un eminente conflicto, en el cual no esta en juego ningún interés nacional, requiere asumir una posición clara. Por lo tanto esperamos que se produzca una declaración por parte de la Cancillería y la Fuerza Armada, rechazando de forma contundente esta posibilidad ya que viola nuestra soberanía y la Constitución. De lo contrario se podría pensar que existe complicidad. Finalmente esperamos que este movido comienzo en Venezuela, sea el inicio de los cambios que el pais requiere.