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Artículos y colaboraciones.

Los puntos de vista y opiniones expresados en los artículos corresponden a los autores y no reflejan necesariamente la política oficial CODEIV.

Las elecciones en Irán y el Acuerdo Nuclear

El pasado 18 de junio Ebrahim Raisi fue electo nuevo Presidente de la República Islámica de Irán en unas elecciones consideradas, por gran parte de la comunidad internacional, como falseadas. Su victoria se gestó gracias a las decisiones adoptadas por el Consejo de Guardianes, un cuerpo de juristas y clérigos estrechamente vinculado con el Líder Supremo Ali Jamenei, al aprobar solo a siete candidatos para esos comicios, de los cuales Raisi era el más destacado. Se abre así, una nueva etapa en el proceso político iraní surgido el 11 de febrero de 1979. Han pasado cuarenta y dos años cuando los ayatolas encabezados por Ruhollah Jomeini llegaron al poder estableciendo, mediante una nueva constitución, la República Islámica cuya máxima autoridad es el Líder o Guía Espiritual. De esta manera se materializó la teoría del “gobierno de los juristas religiosos” elaborada por el propio Jomeini en la década de los sesenta. Irán no es un estado gobernado por un partido único, por una cúpula militar o por una dinastía, sino por una élite político-clerical conformada por diversos individuos y grupos que se disputan el control político del sistema. Esta estructura ha permanecido casi invariable, pero dista mucho de ser un régimen monolítico y sin fricciones internas como se supone en gran parte de la comunidad internacional. Las diferencias entre las distintas tendencias del sistema se han sucedido a lo largo la historia republicana, en algunos casos con mayor intensidad y violencia. Las alianzas internas se generan en función de los intereses de cada grupo. La Constitución de 1979 reformada meses antes del fallecimiento de Jomeini (1989), terminó de plasmar una mezcla de república clásica, con instituciones electivas y separación de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial, y de teocracia, que otorgaba a los clérigos chiíes una autoridad superior sobre el resto del sistema y la población. Se crearon además lo que se conoce como el Liderazgo Espiritual, conformadas por instituciones electivas: Presidencia, Parlamento y Asamblea de Expertos y otras no electivas: Consejo de Guardianes, Consejo de Discernimiento y Consejo de Seguridad Nacional. De esta manera, el complejo entramado de controles recíprocos que se conformó ha contribuido a que ninguna de estas instituciones tenga por sí sola la capacidad absoluta para decidir sobre temas fundamentales en política interna y exterior. Se intenta así evitar que el sistema evolucione hacia una especie de absolutismo, privilegiando los mecanismos de consenso internos de la élite político clerical. A los Consejos no electivos les corresponde dirimir las diferencias de la élite gobernante y alcanzar los consentimientos necesarios para el mantenimiento del sistema político. Si bien las instituciones y las principales líneas de políticas internas y externas se han mantenido de acuerdo a los designios de su fundador, en algunas ocasiones se han producido modificaciones importantes producto de la correlación de fuerzas cambiantes en el seno del sistema. Dentro de esta intrincada estructura institucional sobresale, indiscutiblemente, la figura del Líder, quien concentra en su persona funciones de significativo alcance. No solo designa e inspecciona diversos organismos de sistema, sino que también ejerce una vigilancia directa sobre instituciones igualmente relevantes para el control efectivo de la sociedad iraní: el ejército, la guardia revolucionaria y las fundaciones de caridad, al igual que la supervisión ideológica, a través de la radio y televisión y algunos periódicos nacionales, las universidades y los oradores de la plegaria de los viernes en todas las mezquitas del país. Se puede entender, por lo tanto, que el ejercicio real de la autoridad del Líder es la de actuar como árbitro, en última instancia, entre facciones de la élite que mantengan diversas posturas o disposiciones. Desde el establecimiento de R.I. de Irán, el cargo ha sido desempeñado por Ruhollah Jomeini (1979-1989), y su sucesor Ali Jamenei, cuyo desempeño ha sido menos carismático que el de su antecesor.  Es en este hábitat en el cual el nuevo presidente deberá ejerce funciones, a partir de 5 de agosto, contando con la total anuencia del líder Jamenei quien precisamente lo escogió para ser la figura visible de la R. I. de Irán. En consecuencia, a Raisi le corresponderá enfrentar un conjunto de situaciones de envergadura tanto en el ámbito interno, como en las relaciones internacionales. A nivel nacional, uno de los aspectos que más destacan son las incógnitas que se ciernes en relación a la sucesión y salud del Líder Supremo, debido a su avanzada edad. La mayoría de los observadores consideran que al intervenir las elecciones a favor de su protegido fue una estrategia para prepararlo como miras a ser el próximo Líder Supremo, de la misma manera que Jamenei sucedió a Ruhollah Jomeini, en 1989, mientras ocupaba el cargo de presidente. Sin embargo, si Raisi asume la posición de líder supremo, persisten dudas respecto a su falta de credenciales revolucionarias y religiosas que lo obligaría a depender en cierta forma de la Oficina del Líder, una especie de gobierno en la sombra en el que el hijo de Jamenei, Mojtaba, es un actor clave. Pero sus problemas se extienden más allá de la sucesión del Líder. Raisi deberá enfrentar la seria crisis económica por la que atraviesa el país. La población iraní (83 millones de habitantes) está agobiada por una inflación galopante y altas tasas de desempleo, mientras que el gobierno tiene un déficit presupuestario considerable y encara graves dificultades para manejar la pandemia del COVID-19 una de las más mortíferas del Oriente Medio. Raisi ha prometido hacer frente a la inflación, crear al menos un millón de puestos de trabajo por año, construir nuevas viviendas y dedicar préstamos especiales a los compradores de vivienda por primera vez, además de marcar el inicio de una nueva era de transparencia financiera y luchar contra la corrupción.  En este sentido, Raisi cree firmemente en la noción de Jamenei de una “economía de resistencia” en la que Irán desarrolle la capacidad interna y la autosuficiencia en detrimento de una integración global más amplia, especialmente con Occidente. Los estudiosos de la economía iraní consideran que esta estrategia tiene serias limitaciones. El

Nuestro ingreso al bachillerato, en San Felipe, estado Yaracuy, año 1949

Cuando las travesuras de los adolescentes nos acompañan durante el resto de nuestras vidas. 1.- Un liceo en San Felipe, de excelente nivel académico. Profesores y Alumnos del 1° año. No era para menos, todos estábamos sumamente emocionados, habíamos terminado la escuela primaria y nos encaminábamos a estudiar en el Liceo Arístides Rojas de San Felipe. A la sazón, el dictador Marcos Pérez Jiménez había confinado en el estado Yaracuy a una élite de profesores pertenecientes al partido Acción Democrática y al Partido Comunista de Venezuela (ambos proscritos, en la dictadura) lo que hacía de ese pequeño liceo, el de mejor distinción académica de toda Venezuela, por la calificación de sus docentes. Entre algunos, se encontraban Federico Brito Figueroa, Alberto Federico Ravel Cariño, Manuel Vicente Ledesma, Andrés Castillo Vásquez, Norberto Díaz, Teófilo Trujillo, Melchor Baldi, Ramón Piña Daza, Francisco Barrios Camero, Blas Loreto Loreto, Antonio José Torres, Francisco Lucambio Limardo y muchos más que escapan al recato infiel de la memoria. Los alumnos, éramos unas joyas que a partir de esa fecha, echamos a andar nuestra presencia en todas las actividades que Venezuela reclama para su desarrollo como un país moderno y aún, hoy en día, nos asomamos a su amplia ventana, para contribuir en positivo y para ver con tristeza lo que va quedando de nuestra nación. Esta es la lista de mis compañeros, en el primer año de bachillerato (1949): Manuel Gabriel Alcalá Palencia (+), Freddy Pérez Guzmán (+), Sergio Vinicio Alcalá Palencia, Carmelo José Pifano Garrido (+), Juan Reyes Moro (+), Oriol Jesús Elorza Garrido (+), Rigoberto Mendoza (+), Rafael Núñez (+), Aníbal Núñez (+), Gustavo Morales Urbano (+), Hernani Camacho Moro, Otto Kreubel Palaviccini, Alberto Bortone Alcalá, Silka Alcalá Domínguez, Aura Hernández Wohnsiedler,  Felicidad Garrido, María Aída Angulo (+), Celina Baldó Rendón (+), Yolanda Leal (+), Mirna Quiroga (+), Belkis Leal (+), Mario Gallo, Gonzalo Perillo (+), Dámaso Mújica, Héctor Jiménez, Pastor Figueira, Julio Bravo (+), Alfredo Perillo (+), David Herrera (+), Armando Espinoza (+), Trino Pérez (+), Jesús Pérez (+), Héctor Emán , César Guevara Iglesias (+), Andrés Cristóbal Guevara (+),  Abdías Arévalo, Tomás Perruolo, Francisco Sotillo y el autor de la crónica, Hugo Afranio Álvarez Pifano. 2.- Doctor Luis José González Herrera, destacado médico sanitarista de Venezuela En ese año -1949- se encontraba al frente de la unidad sanitaria de San Felipe el doctor Luis José González Herrera, un médico especialista en sanidad, con postgrados en el exterior, no era yaracuyano, pero se había casado con una de las muchachas más bellas de la región: Ítala Serva, hija de María Murzi, de prosapia local, y de don Carmelo Serva Cardarelli, italiano, dueño de haciendas de cacao y casas de comercio. El matrimonio tenía un primo, Giannino –un nombre típico italiano- pero nosotros lo llamábamos “dañino” tal vez, porque siempre se mantuvo alejado de nuestro grupo. Entonces, ocurrió algo inusual, el doctor González Herrera dispuso, por primera vez en la historia del Yaracuy, que para ingresar al liceo se debía presentar un Certificado de Salud. ¡Fin de mundo! ¿En qué consistía ese certificado de salud? Primero, un examen de sangre (perfil 20, como se diría ahora, con examen de heces y orina), radioscopia pulmonar y examen físico.                                 Nos entregaron una latita para la muestra de heces y un tarrito plástico para la de orina. A propósito, este pequeño contenedor de metal para las heces dio lugar a muchas historias: se cuenta que David Herrera -padre de la famosa y esplendida Miss Mundo Astrid Carolina Herrera- era estítico y no pudo prodigar una mínima porción de excremento para depositar en su latita, entonces pidió a Mario Gallo, su coterráneo de Cocorote un poquito para cumplir el compromiso de su examen de heces. Pues bien, David salió muy bien del test y en cambio Mario Gallo, el autor de la muestra, resultó con un terrible parasito muy ofensivo a su salud. 3- Desarrollo de los acontecimientos Para iniciar nuestra historia, debo decir que ambos depósitos fueron adquiridos en la “Farmacia Central” del Dr. Vicente Pifano Capdevielle, donde mi primo Carmelo Pifano, su hijo, tenía acceso y de allí tomó una latita adicional. Carmelo dirigió sus pasos al barrio Caja de Agua, lugar habitual de perros realengos, donde no tardó en sentir un olor nauseabundo. En efecto, en ese sitio un perro enfermo había depositado una gran plasta de excremento pestilente, visitada por moscas negras y verdosas, un contenido horrendo, digno de la última paila de los tormentos del infierno, concebida en la peor pesadilla del Dante. Allí Carmelo tomó una generosa muestra, pródiga de gérmenes y parásitos, la colocó en una latita y sobre el papel de la tapa escribió: Tomás Perruolo. Ese mismo día se presentó a la unidad sanitaria. La enfermera de turno le pregunto: -trajo usted la muestra de heces. A lo que respondió: -Sí, aquí la tengo conmigo.  -Pues bien, colóquela en aquel mesón, junto con todas las otras. Carmelo se aproximó a la mesa, depositó su muestra y la otra con el nombre Tomás Perruolo, no sin antes retirar la muestra propia que Perruolo había colocado unos minutos atrás. Al día siguiente, se notaron movimientos nerviosos y carreras no habituales en la unidad sanitaria del pueblo, se convocó a una junta médica, integrada por los 7 médicos de San Felipe. Todo este revuelo lo había provocado un examen, cuyo tenor expresaba lo siguiente: El análisis de las heces de Tomás Perruolo (12 años) ameritó un estudio fecal especial, que arrojó los siguientes resultados: 3, 1A.- Estudio bioquímico. Examen de las características generales de las heces, Ph, color, consistencia y apreciación olfativa: Olor nauseabundo, aspecto horrible, consistencia desagradable y hedor insoportable, todas ellas impropias de un adolescente que lleva una vida normal en el seno de una familia venezolana de clase media. 3, 2B.- Búsqueda de huevos y parásitos: Se ha detectado la presencia de embriones, larvas y gusanos, que corresponden a la más amplia existencia de las siguientes especies: Áscaris lumbricoides; Ancylostoma; Necator americanus; Trichuris trichiura; Capillaria; Strongyloides stercoralis rabditiforme;

El efímero Haití

Por: Luis Daniel Álvarez V. Los haitianos deben ver con tristeza que no es suficiente con tener una realidad trágica, sino que para convertirse en noticia, al menos por unos días, debe ocurrir algo de fuerza. Terremotos, crisis políticas y acciones violentas colocan al país en el centro del debate, ocultando lo dramático de una realidad en la que lo anormal se ha convertido en un hecho recurrente. El hambre, la miseria y la violencia política están latentes, mientras la comunidad internacional parece obviar lo complejo de una existencia que se hace cuesta arriba para los habitantes de ese país.   El asesinato del polémico presidente Jovenel Moïse, atacado en circunstancias poco claras en su residencia, llevó a reacciones inmediatas de autoridades de organismos multilaterales y de actores de otros países que pidieron medidas rápidas y concretas, como el establecimiento de misiones o comisiones que se trasladen al lugar para recabar información, evidenciando lo precario del conocimiento que muchos tienen sobre la realidad haitiana. Si bien es cierto que la situación actual amerita hacer seguimiento a la crisis, la mirada internacional y el tratamiento de la opinión pública ha debido darse desde hace mucho tiempo, tal vez con miras a evitar que la descomposición llegara al extremo de mostrar episodios como el acaecido contra el jefe de Estado y su esposa. El mandatario era un personaje que administraba con poca transparencia un país que no tenía poder legislativo, pues al vencerse el período, Moïse comenzó a gobernar por decretos, además de tener una disputa permanente con el Tribunal de Casación, máxima instancia judicial del país. Aunado a lo anterior, existían diferencias en torno a la culminación del período presidencial, pues el primer mandatario alegaba que aún podía permanecer en el cargo, mientras que sus detractores señalaban que lo usurpaba, lo cual se complicaba con el recurrente cambio de calendario electoral. Las dudas en torno a Moïse se incrementaban ante el probable intento de una reforma constitucional cuyo contenido no era de conocimiento público, según han comentado los medios en un país en el que la opacidad parece ser la norma. Al final, a la fatídica actualidad de Haití se le une un pasado en el que las dictaduras, los resentimientos, los conflictos sociales y las carencias han hecho mella, complementándose pavorosamente con saña, crueldad e incluso esoterismo. Lo desastroso de todo ello es que en unos días el país dejará de ser noticia, pasará de moda y tendrán que volver a lidiar sus habitantes con el hambre, las heridas de un terremoto de hace años y un macabro ejercicio de la historia en la que los encargados de administrarlo, mayoritariamente, se sumieron en rencillas y rebatiñas, cuyas heridas aún se palpan y sufren. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

OMS, vacunas, campañas comunicacionales y la política del terror

Por: María Alejandra Aristeguieta Recientemente el gobierno de facto venezolano anunció que importaría un lote de 12 millones de vacunas compradas a Cuba, e iniciaría una campaña de vacunación masiva. En seguida, las redes sociales alertaron sobre la posibilidad de que esta campaña de vacunación serviría como parte de los ensayos clínicos que se están llevando a cabo para la vacuna Abdala. Las distintas voces expertas advirtieron sobre los peligros de exponer a la población venezolana a una vacuna que no cumple los estándares internacionales de seguridad, eficacia, o desempeño de la data generada durante los ensayos clínicos, a fin de evaluar el riesgo beneficio requeridos por la OMS y así decidir su uso externo, más allá de los ensayos clínicos. En efecto, aunque hablan de la vacuna Abdala, la realidad es que se trata de una vacuna en fase experimental. Las distintas “vacunas” cubanas (existen al menos cinco) han sido promocionadas a través de lo que luce como una campaña comunicacional, lejos de lo que se espera en estos casos, es decir, un estudio científico o publicación especializada. De hecho, las únicas fuentes de información es la que ha dado Cuba, y según ésta, las pruebas para Soberana 02 y Abdala son las más avanzadas. La similitud en lo que recogieron los distintos medios internacionales (El País, DW, France24, EFE), indicaban que se trataba de la primera vacuna de América Latina, describiéndola asimismo como la esperanza de América Latina, y añadían, además, que tales avances surgen, sorpresivamente, en medio de una fuerte recesión. La noticia relataba, para finalizar, que la vacuna contaba con un certificado de excelencia de la OMS cuya inexistencia fue luego puesta en evidencia tanto por los medios internacionales, como por las propias organizaciones se ocupan de la materia (BBC, EFE, Swissinfo, OPS, OMS). Una vez más, al poner la política, y más aun, la ideología, por encima de los intereses del país, se expone a su población, esta vez, a servir de cobayos para una vacuna que ni siquiera está en el proceso de acceso al Listado de Uso en Emergencias con que cuenta la OMS para facilitar el uso seguro de las vacunas que están en prueba. La realidad es que  Cuba, y su farmacéutica, ha manifestado su expresión de interés al mecanismo que se encarga de vigilar el proceso de desarrollo de vacunas contemplado en los protocolos del Listado de Uso en Emergencias,  pero ni siquiera ha firmado el memorándum de entendimiento que comprometería a que sus vacunas fuesen evaluadas bajo la lupa de los estándares internacionales, la misma lupa bajo la que se están evaluando todas las vacunas del mundo, incluyendo la china, la rusa, la india, por nombrar algunas. Y es que, en un esfuerzo global sin precedentes, y cumplidos los criterios preestablecidos, la OMS puso en marcha el Listado de Uso en Emergencias, procedimiento previsto para la valoración de vacunas que aun no cuentan con la debida licencia, terapéuticas y diagnósticos in vitro, a fin de hacer más expedita la disponibilidad de tales productos en momentos de emergencias de salud pública tales como la que estamos viviendo en el presente. Desde el 2020, la OMS, actuando desde el principio de que ninguno está a salvo hasta que todos estemos a salvo, se ha organizado con los representantes de los gobiernos, expertos en salud pública y epidemiología, la academia, la sociedad civil, y las farmacéuticas para acelerar el desarrollo de vacunas seguras que hagan frente a la pandemia que vivimos. Se han desarrollado protocolos, mecanismos de seguimiento y control, y una serie de acciones que aborden los aspectos de investigación, desarrollo y testeo de las vacunas que posteriormente se puedan utilizar masivamente. Así pues, para que una vacuna pueda ser aprobada para su uso en emergencias y administrada a la población, ésta debe seguir una serie de pasos supervisados internacionalmente, y sus fabricantes comprometerse a desarrollar una comunicación fluida con el Organismo, lo cual, según aparece en el portal de la OMS relativo al COVID-19, incluye: •Demostrar la seguridad y eficacia de la vacuna en ensayos clínicos grandes (fase III). • Pasar por revisiones independientes de la evidencia de eficacia y seguridad para cada vacuna candidata, incluida la revisión regulatoria y el Comité Asesor Global sobre Seguridad de las Vacunas. • Haber recibido recomendaciones de política sobre cómo deben usarse las vacunas. • Pasar por un panel externo de expertos convocado por la OMS, denominado Grupo Asesor Estratégico de Expertos en Inmunización (SAGE). • Desarrollar junto a los funcionarios sanitarios correspondientes, políticas sobre cómo usar las vacunas en su país de acuerdo con las recomendaciones de la OMS. • Tener capacidad de fabricación en grandes cantidades, al mismo tiempo que se continúa produciendo todas las demás vacunas importantes que ya están en uso. •  Garantizar junto con los funcionarios sanitarios correspondientes, la distribución a través de un complejo proceso logístico, con una rigurosa gestión de existencias y control de temperatura. Fuente: https://cdn.who.int/media/docs/default-source/blue-print/information-template_novel-covid-vaccine-candidate.pdf?sfvrsn=8f8e0bb4_3&download=true Cabe destacar que, en todo el procedimiento de evaluación, las personas que se presenten como voluntarias para los ensayos clínicos, desde la fase 1 hasta la fase 3, deben también cumplir con una serie de requisitos que incluyen, confirmación de estar informados y ser efectivamente personas que se prestan voluntariamente, adultos sanos para la primera fase, procedentes de los distintos grupos etarios, de género, étnicos, raciales, poblacional y geográficos. Para la segunda y tercera fase, además de lo ya señalado, se requieren algunos voluntarios con condiciones clínicas preexistentes y que puedan ser, por lo tanto, de una población de mayor riesgo.   Por último, en lo relativo al trabajo que se realiza en el marco de la OMS, hay que señalar que las primeras campañas de vacunación se iniciaron apenas en diciembre del 2020 con vacunas cuyos estándares habían sido valorados por entes de regulación nacional o regional que trabajan en estrecha colaboración con la OMS y sus distintas dependencias, y de esta manera garantizar una evaluación oportuna.  Al 3 de junio del 2021, la OMS considera que

China: ¿Antes vieja que rica?

Por Agustin Urreiztieta Por estos días a Pu-Tza, la diosa china de la fecundidad, no le llegan muchas plegarias. Sentada sobre su flor de loto, agita frenéticamente sus 16 brazos buscando atención, pero sus devotos la ignoran. En realidad, no es la hora de las deidades.  En el 2015, Xinhua, la agencia noticiosa oficial china, anunciaba el fin de la política del hijo único al permitir que las familias tuvieran dos. Cinco años han pasado desde esa generosa decisión. Ahora, el neomandarinato se muestra aún más espléndido y decide aumentar a tres hijos por familia. Put-Za debe haber dado un salto de felicidad y casi sale de su flor de loto.  Sin embargo, ¿será este derroche de magnificencia un reconocimiento del fracaso o de evidente insuficiencia? En todo caso, dos o tres hijos, no parecieran mover la aguja de un crecimiento demográfico a fuego lento. La generación del hijo único le perdió el gusto al olor y a la música de una familia numerosa. Es frecuente leer elogios sobre el dirigismo económico y gubernamental del comunismo y en particular del gobierno chino con su legendaria y reconocida capacidad de planificar a largo plazo. Pero pareciera evidente que, sobre demografía, China no vio el problema venir. Permitir a las familias pasar de dos a tres hijos es una elocuente señal de detresse. Dando un vistazo al pasado, el tema de la demografía ha tenido distintas perspectivas. De hecho, el crecimiento poblacional fue política de Estado durante el reordenamiento geopolítico de postguerra y luego de enterrar a 55 millones de chinos entre 1958 y 1962, víctimas de la hambruna causada por el lamentable “Gran Salto Adelante” (la masiva colectivización agraria al estilo soviético de los años 30) Así, el “Gran Timonel” Mao Tse-Tung, vio en una población numerosa una de las grandes fortalezas de China, en particular en el plan militar al atribuírsele la idea peregrina de que, en caso de una hecatombe nuclear, China podría perder alrededor de 300 millones de personas (casi la mitad de su población de esos años), pero seguiría siendo el país más poblado del mundo, así estaría garantizada la sobrevivencia del socialismo. Un dislate que solo se explica por el zeitgeist de la guerra fría. El conteo de cabezas bajo la lógica de la destrucción mutua asegurada (“MAD” en sus siglas en inglés) tenía profundo sentido. Sin embargo, solo tres años después del fallecimiento de Mao en 1976, su heredero Deng Xiaoping dio un giro radical al imponer la política del hijo único, por razones más bien frívolo-económicas. En efecto, para alcanzar un aumento sensible del ingreso per cápita, era necesario una menor población, calcule y saque sus conclusiones… Durante treinta y cinco años, esta política se impuso con mano de hierro, con abortos y campañas de esterilización forzadas y duras sanciones. En mis conversaciones informales en varios viajes a China entre el 2000 y el 2016, comprendí la profundidad del trauma psicosocial que esta política de Estado había causado a todo el pueblo. Los cálculos más conservadores dan cuenta de unos cuatrocientos mil nacimientos “evitados” durante esos años. La vida puede ser sorprendentemente cínica, hoy los chinos reciben desde las alturas del neomandarinato señales diametralmente opuestas: “Tener hijos por el país” es patriótico, “impulsar las virtudes de la familia china y de convertirlas en un cimiento decisivo del desarrollo nacional, el progreso y la armonía social”. Vaya contraste en pocos años. De hecho, ya existen planes que van desde extender el permiso de maternidad hasta ofrecer incentivos económicos en efectivo o a través de deducciones fiscales para quienes tengan un segundo hijo. Sin duda alguna, se trata de la generosidad de Put-Za personificada en las acciones del magnánimo Partido Comunista Chino Durante años varias señales de alarma fueron accionadas por demógrafos, así como las de diversos estudios, censos y proyecciones de distintas fuentes. A mediados de 2016 el gobierno chino anunciaba rozar una población cercana a los 1400 millones de personas, lo cual, junto a otras métricas económicas, indicaba un apogeo espectacular entre el concierto de naciones.   No obstante, el revés de la moneda muestra un claro riesgo para China de “envejecer antes de hacerse rica”. En realidad, estudios indican que a partir de 2030 la curva demográfica comenzará a descender y disminuirá a 1,3 millardos en 2050. Asimismo, otros estudios avanzan que en 2100 el país contará con 940 millones de habitantes (cuatrocientos cincuenta millones de chinos menos).  Proyecciones discutibles por su extenso horizonte, pero no menos inquietantes. En todo caso, hoy China tiene la menor tasa de natalidad de su historia reciente. Esta no es una discusión maltusiana, este declive poblacional no es el resultado de escasez de alimentos o enfermedades, es sencillamente el resultado de la “ingeniería social china”. Para paliar esta situación, en el 2015 se produce el primer acto de generosidad, a las parejas se les permitió tener un segundo hijo. Sin embargo, en treinta y cinco años se habían producido profundos cambios en la sociedad china. La generación anterior había anhelado tener familias grandes, por el contrario, la que creció con el único hijo no piensa igual. El progreso económico trajo inmensos cambios y consecuencias sociales: costo financiero de los hijos, red de guarderías saturadas, aumento vertiginoso del costo de alquiler o de la adquisición de viviendas, políticas sociales incipientes y, sobre todo, el desarrollo de conductas más hedonistas. Esto último termina siendo una paradoja en un país comunista, pues mientras más riqueza material, más libertad para escoger. Hoy la típica estructura familiar china es la fórmula 4-2-1, cuatro abuelos, dos padres y un hijo. Sin pensión por jubilación, los abuelos son responsabilidad de sus descendientes, que no pueden permitirse tener varios hijos propios.  El gobierno chino no anticipó esta crisis demográfica que podría costar muy caro a la economía china y crear un problema real de atención a la vejez dentro de un par de décadas. Un error de planificación, por tanto, una vergüenza para un país comunista. En momentos en los cuales China piensa en grande, su economía a punto de

Reflexiones sobre la nueva política exterior de Joe Biden

Por Félix G. Arellano Progresivamente el gobierno del Presidente Joe Biden va definiendo su nueva política exterior, que podríamos caracterizar como un giro internacionalista, en el marco del liberalismo institucional y bajo un pragmatismo estratégico. Una nueva orientación que rompe con la política aislacionista y nacionalista de la administración anterior, e incorpora el pragmatismo estratégico como elemento creativo en la tradicional corriente internacionalista americana, que cuenta con el Presidente Woodrow Wilson como un exponente representativo. Podríamos afirmar que nos encontramos frente a un cambio conceptualmente interesante, que abre nuevas oportunidades, tanto para los Estados Unidos, como para la comunidad internacional; pero, también genera resistencias, particularmente en el plano interno, lo que plantea dudas sobre su viabilidad y estabilidad. La visión internacionalista no descarta la relevancia de los asuntos nacionales, que en gran medida fundamentan la formulación de la política exterior, lo novedoso tiene que ver con la importancia que asignan a la comunidad internacional, sus instituciones y su agenda para lograr de forma más eficiente los objetivos nacionales. El Presidente Biden está tratando de construir un difícil equilibrio entre las prioridades y urgencias nacionales y las posibilidades que puede brindar el contexto global; rescatando y resaltando los valores liberales que privilegian las libertades, la democracia y los derechos humanos, sin dogmatismo, de allí el carácter pragmático, pero con firmeza. En línea con el internacionalismo se pueden destacar un conjunto de decisiones que se han adoptado desde el primer día de gobierno. En primer lugar la defensa del orden liberal internacional que privilegia la defensa de las libertades, la democracia y los derechos humanos y, en ese contexto, el apoyo al multilateralismo que sirve de fundamento y marco operacional del mencionado orden. En la defensa del multilateralismo cabe destacar la reincorporación, tanto al Acuerdo de Paris sobre el Cambio Climático, como a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Está pendiente la reincorporación al Consejo de Derechos Humanos y en la Organización para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO), ambas instituciones del sistema de Naciones Unidas. Tales decisiones importantes, tanto para la convivencia y la cooperación internacional, como para reforzar el liderazgo internacional de los Estados Unidos; enfrentan serias críticas, en particular, de los grupos que mantienen una visión radical aislacionista en el partido republicano. Existen razones que justifican el cuestionamiento del multilateralismo, entre otros, el burocratismo, la lentitud de los procesos y los costos; empero, la crítica tiende a resultar sobredimensionada y, por lo general, no reconoce los beneficios para la construcción de la gobernanza internacional. El giro al internacionalismo con un pragmatismo estratégico se ha podido apreciar en el reciente viaje oficial a Europa. La intensa agenda que abarcó: las cumbres del Grupo de los 7 y de la OTAN, la reunión con la Unión Europea y diversas reuniones bilaterales, que cerraron con la cumbre con el Presidente de Rusia Vladimir Putin en Ginebra; confirman, tanto el nuevo internacionalismo, donde se trata de retomar el liderazgo de los Estados Unidos y los valores del orden liberal; como el pragmatismo estratégico, pues se avanza en una agenda, en coordinación con los aliados tradiciones, que tiene entre sus objetivos fundamentales avanzar en la contención de la expansión de la geopolítica del autoritarismo, con epicentro en China, pero sin menospreciar las oportunidades que se pueden desarrollar con esos actores. La visión estratégica está orientada a fortalecer el orden liberal, pero con el pragmatismo de evitar un radicalismo excluyente y aprovechar las oportunidades. Otra de las manifestaciones del pragmatismo estratégico tiene que ver con el desmonte cuidadoso de la política de máxima presión, que en diversos frentes desarrolló el gobierno de Donald Trump. En el marco de la nueva política exterior, la presión máxima se desarrolla de forma reflexiva, coordinada con los aliados y gradualmente, sin desconocer sus beneficios como mecanismo de presión, pero limitando su aplicación por los resultados paradójicos que puede generar, en detrimento de los intereses económicos de los Estados Unidos. En este contexto, podemos apreciar como en el caso de China, epicentro de la estrategia, se aborda desde la perspectiva pragmática, es el adversario sistémico, pero también representa importantes oportunidades; en consecuencia, se podría considerar que salen del escenario tesis especulativas como: la conformación de una nueva guerra fría o las visiones catastróficas que giran en torno a la  “trampa de Tucídides”. Al respecto, y como parte de la estrategia pragmática que se adelanta desde la Washington, se ha anunciado que inician las negociaciones para realizar próximamente una cumbre de los dos Jefes de Estado. Podríamos afirmar que los acercamientos con Irán, Turquía y la cumbre de Jefes de Estado con Rusia; que se desarrollaron en el marco del reciente periplo por Europa, forman parte del desarrollo del nuevo internacionalismo y su giro pragmático estratégico. Decisiones asertivas, que se trabajan de forma coordinada con los aliados y pueden representar un punto de inflexión frente a los avances de la geopolítica del autoritarismo a escala global.  En el caso de Irán, los países europeos Alemania, Francia y el Reino Unido, miembros del comité de administración del acuerdo sobre el programa nuclear con Irán (Plan de Acción Integral Conjunto), han iniciado un proceso de negociación pendular con Estados Unidos e Irán, para explorar las posibilidades de reincorporación de la potencia americana en el acuerdo, proceso que está avanza sin desmontar las sanciones que están aplicando contra Irán, por el contrario juegan como medio de presión para facilitar las negociaciones. Bajo la perspectiva del internacionalismo pragmático se aspira establecer límites al expansionismo iraní y, simultáneamente, aprovechar oportunidades en diversas áreas económicas. En términos metafóricos, se trata de utilizar simultáneamente “el garrote y la zanahoria”; empero, los resultados no están garantizados. Debemos tener presente que el acuerdo con Irán enfrenta fuerte resistencia, tanto de los sectores conservadores del Congreso; como de las monarquías sunitas del medio oriente y, en particular, de Israel y sus poderosos grupos de presión en los Estados Unidos. Por otra parte, la revisión de las relaciones con el gobierno de Recep Tayyip Erdogan de Turquía, representa

Resumen escueto de la lucha del pueblo saharaui a 51 años del levantamiento de Zemla

Por Mohamed Salem Daha La lucha que emprendió el pueblo saharaui hace ya más de 50 años, primero contra el colonialismo español y luego contra el expansionismo marroquí, se inscribe dentro del marco de las luchas de liberación nacional de los pueblos africanos por su emancipación. La segunda mitad del siglo XX se caracterizó por el auge de las luchas independentistas en el continente africano. En el año 1960 doce países del África acceden a la independencia. Hay que señalar también que los tres países que limitan el territorio del Sahara Occidental alcanzan su libertad en fechas próximas a este año: Marruecos en 1956, Mauritania en 1960 y Argelia- después de una larga y cruenta lucha donde más de un millón y medio de argelinos pierden la vida- en 1962. Este escenario internacional de luchas populares contra la lacra del colonialismo encuentra oídos receptivos en la, hasta entonces, Provincia Españolas del Sahara, donde, a finales de los años 60, se funda el primer movimiento de corte nacionalista, anticolonial, organizado políticamente y que preconiza la lucha pacífica como medio para alcanzar la independencia nacional. Este movimiento, liderado por Mohamed Sid Brahim Basiri, Padre del Nacionalismo Saharaui, fue literalmente desmembrado por las fuerzas militares franquistas el 17 de junio de 1970, a raíz de la histórica manifestación de Zemla (barrio popular de la capital saharaui), cuando, militantes del movimiento independentista y la población saharaui en general, salen a la calle para rechazar pacíficamente la presencia colonial española y exigir la puesta en práctica de las resoluciones de las NNUU, especialmente la resolución 1514 (XV) de 1960, columna vertebral de la doctrina onusiana de la descolonización, que recoge la declaración sobre la concesión de la independencia a los pueblos y países coloniales a través del ejercicio de su derecho a la autodeterminación. Esta gesta histórica, que costó la pérdida de vidas humanas de civiles indefensos, de decenas de heridos, encarcelados y la desaparición, hasta nuestros días- a manos del ejército español- de su máximo líder,  marcó el primer paso en el largo camino del pueblo saharaui hacia la libertad, ya que, desemboca, poco tiempo después, en el surgimiento de un auténtico movimiento de liberación nacional con un programa políticamente consolidado y la elección de la lucha armada como única vía posible para erradicar el colonialismo español del Sahara Occidental. La fundación, el 10 de mayo de 1973, por un grupo de jóvenes saharauis liderados por Luali Mustafa Sayed, del Frente Popular para la Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro (Frente POLISARIO), reconocido por la comunidad internacional como representante legítimo y único del pueblo saharaui, constituye, sin lugar a dudas, un punto de inflexión en la historia reciente de ese pueblo, en la medida en que abre una nueva y superior etapa en su lucha hacia la emancipación definitiva. Después de dos largos años de combates, contra el ejército colonial español, la Resistencia Saharaui obtiene grandes victorias, no solamente en el ámbito interno, donde la inmensa mayoría de la población cierra filas en torno al Frente POLISARIO, sino también en la arena internacional donde la presión sobre la metrópoli es cada vez mayor y el apoyo al derecho del pueblo saharaui se multiplica día tras día. En efecto, España, bajo el régimen del general Franco, se ve obligada a ceder y decide, finalmente, aceptar la propuesta de las Naciones Unidas para la celebración en 1975 de la consulta a los saharauis, bajo los auspicios de la organización internacional y previo envío de una comisión de la ONU (Comisión Visitadora) encargada de estudiar, sobre el terreno, los deseos y anhelos de la población autóctona y ofrecer así un informe detallado sobre la situación. En este informe quedó meridianamente clara la voluntad de los saharauis de luchar por su independencia nacional y su rechazo categórico a cualquier pretensión de soberanía extranjera sobre su país venga de donde venga. Fue en esas circunstancias, y en el momento en que el pueblo saharaui se dispone, prácticamente, a acariciar el advenimiento de la anhelada y tantos años esperada libertad, cuando nuestros vecinos del norte y del sur (Marruecos y Mauritania respectivamente) comienzan sus incomprensibles, injustas e injustificables reclamaciones sobre la tierra de sus hermanos saharauis. Estos dos países- que también sufrieron en carne propia el flagelo del colonialismo y que fueron beneficiarios de la resolución 1514 (XV)-frenan, deliberadamente, la aplicación de la doctrina descolonizadora de las NNUU en el Sahara Occidental proponiendo consultar al Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) para ganar tiempo y adeptos a su aventura colonial. El dictamen del TIJ, el 16 de octubre de 1975, fue contundentemente adverso a las pretensiones expansionistas marroquí-mauritanas: “La corte llegó a la conclusión de que los elementos e informaciones puestos a su disposición no demuestran la existencia de ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sahara Occidental, por una parte, y el Reino de Marruecos o el complejo mauritano, por otra. Por lo tanto, la Corte no comprobó que existieran vínculos jurídicos capaces de modificar la aplicación de la resolución 1514 (XV) en lo que se refiere a la descolonización del Sahara Occidental y, en particular, a la aplicación de la libre determinación mediante la expresión libre y auténtica de la voluntad de las poblaciones del territorio”. Marruecos y Mauritania, haciendo oídos sordos a las recomendaciones de las NNUU, de la otrora Organización para la Unidad Africana (OUA), hoy Unión Africana (UA), del dictamen del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya, del informe de la Misión Visitadora de la ONU y del principio de la intangibilidad de las fronteras heredadas de la época colonial-pieza clave de las relaciones interestatales de la organización continental africana- se embarcan en una absurda aventura expansionista contraria a todas las leyes internacionales y a la voluntad del pueblo saharaui, que demostró, en más de una ocasión, su inquebrantable decisión de constituirse en un estado independiendo y soberano de conformidad con el reglamento jurídico internacional.    La invasión militar marroquí-mauritana, con la anuencia de la metrópoli española (Acuerdos Tripartitos

De los Tribunales de Núremberg y Tokio a la Corte Penal Internacional

Por Abrahan de Jesús Clavero Toro Luego de un intenso trabajo en diversas instancias de la Organización de Naciones Unidas, unificando los diversos criterios que prevalecían para ese momento en el ámbito jurídico de la comunidad internacional, el 17 de julio de 1998, ciento veinte países adoptaron en la “ciudad eterna” el instrumento constitutivo de la Corte Penal Internacional, mejor conocido como el Estatuto de Roma, Dicho instrumento entró en vigencia cuatro años después el 1 de julio de 2002. Venezuela lo ratifica el 7 de junio 2000, siendo publicado en la Gaceta Oficial Nº 5.507 (Extraordinaria) del 13 de diciembre de ese mismo año. De esta manera, se logró el anhelo de la comunidad internacional de contar con un instrumento de esa importancia desde fines de la Primera Guerra Mundial y, reafirmado al concluir la segunda confrontación de carácter universal en 1945. Hay que recordar que, durante muchos siglos prevaleció el concepto clásico mediante el cual el derecho internacional se concebía como un derecho exclusivo de los Estados. Un gran número de renombrados juristas entre los que destacan Ancelotti, Grocio, Pufendorf, Niemeyer, Scelle, insistían que la presencia de otros sujetos de derechos y obligaciones distintos de los Estados era simplemente inconcebible, dejando poco margen a la aprobación de normativas que impusieran obligaciones y deberes a los particulares. A esto habría que agregar, que el Derecho Internacional no disponía de órganos para juzgar directamente al individuo. Este cambio, debe atribuirse a la evolución que experimentó el concepto de responsabilidad internacional al reconocer que junto con los Estados había otros sujetos activos y pasivos, en la medida que fueron aceptados como sujetos del Derecho Internacional Público; es decir la subjetividad jurídica internacional del individuo. Los sangrientos acontecimientos acaecidos en Europa a comienzos del Siglo XX abrieron una intensa polémica que terminaría dando un vuelco completo al enfoque sobre esta materia. Para agosto de 1945, las Potencias Aliadas y vencedoras en la Segunda Guerra Mundial llegaron a un acuerdo para “el Enjuiciamiento y Castigo de los Mayores Criminales de Guerra del Eje Europeo”, lo que condujo a la creación del Tribunal Militar de Núremberg y posteriormente el Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente (Tribunal de Tokio) los cuales establecieron sus propios estatutos y reglamentos. Desafortunadamente, ambos tribunales impusieron la justicia de los vencedores sobre los vencidos. Dentro de este largo proceso destinado a juzgar a los responsables de esas atrocidades, se debe mencionar también la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, adoptada, abierta a la firma y ratificación, o adhesión, por la Asamblea General de la O.N.U., (Resolución 260 A (III) del 9 de diciembre de 1948), que entró en vigor el 12 de enero de 1951, de conformidad con su artículo XIII. Es necesario, de igual manera, hacer alusión a los Convenios de Ginebra concertados antes de 1949 los cuales sólo se referían a los combatientes, y no a las personas civiles. Los acontecimientos ocurridos durante la Segunda Guerra Mundial pusieron en evidencia la ausencia de convenio alguno que protegiera a los civiles en tiempo de guerra. Por ende, y tomando en cuenta la experiencia en esa confrontación mundial, se adoptó el IV Convenio (1949), destinado a la protección general de la población contra algunas consecuencias de la guerra. Sin embargo, no hacía referencia a la conducción de las hostilidades, razón por la cual fueron agregadas más tarde por los Protocolos Adicionales de 1977 con la finalidad  que “el derecho internacional humanitario fuera más completo y universal, y se adaptara mejor a los conflictos modernos”. Dentro de esta retrospectiva es importante mencionar que el Tribunal Militar de Núremberg emitió una opinión el 1 de octubre de 1946 que terminaría por abrir la puerta para juzgar a todos aquellos que hubiesen cometidos crímenes de guerra, al afirmar que “el Derecho Internacional está preocupado por las acciones de los Estados soberanos y no proporciona ningún castigo para los individuos, y más allá, que en los actos en cuestión son los Estados, pero quienes los llevan a cabo no son personalmente responsables, y son protegidos por la doctrina de la soberanía del Estado”. Cabe agregar, además, que “los crímenes contra el Derecho Internacional son cometidos por individuos, no por entidades abstractas y solo castigando a los individuos que cometen tales crímenes se puede dar cumplimiento a lo dispuesto en las normas del Derecho Internacional y hacer cumplir la ley (…). La verdadera esencia de la Carta (O.N.U.) es que los individuos tienen deberes internacionales que trascienden las obligaciones nacionales de obediencia impuesta por un estado individual.” Todos ellos constituyeron elementos útiles para permitir su aplicación cuando en la Comunidad Internacional se comenzaron a desarrollar los denominados “conflictos internos”, a medida que se diluyeron los “conflictos internacionales”. Estos no tuvieron la magnitud de una confrontación mundial, pero sí la de carácter regional como los acontecidos en las décadas de los ochenta y noventa del siglo pasado, con el desmembramiento de la antigua Yugoslavia (1993) y las atrocidades raciales cometidas en Ruanda (1994) que llevaron a la creación de los Tribules Penales ad-hoc para impartir justicia en ambos casos. Dentro de este esquema, fueron establecidos otros tribunales como los Paneles Especiales para  Crímenes Graves en Dili (Timor Oriental 1999) el Tribunal Especial para Sierra Leona (2002), las Cámaras Extraordinarias para las Cortes de Camboya (2003) y el Tribunal Especial para El Líbano (2007) creados por el Consejo de Seguridad. No obstante, a pesar de estos importantes avances en materia penal, el objetivo realmente que se perseguía era la elaboración de un Código de Crímenes contra la Humanidad, e igualmente el establecimiento de un órgano supranacional permanente que juzgara a quienes habían llevado a cabo estos tipos de crímenes internacionales. La Comisión de Derecho Internacional (C.D.I.) de la O.N.U. comenzó a presentar ante la Sexta Comisión un conjunto de informes anuales sobre esta materia. Así pasaron varios años, al igual que diversos periodos de sesiones de la Comisión y de la Asamblea General, sin lograr el más mínimo avance en

Referencias sobre el Salón del Tríptico en el Palacio Federal Legislativo

Por VÍCTOR M. MENDOZA CORONADO Hablar de los salones protocolares existentes del más alto valor simbólico del patrimonio cultural que se encuentran en los distintos palacios de gobierno existentes en nuestro país, es hablar y apreciar algunas de las obras de arte más representativas de la identidad nacional, que han sido fundamento en nuestra historia. Hay Casonas que se han convertido en espacios para ser sede de residencia de Jefes de Estado, Gobernadores entre otros.  Las distintas ceremonias y la experiencia a través de estos cuarenta y ocho (48°) largos años del diario vivir del  Ceremonial y Protocolo,  he observado como los Mandatarios venezolanos han convivido su experiencia palaciega en  Miraflores y en la Residencia Presidencial de la Casona, donde se encuentra salones que han sido testigo de actos protocolarios y con una galería de cuadros hechos por pintores venezolanos que demostraron a lo largo de sus años,  el pincel reflejado en las distintas pinturas de Próceres de la Independencia y de personalidades notables que han servido a la nación, en sus distinta etapas. En el caso del Palacio de Miraflores, podemos observar en el Salón Sol del Perú que es una de las salas más representativas del Palacio. Se utiliza principalmente para el acto de presentación de las Cartas Credenciales de Embajadores acreditados en nuestro país y eventos muy especiales. En su decorado destaca un Sol de Oro donado por el gobierno peruano, así como las pinturas «El Día» y «La Noche», de Arturo Michelena; un retrato ecuestre de Simón Bolívar (1936) como obra central del salón y un retrato del primer Presidente de Venezuela, Cristóbal Mendoza, ambos de Tito Salas. En este mismo palacio, podemos admirar la obra de Martín Tovar y Tovar, que se encuentra en el Salón de Embajadores, donde muy acertadamente refleja la figura de los primeros dueños del Palacio de Miraflores; ellos eran el General Joaquín Crespo y su dilecta esposa Jacinto Parejo de Crespo.  Asimismo, se observa en el Salón Boyacá un cuadro del pintor y muralista Gabriel Bracho, quien representa con su característico estilo la gesta heroica en el puente de Boyacá. Los rostros de Bolívar, Santander y José Antonio Anzoátegui ponen de manifiesto la acción protagónica de estos personajes en dicha Batalla. El cuadro fue inaugurado por el Presidente Rafael Caldera durante su primer gobierno, el 1 de agosto de 1973. En el marco de la Conmemoración del Centenario de la Declaración de la Independencia, el Gobierno del General Juan Vicente Gómez, decidió crear e integrar a la colección del Palacio Federal Legislativo dos nuevas piezas integradas en el Palacio Federal: la obra    TRÍPTICO de Tito Salas., y en el Salón Elíptico, el Arca, realizada en bronce y granito, rematada en un busto de Bolívar, que conserva el Libro de Actas firmado el 5 de Julio de 1811.  La mayoría de los historiadores nos hablan de las distintas obras existentes de artistas del siglo XIX y de artistas del siglo XX, reflejadas en las telas ejecutadas por los grandes maestros en las distintas galerías, Museos de Artes, casas históricas, inclusive de familias muy distinguidas que tienen cuadros originales de pintores venezolanos y han demostrado como conservar e integrar colecciones inéditas, tanto en obras de arte, mobiliario y decoración.  El Salón del Tríptico, denominado así a partir de la inclusión de la obra de Tito Salas, el espacio está ubicado en el cuerpo norte del Palacio Federal Legislativo; es un amplio Salón que fue transitado desde 1877 hasta 1911 como sala de reuniones del Ejecutivo Nacional, hoy día es de carácter protocolar.   En consecuencia, hoy traigo como comentario, la importancia de un salón llamado Salón del Tríptico, que sirve de antesala al Primer Mandatario Nacional, cuando asistía al extinto Congreso de la República hoy denominada Asamblea Nacional, a actos oficiales en el Salón Elíptico, Hemiciclo Protocolar entre otros.  Es importante acotar que cuando se tiene prevista la visita oficial de un mandatario extranjero, es natural que se reciba en el Salón Elíptico, escenario de una galería de cuadros de Próceres de la Independencia y de Batallas que alcanzaron darle la Libertad a Venezuela, justamente pintado por otro gran maestro de maestro como lo fue Martín Tovar y Tovar. En el caso de la obra interpretativa del Tríptico de Tito Salas, recoge tres secciones que se insertan en el marco de madera, conforman tres momentos de la vida y muerte de El Libertador Simón Bolívar.  En cada sección de la obra se puede observar un vigoroso dinamismo rítmico; en la moldura una, es hablar del Juramento de Bolívar en Roma, sobre el Monte Sacro,   Se observa a su maestro, Simón Rodríguez, en una charla casual, pero trascendental para el futuro de la América, justo el pasado 15 de Agosto de 2020, se cumplieron doscientos quince (215°) años en 1805, El Libertador realiza el juramento de liberar al continente del imperio español y crear una gran nación en democracia, y con igualdad para todos los conciudadanos; donde extiende  su brazo izquierdo en un gesto sopesado, mientras su maestro le mira fijamente a sus ojos. En el panel central que posee un movimiento propio de las grandes obras del Renacimiento, que se denomina el Paso de los Andes.  La composición nos ofrece una imagen de la hazaña del Padre de la Patria.  Simón Bolívar, decide cruzar los Andes en 1819, y llegar al Perú para liberarlo por esta vía, una proeza de trascendencia e impacto para la liberación de América, la cual presumió un gran esfuerzo por parte de las tropas y de los oficiales. El tercer compartimiento de la obra, Salas da conocer su destreza en el manejo de una paleta rica de colores y maestría en el dominio del pincel.  “Detrás de la cama, un incendiario genera una nube sobrenatural que sube en espiral, según asegura Rafael Pineda, en su libro “La pintura de Tito Salas”, el espiral del espíritu que se eleva al cielo.  La nube está poblada de siluetas de figuras y acciones, momentos trascendentales en la vida de

De Israel, Palestina y Oslo ¿Quo Vadis?

Por Agustin Urreiztieta Mas allá del barrage de misiles Qashams, lanzados de manera oportunista por el Hamas, y el espectacular despliegue de tecnología israelí para su defensa a través de su “Cúpula de Hierro”, la crisis actual no es parecida a ninguna de las rondas anteriores de violencia sufridas por civiles palestinos e israelíes. Este no es otro 2014, ni otro 2009, ni otra Segunda Intifada. Es algo nuevo. En pocos días el conflicto permeó entre israelíes y palestinos en Jerusalén Este, entre árabes y judíos en otras ciudades dentro de Israel y entre Israel y Hamas. Se han abierto varios frentes simultáneos. La escalada del conflicto actual es el claro resultado del agotamiento político tanto del sistema de partidos de Israel (actualmente intentando formar gobierno) como de la decadente dictadura unipartidista del movimiento nacional palestino. Por largo tiempo, los antagonistas de línea dura del conflicto han tratado de eliminar o al menos desdibujar la “Línea Verde”, el trazo que separaba a Israel de Jordania y Egipto antes del 4 de junio de 1967, que asimismo es la línea que delimitaba la ocupación israelí de Cisjordania y Gaza post 1967. Los responsables de ambos lados difuminan la línea de los mapas oficiales y de los libros de texto, y los activistas esgrimen consignas como “empujarlos al mar” o “ningún asentamiento es ilegal”. Frente a tales presiones, desde 1993 hasta 2020, se preservó el compromiso de los líderes israelíes y palestinos de negociar el fin del conflicto mediante un arreglo territorial, comúnmente conocido como la “solución de dos Estados”, lo cual es a lo que los extremistas de ambos lados apuntaban por años, y ahora, por fin, han conseguido hacer tambalear. Por un lado, en Israel, con el apoyo entusiasta del dúo Donald Trump y su yerno Jared Kurshner, en una evidente muestra de diplomacia paralela desde la Casa Blanca, claramente se apuntó al fin de los acuerdos de Oslo de negociar territorios y límites. La idea de la anexión del territorio de Cisjordania por parte de Israel fue otro golpe certero a la legitimidad ya hecha trizas de la autoridad palestina en Ramallah. No obstante, al suspenderse la anexión en agosto de 2020, las aguas parecieron volver a su cauce. Desafortunadamente, el daño estaba hecho, el abandono israelí del compromiso negociado, junto con la expansión continua de los asentamientos y la reubicación forzosa de familias palestinas en Jerusalén Este y comunidades en Cisjordania, allanaron el camino a una nueva crisis. Dejó inevitablemente obvio lo que era meridiano para muchos: que el marco de Oslo se había agotado y que la razón fundamental del orden imperante en Cisjordania, incluida la existencia de la Autoridad Palestina, había desaparecido. Los Acuerdos de Oslo de 1993, gusten o no, pusieron límites a un conflicto que había generado guerras de gran magnitud desde 1948 (Independencia, Seis Días, Yom Kipur, entre otras), junto con incontables actos de terrorismo y asesinatos de corte internacional y gran impacto mediático. El apoyo de la comunidad internacional fue vasto y plural, sin duda un gran esfuerzo. Sin embargo, para tragedia de miles, desde 1993 la comunidad internacional observó, impotente, los conflictos puntuales y la violencia terrorista que cegaron miles de vidas, junto con el crecimiento en influencia, capacidad bélica y control de territorio de Hezbollah y Hamas, así como la continua expansión israelí de los asentamientos judíos y la población judía en Cisjordania. La Autoridad Palestina, institución creada por los Acuerdos de Oslo, apuntaba a cierto nivel de autonomía administrativa y, por qué no, de ejercicio oficioso de la “soberanía” abandonada por Israel como parte del acuerdo. Esta novel institución sufrió de la misma enfermedad de otras experiencias de “autodeterminación”, a saber, disputas intestinas inacabables, corrupción, ausencia de transparencia y, ante la inoperancia estructural, la imposición de decisiones a través de un aparato represor implacable. Y aquí, las preguntas políticas ante la crisis actual, ¿qué papel ha jugado el presidente de la autoridad nacional palestina Mahmud Abbas? Más allá del rol deslucido, clara señal de la dramática ausencia de recursos, de la dependencia de Israel, de la carencia de legitimidad e influencia, por demás agravada por la violencia del Hamas, ninguno determinante. Y ¿cómo sorprenderse de la inacción de un presidente exangüe de 85 años y en el poder desde el 2004? En julio 2021, finalmente, habrá elecciones en Palestina, nueva sangre ¿relevos con otras perspectivas? Panorama incierto, al observar el control hermético del partido del Presidente Abbas (Fatah) sobre el sistema, a tal punto que uno de los candidatos prominentes es nada menos que un sobrino de Yasser Arafat. Por el lado de Israel, las cosas no apuntan a horizontes más claros. Benjamin Netanyahu, de 71 años, tecnócrata eficiente y en el poder desde 2009 se encuentra asediado por escándalos variados, denuncias, gobiernos organizados in extremis, con frágiles coaliciones, busca en este momento de conflicto vestirse de legitimidad. La crisis pilló a Israel en medio de álgidas negociaciones para formar gobierno, una vez más. El conflicto en Gaza se convirtió rápidamente en asunto de política interna. Surgen voces en contra del establishment, el bipartidismo tradicional Likud – Laborista no convence y el auge progresivo de nuevos movimientos políticos teñidos de religión añaden mayor tensión al sistema. Dependiendo de cuan airoso resulte Israel, la situación política de Netanyahu será definida. Por último, el papel de los Estados Unidos bajo la influencia de un presidente “moderado”. En efecto, el Presidente Joe Biden no se muestra tan proclive al desarrollo hostil a Oslo por parte del gobierno de Israel, pero igual apoya su “derecho a la defensa” ante Hamas y siguen los Estados Unidos siendo un aliado fundamental. No obstante, mantiene la solución de los dos Estados y adicionalmente se dispone con delicadeza a hacer tragar otra píldora diplomática a Israel al propiciar el acercamiento de los Estados Unidos con Irán y unirse de nuevo al acuerdo nuclear del 2015. Al mismo tiempo, intenta salvar la cara y funge, dentro de la lógica del Partido Demócrata, como el fiel de la