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Los puntos de vista y opiniones expresados en los artículos corresponden a los autores y no reflejan necesariamente la política oficial CODEIV.

Tokio 2020 y el Olimpismo actual

Por Abraham Clavero La gran fiesta del olimpismo mundial finalmente ha podido realizarse luego de un año de retraso a causa del Covid-19 que amenazó, inclusive hasta último momento, dejar en suspenso la cita prevista para Tokio. Han sido las Olimpiadas más atípicas por encima de las de Moscú (1980) y Los Ángeles (1984) marcadas por el boicot, así como las de Múnich (1972) por el terrorismo. Un total de 224 entidades atendieron el llamado a este evento del cual solo Corea del Norte y Guinea estuvieron ausentes.   Aparte de las graves consecuencias de carácter económico que significó para Japón, dicho aplazamiento también tuvo sus repercusiones en el conglomerado de atletas que vieron interrumpidas su ciclo de preparación con miras de llegar en las condiciones más optimas posibles, pero sobre todo evitar ser contaminados por el “bendito virus”. Muchos no lo lograron debiendo declinar y perdiendo años de sacrificio. No hay duda que Tokio 2020 marcará un antes y un después en la evolución del movimiento olímpico internacional por los efectos emanados de la edición XXXII de las olimpiadas de verano y sobre todo los ajuste que se deberán realizar para la próxima cita en Paris en el 2024. Pero más allá de las huellas dejadas por la pandemia, los actuales juegos se han caracterizado por estadios completamente ausente de un gran actor como es el público; que solo han contado con la presencia del personal de seguridad, de los jueces y de los técnicos de los equipos participantes. Se extremaron las medidas de bioseguridad, conminado a los atletas a que se retiraran de las pistas no más culminar su actuación. Qué tiempos aquellos cuando los recintos se encontraban abarrotados de visitantes procedentes de todas partes del mundo, deseosos de disfrutar de las hazañas de los máximos representantes del deporte a todos los niveles. En esta oportunidad, se palpaba en el ambiente un inmenso vacío, una marca tristeza causa por la necesidad que tienen los atletas de sentirse aupados por público. Al hacer un balance de estos juegos hay que resaltar que por encima de las circunstancias antes mencionadas los países del Tercer Mundo y específicamente de América Latina continúan bastante relegados en sus desempeños deportivos, arañando solo algunas medallas gracias a atletas excepcionales de alta competencia de la talla de nuestra Yulimar Rojas. Al hacer un paréntesis, hay que recordar que la primera medalla olímpica lograda por Venezuela en unas olimpiadas fue gracias a Asnoldo Devonish, medalla de bronce en salto triple en Helsinki 1952. Que coincidencia. De manera pues, que el medallero olímpico ha continuado siendo acaparado por aquellos países que han puesto en práctica políticas masivas de desarrollo deportivo, permitiéndoles incluir, en muchos casos, varios de sus atletas en una misma prueba. En el top 20 solo aparecen Brasil y Cuba. Estas olimpiadas terminaron de confirmar la potencialidad de la R.P. China al poderse codear con los grandes en casi todas las ramas del deporte, ya sean de pista y campo, acuáticos o por equipos. Todo ello gracias, hay que reconocerlo, al desarrollo masivo del deporte en el país asiático, desplazando a otras entidades especialmente en las ramas del atletismo, la natación, la gimnasia y heterofilia por solo nombrar algunas. Diversos países han recurrido a otros medios para destacar como es el caso de Qatar, conformando un excelente equipo de atletismo con un grupo de nacionales y algunos nacionalizados que han contado con todo el apoyo económico otorgado por la familia real Al Thani. Un ejemplo de ello es el actual campeón olímpico de salto alto, Mutaz Essa Barshim. Para Qatar, el deporte, al igual que el canal de noticias Al Jazeera, se ha convertido en una carta de presentación que lo destaca en el Medio Oriente. Esta política se verá realzada con la celebración del Mundial de Futbol el próximo año. Otros aspectos dignos de mencionarse en esta cita olímpica en Tokio, es las decisiones del Comité Olímpico Internacional de hacerse eco de las demandas en favor de la igualdad de sexos estableciendo competencias mixtas en diversas especialidades por equipo, incluidas por primera vez en el calendario olímpico, como es el caso del atletismo.    Además, estos juegos se han visto marcados por otro de los grandes flagelos que afecta a la humanidad: los refugiados. De ahí la presencia, por segunda vez en la historia de estos juegos de un equipo Olímpico de Refugiados. De esta manera, el C. O. I. posibilitó a todos aquellos atletas, en dicha condición, procedentes de países africanos, asiáticos y latinoamericanos para que pudieran acudir a Tokio. En ese grupo se encontraba el boxeador venezolano Eldric Sella Rodríguez, quien, desafortunadamente, luego de su actuación no podrá regresar a Trinidad y Tobago. El Equipo Olímpico de Refugiados, estuvo conformado por 29 atletas procedentes de 11 países El grupo compitió en 12 categorías deportivas como atletismo, bádminton, boxeo, natación, entre otras. En 2015 el Comité Olímpico Internacional estableció un Fondo de Emergencia para Refugiados por un monto de 1,9 millones de dólares para que personas con estatus de refugiado se integraran al deporte. En la capital nipona, los 29 atletas que conforman al Equipo Olímpico de Refugiados eran originarios de Afganistán, Camerún, Eritrea, Irán, República Democrática del Congo, Siria, Sudán del Sur y Venezuela. Dentro de este tema, en Tokio, se ha acentuado aún más la tendencia de una gran cantidad de atletas que han buscado refugio en otras latitudes. Ellos han formado parte de esa inmensa oleada de inmigrantes que huyendo de las situaciones imperantes en sus países de origen han logrado librarse de políticas represivas y acciones terroristas que incluyen violaciones de sus derechos humanos. Un caso digno de mencionar en este aspecto es la atleta de fondo Sifan Hassan nacida en Etiopía, (oro en 5mil y 10mil metros y bronce en 1500 metros) que a los 15 años huyó a Holanda en calidad de refugiada, con la ilusión de convertirse en enfermera, y donde descubrieron su gran talento para el atletismo. También es el caso de Athing Mu, de origen

Edgar Sanabria, un Embajador único e irrepetible

 Por Hugo Álvarez Pífano                                                                                                        Sus amigos lo llamaban el “flaco Sanabria” por la complexión corporal que lo acompañó a lo largo de toda su vida, durante setenta y siete años de fecunda existencia, los cuales vivió como un caraqueño dotado de cultura con chispa, de buen humor espontáneo y sano, que acompañaba con una sonrisa abierta y afable. En una Caracas deslumbrante, con una oferta gastronómica muy variada y rica, de todos los países, para disfrutar un maridaje con los mejores vinos y bebidas espiritosas, Edgar Sanabria Arcia era más bien casi un abstemio, con un estilo de vida modesto y muy frugal. Quienes no lo conocieron creyeron ver en el a un personaje extraño en su modo de pensar y en sus acciones, que dejó tras de sí un montón de anécdotas risibles, que en su casi totalidad no eran ciertas. Se decía, que cuando le preguntaban por qué se mantuvo tantos años como solterón (1) contestaba que siempre se había negado a mantener a una mujer que no tenía con el ningún vínculo de parentesco. Se comentaba que era un ávido coleccionista de armas, sin haber nunca disparado un solo tiro ni portar consigo ni siquiera un revolver. Igualmente, siempre fue considerado como el venezolano que buscaba sin cesar y poseía el mayor número de condecoraciones, nacionales y extranjeras, a lo cual respondía: Rechazar una condecoración es un acto de descortesía y de mala educación, suelo aceptarlas cuando me las ofrecen. Pero, más allá de todo esto fue un hombre en el que se hacía presente su condición de persona equilibrada, tolerante y serena, capaz de transmitir confianza y buena fe en sus acciones. Por lo demás, fue siempre leal y fiel con sus amigos. Era católico, cercano a las autoridades eclesiásticas y nunca militó en partido político alguno. Abogado de la Universidad Central de Venezuela (2). Tal vez por estas y otras razones fue llamado después del 23 de enero de 1958, a formar parte de la Junta de Gobierno, presidida por el Contralmirante Wolfgang Larrazábal Ugueto, que tomó las riendas del país luego del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez. Posteriormente, cuando Larrazábal decide presentarse como candidato presidencial en las elecciones de 1958, Edgar Sanabria se convierte en presidente transitorio de Venezuela, desde el 14 de noviembre de 1958 hasta el 13 de febrero de 1959, cuando traspasó la Presidencia de la República al presidente electo Rómulo Betancourt. El legado de Edgar Sanabria como primer mandatario de la nación venezolana puede resumirse en cuatro actos a los cuales dio ejecución: 1.- Ley de impuesto complementario, mediante la cual se abolió el llamado “fifty-fifty” que durante muchos años venían pagando las empresas petroleras y se elevó la tasa impositiva del 50 al 60 por ciento. 2.- Ley de Universidades por la cual se restableció la institución de la autonomía universitaria, con la mención expresa que consagraba la inviolabilidad del recinto universitario por organismos policiales y de seguridad del estado. 3.- Emisión del Decreto N° 473, de fecha 12 de diciembre de 1958, por el cual se creó el Parque Nacional El Ávila -se le asignó un área de 66.192 hectáreas- con el objeto de conservar la flora, fauna, biodiversidad y bellezas naturales de esta hermosa montaña tan amada por los caraqueños. 4.- Emisión del Decreto N° 521, de fecha 9 de febrero de 1959, en el cual se crea el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. Después de haber servido en diversos cargos diplomáticos y consulares -en especial estuvo encargado del Consulado General de Venezuela en Nueva York en 1941- se desempeñó como Consultor Jurídico de la Cancillería, en una época en que estos funcionarios -generalmente diplomáticos con el rango de embajador- eran muy respetados y se les tomaba muy en cuenta sus opiniones y dictámenes. A él lo siguieron Ramón Carmona Figueroa, Antonio Oropeza Riera, Melchor Monteverde Basalo, acompañados de notables colaboradores como Pedro Silveira Barrios y Francisco Manuel Mármol. A comienzos del gobierno del presidente Betancourt fue designado Embajador de Venezuela ante la Santa Sede (1959-1963), más tarde embajador en Suiza (1964-1968) y finalmente en Austria (1968-1970), terminó su carrera como asesor en el Ministerio de Relaciones Exteriores en la década de los años setenta. En el año 1959, era yo estudiante universitario en Italia y contaba 21 años de edad, entonces me citó a su embajada ante la Santa Sede, donde me comunicó que en fecha reciente, había conversado con mi madre en un acto social en Caracas y ella le había manifestado que en una fotografía que le envié me encontraba muy delgado y quería saber si tenía problemas de salud. Acto seguido me invitó a comer y después a un paseo. El lugar escogido para la caminata fue la zona arqueológica del Largo de la Torre Argentina, quería mostrarme el sitio preciso donde ocurrió el asesinato de Julio Cesar: el Senado de Roma, al pie de la estatua de Pompeyo. El Dr. Sanabria era un ícono en Venezuela como profesor de Derecho romano (en la UCV y en la UCAB), un gran conocedor de las instituciones y la historia de Roma, esa tarde disfruté de una clase magistral sobre uno de los hechos más trascendentales en la transición de la República al Imperio romano: el asesinato de Gaius Julio César. En particular siempre he recordado de esta clase peripatética las famosas palabras que le dirigieron al hombre más poderoso del mundo antes de su muerte: César cuídate de los “idus de marzo” y a la cual el Dr. Sanabria daba una gran importancia en su relato. Desde entonces yo aprendí, siguiendo sus consejos, a cuidarme de los idus de marzo, en el mes de marzo trato de no montar en avión, no cojo carretera, no voy a la playa y busco la manera de estar la mayor parte del tiempo en mi casa. Este paseo lo he siempre recordado con gran afecto y nostalgia. Durante la década de los 70, lo veía muy a menudo en la Cancillería y me recordaba esa caminata

Esperando a los bárbaros

Las noticias del mundo, con frecuencia me hacen recordar la magnífica novela Esperando a los bárbaros del Premio Nobel de Literatura J.M. Coetzee Por Agustin Urreiztieta El relato gira en torno a un pueblo fronterizo de un Imperio sin nombre. Por siglos tranquilo, bucólico, ve los días transcurrir sin sobresalto, mecidos por la brisa fresca que sube del rio que marca la frontera. Detrás de ella estaban los bárbaros… Un buen día el Imperio decide que los bárbaros constituían una amenaza y que era inminente una invasión sangrienta que acabaría con la civilización, con el orden. El pueblo se llenó de policías, luego de militares y, con ellos llegó la paranoia, las sospechas, las conspiraciones, las detenciones de sospechosos, la tortura, las desapariciones, la muerte. Un buen día, el Imperio -los civilizados- decidió emprender una campaña brutal en contra de los pretendidos salvajes. Por siglos, desde el Imperio se instiló, gota a gota, el miedo a los bárbaros. Se hablaba de su peligro, de su amenaza, de las barbaridades que cometen a diario. Sin embargo, nadie en el pueblo los había visto. Mas allá de la frontera todos comerciaban con agricultores, pescadores y con nómadas que de tanto en tanto pasaban a vender sus mercaderías. Luego, con las primeras nieves, se fueron los policías y los militares y… la barbarie. A los bárbaros nadie los vio nunca… ¿Quiénes eran verdaderamente los bárbaros? En el pasado mes de mayo, el mundo se estremeció por el descubrimiento de fosas comunes con 215 niños indígenas en la Columbia Británica de Canadá. Desde entonces, se han encontrado más tumbas sin marcar, llevando la cifra a más de 1000 muertes de niños y jóvenes indígenas. Lo espantoso de la historia es conocer que las muertes se produjeron en las escuelas residenciales manejadas por comunidades religiosas bajo mandato del gobierno canadiense. Estos macabros descubrimientos desencadenaron un ajuste de cuentas nacional sobre el legado de las escuelas residenciales de Canadá. Los internados financiados por el gobierno formaban parte de la política para intentar asimilar a los niños indígenas y destruir las culturas y sus idiomas. De aquí, la similitud con los bárbaros de Coetzee… De igual manera sucedió con los Estados Unidos. La mayor economía del mundo y una de las democracias más avanzadas tuvo su cuota histórica de barbaries cometidas en contra de los bárbaros. En efecto, ese gran y meritorio país intenta aun, con grandes esfuerzos, reponer la deuda histórica acumulada por la esclavitud y las guerras en contra de los indígenas autóctonos. En su afán por construir su país, no pocos obstáculos tuvieron que ser vencidos a cualquier precio, incluyendo la eliminación y el sometimiento de sus propios bárbaros.   Estos no son casos aislados o curiosidades que nos trae la historia. De hecho, la lista de atrocidades en contra del ser humano por parte de sociedades o ideas consideradas “superiores” es muy larga. Así encontramos a Leopoldo II de Bélgica en el Congo Belga, a los ingleses en la India, o la conquista española de los pueblos de América “en nombre de Dios” por sus majestades los Reyes Católicos. Desde luego, no podemos olvidar a la salvajísima y primitiva Santa Inquisición, la cual, imponiendo su perspectiva de la religión acabó, con el fuego purificador de las piras, con miles de desafiantes almas curiosas y pensantes. Siguiendo esa lógica, hasta el gran Galileo Galilei fue un bárbaro condenado por herético en 1633, por atreverse a plantear que el Sol, y no la Tierra, era el centro del universo. La humanidad estuvo a punto de no conocer a ese bárbaro. En el otro lado del espectro ideológico y al otro extremo de nuestra gran canica azul, el Gran Timonel Mao Tse Tung, impuso a su versión de los bárbaros, los burócratas e intelectuales aburguesados, la Revolución Cultural. Con ella arrasó toda una clase de gentes pensante y potencialmente peligrosa para sus fines. ¿Algún parecido con las calamitosas purgas estalinistas? Pues también la Gran Rusia tiene sus oscuros episodios de eliminación de bárbaros, así como cualquier intento de imposición de una verdad única por una minoría atornillada en posiciones de poder. La perspectiva de Coetzee no se limita a hechos pasados, más bien, trata de la arrogancia y la ignorancia de la cual puede hacer gala, en cualquier momento y sin vergüenza alguna, el poder mal entendido, mal ejecutado. El poder sin principios, sin valores éticos, sin respeto por la dignidad humana. Tan real es la ficción de Coetzee, que no solo seria aplicable a hechos históricos, si no también a situaciones que padecemos en el presente. En nuestros días, en pleno siglo XXI existen países bajo regímenes ominosos que crean o detectan a sus propios bárbaros y en contra de ellos se desata la corte infernal de intolerancias, persecución, prisión física, moral y posterior aniquilamiento. Nuestro siglo está lleno de ellos. Los regímenes dictatoriales de Cuba, Nicaragua, las opresivas monarquías islámicas, Corea del Norte y sin olvidar el caso Venezuela, son solo unos ejemplos. Asimismo, posturas personales de líderes destructivos, personifican perfectamente la trama de la novela de Coetzee. Así, un Jean Marie Le Pen en Francia, Mateo Salvini en Italia, Viktor Orban en Hungría, Hugo Chávez y Nicolas Maduro en Venezuela han creado sus propios bárbaros y acechan para dar el zarpazo a su mera existencia. Claro está que nuestro país no escapa de la moral expuesta en la novela. El poder en Venezuela tiene miedo a sus bárbaros, los cuales se materializan en la idea distinta, la disensión, la pluralidad, la justicia, el cambio. Pasando por el prisma de Coetzee, estos términos personifican la barbarie y contra ella solo es eficaz la represión, la intolerancia y el fanatismo de la civilización. Todo un juego elegante de palabras y dobles sentidos ¿Quiénes son finalmente los bárbaros? “Decidí que cuando la civilización supusiera la corrupción de las virtudes bárbaras y la creación de un pueblo dependiente, estaría en contra de la civilización.” J.M. Coetzee, Esperando por los bárbaros, 2007 Agustin Urreiztieta Abogado especializado en

La Paradoja Sorites

Una solución perversa para resolver problemas políticos Por Hugo Álvarez Pífano 1.- ¿En qué consiste la Paradoja Sorites en la historia de la filosofía? La Paradoja Sorites se suele expresar con la frase: “un grano de arena no hace un montón” Después se dice: dos granos de arena tampoco; luego, tres granos de arena siguen sin hacer un montón, hasta llegar al grano 1.000.000 que si hace un montón. Si razonamos en sentido contrario, al referirnos a una persona que tiene la cabeza llena de pelos (alguien que no es calvo) decimos: “la pérdida de un pelo no te hace ser un calvo” Después, la perdida de dos pelos tampoco, con la perdida de tres no eres calvo, hasta llegar a la pérdida de 1.000.000 de pelos, entonces estás completamente calvo. Pero, dos preguntas saltan a la palestra: ¿Es este razonamiento correcto? ¿Existe un grano de arena o un pelo que marca la diferencia entre ser o no ser? Estas son las dos versiones de un célebre problema atribuido al filósofo griego Eubúlides de Mileto (siglo IV a. C.) y que se conoce con el nombre de la Paradoja Sorites. “Sorites” viene del griego “soros” que significa montón y se refiere al montón de arena a que hemos hecho mención al principio. 2.- Qué nos enseña la Paradoja Sorites De hecho, existe un punto en el que añadir un grano de arena produce una diferencia, entre no ser un montón y ser un montón; en que hay un número de pelos que marca el límite exacto entre un calvo y uno que no lo es. ¿Cuál es esa diferencia o ese límite?  Hemos escogido la cifra 1.000.000 arbitrariamente, pero podría ser una menor o una mayor. Dicho en otras palabras: ¿Cuándo se produce el cambio de un estado a otro? En honor a la verdad si existe tal frontera, un límite, el punto preciso en que tiene lugar el cambio, no sabemos dónde se encuentra. Más aún, ignoramos si existe una cifra exacta y por demás confiable. Con absoluta certeza podemos afirmar: que nos movemos en el terreno de la vaguedad. Hemos entrado en lo que la moderna filosofía llama la “lógica difusa” iniciada por el matemático Lofti Zadeh (1). 3.- Qué sabemos de trucos y artimañas de la Paradoja Sorites para resolver problemas.  Con la Paradoja Sorites se ha tratado de resolver problemas de diversa índole, no solo los que atañen a montones de arena y a cabezas peladas, existen muchos más de utilidad práctica: cuándo una persona debe ser considerada gorda o flaca, alta o baja, rica o pobre, honrada o deshonesta, inteligente o bruto, vivo o pendejo, blanco o negro, para terminar: gobernante democrático o autoritario violador de los derechos humanos; país genocida o país que comete delitos de lesa humanidad. 4.- Dos problemas ligados a la Paradoja Sorites: los fumadores empedernidos y el aborto. Los fumadores son muy propensos a justificar su vicio y recurren al razonamiento fallido que subyace a la Paradoja Sorites: “un cigarrillo más no va a matarme”, después otro y otro…. ¿Cuál es entonces el cigarrillo que lo mata? Es obvio, lo que mata al fumador no es ese cigarrillo siguiente en una progresión sorítica, sino el cuadro clínico que tiene como consecuencia de todos los cigarrillos que ha fumado durante su entera existencia. El otro problema: El aborto es la extracción de tejidos del embarazo o bien, del feto y la placenta, del útero de una madre en plena gestación. Lo que marca la diferencia entre estos dos productos de la concepción, es el término de ocho semanas de gestación: antes de ocho semanas se habla de tejidos del embarazo, después de feto y placenta. ¿Por qué ocho semanas, no un día antes o después? Estamos nuevamente en los predios de la vaguedad, bajo la disciplina de una lógica difusa, dentro de un razonamiento de progresión sorítica. En todo caso, llámese tejido al producto de la unión de un óvulo y un espermatozoide o feto, estamos ante una interrupción del embarazo, algo que no es correcto, antes o después de ocho semanas. Otros nombres para un aborto incluyen: aborto electivo, aborto inducido y aborto terapéutico (2). 5.- Aplicación de la Paradoja Sorites en las relaciones de Venezuela y América Latina 5, 1.- Las dictaduras en América Latina Cuando Chile estuvo atrapado, de la manera más sangrienta, entre las gorilescas manos de Augusto Pinochet, Venezuela adoptó una actitud noble y generosa. En lo personal me tocó -como director del Departamento de América, en la Cancillería venezolana- llevar un avión a Chile para trasladar a Venezuela centenares de detenidos en un estadio de Santiago. Eso lo sentí como abrir a unos seres humanos una gran ventana a la vida, a la dignidad y a la esperanza humana. También -en ese mismo carácter- fui a recibir al Aeropuerto Simón Bolívar en Maiquetía a centenares de exiliados políticos argentinos que huían de las garras de Jorge Rafael Videla, uno de los más feroces dictadores en los anales de la historia de América latina. A ellos los acomodamos en el Hotel Veroes, en la esquina caraqueña del mismo nombre, tuvimos que correr para comprar biberones y leche para los bebés y medicinas para los enfermos. También cuando presté servicios en Brasil durante la dictadura de Ernesto Geisel, uno de los más feroces represores de su propio pueblo, fueron muchos los estudiantes brasileños a los que tuvimos que proteger y aceptar en nuestras universidades para que continuaran sus estudios. En todo caso, siempre Venezuela les tendió una mano amiga y bondadosa. 5, 2.- Trinidad y Tobago un país genocida de venezolanos Desde el año 2017, la miseria y la falta de alimentos ha obligado a los venezolanos más vulnerables por su condición económica, a buscar esperanzas de una mejor vida en algunas islas del Caribe, en particular las más cercanas: las islas A B C, Aruba, Bonaire y Curazao. En el lado oriental, nuestros venezolanos han tenido en la isla de Trinidad y Tobago, un fabuloso

El presidente Hugo Chávez: sus primeros pasos en política exterior (2000-2001)

Por Pedro Alexis Camacho Durante el segundo semestre del año 2000, asumí el cargo de Director General Sectorial de Economía y Cooperación Internacional y tomé conciencia de que el embrión de la política exterior del presidente Hugo Chávez comenzaba a formarse con fuerza y un cambio histórico parecía hacer crujir el modelo político desarrollado en los 40 años anteriores de observancia del sistema democrático de Venezuela. Afloraba una cierta confusión y desorientación en la conducción de la política exterior del gobierno recién inaugurado. El lado endeble desde el ángulo institucional se presentaba en el proceso de toma de decisiones y los bruscos saltos sin análisis severo y con muy poca consulta con las Direcciones competentes del Ministerio de Relaciones Exteriores. De buenas a primeras, el nuevo gobierno ordenó el regreso de un considerable número de embajadores y funcionarios de alto rango lo que irremediablemente condujo a un cuello de botella difícil de resolver. Dos personas, El embajador Jorge Valero y el general Arévalo Méndez ocuparon el cargo de viceministro del ministerio durante el periodo en referencia y la Dirección General del Despacho creó una serie de funciones inherentes a las Direcciones Generales Sectoriales con el propósito, quizás loable aunque muy poco práctico, de darle cabida a funcionarios recién llegados. Obviamente, una superposición de actividades y duplicación de funciones muy pronto se hizo sentir con el consiguiente e innecesario conflicto de competencias. No obstante, muchos de estos funcionarios permanecieron sin ejercer ningún oficio específico y, algunos de ellos, se dedicaron a “pasillanear” por los corredores del ministerio expresando inquietud sobre su futuro.  La Dirección General Sectorial de Economía y Cooperación Internacional (DGSECI) integrada por un equipo multidisciplinario de profesionales vinculados al servicio exterior y un personal administrativo y técnico muy calificado, se entregó de lleno al estudio de las materias de su competencia y al desafío que planteaba la llegada de un nuevo gobierno. Venezuela sería la sede de la Reunión Cumbre de la OPEP en el año 2000 y, simultáneamente, ejercía la presidencia del Consejo de Ministros de la Asociación de Estados del Caribe cuya tercera Cumbre se celebraría en la Isla de Margarita en diciembre de 2001. Asimismo, se hacía necesario hacerle seguimiento al Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas suscrito por países caribeños y Venezuela que sustituía el Acuerdo de San José con México, así como al análisis de la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe (ALBA). Por otro lado, Venezuela presidía el Grupo de los Tres (México, Colombia y Venezuela), asumía la secretaría pro tempore de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y ejercería la presidencia del Grupo de los Quince constituido por países de distintos continentes. Debía atender además, los diferentes encuentros a nivel bilateral y multilateral que se tenían previstos e intentaría ingresar al Mercado Común del Sur (MERCOSUR). A todo ello había que añadir los compromisos internacionales que venían de administraciones anteriores los cuales, urgía afrontar o revisar según las directrices y lineamientos  del gobierno recién instalado; se trataba de obligaciones contraídas tales como el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA), el Programa para el Caribe (PROCA), los Institutos Venezolanos para la Cultura y la Cooperación con sede en países caribeños no hispanoparlantes, el Acuerdo Comercial de Alcance Parcial con países centroamericanos, el Acuerdo (unilateral) de Libre Comercio firmado con países miembros de la Comunidad Caribeña (CARICOM), la delimitación de áreas marinas y submarinas con los países del Caribe Oriental, la eliminación y/o concurrencias de representaciones diplomáticas y consulares en el Caribe no hispanoparlante, el Diálogo Norte-Sur y la participación venezolana en organismos de cooperación Sur-Sur. Con estos términos de referencia y en consulta con otras Direcciones Generales Sectoriales, por instrucciones del canciller José Vicente Rangel, se inició el estudio de la situación de los funcionarios recién regresados al servicio interno que aún no contaban con una adscripción idónea con el objeto de incorporarlos a actividades que requerían atención específica y a tiempo completo. En un punto de cuenta, la Dirección General Sectorial de Economía y Cooperación Internacional (DGSECI) elevó a la consideración del ministro Rangel la preocupación, al tiempo que se le instaba a arreglar este percance institucional “con el propósito de contribuir a optimizar las actividades de las tareas del Despacho a través de un mejor aprovechamiento de los recursos humanos”. La intención consistía en proceder a la reasignación de funciones de dichos funcionarios en calidad de asesores en las diferentes Direcciones, de conformidad con su experiencia e inclinación profesional con el fin de atender los diferentes frentes antes mencionados hacia los cuales se orientaría la política exterior del gobierno nacional. El canciller Rangel, siempre abordable, recibió con agrado el planteamiento y tomó la decisión favorable sobre el particular. No obstante, su implementación se quedó en el camino.  Uno de los primeros avances en política exterior consistió en demostrar que las relaciones internacionales debían girar en torno a la multipolaridad. Es decir, luego del desmembramiento de la Unión Soviética, el nuevo gobierno no estaría en condiciones de aceptar que Estados Unidos pasara a ser el pivote fundamental alrededor del cual se moviera la actividad política y económica del mundo pese a que existía conciencia que hacia el país del norte se destinaba el grueso de nuestro petróleo y numerosos productos venezolanos provenían de esa nación a engrosar las filas de las importaciones de Venezuela.    A pesar de que la concepción multipolar era compartida por la mayoría de las fuerzas vivas del país, sectores de la vida nacional no consentían que dicha estrategia conllevara a que la balanza debía inclinarse hacia países como Rusia o China con el objeto de romper con la unipolaridad representada por los Estados Unidos. Esta ecuación asomaba una serie de incógnitas que no podían despejarse con claridad en el periodo comprendido en el título de este escrito y conformaron un marco de contradicciones de la política exterior del gobierno. No fue posible hacer realidad un encuentro oficial entre Hugo Chávez y Bill Clinton quien por cierto, concluía su segundo mandato. Quizás, de haberse logrado esta reunión, se hubieran

Reinstitucionalizando la justicia

Por Luis Daniel Álvarez V El pasado 21 de julio se cumplieron cuatro años de un hecho que evidencia la endeble situación institucional que afronta Venezuela. La escogencia de 13 magistrados principales y 20 suplentes realizada por la Asamblea Nacional en el uso de sus atribuciones constitucionales y legales, fue desconocida por sectores del poder central que iniciaron una despiadada arremetida contra los juristas, que constitucionalmente, tienen la investidura de ser jueces del máximo tribunal, al haber sido electos y juramentados por el órgano con competencia. Más allá de la gravedad que trae la situación de los magistrados y su entorno, la coyuntura es mucho más delicada, pues dejó un órgano operativo que al no estar adecuadamente constituido, ya que faltan los 13 magistrados seleccionados y sus lugares los ocupan personas que no gozan de la investidura al ser anulado su nombramiento, carece de idoneidad y fortaleza. Los magistrados seleccionados, aclarando que nunca se nombró un tribunal sino a un conjunto de jueces que deben ser inmediatamente incorporados para remediar una arbitraria injusticia, han tenido que estar sometidos a presiones de diversa naturaleza, mientras esperan la posibilidad, imperativa por demás, de asumir sus responsabilidades. Sectores de la comunidad internacional y la mayoría de actores de la política interna son enfáticos en indicar que se requiere la reinstitucionalización de los poderes públicos en Venezuela, siendo en el caso del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela un procedimiento medianamente sencillo, que incluso está sustentado en instrumentos aprobados por la Asamblea Nacional electa en 2015. Un viejo refrán dice que puede medirse la calidad de un país por la manera en la que trata a sus juristas y en particular a sus jueces. En ese sentido, el balance ha sido sustancialmente negativo, correspondiéndole a la ciudadanía mantener vivo el recuerdo de lo acaecido e insistir en la imperiosa necesidad de remediar la arbitrariedad. De esa manera se respetaría la voluntad ciudadana que, a través de la voz de sus representantes, optó por adecuar su máxima instancia legislativa, partiendo de que parte de los que allí estaban, e irregularmente se han mantenido en sus puestos, no fueron escogidos de la manera idónea ni con el procedimiento establecido. La clase política y quienes abogan con firmeza y determinación por una salida justa, democrática y lo menos traumática posible a la compleja crisis social, estructural y económica que atraviesa Venezuela, tienen que mantener como una de sus prioridades la necesidad de adecuar la composición del Tribunal Supremo de Justicia al espíritu de la constitución y la ley, manteniendo la exigencia de que los magistrados electos hace cuatro años tienen que ser incorporados, pues su escogencia se hizo acorde a lo estipulado en las normas, sin que ninguna excusa absurda y carente de lógica pueda imperar. Desde esta tribuna llamamos a la presión necesaria para la correcta composición de los poderes del Estado. En este caso la acción puede ser sencilla, pues no implica más que incorporar a un cuerpo colegiado a los juristas seleccionados, quedando para ejercicios posteriores la revisión del resto de los integrantes. Esa debería ser la consigna y parte de la lucha a emprender por tratar de salir de las tinieblas que azotan a la patria. La ciudadanía, incluidos los partidos políticos con vocación democrática, deben hacer de esa propuesta una de sus banderas, luchando para que el próximo 21 de julio, los magistrados seleccionados puedan recordar su nombramiento, dictando sentencia y fijando audiencias en la sede del máximo tribunal, tal como dictan las responsabilidades para las cuales fueron seleccionados hace cuatro años. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

La Mirada del Mundo sobre Honduras

El secuestro de 105 empresarios hondureños  Por Hugo Álvarez Pífano El secuestro de mayores proporciones jamás llevado a cabo en toda Centroamérica: 105 empresarios hondureños, dos ministros, el presidente del Banco Central y el presidente de la Asociación de Industriales, tomados como rehenes. Hugo Alvarez Piano, Encargado de la Embajada de Venezuela en Honduras y el Obispo de San Pedro Sula, Monseñor Jaime Brufau actuaron como negociadores del Gobierno hondureño frente al movimiento guerrillero. Diez guerrilleros pertenecientes al Movimiento Popular de Liberación “Cinchoneros” MPL-C (1) el 17 de septiembre de 1982, llevaron a cabo el secuestro de 105 notables empresarios de San Pedro Sula –la ciudad industrial de Honduras- quienes se encontraban reunidos en la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC) Dos ministros del gabinete ejecutivo: el Ministro de Hacienda, Arturo Corleto y el Ministro de Economía, Gustavo Alfaro, también fueron tomados como rehenes: el Presidente del Banco Central de Honduras, Gonzalo Carías Pineda y el Presidente de la Asociación de Industriales, Pastor Zelaya (2). Ahora bien, el objeto de la reunión era la discusión de las políticas económicas impulsadas por el recién instalado gobierno civil conducido por el liberal Dr. Roberto Suazo Córdova (1982-1986) médico y político de tendencias moderadas, a quien algunos sectores de la oposición y en especial de la izquierda, consideraban responsable de la consolidación de un proceso de “ultra derechización” del país –entre otras cosas- al nombrar como Comandante de las Fuerzas Armadas de Honduras al General Gustavo Alvarez Martínez, militar formado en la Argentina de los grandes dictadores del post peronismo, acendrado anticomunista, partidario de endurecer la Doctrina de Seguridad Nacional y a quien se atribuía la fundación de una especie de escuadrón de la muerte (Batallón 3-16) destinado a hacer frente a los guerrilleros comunistas y a los narco traficantes, estos últimos comenzaban a ensayar  apariciones furtivas en Honduras. El movimiento rebelde pedía a cambio de los rehenes, entre otras condiciones, 1.- la liberación de varios presos políticos 2.- la expulsión de tropas y asesores militares extranjeros (USA) de Honduras y 3.- la derogación de un decreto aprobado meses antes en el Congreso Nacional que penalizaba las protestas sociales. Una agenda política bastante difícil de negociar. Para esa época Honduras era vista en el mundo como un oasis de paz, en comparación con sus hermanos de centro américa – El Salvador, Guatemala y Nicaragua- que enfrentaban verdaderas catástrofes humanitarias: genocidios, exterminio de poblaciones indígenas, sicariatos, asesinatos de sacerdotes, muerte de líderes agrarios, comandos guerrilleros que mataban sin piedad a amplios sectores de la población y pare de contar porque la lista de crímenes es interminable. Esta acción de un grupo armado comunista tuvo una inmensa trascendencia internacional (3), todo el mundo dirigió su mirada a Honduras: por vez primera los guerrilleros hondureños pusieron en evidencia ante el mundo las contradicciones sociales existentes en una Honduras con la mirada puesta en su modernización, que buscaba cómo abrir el camino a una democracia sustentable en el tiempo. En estas circunstancias, el presidente Roberto Suazo Córdova me pidió que me encargara junto al Obispo de San Pedro Sula, Monseñor Jaime Brufau, de las negociaciones ante el comando guerrillero. En ese entonces, Honduras contaba con unos 60 Embajadores acreditados, yo no tenía el rango de Embajador, era ministro consejero, Encargado de la Embajada de Venezuela. Siempre he pensado que el presidente de Honduras tuvo tres razones para hacer la escogencia de mi persona como negociador: 1.- El ex canciller de Venezuela Arístides Calvani visitaba muy a menudo Honduras y muchas veces me tocó acompañarlo a entrevistas con el presidente Suazo Córdova e importantes líderes políticos locales, esta vinculación con el movimiento demócrata cristiano fue un factor de confianza para un gobierno liberal. 2.- Desde mi llegada a Honduras hice amistad con el General Gustavo Alvarez Martínez, siempre me distinguió como un apreciable intelectual a quien el respetaba, esto fue un factor determinante. 3.- Tuve también dos amigos de gran apoyo, colaboradores cercanos del presidente Suazo Córdova: Elvin Santos, alcalde de Tegucigalpa y su hermano Maximilien Santos, destacado activista político del partido liberal. Muchos fueron los candidatos a negociadores, pero yo fui el escogido. Al final de las negociaciones se incorporó también Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, Nuncio Apostólico con sede en Nicaragua (acreditado también en Honduras), quien gozaba de una merecida fama de experto negociador con guerrilleros centroamericanos, pues había participado en otros casos de secuestros. No pretendo ocupar la atención de mis lectores con detalles sobre las negociaciones con el grupo de guerrilleros, solo me resta decir, la ocupación de la Cámara de Comercio de Cortes finalizó poco antes del mediodía del 26 de septiembre de 1982, con la liberación de los 34 últimos rehenes y la salida del país de los diez guerrilleros, que abordaron un avión de la Fuerza Aérea panameña para dirigirse a La Habana, haciendo escala en Panamá, a donde llegaron a primeras horas de la madrugada de ese día. Para terminar, creo de interés narrar una anécdota que tuvo lugar a propósito del secuestro: Un empresario del lugar, hombre adinerado y de alta posición social, salió en la tarde antes que se produjera el suceso y le dijo a su esposa que marchaba a la reunión en la cámara de comercio. Ahora bien, en lugar de cumplir con ese compromiso, se fue con una de sus amantes a un lujoso hotel de la localidad, muy bien acondicionado para esos menesteres, aislado y de mucha privacidad, entre otras ventajas para la infidelidad conyugal. A la mañana siguiente se presentó a su casa al mediodía –por lo visto el personaje de marras no vio televisión ni revisó la prensa, así estaría ocupado como un gran matador en su faena- le dijo entonces a su mujer: -No vine a dormir aquí porque pasé toda la noche y parte de la mañana en la reunión en la Cámara de Comercio de Cortes. ¿Qué piensa usted estimado lector: cuál fue la respuesta de su esposa? Eso lo dejo a su fértil imaginación y

Hacia una nueva Guerra fría… cibernética

Por Agustin Urreiztieta En tiempos de post guerra nuestros abuelos leían sobre la Guerra fría, bombas nucleares, conflictos de baja intensidad, destrucción mutua asegurada, OTAN versus Pacto de Varsovia, entre otros términos que sazonaban extrañamente sus vidas. El “reparto” del mundo en zonas de influencia entre los Estados Unidos y la otrora Unión Soviética se fundaba en la simple relación de fuerzas de la carrera armamentista y la acumulación de montañas de cabezas nucleares de lado y lado. En 1989, con la caída del bloque soviético, la Guerra fría pasó a ser un término obsoleto, un recuerdo de las curiosidades trágicas de la Humanidad contemporánea, llevado a las letras y al cine por Ian Fleming, John Le Carré, Alfred Hitchcock, por solo citar a dos de una larga lista de novelistas, cineastas y actores. Sin embargo, vemos surgir la tensión de una nueva especie de Guerra fría, aupada por el interés de países, regímenes o sectores en dominar o debilitar adversarios o monetizar, por atajos, la creciente digitalización de nuestras sociedades. En efecto, no pasa un día sin que sepamos sobre algún ataque cibernético de cualquier naturaleza alrededor del mundo. Ningún individuo, país, región o industria están exentos de la velocidad de vértigo que el desarrollo tecnológico imprime al mundo.   Los eventos marcan el ritmo y muestran la urgencia. Los Estados Unidos acusan a China, Rusia, Irán y otros países de ser responsables de intrusiones masivas en sus sistemas informáticos y, aún más grave, de intrusión y consiguiente influencia en sus elecciones.  Además de la responsabilidad de los Estados en estos actos, la preocupación orbita en torno a ataques masivos perpetrados por ciber-delincuentes quienes, bajo el ala protectora o la vista gorda de sus gobiernos, disrumpen servicios públicos, infraestructuras y operaciones de empresas cuyas actividades son de importancia vital. Como ejemplo dramático de esta situación, recientemente el mayor oleoducto que surte gasolina a las principales ciudades de la costa este de los Estados Unidos, fue víctima de un “secuestro” de sus operaciones. Lo increíble se produjo, hubo escasez de gasolina hasta en Washington, la capital. Igual que en un secuestro ordinario, se pagó un rescate y el oleoducto volvió a operar con normalidad. Situaciones como ésta ocurren a diario y en un muy preocupante número creciente. Los ciber ataques o amenazas, afectan cualquier industria o actividad expuesta a redes de internet o móviles. Desde luego, mientras más digitalizado sea un país o sector de actividad, mayor el peligro. Sin embargo, la modesta digitalización de una región no la exime de riesgos. Por ejemplo, el 70% de las estaciones 4G en África son fabricadas por una sola compañía china. Esto plantea un problema de envergadura pues le otorga un control significativo a una potencia extranjera sobre la información, las comunicaciones, las cadenas de suministros y en teoría podría a distancia colapsar el funcionamiento de esa infraestructura. Menuda situación. Como en tiempos de la Guerra fría, los eventos van escalando. Incluso, ya la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte, acuerdo de asistencia militar que hacía frente al bloque soviético) en concierto con los Estados Unidos, la Unión Europea y otros países, culpan sin ambages a China por el ataque cibernético sufrido por la red Microsoft Exchange que afectaría a 30 mil empresas americanas y cientos de miles a nivel mundial.    Así, el artículo 5 de la Carta del Atlántico establece, y esta es la fibra vital de la OTAN, que, en caso de agresión contra uno de sus miembros, todos los demás se unen automáticamente. Adaptándose a los nuevos tiempos, esta reacción automática se extiende ahora a los ciberataques. De hecho, desde la OTAN y los Estados Unidos, ya se baraja la posibilidad de contra ataques cibernéticos proporcionales, preventivos o disuasivos, recompensas multimillonarias por la identificación y arresto de los responsables, cooperación internacional, regulaciones estrictas en torno a las criptomonedas y otras fuentes de financiamiento, entre otras medidas como parte del arsenal para enfrentar estas nuevas amenazas. Esta escalada se produce en una cancha sin reglas de juego, sin la más mínima transparencia y con crecientes riesgos de toda clase. En estas nuevas formas de conflicto, la identificación del agresor es a veces compleja, si no imposible, la evaluación de las capacidades del contrincante es una gran incógnita y la respuesta no es tan clara como en la guerra convencional. Por otro lado, en esta situación de conflicto cibernético entre países, la clasificación tradicional por recursos, habilidades, tamaño especifico, avance tecnológico, economías, población, etc… se antoja increíblemente incierta. Es así como se encuentran grandes contrastes entre los países que lógicamente tienen las capacidades tecnológicas y militares para ocupar este nuevo escenario, y aquellos que no necesariamente tienen los medios, pero han emprendido un camino estratégico en esa dirección. El ejemplo más elocuente seria Corea del Norte, marginalmente digitalizada y económicamente atrasada, pero que, en el campo nuclear o cibernético, ha desarrollado capacidades que rebasan sus posibilidades con creces. Otro ejemplo lo encontramos en Israel, pequeño en tamaño, pero cuyas capacidades cibernéticas son bien conocidas y que no dudan en utilizarlas, particularmente contra Irán. Entre los países protagonistas, el clima hoy es de total desconfianza, es probable que, como en la Guerra fría, se alcance una ciber-disuasión como existe con la amenaza atómica. Esto es lo que se conocía en la era nuclear “el equilibrio del terror”, cuando los Estados Unidos y la Unión Soviética tenían cada uno la capacidad de eliminar al otro. Por ello, cuando los principales países tengan la certeza de la ciber–capacidad destructiva de cada uno, allí comenzaran seriamente las conversaciones sobre el crimen cibernético internacional. Por ahora serán parte de nuestro cotidiano, noticieros relatando espectaculares ciber ataques y nos acostumbraremos al uso de nuevos anglicismos técnicos como el ransomware, cryptojacking, blockchain, hackers, phishing, por solo citar varios de una larguísima lista. En la reciente reunión de Joe Biden y Vladimir Putin en Ginebra, el Presidente de los Estados Unidos blandió bien alta la amenaza de represalias a los ataques cibernéticos orquestados desde Rusia contra objetivos

Las elecciones en Irán y el Acuerdo Nuclear

El pasado 18 de junio Ebrahim Raisi fue electo nuevo Presidente de la República Islámica de Irán en unas elecciones consideradas, por gran parte de la comunidad internacional, como falseadas. Su victoria se gestó gracias a las decisiones adoptadas por el Consejo de Guardianes, un cuerpo de juristas y clérigos estrechamente vinculado con el Líder Supremo Ali Jamenei, al aprobar solo a siete candidatos para esos comicios, de los cuales Raisi era el más destacado. Se abre así, una nueva etapa en el proceso político iraní surgido el 11 de febrero de 1979. Han pasado cuarenta y dos años cuando los ayatolas encabezados por Ruhollah Jomeini llegaron al poder estableciendo, mediante una nueva constitución, la República Islámica cuya máxima autoridad es el Líder o Guía Espiritual. De esta manera se materializó la teoría del “gobierno de los juristas religiosos” elaborada por el propio Jomeini en la década de los sesenta. Irán no es un estado gobernado por un partido único, por una cúpula militar o por una dinastía, sino por una élite político-clerical conformada por diversos individuos y grupos que se disputan el control político del sistema. Esta estructura ha permanecido casi invariable, pero dista mucho de ser un régimen monolítico y sin fricciones internas como se supone en gran parte de la comunidad internacional. Las diferencias entre las distintas tendencias del sistema se han sucedido a lo largo la historia republicana, en algunos casos con mayor intensidad y violencia. Las alianzas internas se generan en función de los intereses de cada grupo. La Constitución de 1979 reformada meses antes del fallecimiento de Jomeini (1989), terminó de plasmar una mezcla de república clásica, con instituciones electivas y separación de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial, y de teocracia, que otorgaba a los clérigos chiíes una autoridad superior sobre el resto del sistema y la población. Se crearon además lo que se conoce como el Liderazgo Espiritual, conformadas por instituciones electivas: Presidencia, Parlamento y Asamblea de Expertos y otras no electivas: Consejo de Guardianes, Consejo de Discernimiento y Consejo de Seguridad Nacional. De esta manera, el complejo entramado de controles recíprocos que se conformó ha contribuido a que ninguna de estas instituciones tenga por sí sola la capacidad absoluta para decidir sobre temas fundamentales en política interna y exterior. Se intenta así evitar que el sistema evolucione hacia una especie de absolutismo, privilegiando los mecanismos de consenso internos de la élite político clerical. A los Consejos no electivos les corresponde dirimir las diferencias de la élite gobernante y alcanzar los consentimientos necesarios para el mantenimiento del sistema político. Si bien las instituciones y las principales líneas de políticas internas y externas se han mantenido de acuerdo a los designios de su fundador, en algunas ocasiones se han producido modificaciones importantes producto de la correlación de fuerzas cambiantes en el seno del sistema. Dentro de esta intrincada estructura institucional sobresale, indiscutiblemente, la figura del Líder, quien concentra en su persona funciones de significativo alcance. No solo designa e inspecciona diversos organismos de sistema, sino que también ejerce una vigilancia directa sobre instituciones igualmente relevantes para el control efectivo de la sociedad iraní: el ejército, la guardia revolucionaria y las fundaciones de caridad, al igual que la supervisión ideológica, a través de la radio y televisión y algunos periódicos nacionales, las universidades y los oradores de la plegaria de los viernes en todas las mezquitas del país. Se puede entender, por lo tanto, que el ejercicio real de la autoridad del Líder es la de actuar como árbitro, en última instancia, entre facciones de la élite que mantengan diversas posturas o disposiciones. Desde el establecimiento de R.I. de Irán, el cargo ha sido desempeñado por Ruhollah Jomeini (1979-1989), y su sucesor Ali Jamenei, cuyo desempeño ha sido menos carismático que el de su antecesor.  Es en este hábitat en el cual el nuevo presidente deberá ejerce funciones, a partir de 5 de agosto, contando con la total anuencia del líder Jamenei quien precisamente lo escogió para ser la figura visible de la R. I. de Irán. En consecuencia, a Raisi le corresponderá enfrentar un conjunto de situaciones de envergadura tanto en el ámbito interno, como en las relaciones internacionales. A nivel nacional, uno de los aspectos que más destacan son las incógnitas que se ciernes en relación a la sucesión y salud del Líder Supremo, debido a su avanzada edad. La mayoría de los observadores consideran que al intervenir las elecciones a favor de su protegido fue una estrategia para prepararlo como miras a ser el próximo Líder Supremo, de la misma manera que Jamenei sucedió a Ruhollah Jomeini, en 1989, mientras ocupaba el cargo de presidente. Sin embargo, si Raisi asume la posición de líder supremo, persisten dudas respecto a su falta de credenciales revolucionarias y religiosas que lo obligaría a depender en cierta forma de la Oficina del Líder, una especie de gobierno en la sombra en el que el hijo de Jamenei, Mojtaba, es un actor clave. Pero sus problemas se extienden más allá de la sucesión del Líder. Raisi deberá enfrentar la seria crisis económica por la que atraviesa el país. La población iraní (83 millones de habitantes) está agobiada por una inflación galopante y altas tasas de desempleo, mientras que el gobierno tiene un déficit presupuestario considerable y encara graves dificultades para manejar la pandemia del COVID-19 una de las más mortíferas del Oriente Medio. Raisi ha prometido hacer frente a la inflación, crear al menos un millón de puestos de trabajo por año, construir nuevas viviendas y dedicar préstamos especiales a los compradores de vivienda por primera vez, además de marcar el inicio de una nueva era de transparencia financiera y luchar contra la corrupción.  En este sentido, Raisi cree firmemente en la noción de Jamenei de una “economía de resistencia” en la que Irán desarrolle la capacidad interna y la autosuficiencia en detrimento de una integración global más amplia, especialmente con Occidente. Los estudiosos de la economía iraní consideran que esta estrategia tiene serias limitaciones. El

Nuestro ingreso al bachillerato, en San Felipe, estado Yaracuy, año 1949

Cuando las travesuras de los adolescentes nos acompañan durante el resto de nuestras vidas. 1.- Un liceo en San Felipe, de excelente nivel académico. Profesores y Alumnos del 1° año. No era para menos, todos estábamos sumamente emocionados, habíamos terminado la escuela primaria y nos encaminábamos a estudiar en el Liceo Arístides Rojas de San Felipe. A la sazón, el dictador Marcos Pérez Jiménez había confinado en el estado Yaracuy a una élite de profesores pertenecientes al partido Acción Democrática y al Partido Comunista de Venezuela (ambos proscritos, en la dictadura) lo que hacía de ese pequeño liceo, el de mejor distinción académica de toda Venezuela, por la calificación de sus docentes. Entre algunos, se encontraban Federico Brito Figueroa, Alberto Federico Ravel Cariño, Manuel Vicente Ledesma, Andrés Castillo Vásquez, Norberto Díaz, Teófilo Trujillo, Melchor Baldi, Ramón Piña Daza, Francisco Barrios Camero, Blas Loreto Loreto, Antonio José Torres, Francisco Lucambio Limardo y muchos más que escapan al recato infiel de la memoria. Los alumnos, éramos unas joyas que a partir de esa fecha, echamos a andar nuestra presencia en todas las actividades que Venezuela reclama para su desarrollo como un país moderno y aún, hoy en día, nos asomamos a su amplia ventana, para contribuir en positivo y para ver con tristeza lo que va quedando de nuestra nación. Esta es la lista de mis compañeros, en el primer año de bachillerato (1949): Manuel Gabriel Alcalá Palencia (+), Freddy Pérez Guzmán (+), Sergio Vinicio Alcalá Palencia, Carmelo José Pifano Garrido (+), Juan Reyes Moro (+), Oriol Jesús Elorza Garrido (+), Rigoberto Mendoza (+), Rafael Núñez (+), Aníbal Núñez (+), Gustavo Morales Urbano (+), Hernani Camacho Moro, Otto Kreubel Palaviccini, Alberto Bortone Alcalá, Silka Alcalá Domínguez, Aura Hernández Wohnsiedler,  Felicidad Garrido, María Aída Angulo (+), Celina Baldó Rendón (+), Yolanda Leal (+), Mirna Quiroga (+), Belkis Leal (+), Mario Gallo, Gonzalo Perillo (+), Dámaso Mújica, Héctor Jiménez, Pastor Figueira, Julio Bravo (+), Alfredo Perillo (+), David Herrera (+), Armando Espinoza (+), Trino Pérez (+), Jesús Pérez (+), Héctor Emán , César Guevara Iglesias (+), Andrés Cristóbal Guevara (+),  Abdías Arévalo, Tomás Perruolo, Francisco Sotillo y el autor de la crónica, Hugo Afranio Álvarez Pifano. 2.- Doctor Luis José González Herrera, destacado médico sanitarista de Venezuela En ese año -1949- se encontraba al frente de la unidad sanitaria de San Felipe el doctor Luis José González Herrera, un médico especialista en sanidad, con postgrados en el exterior, no era yaracuyano, pero se había casado con una de las muchachas más bellas de la región: Ítala Serva, hija de María Murzi, de prosapia local, y de don Carmelo Serva Cardarelli, italiano, dueño de haciendas de cacao y casas de comercio. El matrimonio tenía un primo, Giannino –un nombre típico italiano- pero nosotros lo llamábamos “dañino” tal vez, porque siempre se mantuvo alejado de nuestro grupo. Entonces, ocurrió algo inusual, el doctor González Herrera dispuso, por primera vez en la historia del Yaracuy, que para ingresar al liceo se debía presentar un Certificado de Salud. ¡Fin de mundo! ¿En qué consistía ese certificado de salud? Primero, un examen de sangre (perfil 20, como se diría ahora, con examen de heces y orina), radioscopia pulmonar y examen físico.                                 Nos entregaron una latita para la muestra de heces y un tarrito plástico para la de orina. A propósito, este pequeño contenedor de metal para las heces dio lugar a muchas historias: se cuenta que David Herrera -padre de la famosa y esplendida Miss Mundo Astrid Carolina Herrera- era estítico y no pudo prodigar una mínima porción de excremento para depositar en su latita, entonces pidió a Mario Gallo, su coterráneo de Cocorote un poquito para cumplir el compromiso de su examen de heces. Pues bien, David salió muy bien del test y en cambio Mario Gallo, el autor de la muestra, resultó con un terrible parasito muy ofensivo a su salud. 3- Desarrollo de los acontecimientos Para iniciar nuestra historia, debo decir que ambos depósitos fueron adquiridos en la “Farmacia Central” del Dr. Vicente Pifano Capdevielle, donde mi primo Carmelo Pifano, su hijo, tenía acceso y de allí tomó una latita adicional. Carmelo dirigió sus pasos al barrio Caja de Agua, lugar habitual de perros realengos, donde no tardó en sentir un olor nauseabundo. En efecto, en ese sitio un perro enfermo había depositado una gran plasta de excremento pestilente, visitada por moscas negras y verdosas, un contenido horrendo, digno de la última paila de los tormentos del infierno, concebida en la peor pesadilla del Dante. Allí Carmelo tomó una generosa muestra, pródiga de gérmenes y parásitos, la colocó en una latita y sobre el papel de la tapa escribió: Tomás Perruolo. Ese mismo día se presentó a la unidad sanitaria. La enfermera de turno le pregunto: -trajo usted la muestra de heces. A lo que respondió: -Sí, aquí la tengo conmigo.  -Pues bien, colóquela en aquel mesón, junto con todas las otras. Carmelo se aproximó a la mesa, depositó su muestra y la otra con el nombre Tomás Perruolo, no sin antes retirar la muestra propia que Perruolo había colocado unos minutos atrás. Al día siguiente, se notaron movimientos nerviosos y carreras no habituales en la unidad sanitaria del pueblo, se convocó a una junta médica, integrada por los 7 médicos de San Felipe. Todo este revuelo lo había provocado un examen, cuyo tenor expresaba lo siguiente: El análisis de las heces de Tomás Perruolo (12 años) ameritó un estudio fecal especial, que arrojó los siguientes resultados: 3, 1A.- Estudio bioquímico. Examen de las características generales de las heces, Ph, color, consistencia y apreciación olfativa: Olor nauseabundo, aspecto horrible, consistencia desagradable y hedor insoportable, todas ellas impropias de un adolescente que lleva una vida normal en el seno de una familia venezolana de clase media. 3, 2B.- Búsqueda de huevos y parásitos: Se ha detectado la presencia de embriones, larvas y gusanos, que corresponden a la más amplia existencia de las siguientes especies: Áscaris lumbricoides; Ancylostoma; Necator americanus; Trichuris trichiura; Capillaria; Strongyloides stercoralis rabditiforme;