Artículos

Artículos y colaboraciones.

Los puntos de vista y opiniones expresados en los artículos corresponden a los autores y no reflejan necesariamente la política oficial CODEIV.

Respeto el resultado, solo si me favorece…

Por Agustin Urreiztieta    En Turquía, la noche del 14 de mayo fue de tensión y confusión, los dos principales candidatos a las elecciones presidenciales turcas, Erdogan y Kilicdaroglu, veían ya una segunda vuelta. Los riesgos son variados, sobre todo con la creciente tendencia en todo el mundo a rechazar los resultados que no son del agrado de cada uno. En el lado positivo, casi el 90% de los votantes turcos acudieron a las urnas, suficiente para que algunas democracias cansadas de Europa y América se pusieran verdes de envidia. Pero este deseo de participar y de influir, que es el sello de la ciudadanía, no impide una pérdida de confianza: en la madrugada del 15 de mayo, cuando se anunciaron las primeras cifras, volaron las acusaciones y se instaló la desconfianza. Era inevitable, tras veinte años de poder de un partido y sobre todo de un hombre, Recep Tayyip Erdogan, que han considerado el Estado como de su propiedad, y destilado la idea de que eran indispensables, de hecho, los únicos legítimos, para gobernar ¿suena familiar? Por otra parte, la oposición tras agotadoras negociaciones se presenta unida, por fin, en torno a un buen candidato, Kamel Kilicdaroglu, sintió que se levantaban vientos de cambio, hasta el punto de convencerse de que sólo el fraude podría impedirle ganar. Al final, tras horas de suspense, tensión y emoción, la segunda vuelta se hizo realidad. Incluso Erdogan lo admitió tras intentar cantar victoria en la primera vuelta. Estas últimas dos semanas han sido de alto riesgo en un país partido en dos, con una elección entre dos vías políticas y dos estilos personales. El riesgo de que las cosas se descontrolen es inmenso. Hay dos riesgos: en primer lugar, el riesgo de trucos sucios o violencia el mismo 28 de mayo, día de la segunda vuelta o, los días que le siguen. Luego está el riesgo de que se impugne el resultado final, como ocurre cada vez con más frecuencia. ¿Cuándo entraron los procesos electorales en Turquía -pero desgraciadamente no sólo allí- en la era de la sospecha? La responsabilidad de Donald Trump y de sus partidarios es evidentemente inmensa, con la guerrilla legal y luego el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021 para impedir la validación de la elección de Joe Biden. Cuando el presidente saliente de la primera potencia mundial da mal ejemplo, ¿por qué extrañarnos de que otros le sigan? Como Bolsonaro en Brasil. Erdogan entra en la misma categoría de países donde las elecciones se celebran correctamente y en condiciones satisfactorias, pero donde el resultado es impugnado si no es favorable al líder populista saliente. Sin embargo, la democracia no está tan indefensa, como demuestran los ejemplos de Estados Unidos y Brasil, donde las salvaguardias democráticas han funcionado. Pero la amenaza persiste. De hecho, hay cincuenta matices de democracia en el mundo. Algunos son ficticios: Vladimir Putin puede ser elegido y reelegido sin riesgo, sus opositores están en la cárcel y la prensa está bajo llave. Pero sistemas como los de Narendra Modi en India, o Erdogan en Turquía, tienen elementos de autoritarismo. Por fortuna, no han bloqueado -o aún no lo han hecho- completamente el proceso electoral. En India, por ejemplo, el partido del primer ministro acaba de perder un Estado de 65 millones de habitantes, Karnakata. Este periodo intermedio permite avances democráticos, siempre que los partidos políticos se mantengan fuertes y la sociedad civil vigilante. A pesar de la implacable represión desde la intentona golpista de 2016, este sigue siendo el caso de Turquía. Sin duda, Erdogan tiene una base electoral sólida y aún puede ganar; esa fue la lección de la primera vuelta. Pero también debe aceptar que puede perder: es en la alternancia donde lo que queda de la democracia turca puede demostrar su resistencia. Sin embargo, parece que quedan pocas esperanzas en Turquía de ver Erdogan despedirse del poder el 28 de mayo. Desafiando las encuestas que le daban como perdedor, el jefe del Estado turco salió de la primera vuelta con el 49,5% de los votos y una cómoda ventaja sobre el candidato de la oposición unida, (44,9%, o 2,5 millones de papeletas menos). Finalmente, Turquía nos brinda otra curiosidad de nuestros tiempos. Erdogan negocia y recibe el apoyo del candidato ultranacionalista Sinan Ogan, que actúa como el “King Maker” gracias al 5% de votos aproximadamente que obtuvo el 14 de mayo. Inesperado. Los numerosos retos geopolíticos turcos seguirán allí. Su papel en la OTAN, sus medias tintas con Putin y la salvaje guerra en Ucrania, el chantaje kurdo con Suecia y su adhesión a la OTAN, el también chantaje, no menos atroz, de la “válvula turca” de la masiva inmigración siria hacia Europa, el diferendo con Grecia y el petróleo en aguas bajo pretendida influencia turca, sus ambiciones de potencia regional, el islam “moderado y de geometría variable”, su rol de arbitro del transporte de grano de Ucrania y tantos otros.  Una canasta de problemas sin verdaderos ánimos de ser resueltos, fichas para el juego. Agustin Urreiztieta Abogado especializado en banca y finanzas con enfoque en América Latina. Ha ocupado posiciones ejecutivas en bancos y despachos internacionales en Luxemburgo, Nueva York, Ginebra, Zurich y Panamá. Apasionado observador de la escena internacional, obtuvo un Máster en Finanzas de la Universidad de Rochester (2018), Máster en Administración Internacional de la Universidad Paris 1 Panthéon-Sorbonne (1994), Abogado Universidad Santa Maria (1992) y Licenciado en Estudios Internacionales por la Universidad Central de Venezuela (1991) Twitter: @A_Urreiztieta

Un Ministerio de la Diáspora para los venezolanos

Por María Alejandra Aristeguieta Con el proceso de las elecciones primarias en Venezuela, y con los incidentes ocurridos en Ciudad Juárez y Texas, así como las recientes medidas migratorias tomadas por Estados Unidos, Chile y otros países de la región, el tema de la diáspora venezolana cobra de nuevo particular relevancia. De acuerdo con las cifras proporcionadas a finales de marzo de 2023 por la plataforma de coordinación inter-agencia para refugiados y migrantes de Venezuela del sistema de Naciones Unidas, R4V, al menos 7.239.953 venezolanos viven en el exterior, de los cuales, 6.095.464 están en América Latina y el Caribe. Sin lugar a dudas, Venezuela se enfrenta a uno de los fenómenos migratorios más significativos de su historia. La diáspora venezolana ha dejado una huella profunda en diversos países alrededor del mundo y en particular del continente, generando una necesidad imperante de abordar las problemáticas que enfrentan los migrantes y establecer canales efectivos de comunicación y cooperación con ellos, más allá de las que ya estén en desarrollo a través de agencias humanitarias internacionales de la ONU, la sociedad civil internacional, o los gobiernos de acogida. Ante este panorama, y a sabiendas que el actual régimen expulsa a sus connacionales como parte de una política de Estado, surge la necesidad de considerar la creación de un Ministerio de la Diáspora en un futuro gobierno democrático venezolano, con el propósito de atender de manera integral y organizada las necesidades tan específicas de los venezolanos en el exterior y fortalecer los lazos con ellos, así como canalizar el posible retorno y reintegración de aquellos venezolanos que deseen regresar a su país de origen. Un Ministerio de la Diáspora podría promover la cultura, el idioma, las costumbres y tradiciones venezolanas en las nuevas generaciones, ya nacidas fuera del país de origen de sus padres, incluso podría promover programas educativos complementarios que transmitan historia y otros valores patrios. Podría además contribuir con la protección y asistencia de los venezolanos en el exterior como por ejemplo en materia de derechos humanos en los países de acogida, más allá de las labores normalmente llevadas a cabo a través de las actividades consulares. Y podría además ser una herramienta de promoción política, social y económica, como ha sido en el caso de grandes comunidades diaspóricas a nivel mundial. Por ejemplo, para comprender la relevancia de un Ministerio de la Diáspora en Venezuela, podemos analizar el impacto y la influencia que han tenido las diásporas judía y armenia en diferentes países del mundo. Ambas comunidades han demostrado la importancia de contar con instituciones y organizaciones dedicadas a la diáspora para promover sus intereses y garantizar la protección de sus ciudadanos en el extranjero. La diáspora judía ha trabajado incansablemente para influir en políticas relacionadas con Israel, el antisemitismo y los derechos humanos. Organizaciones como el Congreso Judío Mundial y el Comité Judío Americano han jugado un papel fundamental en la defensa de los derechos de los judíos en todo el mundo y en la promoción de la relación entre los países de acogida y el Estado de Israel. Por otro lado, la diáspora armenia se ha destacado en su lucha por el reconocimiento internacional del genocidio armenio y la defensa de los derechos y la causa armenia. A través de su activismo político, han logrado presionar a gobiernos y a instituciones internacionales para que tomen medidas favorables a sus preocupaciones y demandas. Estos ejemplos muestran cómo las diásporas, coordinadas a través de unas políticas de Estado bien diseñadas pueden ejercer una influencia política significativa y abogar por los intereses de sus comunidades en el extranjero. Un Ministerio de la Diáspora en Venezuela podría desempeñar un papel similar al promover los intereses de los venezolanos en el exterior y fortalecer temas de interés nacional. De igual manera, es importante destacar la atención que algunos países brindan a la salud de sus ciudadanos en la diáspora. Por ejemplo, Filipinas cuenta con la Comisión de Filipinos en el Extranjero (CFO), que ofrece servicios de asistencia médica a los filipinos en el extranjero a través de su Programa de Asistencia para la Salud. Este programa brinda servicios médicos y ayuda financiera a aquellos filipinos que enfrentan dificultades médicas graves y no pueden costear sus tratamientos. Del mismo modo, los ciudadanos italianos que viven en el extranjero y están registrados en el Registro de Italianos Residentes en el Exterior (AIRE) tienen derecho a recibir asistencia médica en Italia. En materia económica, un Ministerio de la Diáspora podría contribuir a salir de la actual “trampa de las remesas” y desempeñar un papel fundamental en el fomento de la innovación y la creación de sinergias entre la diáspora y los venezolanos que residen en el país, incluso haciendo uso de las tecnologías digitales que permitan fortalecer lazos económicos y empresariales entre connacionales situados en distintas partes del mundo. Un ejemplo de esto es el caso de la India, cuyo gobierno ha establecido el Ministerio de Asuntos de la Diáspora para fortalecer los lazos con los indios en el extranjero y promover la inversión y el desarrollo laboral. A través de programas de cooperación, intercambio de conocimientos y promoción de inversiones, un Ministerio de la Diáspora podría facilitar la colaboración entre los venezolanos dentro y fuera del país promoviendo así el crecimiento económico y el desarrollo sostenible. Por último, es importante distinguir un Ministerio de la Diáspora del Ministerio de Relaciones Exteriores. Un Ministerio de la Diáspora se enfocaría exclusivamente en atender las necesidades de los ciudadanos venezolanos en el extranjero, promover sus intereses y fortalecer los lazos con ellos, tanto en términos de protección como de desarrollo, así como en el regreso ordenado y estructurado de aquellos que quieran reinsertarse en la vida laboral y social dentro de Venezuela.  Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores es responsable de la gestión de las relaciones diplomáticas y consulares, y de la política exterior del país en general, abarcando una amplia gama de temas de interés nacional y no enfocándose específicamente en la diáspora. En

 “La operación especial militar” de la Rusia de Putin

Por Juan Francisco Contreras Arrieche La llamada “Operación Especial Militar” de Rusia, no es más que la invasión a un país soberano, que pertenece a Organización de Naciones Unidas. En otras palabras, es una acción militar unilateral contra un país al cual pretenden dividir y colocar un gobierno títere. En este acto de guerra, se están violando principios aceptados universalmente como la integridad territorial, la autodeterminación de los pueblos y el respeto a la soberanía. Estas acciones bélicas, no solo dinamitan el derecho Internacional, sino también a las actuales instituciones que conforman el sistema internacional, específicamente las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad. Esa situación puede generar una mayor anarquía en el planeta. Lo grave de este asunto es que no es la primera vez que Rusia, realiza este tipo de acciones, vale la pena recordar que, en el año 2008, la Rusia de Putin, utilizo el mismo argumento con el que Hitler justifico la invasión de Checoeslovaquia, en el cual señalaba que las tropas alemanas irían a defender a la población de origen alemán de ese país. En el caso de la Rusia de Putin, protegería a la población rusa, con esta excusa invadió militarmente a Georgia, logrando dividir a ese país, así que “la operación militar especial” en Georgia culmino con la creación de dos “países satélites” de Rusia, como son Osetia del Sur y Abjasia. Los cuales son reconocidos en el planeta, por solo cinco países. Por supuesto Rusia, además de Siria, Nicaragua, Venezuela y Nauru (¿?). Logrando también imponer un gobierno en Georgia, que se mantenga cercano del Kremlin. La actitud indiferente de la comunidad internacional, ante la invasión a Georgia, envalentono a Putin y sus militares para ir por Ucrania.  en el caso de Ucrania, la crisis toma una dimensión distinta, luego de las manifestaciones populares, denominadas el “Maydan”, que culminan con la caída del gobierno prorruso de Yanukovich y su posterior huida a Rusia, en el año 2014. Las protestas en la “plaza de la Libertad” comenzaron por el descontento producido por el intento volver a la órbita rusa y alejarse de Europa, como era la voluntad de la mayoría. Ante esta situación, Putin decide intervenir y tomar militarmente la península de Crimea, utilizando nuevamente el argumento de proteger la población y los intereses rusos en la península, posteriormente activar las milicias prorrusas en la región del Dombas. Esta claro que Rusia pretendía en Ucrania, emular lo ocurrido en Georgia, sin embargo, transcurridos casi 15 meses, la invasión no ha logrado sus objetivos, a pesar de que se trata de un enfrentamiento militar muy desigual, que podría asemejarse al enfrentamiento de David contra Goliath. Sin embargo, los ucranianos continúan defendiéndose de forma heroica. Esta resistencia y la cantidad de bajas sufridas provoco que los rusos, desistieran de tomar la capital Kiev y colocar allí un gobierno títere, por lo que decidieron cambiar de estrategia y concentrarse en el este. Los rusos, teniendo cercano en el tiempo, lo ocurrido en Afganistán, donde el gobierno afgano huyo antes de que los talibanes lograran entrar en Kabul, posiblemente, consideraron que el gobierno del presidente ucraniano Zelenski, tomaría la decisión de salir de Ucrania, situación en la cual, Rusia podría restituir en el poder a Yanukovich o algún otro político ucraniano prorruso y de esa forma reestablecer un gobierno títere en Kiev. Esta situación no ocurrió. Llama la atención, la saña con que Rusia ha actuado en territorio ucraniano, tratándose de paises con raíces, historia y religión común. No se entiende, porque han sido bombardeadas constantemente, y arrasadas ciudades ucranianas, asesinando civiles, destruyendo indiscriminadamente, servicios de agua y energía eléctrica, así como instalaciones no militares, como escuelas y hospitales. Estos actos han sido condenados por personalidades, instituciones y organismos internacionales. Las investigaciones que se han realizado hasta ahora, señalan la existencia de posibles crímenes de guerra, debido a lo cual la Corte Penal internacional ya ha solicitado orden de detención para Putin y algunos de sus colaboradores. Por otra parte, no solo existe el riesgo de la actuación rusa en Georgia y Ucrania, sino también en Moldavia, en la frontera norte, limitando con Ucrania se encuentra un territorio llamado Transnitria, el cual es un territorio donde Rusia también tiene intereses, debido a que existe armamento militar desde la era soviética, que es custodiado por un contingente de militares rusos. Este territorio es considerado por Rusia, como independiente y es solo reconocido por otros territorios que formaron parte de la antigua Unión Soviética, como son Abjasia, Osetia del Sur y Artsaj (antigua Republica del Alto Karabaj). A pesar de la propaganda de guerra, es necesario recordar que el territorio invadido no pertenece a Rusia. Es Rusia la que esta invadiendo a Ucrania. Si bien es cierto que la OTAN, esta activada, no ha invadido ningún territorio, solo se ha limitado a apoyar a la defensa de Ucrania y servir de muro de contención, contra posibles acciones militares rusas, en otros países también amenazados como serían los Países Bálticos, Lituania, Letonia y Estonia, que limitan con Kaliningrado, que es un enclave ruso en el Mar Báltico, que también tiene fronteras con Polonia. Como vemos esto no se trata de un conflicto militar distante, sino de un conflicto que traerá consecuencias en el Derecho internacional y en las relaciones internacionales. Por esta razón llama la atención discurso de algunos gobiernos de América Latina, como Cuba, Nicaragua y Venezuela que han manifestado que apoyan los planes expansionistas de Rusia.  Estos países muestran una doble moral, ya que hablan de ser antimperialistas, sin embargo, parece que este termino lo usan para referirse a su antinorteamericanismo. Incluso en esa manipulación de terminologías, asoman argumentos contrarios a los valores y principios del mundo occidental, como el respeto a la vida y a los derechos humanos. Internacionalista UCV / Magister en Seguridad y Defensa (IAEDEN- Caracas, Venezuela) / Magister en Acción Política y Participación Ciudadana en el Estado de Derecho (Universidad Rey Juan Carlos – Universidad Francisco de Vittoria – Madrid, España) / Presidente

Inteligencia Artificial, caja de Pandora…

Por Agustín Urreiztieta  Con frecuencia la expresión “caja de Pandora” enciende nuestras alarmas. La oímos y miramos al cielo en busca de salvación. La expresión es utilizada para referirnos a algo que, teniendo aparentemente un aspecto muy tentador y beneficioso, puede ser perjudicial y causar grandes males. Los venezolanos conocemos cajas de Pandora de distintas formas. Sin embargo, estas líneas no son sobre nuestras cajas de Pandora criollas. Transcienden nuestras fronteras y hablan de un momento en que la Inteligencia Artificial cruza umbrales decisivos y plantea enormes interrogantes. Hace pocos días la Casa Blanca reunió a los jefes de la inteligencia artificial en Estados Unidos para debatir sobre los “riesgos” asociados al meteórico avance de esta tecnología. Participaron los grandes del sector, entre ellos la empresa OpenAI, que desarrolló el ya famoso robot conversacional ChatGPT, Google y Microsoft. Recientemente, uno de los padrinos americanos de la inteligencia artificial, Geoffrey Hinton, dimitió de su cargo de ingeniero jefe en Google, para poder advertir libremente de los peligros que planean sobre nuestras cabezas. Se trata de los peligros del aprendizaje automático, es decir, la capacidad de mejorar con cada interacción y, por tanto, de ser permanentemente más eficiente. Y esto a un ritmo que ningún humano puede igualar. En una entrevista concedida al MIT de Boston, Geoffrey Hinton concluyó: “Estas cosas lo habrán aprendido todo de nosotros, se habrán leído todos los libros de Maquiavelo y, si son más inteligentes que nosotros, no tendrán ningún problema para manipularnos”. Fin de la cita. Preocupante, ¿verdad? No significa necesariamente que, como en las novelas de ciencia ficción, la máquina tomará el control sobre los humanos; pero sí que perturbará significativamente el funcionamiento de nuestras sociedades. Dos campos de aplicación me vienen inmediatamente a la mente: el empleo y la democracia. El empleo es obvio, y tampoco en este caso los análisis catastrofistas son certezas. Pero si los empleos desaparecen debido al auge de la inteligencia artificial, y ya es el caso, debemos prepararnos para ello ahora. La cuestión democrática es igualmente importante. Ya estamos siendo testigos del daño que el auge descontrolado de las plataformas digitales ha hecho al debate público. Conocemos las operaciones de manipulación de empresas como Cambridge Analytica o, más recientemente, Team Jorge, la misteriosa empresa israelí que ofrece un arsenal de servicios ilegales: desde hackeo de correos electrónicos de rivales políticos hasta campañas de influencia que impactaron decenas de elecciones en todo el mundo. Estas empresas utilizan la tecnología de forma sutil para influenciar en cuestiones de gran calado; quizá sean solo un anticipo de lo que nos espera con las herramientas de inteligencia artificial de fácil acceso y su impacto en la fiabilidad de la información. Se trata de la democratización de la desinformación. Suena distópico. Por ello, la Inteligencia Artificial plantea desafíos y preocupaciones. Estos incluyen cuestiones éticas, como la privacidad y la seguridad de los datos, el sesgo algorítmico y la falta de transparencia en los sistemas. Las tecnologías prestan inmensos servicios a la sociedad, en medicina, por ejemplo. Pero pueden ser duales, es decir, que lo que puede salvar una vida también puede arruinar otras. Es importante abordar estos desafíos de manera responsable y ética, estableciendo marcos legales y regulaciones adecuados para guiar el desarrollo y el uso de la Inteligencia Artificial. La consulta iniciada en la Casa Blanca también nos concierne: se trata de un gran problema social y, por tanto, político. Agustin Urreiztieta Abogado especializado en banca y finanzas con enfoque en América Latina. Ha ocupado posiciones ejecutivas en bancos y despachos internacionales en Luxemburgo, Nueva York, Ginebra, Zurich y Panamá. Apasionado observador de la escena internacional, obtuvo un Máster en Finanzas de la Universidad de Rochester (2018), Máster en Administración Internacional de la Universidad Paris 1 Panthéon-Sorbonne (1994), Abogado Universidad Santa Maria (1992) y Licenciado en Estudios Internacionales por la Universidad Central de Venezuela (1991) Twitter: @A_Urreiztieta 

Rafael Cadenas: nuestra ventana al futuro

Por María Alejandra Aristeguieta «El lenguaje del poder ¿Qué hace aquí colgada de un fusil la palabra amor?» Rafael Cadenas (En torno a Basho y otros asuntos) Cuando, dentro de un siglo, ya nadie recuerde más que la masa amorfa de lo que fue este negro período de la historia venezolana, tendremos un faro alumbrando la venezolanidad –tal como ella es– a través de la obra del poeta, ensayista y profesor universitario, Rafael Cadenas, quien el 24 de abril de 2023 pasó a la inmortalidad al recibir el más prestigioso premio a las letras de hispano-américa. No es que no tengamos otros venezolanos llenándonos de orgullo e insistiendo en mostrar que se puede aspirar a la excelencia, al compromiso con los valores que nos unen; a mostrar que somos capaces de ser calibrados internacionalmente. Todos los días leemos o vemos a algún venezolano triunfar en el exterior (indistintamente de donde viva) y vencer las sombras de lo que su patria decide negarle porque así esté escrito en ese libreto ideológico de crueldad y vileza que nos han impuesto. Incluso, aquellos que utiliza el régimen para lavar su cara como son los jóvenes músicos de la orquesta sinfónica juvenil de Venezuela que estuvieron recientemente en la ONU y en la más importante sala de conciertos de Ginebra, tienen el efecto de llenarnos de la esperanza del mejor país al que aspiraremos siempre, tanto como quien a través de su testimonio fílmico no da cuenta de las injusticias y torturas a las que fue sometido su padre –y con él, toda la familia– cuando se hace un espacio en el más reputado festival de cine documental de Suiza, en la ciudad de Nyon, apenas unos días más tarde. Dentro y fuera de Venezuela, hay miles de venezolanos que muestran que el deseo de superación brota a pesar de los barrotes. Y Rafael Cadenas cristaliza todo ello al recibir el premio Cervantes. Hace varios años, un maestro español cuyo oficio es escribir, dijo que cuando se lee una obra literaria hay que entenderla en su dimensión más completa, pues no se trata sólo de una buena narrativa, o de un texto que supuso un punto de inflexión en las letras, o de una obra de arte disruptiva y novedosa. Se trata de un hombre o una mujer que traspasó los tiempos y que nos trae al aquí y ahora una mirada –a través de esa hendija que es su obra– de lo que fue su mundo. Así, la rotunda honestidad de Rafael Cadenas permitirá a otros ver con claridad su compromiso con la democracia por imperfecta que haya sido y vaya a ser; con la separación de poderes, con los derechos, con los espacios cívicos de expresión y tolerancia. Con la libertad. El largo recorrido de Cadenas, cargado de rectitud e integridad, ponen de manifiesto el temple y la honestidad que lo caracterizan, y así lo han entendido sus pares, pues recordemos que puede recibir el premio cualquier autor cuya obra esté escrita total o parcialmente en castellano y ser presentado por las Academias de la Lengua, por instituciones que por su naturaleza, objetivos y contenido tengan relación con ella, o por autores premiados en convocatorias anteriores, así como por los miembros del jurado. Es decir, este galardón recibido por nuestro compatriota, el mayor de las letras en lengua castellana y que, tal como dijo el Rey Felipe VI le acredita con “todos los honores de la estirpe de Don Miguel de Cervantes Saavedra”, no es promocionado por un gobierno, al contrario, es un reconocimiento que nace de la excelencia de su obra, y de la admiración de sus colegas alrededor del mundo. En su corto discurso, el laureado apuesta por reforzar la democracia, reinventarla y fortalecerla contra los extremismos. Citando al Quijote cuando habla de la libertad como el más preciado de todos los dones, documenta nuestro momento histórico, y él lo sabe. Este profesor universitario que gana alrededor de cuatro dólares mensuales por culpa de un sistema que castiga el conocimiento y pretende la esclavitud moral y material de sus ciudadanos, con la modestia que lo caracteriza –esa que nace del conocimiento y la certidumbre de que nuestra vida y su paso por el mundo es apenas un puntico en el universo– ha vencido sin gritos ni ofensas a la barbarie, sin estridencias pero con su dominio de la palabra; y queda su referente para que traspase los tiempos. De ahí la importancia de esta distinción que no sólo nos debe llenar de orgullo, sino de confianza. Esperemos que, en el país del futuro, uno despojado de caudillismos militaristas y lleno de civilidad y orgullo por esos logros que ponen a Venezuela en el escenario internacional, veamos billetes venezolanos con el modesto rostro de Rafael Cadenas impreso en ellos, y junto a él, tantos otros grandes como Andrés Bello, Teresa de la Parra, José Gregorio Hernández, Jacinto Convit, Simón Díaz, Carlos Cruz-Diez, Luis Aparicio, Carolina Herrera o aquellos que aún están por venir, y que son todos reflejo de lo mejor de nosotros. María Alejandra Aristeguieta Internacionalista UCV, ex diplomática, consultora y analista de relaciones multilaterales. @MAA563

La manipulación abusiva del Consejo de Seguridad por Rusia: Una amenaza para el Derecho Internacional

Por Diego Arria Ex Embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas Por José Ignacio Hernández Investigador, Escuela Kennedy de Harvard El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene un papel fundamental en la promoción del Estado de Derecho y el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Sin embargo, durante la Presidencia rusa del Consejo, hemos sido testigos de sus flagrantes violaciones a los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas y sus intentos por manipular al Consejo. Nada ilustra mejor este punto que el siguiente dato: mientras Putin invadía Ucrania en febrero de 2022, su representante presidía el Consejo. Esto fue solo el comienzo. Desde entonces, Rusia ha utilizado el Consejo de Seguridad para promover sus intereses, incluso si ello significa violar el Derecho Internacional. Recientemente, Rusia utilizó indebidamente la fórmula Arria para organizar una reunión del Consejo en la que María Lvova-Belova se dirigió al Consejo. Incluso, Rusia pretendió transmitir la sesión utilizando los medios de comunicación de la ONU, pero la transmisión no fue permitida. La fórmula Arria es un arreglo informal que otorga al Consejo mayor flexibilidad para recibir información sobre cuestiones relativas a la paz y la seguridad internacionales, tal y como ha sido aplicada desde marzo de 1992. Pero Rusia invocó este arreglo no para promover la paz y la seguridad, sino para difundir información errónea sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos contra los niños ucranianos, al invitar a Lvova-Belova, quien según la CPI es responsable del crimen de guerra del desplazamiento ilegal de niños ucranianos. La violación de la fórmula Arria es consecuencia de una grave desviación. Sobre la base de los valores fundamentales del Estado de Derecho incorporados en la Carta de las Naciones Unidas, y que son necesarios para mantener la paz y la seguridad internacionales, Rusia no puede presidir reuniones del Consejo que aborden la situación de Ucrania. Un valor universal clave del Estado de Derecho, aceptado por la Corte Internacional de Justicia, es que nadie puede ser juez en su propia causa (nemo iudex in causa sua). El Consejo de Seguridad debe estar sujeto a estos principios y a otros estándares básicos relacionados con la equidad y la justicia. Las especiales funciones que la Carta confiere al Consejo de Seguridad, ciertamente, justifican la modulación de esos principios para garantizar la protección de la paz y la seguridad. Sin embargo, vilipendiar estos principios para facilitar violaciones graves de los derechos humanos es censurable. La presidencia del Consejo de Seguridad proporciona a Rusia una plataforma única para promover su agenda de agresión en contra de Ucrania, permitiéndole actuar como juez en sus propias acciones. Lamentablemente, casos anteriores han demostrado que los procedimientos oficiales del Consejo, como el derecho de veto, pueden permitir la difusión deliberada de información falsa. Estas prácticas probablemente persistirán durante el mandato de Rusia como presidente rotatorio. Por ello, como declaró el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, esa presidencia es “una bofetada en la cara de la comunidad internacional“. Es urgente poner fin a las manipulaciones autocráticas del Consejo de Seguridad por parte de Rusia. Los procedimientos del Consejo deben guiarse por los principios universales del Estado de Derecho consagrados en la Carta, y no por el interés propio de ningún Estado miembro. La falta de acción socava la credibilidad y la eficacia del Consejo de Seguridad y amenaza los cimientos mismos de las Naciones Unidas. Es crucial que los otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad, a saber, China, Francia, Estados Unidos y el Reino Unido, asuman la responsabilidad y eviten que Rusia manipule al Consejo en favor de su propia agenda violatoria del Derecho Internacional. La defensa de los principios universales de justicia y equidad exige que estos miembros impidan que Rusia dirija las reuniones del Consejo para abordar la invasión de Ucrania. De lo contrario, el Consejo quedará reducido a una mera estructura formal carente de sentido. Diego Arria Economista venezolano – Diputado al Congreso de la República – Ministro de Información y Turismo – Gobernador del Distrito Federal – Presidente del Centro Simón Bolívar – Fundador de El Diario de Caracas – Embajador de Venezuela ante la Organización de Naciones Unidas – Presidente del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas – Secretario general asistente y Consejero del secretario general de la Organización de Naciones Unidas Kofi Annan. @Diego_Arria

Reactivar la Industria Petrolera… ¿Para qué?

 Por Rafael Gallegos     Parece de Perogrullo, pero hay que decirlo y repetirlo: los recursos de hidrocarburos de Venezuela deben ser utilizados para impulsar el bienestar de los venezolanos. De lo contrario, no vale la pena rescatar la industria. Y menos para que sea usufructuado por unos pocos enchufados, o para que sea objeto de una grotesca corrupción como la vergonzosa que padecemos.    ¿Es rescatable la industria petrolera venezolana? Claro que sí. A pesar de la ruina en que han convertido a Pdvsa. Las energías alternas no se han desarrollado al nivel que se esperaba, por lo que las matrices energéticas indican que los hidrocarburos seguirán en plan estelar por unos veinte o treinta años. Además, existe un alto volumen de reservas de crudo y de gas, que permitirían desarrollar cerca de tres millones de barriles por día y unos ocho mil millones de pies cúbicos de gas diarios, a la vuelta de pocos años. Y un parque refinador que puede orientarse a generar seguridad energética y hacia la creación de una petroquímica de primer mundo. Finalmente, existe Citgo – ¡salvada por la campana!, hasta ahora – y la pequeña capacidad de refinación venezolana en Europa, que apuntalarían la comercialización internacional. El primer ingrediente para la reactivación de la industria es la confianza. Este gobierno ni de lejos genera confianza. Sería necesario un nuevo modelo político para que los capitalistas sientan que su dinero va a tener el justo retorno.  La confianza viene en un paquete integrado por seguridad jurídica, separación de poderes, respeto a los inversionistas, leyes de hidrocarburos modernas y competitivas… democracia. Supongamos que mañana suspendieran las sanciones. ¿Vendrían los inversionistas petroleros? Si acaso muy pocos. Ergo, las sanciones no son la causa de desastre petrolero. La causa es este largo sabotaje gerencial – y “revolucionario” – de más de veinte años. Petróleo para el ciudadano El primer motor de la resurrección de Venezuela es el petróleo. Para lograr que la reactivación de la industria petrolera genere prosperidad y no que sirva para beneficiar a unos pocos en detrimento de las mayorías, es primordial generar planes y estrategias de utilización de sus beneficios que genera la industria. Veamos:   –      En primer lugar, impuestos y regalías quede ninguna manera deben entrar en presupuesto de gastos, que a la larga generan inflación. Deben ser utilizados en inversiones. Igual sucede con las regalías, que deben ser descentralizadas. Todo ello a objeto que impulsen un desarrollo sustentable. –      En segundo término, la seguridad energética. Que el ciudadano pueda adquirir de manera continua y de calidad gasolina, diésel y gas para el transporte; gas directo o GLP para las bombonas de las cocinas; gas para las plantas eléctricas. Igualmente, gas para la siderúrgica, las empresas de aluminio y en general todo el parque industrial.  Para ello es fundamental optimizar las políticas de mercadeo interno con flotas de vehículos, centros de distribución, gasoductos y oleoductos, como sucedió en la época de la nacionalización. –      También gas y corrientes de refinación para desarrollar una petroquímica de primer mundo.  ¡Ah!, y asfalto para las carreteras. No hay que olvidar que la primera seguridad energética es la alimentación, y que una industria que satisfaga las necesidades descritas, elevaría con empleos, poder adquisitivo y comunicaciones, la nutrición de los venezolanos. –      Además, políticas de Responsabilidad Social Empresarial, nada que ver con sustituir el rol de los ministerios. Más bien hacer como las empresas modernas: interactuar en equipos sociales con los gobiernos y las comunidades, a objeto de elaborar diagnósticos y adelantar emprendimientos y acciones en las comunidades aledañas a las petroleras, que con enfoque sustentable eleven la calidad de vida, y hacia el mediano plazo generen nuevas dinámicas económicas. De manera que cuando finalice la actividad de la industria petrolera queden pueblos prósperos, en lugar de pueblos fantasmas. –      Finalmente, es importante que la industria petrolera haga énfasis, además de en políticas ambientales, en utilizar energías alternas en sus procesos petroleros y estimular su uso en las comunidades, a objeto de lograr una Venezuela altamente competitiva en energías limpias. Sería inexcusable no resucitar la industria petrolera; pero más aún sería desarrollar una industria de primera que no haga un eje dinamizador con el desarrollo de país. Hay que evitar que por mal uso de los beneficios de la industria de hidrocarburos se vuelva a materializar la profecía de Uslar Pietri: que al acabarse el flujo petrolero Venezuela sería un caso de la Cruz Roja Internacional. Tal como sucede hoy, luego del gigantesco boom petrolero que le tocó a la “revolución”, que fue orientado – estratégicamente- hacia la destrucción del país. El Proyecto lobo feroz … made in La Habana.   Es tan importante desarrollar una industria petrolera de primera, como enfocar la utilización de sus beneficios hacia la prosperidad de Venezuela. Es imperativo superar este limosnero sentado en un barril en que nos hemos convertido. Rafael Gallegos Castro Ingeniero Petrolero. Ex-gerente en PDVSA. Profesor del IESA. Miembro de Gente del Petróleo. Coordinador Académico del Diplomado de “Diplomacia Petrolera y otras Energías” del CODEIV

Las Relaciones Internacionales en la era tecnológica

Por Yanira Velázquez A medida que la tecnología ha evolucionado, también lo han hecho las formas en que los países interactúan entre sí. De hecho, la tecnología ha tenido un impacto significativo en las relaciones internacionales, ha cambiado la forma en que los países se comunican, ha transformado la guerra moderna e incluso la forma en que se realizan los negocios a nivel mundial.  La tecnología también ha planteado nuevos desafíos que deben ser abordados por los gobiernos y las empresas a nivel mundial. Actualmente, los gobiernos y las empresas se preocupan, además de los temas tradicionales, sobre cómo abordar la seguridad cibernética, por ejemplo.  La comunicación  La comunicación en tiempo real a través de Internet y las redes sociales, ha hecho que sea más fácil para los gobiernos y los ciudadanos conectarse con personas de otros países. Esto ha llevado a un aumento en el intercambio de información y conocimientos en todos los niveles. Actualmente, en lugar de enviar una carta o un correo electrónico, diferentes líderes mundiales optan por comunicarse a través de Twitter y otras plataformas de redes sociales.  El presidente Donald Trump fue uno de los primeros líderes mundiales en utilizar Twitter como una herramienta de diplomacia digital. Operaciones militares Los avances en la tecnología de armas, la inteligencia artificial y la ciberseguridad han transformado la guerra moderna. Ahora, los países pueden emplear drones y robots para llevar a cabo operaciones militares, lo que ha reducido el número de bajas humanas y ha aumentado la precisión de los ataques. Los drones son una herramienta valiosa para los militares porque pueden ser controlados de forma remota, lo que significa que los pilotos no tienen que estar en el campo de batalla. Los drones también pueden volar a mayores altitudes y permanecer en el aire durante más tiempo que los aviones tripulados, lo que les permite realizar misiones de vigilancia y reconocimiento durante períodos más largos. Negocios  Ahora, las empresas pueden establecer una presencia global a través de sitios web y redes sociales, lo que les permite llegar a audiencias en todo el mundo. Un ejemplo de cómo la tecnología ha cambiado la forma en que se efectúan los negocios a nivel mundial es el comercio electrónico. El comercio electrónico permite a las empresas vender productos y servicios en línea, lo que significa que los consumidores pueden comprar desde cualquier lugar del mundo.  El comercio electrónico ha reducido las barreras para ingresar a nuevos mercados, lo que ha llevado a un aumento en el comercio internacional. Cooperación internacional La tecnología ha mejorado la cooperación internacional al permitir una mayor colaboración y coordinación entre los gobiernos, las organizaciones internacionales y las ONGs. Las videoconferencias, por ejemplo, han hecho posible que las reuniones se realicen virtualmente, lo que reduce los costos de viaje y permite que más personas participen. Además, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) también han hecho posible compartir información y datos importantes, como información sobre desastres naturales o epidemias, y coordinar una respuesta global. Derechos Humanos La tecnología ha sido una herramienta valiosa para los defensores de los Derechos Humanos en todo el mundo. Las redes sociales, por ejemplo, han permitido a las personas difundir información sobre violaciones de Derechos Humanos y crear conciencia sobre las injusticias en tiempo real. Además, la tecnología también ha permitido una mayor transparencia y rendición de cuentas en las políticas gubernamentales, ya que los ciudadanos pueden monitorear la actividad del gobierno y hacer públicos los datos que antes eran inaccesibles. Ciberseguridad El aumento de la dependencia de las tecnologías de la información y la comunicación también ha llevado a un aumento en los riesgos de seguridad cibernética. Los gobiernos y las empresas deben enfrentar constantemente amenazas cibernéticas como los ciberataques, el robo de datos y la vigilancia en línea. En definitiva, la tecnología ha impactado a las Relaciones Internacionales en diferentes ámbitos, desde la comunicación y la cooperación internacional hasta la seguridad cibernética y el comercio global. Las redes sociales, los drones y la inteligencia artificial son sólo algunos ejemplos de esta realidad. Yanira Velázquez Licenciada en Estudios Internacionales y Abogada. Profesora universitaria. Asesora Jurídica del CODEIV @yaniravel