Souvenir de Cuba

Por Agustin Urreiztieta Una amigo europeo se quejaba de las restricciones impuestas por el gobierno de Cuba. Simulando candidez pregunté si era por el Covid o por las protestas que recientemente sacudieron el país. La respuesta podía anticiparse: “las del Covid … ¿Protestas? leí algo, pero ese no es mi problema, solo quiero irme de vacaciones, igual esa gente nunca cambiará”. Lapidario. Previendo la falta de interés que pudiera vivirse del otro lado del Atlántico, hice una búsqueda en Google sobre Cuba y no encontré nada reciente, silencio en las redes y en las fuentes noticiosas. ¿Es Cuba un “periódico de ayer”? Y así es la civilización del espectáculo. Una noticia es rápidamente remplazada por otra, por otra y por otra. Inundaciones en Alemania y Bélgica, los americanos abandonaron Afganistán, Nairo Quintana no ganó el tour de Francia, comenzaron los juegos olímpicos de Tokio y agosto llegó preñado de vacaciones… Con indiferencia se pasó la página y allí quedaron los cubanos, víctimas de la dictadura, de los sueños revolucionarios, saturados de proclamas y slogans sesenteros que ya no hablan a nadie desde hace años. Solo por algunos días de julio sonaron con estrépito los medios, volaron fotos y videos, verdaderos y falsos. Se encendió una luz de esperanza en la isla mártir. Un resplandor maravilloso al final del túnel de la dictatura y la quimera revolucionaria cubana. Desde la llegada de los barbudos de la Sierra Maestra el 1ero de diciembre de 1959 hasta julio del 2021, han pasado 62 años. Demasiado sufrimiento. Los admiradores de la Revolución Cubana se apresuraron en culpar a las sanciones estadounidenses reinstauradas por Donald Trump y dejadas intactas por Joe Biden. Por su parte, los críticos del castrismo lo ven como la quiebra de un régimen, una revolución agotada después de 62 años de dominio absoluto. La realidad es, sin duda, la suma de las dos, porque si bien es obvio que las sanciones económicas y financieras estadounidenses complican la vida de los cubanos, sí estamos ante un sistema que se muestra incapaz de regenerarse. Las manifestaciones en veinte ciudades de Cuba, y más espectacularmente en el Malecón, la famosa avenida frente al Caribe en La Habana, cobraron una escala casi sin precedentes desde la revolución cubana o al menos desde los disturbios de 1994 que habían provocado la salida de decenas de miles de balseros hacia Florida. El detonante inmediato fue la grave escasez de alimentos que se suma a una ya profunda crisis económica y social, un serio resurgimiento de la pandemia y su calamitosa gestión, en un país que continúa elogiando su sistema de salud, incluidas sus vacunas. Pero el contexto histórico también es esencial. Por primera vez en 60 años ya no es un Castro quien gobierna Cuba. Fidel murió y Raúl con 90 años fue sustituido por Miguel Díaz-Canel, quien no cuenta con el aura de un pasado guerrillero mítico. Mas bien se trata de un burócrata de la nomenklatura, formado como ingeniero electrónico y quien dispone de las garras necesarias para trepar la enredadera espinosa del Partido Comunista de Cuba. Para gran decepción, este relevo generacional no viene acompañado de ningún cambio político. En nada se vislumbra a un Gorbachov tropical. No se le nota el aleteo espiritual necesario para un cambio profundo en la sociedad cubana, como tampoco el olfato del pragmático para olisquear la oportunidad y sobrevivir con ella. A principios de año, el poder comunista lanzó reformas económicas, en particular las monetarias, a expensas de una devaluación del 2400% del peso cubano y un mayor margen de maniobra para el sector privado, pero por ahora, la población solo está sufriendo los efectos negativos, en particular la inflación de tres dígitos. Y, sobre todo, nada de “glasnost” o “perestroika”, como decían en Moscú, no hay apertura política. Los manifestantes marcharon al grito de “libertad”. Es decir, más allá de las penurias y dificultades de la vida cotidiana, también había una demanda de respiro de una sociedad demasiado tiempo empapada de consignas. Bandera de esta aspiración libertaria, un rap compuesto por jóvenes cubanos de La Habana y Florida, muy popular en la web fue entonado a coro por los manifestantes en las calles. Se trata de “Patria y Vida”, una desviación de la consigna revolucionaria “Patria o Muerte”, que es en sí mismo un crimen considerado “Castricida” y por tanto de alta traición a los intereses de la dictadura. El llamado urgente a la movilización de militantes comunistas lanzado por el desdibujado sucesor de los hermanos Castro, puede augurar lo peor, una represión bárbara de este movimiento popular acusado de estar a sueldo de los americanos. Desgraciadamente, y así lo han probado a través de 62 años, la dictadura comunista es capaz de sobrevivir a las peores situaciones, pero en el contexto de una crisis tan profunda como la que atraviesa la isla, y sin la legitimidad de los padres de la Revolución, la situación no se les presenta fácil. Para sostener su economía en harapos, Cuba reconoce la situación calamitosa de Venezuela después de haberla saqueado por 20 años y ante la evidente falta de interés de Rusia, emprende un sigiloso giro hacia otras fuentes. Por ello, ante las cámaras y las luces, intenta medir el uso de la fuerza para no comprometer sus relaciones comerciales con la Unión Europea y Canadá. El control de las manifestaciones aparentemente se hizo sin mayor brutalidad y sangre. Sin embargo, el adverbio “aparentemente” escondería las peores prácticas de la represión de la dictadura cubana. De eso y más son conscientes los manifestantes, del uso indiscriminado de los infames Avispas Negras, de la hiperactividad de los Comité de Defensa de la Revolución quienes “peinarán” todas las calles de la isla en busca de contrarrevolucionarios y de la aplicación de una justicia sesgada, parcial e instrumental para el mantenimiento de los jerarcas y su revolución de consignas. Estas tácticas probablemente contendrán esta ronda de protestas, al menos por ahora, pero no es una solución definitiva para Díaz-Canel. La interminable crisis

La profundidad del silencio

Por Hugo Álvarez Pífano Tres anécdotas para reír, en las que el silencio es protagonista elocuente, en sendos conciertos de música venezolana: 1.- Concierto auspiciado por la embajada de Venezuela en Brasilia (1977); 2.- Retreta en la plaza Bolívar de Cocorote, estado Yaracuy (1950) y 3.- Espectáculo de ballet en el Teatro Juáres de Barquisimeto (1983).                                                                      I                                               El silencio de una tecla del piano Si existe un silencio absoluto, sepulcral, en un concierto, ha sido -por lo que atañe a mis recuerdos- el que tuvo lugar en Brasilia, en el año de 1977, en un concierto auspiciado por la embajada de Venezuela en la capital de Brasil. A la sazón el embajador de Venezuela era un general de división de la fuerza aérea: Humberto de Jesús Moret Arellano, quien venía de ser jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, yo me desempeñaba como Ministro Consejero de la Embajada de Venezuela. El embajador me encargó la tarea de organizar un concierto de música de cámara con el Trío Nacional de Venezuela: Lina Parenti (piano), Carlo Suzi (violín) y Alberto Calzavara (violonchelo). El piano de concierto que se encontraba en la residencia del embajador debía ser trasladado al lugar de la presentación. En el primer ensayo, la pianista comprobó que una tecla del piano estaba sorda. Inmediatamente lo comuniqué al embajador, quien me espetó: Álvarez Pifano ¿Cuántas teclas tiene un piano? Señor, le respondí, un piano tiene teclas blancas, que corresponden a los sonidos naturales y teclas negras que constituyen las alteraciones cromáticas, bemoles y sostenidos. Me disponía a continuar mi disertación sobre el piano de conciertos cuando el embajador me interrumpió: -Álvarez Pifano, déjese de tonterías, yo no le estoy preguntando eso, conteste a mi pregunta: ¿Cuántas teclas tiene un piano? Bueno, le dije, en este momento no sé cuántas teclas tiene un piano, pero puedo asegurarle que tiene alrededor de unas noventa, digamos más de ochenta y menos de noventa. Entonces, me dijo, si un piano tiene más de ochenta teclas, y solamente una no funciona, porque esa vieja necia no puede tocar ese piano. No acepto que se suspenda un concierto, porque una sola tecla no funciona, cuando las otras ochenta y pico están en perfecto estado. El concierto se realiza y usted responde que mis órdenes se cumplan. Usted es también responsable de que esa vieja no se acerque a mí con esas necedades. El concierto tuvo lugar y al parecer nadie se percató de que una sola tecla del piano estuvo en permanente silencio durante el mismo. Al día siguiente del concierto los músicos debían partir a Venezuela, fueron a la embajada a despedirse del embajador, a quien no habían visto ni una sola vez, expliqué al general: ellos solo quieren saludarlo, solo estrechar su mano y eso nada más, me respondió: Yo no tengo tiempo de atenderlos, ya bastantes atenciones usted les dispensó, tengo entendido que les dio una cena en su casa, usted no pretenderá que yo le pague los gastos de esa cena, pues usted no me ha pedido autorización para hacer esa comida. Le respondí, señor no le estoy pidiendo dinero, solo que reciba a los músicos, la respuesta fue: retírese inmediatamente de mi despacho. Cuando a un diplomático se le encomienda la misión de organizar un concierto y este es muy exitoso -como ocurrió en Brasilia- lo mínimo que el organizador espera de su embajador es que le dé las gracias, más aún, si el embajador es una persona decente, que le dé las gracias y lo felicite, todavía más aún, si es una persona responsable, le da instrucciones de preparar un informe sobre la excelencia artística de la ejecución de los músicos, la crítica de la prensa y la reacción del público de Brasil a esta manifestación cultural de Venezuela, pues los músicos contratados por la Cancillería  tienen derecho a que se informe como fueron sus actuaciones, buenas o malas, para la elaboración de su currículo y el prestigio de su fama. Tres músicos insignes, que merecían consideración y respeto. Por esta razón fui echado del despacho del embajador. Dos días después le fui a dar cuentas: -el concierto fue muy exitoso y muy aplaudido por el público, asistieron unas mil quinientas personas, el aforo total del teatro. Por lo demás, las críticas en la prensa han sido muy positivas. El embajador parecía sentirse bien con la noticia y aprobó mis palabras con un movimiento de su cabeza. Al final, en forma muy comedida le pregunté: -General, si un avión de la fuerza aérea debe volar y uno de sus instrumentos está en mal estado -digamos, el altímetro- ¿ordenaría usted que volara en esas condiciones? Entonces me dijo, con su inconfundible acento andino: -Álvarez Pifano, en donde tiene usted la cabeza ¡Cómo puede hacer esa comparación! Volar un avión de guerra es algo muy serio, tocar un concierto de piano es una soberana pendejada. Si alguna vez en su carrera, usted llega a ser embajador -vaina que dudo, pues usted no tiene cabeza para notar la diferencia que existe entre las cosas- debe aprender a distinguir entre asuntos importantes y otros que no lo son, fíjese que yo a esa tochada de concierto ni siquiera asistí. Eso lo dejé por cuenta suya. Gracias a Dios, contrariamente a la opinión del general, hice una carrera de 36 años en el Servicio Exterior de Venezuela, fui Embajador durante 17 años y en todo ese tiempo, entendí porque Juan Sebastián Bach es el más grande músico de la historia de la humanidad, he disfrutado de la música de Antonín Dvorak, uno de mis favoritos y he aprendido a sentir admiración por Inocente Carreño, un músico ejemplar de Venezuela procedente de la isla de Margarita, todos ellos constituyeron el programa de concierto, que ofrecimos en Brasil, con un piano en mal estado y una tecla sorda, pero inspirados en el inmenso deseo de todos los venezolanos residentes en ese país, de compartir y hacer partícipes a otros pueblos de nuestros

Dos paises y dos experiencias distintas

Mi labor como Embajador de Venezuela- Lapso 1.989 1.999 Por Lisan Stredel Balliache Durante mi carrera como diplomático en el Servicio Exterior, tuve la oportunidad de vivir y trabajar en varios países, con los cuales Venezuela mantenía relaciones diplomáticas.  Puedo afirmar que fueron excelentes destinos. El país receptor te ofrece alternativas para desarrollar un buen trabajo, y a la vez, uno mismo las puede profundizar y optimizar. Un cargo o destino diplomático lo moldeas  para hacerlo mejor, de ello depende mucho que la gestión bilateral sea efectiva     En cada uno de estos países, los vínculos y relaciones con los diversos sectores locales en los cuales ejercí el oficio, fueron positivos. Con las Cancillerías, con el sector público, así como con el privado.  Educación. Universidades. Partidos Políticos. Arte y Cultura. Me gustaría referir mi experiencia en dos de los países, en los cuales trabaje. En la Federación   de San Cristóbal y Nevis, fui Embajador durante el periodo 1989- 1995. La Federación fue colonia británica hasta cuando se declaró su Independencia, en 1983. Forma parte del Commonwealth y el Gobernador General representa a la Reina de Inglaterra, quien es el Jefe de Estado. El Jefe de Gobierno es el Primer Ministro.  En la oportunidad de mi designación como Embajador en SKN, tenía como respaldo el haber trabajado en la Dirección de Cooperación con el Caribe y Centroamérica, del Ministerio de Relaciones Exteriores. De manera que esta experiencia me ayudo muchísimo para establecer una buena relación con el país receptor. En la Cancillería, en la Dirección de Cooperación siempre se contó con un personal de Carrera o de Comisión, que se ocupaba de elaborar una programación anual de asistencia técnica, con los países del Área. Este  se realizaba en base a las necesidades y prioridades de cada Estado.  Es decir, en El Ministerio se diseñaba un plan que contenía áreas de cooperación prioritarias, con los diferentes Estados de la Región. Estos programas o se llevaban a cabo en el Estado receptor, o en Caracas. En este caso la Cancillería asumía todos los gastos de viajes y manutención de los beneficiarios.  Estos planes se hacían en colaboración con distintos entes de la administración publica, de la cultura, universidades, del sector privado y con profesionales, de manera individual, de acuerdo a la especialidad requerida. Es importante indicar que Venezuela era miembro  donante del Banco de Desarrollo del Caribe, con sede en Barbados. Venezuela tenía un Representante Principal (FIV-BCV) y un Alterno, de Cancillería.  Yo tuve esa responsabilidad, cuando trabajé en la Dirección de Cooperación con el Caribe. Asimismo, en todos los estados independientes del Caribe funcionaban Institutos para la Cultura y la Cooperación.  En estos centros se ensenaba el castellano, el titular era un profesor egresado del Pedagógico Nacional, o de las Escuelas de Idiomas de universidades venezolanas. Asimismo, se contaba con el apoyo de profesores, con conocimientos del español contratados localmente.  En las sedes de los Institutos también se organizaban y dictaban los cursos aprobados, en la programación anual, del Ministerio de Relaciones Exteriores. La fuente financiera para realizar estas actividades, formaba parte del presupuesto anual de Cancillería, PROCA. Con todo este apoyo, pudimos realizar un buen trabajo de equipo, en la Embajada de Venezuela en San Cristobal y Nevis. ( SKN)  En esa época  en la capital de la Federación Basseterre, la otra Misión Diplomática residente  era la de Taiwán. Durante mi permanencia en SKN,1992, hizo una visita oficial el entonces presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez.  Fue invitado por el Caricom, para la Cumbre Anual de esa Organización. En esa oportunidad se firmó un Acuerdo de Cooperación Técnica, sin reciprocidad, entre Venezuela y Caricom. En estos años de gobierno de la Revolución Bolivariana, no conozco como procede la relación bilateral con los Estados del Caribe Oriental. Embajadas, Institutos de Cultura y Cooperación, y Banco de Desarrollo del Caribe. Con anterioridad, el vínculo con los Estados Independientes del Caribe Oriental se fundamentaba en la cooperación, la solidaridad y sobretodo una relación soberana y de respeto, con esos países. La política de Cooperación de Venezuela con la Región, fue pionera y de referencia, en el Continente. En ese periodo éramos el único país con Embajadas residentes en todos los estados independientes del Caribe Angloparlante. Después creo, hubo iniciativas bilaterales por parte de Colombia y México. Mi Jefatura de Misión finalizo a mediados de 1995 2- El siguiente destino fue un país nórdico, Finlandia. Diferente y  una experiencia en mi caso, optima. 1995-1999. Las relaciones diplomáticas entre Finlandia y Venezuela se establecieron en 1954.  A nivel de Embajadores residentes, en ambos países, se formalizaron en 1968. Tanto en Helsinki  como en Caracas , la dos Embajadas funcionaron con un Embajador como Jefe de Misión, hasta hace poco tiempo. Para mi ciertamente fue un reto servir en un país tan lejano y distinto.  En mi caso pase “del calor, al frio” con mayúsculas, sin intermedios, ni pausas. Fue una oportunidad única. Incluso la posibilidad de al menos aprender conocimientos básicos de ese idioma tan complicado, como es el fines. En todo caso creo que entre con buen pie y en el momento adecuado. Finlandia recién entraba como miembro pleno, en la Unión Europea, y esto significaba no solo meterse en Europa de lleno, sino también abrirse más, al mundo más allá de ese Continente. En el periodo en el cual serví en ese país, el Jefe de Estado era el Sr. Marti Ahtisaari, 1994-2000, quien tiempo después fue galardonado con el premio Nobel de la Paz 2008, por sus gestiones, contribución   y resolución, en África, Asia y Europa. Es decir en Namibia, los Balcanes y Aceh –Indonesia. El presidente Ahtisaari había sido designado, en 1978, Representante Especial del Secretario General de Naciones Unidas, para Namibia. Entre 1989 y1990 jugó un papel fundamental en la Declaración de Independencia de Namibia. Venezuela formo parte del Consejo de Namibia, de Naciones Unidas, razón por la cual el presidente Ahtisaari  conoció y trabajo  con altos funcionarios diplomáticos venezolanos.  La Ministro de Relaciones Exteriores era la Sra. Tarja Halonen. 

Los sancochos de gallina de mi primo Carmelo Pífano Garrido

 Por Hugo Álvarez Pífano Cinco días antes de morir me llamó vía telefónica, hablamos largo rato sin aires de una despedida, entre otras cosas, me confió que quería revelarme su secreto para la preparación de los sancochos de gallina, le dije que no, me negué a escuchar esa receta de cocina que para mí tenía el carácter de una confesión ¿Por qué tomé esa actitud? Lo narro a continuación en esta crónica. Cinco días antes de morir me llamó vía telefónica, hablamos largo rato sin aires de una despedida, entre otras cosas, me confió que quería revelarme su secreto para la preparación de los sancochos de gallina, le dije que no, me negué a escuchar esa receta de cocina que para mí tenía el carácter de una confesión ¿Por qué tomé esa actitud? Lo narro a continuación en esta crónica. El sancocho de gallina es un plato emblemático de la cocina venezolana, ha tenido tal aceptación en todos los estratos sociales de nuestro país, que cada estado tiene su propia receta y cada familia guarda como un secreto su forma muy particular de prepararlo. Esto ocurre, porque el sancocho de gallina es como un vals: cuando escuchamos uno tocado con acordeón a las orillas del Sena, lo reconocemos por su indiscutible sabor francés, típicamente parisino; al sentir otro en las márgenes del Danubio, lo identificamos como un vals vienés y cuando oímos un valse del Maestro Antonio Carrillo, interpretado por la Orquesta Pequeña Mavare, casi nos parece que tocamos con un dedo el crepúsculo de la tarde en la ciudad de Barquisimeto. Cada vals como cada sancocho tiene su sabor único, como corresponde a cada región de nuestro afecto. Hubo un tiempo en que este plato se preparaba los días domingos, para deleite de la entera familia, en otras ocasiones cuando se debía honrar a huéspedes muy distinguidos, pero por encima de todo esto, solía usarse para alimentar a las parturientas que habían traído al hijo que daba alegría en los hogares de la familia venezolana. A Carmelo Pifano Garrido –aparte de su destreza para la buena cocina, tocar el órgano, criar pájaros y otras amenidades humanas y divinas- se le suele conceptuar como abogado de múltiples recursos, uno de los más hábiles litigantes de la zona centro-occidental del país, capaz de ganar un juicio sin escatimar esfuerzo alguno, en las artes de la sapiencia legal, doctrina, jurisprudencia, hermenéutica jurídica, práctica de tribunales y pare de contar, para no arruinar este panegírico. Trabajó durante más de dos décadas como abogado de las Empresas Polar, en especial en la rama del derecho laboral: fue abogado en la discusión de los contratos colectivos de trabajo en el estado Yaracuy (no es de olvidar que la más importante fábrica de Harina Pan se encuentra en Chivacoa, estado Yaracuy). Se comenta que, en 35 juicios resolvió todos los problemas contenidos en los mismos a favor de las Empresas Polar. En otro ángulo de su personalidad, desde muy joven a manera de hobby, practicó el arte de la buena cocina,  de la rama italiana y española, sin olvidar en ningún momento los platos venezolanos, en especial su sancocho de gallina, que gozó de merecida fama en todo el Yaracuy. Cuando se retiró del ejercicio del derecho, abrió un restaurante de comida italiana, que aún hoy en día es uno de los mejores de Barquisimeto. De seguidas me permito ofrecer su receta magistral:  Sancocho de Gallina de Carmelo Pífano Garrido, para 12 personas: Una joven gallina de engorde (no ponedora vieja, destinada al sacrificio por incapacidad) criada en libertad, pica tierra como se suele decir. Mazorcas de maíz jojoto, papa, zanahoria, auyama, plátano verde, apio, yuca, ñame, chayota y ocumo. Cebolla, ajo porro, pimentón, ají dulce y ajos. Buque de hierbas: cilantro, laurel, romero y celery. Sal, pimienta, comino, al gusto. Siempre estuvo en contra de usar cubitos de gallina o pollo, sazonadores u otras sustancias químicas para mejorar los sabores. Naturalidad en la preparación, ese era su slogan. Su sancocho se caracterizaba por mantener el sabor natural de todos sus ingredientes: el olor a montaña fresca del cilantro, perejil y celery; el sabor a tierra recién cultivada del ocumo, ñame, apio y batata; el gusto precolombino de las mazorcas de maíz tierno y la papa criolla; y a lo lejos un delicioso aroma para acompañar el disfrute de un plato gourmet –este era su sello característico- un genuino sancocho de autor. Una vez le pregunté: En qué consiste ese toque inigualable que das a tu sancocho y me respondió: cocino la gallina –no sin antes limpiarla con jugo de limón y vinagre de manzana- para obtener su caldo un día antes, a continuación, lo meto al refrigerador para así desengrasarlo –la grasa en el caldo de gallina no da buen sabor- luego añado unas pocas hojas de pasota, pero hay que dosificarla, en muy baja escala por su gusto muy fuerte. Ese es el secreto de mi sancocho, nada más. Algo genuino, delicioso y muy sano. Nuestra historia comienza en el año de 1978, yo me encontraba desempeñando el cargo de Ministro Consejero de la Embajada de Venezuela en Brasilia, entonces viajé a San Felipe para pasar vacaciones, esa fue ocasión propicia para que mi primo me echara uno de esos grandes vainones a que me tenía acostumbrado, muy propios de su fértil imaginación: hacer un sancocho de gallina VIP en mi honor. Se trataba de una reunión de entorno familiar y viejos amigos, allí estaban: mi hermana Frella y su marido Salvador Saturno Bello; mi prima Thais Mora Álvarez y su esposo Manuel Alcalá Palencia; Luis José Silva Luongo y Mireya Alcalá de Silva; el economista Juan Contreras Morales y su esposa Ligia Arrieche, compañera de colegio y amiga inseparable de mi hermana Frella; un grato vecino Inocencio Garrido; otros, tan gratos como el que más: Sergio y Maruja; Carlos Igor y Susana, acompañada de su hermana de impactante belleza: Angelina Olmeta; un coleado, quien no había sido invitado, pero como suele ocurrir fue

Postales de Pyongyang (Corea del Norte)

Remembranzas Norcoreanas Por Fernando Gerbasi El 27 de septiembre de 1967, nueve agentes de la policía política entraron en el apartamento que ocupaba el poeta venezolano Alí Lameda, en la ciudad de Pyongyang, capital de la República Popular Democrática de Corea, donde trabajaba como traductor en el ministerio de relaciones exteriores de ese país y, se lo llevaron preso bajo la acusación de haber actuado como enemigo del pueblo democrático de Corea del Norte. Día por día, siete años después, fue liberado el 27 de septiembre de 1974 tras sufrir torturas, simulacros de fusilamiento y otras atrocidades. La razón verdadera de ser de su encarcelamiento fue la ruptura del PCV venezolano, al cual pertenecía, con la lucha armada propiciada por Fidel Castro. Toda esta historia la conocí directamente de la boca de Alí, quien me acompañó en la República Democrática Alemana, a mediados de los años ochenta del siglo pasado, en calidad de Ministro Consejero. Para obtener la liberación de Lameda varios gobiernos venezolanos realizaron las gestiones correspondientes. El primero de ellos fue el del presidente Leoni, pero sin éxito. El segundo el del presidente Caldera I, quien aprovechó la visita oficial a nuestro país, en septiembre de 1973, del dictador rumano Nikolai Ceausescu, quién mantenía excelentes relaciones con el líder norcoreano Kim il-sung para solicitarle interviniera en favor de Lameda; está intervención tuvo como efecto mejorar las condiciones carcelarias del poeta. Finalmente, quien logró su liberación fue el presidente Carlos Andrés Pérez, pero para ello tuvo que reconocer, a la República Popular Democrática de Corea (del Norte) como un Estado soberano. No se designó ningún representante diplomático venezolano en Pyongyang y los norcoreanos nombraron embajador concurrente al que residía en La Habana. Lameda fue liberado y enviado a Rumania, donde se constató su deteriorado estado de saludo razón por la cual pasó tres meses recuperándose. A finales de agosto de 1978, ocupando el cargo de Embajador ante la Organización de las Naciones unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, recibí una llamada del canciller Simón Alberto Consalvi para instruirme que viajara, en calidad de embajador en misión especial, a la ciudad de Pyongyang, capital de la República Popular Democrática de Corea pues habíamos sido invitados a conmemorar el 30º aniversario de la fundación de esa República, que tendría lugar el 09 de septiembre de 1978. Me explicó que la invitación era de ellos y tenían todo organizado; debía trasladarme a la ciudad de Ginebra de donde partiría el avión rumbo a Pyongyang. Decidido a cumplir la instrucción recibida tan solo le comenté que no me gustaría ir solo “al mundo del silencio”, a lo que me preguntó qué quería decir con eso y entonces le indiqué que me gustaría ir con alguien con quien conversar pues no sabía, y él tampoco, cuánto duraría mi estancia en norcorea. Le propuse llevar a mi esposa, lo cual aceptó pues todo corría a cargo del país celebrante. En Ginebra tomamos un avión Ylyushin 18, de cuatro motores turbohélices que tardó 24 horas en llegar a su destino luego de dos paradas en la URSS, una en Moscú y la otra en Omsk. En el avión solo viajaban, con la excepción de nosotros que íbamos en misión gubernamental, delegaciones de partidos políticos africanos y europeos. Entre éstos últimos se encontraba Danielle Miterrand, esposa de François Miterrand, para la época secretario general del Partido Socialista francés, acompañada de sus dos hijos de una veintena de años.  En la cola del avión había una especie de reservado, que estuvo cerrado durante todo el vuelo, en el que viajó, tanto de ida como de vuelta, el secretario general del Partido Comunista español, Santiago Carrillo. Debo destacar que mucho antes de aterrizar nos pidieron nuestros pasaportes y supuse, como era lógico, que lo hacían para facilitarnos los tramites de inmigración, pero no fue así. Solo nos los devolvieron en nuestro viaje de regreso y cuando ya habíamos entrado en el espacio aéreo chino. Aterrizamos en Pyongyang el 05 de septiembre y fuimos recibidos por unos miles de niños que ondeaban banderitas de Venezuela. Uno de ellos me tomó por la mano y otro a mi esposa Irene y nos llevaron a saludar a las autoridades que nos esperaban a un centenar de metros. Después de las salutaciones de rigor nos trasladamos al hotel en dos automóviles marca Volvo último modelo. En el primero me acompañaban, además del chófer, un miembro (sic) del politburó norcoreano, quien estuvo a mi lado durante toda mi estadía y un intérprete de apellido Kim, muy agradable y simpático que había aprendido el español en Cuba. En el otro coche venía mi esposa, que fue declarada la “delegación” desde que pisamos suelo norcoreano, acompañada de una intérprete. Serían alrededor de las cuatro y media de la tarde cuando nos dejaron en el hotel. Un edificio de dos pisos y sin mayor gracia. Tres cosas, que ocurrieron una detrás de la otra, me indicaron inmediatamente dónde nos encontrábamos y cómo debíamos actuar mientras estuviéramos en Pyongyang. La primera fue que al mostrarnos la “suite”, el gerente del hotel me dijo que lamentaba que yo no le hubiera avisado que venía acompañado de mi esposa pues hubiera dispuesto dos suites en lugar de una. La segunda, fue que nos ofrecieron ir al restaurante para comer algo, pero mi esposa no quiso; no obstante, al rato cuando desempacábamos las maletas me dijo que había cometido un error pues en realidad si tenía algo de hambre. En menos de un minuto sonó el teléfono y una voz me dijo, en perfecto castellano, “bajen que se les ha preparado un refrigerio para ustedes”. Nos estaban escuchando.  La tercera, fue que al terminar el refrigerio nos dirigimos hacia la puerta del hotel pues queríamos ver los alrededores y particularmente caminar para despejarnos las piernas después de un viaje tan largo. No habíamos dado sino un par de pasos por el jardín del hotel cuando fuimos rodeados por una veintena de individuos, bien vestidos, quienes nos obligaron a

Pobre Perú

Por Luis Daniel Álvarez V. Ha transcurrido poco más de un mes y ya el gobierno del presidente peruano Pedro Castillo pareciera dar pasos acelerados hacia su descomposición. Un gabinete que se tambalea ante los resquemores de una sociedad que nota que contradictorios actores dogmáticos ocupan espacios en lo que sugiere ser un orquestado plan para establecer una sociedad diferente, o en su defecto, destruir la existente. Lo más delicado es que bajo el sombrero del primer mandatario parecieran pulular cúmulos de planteamientos que van desde las reminiscencias de la dictadura de Velasco Alvarado, pasando por el fatídico recuerdo de Abimael Guzmán y su terrorista Sendero Luminoso y desembocando en la figura de Antauro Humala, para al final culminar en un discurso vacío, demagógico y en lo absoluto adaptado a la realidad de su país. Como si no fuese suficiente, algunos miembros del entorno gubernamental se han dado a la tarea de querellarse. El primero fue Héctor Béjar, un polémico personaje que pese a su avanzada edad llegó a ocupar durante algunos días el Ministerio de Relaciones Exteriores. De militancia cerrada, controversial vida y radicalismo discursivo, el titular de la cancillería irrumpió violentamente contra gran parte de las líneas de política exterior de su país. Sin embargo, su ejercicio fue efímero cuando salieron a la palestra unas declaraciones anteriores a la llegada al cargo, en la que fustigaba a la armada y asomaba controversiales hipótesis sobre el terrorismo. Temeroso de que se le hiciera un voto de censura, o tal vez de que los radicales le increparan sus argumentos, terminó renunciando al cargo.    Las impertinencias de Béjar compiten con la actitud provocadora de Guido Bellido quien con un lenguaje poco atinado y una actitud de profundo mal gusto, ha salido a amenazar a los detractores de su gobierno y a señalar que él como primer ministro obtendría la confianza parlamentaria a su gabinete a como diera lugar. En la actitud ramplona que lo viene caracterizando, fue denunciado por una congresista de su país que comentó que ante una petición para solicitar unos espacios administrativos, Bellido le había recomendado que se casara y ante la respuesta de la sorprendida legisladora, que le recordó que era viuda, el personaje le respondió que solo faltaba que la violaran, comentario que ha generado, y con razón, repudio en gran parte de la sociedad.  Son solo dos muestras de una gestión en la que muchos de sus integrantes han dado de qué hablar por sus acciones en el pasado y en la que en el gabinete hay muy poca participación de las mujeres. Incluso, varios de los miembros del Congreso que votaron a favor de la confianza del gabinete, señalaron que lo hicieron por un sentido de gobernabilidad y no por muestra alguna de solidaridad o respaldo. Tal es la inestabilidad de la gestión del mandatario que hasta su desempeño protocolar se ha puesto en duda al cuestionarle hechos como no retirarse el sombrero cuando preside o hace acto de presencia en determinadas ceremonias y saludos.  Pareciera que no hay beneficio de la duda. Estamos en un momento de certezas en el que Castillo no es más que un personaje que llegó a la primera magistratura para cumplir la voluntad de algunos sujetos que tras bastidores mueven los hilos del poder. Todo parece indicar que no tendrá ningún carácter respondón ni se separará de sus mentores, pues su actitud deja en evidencia que es regido por un precario proceder y por generalidades, consignas y desplantes que marcan su comportamiento. De todas maneras, en el horizonte no se vislumbra una salida, por el contrario, la crisis del sistema parece seguir incrementándose, dejando nubarrones que hacen presagiar turbulencias que pueden retrotraer al país a etapas superadas hace mucho tiempo. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

Afganistán: la amenaza geopolítica

Por Félix Gerardo Arellano Porras El retiro definitivo de las tropas de los Estados Unidos de Afganistán, no obstante haber sido negociado y firmado en un acuerdo, el adelanto de los plazos decidido por el Presidente Joe Biden ha acelerado la ocupación del país por parte del Talibán, lo que está generando una profunda crítica sobre las contradicciones en los veinte años de ocupación y acelerando cambios poco esperanzadores en múltiples niveles. La salida ha debido ser relativamente organizada si tenemos en cuenta que el proceso de negociaciones entre el gobierno del Presidente Donald Trump y el Talibán, que incluía como elemento fundamental el retiro de las tropas norteamericanas del territorio afgano inició en el año 2018 y culminó con la firma del acuerdo definido irónicamente como: “traer paz a Afganistán”, en la cuidad de Doha, Qatar en el mes de febrero del 2020. Los hechos han demostrado todo lo contrario lo que está generando un creciente malestar. La intervención militar bajo el liderazgo de los Estados Unidos, que contó con el activo respaldo de los países miembros de la OTAN y la aquiescencia de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, se inició en noviembre del 2001, como reacción a los ataques terroristas perpetrados por Al Qaeda, contra las torres del World Trade Center en la ciudad de Nueva York e instalaciones del pentágono en la capital del país, a corta distancia de la Casa Blanca y del Congreso, en el mes de septiembre del 2001. En la lucha contra el terrorismo, Afganistán representaba una seria amenaza, toda vez que el Talibán en el poder brindaba protección a movimientos terroristas, en particular, a Osama bin Laden el máximo líder de Al Qaeda. En estos términos se puede apreciar que el objetivo inicial de la intervención militar era el enfrentamiento a la amenaza terrorista, un enemigo complejo y novedoso, que va alcanzando un creciente protagonismo a escala global, afectando directamente a las sociedades occidentales. Pero durante los veinte años de intervención los objetivos se fueron reformulando, situación que en estos momentos genera dudas y constituye uno de los elementos del cuestionamiento sobre los resultados del proceso. En el 2001, como se ha señalado, el objetivo era la guerra contra el terrorismo y, en particular, contra el grupo Al Qaeda y lo relevante, en términos estratégicos es que tal objetivo se logró, la cúpula de Al Qaeda fue progresivamente desarticulada y su máximo líder eliminado. Adicionalmente, el Talibán, como cómplice y promotor del terrorismo, también fue expulsado del poder. A partir de ese momento van acentuándose las contradicciones, pues la intervención se mantiene, pero con nuevos objetivos, ahora se trata de la construcción de gobernabilidad en la compleja sociedad afgana. Cabe destacar que en Afganistán nos encontramos con una sociedad históricamente heterogénea y compleja; multiétnica y multilinguistica, organizada bajo el sistema tribal y con valores y prácticas religiosas ancestrales profundamente arraigadas. En tales condiciones resulta imposible decretar la democracia y conformar sus instituciones liberales.   Conviene recordar que en occidente se logró superar, hace algunos siglos y luego de mucha sangre, la hegemonía del poder religioso; es decir, lograr la separación entre el Estado y la Iglesia, que actualmente se presenta como obvia y fundamental para el funcionamiento institucional de la política; empero, para muchas sociedades resulta incomprensible e inaceptable. Al transcurrir el tiempo, y ante la dificultad de modernizar u occidentalizar la sociedad afgana, la intervención obstinadamente se mantiene, pero de nuevo se reformulan los objetivos; ahora se trata de la organización de un ejército entrenado, armado y cohesionado. Este nuevo objetivo genera otras complicaciones y reproduce viejas contradicciones. Entrenar y equipar el nuevo ejército trae a la escena la figura de los contratistas y millonarios negocios. Al respecto, circula información de más de 400 contratistas y un flujo multimillonario de recursos, en un contexto de poca transparencia. Algunos resaltan la profunda corrupción que ha caracterizado el proceso, destacando, entre otros, la existencia de nóminas militares fantasmas y crecientes deserciones; lo que limita definir con certeza el tamaño y capacidad del nuevo ejército afgano. Por otra parte, conformar el nuevo ejército también se enfrenta con la compleja realidad estructural de la sociedad afgana; es decir, su carácter multiétnico, multilinguistico y su organización tribal; factores que desafían la conformación de un ejército unificado, coherente y eficiente.  No existía claridad sobre la dimensión y capacidad efectiva del ejército afgano; empero, progresivamente se hace evidente el fortalecimiento del Talibán que, desde la salida del poder (2001), mantienen sus valores radicales y el objetivo de reconformar el régimen teocrático y el emirato islámico; para tales fines cuentan con varios elementos favorables. Como expresión ultra conservadora del sunismo, no les resulta difícil lograr apoyo, particularmente financiero, toda vez que los sunitas constituyen la mayoría del movimiento islámico y, las poderosas monarquías árabes son sunitas. En corto tiempo, el Talibán retomó lo que mejor conoce, la acción guerrillera, recordemos que surge como un movimiento que, mediante la guerra de guerrilla, enfrentó a la poderosa fuerza militar soviética, en los finales de la guerra fría y con el apoyo de monarquías sunitas y del propio Estados Unidos. Importante destacar que para el 2009 se forma un “gobierno Talibán de sombra” y, desde el 2013, cuenta con una oficina de representación en Qatar. Para el 2015 se agudizan los ataques del Talibán contra to ejército afgano y la coalición internacional. Luego, la firma del acuerdo en Doha representó un punto de inflexión para su empoderamiento, propiciando el progresivo apoyo de las bases tribales del país, lo que facilitó la ocupación del territorio, proceso que se acelera con el adelanto de los plazos para el retiro definitivo de las tropas que anunció el Presidente Biden. Resulta prematuro poder analizar el alcance y profundidad de los cambios que se plantean, producto de la crisis en Afganistán que se encuentra en pleno desarrollo; empero; en una primera lectura se puede apreciar, entre otros, el deterioro de la popularidad del Presidente Joe Biden y las consecuencias que

El Sonido de África en Venezuela

Contribución del africano a la formación de la música venezolana 1.- La música único bien del esclavo africano. El esclavo africano que vino a América no poseía absolutamente nada, ni siquiera su nombre propio original, y mucho menos lo que se suele llamar en nuestros días como derechos humanos, pero si él hubiera tenido a mano un hipotético equipaje, sin dudas que en el mismo se encontrarían solamente los ritmos y cantos de su lejana tierra de África, eso fue lo único que no le pudieron quitar los negreros cuando lo privaron de su libertad. Y fue precisamente esa música, el elemento más importante que lo ayudó a sobrellevar la pesada carga de la esclavitud. 2.- Asentamientos de los africanos en Venezuela En Venezuela los establecieron en las zonas donde existían las grandes plantaciones de caña de azúcar, cacao y algodón, las actividades mineras y la pesca de perlas, que requerían de una enorme mano de obra sin compensación: los valles del Tuy, de Aragua y del río Yaracuy. Además, toda la costa del Mar Caribe, algunas áreas del occidente cercanas al lago de Maracaibo y la región de Guayana, especialmente en El Callao. A partir del Siglo XVI fueron introducidos a los territorios insulares de Venezuela, especialmente a Nueva Cádiz de Cubagua y a la Isla de Margarita, grandes contingentes de esclavos destinados a las actividades de extracción de perlas. Entre los años de 1526 y 1532- el período más productivo de la explotación perlífera- de una población de 2000 europeos establecidos en Cubagua, éstos poseían unos 1764 esclavos, casi uno por habitante (1). 3.- El tambor, instrumento emblemático del africano Si algo han sabido hacer muy bien los africanos, en todo momento, es tocar el tambor, desde su tierra lo trajeron circulando en su sangre y depositado en el tuétano de sus huesos, especialmente de sus caderas y manos. Al ritmo de tambores, palmas y vehementes movimientos rítmicos, muy pronto comenzaron a celebrar sus ritos religiosos africanos, más tarde cuando se hicieron cristianos, asociaron sus manifestaciones rituales con el calendario religioso. También durante el trabajo entonaban sus rítmicos cantos, pues es más fácil trabajar cantando. Así mismo, durante la noche en las barracas o en sus chozas o junto a la familia, solían cantar en otra forma más íntima, por decirlo así. 4.- El mismo tambor, el tambor venezolano En Venezuela existen muchas clases de tambores herederos de ancestros africanos, que se utilizan en las diversas tradiciones musicales populares, casi todas asociadas a celebraciones rituales del calendario religioso. La “Fiesta de San Benito” viene acompañada por una batería de 7 tambores de madera a la que llaman Chimbángueles, de diferentes tamaños y de una sola membrana. Del más grande al más pequeño, se suelen denominar de la siguiente manera: Juan mayor, tambor mayor, arriero, tambor de respuesta, requinta, requintilla, media requinta, y medio golpe. En la “Fiesta de San Juan” que se celebra en la región costera de Barlovento en el Estado Miranda, se utiliza el conjunto mina que está formado por dos tambores, la mina y la curbatay unos palos de nombre laures. El tambor mina es el más grande del conjunto y al igual que la curbata posee una sola membrana. Otro grupo de tres tambores que se utiliza también en la “Fiesta de San Juan”, para acompañar la pieza llamada malembe, es el conjunto redondo, estos tienen dos membranas y más de un metro de longitud en tamaños diferentes, se les suele llamar prima, cruzao y pujao. Pero tal vez el que goza de mayor difusión en Venezuela es la tambora, de forma cilíndrica y tamaño variable, puede ser abierta o cerrada, cuando se le cierra con un cono de madera recibe la denominación de culo e’puya. Se le utiliza en diversas manifestaciones afro-venezolanas como la fulía barloventeña. El conjunto de fulía está asociado con los cantos de velorio y se ejecuta con pequeñas tamboras redondas de dos membranas, llamadas comúnmente tamboras de velorio. Existe también el conjunto de aguinaldos y más reciente aún el conjunto de gaitas, que está integrado también por tamboras asociadas al furruco, un tambor que tiene fijada sobre su membrana una varilla, que se frota con la mano cerrada y trasmite la vibración a la caja de resonancia. Así mismo, es interesante ver en Barlovento un tambor de parche clavado y extremo inferior abierto al que llaman cumaco, muy usado también en la “Fiesta de San Juan”. Otros instrumentos de origen africano utilizados en la música venezolana son la marímbola, instrumento idiófono de origen congolés (sanza), utilizado como sustituto del bajo. El furruco, que como hemos dicho es un instrumento de fricción, también de origen congolés (kinfuiti), acompañante imprescindible de los conjuntos que interpretan aguinaldos o villancicos- también la gaita zuliana- durante las festividades navideñas. Los palitos o claves, de naturaleza aerófana, cuya ejecución se hace de manera acompasada al golpear el uno contra el otro. 5.- La palabra, señora del ritmo y el compás. Manuel Rodríguez Cárdenas, el maestro inigualable de la poesía negroide en Venezuela, nos enseñó que el color de la piel deja de ser una barrera y en calidad de elemento integrador, se proyecta como expresión de sentimientos y emociones, de ritmo y cadencias acompasadas, cuando se transforma en poesía o música. Su fuerte poema negroide La gesta de Faustino Parra (2), es un buen ejemplo de canto a todos los atributos del hombre afrovenezolano: “Negro el pelo, negro el rostro, negro el caballo trotón negro como un cuervo negro, la punta del corazón”. Son también de origen africano las palabras rítmicas, que acompañan en cálido compás, la música popular propia de la zona costera del Mar Caribe venezolano, tales como bemba, cachimbo, banana, cucambé, chingo, fuácata, gongorocho, kananga, ñinga, pinga, purunga, achantarse, añingotarse, etc. 6.- Presencia de la negritud en la música académica. 6.a) A este respecto, una de las obras más interesantes de nuestra música académica es la Suite Santa Cruz de Pacairigua (195) de Evencio Castellanos, quien era originario de Cúa en el Estado Miranda, en el corazón de la negritud de esta tierra y siempre sintió gran simpatía por las pequeñas villas y caseríos que conforman la Venezuela rural, pero en modo especial por aquellos de

Un Pegaso sin alas blancas

Por Agustin Urreiztieta En la mitología griega, Pegaso era el caballo alado de Zeus, dios del cielo y de la Tierra. Hizo un viaje hacia el universo y allí se quedó en una constelación, que desde entonces lleva su nombre. Pegaso es un símbolo de la libertad… Pero dejemos la mitología a un lado y volvamos a la cruda realidad. El Pegaso de esta historia, estaría a veces en las antípodas de su origen mitológico. Se trata del software espía israelí de nombre Pegasus que mantiene bien ocupadas las Cancillerías de varios países. Pegasus infecta las comunicaciones telefónicas y electrónicas, hackea comunicaciones, enciende el teléfono y la cámara a distancia y se convierte en un temido y eficiente espía. Desde luego, el software es utilizado para combatir el crimen en sus múltiples formas. Terrorismo, narcotráfico, delitos sexuales, violencias callejeras, por solo citar unos cuantos. Es la tecnología al servicio del estado de derecho y la seguridad. Incluso, en su documentación legal menciona su vocación por la defensa de los derechos humanos. Sin embargo, ese Pegasus también vuela sin alas blancas en cielos oscuros. Recientemente, la prensa investigativa junto con Amnistía Internacional filtró que no menos de 50.000 números de teléfonos de políticos, empresarios, periodistas, hombres de empresa, activistas de variados países como Hungría, India, México, Marruecos, Ruanda, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, habían sido víctimas de este temible spyware.   Contrario a lo que el sentido común pudiera llevarnos a pensar, Pegasus no es desarrollado por hackers anónimos dedicados al cibercrimen. Lo delicado del asunto es que el software es un producto exitoso de exportación que cuenta con licencias y la bendición del gobierno de Israel. Por dar una cifra, en México durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, se adquirieron los servicios de Pegasus por un estimado de 300 millones de dólares. Y en la tierra del gran Benito Juárez, Pegasus ha sido muy eficiente. En efecto, se ha detectado el seguimiento de 15.000 números de teléfonos con códigos mexicanos y hasta la campaña de 2018 del actual presidente, Andres Manuel Lopez Obrador, fue objeto de espionaje. De igual manera han sido espiados periodistas, los abogados de la masacre de los estudiantes de Ayotzinapa, entre tantos otros. Incluso se presume el uso de Pegasus por bandas de narcotraficantes mexicanos que colocan a policías, militares, jueces, periodistas bajo su vigilancia. Sin duda, una peligrosísima situación. Olvidemos la idea inmediata que pudiéramos hacernos. Pegasus no es vendido exclusivamente a dictaduras o regímenes autoritarios, los cuales, en su paranoia por desmontar conspiraciones, serían los primeros interesados en tecnología de punta para espiar opositores. Como mencionado, uno de los principales clientes revelados por la labor investigativa de los medios, es México, que es una democracia. Asimismo, también encontramos a la India de Narendra Modi o Hungría de Viktor Orban. Dos ejemplos incontestables de democracias a pesar de sus inclinaciones antiliberales más o menos discutibles. Entonces, lo que estos estados tienen en común no solo es la tecnología Pegasus. Lo que tienen en común es Israel. Todos son más o menos abiertamente aliados del estado hebreo. Este es el caso de algunas monarquías del Golfo (Emiratos Árabes Unidos y Bahréin) pero también de Marruecos, todas las cuales han reconocido diplomáticamente a Israel recientemente. Este también es el caso de México que, al menos desde 2008, compra armas israelíes; de Ruanda, donde Israel tiene una embajada desde 2019 y, el de India, siendo Narendra Modi el primer jefe de gobierno indio en visitar Israel en julio de 2017 y con quien se incrementan relaciones a vocación de alianza geopolítica y geoeconómica. El caso de Arabia Saudita es un tanto especial. Si bien aún no existen relaciones diplomáticas con Tel Aviv, el príncipe heredero Mohamed Ben Salman, nunca ha ocultado su admiración por el éxito económico de su vecino israelí. El reino saudí también es cliente de la tecnología israelí y, de hecho, la prensa sostiene que Pegasus fue utilizado en el asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul a instancias del príncipe heredero. Se pudiera intuir que Pegasus pudiese ser parte del “soft power” diplomático israelí pero no lo es. En realidad, el “soft power” de los Estados son herramientas de influencia no militares. Como ejemplos pudiéramos evocar las escuelas francesas en el mundo o la red de la Alianza Francesa, o los Estados Unidos con el programa de becas Fullbright y tantas otras iniciativas de cooperación promovidas por numerosos países. Por el contrario, Pegasus es un producto puro del complejo militar-industrial israelí. Hasta aquí, Nihil novum sub sole, nada nuevo bajo el sol. En esto, Israel no se distingue particularmente de sus competidores. Todos los complejos militares-industriales del mundo mezclan empresas privadas y contratos públicos y sirven a los intereses de sus países para la exportación y claro está, influencia. Es el caso de los aviones de caza Rafale para Francia, los sistemas antiaéreos y los aviones Sukoi para los rusos y, el de todos aquellos países productores de armas, municiones y tecnología bélica, en los cuales encontramos a democracias sólidas y estables como Suiza, Suecia, Bélgica, Brasil, por solo citar varios que no ocupan el sitial más alto de la industria. Por ello, nada sorprende en esta especialización israelí en herramientas de vigilancia, ni en el hecho de ofrecer estos servicios para la exportación. Tampoco en el de mezclar “intelligence” y diplomacia y así tejer y fortalecer su mapa de países amigos. De hecho, Israel coloca su política exterior en una intersección donde se cruzan los negocios, la tecnología y la geopolítica. Sin embargo, el alcance de las posibilidades de espionaje que ofrece este tipo de software espía a los estados es asombroso y aterrador. Es admirable como Israel, país de limitados recursos materiales e históricamente asediado por sus enemigos, logra en tantos campos alcanzar el primer lugar en distintas industrias y actividades. Pegasus es otra muestra del ingenio israelí pero que obliga a sus líderes a una acrecentada gobernanza y prudencia en el uso y control de su enorme

El Canto Gregoriano en la moderna Venezuela Católica

Las canciones del pueblo venezolano traducidas al latín para ser cantadas según los cánones del canto gregoriano. ¿Sería Venezuela el primer país en el mundo? 1.- La España del Siglo XVI y su música El punto de partida de este estudio es España, allá como en la entera Europa del siglo XVI, la música se había difundido en todos los ambientes: en la iglesia, en la corte, y en las plazas. Nada escapaba a la presencia de la música, ni los salones elegantes ni las tabernas de mala muerte. En especial la iglesia nunca perdió de vista las posibilidades de la música para el boato y la magnificencia de los oficios religiosos. Son tiempos en que Europa comienza a vivir dentro de una atmósfera impregnada por el espíritu del Renacimiento: el culto de la razón, que sitúa al hombre en el centro del universo; la admiración de la belleza plástica, en una unión del paganismo y el cristianismo, de sensualidad y misticismo. Un retorno a la antigüedad clásica, especialmente en las artes plásticas y en las letras. Pero, en la música donde no podía haber retorno a formas antiguas, ésta más bien se abre a nuevas y mejores posibilidades sonoras. Esta difusión de la música tomó dos vertientes, a saber: la música profana, muy abierta a las innovaciones y la música sacra, conservadora y respetuosa de sus propios cánones. 2.- Música profana y música sacra  La música sacra del siglo XVI a diferencia de la profana, no conoce las sutilezas del cromatismo o el ardor de las disonancias, ni la búsqueda de descripciones realistas o de la expresividad, en que comienzan a trabajar afanosamente los madrigalistas. Las obras de los compositores de música sacra siguen la escuela de los grandes polifonistas, están construidas en un contrapunto lo más frío posible y en puras armonías. Precisamente, el Concilio de Trento convocado en 1532 y clausurado en 1563, se ocupó de la música de órgano y de canto que se tocaba en las iglesias y decidió excluir de las mismas “aquellas músicas que tuvieran cualquier cosa de lascivo o de impuro”. 3.- El canto gregoriano El canto gregoriano va naciendo a través de los siglos, a manera de manifestación del espíritu religioso de una comunidad, después como una forma de canto capaz de acabar con el lirismo apasionado y sentimental propio de la música profana y en su lugar introducir la devoción, como expresión de una música sagrada, esto es cantar con el corazón en ofrenda a la gracia de Dios. Es en esencia una forma de orar cantando. Como decía San Agustín “quien canta bien, ora dos veces” Su nombre viene del Papa Gregorio I (590-604), quien realizó la primera recopilación de estos cantos y sentó algunas normas para su composición y ejecución. Veamos algunas reglas: en el canto gregoriano no se debe impostar la voz, como hacen los cantantes de ópera, pues no es el intérprete quien debe lucirse y demostrar su poder vocal, es a la gloria de Dios a la que debe cantarse. El canto gregoriano es expresión de una religiosidad. En este tipo de canto no se concede a la línea melódica un rol protagónico, como en el lirismo elegante y sentimental de las arias de Puccini, para citar un ejemplo. Se trata más bien de un canto monódico, a una sola voz o en el que muchas voces cantan la misma melodía y repiten los mismos textos. Se ejecuta “a cappella” (sin acompañamiento de instrumentos) y es interpretado por voces masculinas. Su ritmo está sujeto al ritmo de las palabras que ofrece un texto en latín, generalmente de oraciones de la Iglesia de Roma (en contraposición, por ejemplo, a la música del caribe cuyo ritmo está determinado por el movimiento de las caderas de las mulatas, al compás de la conga y el bongó). Todos los textos del canto gregoriano están escritos en latín, a excepción del Kirie Eleison que está escrito en griego. 4.- La llegada del canto gregoriano a Cocorote Cuando tuvo lugar el advenimiento de “Cocorote pueblo elegido de Dios” todos los habitantes de la aldea quisieron que fuera el canto gregoriano el que presidiera la liturgia en la Iglesia de San Jerónimo, pero una objeción del tamaño de una catedral fue planteada por las autoridades eclesiásticas: se pidió como base del canto religioso los cantos populares de la región, para estructurar una forma de “canto gregoriano cocoroteño” y en concreto propusieron motivos locales muy conocidos, la respuesta fue inmediata: el latín es la lengua oficial de la Iglesia Católica, esas piezas están escritas en un lenguaje venezolano muy pueblerino, casi vulgar. Rápidamente los lugareños hicieron una visita a la Congregación de las Hermanas de la Caridad, de la Madre Teresa de Calcuta en Cocorote, la primera casa en todo el mundo, que se abrió fuera de la India (1965) *. Allí se asume la pobreza con verdadera dignidad, si alguien pide un plato de comida y no hay suficiente para todos, son las monjitas quienes se quedan sin comer, duermen en el suelo si no alcanzan las camas. Es al pobre a quien se sirve, conforme a las enseñanzas de Cristo, ejecutadas con devoción por las seguidoras de la madre Teresa. La traducción al latín de las piezas populares venezolanas, las hizo un monje que funge de confesor de las religiosas. Asunto resuelto. De esta manera las piezas regionales adquirieron un carácter solemne o para decir lo menos magnificente: “Mataron el chivo” (Occiderunt Caprum) “El gavilán colorado” (Accipiter Rubrus) “El San Pedro” (Sanctus Petrus) “El cumaco” (Cumacus) y “La llorona loca” (Ploratrix Demens). A continuación, en forma muy comedida, me permito señalar a la cortés atención de mis lectores, el repertorio del “canto gregoriano cocoroteño” conforme se encuentra en la Iglesia de San Jerónimo de Cocorote. MATARON AL CHIVO                    OCCIDERUNT CAPRUM MATARON AL CHIVO                    OCCIDERUNT CAPRUM Y SE LO COMIERON                       ET EUM EDERUNT MATARON AL CHIVO                    OCCIDERUNT CAPRUM Y A MI NO ME DIERON                 ET MIHI NON DEDERUNT DEJAMELO VER MAMÁ