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Artículos y colaboraciones.

Los puntos de vista y opiniones expresados en los artículos corresponden a los autores y no reflejan necesariamente la política oficial CODEIV.

Los sancochos de gallina de mi primo Carmelo Pífano Garrido

 Por Hugo Álvarez Pífano Cinco días antes de morir me llamó vía telefónica, hablamos largo rato sin aires de una despedida, entre otras cosas, me confió que quería revelarme su secreto para la preparación de los sancochos de gallina, le dije que no, me negué a escuchar esa receta de cocina que para mí tenía el carácter de una confesión ¿Por qué tomé esa actitud? Lo narro a continuación en esta crónica. Cinco días antes de morir me llamó vía telefónica, hablamos largo rato sin aires de una despedida, entre otras cosas, me confió que quería revelarme su secreto para la preparación de los sancochos de gallina, le dije que no, me negué a escuchar esa receta de cocina que para mí tenía el carácter de una confesión ¿Por qué tomé esa actitud? Lo narro a continuación en esta crónica. El sancocho de gallina es un plato emblemático de la cocina venezolana, ha tenido tal aceptación en todos los estratos sociales de nuestro país, que cada estado tiene su propia receta y cada familia guarda como un secreto su forma muy particular de prepararlo. Esto ocurre, porque el sancocho de gallina es como un vals: cuando escuchamos uno tocado con acordeón a las orillas del Sena, lo reconocemos por su indiscutible sabor francés, típicamente parisino; al sentir otro en las márgenes del Danubio, lo identificamos como un vals vienés y cuando oímos un valse del Maestro Antonio Carrillo, interpretado por la Orquesta Pequeña Mavare, casi nos parece que tocamos con un dedo el crepúsculo de la tarde en la ciudad de Barquisimeto. Cada vals como cada sancocho tiene su sabor único, como corresponde a cada región de nuestro afecto. Hubo un tiempo en que este plato se preparaba los días domingos, para deleite de la entera familia, en otras ocasiones cuando se debía honrar a huéspedes muy distinguidos, pero por encima de todo esto, solía usarse para alimentar a las parturientas que habían traído al hijo que daba alegría en los hogares de la familia venezolana. A Carmelo Pifano Garrido –aparte de su destreza para la buena cocina, tocar el órgano, criar pájaros y otras amenidades humanas y divinas- se le suele conceptuar como abogado de múltiples recursos, uno de los más hábiles litigantes de la zona centro-occidental del país, capaz de ganar un juicio sin escatimar esfuerzo alguno, en las artes de la sapiencia legal, doctrina, jurisprudencia, hermenéutica jurídica, práctica de tribunales y pare de contar, para no arruinar este panegírico. Trabajó durante más de dos décadas como abogado de las Empresas Polar, en especial en la rama del derecho laboral: fue abogado en la discusión de los contratos colectivos de trabajo en el estado Yaracuy (no es de olvidar que la más importante fábrica de Harina Pan se encuentra en Chivacoa, estado Yaracuy). Se comenta que, en 35 juicios resolvió todos los problemas contenidos en los mismos a favor de las Empresas Polar. En otro ángulo de su personalidad, desde muy joven a manera de hobby, practicó el arte de la buena cocina,  de la rama italiana y española, sin olvidar en ningún momento los platos venezolanos, en especial su sancocho de gallina, que gozó de merecida fama en todo el Yaracuy. Cuando se retiró del ejercicio del derecho, abrió un restaurante de comida italiana, que aún hoy en día es uno de los mejores de Barquisimeto. De seguidas me permito ofrecer su receta magistral:  Sancocho de Gallina de Carmelo Pífano Garrido, para 12 personas: Una joven gallina de engorde (no ponedora vieja, destinada al sacrificio por incapacidad) criada en libertad, pica tierra como se suele decir. Mazorcas de maíz jojoto, papa, zanahoria, auyama, plátano verde, apio, yuca, ñame, chayota y ocumo. Cebolla, ajo porro, pimentón, ají dulce y ajos. Buque de hierbas: cilantro, laurel, romero y celery. Sal, pimienta, comino, al gusto. Siempre estuvo en contra de usar cubitos de gallina o pollo, sazonadores u otras sustancias químicas para mejorar los sabores. Naturalidad en la preparación, ese era su slogan. Su sancocho se caracterizaba por mantener el sabor natural de todos sus ingredientes: el olor a montaña fresca del cilantro, perejil y celery; el sabor a tierra recién cultivada del ocumo, ñame, apio y batata; el gusto precolombino de las mazorcas de maíz tierno y la papa criolla; y a lo lejos un delicioso aroma para acompañar el disfrute de un plato gourmet –este era su sello característico- un genuino sancocho de autor. Una vez le pregunté: En qué consiste ese toque inigualable que das a tu sancocho y me respondió: cocino la gallina –no sin antes limpiarla con jugo de limón y vinagre de manzana- para obtener su caldo un día antes, a continuación, lo meto al refrigerador para así desengrasarlo –la grasa en el caldo de gallina no da buen sabor- luego añado unas pocas hojas de pasota, pero hay que dosificarla, en muy baja escala por su gusto muy fuerte. Ese es el secreto de mi sancocho, nada más. Algo genuino, delicioso y muy sano. Nuestra historia comienza en el año de 1978, yo me encontraba desempeñando el cargo de Ministro Consejero de la Embajada de Venezuela en Brasilia, entonces viajé a San Felipe para pasar vacaciones, esa fue ocasión propicia para que mi primo me echara uno de esos grandes vainones a que me tenía acostumbrado, muy propios de su fértil imaginación: hacer un sancocho de gallina VIP en mi honor. Se trataba de una reunión de entorno familiar y viejos amigos, allí estaban: mi hermana Frella y su marido Salvador Saturno Bello; mi prima Thais Mora Álvarez y su esposo Manuel Alcalá Palencia; Luis José Silva Luongo y Mireya Alcalá de Silva; el economista Juan Contreras Morales y su esposa Ligia Arrieche, compañera de colegio y amiga inseparable de mi hermana Frella; un grato vecino Inocencio Garrido; otros, tan gratos como el que más: Sergio y Maruja; Carlos Igor y Susana, acompañada de su hermana de impactante belleza: Angelina Olmeta; un coleado, quien no había sido invitado, pero como suele ocurrir fue

Postales de Pyongyang (Corea del Norte)

Remembranzas Norcoreanas Por Fernando Gerbasi El 27 de septiembre de 1967, nueve agentes de la policía política entraron en el apartamento que ocupaba el poeta venezolano Alí Lameda, en la ciudad de Pyongyang, capital de la República Popular Democrática de Corea, donde trabajaba como traductor en el ministerio de relaciones exteriores de ese país y, se lo llevaron preso bajo la acusación de haber actuado como enemigo del pueblo democrático de Corea del Norte. Día por día, siete años después, fue liberado el 27 de septiembre de 1974 tras sufrir torturas, simulacros de fusilamiento y otras atrocidades. La razón verdadera de ser de su encarcelamiento fue la ruptura del PCV venezolano, al cual pertenecía, con la lucha armada propiciada por Fidel Castro. Toda esta historia la conocí directamente de la boca de Alí, quien me acompañó en la República Democrática Alemana, a mediados de los años ochenta del siglo pasado, en calidad de Ministro Consejero. Para obtener la liberación de Lameda varios gobiernos venezolanos realizaron las gestiones correspondientes. El primero de ellos fue el del presidente Leoni, pero sin éxito. El segundo el del presidente Caldera I, quien aprovechó la visita oficial a nuestro país, en septiembre de 1973, del dictador rumano Nikolai Ceausescu, quién mantenía excelentes relaciones con el líder norcoreano Kim il-sung para solicitarle interviniera en favor de Lameda; está intervención tuvo como efecto mejorar las condiciones carcelarias del poeta. Finalmente, quien logró su liberación fue el presidente Carlos Andrés Pérez, pero para ello tuvo que reconocer, a la República Popular Democrática de Corea (del Norte) como un Estado soberano. No se designó ningún representante diplomático venezolano en Pyongyang y los norcoreanos nombraron embajador concurrente al que residía en La Habana. Lameda fue liberado y enviado a Rumania, donde se constató su deteriorado estado de saludo razón por la cual pasó tres meses recuperándose. A finales de agosto de 1978, ocupando el cargo de Embajador ante la Organización de las Naciones unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, recibí una llamada del canciller Simón Alberto Consalvi para instruirme que viajara, en calidad de embajador en misión especial, a la ciudad de Pyongyang, capital de la República Popular Democrática de Corea pues habíamos sido invitados a conmemorar el 30º aniversario de la fundación de esa República, que tendría lugar el 09 de septiembre de 1978. Me explicó que la invitación era de ellos y tenían todo organizado; debía trasladarme a la ciudad de Ginebra de donde partiría el avión rumbo a Pyongyang. Decidido a cumplir la instrucción recibida tan solo le comenté que no me gustaría ir solo “al mundo del silencio”, a lo que me preguntó qué quería decir con eso y entonces le indiqué que me gustaría ir con alguien con quien conversar pues no sabía, y él tampoco, cuánto duraría mi estancia en norcorea. Le propuse llevar a mi esposa, lo cual aceptó pues todo corría a cargo del país celebrante. En Ginebra tomamos un avión Ylyushin 18, de cuatro motores turbohélices que tardó 24 horas en llegar a su destino luego de dos paradas en la URSS, una en Moscú y la otra en Omsk. En el avión solo viajaban, con la excepción de nosotros que íbamos en misión gubernamental, delegaciones de partidos políticos africanos y europeos. Entre éstos últimos se encontraba Danielle Miterrand, esposa de François Miterrand, para la época secretario general del Partido Socialista francés, acompañada de sus dos hijos de una veintena de años.  En la cola del avión había una especie de reservado, que estuvo cerrado durante todo el vuelo, en el que viajó, tanto de ida como de vuelta, el secretario general del Partido Comunista español, Santiago Carrillo. Debo destacar que mucho antes de aterrizar nos pidieron nuestros pasaportes y supuse, como era lógico, que lo hacían para facilitarnos los tramites de inmigración, pero no fue así. Solo nos los devolvieron en nuestro viaje de regreso y cuando ya habíamos entrado en el espacio aéreo chino. Aterrizamos en Pyongyang el 05 de septiembre y fuimos recibidos por unos miles de niños que ondeaban banderitas de Venezuela. Uno de ellos me tomó por la mano y otro a mi esposa Irene y nos llevaron a saludar a las autoridades que nos esperaban a un centenar de metros. Después de las salutaciones de rigor nos trasladamos al hotel en dos automóviles marca Volvo último modelo. En el primero me acompañaban, además del chófer, un miembro (sic) del politburó norcoreano, quien estuvo a mi lado durante toda mi estadía y un intérprete de apellido Kim, muy agradable y simpático que había aprendido el español en Cuba. En el otro coche venía mi esposa, que fue declarada la “delegación” desde que pisamos suelo norcoreano, acompañada de una intérprete. Serían alrededor de las cuatro y media de la tarde cuando nos dejaron en el hotel. Un edificio de dos pisos y sin mayor gracia. Tres cosas, que ocurrieron una detrás de la otra, me indicaron inmediatamente dónde nos encontrábamos y cómo debíamos actuar mientras estuviéramos en Pyongyang. La primera fue que al mostrarnos la “suite”, el gerente del hotel me dijo que lamentaba que yo no le hubiera avisado que venía acompañado de mi esposa pues hubiera dispuesto dos suites en lugar de una. La segunda, fue que nos ofrecieron ir al restaurante para comer algo, pero mi esposa no quiso; no obstante, al rato cuando desempacábamos las maletas me dijo que había cometido un error pues en realidad si tenía algo de hambre. En menos de un minuto sonó el teléfono y una voz me dijo, en perfecto castellano, “bajen que se les ha preparado un refrigerio para ustedes”. Nos estaban escuchando.  La tercera, fue que al terminar el refrigerio nos dirigimos hacia la puerta del hotel pues queríamos ver los alrededores y particularmente caminar para despejarnos las piernas después de un viaje tan largo. No habíamos dado sino un par de pasos por el jardín del hotel cuando fuimos rodeados por una veintena de individuos, bien vestidos, quienes nos obligaron a

Pobre Perú

Por Luis Daniel Álvarez V. Ha transcurrido poco más de un mes y ya el gobierno del presidente peruano Pedro Castillo pareciera dar pasos acelerados hacia su descomposición. Un gabinete que se tambalea ante los resquemores de una sociedad que nota que contradictorios actores dogmáticos ocupan espacios en lo que sugiere ser un orquestado plan para establecer una sociedad diferente, o en su defecto, destruir la existente. Lo más delicado es que bajo el sombrero del primer mandatario parecieran pulular cúmulos de planteamientos que van desde las reminiscencias de la dictadura de Velasco Alvarado, pasando por el fatídico recuerdo de Abimael Guzmán y su terrorista Sendero Luminoso y desembocando en la figura de Antauro Humala, para al final culminar en un discurso vacío, demagógico y en lo absoluto adaptado a la realidad de su país. Como si no fuese suficiente, algunos miembros del entorno gubernamental se han dado a la tarea de querellarse. El primero fue Héctor Béjar, un polémico personaje que pese a su avanzada edad llegó a ocupar durante algunos días el Ministerio de Relaciones Exteriores. De militancia cerrada, controversial vida y radicalismo discursivo, el titular de la cancillería irrumpió violentamente contra gran parte de las líneas de política exterior de su país. Sin embargo, su ejercicio fue efímero cuando salieron a la palestra unas declaraciones anteriores a la llegada al cargo, en la que fustigaba a la armada y asomaba controversiales hipótesis sobre el terrorismo. Temeroso de que se le hiciera un voto de censura, o tal vez de que los radicales le increparan sus argumentos, terminó renunciando al cargo.    Las impertinencias de Béjar compiten con la actitud provocadora de Guido Bellido quien con un lenguaje poco atinado y una actitud de profundo mal gusto, ha salido a amenazar a los detractores de su gobierno y a señalar que él como primer ministro obtendría la confianza parlamentaria a su gabinete a como diera lugar. En la actitud ramplona que lo viene caracterizando, fue denunciado por una congresista de su país que comentó que ante una petición para solicitar unos espacios administrativos, Bellido le había recomendado que se casara y ante la respuesta de la sorprendida legisladora, que le recordó que era viuda, el personaje le respondió que solo faltaba que la violaran, comentario que ha generado, y con razón, repudio en gran parte de la sociedad.  Son solo dos muestras de una gestión en la que muchos de sus integrantes han dado de qué hablar por sus acciones en el pasado y en la que en el gabinete hay muy poca participación de las mujeres. Incluso, varios de los miembros del Congreso que votaron a favor de la confianza del gabinete, señalaron que lo hicieron por un sentido de gobernabilidad y no por muestra alguna de solidaridad o respaldo. Tal es la inestabilidad de la gestión del mandatario que hasta su desempeño protocolar se ha puesto en duda al cuestionarle hechos como no retirarse el sombrero cuando preside o hace acto de presencia en determinadas ceremonias y saludos.  Pareciera que no hay beneficio de la duda. Estamos en un momento de certezas en el que Castillo no es más que un personaje que llegó a la primera magistratura para cumplir la voluntad de algunos sujetos que tras bastidores mueven los hilos del poder. Todo parece indicar que no tendrá ningún carácter respondón ni se separará de sus mentores, pues su actitud deja en evidencia que es regido por un precario proceder y por generalidades, consignas y desplantes que marcan su comportamiento. De todas maneras, en el horizonte no se vislumbra una salida, por el contrario, la crisis del sistema parece seguir incrementándose, dejando nubarrones que hacen presagiar turbulencias que pueden retrotraer al país a etapas superadas hace mucho tiempo. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

Afganistán: la amenaza geopolítica

Por Félix Gerardo Arellano Porras El retiro definitivo de las tropas de los Estados Unidos de Afganistán, no obstante haber sido negociado y firmado en un acuerdo, el adelanto de los plazos decidido por el Presidente Joe Biden ha acelerado la ocupación del país por parte del Talibán, lo que está generando una profunda crítica sobre las contradicciones en los veinte años de ocupación y acelerando cambios poco esperanzadores en múltiples niveles. La salida ha debido ser relativamente organizada si tenemos en cuenta que el proceso de negociaciones entre el gobierno del Presidente Donald Trump y el Talibán, que incluía como elemento fundamental el retiro de las tropas norteamericanas del territorio afgano inició en el año 2018 y culminó con la firma del acuerdo definido irónicamente como: “traer paz a Afganistán”, en la cuidad de Doha, Qatar en el mes de febrero del 2020. Los hechos han demostrado todo lo contrario lo que está generando un creciente malestar. La intervención militar bajo el liderazgo de los Estados Unidos, que contó con el activo respaldo de los países miembros de la OTAN y la aquiescencia de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, se inició en noviembre del 2001, como reacción a los ataques terroristas perpetrados por Al Qaeda, contra las torres del World Trade Center en la ciudad de Nueva York e instalaciones del pentágono en la capital del país, a corta distancia de la Casa Blanca y del Congreso, en el mes de septiembre del 2001. En la lucha contra el terrorismo, Afganistán representaba una seria amenaza, toda vez que el Talibán en el poder brindaba protección a movimientos terroristas, en particular, a Osama bin Laden el máximo líder de Al Qaeda. En estos términos se puede apreciar que el objetivo inicial de la intervención militar era el enfrentamiento a la amenaza terrorista, un enemigo complejo y novedoso, que va alcanzando un creciente protagonismo a escala global, afectando directamente a las sociedades occidentales. Pero durante los veinte años de intervención los objetivos se fueron reformulando, situación que en estos momentos genera dudas y constituye uno de los elementos del cuestionamiento sobre los resultados del proceso. En el 2001, como se ha señalado, el objetivo era la guerra contra el terrorismo y, en particular, contra el grupo Al Qaeda y lo relevante, en términos estratégicos es que tal objetivo se logró, la cúpula de Al Qaeda fue progresivamente desarticulada y su máximo líder eliminado. Adicionalmente, el Talibán, como cómplice y promotor del terrorismo, también fue expulsado del poder. A partir de ese momento van acentuándose las contradicciones, pues la intervención se mantiene, pero con nuevos objetivos, ahora se trata de la construcción de gobernabilidad en la compleja sociedad afgana. Cabe destacar que en Afganistán nos encontramos con una sociedad históricamente heterogénea y compleja; multiétnica y multilinguistica, organizada bajo el sistema tribal y con valores y prácticas religiosas ancestrales profundamente arraigadas. En tales condiciones resulta imposible decretar la democracia y conformar sus instituciones liberales.   Conviene recordar que en occidente se logró superar, hace algunos siglos y luego de mucha sangre, la hegemonía del poder religioso; es decir, lograr la separación entre el Estado y la Iglesia, que actualmente se presenta como obvia y fundamental para el funcionamiento institucional de la política; empero, para muchas sociedades resulta incomprensible e inaceptable. Al transcurrir el tiempo, y ante la dificultad de modernizar u occidentalizar la sociedad afgana, la intervención obstinadamente se mantiene, pero de nuevo se reformulan los objetivos; ahora se trata de la organización de un ejército entrenado, armado y cohesionado. Este nuevo objetivo genera otras complicaciones y reproduce viejas contradicciones. Entrenar y equipar el nuevo ejército trae a la escena la figura de los contratistas y millonarios negocios. Al respecto, circula información de más de 400 contratistas y un flujo multimillonario de recursos, en un contexto de poca transparencia. Algunos resaltan la profunda corrupción que ha caracterizado el proceso, destacando, entre otros, la existencia de nóminas militares fantasmas y crecientes deserciones; lo que limita definir con certeza el tamaño y capacidad del nuevo ejército afgano. Por otra parte, conformar el nuevo ejército también se enfrenta con la compleja realidad estructural de la sociedad afgana; es decir, su carácter multiétnico, multilinguistico y su organización tribal; factores que desafían la conformación de un ejército unificado, coherente y eficiente.  No existía claridad sobre la dimensión y capacidad efectiva del ejército afgano; empero, progresivamente se hace evidente el fortalecimiento del Talibán que, desde la salida del poder (2001), mantienen sus valores radicales y el objetivo de reconformar el régimen teocrático y el emirato islámico; para tales fines cuentan con varios elementos favorables. Como expresión ultra conservadora del sunismo, no les resulta difícil lograr apoyo, particularmente financiero, toda vez que los sunitas constituyen la mayoría del movimiento islámico y, las poderosas monarquías árabes son sunitas. En corto tiempo, el Talibán retomó lo que mejor conoce, la acción guerrillera, recordemos que surge como un movimiento que, mediante la guerra de guerrilla, enfrentó a la poderosa fuerza militar soviética, en los finales de la guerra fría y con el apoyo de monarquías sunitas y del propio Estados Unidos. Importante destacar que para el 2009 se forma un “gobierno Talibán de sombra” y, desde el 2013, cuenta con una oficina de representación en Qatar. Para el 2015 se agudizan los ataques del Talibán contra to ejército afgano y la coalición internacional. Luego, la firma del acuerdo en Doha representó un punto de inflexión para su empoderamiento, propiciando el progresivo apoyo de las bases tribales del país, lo que facilitó la ocupación del territorio, proceso que se acelera con el adelanto de los plazos para el retiro definitivo de las tropas que anunció el Presidente Biden. Resulta prematuro poder analizar el alcance y profundidad de los cambios que se plantean, producto de la crisis en Afganistán que se encuentra en pleno desarrollo; empero; en una primera lectura se puede apreciar, entre otros, el deterioro de la popularidad del Presidente Joe Biden y las consecuencias que

El Sonido de África en Venezuela

Contribución del africano a la formación de la música venezolana 1.- La música único bien del esclavo africano. El esclavo africano que vino a América no poseía absolutamente nada, ni siquiera su nombre propio original, y mucho menos lo que se suele llamar en nuestros días como derechos humanos, pero si él hubiera tenido a mano un hipotético equipaje, sin dudas que en el mismo se encontrarían solamente los ritmos y cantos de su lejana tierra de África, eso fue lo único que no le pudieron quitar los negreros cuando lo privaron de su libertad. Y fue precisamente esa música, el elemento más importante que lo ayudó a sobrellevar la pesada carga de la esclavitud. 2.- Asentamientos de los africanos en Venezuela En Venezuela los establecieron en las zonas donde existían las grandes plantaciones de caña de azúcar, cacao y algodón, las actividades mineras y la pesca de perlas, que requerían de una enorme mano de obra sin compensación: los valles del Tuy, de Aragua y del río Yaracuy. Además, toda la costa del Mar Caribe, algunas áreas del occidente cercanas al lago de Maracaibo y la región de Guayana, especialmente en El Callao. A partir del Siglo XVI fueron introducidos a los territorios insulares de Venezuela, especialmente a Nueva Cádiz de Cubagua y a la Isla de Margarita, grandes contingentes de esclavos destinados a las actividades de extracción de perlas. Entre los años de 1526 y 1532- el período más productivo de la explotación perlífera- de una población de 2000 europeos establecidos en Cubagua, éstos poseían unos 1764 esclavos, casi uno por habitante (1). 3.- El tambor, instrumento emblemático del africano Si algo han sabido hacer muy bien los africanos, en todo momento, es tocar el tambor, desde su tierra lo trajeron circulando en su sangre y depositado en el tuétano de sus huesos, especialmente de sus caderas y manos. Al ritmo de tambores, palmas y vehementes movimientos rítmicos, muy pronto comenzaron a celebrar sus ritos religiosos africanos, más tarde cuando se hicieron cristianos, asociaron sus manifestaciones rituales con el calendario religioso. También durante el trabajo entonaban sus rítmicos cantos, pues es más fácil trabajar cantando. Así mismo, durante la noche en las barracas o en sus chozas o junto a la familia, solían cantar en otra forma más íntima, por decirlo así. 4.- El mismo tambor, el tambor venezolano En Venezuela existen muchas clases de tambores herederos de ancestros africanos, que se utilizan en las diversas tradiciones musicales populares, casi todas asociadas a celebraciones rituales del calendario religioso. La “Fiesta de San Benito” viene acompañada por una batería de 7 tambores de madera a la que llaman Chimbángueles, de diferentes tamaños y de una sola membrana. Del más grande al más pequeño, se suelen denominar de la siguiente manera: Juan mayor, tambor mayor, arriero, tambor de respuesta, requinta, requintilla, media requinta, y medio golpe. En la “Fiesta de San Juan” que se celebra en la región costera de Barlovento en el Estado Miranda, se utiliza el conjunto mina que está formado por dos tambores, la mina y la curbatay unos palos de nombre laures. El tambor mina es el más grande del conjunto y al igual que la curbata posee una sola membrana. Otro grupo de tres tambores que se utiliza también en la “Fiesta de San Juan”, para acompañar la pieza llamada malembe, es el conjunto redondo, estos tienen dos membranas y más de un metro de longitud en tamaños diferentes, se les suele llamar prima, cruzao y pujao. Pero tal vez el que goza de mayor difusión en Venezuela es la tambora, de forma cilíndrica y tamaño variable, puede ser abierta o cerrada, cuando se le cierra con un cono de madera recibe la denominación de culo e’puya. Se le utiliza en diversas manifestaciones afro-venezolanas como la fulía barloventeña. El conjunto de fulía está asociado con los cantos de velorio y se ejecuta con pequeñas tamboras redondas de dos membranas, llamadas comúnmente tamboras de velorio. Existe también el conjunto de aguinaldos y más reciente aún el conjunto de gaitas, que está integrado también por tamboras asociadas al furruco, un tambor que tiene fijada sobre su membrana una varilla, que se frota con la mano cerrada y trasmite la vibración a la caja de resonancia. Así mismo, es interesante ver en Barlovento un tambor de parche clavado y extremo inferior abierto al que llaman cumaco, muy usado también en la “Fiesta de San Juan”. Otros instrumentos de origen africano utilizados en la música venezolana son la marímbola, instrumento idiófono de origen congolés (sanza), utilizado como sustituto del bajo. El furruco, que como hemos dicho es un instrumento de fricción, también de origen congolés (kinfuiti), acompañante imprescindible de los conjuntos que interpretan aguinaldos o villancicos- también la gaita zuliana- durante las festividades navideñas. Los palitos o claves, de naturaleza aerófana, cuya ejecución se hace de manera acompasada al golpear el uno contra el otro. 5.- La palabra, señora del ritmo y el compás. Manuel Rodríguez Cárdenas, el maestro inigualable de la poesía negroide en Venezuela, nos enseñó que el color de la piel deja de ser una barrera y en calidad de elemento integrador, se proyecta como expresión de sentimientos y emociones, de ritmo y cadencias acompasadas, cuando se transforma en poesía o música. Su fuerte poema negroide La gesta de Faustino Parra (2), es un buen ejemplo de canto a todos los atributos del hombre afrovenezolano: “Negro el pelo, negro el rostro, negro el caballo trotón negro como un cuervo negro, la punta del corazón”. Son también de origen africano las palabras rítmicas, que acompañan en cálido compás, la música popular propia de la zona costera del Mar Caribe venezolano, tales como bemba, cachimbo, banana, cucambé, chingo, fuácata, gongorocho, kananga, ñinga, pinga, purunga, achantarse, añingotarse, etc. 6.- Presencia de la negritud en la música académica. 6.a) A este respecto, una de las obras más interesantes de nuestra música académica es la Suite Santa Cruz de Pacairigua (195) de Evencio Castellanos, quien era originario de Cúa en el Estado Miranda, en el corazón de la negritud de esta tierra y siempre sintió gran simpatía por las pequeñas villas y caseríos que conforman la Venezuela rural, pero en modo especial por aquellos de

Un Pegaso sin alas blancas

Por Agustin Urreiztieta En la mitología griega, Pegaso era el caballo alado de Zeus, dios del cielo y de la Tierra. Hizo un viaje hacia el universo y allí se quedó en una constelación, que desde entonces lleva su nombre. Pegaso es un símbolo de la libertad… Pero dejemos la mitología a un lado y volvamos a la cruda realidad. El Pegaso de esta historia, estaría a veces en las antípodas de su origen mitológico. Se trata del software espía israelí de nombre Pegasus que mantiene bien ocupadas las Cancillerías de varios países. Pegasus infecta las comunicaciones telefónicas y electrónicas, hackea comunicaciones, enciende el teléfono y la cámara a distancia y se convierte en un temido y eficiente espía. Desde luego, el software es utilizado para combatir el crimen en sus múltiples formas. Terrorismo, narcotráfico, delitos sexuales, violencias callejeras, por solo citar unos cuantos. Es la tecnología al servicio del estado de derecho y la seguridad. Incluso, en su documentación legal menciona su vocación por la defensa de los derechos humanos. Sin embargo, ese Pegasus también vuela sin alas blancas en cielos oscuros. Recientemente, la prensa investigativa junto con Amnistía Internacional filtró que no menos de 50.000 números de teléfonos de políticos, empresarios, periodistas, hombres de empresa, activistas de variados países como Hungría, India, México, Marruecos, Ruanda, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, habían sido víctimas de este temible spyware.   Contrario a lo que el sentido común pudiera llevarnos a pensar, Pegasus no es desarrollado por hackers anónimos dedicados al cibercrimen. Lo delicado del asunto es que el software es un producto exitoso de exportación que cuenta con licencias y la bendición del gobierno de Israel. Por dar una cifra, en México durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, se adquirieron los servicios de Pegasus por un estimado de 300 millones de dólares. Y en la tierra del gran Benito Juárez, Pegasus ha sido muy eficiente. En efecto, se ha detectado el seguimiento de 15.000 números de teléfonos con códigos mexicanos y hasta la campaña de 2018 del actual presidente, Andres Manuel Lopez Obrador, fue objeto de espionaje. De igual manera han sido espiados periodistas, los abogados de la masacre de los estudiantes de Ayotzinapa, entre tantos otros. Incluso se presume el uso de Pegasus por bandas de narcotraficantes mexicanos que colocan a policías, militares, jueces, periodistas bajo su vigilancia. Sin duda, una peligrosísima situación. Olvidemos la idea inmediata que pudiéramos hacernos. Pegasus no es vendido exclusivamente a dictaduras o regímenes autoritarios, los cuales, en su paranoia por desmontar conspiraciones, serían los primeros interesados en tecnología de punta para espiar opositores. Como mencionado, uno de los principales clientes revelados por la labor investigativa de los medios, es México, que es una democracia. Asimismo, también encontramos a la India de Narendra Modi o Hungría de Viktor Orban. Dos ejemplos incontestables de democracias a pesar de sus inclinaciones antiliberales más o menos discutibles. Entonces, lo que estos estados tienen en común no solo es la tecnología Pegasus. Lo que tienen en común es Israel. Todos son más o menos abiertamente aliados del estado hebreo. Este es el caso de algunas monarquías del Golfo (Emiratos Árabes Unidos y Bahréin) pero también de Marruecos, todas las cuales han reconocido diplomáticamente a Israel recientemente. Este también es el caso de México que, al menos desde 2008, compra armas israelíes; de Ruanda, donde Israel tiene una embajada desde 2019 y, el de India, siendo Narendra Modi el primer jefe de gobierno indio en visitar Israel en julio de 2017 y con quien se incrementan relaciones a vocación de alianza geopolítica y geoeconómica. El caso de Arabia Saudita es un tanto especial. Si bien aún no existen relaciones diplomáticas con Tel Aviv, el príncipe heredero Mohamed Ben Salman, nunca ha ocultado su admiración por el éxito económico de su vecino israelí. El reino saudí también es cliente de la tecnología israelí y, de hecho, la prensa sostiene que Pegasus fue utilizado en el asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul a instancias del príncipe heredero. Se pudiera intuir que Pegasus pudiese ser parte del “soft power” diplomático israelí pero no lo es. En realidad, el “soft power” de los Estados son herramientas de influencia no militares. Como ejemplos pudiéramos evocar las escuelas francesas en el mundo o la red de la Alianza Francesa, o los Estados Unidos con el programa de becas Fullbright y tantas otras iniciativas de cooperación promovidas por numerosos países. Por el contrario, Pegasus es un producto puro del complejo militar-industrial israelí. Hasta aquí, Nihil novum sub sole, nada nuevo bajo el sol. En esto, Israel no se distingue particularmente de sus competidores. Todos los complejos militares-industriales del mundo mezclan empresas privadas y contratos públicos y sirven a los intereses de sus países para la exportación y claro está, influencia. Es el caso de los aviones de caza Rafale para Francia, los sistemas antiaéreos y los aviones Sukoi para los rusos y, el de todos aquellos países productores de armas, municiones y tecnología bélica, en los cuales encontramos a democracias sólidas y estables como Suiza, Suecia, Bélgica, Brasil, por solo citar varios que no ocupan el sitial más alto de la industria. Por ello, nada sorprende en esta especialización israelí en herramientas de vigilancia, ni en el hecho de ofrecer estos servicios para la exportación. Tampoco en el de mezclar “intelligence” y diplomacia y así tejer y fortalecer su mapa de países amigos. De hecho, Israel coloca su política exterior en una intersección donde se cruzan los negocios, la tecnología y la geopolítica. Sin embargo, el alcance de las posibilidades de espionaje que ofrece este tipo de software espía a los estados es asombroso y aterrador. Es admirable como Israel, país de limitados recursos materiales e históricamente asediado por sus enemigos, logra en tantos campos alcanzar el primer lugar en distintas industrias y actividades. Pegasus es otra muestra del ingenio israelí pero que obliga a sus líderes a una acrecentada gobernanza y prudencia en el uso y control de su enorme

El Canto Gregoriano en la moderna Venezuela Católica

Las canciones del pueblo venezolano traducidas al latín para ser cantadas según los cánones del canto gregoriano. ¿Sería Venezuela el primer país en el mundo? 1.- La España del Siglo XVI y su música El punto de partida de este estudio es España, allá como en la entera Europa del siglo XVI, la música se había difundido en todos los ambientes: en la iglesia, en la corte, y en las plazas. Nada escapaba a la presencia de la música, ni los salones elegantes ni las tabernas de mala muerte. En especial la iglesia nunca perdió de vista las posibilidades de la música para el boato y la magnificencia de los oficios religiosos. Son tiempos en que Europa comienza a vivir dentro de una atmósfera impregnada por el espíritu del Renacimiento: el culto de la razón, que sitúa al hombre en el centro del universo; la admiración de la belleza plástica, en una unión del paganismo y el cristianismo, de sensualidad y misticismo. Un retorno a la antigüedad clásica, especialmente en las artes plásticas y en las letras. Pero, en la música donde no podía haber retorno a formas antiguas, ésta más bien se abre a nuevas y mejores posibilidades sonoras. Esta difusión de la música tomó dos vertientes, a saber: la música profana, muy abierta a las innovaciones y la música sacra, conservadora y respetuosa de sus propios cánones. 2.- Música profana y música sacra  La música sacra del siglo XVI a diferencia de la profana, no conoce las sutilezas del cromatismo o el ardor de las disonancias, ni la búsqueda de descripciones realistas o de la expresividad, en que comienzan a trabajar afanosamente los madrigalistas. Las obras de los compositores de música sacra siguen la escuela de los grandes polifonistas, están construidas en un contrapunto lo más frío posible y en puras armonías. Precisamente, el Concilio de Trento convocado en 1532 y clausurado en 1563, se ocupó de la música de órgano y de canto que se tocaba en las iglesias y decidió excluir de las mismas “aquellas músicas que tuvieran cualquier cosa de lascivo o de impuro”. 3.- El canto gregoriano El canto gregoriano va naciendo a través de los siglos, a manera de manifestación del espíritu religioso de una comunidad, después como una forma de canto capaz de acabar con el lirismo apasionado y sentimental propio de la música profana y en su lugar introducir la devoción, como expresión de una música sagrada, esto es cantar con el corazón en ofrenda a la gracia de Dios. Es en esencia una forma de orar cantando. Como decía San Agustín “quien canta bien, ora dos veces” Su nombre viene del Papa Gregorio I (590-604), quien realizó la primera recopilación de estos cantos y sentó algunas normas para su composición y ejecución. Veamos algunas reglas: en el canto gregoriano no se debe impostar la voz, como hacen los cantantes de ópera, pues no es el intérprete quien debe lucirse y demostrar su poder vocal, es a la gloria de Dios a la que debe cantarse. El canto gregoriano es expresión de una religiosidad. En este tipo de canto no se concede a la línea melódica un rol protagónico, como en el lirismo elegante y sentimental de las arias de Puccini, para citar un ejemplo. Se trata más bien de un canto monódico, a una sola voz o en el que muchas voces cantan la misma melodía y repiten los mismos textos. Se ejecuta “a cappella” (sin acompañamiento de instrumentos) y es interpretado por voces masculinas. Su ritmo está sujeto al ritmo de las palabras que ofrece un texto en latín, generalmente de oraciones de la Iglesia de Roma (en contraposición, por ejemplo, a la música del caribe cuyo ritmo está determinado por el movimiento de las caderas de las mulatas, al compás de la conga y el bongó). Todos los textos del canto gregoriano están escritos en latín, a excepción del Kirie Eleison que está escrito en griego. 4.- La llegada del canto gregoriano a Cocorote Cuando tuvo lugar el advenimiento de “Cocorote pueblo elegido de Dios” todos los habitantes de la aldea quisieron que fuera el canto gregoriano el que presidiera la liturgia en la Iglesia de San Jerónimo, pero una objeción del tamaño de una catedral fue planteada por las autoridades eclesiásticas: se pidió como base del canto religioso los cantos populares de la región, para estructurar una forma de “canto gregoriano cocoroteño” y en concreto propusieron motivos locales muy conocidos, la respuesta fue inmediata: el latín es la lengua oficial de la Iglesia Católica, esas piezas están escritas en un lenguaje venezolano muy pueblerino, casi vulgar. Rápidamente los lugareños hicieron una visita a la Congregación de las Hermanas de la Caridad, de la Madre Teresa de Calcuta en Cocorote, la primera casa en todo el mundo, que se abrió fuera de la India (1965) *. Allí se asume la pobreza con verdadera dignidad, si alguien pide un plato de comida y no hay suficiente para todos, son las monjitas quienes se quedan sin comer, duermen en el suelo si no alcanzan las camas. Es al pobre a quien se sirve, conforme a las enseñanzas de Cristo, ejecutadas con devoción por las seguidoras de la madre Teresa. La traducción al latín de las piezas populares venezolanas, las hizo un monje que funge de confesor de las religiosas. Asunto resuelto. De esta manera las piezas regionales adquirieron un carácter solemne o para decir lo menos magnificente: “Mataron el chivo” (Occiderunt Caprum) “El gavilán colorado” (Accipiter Rubrus) “El San Pedro” (Sanctus Petrus) “El cumaco” (Cumacus) y “La llorona loca” (Ploratrix Demens). A continuación, en forma muy comedida, me permito señalar a la cortés atención de mis lectores, el repertorio del “canto gregoriano cocoroteño” conforme se encuentra en la Iglesia de San Jerónimo de Cocorote. MATARON AL CHIVO                    OCCIDERUNT CAPRUM MATARON AL CHIVO                    OCCIDERUNT CAPRUM Y SE LO COMIERON                       ET EUM EDERUNT MATARON AL CHIVO                    OCCIDERUNT CAPRUM Y A MI NO ME DIERON                 ET MIHI NON DEDERUNT DEJAMELO VER MAMÁ               

Protesta ante la embajada de Venezuela en Guyana

Por Hugo Álvarez Pífano El embajador Enrique Peinado Barrios marchaba en su automóvil, como todos los días, rumbo a las oficinas de la embajada de Venezuela en Georgetown, Guyana. Un océano atlántico gris recostado sobre el horizonte lucía bastante alejado de la línea de baja marea de la costa, esto era ocasión propicia para la apertura de compuertas y el vaciado de las cloacas de Georgetown que, como es sabido, corren abiertas a un lado de las calles de la ciudad. Miles de kilos de excremento, orines, restos de emuntorios y aguas residuales provenientes de defecaciones y abluciones intestinales, rendían su diario tributo al mar. Su Excelencia, llevó a la nariz su pañuelo de lino blanco mojado en agua de colonia, gesto evidente de una perceptible contrariedad que había ofendido su fino olfato, habituado al bouquet de los vinos, al aroma del foigrass recién cocido y a la fragancia de las trufas.  Más allá divisó la explanada con la vieja casa de su embajada, pero esta vez un escalofrío recorrió su espina dorsal: ¡Una manifestación! Sus ojos no podían creer lo que estaban viendo: centenares de personas, portadoras de pancartas y en actitud amenazadora, clamaban por algo que él no alcanzaba a comprender, así como así, de primera mano. La reclamación histórica de Venezuela sobre el territorio Esequibo, se encontraba en el programa de política internacional de Carlos Andrés Pérez -a quien él representaba- como uno de los más importantes objetivos y finalidades. Pero, una invasión de Guyana sin su conocimiento, era algo inconcebible. Descubrimiento de petróleo en la zona en reclamación, o concesiones a terceros para la explotación de otros recursos naturales en esa zona, tampoco. Había algo que el embajador de Venezuela no alcanzaba a entender en esa protesta. Otro elemento de análisis, allí no estaban los recios obreros del partido de Burnham, el jefe de estado, ni las huestes comunistas de Cheddy Jagan, líder de la oposición. Los protagonistas de esta protesta eran gente extraña. El embajador Peinado Barrios lucía sorprendido y estupefacto, más aún desconcertado. ¿Cómo es posible que esta desgracia al improviso caiga sobre mi sorpresivamente? A este punto de la narración se hace necesario explicar, que el embajador de Venezuela Enrique Peinado Barrios no podía entender lo que estaba pasando, porque él ignoraba una serie de acontecimientos que habían ocurrido con el ministro consejero de su embajada, Lic. Nelson Urdemalas y que explicaremos a continuación: Cuando todo diplomático extranjero llega a Guyana, se le aconseja tener un perro para que le cuide su casa. Al diplomático Urdemalas, los guyaneses que son gente muy noble, le regalaron una perra vieja, a quien él le cogió un gran cariño. Los perros viejos tienen grandes resabios, recuerdos entretejidos con sus instintos, sus querencias, ellos suelen escaparse de la casa de sus nuevos dueños y así aconteció con la perra del Lic. urdemalas. Un día su querida mascota desapareció y Nelson publicó un mensaje de prensa ofreciendo 1000 USA dólares a quién diese información sobre la perra. Si Guyana es un país pobre y alguien ofrece 1000 dólares por noticias sobre una perra, imagínese el lector que ocurriría en Venezuela – en la actualidad uno de los países más atenazados por la miseria a nivel planetario- al ofrecer esa cantidad por noticias sobre el paradero de una perra. Se cuenta que una señora llamó al periódico y nadie contestó al teléfono y la dama protestó: cómo es posible que en un periódico nadie responda al teléfono, obtuvo una respuesta: todo el país está buscando la perra desaparecida del ministro consejero de la embajada de Venezuela. Pues bien, la perra fue a parar a un burdel, propiedad de un proxeneta y homosexual, a quién llamaban “Merequetén” porque era sinuoso al caminar y tenía un tumbaíto suavecito y retozón. Este sujeto había leído en la prensa la oferta de recompensa por la perra y llamó a la embajada, donde le dijeron: traiga la perra y se le pagará. Merequetén era precavido, sabía que la mascota era oro en polvo y respondió: -No, yo no me atrevo a sacar esta cosita rica a la calle, venga el interesado a mi “negocio” Una buena estrategia, por lo demás, para mostrar a un miembro del cuerpo diplomático los productos de consumo inmediato que él ofrecía en su prostíbulo. Así fue como Nelson Urdemalas ingresó al más grande lupanar de Guyana “Arabian Night”, donde fue recibido por la prostituta estrella de la casa: Madama Scherezada Berry. La encargada por Merequetén de llevar a cabo la transacción. Urdemalas apreció la belleza de Scherezada: las guyanesas, especialmente las que vienen de familias de la India, son mujeres bellas que saben cómo avivar los sentidos y hacer hervir la sangre de las venas. El diplomático se dijo a sí mismo: ¿Cómo voy a pasar la noche completamente solo en mi casa con la perra, si puedo disparar dos golpes de cañón, bien propinados, con esta experimentada mujer de una hermosura ubérrima? Acto seguido, se aproximó y le dijo: -Me acerco a ti en urdida confidencia, una complicidad entre tú y yo, mi ardiente Scherezada, este será el preludio al más bello romance de las mil y una noche como presagia ese nombre hechicero: Scherezada. Yo soy tu Simbad el marino que llega a ti en su alfombra mágica encantada para hacerte feliz. La muchacha guyanesa sintió en lo más hondo este ramalazo, su imaginación comenzó a agitarse y a Urdemalas le pareció que los vellos de los brazos de la chica se erizaron como pequeñas astas de banderas. Entonces pensó, aquí vengo yo con el remate, arranca que para esto yo si soy bueno: Te voy a dar a ti los mil dólares que prometí por la perra (dicho sea de paso, cosa que nunca hizo) te llevaré a Caracas, la sucursal del cielo y te haré sentir allá que te encuentras en el mismo cielo, comida exquisita, vinos, vestidos de marca y muchas flores. Esto fue todo para la pobre muchacha guyanesa, ella también era

A dialogar. No hay de otra

Al culminar el acto de instalación del proceso de diálogo que en la Ciudad de México, bajo los auspicios del Reino de Noruega y con México como anfitrión, adelantan la alternativa democrática venezolana y el régimen, surgieron comentarios de diversa naturaleza. En mi caso ratifiqué que debía insistirse en ese mecanismo, pues no hay otra opción para una salida lo menos traumática y dolorosa posible a la crisis nacional. Un académico de renombre manifestó que acompañaba mi apoyo, pero más que por convicciones, lo hacía por inercia, pues la delegación oficialista se maneja con crueldad y poco compromiso. Esa es la razón por la que corresponde ir a un proceso de esta naturaleza, pues si las diferencias naturales emanan en sistemas libres y democráticos, no hace falta aplicar una logística de envergadura, pues en los espacios regulares o a través del sufragio se dirimirían las controversias. Se aplican procesos como el iniciado en México cuando las vías para solventar el conflicto se han cerrado. En este caso, ante el escepticismo que algunos puedan esgrimir, ante fracasadas experiencias anteriores, hay que argumentar que en esta oportunidad, el proceso va supervisado por la comunidad internacional de una manera determinante, no solo en la discusión, sino en el seguimiento a lo acordado. Aunque la noticia de la negociación es fundamentalmente política, ello no excluye otros temas que se vienen asomando por la alternativa democrática desde el 2017. Existe un planteamiento social que gira en torno a la necesidad de conseguir medicamentos y alimentos, garantizar un canal humanitario y atender el tema migratorio. Ello, aunque poco mencionado, ha sido una de las variables fundamentales por las que se ha luchado. Por ende, debe tener la ciudadanía convicción de que la dirigencia no se ha apartado de ese planteamiento.  Una segunda arista gira en torno a una necesaria reinstitucionalización del país, en lo que atinadamente Gerardo Blyde en su discurso definió como la construcción de un verdadero sistema de pesos y contrapesos. En este momento Venezuela tiene una realidad endeble en la estructura de sus órganos del Estado, por lo que debe revisarse la composición de los poderes. Aunque parezca extraño, en este punto es factible, si la voluntad lo expresa, llegar a acuerdos rápidos, adecuando el Tribunal Supremo de Justicia con la incorporación de los 13 magistrados principales y 20 suplentes elegidos y juramentados por la Asamblea Nacional el 21 de julio de 2017 y con la revisión del Poder Ciudadano y del Poder Electoral. Existe una tercera arista que se palpa al revisar los planteamientos y que es de naturaleza electoral. La propuesta ha sido transparente desde sus inicios y se refiere a la necesidad de construir una opción comicial, que incluya elecciones presidenciales y parlamentarias, que bajo reglas de supervisión y respeto, lleven a que el ciudadano tenga la capacidad de elegir. Esa línea se complementa con el justo reclamo de que las tarjetas de los partidos, confiscadas por medio de artilugios oscuros y maniobras de dudoso proceder, tienen que ser entregadas nuevamente a sus autoridades oficiales y legítimas. Por el bien de Venezuela esperemos que el diálogo tenga éxito. La supervisión activa de la comunidad internacional hace que las posibilidades aumenten de manera determinte. La ciudadanía debe insistir en que la agenda tiene cumplirse y de esta manera abrir paso a la edificación de un país en el que paulatinamente demos los pasos necesarios para que la libertad vuelva a imponerse y el amanecer de libertad nos ilumine un horizonte de esplendor y democracia plena en el que los términos negociación y diálogo recuperen su majestad. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

Negociaciones: ¿pocas esperanzas?

Por Felix Gerardo Arellano Porras Desde Miraflores estamos observando una intensa actividad vinculada con la negociación con diversos grupos y niveles; empero, hasta el momento se puede apreciar que está dispuesto a comprometerse en pequeños cambios y con los grupos menos críticos, que algunos definen como colaboracionistas. Por el contrario, en el proceso de negociación más complejo y ambicioso, vinculado con la oposición democrática crítica organizada en el llamado G4 y la comunidad internacional democrática, la estrategia de Miraflores pareciera orientarse al desgaste, la dispersión y la complicación del proceso. Trasmitir la imagen de interés, pero no avanzar en aspectos sustantivos, toda vez que puede estar en juego la permanencia en el poder. Nos enfrentamos con una vorágine negociadora, que se percibe cargada de contradicciones. Sectores fundamentales del bloque en el poder parecieran estar conscientes que necesitan concertar acuerdos, en particular con el gobierno de los Estados Unidos y la Unión Europea, para superar las sanciones, pero no quieren ceder en temas importantes relativos a condiciones electorales realmente competitivas, pues asumen que podría ser el principio del fin. Cuando referimos las contradicciones que se proyectan desde Miraflores en relación con las negociaciones, la lista es larga y, entre otros, tiene que ver con la definición de la contraparte negociadora. Al respecto, desde Miraflores hablan de diversas oposiciones. Dividir y debilitar el adversario ha sido uno de los objetivos fundamentales del bloque en el poder y ha logrado importantes avances, en tal sentido, presenta ante el mundo que está logrando negociar con una oposición “más ponderada”, que participó en las pasadas elecciones legislativas. En la línea de fragmentar la oposición democrática, uno de los requisitos que presenta Miraflores para una negociación más ambiciosa, tiene que ver con la mayor participación de actores de la oposición, en especial, los grupos promovidos desde el poder. Tal condición, además de incrementar las divisiones en la oposición democrática, limita el proceso de negociación. Cabe destacar que un mayor número de actores en la mesa de negociación complica los avances y debilita los resultados. Separar el tema de las elecciones regionales de un proceso de negociación ambicioso ha sido otra condición de Miraflores, tema que parece aceptado y superado, en la medida que crece el número de grupos políticos que se van sumando a la contienda electoral regional. Superado este objetivo seguramente será aprovechado en la narrativa oficial como evidencia del carácter democrático y constitucional del proceso, tratando de lograr avanzar en su búsqueda de legitimidad internacional y, en alguna medida, propiciar divisiones en la comunidad internacional democrática. La narrativa sobre las sanciones que aplican los Estados Unidos y la Unión Europea (UE), constituye otro tema central en las contradicciones de Miraflores. El  discurso oficial se tiende a concentrar en el cuestionamiento de las sanaciones secundarias, económicas y financieras que aplica los Estados Unidos, por los efectos colaterales en términos sociales que generan. Según la versión oficial toda la crisis humanitaria que enfrenta el país es producto de tales sanciones, ocultando la realidad estructural, es decir, que el modelo económico que se está aplicando desde que el proceso bolivariano asumió el poder, se ha orientado a la destrucción de la economía para empobrecer la población y poder ejercer un control social más efectivo. Para fortalecer el discurso manipulador sobre las sanciones económicas Miraflores está movilizando diversos sectores nacionales e internacionales en una estrategia especialmente dirigida a Washington y Bruselas, con el objeto de generar una atmosfera crítica sobre las consecuencias sociales de las sanciones y propiciar su flexibilización o eliminación. Las sanciones secundarias pueden tener consecuencias paradójicas, es el caso de la rígida aplicación que se aprecia en el sector financiero, que puede afectar diversas transacciones venezolanas, pero no se puede desconocer que la gravedad de la crisis económica que enfrentamos tiene sus raíces en el modelo económico que está aplicando el proceso bolivariano, situación que se exacerba con los efectos perversos de la pandemia del covid-19 y su errática administración. En el tema de las sanciones económicas no podemos desconocer la posición crítica de la Unión Europea, pero también la posición reflexiva de la nueva administración del Presidente Joe Biden en Estados Unidos, que ha dado señales claras de su disposición de revisión del instrumento, pero en el marco de proceso eficiente de negociación que conlleve la salida pacífica y democrática de la crisis venezolana. En este nuevo contexto, el gobierno de los Estados Unidos incorpora las sanciones como un medio importante de la estrategia de presión sobre Miraflores y está trabajando para abordar multilateralmente el caso venezolano, con la UE y otros gobiernos democráticos. En este contexto, los esfuerzos de acercamiento para una potencial negociación que ha estado desarrollando el Reino de Noruega cuentan con el pleno respaldo de la comunidad democrática internacional. El discurso oficial se concentra en el cuestionamiento de las sanciones económicas exagerando sus consecuencias, pero no podemos desconocer la sensibilidad que genera en el bloque en el poder las sanciones personales que limitan las posibilidades de disfrutar las astronómicas fortunas de algunos miembros del bloque en el poder. Miraflores está organizando la mayor participación posible de instituciones nacionales y países aliados para que se sumen activamente en el proceso de presión, repitiendo el libreto de las graves consecuencias sociales de las sanciones. En este contexto, ha empezado a reconocer las dramáticas cifras de la grave crisis que enfrenta el país, manipulando la información para presentar ante el mundo y en particular en los Estados Unidos, que la destrucción del país es producto de tales sanciones, una grave exageración que se está repitiendo insistentemente. A nivel nacional los partidos políticos de la oposición amigable a Miraflores; empresarios y ONG afectados por complicaciones de transacciones financieras y, en particular los sectores vulnerables adeptos al proceso bolivariano, han sido movilizados para repetir el libreto sobre las graves consecuencias de las sanciones. Para estimular la mayor participación social en el cuestionamiento de las sanciones, encontramos la manipulación de algunos casos complejos como el diésel o el programa de vacunación con la covid-19. En