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Artículos y colaboraciones.

Los puntos de vista y opiniones expresados en los artículos corresponden a los autores y no reflejan necesariamente la política oficial CODEIV.

Recuperar y reinstitucionalizar: prioridades

Por Luis Daniel Álvarez V. Ese 31 de enero habían transcurrido apenas algunos días desde que lo inesperado ocurrió. El 23 de enero, una dictadura grotesca, anacrónica y vetusta, que se consideraba sólida y blindada, sucumbía ante la presión ciudadana. La cantidad de recursos que se movieron para garantizar fidelidad a la élite gobernante y el miedo imperante para aplastar cualquier atisbo de crítica resultaron insuficientes para evitar que la libertad triunfara. Contra todo pronóstico, la tiranía era una etapa superada, el déspota y sus esbirros huían cobardemente y el clamor ciudadano se erigió con su voz de protesta en ejemplo para que otras naciones desplazaran a quienes subyugaban a sus países. Con el dictador y sus acólitos y serviles fichas alejados del mando y repudiados por inmensos sectores, la tarea empezó bajo otra dimensión, pues se hizo prioritario labrar un destino diferente que superase la afrenta republicana y que permitiera una reinstitucionalización que desplazase definitivamente a un modelo arcaico en el que no hubo independencia de poderes, pues todo era manejado por el tirano a merced de sus intereses, y que garantizara la plena inserción de Venezuela en la contemporaneidad. La adornada, e incluso falsa y exagerada suntuosidad del depuesto gobierno, tenía que sustituirse por un país próspero, justo, ético y decente. A partir del propósito de diseñar un nuevo país, en el salón de ensayos del Orfeón Universitario de la Universidad Central de Venezuela, un grupo de personalidades ligadas al ámbito académico constituyó el 31 de enero de 1958 lo que hoy en día es el Colegio de Internacionalistas de Venezuela, institución ilustre y honorable que irrumpió con las banderas de la necesidad de un servicio exterior de Estado, la profesionalización de quienes tienen responsabilidades en los ámbitos internacional, diplomático y consular, y la proyección de un Ministerio de Relaciones Exteriores que cumpla sus tareas de representar a Venezuela con gallardía y altura, alejándose de cualquier atisbo de parcialidad política o intereses ocultos. Sesenta y cuatro años después el país atraviesa horas tan aciagas como las de 1958. En medio de la angustia, urge trabajar a favor de un cambio democrático en el que el gremio de los internacionalistas desempeñe una actuación fundamental, proclamando nuevamente unas banderas de fomento a la libertad, respeto a los derechos humanos y profesionalismo. Al igual que ocurrió al momento en el que nació el colegio, las tinieblas se superarán por el anhelado amanecer de esperanza en el que la reinstitucionalización de Venezuela será el punto de partida para que surja una nación desarrollada, pujante y fundamentalmente pacificada. El pasado 31 de enero el Colegio de Internacionalistas de Venezuela realizó un hermoso y sentido acto en el que a través de la virtualidad se hizo una revisión de la situación, se esbozaron las líneas para continuar luchando y se incorporaron nueve personalidades, las cuales, como Miembros Honorarios, acompañarán en la lucha por recuperar la institucionalidad conculcada en el país desde hace más de dos décadas. Aunque la situación lleva a algunos a repetir que no hay clima para festejar ni celebrar, hay que hacerlo, pues la voz contestataria para enfrentar al poder es motivo de algarabía y la ratificación del compromiso por construir mejores sociedades, que superen la actitud perversa de quienes engullen el poder y pese a creerse eternos terminan siendo arrastrados al oprobio. Ese es un factor que merece enaltecerse. Luis Daniel Álvarez V Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

El pais, sesenta y cuatro años después

Por Juan Francisco Contreras Arrieche El 31 de enero de 1958, solo ocho días después de la caída de la dictadura de Marco Pérez Jiménez, se fundó el Colegio de Internacionalistas de Venezuela (CODEIV), en la Universidad Central de Venezuela, razón por la cual ese día se celebra el día del Internacionalista en Venezuela. Por esta razón nuestro gremio está vinculado a la democracia. La caída de la dictadura (que creíamos que sería la última), produjo en el pais, un ambiente de alegría colectiva, de optimismo y esperanza. Pero también, el reto de trabajar para cambiar las cosas y construir un pais mejor. Desde 1958 hasta la actualidad, el CODEIV siempre ha trabajado para que en Venezuela se logre construir una Servicio Exterior de Estado, que este acorde con los intereses del Pais, Es importante resaltar que ese trabajo venía dando frutos, ya que hasta el año 1999, existió, una Cancillería que era respetada a nivel internacional por su profesionalismo, que competía con los mejores de la región. Este esfuerzo sostenido que tenía como sustento la Ley del Servicio Exterior del año 1962, la cual surgió del consenso político de la época.  Por supuesto que sucedieron algunas excepciones en su aplicación y uno que otro abuso (no somos suizos como diría algún político de la época), sin embargo, en líneas generales funciono bien. A partir del 2001 se realizaron tres modificaciones a la Ley, terminando en el 2013 aprobándose una Ley Orgánica de forma inconstitucional, que acabo con el esfuerzo y los recursos que se invirtieron desde el Estado venezolano para poder contar con la Carrera Diplomática. La mayoría de los profesionales que ingresaban al servicio exterior, lo hacían a través de un concurso público. Estos concursos para el ingreso que se realizaban periódicamente, con un Jurado Calificador, profesional e imparcial. comenzaron en el año 1965, hasta que, en el 2005, se decide acabar con esa práctica, ya que los “revolucionarios” que dirigen el pais y por tanto la cancillería, consideraran que no se necesitan funcionarios que representen al Estado Venezolano, sino “agentes de la revolución”. Es importante señalar que, cinco años antes de ya había comenzado la purga del personal de carrera del Servicio Exterior. Transcurridos más de dos décadas de la llegada de la “involución”, tenemos una cancillería desmantelada, disminuida y desmoralizada. Los salarios de los funcionarios, como en toda la administración pública, son humillantes, no se respetan los méritos, el esfuerzo o el trabajo, ni la antigüedad. Pero es que tampoco, se cumple con los compromisos económicos con las organizaciones multilaterales a las que pertenecemos, para colmo tampoco se cancelan los sueldos de los funcionarios que laboran en el exterior. Para la actual cancillería, solo las “cuestiones ideológicas”, tienen importancia, a pesar de los múltiples problemas que se han venido agravando. Vemos con preocupación que temas que deberían ser de Estado como el Esequibo, está condicionado por el tema ideológico. Desde hace muchos años no se hace referencia en los foros internacionales sobre la reclamación del Territorio Esequibo, no hay ningún plan o política al respecto, mientras continúa avanzando el tiempo para concurrir a La Haya. El gobierno ha tenido que estar ocupándose de responder a los temas planteados en los informes realizados por los dos últimos Altos Comisionados de Naciones Unidas, debido a la constante violación de los derechos humanos en el Pais, Como mención especial, tenemos que, en la Corte Penal Internacional, por primera vez se investiga a un gobierno latinoamericano por cometer crímenes de lesa humanidad. De igual forma, desde hace muchos años se ha denunciado la presencia y actividad de grupos armados colombianos que actúan al margen de la ley, ya no solo en las fronteras, así como mafias vinculadas al narcotráfico y al contrabando y comercio ilegal de minerales, sin que exista una respuesta contundente de las autoridades del Estado. En la actualidad existen más de siete millones de venezolanos que han huido del país se encuentran desamparados, entre ellos muchos colegas que lamentablemente han tenido que dedicarse a otras actividades, no hay una política para ayudar a los venezolanos que huyen del caos que se ha convertido el pais, en muchos casos no tienen ni siquiera la posibilidad de conseguir un documento básico como es el pasaporte, cuyo sistema de citas y costo lo hace prohibitivo para la mayoría de la población. Mientras a los venezolanos se nos imposibilita conseguir pasaporte, les comento un caso que presencie, antes de comenzar la pandemia, en un consultorio odontológico de la ciudad de Caracas, al cual llegaron dos damas de rasgos marcadamente asiáticos, una quejándose de un profundo dolor en su boca y su acompañante, ninguna de las dos hablaba “ni papa” de español, la acompañante solo sabia algunas palabras en ingles. Ante la angustia de la secretaria del consultorio de no entender nada, pidió ayuda a los presentes, por lo que procedí a preguntarle a la acompañante cual era el problema, la cual solo pudo decirme “she have an emergency”, para mi gran sorpresa cuando le pedí un ID para que la anotaran en la lista, ambas tenían pasaporte venezolano. El caso venezolano, donde cada cierto tiempo tenemos que comenzar de cero, nos hace recordar el mito griego de Sísifo, así que ahora el desafío después de sesenta y cuatro años es volver a construir una Cancillería que pueda despertar en los venezolanos el ambiente que existía cuando se creo el CODEIV en 1958. Con respecto al reto, seguimos comprometidos con el cambio. Juan Francisco Contreras A. Internacionalista UCV / Magister en Seguridad y Defensa (IAEDEN- Caracas, Venezuela) / Magister en Acción Política y Participación Ciudadana en el Estado de Derecho (Universidad Rey Juan Carlos – Universidad Francisco de Vittoria – Madrid, España) / Presidente del CODEIV @jfca

Desafíos rusos

Por Félix Gerardo Arellano P. Inició el nuevo año 2022 con un Vladimir Putin, Presidente de Rusia, dispuesto a consolidar su poder hegemónico en la zona que considera su espacio natural, e incrementar su liderazgo a escala mundial, a cualquier costo. En tal sentido, las alarmas de la comunidad internacional se han encendiendo ante el peligroso asedio contra Ucrania y la presencia militar en apoyo a la dictadura en Kazajistán. Tales jugadas se suman a una estrategia de expansión en la que destacan casos como: Georgia (2008), Crimea (2014), Donbás, la guerra hibrida de la conexión rusa contra las democracias, su activa participación en el Medio Oriente y la gradual presencia en nuestra región. El nuevo expansionismo ruso se va gestando desde que Vladimir Putin asume el poder en la Rusia postcomunista en el año 2000. Pero cabe destacar que constituye un sentimiento constitutivo de la idiosincrasia del pueblo ruso, de sus raíces históricas. En buena medida representa el fundamento de la construcción del gran imperio de los zares, que además de abarcar un inmenso territorio, jugó un activo papel en el marco de la balanza de poder, durante el llamado “concierto europeo”. Luego, al caer la monarquía zarista de manos del comunismo, el expansionismo ruso alcanzó dimensiones globales llegando a ser considerada segunda potencia mundial durante la llamada guerra fría. El comunismo ruso, producto de las contradicciones inherentes a ese sistema, se fue desmoronando y, al desaparecer la vieja URSS, el bloque se fragmenta, quedando una Rusia sin mayor fortaleza económica, mucha pobreza; pero, un importante poderío militar, en particular nuclear; y en la mentalidad del pueblo ruso se mantienen los sueños de grandeza imperial, que Putin ha logrado hábilmente cultivar. Controlar su país y sus vecinos representan objetivos fundamentales de la estrategia de Vladimir Putin, de allí la importancia que asigna a los casos de: Ucrania, Kazajistán, Bielorrusia. Pero con el tiempo, en la medida que ha logrado consolidar su poder absoluto a nivel interno, va desarrollando un expansionismo internacional que ha logrado éxitos. Ha sido el caso de su activa presencia en el Medio Oriente, consolidando su posición militar en Siria y sus alianzas políticas con los diversos actores de la zona, incluyendo a Israel. En la conformación de la estrategia de expansión a escala global se han fortalecido las relaciones con China y otros gobiernos autoritarios como Bielorrusia, Irán, Turquía y, progresivamente, está desarrollando mayores vinculaciones con los gobiernos autoritarios, radicales y populistas en nuestra región latinoamericana, que resultan fichas útiles en su histórico enfrentamiento con los Estados Unidos. Por otra parte, no debemos olvidar que las sanciones que están aplicando varios gobiernos de occidente a Rusia, tienen que ver con sus prácticas expansionistas como se pudo apreciar en Georgia en el 2008 y, en particular, con la anexión de Crimea en el 2014. Actualmente, occidente observa con preocupación la creciente militarización de la frontera rusa con Ucrania, donde se calcula la presencia de más de cien mil soldados rusos, en actitud amenazante para su independencia. Adicionalmente debemos recordar que el gobierno ruso ha estado apoyando grupos secesionistas en el este de Ucrania, en la zona de Donbás, donde se está desarrollando constantes enfrentamientos. La retórica hostil del Kremlin ha destacado que occidente, en particular la OTAN, “quiere transformar a Ucrania en una plataforma militar contra Rusia”. Por otra parte, ante solicitud del gobierno autoritario de Kassin-Yomart Takaev en Kazajistán y, utilizando como excusa el formato del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) establecido en 1992, con la participación de seis de las exrepúblicas soviéticas, -una débil copia del Pacto de Varsovia de 1955- el gobierno ruso está enviando tropas a Kazajistán, para reprimir con sangre las legítimas protestas del pueblo, y con el propósito de perpetuar en el poder a Takaev, En este contexto, Putin también está apoyando a Alekzandr Lukashenko en Bielorrusia, que constituye la dictadura más longeva de Europa. Ahora bien, la estrategia de expansión rusa es compleja e innovadora, entre otros, incluye el manejo de la guerra hibrida, particularmente la utilización de las nuevas tecnologías de la comunicación e información para manipular la población en los países donde reina la libertad de expresión. Al respecto, caben mencionar las campañas de falsas noticias y descalificación que, desde los laboratorios de comunicaciones rusos, se han desarrollado contra el sistema democrático en los Estados Unidos, en recientes procesos electorales o el apoyo a grupos nacionalistas y radicales en varios países europeos, con el claro objetivo de fragmentar la región y debilitar la integración. Adicionalmente, la situación se agudiza al observar las temerarias declaraciones del Vicecanciller ruso Sergei Ryabkov, quien ha presidido la delegación de su país en las recientes negociaciones sobre temas de seguridad con los países de la OTAN, que ha involucrado a nuestra región como una ficha en el juego geopolítico con fines de carácter militar. En un panorama cargado de incertidumbre, la iniciativa del gobierno de los Estados Unidos de promover un esquema de diálogo y negociación en diferentes niveles (bilateral y multilateral) con el gobiernos ruso, para abordar los temas de seguridad, proceso que se efectuó en Ginebra -con Estados Unidos iniciaron el 10 de enero, con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) el 12 de enero y con la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), integrada por 57 países miembros, el día 13- constituyen un camino acertado para tratar de superar la crisis, empero, no podemos albergar mayores expectativas, es previsible que Putin aspire ganar tiempo y, paralelamente, propiciar el caos y la incertidumbre. Rusia y China constituyen los actores fundamentales de la geopolítica del autoritarismo y una creciente amenaza para occidente y sus valores fundamentales, pero la estrategia para limitar su capacidad de acción no está muy clara. En el caso de los Estados Unidos, desde la administración de Donald Trump, se aprecia el interés de generar una mayor división entre los países del bloque autoritario, propiciando una postura más flexible frente a Rusia, que en el caso del Presidente Trump llegó a niveles

Venezuela en la mira de Putin?

Por Abraham Clavero Las recientes declaraciones del Viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Riabkov, mediante las cuales su país nos descartaba desplegar tropas en Cuba y Venezuela, nos lleva de regreso al periodo de la Guerra Fría, con las Crisis de los Misiles de 1962. Estas declaraciones se producen en circunstancias cuando la comunidad internacional se ve afecta por la peor crisis geopolítica en lo que va del Siglo XXI, provocada por la presencia de tropas del ejército ruso junto a la frontera con Ucrania. Sus causas se deben a las garantías de seguridad exigidas por Moscú mediante la promesa de Kiev que nunca se integrara a la Alianza Atlántica. Ello aplica, además, para algunos países que aún se encuentra bajo la influencia rusa y que osen acercarse más alla de lo estrictamente necesario a la Unión Europea y a la OTAN.  Mirándolo en retrospectiva, los Estados Unidos descubrieron bases militares con misiles soviéticos nucleares de mediano alcance, en suelo cubano a menos de 50 millas de las costas de la Florida. Este hecho, condujo a las dos súper potencias al borde de una guerra nuclear, colocando el nivel de disponibilidad y defensa del ejército norteamericano en la escala 2 de DEFCON, uno de los más altos en su historia. El mismo es considerado como el paso previo para una guerra nuclear. Las arduas negociaciones diplomáticas tanto en Washington como en Moscú, que excluyeron a Fidel Castro, sirvieron para delinear un convenio mediante el cual el gobierno del Presidente John Kennedy se comprometía a no invadir Cuba ni apoyar a ningún grupo que tuviera esa intención. También contemplaba, el desmantelamiento de los misiles ubicados en Turquía como parte del sistema de defensa de la OTAN. La gran derrotado de esa crisis fue la Cuba castrista que debió aceptar el “fait accompli” presentado el Primer Ministro ruso Nikita Khrushchev que obligó a la URSS a repatriar todo ese material bélico que ya se encontraba en suelo cubano. Una de las consecuencias de esta crisis fue la decisión de ambas potencias de establecer lo que se conoce como “el teléfono rojo”, una línea de comunicación directa entre la Casa Blanca y el Kremlin para la conversación de los mandatarios de ambos países cuando se presentaran situaciones de emergencia que hagan necesario una acción inmediata en caso de amenaza a la paz y la estabilidad internacional. Sin duda que las circunstancias han cambiado en esas siete décadas que han transcurridos. Se podría decir que en los actuales momentos ha surgido una nueva versión de la denominada Guerra Fría que enfrenta nuevamente a Washington y Moscú. No obstante, no se puede descartar que una crisis semejante a los de los años 60 se pudiera repetir Lo que pudiera preocupar en estos momentos, es que el país se viese involucrado en un hecho tan lejano como los acontecimientos en Ucrania. La posibilidad que nuestro territorio se convierta en receptor de tropas extranjeras debilitaría nuestra soberanía y pondrían en entredicho la retórica del gobierno chavista que tanto ha criticado a Colombia por haber permitido el establecimiento de bases del ejército norteamericano, al otro lado de la frontera. La Constitución bolivariana lo establece muy claro en su contenido señalando que “Venezuela es un territorio de paz, en el que no se pueden establecer bases militares extranjeras o instalaciones que tengan propósitos militares”. La reacción del gobierno nacional expresada a través del Ministro de la Defensa Vladimir Padrino ha sido de bendecir la presencia de esas tropas rusas en territorio venezolana, mientras Cadena Venezolana de Televisión manifestaba en unos de sus programas, sin darse cuenta de las consecuencias que implican este despliegue, que si ya teníamos turistas rusos cual sería el problema de aceptar contingentes militares de ese país en nuestro suelo. Dentro de este punto hay que acotar que Moscú ha puesto en práctica, desde hace cierto tiempo, la ubicación de contingentes militares mediante una modalidad que pudiera ser calificados de mercenarios como son los casos de Siria y Libia. Esto ha sido confirmado por un informe de Naciones Unidas en el cual señala la presencia de mercenarios rusos del grupo Warner afín al presidente Vladimir Putin. Diversos analistas han evaluado esa reciente declaración del gobierno ruso destacando que: a. No se debería descartar esta posibilidad si se toma en cuenta los fuertes vínculos que existen entre ambos países en una gran variedad de áreas de entendimiento. Se especulan que ya se han producido algún tipo de operaciones militares encubiertas dentro del territorio nacional. Lo que sí está confirmado es las relaciones militares con países de la órbita del Socialismo del Siglo XXI. Con respecto a Venezuela, existen acuerdos para el mantenimiento del sistema de misiles anti-aéreos S-300 y la visita de 2 bombarderos estratégicos que tuvo lugar en 2018.      Cabe destacar el artículo publicado por el País de España (17/01/22) intitulado “Botas rusas en suelo venezolano” en el cual se hacen una serie de señalamientos entre las que destaca que “Maduro ha aumentado la presencia militar de Moscú, que se remonta a Hugo Chávez. b. Por el contrario, de acuerdo con análisis realizados por institutos de altos estudios son de la opinión que Rusia no dispone en este momento de los suficientes recursos como para mantener un contingente importante en un territorio fuera de su área de influencia por tiempo indefinido. Una cuestión muy diferente es el caso de Siria donde Rusia ha desempeñado un papel significativo para el mantenimiento del régimen de Bashar al-Assad indispensable para la geopolítica de la región. Hay que recordar que, en febrero de 2014, luego de la invasión rusa a Crimea el Ministerio de Defensa dejó entrever la posibilidad de desplegar tropas en Venezuela, Cuba y Nicaragua.  c.  Al igual que en la década de los sesenta del siglo pasado, la administración norteamericana reaccionaria de la forma más contundente posible ante esta declaración que ha sido considera en cierta forma más que todo una “bravuconada” por parte del gobierno de Putin. Sin embargo, no se debería descartar ninguna

“No soy un hombre soy…” Margarito

Crónica Por Luis Daniel Álvarez V. Sevilla en el departamento del Valle del Cauca es un pueblo de esos que pueden encontrarse en la amplia geografía latinoamericana. Parajes que viven de la historia, los sueños y la esperanza y que evocan con nostalgia la promesa del desarrollo que pasó de largo, con la soberbia de no detenerse. La melancolía de este “Balcón abierto sobre el Valle” como la bautizó en 1953 el poeta Alberto Parra Arcila es aún mayor, pues en sus suelos floreció con ímpetu el café, producto que ha sustentado durante buena parte de la historia a la economía neogranadina. Desde hace algunos años hemos frecuentado la zona. Vínculos familiares y una tentadora tranquilidad hace que sea un sitio al cual se aspira regresar. Tal vez pensaron lo mismo Heraclio Uribe Uribe y los expedicionarios antioqueños cuando decidieron establecerse en 1903 en este remanso de paz, huyendo del terror de la guerra y del miedo de aquel momento. En ese lugar, tal como lo plantea el grupo Caña Dulce en una pegajosa melodía, en “donde nunca se siente ni frío ni calor”, es preciso evocar la hermandad, escuchar el saludo del vecino de calle, comer un buñuelo departiendo con el compañero de mesa o degustar una arepa en una calle que pareciera culminar al horizonte con las montañas que en la noche coquetean con las estrellas, teniendo a la luna como testigo. En la plaza de La Concordia, rodeada por la Iglesia, el comercio y los cafés, resalta a un extremo, frente a la Alcaldía, tal vez en actitud vigilante, un busto de Jorge Eliecer Gaitán en el cual existía un ritual que tal vez se había convertido en habitual para los lugareños, pero que despertaba la curiosidad de los extraños que estábamos en el sitio. Un señor, con camisa roja y exhibiendo medallas y fotografías del histórico dirigente colombiano, se acercaba a la estatua y con dedicación y respeto la limpiaba y mantenía, aprovechando en algunos casos de proferir arengas y consignas cuyos oyentes éramos los escasos turistas y las plantas y árboles del lugar. Margarito, aunque su nombre era Ramón Evelio Valencia, cumplía a cabalidad la tarea de mantener el busto. No importaba el color de la bandera que enarbolara el burgomaestre de turno, pues el protector de Gaitán se encargaba de la labor militante, al punto de haber reclamado de manera enérgica cuando en un acto de mal gusto un grupo de personas pintó de azul la corbata del caudillo, despertando una enorme indignación en el custodio. Aunque al saludarle se recibía por respuesta un movimiento de la mano o algún comentario político, era tal vez una de las mayores curiosidades del poblado, pues constituía una forma de mito viviente que trataba de mantener viva la memoria de Gaitán. Aunque algunas personas señalan que Gaitán estuvo en Sevilla mucho antes del nacimiento de Valencia, el personaje recreaba la vida del prominente abogado como si el caudillo estuviese en el sitio hablándole a la población y pidiendo el voto para el Partido Liberal. Si bien la realidad cambió, y los planteamientos formulados, entre otros, por el gran venezolano y mártir de la democracia Leonardo Ruiz Pineda, asesinado de manera dantesca por las balas criminales de la dictadura militar en una calle caraqueña de 1952, en los que señalaba que Colombia poseía un Partido Conservador que aglutinaba a las clases dominantes y un Partido Liberal que marchaba hacia rumbos socialistas, han quedado de lado, aún son variables que Margarito repetía sin cesar, apenas interrumpido por el llamado de la mazamorra, la oferta de frutas o el tintinar de las campanas del camión del aseo que anuncia su cercanía para que la ciudadanía saque los desperdicios a la calle. Don Norberto Vanegas Reynales, mi tío materno, fue quien me informó que había fallecido Margarito. Un paro respiratorio ahogó de manera silenciosa la voz que lo llevaba una y otra vez a citar a su querido Gaitán. Era tal vez la prórroga que vivía Margarito, cuya vida había cesado aquel aciago viernes 9 de abril de 1948 cuando en la carrera séptima de Bogotá tres disparos terminaban con la vida del caudillo liberal y con ella con la quietud de una ciudad que celebraba la realización de la Novena Conferencia Panamericana, con la esperanza de millones de colombianos y hasta con los sueños de un país que a partir de allí ha debido volver a experimentar los amargos sonetos de la violencia. “No soy un hombre soy un pueblo” gritó muchas veces Gaitán y mientras pulía el busto, Margarito escuchaba una y otra vez la voz del líder de Colombia. La estatua quedará en Sevilla mirando lejos. No habrá quien la limpie ni quien la venere. Margarito con su camisa roja y sus fotos al pecho será un recuerdo. Desde aquel mes de octubre de 2014 el caudillo liberal que fue discípulo de Ferri perdió a un entusiasta seguidor y sus arengas volarán en el viento vallecaucano sin que Margarito las repita incesantemente. El caudillo que soñó con ser Presidente tendrá su homenaje permanente en Sevilla, un pueblo en el que sí bien “nunca se siente ni frío ni calor”, perdió a un atractivo folclórico innegable. ¿Y quién cuidará el busto si el último gaitanista ya no está? ¡A la carga! Nota: esta crónica fue escrita en octubre de 2014. Aunque se distribuyó en algunos círculos profesionales, sociales y políticos, no había sido publicada. correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

2022: nuevos desafíos

Por Félix Gerardo Arellano Porras Estamos culminando el 2021, un año difícil de definir en una palabra y, posiblemente, podría ser caracterizado por sus marcadas contradicciones. Enormes desafíos, importantes avances, creciente desasosiego, muchas dificultades y tareas pendientes, particularmente en la esfera de lo individual. Una vez más la creatividad humana ha logrado alcanzar objetivos que parecían imposibles, nos referimos en particular, a los avances en la lucha contra el virus del covid-19, que sigue amenazando a la humanidad, en particular a la creación de las vacunas, que, si bien no han logrado su eliminación, han permitido un importante control de sus efectos. Pero el reto se mantiene, ahora nos encontramos con una nueva variante calificada como multimutante el “ómicron”, que representa otro gran desafío para la ciencia, pues implica superar la “epistasis del virus”; es decir, la manera en que las mutaciones interactúan entre si y las consecuencias que pueden generar en lo que respecta a los niveles del contagio y letalidad.   Estamos seguros la creatividad científica logrará, una vez más, superar el nuevo reto; empero, otros problemas afectan los avances de la ciencia, es el caso de acciones de carácter político. El egoísmo racional de los decisores que tiende a menospreciar los efectos sociales de sus decisiones, en particular, frente a los sectores más vulnerables. Muchos gobiernos responden a los intereses de la camarilla en el poder y, justifican sus actuaciones, desde la perspectiva de una soberanía mal entendida o la autodeterminación. En ese contexto, la pandemia del covid-19, ha estimulado en muchos gobiernos facetas no cooperativas, tales como: acaparar los recursos sanitarios, estimular el proteccionismo, apuntalar el autoritarismo o monopolizar las vacunas. La creatividad científica y tecnológica avanza a pasos de gigantes en diversos ámbitos, entre otros, la inteligencia artificial, la robótica, la electrónica, las telecomunicaciones, los nuevos materiales, la exploración de los espacios extraterrestres; una lista larga de abordar. En este contexto, al apreciar el creciente deterioro del ecosistema, tenemos la esperanza que la creatividad humana y la ciencia lograrán desarrollar recursos y tecnologías sostenibles, biodegradables y respetuosas del medio ambiente. Pero de nuevo la política y las conductas individuales pueden ser el gran enemigo. Los progresos en la racionalidad científica y tecnológica no conllevan automáticamente conductas más prudentes y sensibles en términos sociales, que permitan la construcción de un contexto político y social más estable y equitativo; por el contrario, pareciera que los novedosos desarrollos en comunicaciones están facilitando prácticas de manipulación y desinformación, que permiten el avance de los proyectos populistas y radicales. Al respecto, las falsas noticias difundidas masivamente forman parte de los nuevos problemas que enfrentamos, particularmente en las sociedades que respetan las libertades y la democracia. El autoritarismo, en sus diferentes manifestaciones, aprovecha las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías y la institucionalidad democrática para manipular a los electores. Luego, al llegar al poder mediante el voto popular, desarrollan una agenda de destrucción institucional y erosión de los derechos humanos, con el objetivo de perpetuarse en el poder. Lamentablemente, el progreso tecnológico no conlleva el fortalecimiento de la capacidad crítica, reflexiva y la sensibilidad social. Cabe destacar que los avances tecnológicos se pueden apreciar con mayor intensidad en el contexto global e interdependiente que vivimos, pero también los problemas y los desafíos que generan. La pandemia del covid-19, el desempleo o los efectos del cambio climático, entre otros, evidencian las complejidades del mundo global. Ahora bien, muchos gobiernos se aferran a sus fronteras nacionales, buscando soluciones rápidas y fáciles; pregonando discursos radicales cargados de pasión, pero carentes de efectividad, que no resuelven los graves problemas estructurales que enfrentan las sociedades y crean otros nuevos, luego el autoritarismo se presenta como el recurso para silenciar la crítica y el descontento. En el contexto del impresionante desarrollo científico y tecnológico que vivimos; paradójicamente, también está avanzando el deterioro de las libertades, la institucionalidad democrática, los derechos humanos y el orden liberal internacional. La geopolítica del autoritarismo está logrando mayores espacios, en particular en los países en desarrollo, que ven multiplicados sus problemas sociales con los perversos efectos de la pandemia del covid-19. La pobreza, el hambre, la miseria, la marginalidad y la exclusión; crecen y amenazan la paz y la seguridad a escala global; situación que los populismos y radicalismos aprovechan y manipulan, con falsos discursos, que estimulan pasiones e incrementan los odios. Ahora bien, resulta harto conocido que destruyendo la riqueza no se genera bienestar. Promover polarización y odio forman parte de la estrategia encaminada a empobrecer y lograr mayor control social. En los casos planteados podemos apreciar que, en gran medida, en la esencia de los problemas se encuentra nuestra conducta individual, nuestro patrón de consumo, nuestra capacidad de reflexión crítica, la senilidad social, el respeto a la dignidad humana y a la diversidad en sus múltiples expresiones. En tal sentido, nos enfrentamos con el desafío de superar conductas cultivadas e internalizadas; la necesidad de revisar nuestra forma de abordar la realidad, estimulando procesos de articulación que privilegien la flexibilidad, la tolerancia y la disposición para dialogar, negociar y cooperar. No es un proceso fácil, para quienes se encuentran en pobreza y hambre, la sobrevivencia condiciona su conducta; para quienes se vinculan al poder, el objetivo es perpetuarse y, para muchos, superar las zonas de confort es un reto que sobrepasa las capacidades. En el nuevo año debemos realizar nuestro mejor esfuerzo por contribuir a la construcción de espacios de convivencia en todas las instancias: local, nacional y global.  Félix Gerardo Arellano Porras Internacionalista y Doctor UCV, Ex Director y Profesor Titular de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV

La Cumbre por la Democracia y el gigante de barro con pies de hierro

Por Agustín Urreiztieta Normalmente el dicho reza: gigante con pies de barro. Sin embargo, pudiera decirse que la democracia, en su estado actual, se acerca más a un gigante con cuerpo de barro, pero con pies de hierro. Cuerpo de barro y por ende frágil, pues en muchos países se cuestiona su vigencia, sus métodos, se le imponen limites, se desafía su autoridad, su eficiencia, su mecánica. Asimismo, agendas personalísimas de líderes “providenciales” y telegénicos amenazan sus principios, la acosan y les sirve como trampolín para el asalto al poder. No obstante, sus pies siguen siendo de hierro. Su solidez yace en su origen, en la expresión primigenia de la voluntad del pueblo. Su legitimidad, su anclaje en valores morales y éticos, permanecen incuestionables. Hoy, el gigante democrático pareciera doblarse ante el peso de la reformulación histórica, la impaciencia por resultados en algunos casos o la simple conspiración en otros. Sus robustos pies de hierro, empero, siguen hechos de la voluntad de los pueblos, inigualable fuente de legitimidad. Una cumbre por la democracia, ¿quién podría oponerse? salvo los de siempre, los autócratas, los dictadores y los aspirantes a serlo. Sin embargo, la realidad muerde y es un tanto más complicada … Cuando Joe Biden propuso su Cumbre por la Democracia durante la campaña electoral, la idea era sencilla: Donald Trump había desdibujado la escena política y la bandera de la defensa de la democracia parecía un mensaje virtuoso y directo. Tras casi un año en la Casa Blanca, lo que se antojaba sencillo se complicó. Para empezar, porque la frontera entre democracia y … “no democracia” no siempre es fácil de definir. Esta simple ambivalencia creó un verdadero quebradero de cabeza para las invitaciones. 110 países fueron invitados. Desde luego, los que quedaron fuera de la fiesta no quedaron muy contentos, por decir lo mínimo. Por ejemplo, Brasil, Pakistán o Irak estaban en la lista de invitados, cuando sus democracias dejan algo (o mucho) que desear. En Europa, Polonia fue invitada pero no la Hungría de Viktor Orban, único paria de la Unión Europea. Por su lado, en América Latina se daba por hecho la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela.  Fue una sorpresa, y de cierta manera una decepción, ver por fuera a Guatemala, Honduras, El Salvador y también a Bolivia. De qué sirve excluirlos y no contribuir directamente en el fortalecimiento de sus instituciones democráticas. Si se les expulsa de la comunidad de democracias ¿cómo promover la lucha en contra del autoritarismo, la corrupción y avanzar en el respeto de los derechos humanos? La Cumbre por la Democracia pareciera tener un cierto perfume de Guerra Fría, pues reúne a un duro “campo democrático” orbitando en torno a los Estados Unidos, líder del “mundo libre” como se decía en otros tiempos. La invitación de Taiwán, un estado no reconocido pero una democracia genuina, obviamente le da a la reunión otro aroma de rivalidad con la China comunista. Es de constatar que la lista de invitados debe mucho más a los intereses geopolíticos de Estados Unidos y menos al criterio de Freedom House, el think tank que anualmente clasifica a las democracias del mundo. El mundo se encuentra en constante evolución. Los axiomas del pasado pudieran ser obsoletos hoy. Así, China puede perfectamente regodearse en la denuncia de las fracturas de la democracia estadounidense, su violencia social extrema, sus índices de pobreza, el trato a las comunidades negras, los ataques contra el derecho al voto y tanto más. En ese sentido, la propaganda china es eficiente, noticias sobre niños muertos en bombardeos estadounidenses en nombre de la democracia, o sobre la patética estampida de Kabul y, por supuesto, imágenes del asalto del 6 de enero al Capitolio. Xi Jinping y su camarilla de apparatchiks se relamen los dedos ante el espectáculo. Así, fiel a su destreza argumentativa al esgrimir que no hay un modelo fijo de democracia, China sorprendió al reclamar su estatus democrático y permitirse el lujo de describirse a sí misma como una democracia cabal, por ser más eficiente. Esto por supuesto no convence a nadie en el lado de las democracias liberales, pero es un discurso pegajoso en el mundo en desarrollo, donde el modelo occidental se tambalea en su pedestal. Esta cumbre será útil e interesante si provoca una reflexión sobre el estado actual de la democracia. Su principal debilidad es precisamente que el cuerpo del gigante democrático muestra señales de fatiga hasta en los Estados Unidos, cuna de la idea de la Cumbre y paladín de la democracia universal. Desafortunadamente, el país del gigante democrático con cuerpo de barro y pies de hierro se encuentra más polarizado que nunca, con un tercio de sus votantes creyendo aún que la elección le fue robada a Donald Trump. Pero también en Europa y en América Latina, donde las tentaciones populistas y autoritarias son un signo constante de malestar real. Por otro lado, organizar la contención de los avances de China o Rusia, basada en un escenario bipolar democracia-dictadura, es un error al reproducir las ambigüedades de la Guerra Fría, haciendo la vista gorda ante las fallas y déficit democrático de los amigos de Estados Unidos y así debilitar la causa defendida. Repensar la democracia y apoyarse en sus sólidos pies de hierro debe ser esencial para los países que dicen promoverla. Esta debería ser la intención de la Cumbre por la Democracia de Joe Biden.  Es cierto que la democracia no sucede espontáneamente o por casualidad, la tarea es nutrirla y fomentarla en todos sus escenarios, pero en particular donde las amenazas y el retroceso se hace más patente. Es una lástima que las costuras geopolíticas hayan sido tan evidentes. Igual es un ejercicio de reflexión que debe ser profundo, inclusivo y, sobre todo, introspectivo. Agustín Urreiztieta Abogado especializado en banca y finanzas con enfoque en América Latina. Ha ocupado posiciones ejecutivas en bancos y despachos internacionales en Luxemburgo, Nueva York, Ginebra, Zurich y Panamá. Apasionado observador de la escena internacional, obtuvo un Máster en Finanzas

La Navidad en Venezuela

Por  Hugo Álvarez Pífano 1.- La Navidad en la era de la globalización A través de los siglos la Navidad ha formado sus símbolos, costumbres y usos a escala universal: Una hermosa fiesta de hombres y mujeres de paz y buena voluntad, celebrada al alimón de quienes siempre han mantenido el carácter propio de su Navidad, en cada país o región del planeta. Esto ocurre porque los seres humanos, suelen conservar en su memoria una pequeña parcela de recuerdos y afectos por la tierra que los vio nacer y el compromiso de dejar en esa tierra, aunque sea un pequeño legado que demuestre que ellos no vivieron en vano, en la oscuridad y el silencio. Ahora bien, en la era de la globalización las grandes corporaciones transnacionales tratan de introducir el concepto de una navidad global, destinada esencialmente a promover el consumo masivo de productos importados, cuyo origen como motivos de navidad nadie conoce. Así mismo, la navidad globalizada es una fiesta que, como las dos caras de una misma moneda, ofrece un anverso y un reverso: un momento de exacerbado consumismo, derroche de riqueza y ostentación, y otro momento de profunda depresión para los menos habientes, que se siente excluidos de ese tipo de navidades. Existe un refrán popular en Venezuela: Es muy doloroso amar sin ser amado, pero más doloroso es irse a la cama a dormir sin haber comido. 2.- La Navidad conforme a la tradición cristiana La Navidad es para todos los cristianos la fiesta del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Para la religión hebraica, de donde trae sus orígenes, es la referencia al nacimiento de un “mesías”, que según la Biblia sería el rey de Israel. Pero los judíos nunca aceptaron a Jesús como el Mesías. De aquí nació la escisión entre la religión hebrea y la naciente religión cristiana que hizo del Mesías y de su mensaje de paz para todos los hombres de buena voluntad, el centro de sus creencias. Así mismo, el 25 de diciembre los antiguos romanos celebraban una fiesta pagana dedicada al sol. En ese día precisamente, el sol parece detenerse en el centro del universo. Es este el llamado solsticio, palabra latina -Solstitium- que significa sol detenido. Con estas fiestas se incitaba al astro a continuar su camino sobre el horizonte y abrir paso a la primavera, la estación más bella. Siguiendo esta costumbre, los cristianos comenzaron a celebrar también en ese mismo día el nacimiento del niño Dios, a quien llamaron “la luz del mundo” y como al sol le dieron los atributos del amanecer: iniciar el comienzo de una nueva vida llena de esperanzas para toda la humanidad. 3.- Los cuatro grandes símbolos de la Navidad venezolana Estos 4 grandes símbolos de la navidad venezolana son los aguinaldos, que cantan con una melodía y un ritmo que nos es familiar, al Niño Jesús en el pesebre, y a las hallacas. A estos cuatro -los más importantes- debemos añadir otros símbolos muy navideños también y muy venezolanos: el pan de jamón, la ensalada de gallina, el pavo relleno, jamón planchado, torta negra o torta navideña, dulce de lechosa, pernil de cerdo y el ponche crema. Con esta oferta gastronómica nadie se sentirá excluido de las navidades venezolanas.  I EL NIÑO JESÚS La tradición universal de llevar regalos a los niños, que encarna en ellos un símbolo de dulzura y generosidad en ocasión de la navidad, se realiza en Venezuela a través del Niño Jesús y los venezolanos más pequeñitos escriben sus cartas al Niño Dios, como también se le llama. La figura de San Nicolás, Santa Klaus, Papá Noel, Babo Natale, Father Chrismas etc. con su trineo tirado por renos que surcan el cielo decembrino, no corresponde a nuestras tradiciones. Es una creación del norteamericano Thomas Nast, diseñador de dibujos animados, quien en el año de 1860 realizó una ilustración presentando al personaje como un hombre gordo, con una larga barba blanca y vestido de rojo. Con pantalones del mismo color sujetados por una ancha correa de piel negra. Esta imagen gustó tanto a la Coca Cola Company que decidió utilizarla para sus campañas publicitarias en todo el mundo, contribuyendo de ese modo a la difusión y venta del producto junto a la imagen del simpático viejecito.                                  II EL PESEBRE Un uso típico de la navidad es el de representar mediante pequeñas figuras, las escenas y los momentos más importantes que acompañaron el nacimiento del Niño Jesús. A esto se le llama un pesebre y conforme a la tradición cristiana, el primero en realizar uno de estos pesebres fue San Francisco de Asís en el año de 1223, desde entonces la totalidad de los países católicos- entre ellos Venezuela -adoptaron el pesebre como uno de los símbolos navideños. La otra costumbre de utilizar un árbol como representación de la navidad viene de muy lejos. En efecto, la usanza de engalanar árboles con motivo de la celebración de un evento es una tradición muy antigua de los países asiáticos. Quien haya viajado por la India, China y el Tíbet seguramente habrá notado que muchos árboles son objeto de culto. Los fieles depositan alimentos, ofrendas de flores y encienden velas a sus pies. Así mismo, alrededor del tronco se tejen hilos dorados y se cuelgan barras de incienso. Más aún, en las excavaciones de Babilonia se ha encontrado una tablita de arcilla, que data del año 1850 antes de Cristo, en la que figura un árbol, rodeado de astros luminosos y en la copa del mismo, brilla un gran sol. Este es el árbol de navidad más antiguo del mundo. Según la tradición, fue en Estrasburgo en 1539, donde por primera vez se utilizó un árbol como motivo de navidad. De Alemania pasó a Suiza y posteriormente a Francia e Inglaterra. Se dice que los ornamentos de colores y las luces eléctricas fueron una iniciativa de la industria estadounidense. III LAS HALLACAS La hallaca es el plato que mejor representa el mestizaje venezolano. Posee la masa de maíz

Chispas……

 La estatua de Simón Bolívar en México  Por Hugo Álvarez Pífano  Inauguración de la Estatua Ecuestre del Libertador Simón Bolívar en el Paseo de la Reforma en Ciudad de México                                                                                   I                                Avenidas y estatuas de los héroes de México en Venezuela 1.- La estatua de Morelos en Caracas Muy bien guardada en el corazón cultural de Caracas, entre el Museo de Ciencias y el Museo de Bellas Artes, a los inicios de la Avenida México, se encuentra la Plaza Morelos, dedicada al sacerdote y posteriormente caudillo militar José María Morelos y Pavón (Michoacán, 30 de septiembre de 1765 – Ecatepec, 22 de diciembre de 1815) quien preparó y llevó a cabo la segunda etapa (1811-1815) de la Guerra de Independencia de México. Se trata de una estatua voluminosa maciza e imponente, obra del escultor mexicano J Olaguibel, quien nos ofrece una cara del héroe con mirada penetrante y ojos muy abiertos, como si se encontrara asombrado del sitio de Caracas que escogieron para colocar su estatua: sin lugar a dudas, uno de los mejores en la ciudad capital. 2.- La estatua de Lázaro Cárdenas Un poco más allá en dirección al centro de Caracas, en los predios del Hotel Hilton (así se llamaba en época de la inauguración del monumento) está Lázaro Cárdenas del Río (Jiquilpan, 21 de mayo de 1895-Ciudad de México, 19 de octubre de 1970) militar y político mexicano que fue presidente de México entre el 1 de diciembre de 1934 y el 30 de noviembre de 1940. Realizó importantes acciones de gobierno: la reforma agraria, la creación de los “ejidos” en el sector agropecuario, la nacionalización de la industria petrolera y su generosidad por haber brindado asilo político a millares de exiliados españoles durante la guerra civil española. En una visión muy personal, lo que me llama la atención de esta estatua es que el general Lázaro Cárdenas luce una guayabera nocturna (según las normas del protocolo la guayabera diurna tiene mangas cortas y la nocturna manga largas) y su rostro ofrece un asombroso parecido físico con un colega de la Cancillería venezolana: el Embajador Alberto Pérez Perazzo, quien solía usar también esa prenda tropical de vestir en su versión para las noches. Un día encontré a Pérez Perazzo y le dije: Alberto te hicieron una estatua en los predios del Hilton y me respondió: Se equivocaron de sitio, pues yo suelo tener sabrosas conversas y “echarme palos” con mis amigos en el Restaurante Alvarez, en la esquina de Veroes, es allí donde deben hacerme mi estatua. Valga esta anécdota, para afirmar que el general Lázaro Cárdenas tiene su estatua en un inmejorable sitio de Caracas: frente al Teatro Teresa Carreño, donde la pueden ver miles de personas que asistían a óperas, conciertos y espectáculos musicales que tenían lugar, casi todos los días, en este teatro. 3.- La estatua de Benito Juárez Siempre caminando hacia el centro de Caracas, en la misma Avenida Méjico, está la estatua de Benito Pablo Juárez García (San Pablo Guelatao, Oaxaca, 21 de marzo de 1806 – Ciudad de México, 18 de julio de 1872) fue abogado y político, de origen indígena zapoteca, Presidente de México en períodos comprendidos entre el 18 de diciembre de 1857 y el 18 de julio de 1872. A Benito Juárez le tocó desempeñarse en la primera magistratura en una época muy importante de la historia de Méjico, que corresponde a la consolidación de esa nación como República. El monumento es obra del escultor mexicano J. Olaguibel. Espléndidamente bien colocado. 4.- Una avenida y tres estatuas en Caracas en homenaje a México y a sus héroes En efecto, así ha sido a través de los siglos nuestra forma de expresar los sentimientos de hermandad y afecto a ese gran país hermano que es México. También en todas las calles y plazas de nuestras ciudades y pueblos se encuentran testimonios de admiración a Méjico: avenidas, calles y plazas, cines, bares, rumbas y clubes nocturnos, emisoras de radio y pare de contar, todos con nombres mejicanos. En particular, en Barquisimeto me ha llamado la atención un afamado restaurante y club nocturno que se llama “México por la noche Restaurante” en ocasión de una visita a ese lugar, note un mariachi integrado en su casi totalidad por músicos del Yaracuy, a los cuales conocía desde hacía muchos años, entonces uno se acercó y me dijo, con un inmejorable acento mejicano: Buenas noches embajador -me permite una plática- recuerda nuestro encuentro en Ciudad de México, Plaza Garibaldi, en la “Casa del Mariachi” donde yo ofrecía presentaciones con este mariachi puro mejicano que usted va a tener el placer de escuchar en breve. A lo que respondí, por supuesto que te recuerdo, pero no en Méjico sino en Cocorote, los dos somos de allí. A este punto, dejó el acento mexicano y riposto: Hermano no me vayas a quitar la chamba, toda esta gente piensa que yo soy puro mejicano. Tú eres diplomático y viajas por todo el mundo, sirve de testigo que me vistes en la Plaza Garibaldi y añade otra presentación más en Guanajuato, en la Plaza de los Mariachis ¿Qué tal?                                                                                   II                    Estatuas, avenidas y calles de los héroes de Venezuela en México 1.- Visita del Presidente de México, Luis Echeverría Álvarez a Venezuela Del 25 al 30 de julio de 1974, el presidente de Méjico Luis Echeverría Álvarez realizo una visita de estado a Venezuela, durante la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez Rodríguez. Para esa fecha no existía en México ni una sola estatua de los héroes venezolanos de nuestra independencia, no había tampoco avenida o calle alguna con el nombre de Venezuela o de algún venezolano ilustre. Es muy probable que en las bibliotecas públicas no se encontraran libros de autores venezolanos ni música o películas venezolanas en las radios o en los cines. Por supuesto, como es obvio, tampoco en la Plaza Garibaldi de la capital ni en Guanajuato, se encontraban los mariachis de Cocorote. Definitivamente, Venezuela brillaba por

Frente a ti, el mar de las Antillas: 1958-1998.

Por Pedro Alexis Camacho Es innegable que Venezuela pertenece a la tierra donde nace el sol, el Caribe, “donde las verdes palmeras se mecen airosas al soplo del mar”, como lo recuerda el arte boleristico de las Antillas. Somos parte de esa melodía. Nos identificamos con sus boleros, baladas, sones y danzones. Nos llama la atención el calipso y el reggae. Nos atrae el merengue, la salsa y la bachata. Estamos inmersos en esa zona multicultural y plurilinguistica cuyos países integrantes hoy en día están agrupados en lo que se ha denominado el Gran Caribe. Con los países hispanoparlantes, obviamente, la relación ha sido más fluida por razones de naturaleza cultural y por el hecho de hablar un idioma común. En los países y territorios no hispanoparlantes, particularmente, las Islas-naciones y territorios, su historia, clima y  topografía ejercen una influencia notable en la manera de ser de sus pobladores y por ende en su actividad cotidiana. La intransmisibilidad de la prisa es un principio que se ejerce en el sentido estricto de la frase. La premura no tiene cabida en su vocabulario por lo que el sentido de la temporalidad no es muy preciso. Su vínculo con Venezuela por este y otros factores que más adelante se enunciarán, brotó con mayor dificultad y requirió más tiempo para ser digerido.Los diferentes gobiernos democráticos que llevaron las riendas del país durante el periodo señalado en el epígrafe, reconocieron al Gran Caribe, como una zona  geoestratégica y orientaron su interés hacia la región caribeña. El resurgimiento de nuevas naciones como consecuencia del proceso de descolonización llevado a cabo en Naciones Unidas exigió de Venezuela la elaboración de un nuevo concepto de sus relaciones con sus vecinos y la necesidad de desarrollar una activa política de acercamiento y cooperación con esa área. Este escrito, en forma de preguntas y respuestas, recoge posiciones, esfuerzos, iniciativas que los diferentes gobiernos en la etapa referida llevaron a cabo, así como las carencias y dificultades que fueron tratando de allanar. Se plasman asimismo recomendaciones que en el transcurso de estos  periodos constitucionales se fueron manejando. No es un análisis exhaustivo de todas las acciones que se intentaron poner en práctica en esa área, pero sí una aproximación haciendo énfasis  en mi experiencia vivencial de varios años.Desde el inicio de la era democrática venezolana, el espacio antillano, como lo llaman las olas del mar que lo bañan, olvidado por algunos, recordado por otros y desconocido por unos cuantos, comienza a ganar vitalidad en el día a día de la política venezolana. La importancia de la  zona se fue traduciendo en hechos y los gobiernos venezolanos empiezan a percatarse que, más allá de ser Venezuela un país suramericano, por esa área transita un volumen alto del comercio exterior venezolano y que en más de 2000 kilómetros de costa se concentra la mayor densidad poblacional del país. La voluntad política estuvo presente en el desarrollo de las relaciones con la cuenca del Caribe en sintonía con los objetivos estratégicos venezolanos y en consonancia con los recursos asignados para tal fin. Mi percepción es que Venezuela se orientó por la senda adecuada. Su fachada caribeña con “su verde esmeralda que brota del mar” como rasgo determinante de su fisonomía, pasó a ser uno de los frentes de la política exterior venezolana. La mirada hacia el Caribe se percibió  como la regionalización de la cooperación Sur-Sur, peldaño previo para su inserción en una relación horizontal a nivel internacional de mayor envergadura. Para tal empresa, se fue marcando el paso hacia un genuino interés en el futuro de esa zona, a conocer a fondo sus problemas y a brindarle nuestra cooperación para contribuir a solucionarlos; subrayar lo que nos acerca, respetar las diferencias y trabajar para limar los inconvenientes. ¿Qué nos ha acercado? Muy tempranamente Venezuela se percató que nos vincula no solo el espacio geográfico y una historia compartida, sino el sistema democrático que impera en la gran mayoría de los países integrantes de la cuenca del Caribe. Nos han unido razones de seguridad y defensa, muchos anhelos comunes y aspiraciones respecto a la solución de grandes problemas socio-económicos. El espacio insular de la República comprende islas, como Margarita, enclavada frente al mar de la virgen bonita, islotes, cayos y bancos situados dentro del  mar territorial o dentro de los límites de nuestra zona económica exclusiva. De tal manera que Venezuela limita por el norte con esa inmensa gama de países que conforman un “melting  pot” de razas constituido por el caribe insular y naciones continentales con raices histórico-culturales disímiles que se palpan en sus costumbres, razas y religiones, motivo por el cual, los gobiernos entre los años 1958 y 1998, acompasaron sus posiciones para afinar programas de cooperación de una manera regular y sistemática en diferentes sectores con el solo propósito de formar parte en el devenir de ese entorno multifacético. ¿Qué nos ha separado? Con los países hispanoparlantes mas es lo que nos ha acercado que lo que nos ha distanciado. A inicios de la instauración de la etapa democrática, Venezuela  experimentó intervenciones de República Dominicana y Cuba en sus asuntos internos que lastimaron su soberanía y amenazaron su seguridad nacional, deplorables circunstancias que fueron  sorteadas satisfactoriamente. Por los años 80, Centroamérica atravesó convulsiones  internas con implicaciones internacionales derivadas de intereses encontrados en el conflicto Este-Oeste en cuyo contexto los gobiernos venezolanos en el marco del Grupo Contadora establecido en 1983, participaron activamente para contribuir con los procesos de paz y en la promoción del sistema democrático de la subregión. Respecto a los países no hispanoparlantes, la falta de contacto generó un desconocimiento mutuo que condujo a una animadversión hacia Venezuela por lo que la noción que en una época se tuvo fue la de una nación con ambiciones imperialistas y pretensiones territoriales en el caribe anglofono. Cambiar esa imagen de Venezuela ha sido un trabajo arduo. Por otra parte, los países de habla inglesa, dirigen el grueso de su política exterior hacia otras partes del mundo por razones de origen histórico-cultural. Muchos de sus productos ingresan