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Artículos y colaboraciones.

Los puntos de vista y opiniones expresados en los artículos corresponden a los autores y no reflejan necesariamente la política oficial CODEIV.

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN LA CORTE PENAL INTERNACIONAL?

¿VENEZUELA, POR FIN, EN LA MIRA DE UN JUICIO JUSTO? El 15 de junio de 2021 terminará un largo período de 9 años de desidia culpable exhibida por parte de la fiscal de la Corte Penal Internacional con sede en La Haya (Holanda), Fatou Bensouda, nacional de Gambia, con respecto al reconocimiento de las atroces y reiteradas violaciones de los derechos humanas cometidas por el actual régimen venezolano con 21 años de ejercicio. O quizás de muchos años más: desde la puesta en vigencia del Tratado de Roma, pues le había tocado a la mencionada nacional de Gambia desempeñar el cargo de vice-fiscal bajo el latinoamericano que antecedió en la responsabilidad de fiscal, el argentino Luis Moreno Ocampo, quien en su momento tampoco atendió a las acusaciones de crímenes de lesa humanidad cometidos por el autoproclamado régimen revolucionario de Hugo Chávez Frías. En esas condición, se había hecho caso omiso entonces de los primeros testimonios de persecución, tortura y muerte documentados por las ONGs de derechos humanos venezolanas, presentados en múltiples ocasiones, sobre el caso de la marcha ciudadana del 11 de abril de 2002, en la cual murieron asesinadas 19 personas y 71 fueron heridas de bala por parte de los defensores de Chávez, todo bajo el argumento de que no había entrado todavía en vigencia el Tratado de Roma que creaba la Corte Penal Internacional (CPI). APENAS EL HORROR DE PERSECUCIÓN POLÍTICA Y SOCIAL COMENZABA EN ESE 2002 El caso fue que, justamente en 2002, vino a arrancar con todo rigor el asedio desatado por el régimen chavista contra la creciente oposición democrática conformada en Venezuela contra él, proceso del que formaron parte:  -La persecución de los trabajadores del petróleo desafectos al gobierno, que aparte del despido de más de 15.000 profesionales, destacó el llamado caso de “Los Semerucos”, una urbanización situada en el área de la ciudad falconiana de Punto Fijo donde un número de familias de dicha industria fueron desalojadas a media noche violentamente, con uso de gases lacrimógenos, de sus viviendas de habitación. -La persecución de los militares desarmados de la Plaza Altamira, en Caracas, congregados allí por varios días en protesta cívica y el posterior asesinato, en el mismo lugar, el 6 de diciembre de 2002, por parte de un fanático progubernamental, de 3 personas civiles, y las lesiones inferidas a 6 más, todo ello por arma de fuego.  – La persecución política de los electores venezolanos que pedían, desde el 2003, un referéndum revocatorio contra el gobierno de Chávez, solicitud que condujo a la elaboración de las llamadas “ Listas Tascón”, en cuya virtud, miles personas fueron privadas de sus cargos públicos por haber firmado a favor del mencionado referéndum, todo ello posteriormente acompañado del asesinato de 14 opositores que marcharon al centro de Caracas, junto a otros  miles, el 27 de febrero de 2004, para exhibir su oposición a las  llamadas “firmas planas”. De igual manera se produjo una treintena heridos de bala y perdigón ejecutados por las fuerzas de seguridad del estado, así como la ejecución de numerosas detenciones arbitrarias. –El inicio de los procesos de expropiación de tierras agrícolas productivas y ganaderas en perjuicio de numerosas familias legalmente poseedoras, desembocado en el  caso emblemático de la huelga de hambre hasta la muerte, en el mes de agosto de 2010, emprendida por el ingeniero Franklin Brito, al desatenderse su reclamo de devolución de su pequeña propiedad agraria ocupada por el gobierno. -A los actos criminales generalizados contra los disidentes políticos se unieron los casos muy particulares del asesinato del hijo de la senadora Haydée Castillo y el de 3 soldados que fueron quemados con lanzallamas en las celdas de castigo en el Fuerte Mara, en el estado Zulia, en el mes abril de 2004, por el simple hecho de su sentimientos antigubernamentales. -¿Cómo olvidar, igualmente, la persecución bajo el régimen de Chávez,  a los medios de comunicación social en el caso del cierre de Radio Caracas Televisión y de 33 estaciones del radio nacionales, con el designio de  silenciar toda voz opositora, que produjo tras las protestas desarrolladas en todo el país el asesinato de dos estudiantes y 6 heridos de bala ejecutados por bandas parapoliciales en la ciudad de Mérida? ¿Podía hacer oídos sordos ante todos estos casos, de los que se le dio debida noticia, el entonces fiscal de la CPI, el citado fiscal Moreno Ocampo –casos, por cierto, elevados a él con mucho esfuerzo por parte de los familiares de las citadas víctimas del régimen de Chávez y que no fueron atendidos en la sala de la Fiscalía de la CPI-. ¡Podía y, por desgracia, no lo hizo! EL HORROR CONTINUADO EN VENEZUELA Muchos se preguntan por qué solamente ahora se están encausando los delitos de lesa humanidad en Venezuela desde el 2014. La razón alegada es la de que no se puede enjuiciar al autor o al responsable de tales crímenes –en el caso, Hugo Chávez- si el mismo ha muerto. La muerte de Chávez fue anunciado el 05 de marzo de 2013, si bien había señalamientos de que había muerto mucho antes en La Habana, en diciembre de 2012. Se pensó en un primer momento por algunos que las cosas podrían cambiar para bien. Pero desde el mismo 2013, tras unas cuestionadas elecciones que llevaron a la Presidencia a Nicolás Maduro, se produjo el inicio de asesinatos y crímenes en serie: -43 asesinados en las protestas opositoras de 2014; -153 asesinados en las protestas estudiantiles de 2017; – la llamada “masacre de El Junquito”, en la que se da muerte al inspector Oscar Pérez, miembro políticamente disidente de la antigua Policía Técnica Judicial, y a 6 acompañantes, el 15 de enero de 2018; -el asesinato bajo custodia policial del concejal Fernando Albán, el 8 de octubre de 2018;  -16 estudiantes asesinados entre el 22 y 23 de enero de 2019 que protestaban por la instalación ilegítima del segundo mandato de Nicolás Maduro; -51 manifestantes asesinados, a partir del 23 de febrero de 2019  que, a

Comercio e integración nuevas paradojas

El tema de la apertura comercial y la integración económica, no obstante las contradicciones y dificultades que ha enfrentado en varias décadas, se mantiene como una de las prioridades en la agenda internacional en el mundo global. Con el inicio de la pandemia del covid-19, se presentaron tendencias nacionalistas y proteccionistas que vislumbraron tiempos complejos para la apertura comercial; empero, finalizado el 2020, el panorama se proyecta paradójico, pero interesante, con potenciales oportunidades para la región, si los gobiernos asumen con responsabilidad los compromisos pendientes en la agenda desde hace varios años. Conviene recordar brevemente que la década de los ochenta del siglo pasado fue calificada como fase perdida de la integración económica, se contaba con varios proyectos: ALALC, ALADI, Grupo Andino, Mercado Centro Americano, etc.; muchos discursos, pero muy pocos avances. Luego, desde los noventa se inicia un proceso de avances interesante, con la suscripción de múltiples acuerdos de libre comercio, varios de ellos suscritos en el marco de la ALADI. También se desarrolla una interesante transformación de la agenda de negociación, incorporando a los temas clásicos de bienes, los llamados nuevos temas que abarcan: servicios, inversiones, propiedad intelectual, compras públicas; con el tiempo se han incorporado los temas ecológicos, laborales y sociales vinculados al comercio. Estados Unidos ha jugado un papel importantes en tales cambios, esa fue la agenda que utilizó, tanto en las negociaciones que concluyeron con la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC, 1994) con Canadá y México; como en  la Ronda Uruguay del viejo GATT, que culmina con la firma de los acuerdos de Marrakech y la creación de la Organización Mundial del Comercio (0MC, 1995). Por otra parte, progresivamente se fue conformando una tendencia de cuestionamiento radical, que aprovechó algunas de las debilidades de la fase de crecimiento liberal de la apertura comercial y la integración económica, como la deficiente participación social y la poca atención por la equidad frente a los más débiles y perdedores; pero, menospreciando los avances alcanzados, entre otros, en la generación de empleos, atracción de inversiones, mejoras en productividad y bienestar social.  La crisis financiera del 2008 representó otro hito en el cuestionamiento de la hiperglobalización económica y, en consecuencia, la apertura comercial y la integración económica. En buena medida se asumió que la apertura comercial contribuía directamente en la generación de las contradicciones de la globalización, lo que estimuló otro movimiento también critico desde la perspectiva liberal conservadora, que retomó las banderas del nacionalismo, la soberanía absoluta, la exclusión, la xenofobia y la satanización de la apertura comercial. La visión crítica radical fue promovida en la región, entre otros, por el partido de los trabajadores en Brasil, el movimiento bolivariano en Venezuela y el Foro de San Pablo a escala regional. Esta nueva tendencia, definida como fase postliberal de la integración regional, logró un importante respaldo cuando varios gobiernos críticos, populistas y radicales asumen el poder en la región y adoptan nuevos proyectos como la ALBA, la UNASUR y la CELAC. Se paraliza el proceso de apertura comercial, pero no se superan las debilidades, ni se avanza ni en el fortalecimiento de la integración, todo lo contrario, nos encontramos con una región más fragmentada, desintegrada y con mayores niveles de pobreza y exclusión. La situación de la UNASUR, ilustra claramente sobre el fracaso del proyecto postliberal. Creada en el 2008 como una transformación de la Comunidad Suramericana de Naciones por doce países de la región, entró en vigencia en el 2011 y para agosto del 2018 Colombia anunció su retiro, posteriormente, en marzo del 2019 se retirar el gobierno de Ecuador, país sede de la organización y unos meses después informaron su retiro Argentina, Brasil, Chile y Paraguay. Por otra parte, luego que el expresidente Ernesto Samper culminó su periodo como Secretario General (2014-2017), por las serias diferencias entre los países miembros no ha sido posible designar un nuevo Secretario. Pero la situación es más compleja, toda vez que  en la perspectiva liberal también se va conformando una tendencia crítica conservadora, que cuestiona la globalización y la integración económica; fortaleciendo el nacionalismo, la visión rígida de la soberanía, la exclusión, el proteccionismo comercial y la xenofobia. Dicha tendencia se vincula en Europa con el euroescepticismo, que logra su máxima expresión con el Brexit, el retiro del Reino Unido de la UE. En el caso de Estados Unidos destaca el discurso nacionalista y las prácticas proteccionistas de Donald Trump. La decisión del Reino Unido de retirarse de la integración europea, a la que ingreso tardíamente en el año 1973, y desde su incorporación mantuvo una actitud crítica, es así como para el año 1975 ya convocó a un referéndum consultivo para definir su presencia en el proceso, definición que finalmente se adoptó en el año 2016, cuando otro nuevo referéndum consultivo, arrojó un 52% a favor del retiro de la Unión Europea, proceso, que luego de unas complejas negociaciones, ha concluido al finalizar el 2020. Todo indica que el nacionalismo y el euroescepticismo se están incorporando como temas permanente en la agenda de algunos partidos conservadores en varios países miembros de la UE. En tal sentido, no debería sorprendernos que la equivocada estrategia del retiro del bloque europeo se convierta en una bandera de manipulación política e ideológica. Otra expresión del pensamiento conservador crítico de la apertura comercial y la integración económica ha sido Donald Trump en los Estados Unidos. Conviene recordar que en la campaña electoral para llegar a la presidencia, desarrolló una narrativa que vinculaba directamente la apertura comercial con los problemas sociales que enfrentaba el país, desconociendo los problemas estructurales de productividad y competitividad que viene arrastrando Estados Unidos; pero además menospreciando las bondades de la apertura comercial. Fundamentado en el discurso crítico al asumir la presidencia de los Estados Unidos, en sus primeras decisiones se retiró de las negociaciones del acuerdo transatlántico con la Unión Europea, se retiró del acuerdo transpacífico ya concluido con varios países de Asia, que por razones geopolíticas expresamente excluía a China; también promovió la revisión del acuerdo de

FEDERICO DE MARTENS Y ROY CHADERTON MATOS

Dos caballos de Troya: británico y guyanés respectivamente, muy efectivos, en la posible pérdida definitiva del territorio esequibo venezolano.                                                                                                                        Venezuela no pudo tener un árbitro peor que Federico de Martens e Inglaterra uno mejor para sus apetitos expansionistas, pero más allá de todo esto, en nuestros días, Guyana jamás contó con la colaboración de un “tonto útil” y un mentecato como Roy Chaderton Matos, para agenciarse con el territorio arrebatado a Venezuela.  A continuación, explico con claridad lo que he dicho. Primera parte 1.- Negativa de Gran Bretaña a tratar directamente con Venezuela Inglaterra nunca aceptó dirimir con Venezuela la controversia sobre el territorio esequibo, en razón de que consideraba a nuestra nación como un conglomerado de semisalvajes, los cuales no merecían ser tratados en relaciones de igualdad política, jurídica y menos aún sociales, con Gran Bretaña. Por el contrario, en ejercicio de su autoridad como imperio conquistador de otras naciones, pretendía fijar una línea de límites a su entera conveniencia e imponerla con el poder de su fuerza como potencia colonizadora. Por lo demás, se trataba del siglo XIX, un mundo regido por la actitud dominante de los grandes imperios colonizadores: Gran Bretaña, a la cabeza, el más infame de todos: fue llamada con oportuno cinismo “la pérfida Albión”; Bélgica, el más cruel, cometió atrocidades increíbles en el Congo belga y lo exprimió hasta la agonía, de allí extrajo su prosperidad y su riqueza; Holanda, de un voraz apetito devorador de los recursos de sus colonias: Indonesia, Surinam, Curazao, Aruba, Bonaire, San Eustació, San Martens y Saba; Alemania, de infausta recordación en sus colonias en África y Asia, todas perdidas y disfrutadas por otras potencias colonizadoras; y la Rusia zarista, la peor de todas, con una explotación inhumana en todos sus territorios. Este grupo de potencias poseían un común denominador: la fuerte marca candente, al rojo vivo, de un despiadado racismo contra África, Asia y América latina. Venezuela, como todos los otros mencionados, tuvo que sufrir esa humillación. 2.- Interviene un país democrático: Estados Unidos de América. Entonces, hace acto de presencia la figura de Grover Cleveland, Presidente de los Estados Unidos de América (1885-1889 y 1893-1897) quien en aplicación de la doctrina Monroe, en su forma más simple: América para los americanos, manifestó a los ingleses que su gobierno no aceptaba en territorio americano ese tipo de imposiciones coloniales, en consecuencia –de igual a igual- si ellos se negaban a aceptar a Venezuela como contraparte, los Estados Unidos de América representarían en esta disputa territorial a Venezuela. 3.- Un problema histórico planteado por la izquierda tradicional Ahora bien, a este punto surge un problema histórico un tanto delicado, algunos historiadores de la izquierda tradicional han señalado que los estadounidenses ejercieron presión indebida para que Venezuela aceptara que ellos la representaran en este litigio territorial. Esto no es cierto, la verdad sea dicha: la intervención de Cleveland paró las apetencias territoriales de Inglaterra que quería llegar hasta la desembocadura del río Orinoco, como límite de la Guayana británica. Lamentablemente se cometieron, como veremos a continuación, varios errores, en especial la designación del presidente del tribunal arbitral: Federico de Martens, un probritánico y convencido racista –un colosal Caballo de Troya- que favoreció un laudo que otorgó a Inglaterra un 90 por ciento del territorio venezolano en disputa. 4.- Constitución del Tribunal Arbitral. Sigamos adelante, Inglaterra y los Estados Unidos de América –como representantes de Venezuela- acordaron que el tribunal se compondría de dos juristas británicos, de dos estadounidenses y un quinto “arbitro neutral”. Este último fue el Profesor Federico de Martens, funcionario de la Cancillería de San Petersburgo de la Rusia zarista. Como puede observarse, el tribunal se constituyó sin jueces venezolanos –nunca aceptados por Gran Bretaña- para dirimir una controversia territorial que afectaba la integridad territorial de Venezuela. La constitución de este tribunal fue establecida así en el Convenio de Washington del 2 de febrero de 1897. 5.- La irrespirable atmosfera política del Siglo XIX Se trataba del siglo diecinueve, un mundo configurado internacionalmente con arreglo a la lógica del imperialismo imperante, en que se imponían las decisiones de las grandes potencias, a daño de las pequeñas naciones. A nuestro país se le reconocía una soberanía de tipo colonial o en el mejor de los casos de protectorado. Inglaterra siempre se mantuvo firme en negar a Venezuela la escogencia de un juez venezolano e impuso que solo aceptaría examinar los alegatos de Venezuela si estos eran presentados por abogados estadounidenses, a quienes correspondió asumir la defensa de la posición de Venezuela. Lamentablemente –otro error, se escogió un bufete privado de abogados, nunca funcionarios del Departamento de Estado, con experiencia diplomática- así nuestro país fue discriminado y con la única opción de participar en un proceso, sin precedentes en el mundo, que culminó en el conocido y nefando Laudo Arbitral de 1899. Hoy en día se diría: se violó el derecho que tiene todo estado a defender, con sus propios representantes plenipotenciarios, sus legítimos derechos. 6.- Qué sabemos de trucos y artimañas de Gran Bretaña. Actualmente, se sabe que el ruso De Martens era un pro-británico por intereses creados: partidario del entendimiento entre Rusia e Inglaterra. Desde un punto de vista académico, estaba convencido que el Derecho Internacional Público era asunto de naciones civilizadas, mientras que el Derecho Natural era el trato reservado a las naciones primitivas o en proceso de ser civilizadas, como él consideraba a Venezuela. Dentro de este orden de ideas, de Martens entró en una vil e infame componenda con los jueces británicos que condujo a despojar a Venezuela de 160.000 kms. de su territorio. Gran Bretaña, por su parte, con la astucia de una zorra en un corral de gallinas, antes de la firma del convenio de 1897, comenzó a diseñar la constitución de un jurado, que hiciera posible la dirección de un falso brazo de la justicia hacia el lado de los intereses británicos:  dos jueces ingleses (por supuesto a favor de Inglaterra) dos jueces estadounidenses (en defensa de los intereses

El CODEIV y su compromiso

Por Luis Daniel Álvarez V. Hace 63 años Venezuela dejó atrás una oprobiosa y dantesca experiencia gubernamental. Se pensaba que para siempre la acción de vulnerar y mancillar la dignidad humana se execraban y entraba la nación en una era de plena libertad, enfocada en el desarrollo, en la satisfacción de las necesidades y en la consecución de los anhelos más hermosos. En ese propósito, la institucionalización se tornó prioritaria por lo que con el amanecer de la libertad comenzaron a surgir diferentes instancias que se esmeraron en dar su aporte a la construcción de un país que debía recuperar el tiempo que la dictadura había gobernado y que representaba un atraso sustancial. Había llegado el momento de revertir el personalismo y apostar por la claridad. Uno de los ámbitos que requería mayor impulso era la esfera internacional, por lo que el 31 de enero, apenas días después de derrocada la asesina autocracia, se constituyó el primer ejercicio gremial de los estudiosos de la diplomacia, naciendo lo que sesenta y tres años después es el honorable Colegio de Internacionalistas de Venezuela. Actualmente, Venezuela requiere nuevamente superar una era negra y catastrófica. Al igual que hace más de seis décadas, la prioridad tiene que ser la reconstrucción nacional, por lo que revisar la actualidad y trazar metas a corto, mediano y largo plazo, es imperioso. En la estructuración de una política exterior de Estado, basada en la profesionalización y el carácter técnico, el gremio de los internacionalistas desempeña un papel fundamental. El país se desmorona en una realidad de confrontación que ha llevado a la vulneración de la soberanía por grupos hamponiles, a la destrucción de un modelo de consenso y a la proliferación de acercamientos con actores de dudosa aceptación en la comunidad internacional. Por ello, una vez se concrete el paso a la libertad, el Colegio de Internacionalistas de Venezuela estará a la cabeza para aportar, soñar y colaborar en la reconstrucción de nuestra Venezuela, al igual que lo hizo aquel sentido 31 de enero de 1958.  Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

UNIÓN EUROPEA – AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: EDUCACIÓN Y CULTURA PARA LA COHESIÓN SOCIAL

Los escenarios estratégicos se están transformando, no por causa del virus SARS-CoV-2 sino por “fuerzas profundas” que operan a más largo plazo, como por ejemplo, los intereses económicos y financieros, los movimientos demográficos, los conflictos y las alianzas[1]. Nada de nuevo si consideramos la evolución de las sociedades a lo largo del tiempo. En la visión de las estrategias nacionales se verifica, igualmente, una tendencia: en la medida que las políticas públicas se alejan de la persona, imposibilitan respuestas prontas y eficaces a las necesidades materiales y culturales de la humanidad. ¡Esto si nos parece, es el gran drama de nuestros días! No obstante, en una sociedad globalizada como la nuestra, la pandemia de COVID19 ha creado una oportunidad única de aproximación entre todos los agentes, estatales y no estatales, porque acelerando los cambios mejora la percepción común de amenaza, de deterioro o falta de herramientas de combate con las que contamos, de necesidad de un frente común. Hoy, si consideramos exclusivamente el peso de los elementos de naturaleza económica y/o comercial en la relación entre la Unión Europea y América Latina, la última no figura como una prioridad para la primera (Fernández, Tirado y Romano 2019; Grieger 2019). [2] Sin embargo, en este ámbito, la doctrina europea evolucionó incluyendo las dificultades de la relación, no superándolas. Véase por ejemplo, el camino sin fin de los acuerdos entre la Unión Europea y MERCOSUR. Sin duda, hay aquí todavía mucho que hacer. Pero existen áreas en que la cooperación avanza más fluida y fácilmente, y son otros los actores de la relación, universidades, centros de estudio, fundaciones, empresas, o sea, la sociedad civil como un todo. Volviendo al tema de la pandemia y sus efectos, junto a la pobreza, la educación será para América Latina – la región más desigual del mundo – , uno de los sectores más afectados. Según la CEPAL, en 2019, el 42% de los menores de 25 años y el 54% de los mayores de 66 años no tenía conexión a internet (Reuters 2020). Y si pensamos que, “la diferencia entre los estratos económicos más altos y más bajos condiciona el derecho a la educación y profundiza las desigualdades socioeconómicas”, como refiere Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, es fácil deducir que en la post pandemia, la relación entre europeos y latinoamericanos se hará en este ámbito todavía más desigual (Reuters 2020).[3] Más allá de las desigualdades que genera el poco o ningún acceso a las herramientas digitales, para Barreto Xavier, las desigualdades sociales se manifiestan no solo en la diferencia de capital material sino también en las diferencias de capital cultural. Para el exministro de la Cultura de Portugal, el desarrollo cultural es decisivo para aumentar los niveles de calificación y disminuir las desigualdades sociales (Xavier 2020), ambos desafíos en estrecha relación. ¿Cuál es el capital cultural del que hablamos? Una mirada hacia América Latina nos da la noción de la diversidad cultural que existe en la región. De los 143 bienes inscritos por los 33 Estados latinoamericanos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO: 97 son bienes culturales (Unesco). Esto es solo una muestra. Mirando para fuera, relevamos también entre aquellos factores que vinculan a América Latina al mundo occidental, la cultura. Más allá de los aspectos positivos que retenemos del proceso de mestizaje[4]; antes, ahora y después, la articulación de sociedades diferentes es algo difícil de alcanzar y exige la continuidad en la implementación de políticas orientadas, por ejemplo, a crear condiciones favorables para la producción y difusión de bienes y servicios culturales diversificados. En este sentido, y en concreto, el Boletín EU-LAC 03/2020 – sobre el Patrimonio Cultural en la UE, AL y el Caribe gana importancia como soporte para la promoción y divulgación de la cultura (Fundación EU-LAC 2020). En relación con lo anterior, Koishiro Matsuura nos recuerda que “El pluralismo cultural constituye una respuesta política a la diversidad cultural (…). Si no redoblamos nuestros esfuerzos, corremos el riesgo de presenciar una fragmentación todavía más grave y confirmar, a corto plazo, la ruptura de los nexos más profundos de la cohesión social”. Además, cuestionándose sobre los campos de acción, el ex director de la UNESCO responde categóricamente: la educación, en primer lugar (Matsuura 2006). En el mismo sentido, Arnold Toynbee observó en su tiempo que, entre las características más importantes de la naturaleza humana, la educación constituye un “elemento espiritual” que favorece el cambio (Toynbee 1968, 27). Fuentes y Bibliografía: Fernández, Aníbal García, Arantxa Tirado y Silvina Romano. «La Unión Europea en la disputa por América Latina y Caribe». CELAG, 19 de septiembre de 2019. Acceso el 6 de Octubre de 2020. https://www.celag.org/la-union-europea-en-la-disputa-por-america-latina-y-el-caribe/# Fundación EU-LAC. «Patrimonio Cultural en la Unión Europea, Latinoamérica y el Caribe».  Alemania, marzo de 2020. Acceso el 6 de octubre de 2020. https://eulacfoundation.org/sites/eulacfoundation.org/files/files/ES_Boleti%CC%81n_PatrimonioCultural_03-2020.pdf Matsuura, Koïshiro. «El reto cultural en el centro de las relaciones internacionales». (trad. Hilda Becerril – Título original «L’enjeu culturel au coeur des relations internationales». Revista Politique Étrangère, 4º trimestre de 2006). Julio de 2007. Acceso el 23 octubre de 2020. https://www.diplomatie.gouv.fr/IMG/pdf/0903_Matsuura_ESP.pdf Reuters. «Coronavirus revela desigualdad en acceso a internet y tecnología digital en América Latina». El Economist, 26 de agosto de 2020. Acceso el 27 de octubre de 2020. https://www.eleconomista.com.mx/economia/Coronavirus-revela-desigualdad-en-acceso-a-internet-y-tecnologia-digital-en-America-Latina-Cepal-20200826-0036.html Toynbee, Arnold. O desafio de nosso tempo. (trad. Edmond Jorge – Título original Change and Habit – The Challenge of Our Time, 1966. Oxford University Press) Rio de Janeiro: Zahar Editores, 1968. Unesco. «América latina y el Caribe». Acceso el  10 de octubre de 2020. https://whc.unesco.org/es/lac/ Xavier, Jorge Barreto. «Cultura para todos». Publico, 26 de mayo de 2020. Acceso el 26 de octubre de 2020. https://www.publico.pt/2020/05/26/culturaipsilon/opiniao/cultura-1917983 [1] Las “fuerzas profundas”, según P. Renouvin e J. B. Duroselle, son las condiciones y factores que llevan al estadista a tomar decisiones en las relaciones internacionales. En la visión de autores como Fernand Braudel, lo que estaríamos viviendo hoy sería  un cambio histórico. [2] Actualmente América Latina ocupa el quinto  lugar como destino para las exportaciones europeas, y Europa ocupa el tercer

PERSONAJES DE LA CANCILLERÍA VENEZOLANA Y SUS ANECDOTAS

1.- Los Congresos Panamericanos de Carreteras. En el año 1967, Caracas fue la sede de una conferencia internacional auspiciada por la Organización de Estados Americanos (OEA), cuyo objetivo y finalidad era uniformizar las señales de tránsito en las carreteras y ciudades de toda América. Para esa época, cada país tenía su propia señalización vial, se trataba entonces de adoptar mediante un convenio internacional un código de conducta común. A estas reuniones internacionales se les llamaba Congreso Panamericano de Carreteras. Ahora bien, para activar las unidades operativas de esta conferencia fuimos destacados en el Hotel Tamanaco –el único lugar de Caracas que disponía de instalaciones adecuadas para realizar este tipo de eventos- cuatro jóvenes diplomáticos de la Cancillería venezolana: Moritz Eiris Villegas, Gustavo Dubuc León, Rubén Franco Guzmán y este modesto servidor Hugo Alvarez Pifano, autor de la crónica. Para atender a nuestros gastos la Cancillería nos otorgó viáticos (muy exiguos, por cierto) con estos debíamos pagar la habitación y tres comidas diarias, menudo problema con los precios del hotel más caro de Venezuela. Por lo demás, el gobierno no pagaba bebidas alcohólicas ni cigarrillos. 2.- Presentación del personaje, protagonista de esta historia. Mientras todos tratábamos de ahorrar nuestros viáticos, Moritz le entró de lleno al restaurante francés del Tamanaco con una “Poulard de bréese” acompañada de un Saint Emilión Grand cru, de Burdeos. Como si fuera poco, los días sábados, el restaurante suizo ofrecía La Raclette de queso gruyere, la cual acompañaba Moritz con un Riesling de las suaves colinas del río Mosela, en Alemania. Esto por supuesto esfumaba todos sus viáticos antes del fin de la conferencia. Pero, el buen Dios -que a veces aprieta, pero no ahorca- para alivio de nuestros bolsillos, hizo el milagro de un descubrimiento: detrás del Tamanaco existía una arepera de comida venezolana a precios solidarios. Invitamos a Moritz para ir juntos a la arepera y esto fue lo que nos contestó: Hay dos cosas que jamás he hecho en mi vida, primero: comer de pie, parados comen los animales; segundo: mi fina sensibilidad culinaria no se compadece con la oferta gastronómica que ofrecen esos tugurios llamados areperas, yo no como en areperas. A primera vista, Moritz Eiris Villegas, daba la impresión de ser un hombre que se había tragado un paraguas, pues caminaba muy derechito y erguido, después lucía unos lentes grandes, de inmenso grosor que parecían una pecera redonda, hablaba en voz baja, remarcando las eses sibilantes. En su opinión propia, pensaba estar dotado de un brillante glamur que nadie más veía, a excepción de sí mismo. Un verdadero Narciso de la diplomacia venezolana. Para nosotros, sus compañeros de trabajo, lo percibíamos como un hombre sumamente presuntuoso y engreído. Lo apodaban Hirohito por su parecido físico con el Emperador de Japón. 3.- Las areperas venezolanas, un oasis de ingenio y alegría para ofrecer nuestra comida. La arepera detrás del Tamanaco ofrecía las arepas clásicas de jamón, queso amarillo, pollo, carne desmechada, perico y cuajada; había también algunas especialidades, camarón, calamares, bacalao y chicharronada, pero lo más simpático de esta arepera era su ambiente descontraído y lleno de contagiosa alegría: Allí no había menú, todo se escribía con tiza en una pizarra, la comanda de los clientes no se escribía en papeles, se voceaba por el mesonero, a quién llamaban con afecto “el negrito” Por ejemplo, si un cliente pedía la sopa de rabo, él dirigiéndose a la cocinera le vociferaba: María, pásame ese rabo; si otro cliente quería una lengua en salsa, él gritaba: María sácame esa lengua y si alguien quería un mondongo, al que llamaban “nervioso” él decía: Sale un nervioso calientico como María. Se cuenta que en una ocasión un cliente pidió inicialmente una sopa de rabo, pero después hizo un cambio, ordenó más bien una lengua en salsa, entonces el negrito, se paró en medio de la arepera y dijo: Cambio de comanda, María pásame la lengua por el rabo. Este ambiente nos cautivó y todos pasamos a comer en la arepera; por el lado contrario, Moritz después de cuatro días gastó todos sus viáticos y se quedó sin un centavo, entonces muy triste y compungido nos dijo: debo hacer de la necesidad una virtud, iré a comer con ustedes a la arepera. Se le veía muy decaído, por esa razón hablamos con el negrito: -Te vamos a dar una buena propina si lo tratas bien, llámalo embajador y le cambias el mantel en la mesa. El negrito respondió: -aquí no se cambia mantel, sino cada dos o tres meses. –Bueno, que más da le volteas el mantel, la idea es que él vea un buen trato. Ándale, gánate esa propina. 4.- Cómo lidiar con su Excelencia. Hirohito se presentó a la arepera rigurosamente vestido de negro, un terno de paltó, chaleco, pantalón a rallas y corbata de lacito – se encontraba como para asistir a la presentación de credenciales de un embajador extranjero- sus zapatos lucían pulidos y resplandecientes como dos luceros en la madrugada. Estaba perfumado con agua de colonia francesa: Jean Marie Farina. Un cliente único y singular, el resto de los comensales eran choferes de camiones, autobuses, carritos por puesto y motociclistas, hombres sudorosos, peludos, con franelas y bluyines. Su ingreso a la arepera presentó el mismo espectáculo que hubiera ofrecido un pingüino colocado en medio de un corral de cochinos: una escena insólita y atrabiliaria. El pequeño mesonero en seguida lo reconoció, se aproximó y le dijo: Excelencia le tengo una mesa reservada y prosiguió con el protocolo establecido, sacudió el mantel, lo volteó, puso lo de abajo para arriba y lo de arriba para abajo, igual estaba sucio por los dos lados. Entonces colocó media servilleta de papel. Morits arrugó la cara y con mirada severa le espetó: -Por favor, a mí me pone la servilleta completa. –Disculpe embajador, aquí se dispone de media servilleta por cada plato, para usted tener derecho a una servilleta completa debe ordenar dos platos, le sugiero comenzar por el plato estrella de esta su casa:

CINCO TELEGRAMAS HISTÓRICOS EN LOS ANALES DIPLOMÁTICOS DE LA CANCILLERIA DE VENEZUELA

                         Hugo Alvarez Pifano 1.- El más famoso telegrama de la cancillería venezolana: “Embajador carajeome, espero instrucciones” del cual nos hemos ocupado en diversas sedes. http://libertadpreciadotesoro.blogspot.com/2016/12/embajador-carajeome.html?m=1 2.- Un vice-cónsul maniático de la estabilidad laboral y con un excesivo empoderamiento de su cargo.  Se trata de un vice-cónsul que prestaba servicios en el Consulado General de Venezuela en Barranquilla, al parecer se encontraba muy bien allá y el cargo era de su completo agrado, entonces recibió un telegrama que le informaba que había sido trasladado al Consulado de Venezuela en Río Hacha, allí mismo en Colombia. El vice-cónsul guardó silencio: mudo como una piedra. Pasaron muchos días y el Despacho le envió otro telegrama, donde se le informaba que su reemplazo estaba listo para viajar y en consecuencia él debía trasladarse a su nuevo destino. El hombre guardó silencio: callado como una tumba en cementerio de gente pobre. En vista de que había pasado mucho tiempo y se mantenía en el más absoluto hermetismo el Canciller ordenó su destitución y se le envió el respectivo telegrama. Ahora bien, amable lector, agárrese fuerte de su silla y vea la respuesta del vice-cónsul en su telegrama de 8 simples palabras: “Si no acepto cambio, mucho menos acepto destitución”  3.- Un diplomático de buenos modales, de lenguaje fino y cortes, que expresó al encargado de la cancillería de Venezuela su rechazo a un nombramiento, utilizando un recurso inaudito. Gustavo era un funcionario modelo que se desempeñaba como Primer Secretario en la Embajada de Venezuela en Brasil, donde tenía 4 años de servicios y le correspondía su ascenso a Consejero. Un buen día llego por fin el esperado telegrama: Gustavo había sido nombrado Cónsul de Venezuela en Puerto Inírida, un remoto y apartado puerto fluvial del Río Guaviare, en el departamento de Guainía, la Amazonia colombiana, un sitio donde campeaba a sus anchas el narco tráfico, contrabando, trata de personas y como si fuera poco el Consulado de Venezuela había sido quemado en una oportunidad por la guerrilla colombiana. Un nombramiento de este género es la peor pesadilla que le puede ocurrir a un diplomático. Gustavo quedó anonadado y desbastado, comprendió que su carrera diplomática había llegado a su fin y como hombre de buenos modales, este fue el telegrama que envió, en la forma de una nota de estilo: Al señor doctor, Don Adolfo Raúl Taylhardat Sotillo Encargado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela Su despacho.                          Tengo a honra dirigirme a Vuestra Excelencia, en ocasión de avisar recibo de su cortés telegrama número 2040, de fecha 25 de septiembre de 1990, por el cual ha tenido a bien informarme de mi nombramiento como Cónsul de Venezuela en Puerto Inírida, República de Colombia. En respuesta, agradezco su comunicación y muy comedidamente, cumplo en manifestarle, que a Puerto Inírida deberá viajar más bien la madre de Vuestra Excelencia.                                      Hago propicia la oportunidad para reiterar a Vuestra Excelencia las seguridades de mi más distinguida consideración y estima. Gustavo.  4.- Un telegrama en el cual no aparecieron los acentos ortográficos y gracias a la manía de ahorrar palabras, cambió completamente su contenido.  El Embajador Antonio Casas Salvi fue durante muchos años embajador de Venezuela ante la Santa Sede, en los ambientes del Vaticano era conocido como un diplomático correcto, sus hijos y hermanos prestaban también servicios en la Cancillería. El apellido Casas oriundo del estado Trujillo es de gran prosapia entre destacadas figuras públicas de Venezuela: Antonio Casas Gonzáles fue presidente del Banco Central de Venezuela, tan solo para citar a uno de ellos. Ahora bien, el Embajador Antonio Casas Salvi muere repentinamente de un ataque al corazón y su hijo, que tiene el mismo nombre que él, manda un telegrama a sus numerosos familiares comunicando la muerte de su padre. A este punto de la narración entra en escena un personaje singular: José López Romero, criptógrafo de la Cancillería, un hombre modesto, afable, cordial, buen padre de familia, quien cubría los turnos de la noche porque se pagaban en horas extras y tenía un hijo que había nacido con una enfermedad congénita, él necesitaba ese dinero para los gastos médicos de su pequeño enfermo. El telegrama que envió el hijo del embajador fallecido fue concebido en los siguientes términos: “Hágosles saber, hoy 5 PM, murió papá. Antonio Casas” Como en los telegramas de esa época no aparecían acentos de ningún tipo y se presentaban en letras mayúsculas, el telegrama que recibió López Romero rezaba así:  “HAGOSLES SABER, HOY 5PM, MURIO PAPA. ANTONIO CASAS. No había dudas, un telegrama procedente de la máquina de la embajada de Venezuela en el Vaticano y firmado por el embajador ante la Santa Sede, anunciaba la muerte del Papa, había que proceder según los protocolos establecidos. En primer lugar, llamó al Dr. Marcos Falcón Briceño, Ministro de Relaciones Exteriores, mediante un teléfono rojo que existía para estas emergencias y le leyó el telegrama. El Canciller le preguntó: ¿Constató que el telegrama viene de la máquina situada en la embajada ante la Santa sede? –Si señor constatado y, además, aparece el nombre de Antonio Casas como la persona que lo envía. El Canciller Falcón Briceño llamó inmediatamente en horas de la noche al Presidente Rómulo Betancourt. No se sabe cómo ni por qué, la noticia sobre la muerte del Papa se diseminó por toda Caracas como un reguero de pólvora incandescente. Es entonces cuando aparece el tercer personaje de esta historia, tal vez el más importante: Monseñor Luigi Dadaglio, Nuncio Apostólico de Su Santidad ante el Gobierno de Venezuela, el diplomático más fino, culto y eficiente de la Cancillería vaticana, acreditado en Venezuela para la negociación del Concordato entre nuestro país y la Santa Sede. Se cuenta que Monseñor Dadaglio había terminado de rezar sus oraciones y se disponía a dormir, cuando al improviso comenzaron a sonar todos los teléfonos de la Nunciatura y el personal doméstico le informaba que el Presidente de la República, el Canciller y un inmenso grupo de los llamados Notables de esa época querían

Hablemos de otra cosa: ¿viste lo que está pasando en Etiopía?

Por María Alejandra Aristeguieta* Seguramente esta pregunta no tendrá una respuesta muy amplia, pues poco se ha dicho del conflicto en ese país iniciado en noviembre del 2020, y esto es hasta cierto punto normal. Etiopía no está entre las prioridades de los analistas internacionales. Ni de los venezolanos, ni de los del resto del mundo. Y es que este país del este de África, aparece y desaparece del radar internacional dependiendo de las sequías y hambrunas, o de las guerras  con sus vecinos. Para mi, Etiopía fue un punto de inflexión. Fue mi última misión como consultora en temas de  comercio internacional y desarrollo. Y también fue el lugar donde vi algo a lo que he regresado una y otra vez. Vi el futuro de Venezuela. Hablo de un viaje que sucedió en octubre del 2012, y que todavía hoy me interpela. En el camino del aeropuerto al hotel noté muchas fotos, formato gigante, del líder político. Pensando en el caudillo de mi tierra, pregunté al funcionario del programa de la francofonía de la Comisión de la Unión Africana, que me acompañaba: es el Presidente, verdad? Me respondió: el Primer Ministro, que murió. El diálogo posterior fue algo así como: –¿Y por qué el nuevo deja las fotos? –Porque el que murió designó a éste como su sucesor. –¿Y la gente votó por él, así por así? –Son del mismo partido, y el parlamento lo eligió. Apenas llegar al aeropuerto, y ya se veían agolpados a sus puertas hombres de caras delgadas hasta los huesos. Al principio inferí que esa fisionomía correspondía a la etnia del país. La gente, taciturna, sin rumbo aparente y con la mirada perdida, caminaba por calles y carreteras. También alrededor del hotel con chinches que me había sido asignado, y que estaba rodeado de ranchos, muchos de madera, tan pequeños como un quiosco.  El director de la agencia de cooperación de la ONU con quien estaba trabajando me recibió amable y sonriente. Un libanés muy joven, cuya oficina de base estaba en Ginebra, pero que pasaba buena parte de su vida en esa región del mundo. Salimos a dar una vuelta. Etiopía es cuna de una de las religiones cristianas mas antiguas del planeta, y tenía curiosidad por conocer una iglesia Copta.  Muchas se encuentran en la subida al Monte Entoto, la montaña a los pies de la cual se erigió Adís Abeba y desde donde se aprecia la ciudad, ahogada, por cierto, por una espesa nube de calima. El director me explicó que la calima es producto de la cocina a leña y la torrefacción del café cada mañana. De inmediato comprendí la imagen de las mujeres cargando unos enormes paquetes con largos y delgados troncos sobre sus espaldas. El Monte Entoto está cubierto por un bosque de eucalipto, talado sobre todo por mujeres, pues se trata de una fuente importante de esa leña con la que cocinan. De regreso, nos encontramos con una vibrante vida social en el hotel.  Sus instalaciones son espacios utilizados por la clase dirigente etíope, y hasta ahí llegó mi hipótesis étnica de las primeras impresiones. Quienes beben whisky y se dan masajes o usan el gimnasio del hotel, son etíopes más claros y más redondos. También son bastante ruidosos.   La calima de la mañana es más densa que la que vimos desde el tope de la montaña. Huele a café y pica en los ojos. Al lado del hotel levantan un edificio con andamios que recuerdan las teorías sobre la construcción de las pirámides de Egipto: un cascarón de galerías con rampas y escaleras de madera, en las alturas, sin ninguna medida de seguridad.   De camino a la sede de la Unión Africana, un moderno edificio financiado y construido por China y estrenado unos meses atrás, sorprende el caos lento y silencioso de las calles enteras de gente con hambre y sin sueños, que circula con la mirada puesta en el infinito. Entre los ranchos, aparecen un par de torres, precediendo, una frente a otra, la sede del organismo internacional: son los concesionarios de la BMW y de la Mercedes Benz. Mi misión transcurre como previsto, salvo por las picadas de chinches, fumigaciones a la habitación, y una indigestión con la que fui a parar al hospital. Al cierre de la misión, compartiendo apreciaciones con el director de la agencia, la conversación se desvió por un momento hacia algo que terminó siendo otra pieza reveladora. Regresaba contrariado de una reunión con representantes del gobierno etíope en la que los receptores de la cooperación y asistencia, de manera bastante hostil y hasta altanera, instruían a la agencia de la ONU acerca de cómo llevarían a cabo los programas, y en cuáles áreas se desarrollarían, así como las limitaciones a los funcionarios internacionales que estarían acreditados en el país. Lo que sucedió en Venezuela entre el 2012, poco después de mi viaje a Adís Abeba, y el 2013, cuando Chávez designó a su sucesor, me llevó de regreso a ese episodio de mi carrera. Lo triste, es que siempre que veo un nuevo escalón hacia el deterioro infinito al que está sometido Venezuela, me digo a mí misma: como en Etiopía. El hambre, la mirada perdida, la leña, la calima, los beneficiados del régimen, todo lo que ha venido pasando desde que llegó Maduro al poder, me hace repetir esa frase. Incluso, el proceso de negociación del Memorándum de Entendimiento para cooperación técnica firmado por Arreaza con la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, fue un calco de aquella conversación con el director. Por eso, cuando a principios del 2020 supe que Etiopía era el Estado Africano con mayor crecimiento de la región, con un aumento de su PIB en torno al 7%, me llamó la atención. Y cuando supe que su Primer Ministro fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en el 2019, quise indagar para saber si se trataba de aquél que se había apoyado en la imagen del

EL PROTOCOLO BRASILEÑO SOBRESALTADO POR SU PRESIDENTE SARNEY

Sucedió en el año de 1987, en la recepción que ofreciera el Excelentísimo Señor José Sarney Presidente de la República Federativa de Brasil en honor del Excelentísimo Señor Jaime Lusinchi Presidente de la República de Venezuela             Ocho tomas de posesión de Presidentes Electos me han llevado a estar con líderes del movimiento democrático, que se mantuvo como gobierno hasta 1998 a través de sucesivas elecciones populares; se añade un conjunto de anécdotas y comentarios protocolarios que enriquece el diario del vivir de los funcionarios del ceremonial y protocolo que alcanzamos a tener la oportunidad de vivir experiencias muy cercanas de personalidades que ocupan cargos de confianza de los jefes de estado.             Durante los mandatos de los jefes de estados venezolanos, se estila organizar actos protocolarios que van más allá de los imprevistos y de continuos desplazamientos en el ceremonial de estilo de recibimientos de visitas de Reyes; Príncipes; Presidentes Extranjeros; Vicepresidente, Cancilleres entre otros.                  Ahora bien, de lo que se trata es que la Cancillería venezolana al tener conocimiento de la invitación formal que le hiciera el Dr. Jaime Lusinchi al Excelentísimo Señor José Sarney Presidente de la República Federativa de Brasil, no se escatimo esfuerzo alguno en preparar el programa de visita oficial de tan insigne invitado.             El acto de recibimiento del Jefe del Estado brasileño en el aeropuerto de Maiquetía, estuvo presidido por el Dr. Jaime Lusinchi, se inició con los honores correspondiente a su alta investidura, donde se escucharon las gloriosas notas de los himnos de Venezuela y de Brasil interpretado por la banda de músicos militares y el paso de revista a la unidad de parada militar respectiva para estos actos.             El primer mandatario nacional, presento a los señores ministros miembros del gabinete ejecutivo dándole la más cordial bienvenida a tan insigne visitante.  En consecuencia, el Señor Presidente Sarney, presentó su comitiva oficial que le acompañaba al Jefe del estado venezolano.             Naturalmente el programa de visita oficial de tan Ilustre mandatario entre otros compromisos, tenía la Ofrenda Floral ante el Sarcófago que guarda los restos del Padre de la Patria Simón Bolívar, en el Panteón Nacional, las conversaciones entre Lusinchi y Sarney estuvieron en el marco de estrechar los vínculos de amistad entre ambos pueblos.             Otro aspecto que marcan las visitas presidenciales, son las cenas de gala y sus respectivas recepciones e intercambios de condecoraciones.  Pues en esta ocasión quiero destacar un aspecto que llamó la atención de los invitados a la recepción  que ofreciera  el Presidenrte Sarney a su colega venezolano Lusinchi,  en la residencia del Señor Embajador de Brasil en Venezuela.             Resulta que ciertos años después de la Presidencia del Dr. Jaime Lusinchi, alcance a leer justo en el diario El Nacional precisamente el domingo 13 de septiembre del año 2015, una anécdota que comentara el distinguido ensayista y crítico cinematográfico Rodolfo Izaguirre, en relación al saludo protocolar que se estila en las recepciones diplomáticas que ofrecen los embajadores representantes del cuerpo diplomático en las distintas naciones en celebrar las fiestas nacionales.             Resulta que esta recepción no era un saludo cualquiera, se trataba de una tarjeta de invitación formal del acogimiento que ofrecía el Excelentísimo Señor José Sarney en Honor del Excelentísimo Señor Jaime Lusinchi Presidente de la República de Venezuela.              Justo en el intercambio de saludos, donde se encuentra el Presidente brasileño y el Presidente venezolano, se forma como es natural, una columna de invitados que pasan gradualmente e intercambian saludos   con los jefes de estado y siguen de largo a incorporarse a la celebración.              Pues en esta ocasión, le correspondió el turno a Rodolfo Izaguirre quien escribe y titula en su artículo “El Protocolo de José Sarney” lo siguiente.  Cito: “Le estreché la mano y se me ocurrió decirle, telegráficamente, porque todo allí debe ser más que rápido, ¡veloz!: “Tengo buenos amigos en el cine brasileño”, y agregué: “¡Especialmente, Glauber Rocha!”. Sarney, visiblemente emocionado se estremeció y puso mi mano entre las suyas: “¡Era mi mejor amigo!, dijo. “¡Era de mi mismo pueblo! ¡Qué pena que Glauber se nos haya ido tan temprano!”, refiriéndose a la muerte de Glauber (1938-1981) en plena madurez de su creación cinematográfica, y Sarney, visiblemente conmovido, olvidó por momentos dónde estaba y olvidó que se encontraba en la embajada de su país, olvidó el ceremonial, el protocolo, la fila de invitados a la espera de estrecharle también la mano que ahora, estremecido, cogía la mía entre las suyas; se olvidó de Lusinchi, del propio embajador y se lanzó a recordar a Glauber. Yo me puse nervioso porque estaba quebrantando el protocolo y durante largos y eternos minutos solo estuvimos en aquel salón él, Glauber y yo.”             Al respecto y dada la importancia que tienen los saludos protocolares algunos que otros ocasionan conflictos, no obstante, el aprieto antes citado, corresponde a la naturalidad de los hechos; pues como se puede leer,  fue el mandatario brasileño que se quedó sobresaltado y creo interpretar,  que no fue nada fácil para el maestro Izaguirre.  Pues se trataba de una larga fila de invitados que esperaba cada uno su turno para saludar al distinguido visitante.             Para los eruditos y   puntuales a este tipo de recepción, no deja de llamar la atención que por lo dilatado y eternos minutos, la línea de convidados se indagaran; quién es ese impertinente que esta reteniendo la atención del mandatario brasileño, independientemente de que no fuera su intención.             Naturalmente, estas situaciones suelen suceder en el marco de anécdotas y comentarios, y donde pueden surgir  momentos inesperados; en el caso mío,  conozco muchas de ellas lo que  no podría enumerar; lo que se, es que algunas se pueden comentar;  otras me las llevaré a la tumba, para evitar que surga el incidente que pasó en la Embajada brasileña,  donde el protocolo brasileño sobresaltado por el Presidente Sarney, al intercambiar durante largos y eternos minutos,  saludos con el conocido ensayista y crítico cinematográfico Rodolfo  Izaguirre. Que así sea. Víctor Mendoza Coronado Colegio Nacional

El incidente internacional conocido con el nombre de “crisis de la corbeta Caldas”

Por qué fueron vitales, para defender la soberanía de nuestro país sobre el Golfo de Venezuela, las palabras del Capitán del patrullero de la Armada venezolana “ARV Libertad” Aquí lo explico en esta crónica. 1.- Narración de los hechos. La “Crisis de la corbeta Caldas” tuvo lugar el 9 de agosto de 1987, cuando un barco de guerra colombiano –la corbeta ARC Caldas- cruzó el paralelo de Castilletes rumbo al sur y se colocó en el Golfo de Venezuela, en el centro del área reclamada por Colombia, allí fue interceptada por el patrullero venezolano ARV Libertad y tuvo lugar el siguiente dialogo, muy revelador: Barco de guerra venezolano: -Corbeta Caldas, usted se encuentra sin autorización en aguas jurisdiccionales venezolanas, le sugiero su inmediato retiro. Barco de guerra colombiano: -Bienvenido patrullero Libertad al mar territorial colombiano, zona económica exclusiva, nosotros estamos en navegación de rutina en nuestras aguas. Barco de guerra venezolano: -No existe tal zona económica exclusiva, le repito usted está en el Golfo de Venezuela donde hemos ejercido soberanía desde antes de la independencia. Sepa usted que la Armada y la Fuerza Aérea de Venezuela haremos lo que sea necesario para defender nuestra soberanía sobre el Golfo de Venezuela, por lo tanto ¡Le ordenó desalojar estas aguas! Eran a la sazón Virgilio Barco el presidente de Colombia y su canciller Julio Londoño, los responsables de haber provocado esta grave crisis diplomática; el presidente de Venezuela era Jaime Lusinchi y su canciller Simón Alberto Consalvi. Con premura el presidente Lusinchi convocó una reunión de “alto gobierno” en Miraflores (formaba parte de ese “alto gobierno”, como Ministro de la Defensa el general Heliodoro Guerrero Gómez), El presidente ordena el estado de “alerta militar” y constituye un “teatro de operaciones” comandado por el inspector general del ejército, general José María Troconis Peraza. La conclusión de la reunión fue que la excursión del Caldas en aguas venezolanas no era un hecho fortuito, sino un plan de acción premeditado, en consecuencia Venezuela debía prepararse para una acción de mayores proporciones. Ese día el batallón Bravos de Apure fue desplazado al río Limón, así mismo fueron movilizados a posiciones estratégicas los batallones de infantería Arismendi y Girardot, igualmente el grupo de artillería Freites, el batallón de ingenieros Carlos Soublette, el batallón de apoyo José Escolástico Andrade y el grupo de artillería lanza cohetes José Gregorio Monagas. Con anterioridad dos aviones caza F16, de la Fuerza Aérea de Venezuela, procedentes de la costa del estado Falcón habían volado en apoyo del patrullero Libertad. Al anochecer, el Canciller Simón Alberto Consalvi hizo entrega a Pedro Gómez Borrero, embajador de Colombia en Caracas, de una nota diplomática donde Venezuela reafirma su soberanía sobre el área marítima ocupada por el Caldas y exige la inmediata salida del barco de guerra colombiano y advierte “el gobierno venezolano ha evitado tomar las medidas que las circunstancias justifican” ¡Qué manera ejemplar de defender nuestra soberanía e integridad territorial! Eran otros tiempos, cuando el Canciller venezolano y su Cancillería estaban respaldados por un bien estructurado equipo de diplomáticos, formados en democracia, leales a su país y con vocación de servicio. Efectivamente, el Caldas salió de nuestro golfo, pero vean ustedes el dialogo final entre los capitanes de los dos barcos, al cual nos hemos referido al comienzo de esta crónica: capitán Alfredo Castañeda Giral de Venezuela y capitán Sergio García de Colombia: Capitán del Caldas: Procedo a abandonar el área, he cumplido mi misión de hacer presencia y ejercer control sobre esta área marítima colombiana. Terminado. Capitán del Libertad: usted no ha podido hacer presencia ni ha ejercido control alguno, su retirada reafirma la soberanía venezolana sobre el Golfo de Venezuela. Terminado. ¡Qué actitud más gallarda y noble de nuestra Armada! Eran tiempos, de militares con un gran sentido del deber y amor a su patria. Eran tiempos de diplomáticos formados en cuarenta años de una Cancillería estructurada con gobiernos democráticos, donde se había enseñado a servir a una patria digna. 2.- ¿Qué buscaba Colombia al provocar la crisis de la corbeta Caldas? Para responder a esta pregunta, debemos formular otra: ¿A quién pertenece el Golfo de Venezuela? Pues bien, aunque esta nueva pregunta parezca necia – pues si se llama Golfo de Venezuela, debe pertenecer a Venezuela, a pesar de que recientemente los colombianos lo llaman “Golfo de Coquivacoa”- es necesario mostrar cuales son los títulos que exhibe Venezuela para proclamar su soberanía plena sobre el golfo, para después explicar cuáles son los argumentos de Colombia para reclamar un condominio sobre el Golfo de Venezuela. Esto es lo que trataremos de hacer a continuación. 2, a.- Naturaleza del Golfo de Venezuela El Golfo de Venezuela es el más importante “Cuerpo de Aguas” de nuestra nación, una área crítica y estratégica, de importancia militar y política, pero más allá de toda consideración, es un espacio geográfico de un gran valor económico, por ser la ruta de nuestro comercio internacional y la entrada a Maracaibo, uno de nuestros puertos vitales, así mismo, los recursos pesqueros del golfo son extraordinariamente abundantes. Se ha probado también, que el subsuelo está lleno de yacimientos petrolíferos de valor considerables. Como dicen los cultores de la geopolítica, quien domine el Golfo de Venezuela, domina a Venezuela y quién se mete en él, clava una espina en el corazón de la nación venezolana. Venezuela tiene títulos, contundentes y nada discutibles, para conservar y mantener la propiedad exclusiva sobre la totalidad de las aguas del golfo, como lo ha hecho históricamente. En este artículo vamos a explicar en qué consisten estos títulos, pero antes permítaseme decir, que la ofrenda más gloriosa que la sabiduría humana, amén de la providencia divina le concedió a Venezuela, en su entrada a la historia universal, fue el mapa de Juan de la Cosa, hecho en el año de 1500: en esta carta geográfica, el primer bosquejo del nuevo mundo, en medio de su golfo, aparece por primera vez “orbi et orbis” el nombre de Venezuela, muchos siglos antes de que alguien escuchara el nombre