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Artículos y colaboraciones.

Los puntos de vista y opiniones expresados en los artículos corresponden a los autores y no reflejan necesariamente la política oficial CODEIV.

Elecciones en Bolivia ¿Regreso al pasado o la búsqueda de un futuro diferente?

Las elecciones en Bolivia, la oportunidad para salvar su Democracia, luego de un fraude electoral, la renuncia de Evo Morales y un gobierno de Transición Las elecciones en Bolivia se celebrarán el próximo 18 de Octubre. En este proceso se escogerán los representantes a la Asamblea y el nuevo Presidente de la República. Es uno de los procesos electorales más importantes en la historia democrática de Bolivia. Es una oportunidad para fortalecer su Democracia y poner fin al Gobierno de transición iniciado en noviembre del 2019. Dicho Gobierno de transición se estableció posteriormente a la renuncia de Evo Morales a la Presidencia. Vale recordar que, luego de la supuesta victoria de Evo Morales para ejercer un cuarto período presidencial en octubre de 2019, se dieron fuertes protestas populares en contra de lo que se consideró un fraude electoral. Esas protestas se centraron en La Paz y fueron tan contundentes que lo obligaron a presentar su renuncia. Tras su dimisión, Jeanine Añez asumió de forma interina la presidencia de Bolivia. Iniciando así un gobierno de transición que buscaba garantizar la estabilidad política de ese país. Las elecciones en Bolivia han sido suspendidas en dos oportunidades por la pandemia del COVID-19. Finalmente el Tribunal Supremo Electoral estableció el 18 de octubre como fecha para elegir el nuevo Presidente. Las encuestas indican que los candidatos Luis Arce y Carlos Mesa estarían encabezando la intención de voto. Por su parte, Luis Fernández, el abogado que encabezó las protestas contra Evo Morales se encuentra en el tercer lugar. Este candidato se muestra muy optimista, pues para él la encuesta real es la que ha mostrado la calle. ¿Quiénes son los candidatos a la Presidencia en las elecciones en Bolivia? Estos son los candidatos que ocupan las tres primeras posiciones de preferencia por los electores bolivianos: Luis Arce Es el candidato por el Movimiento al Socialismo, MAS. Este es el partido al cual pertenece el ex Presidente Evo Morales. Arce es economista de profesión y ejerció como Ministro de Economía durante el gobierno de Morales. Luis Arce defiende los procesos de nacionalización. Cuestiona cualquier proceso que implique la privatización de propiedades del Estado. Su triunfo, implicaría de alguna forma el respaldo de los bolivianos a Evo Morales. Carlos Mesa Es apoyado por Comunidad Ciudadana. Su plataforma política da vida a una coalición de partidos de centro. Mesa es historiador de profesión y  fue Presidente de Bolivia en los períodos de 2003 y 2005. Fue candidato presidencial en las elecciones del año 2019 y acusó al gobierno de Evo Morales de robarle su triunfo. Su discurso se enfoca en lograr la reconciliación entre los bolivianos. Luis Fernando Camacho Es abogado, con postgrado en Derecho Financiero. Fue militante en el Movimiento Nacionalista Revolucionario. En el año 2019 asumió la Presidencia del Comité Cívico de Santa Cruz. Fernández se destacó como el líder en las movilizaciones contra Evo Morales. En consecuencia, es reconocido como la figura que hizo posible la caída de ese gobierno. Es apoyado por la alianza política Creemos. Alianza conformada por los partidos Unidad Cívica Solidaridad, Partido Demócrata Cristiano y Acción Democrática Nacionalista. ¿Qué pasará luego de las elecciones en Bolivia? Los bolivianos se debaten entre darle un espaldarazo a Evo Morales o confirmar definitivamente que su tiempo pasó. Con Arce encabezando las encuestas pareciera claro que la influencia del ex-mandatario se mantiene con mucha fuerza entre los bolivianos. Sin embargo, el sector opositor no bajó la guardia y sigue maniobrando para continuar los cambios iniciados en octubre de 2019. Buscan así, lograr  que la alternabilidad exista realmente en ese país. Lo evidente en estos momentos, es la fuerte polarización existente entre los bolivianos. Esta polarización se centra entre los que quieren que regrese el MAS al poder y los que rechazan esta posibilidad. No hay duda que la estructura del partido MAS y la influencia que aún ejerce en la población, sigue siendo muy fuerte. Esto lleva a pensar en una elección nada fácil para la oposición. Además, que la sombra de un fraude sigue siendo una preocupación para los candidatos de la oposición. No obstante, con la renuncia de la actual Presidente de la República, Jeanine Añez, a su candidatura, con la finalidad de ayudar a unir el voto de la oposición, en una opción con verdaderas posibilidad de triunfo, se abrió también la posibilidad de una alianza estratégica por parte de Mesa y Fernández para poder asegurar que el MAS no retorne al poder. Pero a sólo horas que se inicie el proceso electoral la alianza no se materializó, por lo que la opción del masista Arce sigue siendo la más fuerte.  Sin embargo, pareciera que Arce no logrará lo suficiente para imponerse en la primera vuelta y una segunda sería necesaria para definir quién será el nuevo presidente de Bolivia. En un escenario de segunda vuelta, pareciera que Mesa tendría más oportunidad puesto que se espera que el Candidato Luis Fernández se defina y termine dándole su apoyo. Lo cierto es que, en estas elecciones, los bolivianos tienen una nueva oportunidad para decidir el futuro de su país. Tienen en sus manos volver a un gobierno masista y pro Evo Morales o continuar con los cambios políticos iniciados en octubre del año 2019. En todo caso, los ciudadanos bolivianos y los países democráticos del mundo esperan que las instituciones responsables del proceso garanticen el respeto a la voluntad de los electores, que triunfe la Democracia y las Instituciones del país salgan fortalecidas. Licenciada en Estudios Internacionales – UCV y Abogada Asesora de Asuntos Legales y Jurídicos del CODEIV @yaniravel

Tres razones para seguir impulsando las investigaciones de la Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos en materia de DDHH.

Resultados de la Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos ocurridos en Venezuela en las áreas de detenciones arbitrarias, torturas y otros tratos crueles inhumanos o degradantes, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales Venezuela en la más deplorable y vergonzosa compañía. Para los internacionalistas, que conocen la historia de la política exterior de Venezuela desde su creación, y que saben que la misma hasta hace veinte años estaba basada en principios rectores y postulados apegados a los principios generales del derecho internacional como son la cooperación y solidaridad internacional, la indivisibilidad de las políticas internas y externas en favor del desarrollo de un país, la defensa de la democracia como forma de gobierno basado en la institucionalidad, las libertades fundamentales, y los derechos humanos, resulta desolador ver al país que una vez ocupó lugares privilegiados en la escena mundial, ahora subyugado a una ideología del odio y la destrucción, y al lado de los graves violadores de derechos humanos, perpetradores de genocidios y crímenes de guerra como lo son Burundi, la República Democrática del Congo, Myanmar, Siria y Sudán del Sur. Y al igual que con esos países, en el caso de Venezuela, luego de constatar a través de varios de informes hechos desde el 2017 por la Secretaría de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos y debido al creciente deterioro generalizado de los derechos humanos en Venezuela, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU decide en 2019, aprobar un instrumento más robusto para avanzar en la vigilancia y control de esos derechos. Pero, sobre todo, lo hace para abordar la urgente necesidad de establecer un mecanismo investigación y de rendición de cuentas que permita avanzar en la justicia internacional, debido a las claras y evidentes fallas del sistema judicial nacional. Según se describe en el portal de Internet de la propia oficina del Alto Comisionado, las comisiones de investigación y las misiones de determinación de los hechos “se utilizan cada vez más para responder a situaciones de graves violaciones del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos, tanto si estas son prolongadas, como si se derivan de acontecimientos súbitos, y para promover la responsabilidad por dichas violaciones y combatir la impunidad.” Varios órganos del Sistema de Naciones Unidas recurren a este tipo de mecanismos de investigación y rendición de cuentas, incluyendo, además del Consejo de DDHH, la Asamblea General y el Consejo de Seguridad.    Es así como se aprueba una Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos ocurridos en Venezuela en las áreas de detenciones arbitrarias, torturas y otros tratos crueles inhumanos o degradantes, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales desde el año 2014 con miras a asegurar la plena rendición de cuentas de los autores y la justicia para las víctimas. La Misión debe durar en principio un año y rendir un informe, el cual fue publicado hace poco más de tres semanas. La valentía de las víctimas en su búsqueda de justicia y reparación. El informe publicado y presentado en el marco del 45° período de sesiones del Consejo de DDHH, describe con crudeza y en profundidad 223 casos individuales y 2891 violacionesde derechos fundamentales de estas víctimas, de acuerdo con el derecho internacional de derechos humanos. Hablamos de personas de carne y hueso, que tuvieron la valentía de dar su testimonio a los expertos que conformaron la Misión, a pesar de la persecución, de la represión y del desamparo en el que se han encontrado muchos de ellos durante todo este tiempo.  En las 443 páginas del informe se leen hechos como palizas, asfixias con bolsas o sumergimiento en agua, descargas eléctricas, violencia verbal y física, incluyendo actos de violencia sexual a hombres y mujeres con partes del cuerpo  u objetos, a veces en presencia de otros incluyendo sus familiares, o bajo amenaza de torturas a la víctima o sus familiares, castigos que van desde el aislamiento en sitios oscuros sumamente pequeños, sin ventilación a sitios permanentemente iluminados y con aire acondicionado a muy bajas temperaturas, a suspensión de acceso a medicamentos o comida por muchos días. Todos los lugares de reclusión están llenos de ratas e insectos, casi ningún preso tiene acceso a agua o a unas mínimas condiciones de higiene. Aunado a lo anterior, el informe describe con lujo de detalles desapariciones forzadas por períodos cortos o largos, sin que los familiares sepan de los paraderos de las víctimas, en algunos casos, con información falsa para burlarse de ellos. Casi todas las personas que han sido detenidas de manera arbitraria pasan un período desaparecidas, sin acceso o contacto con sus familiares o abogados, y muchas veces en ese espacio de tiempo, son golpeados, maltratados y torturados. En cuanto a las ejecuciones extrajudiciales, se trata de operativos de limpieza o control social, parecidos a los que se leen en informes de países en conflicto armado o donde se desarrolla un genocidio. Miles de personas tanto en el interior del país como en barriadas populares de Caracas fueron ejecutadas por las FAES y el SEBIN o el DGCIM a sangre fría, y en presencia de sus familiares. En uno de los testimonios recogidos por la Misión, se describe como una señora fue desalojada de su casa, junto con las mujeres y niños de su grupo familiar, y vio como ponían de rodillas a los cuatro hombres, cubrían sus caras, y los ejecutaban entre gritos de horror e insultos. Dice que oyó alrededor de diez descargas antes de desmayarse de la impresión por lo que estaba presenciando. El horror vivido por cada víctima y sus familiares merece el respeto y consideración de todos los venezolanos. Y también la admiración, pues sin su testimonio el informe no hubiese sido posible. Un paso más cerca de las garantías de no repetición. De manera general, las Misiones Internacionales Independientes y las Comisiones de Encuesta, en tanto que mecanismos de investigación y rendición de cuentas del Sistema de NNUU, han ido evolucionando y constituyéndose en una herramienta clave en materia de justicia

Elecciones Presidenciales EEUU 2020

Venezolanos y Venezuela en dos colores. En los Estados Unidos se repite un ritual electoral que desde 1788, ocurre de manera ininterrumpida. El sistema creado en la Convención de Philadelphia en junio de 1788 introducía elementos novedosos para sus tiempos. El diseño de un sistema donde la Jefatura de Estado y la de Gobierno convergen en la misma figura, sumado a un sistema electoral de segundo grado, le otorga características muy peculiares a los ojos de quienes viven en sistemas presidenciales de primer grado o en sistemas parlamentarios. Si bien el Congreso y los Estados han aprobado enmiendas para ajustar algunos elementos de las elecciones presidenciales, las mismas se han concentrado en mecanismos relativos a la elección del presidente (12ª, 20ª, 22ª y 25ª Enmiendas) y a la ampliación del acceso al derecho al voto (15ª, 19ª, 23ª y 26ª Enmiendas). Sin embargo, el sistema electoral de 2º grado basado en colegios electorales nunca ha sido modificado en su fundamento, y en este peculiar año 2020 se repite ininterrumpidamente por 59ª ocasión. Considerando la importancia de los Estados Unidos como nación, sus elecciones suelen captar una atención casi universal. En nuestro caso particular, muchos de estos procesos han tenido un impacto tangencial en las relaciones con Venezuela. Sin embargo, estas elecciones 2020 capturan de una manera excepcional la atención de los venezolanos. No sólo por el impacto de las sanciones sobre el régimen, o el apoyo al Gobierno Interino encabezado por Juan Guaido, sino por la gran cantidad de venezolanos- americanos que participan con su voto en estas elecciones. Efectivamente, gran parte de la diásporavenezolana concentrada en Estados como Florida y Texas habiendo completado sus procesos de nacionalización, participan entusiastamente en un ritual sólidamente implantado en el ADN cultural de los venezolanos. Al igual que como ocurría en los procesos electorales de la 4ª Republica, la polarización entre Demócratas y Republicanos está presente en nuestras discusiones más cotidianas y razones no faltan. Quienes aspiran a la salida del régimen mediante opciones decisivas, incluyendo mas sanciones yposibles acciones directas, ven en la reelección de Donald Trump la oportunidad de concretar el final de la usurpación. Por otro lado, no son pocos los venezolanos, que ven en Joe Biden la posibilidad de cambiar el tono de la Presidencia en niveles más cívicos y mesurados. Hago un paréntesis en este punto para destacar que el tema Venezuela es tratado en todo un párrafo del documento de 92 paginas de la Plataforma Nacional Demócrata, un logro no menor del Caucus Demócrata de Florida. Es probable que muchos compatriotas se sorprendan por el nivel de agresividad de las criticas reciprocas entre los candidatos. Tuve la oportunidad de participar en la campaña de 1988 con ambos partidos, y ciertamente la dureza de los ataques entre los candidatos me resultaban más que sorprendentes, en comparación con los procesos electorales en Venezuela. Sin embargo, este tono agresivo exacerbado forma parte de cultura electoral de los Estados Unidos desde 1800, pasando por las elecciones de 1828 hasta las pasadas elecciones del 2016. En las elecciones de 1800 los panfletos anti-Adams le señalabande tener “un desagradable carácter hermafrodita, que no posee ni la fuerza y firmeza de un hombre, ni la gentileza y sensibilidad de una mujer”. Por otro lado, la campaña de Adams señala a Jefferson de ser “un tipo mezquino y de la baja vida, hijo de una india mestiza, engendrado por un padre mulato de Virginia”. En este sentido, mucho se comenta sobre el impacto del estilo comunicacional y otros rasgos del Presidente Trump en la extrema división planteada en estas elecciones 2020. Sin embargo, en la perspectiva histórica pareciera que este comportamiento de Trump sólo mantiene la tradición. Desde el punto de vista programático, la construcción de los Estados Unidos como Superpotencia Global estuvo sólidamente apalancada por un alto nivel de convergencia política entre los dos grandes partidos. Esta realidad fue particularmente visible durante la mayor parte del Siglo XX. Al margen de las crisis políticas sufridas por el Partido Republicano, en 1912 con Theodore Roosevelt como candidato del Partido Progresista, o la crisis del Partido Demócrata de 1968, con la candidatura de George Wallace como independiente, esta convergencia era visible en el plano doméstico con acuerdos bipartidistas en materia de Seguridad Social y Derechos Civiles. Estos acuerdos también eran claramente observables en el plano Internacional, con periodos alternativos de aislacionismo e intervencionismo global. El siglo XXI comienza con eventos que marcan el distanciamiento de estas posturas. Las elecciones disputadas en el año 2000, y en particular el ataque terrorista a las Torres Gemelas en Nueva York, marcan un punto de inflexión en el distanciamiento progresivo de ambos partidos. El surgimiento del llamado “Tea Party” en el Partido Republicano, y los “Socialist Democrats” en el Partido Demócrata, son en gran parte reflejo de esta situación Con estos antecedentes encontramos la elección Presidencial de este año 2020 con niveles de conflictividad pocas veces observables y amplificados por su prevalencia en las redes sociales. En el plano doméstico, el debate político está enmarcado en una terrible pandemia con importantes efectos en términos humanos y económicos; la reaparición del racismo como argumento de campaña; las grandes manifestaciones y disturbios civiles en importantes núcleos urbanos de la nación; todo ello bajo la sombra del juicio por Impeachment contra el Presidente Trump. La polarización del debate alcanza temas tradicionalmente consensuados. Como ejemplo, lo referente a la política migratoria, donde al margen de lo que se proyecta en los medios, en particular en torno al “muro de la frontera”, no se registran grandes diferencias entre la actual administración y su predecesor. En el plano internacional, la brecha entre los dos grandes partidos también se expandió. Las líneas de acción de la administración Trump representan un cambio radical en cuanto a las relaciones con China, tanto en el terreno comercial como en el plano geopolítico; en su interacción con las naciones del Medio Oriente, con prioridades centradas en el fortalecimiento de la Alianza con Israel y la confrontación con la República Islámica

EL STOPPEL

Hugo Alvarez Pifano LOS RIESGOS DE LLEVAR LA CONTROVERSIA CON GUYANA A LA CORTE INTERNACIONAL DE JUSTICIA DE LA HAYA ¿Qué han estado cocinando Guyana, Trinidad Tobago, Barbados y Surinam, un daño de la integridad territorial de la nación venezolana? En el ámbito de las relaciones internacionales se entiende por estoppel la pérdida del derecho a alegar la nulidad de un tratado o de un acto jurídico, cuando una de las partes se ha comportado de tal manera que ha dado su aquiescencia a la validez del tratado o del acto que se pretende anular.                                                                                                              Este principio, aplicable a toda circunstancia jurídica, es también susceptible de serlo al conocido “Laudo sobre la cuestión de límites con la Guayana Inglesa”, dictado en París el 3 de octubre de 1899 y que atribuyó a la soberanía del Reino Unido de Gran Bretaña el territorio venezolano de la Guayana Esequiba. Venezuela siempre consideró este acto nulo e írrito y desde entonces ha mantenido su indeclinable posición de que ese territorio le pertenece de derecho y en consecuencia no reconoce las concesiones que Guyana otorgue para explotar las riquezas contenidas en el mismo y menos aún, supuestas delimitaciones que Guyana realice para modificar su geografía. En concordancia también con esta tesis, todos los actos que se realizan con Guyana han llevado siempre en forma expresa la reserva de los derechos venezolanos sobre el territorio esequibo. Desde la llegada al poder del teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías y su sucesor Nicolás Maduro Moros el gobierno venezolano ha guardado un pesado silencio y ha mantenido una inacción, que se aparta totalmente de la política del Estado venezolano en lo concerniente a esta reclamación territorial, y algo más grave aún, este silencio no es coherente con la reiteración de los derechos que Venezuela ha mantenido históricamente sobre el territorio Esequibo. No hay que olvidar, que esta reclamación territorial es el fruto de un gran consenso nacional –no es la idea personal de un caudillo- que une a todos los factores del país, incluyendo por supuesto a la Fuerza Armada, más allá de ideologías políticas, razas y credos religiosos. Así mismo, es el resultado de grandes esfuerzos diplomáticos, jurídicos, económicos y políticos llevados a cabo por la República durante más de 100 años, para defender su integridad territorial. ¿En qué consiste el problema? Existen muchos casos, pero vamos a citar tan solo cuatro: Cuando Guyana delimitó áreas marinas y submarinas con Surinam, utilizando como base un punto situado en el territorio en reclamación, Venezuela ha debido hacer cuanto menos una declaración de salvaguarda de sus derechos.  En la oportunidad en que Barbados suscribió con Trinidad y Tobago el tratado de delimitación de áreas marinas, en el que se desconocen algunas previsiones del Tratado entre Venezuela y Trinidad, firmado hace unos 30 años sobre la misma materia, la República ha debido al menos invocar el principio “pacta sum servanda” en salvaguarda de sus derechos.  Hace 10 años, cuando Guyana pretendió extender el límite de su plataforma continental a 350 millas, partiendo de la línea de baja marea situada en su costa atlántica, lo cual incluye el territorio en reclamación y que incide sobre la proyección de la plataforma continental generada por el Delta del Orinoco, Venezuela no debía guardar silencio, porque es precisamente en este acto, como en los otros, donde puede tener lugar la aplicación del estoppel. Ni que decir de numerosas declaraciones verbales contrarias a esta reclamación histórica en las voces del presidente Hugo Chávez Frías y su canciller Roy Chaderton Matos. El principio de las consecuencias jurídicas de la contradicción entre la conducta y las manifestaciones anteriores que fundamentan un derecho, existe en todos los sistemas jurídicos. En el derecho francés es llamado “forclusion” en el mundo anglosajón “stoppel” y entre hispano parlantes “doctrina de los actos propios” Ha sido aplicado en dos conocidas sentencias de la Corte Internacional de Justicia: el caso del Templo de Préah Vihéar y el de la Sentencia Arbitral dictada por el rey de España. En ocasión de la Conferencia Internacional sobre el Derecho de los Tratados, reunida en Viena en 1968-69, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, se solicitó la inclusión del estoppel en el texto del artículo 45 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, en las dos variantes de esta doctrina, que se refieren en sustancia: a) declaraciones expresas o firmadas; y, b) comportamientos o declaraciones verbales. El proyecto de artículo lo preparó el jurista británico Sir Humphrey Waldock y la oposición a la forma en que éste fue presentado para su aprobación la realizó el jefe de la delegación de Venezuela, Embajador Ramón Carmona, el jurista y diplomático, de intelecto más vigoroso y profundidad en sus conocimientos, que ha tenido alguna vez la Cancillería venezolana. Ramón Carmona oriundo de Carora, estado Lara, de la familia Carmona del diario “El Impulso” de Barquisimeto, fue el diplomático venezolano que tuvo a su cargo el estudio y la preparación de todo el material concerniente a las grandes convenciones codificatorias del derecho internacional, llevadas a cabo bajo los auspicios de las Naciones Unidas en los años 50 y 60. Me tocó el privilegio de ser su asistente durante varios años cuando rondaba los 25 años edad y había ingresado al servicio interno con el rango de tercer secretario, siempre lo he considerado como mi maestro, lo acompañé a una buena parte de estas conferencias y a las reuniones de las Naciones Unidas en Nueva York y Ginebra. Si alguna vez ha existido una época de oro para la diplomacia venezolana fue la era de Ramón Carmona en los grandes foros internacionales. Al evocar su memoria, como reverso de la medalla de una edad dorada de la Cancillería venezolana, recuerdo la frase de un filósofo alemán August Strindberg: “cuando un mono se mira en un espejo, nadie puede pretender que aparezca reflejada en su cristal la figura de un apóstol, el comportamiento humano es un espejo en el que cada uno muestra su imagen”. Este es precisamente

JOAQUIN CRESPO, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

Encargo varias Vajillas de loza y de porcelana para su mesa, que nunca uso.          Hablar de la importancia de la preparación y organización de banquete de gala, almuerzos, desayunos entre otros, el servicio del Protocolo Diplomático debe estar a la altura de una organización, coordinación supervisión y ejecución de los desplazamientos de los asistentes del Protocolo y sobre todo del personal de logísticas de las agencias de festejos que se involucran por lo general en esto tipo de evento.  Nada puede fallar. Cuestión de Estado si se tiene en cuenta que la de Palacio es la única cena de gala que se organiza en honor de un mandatario extranjero. Miraflores, sede de la Presidencia de la Republica, Casa Amarilla o Residencia Presidencial La Casona, son escenarios donde se ofrecen los Banquetes de Estado, con la tarjeta de invitación de formalidad correspondiente a la investidura protocolaria.              Ahora bien, Los Presidentes de turno en nuestra querida Venezuela, siempre han recibido en visita oficial a Jefes de Estados Extranjeros, Príncipes y Reyes.  La Cancillería venezolana es la responsable de organizar el programa oficial de visita donde se incluye bien sea un almuerzo o cena honor del ilustre visitante.  La lectura forma parte de la formación de un pueblo.  Hay que recordar que en el mundo no hay gente ineducada, la gente está educada sólo que hay mucha gente que está mal educada.     El comentario de hoy, nos lleva recordar, a un personaje JOAQUIN CRESPO, que ocupó la Presidencia de la República en dos ocasiones: 1884-1886, prestando el Juramento de Ley el 27 de abril de 1886.  El otro Período lo llegó a cumplir 1894-1898; juramentándose el 14 de marzo de 1894.  Natural de la Población de San Francisco de Cara del Estado Aragua, su nacimiento se produce el 22 de agosto de 1841 y muere en La Mata de la Carmelera en el estado Cojedes, cuya capital es San Carlos de Austria, ultimado por un francotirador justo el 16 de abril de 1898.  Sus restos reposan en el Cementerio General del Sur.               Sin embargo, hoy queremos destacar solamente la importancia que tienen las Vajillas que se mandan hacer los Jefes de Estado, en el caso del General Crespo, quien fuera varias veces Presidente de Venezuela y devoto del General Antonio Guzmán Blanco, cuyos gustos emuló, mandando hacer varias vajillas de loza y porcelana para su mesa.  En consecuencia, dos de ellas tienen relevancia una, aparte del monograma “JC”, lleva una cinta donde se lee “Maracay” y perteneció a unas de sus Haciendas, y la otra, que además del citado monograma lleva la mención “Miraflores”, estaba destinada al Palacio de Gobierno que, por cierto, pensaba inaugurar pero que nunca uso, pues antes murió en la Batalla antes mencionada.             Pero lo cierto es que, es así como hoy traemos este comentario sobre un hombre:   Caudillo militar y político; que condujo la Revolución Legalista en 1892 y alcanzo a ejercer la Presidencia de la Republica en dos oportunidades, mandándose hacer varias Vajillas de loza y de porcelana de fabricación italiana de Richard Ginori, fundada en la ciudad de Florencia en 1735 para su mesa, que nunca usó Que así sea. Víctor Mendoza Coronado Colegio Nacional de Periodista N° 23782. Director de Publicaciones de la Organización Internacional de Ceremonial y ProtocoloOICP, Madrid, España. Presidente del Centro de Coordinación de Ceremonial y ProtocoloCECOCEPRO-VENEZUELA vmendozacoronado@yahoo.com @mendozav018

Cumpleaños de olvido

Ben Ali, gobernó en Túnez hasta el surgimiento de la “Primavera árabe” Luis Daniel Álvarez V. Septiembre es un mes que da de que hablar dentro de la realidad tunecina, pues es el período en el que nació y falleció un funesto personaje que dejó una estela de terror en la historia nacional. El 3 de septiembre de 1936 nació Zine El Abidine Ben Ali, presidente que vendiendo una imagen de estadista se aprovechó de su cargo, instaurando una dictadura criminal hasta que masivas protestas lo llevaron al exilio a Arabia Saudita, viviendo en ese lugar hasta su muerte el 19 de septiembre de 2019. Ben Ali pasó a la historia a finales de su mandato por haber sido el mandatario al que le estalló el primer caso de la denominada Primavera Árabe con unas protestas ante el hastío que dejaba la falta de oportunidades en un país en el que las enormes carencias sociales contrastaban con el lujo y derroche de la élite dominante.   El retrato del primer mandatario formaba parte del paisaje recurrente al estar colocado en edificios, dependencias y avisos. La opulencia gubernamental quería vender la imagen de un líder al que le importaban los problemas sociales y estaba pendiente de todo. Como todos los tiranos de su tipo, su comportamiento se matizaba con el discurso de que sólo él podía garantizar el orden. Se acostumbró a anotarse controversiales éxitos electorales con votaciones exageradamente elevadas. Su continuidad lo llevaba a competir con otros dictadores que convirtieron a sus países en posesiones exclusivas que administraban a placer. Sin embargo, su idilio comenzó a desmoronarse cuando un joven ingeniero de la provincia, desempleado y dolido por la destrucción por parte de la policía de su precario puesto de frutas, se prendió fuego, convirtiéndose en una mecha que encendió el polvorín de una región marcada por la inequidad y la falta de libertad. Ben Ali huyó cobardemente, llevándose desde enormes cantidades de oro hasta enseres de las residencias oficiales. Él y su entorno más cercano se trasladaron a Arabia Saudita para resguardarse y terminar a la larga escuchando como al repudio de su pueblo se unía una sentencia en ausencia por uno de los muchos desmanes cometidos. En el día de su cumpleaños será recordado por lo perverso que puede ser un hombre al que la avidez por el poder corrompe. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV luis.daniel.alvarez.v@gmail.com @luisdalvarezva

Importancia de las INSIGNIAS DEL PODER del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela

ELEGANCIA, PRESTANCIA Y PRUDENCIA Víctor Mendoza Coronado Se trata del “Collar de la Llave del Arca” y la “Banda Presidencial          Las Insignias del Poder son las que el Ciudadano Presidente de la República lleva consigo en el Ejercicio de sus funciones.  Consiste en el “COLLAR DE LA LLAVE DEL ARCA” y “BANDA PRESIDENCIAL”.  La ceremonia se lleva a efecto en el momento de la Toma de Posesión de un Presidente Electo de la República.  Una vez que el Ciudadano Presidente del Poder Legislativo Nacional le tome el “JURAMENTO DE LEY” al Presidente Entrante, el Presidente Saliente coloca al sucesor legal las INSGNIAS DEL PODER.              Conocer las características de forma, simbolismo y colores de las condecoraciones, sólo puede lograrse en libros especializados o enciclopedias actualizadas.  Por ejemplo, en Venezuela se puede leer en sus respectivas leyes y reglamentos la descripción de Joyas de El Libertador, Miranda, Trabajo y otros.  Sin embargo, el extinto historiador Coronel Tomás Pérez Tenreiro, quién fuera además Individuo de Número de la Academia de la Historia, en su obra titulada “Condecoraciones” habla de las distintas formas y características de las Joyas antes mencionadas.  “COLLAR DE LA LLAVE DEL ARCA” Hablar del “COLLAR DE LA LLAVE DEL ARCA” es muy interesante, debido a que hay muy pocas personas que no conocen de cerca este lenguaje.  La LEY SOBRE LA LLAVE DEL ARCA QUE GUARDA EL LIBRO DE ACTAS DEL CONGRESO DE 1811, de fecha 3 DE JULIO DE 1911, el Congreso de los Estados Unidos de Venezuela decretó la Ley en referencia y, en su Artículo Primero describe con precisión las características de la Insignia.              El Salón Elíptico, ubicado en el Palacio Federal Legislativo, fue escenario de unas de las ceremonias más vistosas en cuanto al protocolo de entrega de la LLAVE DEL ARCA al Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, por parte del Presidente del Congreso de la República.  El acto Solemne además del Presidente del Parlamento, contó con la presencia del Presidente de la Cámara de Diputados, el Presidente de la Corte Federal y de Casación, así como también de las Altas Personalidades Nacionales.             Llama la atención la precedencia establecida para este acto, debido a que el Presidente del Consejo de Gobierno se sentó a la derecha del Presidente de la Corte Federal y de Casación y a la izquierda de éste se ubicó el Ministro de Relaciones Interiores.              En cuanto al uso del Collar de la Llave del Arca, el Primer Mandatario Nacional lo lleva en ceremonia específica.  Tal es el caso de la Conmemoración de la Firma del Acta de 1811, justamente el 5 de Julio de cada año.   De igual manera el día de la Toma del Juramento de Ley al   Presidente Electo de la República en el Parlamento Venezolano, hoy día llamado Hemiciclo Protocolar de la actual Asamblea Nacional. “BANDA PRESIDENCIAL”              En la Gaceta Oficial N°20.978, del 15 de diciembre de 1942, se publica el Decreto mediante el cual se reglamenta la forma y dimensiones de la creación de la Banda Presidencial.  La Banda Presidencial, se compone de los colores de la Bandera Nacional y el Escudo de Armas de la República, como insignia del Poder Ejecutivo.              Se lleva sobre el hombro derecho y el pecho, viniendo a caer a la altura de la cintura en el lado izquierdo.  Un ejemplo válido para conocer de cerca sobre todo en la práctica, es el acto de la Toma de Posesión de un Presidente Electo.                El Presidente Saliente de la República llega al Palacio Federal Legislativo con la Banda Presidencial y el Collar de la Orden del Libertador.  En el Salón del Tríptico, se le cambia el Collar de la Orden del Libertador por el Collar de la Llave del Arca, Insignias que debe entregar al sucesor legal en una Sesión Solemne del Poder Legislativo Nacional.              A título informativo, me permito recordarle que el Collar de la Orden del Libertador está compuesto por diez anillos elípticos, decorados con hojas de acanto de relieve, orlando sendos monogramas de oro con las iniciales del Libertador “SB”, en letra cursiva y esmaltadas en azul y rojo, alternado a su vez sobre las cadenas equidistantes, con nueve escudos de las Armas Nacionales en oro amarillo mate y de relieve, orlados por coronas de laurel figuradas en esmaltes.              Es una Joya que le corresponde por derecho al Presidente Electo de la República, y lo usa en los actos oficiales como el Mensaje Presidencial, Conmemoración de la Muerte de “El Libertador” en el Panteón Nacional u otros que decrete el Ejecutivo Nacional.  La creación de la Banda Presidencial bajo la Presidencia del General Isaías Medina Angarita, permitió que a cada Presidente Electo se le mandara hacer su propia Banda; y en el momento de la entrega de las Insignias, la Banda es canjeada en el momento de la imposición.  Ceremonias que están en el marco de la organización, coordinación, supervisión y ejecución del Programa Oficial del Juramento de Ley y Toma de Posesión de un Presidente Electo de la República Bolivariana de Venezuela y la importancia de la INSIGNIAS DEL PODER de un Jefe de Estado. Colegio Nacional de Periodista N° 23782. Director de Publicaciones de la Organización Internacional de Ceremonial y ProtocoloOICP, Madrid, España. Presidente del Centro de Coordinación de Ceremonial y ProtocoloCECOCEPRO-VENEZUELA vmendozacoronado@yahoo.com @mendozav018

El Protocolo Deportivo

MARIA ENRIQUETA ALVAREZ GOMEZ Si hay algo que me apasiona es hablar sobre protocolo. Mucha gente piensa que el protocolo es dejar de ser uno mismo, que es algo anticuado o fuera de moda; ciertamente, existe desde que el mundo es mundo, nace con el ser humano. En el Código de Hammurabi, por ejemplo, que es aproximadamente del año 1750 A.C., ya se habla de precedencia, tanto a nivel corporativo, como a nivel social. Pero, el protocolo, no es solamente para personalidades de la política o del mundo diplomático, ni solo para reyes, duques, presidentes o jefes de Estado. No, hablar de protocolo es hablar de normas, costumbres, tradiciones, cortesía, respeto, puntualidad… Vamos a encontrar muchas acepciones con su definición, pero también muchos tipos de protocolo, tales como: de Estado, social, empresarial, diplomático, en el turismo, deportivo, gastronómico… y más.   Pero hoy, vamos a referirnos al apasionante mundo del protocolo en el deporte. Vamos hablar de una fiesta. Organizada, donde los atletas son los protagonistas de la misma. En los diversos temas del protocolo siempre hay símbolos que usar, y el deporte no escapa de la misma. Hay bandera, Himno y la gran Antorcha, que es lo más representativo del deporte. ¿Pero, en qué consiste el protocolo deportivo? Aquí comenzamos con una controversia,  porque una  definición de  protocolo  deportivo ha  sido  un  tanto complejo,  ya  que  encontramos  autores  que  afirman que  el  protocolo deportivo como  tal  no  existe, sin  embargo,  observamos normativas protocolarias contempladas en la  Carta  Olímpica y  en  los reglamentos de  los  juegos  regionales,  como  podría  ser los  juegos  deportivos Panamericanos, los  juegos  deportivos Bolivarianos o  los  Centroamericano y  del  Caribe,  por  citar  algunos que  corresponde con Latinoamérica; y podemos ir a más, como son los Juegos Olímpicos. Podríamos definir protocolo deportivo como: Normativa establecida por usos y costumbres, que determinan el orden, precedencia y honores que deben tener  las  personas y  los  símbolos en  los  actos  deportivos,  así  como  la  solemnidad y  el  desarrollo ceremonial  de  dichos  actos,  donde  se  relacionan  las  personas,  en  sus  distintas  etapas. En el caso de una competencia que se promueva en el país, el orden de precedencia no es fija, pudiera ser de esta manera: Comité Olímpico Internacional Comité Olímpico Nacional Federación Deportiva Internacional Federación Deportiva Nacional Asociaciones Deportivas Regionales Ligas Distritales Deportivas Comisiones Deportivas Municipales Clubes Deportivos Atletas Es decir, la precedencia varía según el evento, lugar, objetivo, anfitrión. La mezcla de autoridades deportivas, gubernamentales, y de toda índole a nivel nacional, así como representantes del mundo privado (empresarial), es lo que el profesional del protocolo tiene que saber ubicar de forma correcta y, sobre todo con mucha sutileza, ya que obviamente, no todos pueden ser protagonistas. Al hablar de los juegos olímpicos, se debe recordar que estos   se llevan a cabo cada 4 años. Congregan aficionados de todas las naciones, en competencia igual y no se permite ninguna discriminación contra cualquier país o persona por motivo de raza, credo, sexo o afiliación política. La primera prueba documental de la celebración de los Juegos Olímpicos data del año 776 a. C. en la localidad griega Olimpia. En la época clásica, los juegos duraban cinco días, y los ganadores de las pruebas eran considerados como héroes por su propia ciudad. Todos, los que eran ciudadanos libres griegos, tenían el derecho de participar en los Juegos Olímpicos; sin embargo, las mujeres no podían competir, ni participar como espectadoras, ya que éstos eran privilegios sagrados de los hombres. En principio, el veto era por razones de pudor, ya que se pretendía impedir que las mujeres contemplasen el cuerpo desnudo de los atletas. Bajo Alejandro Magno y en tiempo de los romanos erosionó el sistema de valor y el significado de los juegos. Se suspendieron en  el  393 a.C. El resurgir olímpico se inició en 1896 cuando se llevaron a cabo los primeros Juegos Olímpicos en Atenas, Grecia, con la asistencia de 245 atletas de 13 naciones.  Así fue, como quince siglos después de la desaparición de las antiguas olimpiadas, el 4 de abril de 1896 el rey Jorge I de Grecia, declaró oficialmente inaugurados los Juegos Olímpicos de Atenas. Once días duró la competición y la prensa mundial no le dio mayor relevancia.  Desde entonces, el número de atletas, países representados y la variedad de los deportes se ha incrementado. El   gran percusor   y   fundador   de la era moderna de los Juegos Olímpicos fue Pierre de Fredi, Barón de Coubertain, quien formó el Comité Olímpico Internacional en París, 1894.   Fue   el impulsor de la reimplantación de la tradición olímpica, y además realizó numerosos aportes al ceremonial olímpico como es el traslado de la antorcha olímpica y la creación de la bandera con los cinco anillos entrelazados.  La meta del Movimiento Olímpico es contribuir a la paz, y a la construcción de un mundo mejor a través de la educación de los jóvenes con el deporte, sin discriminación de ningún tipo y con el espíritu olímpico que requiere entendimiento mutuo de amistad, solidaridad y justicia. En cuanto a sus símbolos, tenemos: La Bandera Olímpica, una tela blanca que significa paz, entrelazada por 5 aros que son los continentes y los aros tienen un color distinto (amarillo, azul, rojo verde y negro) estos colores representan las banderas de todos los países del mundo, es decir, al menos uno de los seis colores de la Bandera Olímpica está en todas las banderas de los países del mundo, y   los cinco anillos representan la unión de los cinco continentes, en paz, unidos por el deporte. En el caso de Venezuela es el amarillo, azul y rojo.  Así que debemos olvidar eso que siempre se había dicho que era la representación a un continente cada color de los aros.  No.  La Bandera Olímpica se iza en todas las Ceremonias de apertura, desde Amberes, Bélgica en 1920; aunque fue exhibida   por primera vez en 1914 en el Congreso Olímpico de Paris. Esta debe ondear desde el principio hasta el final de los Juegos Olímpicos, en un mástil erigido

La pobreza mundial y el Covid-19

Para superar las consecuencias del Covid-19, se requerirá un esfuerzo de las organizaciones internacionales FELIX G. ARELLANO – Las consecuencias sociales de la pandemia del Covid-19, particularmente en la generación de pobreza, desempleo y miseria, con especial énfasis en los países en desarrollo, son tan dramáticas, que se debería aprobar un ambicioso programa de auxilio internacional, utilizando como referencia el viejo Plan Marshall (1948-1952), que se concentró en la recuperación de Europa occidental, finalizada la Segunda Guerra Mundial. En esta oportunidad, se debería diseñar, y con urgencia, un programa novedoso, que debería contar con la participación de diversos donantes, y no solo los Estados Unidos como fue el caso del Pan Marshall. Además, debería contar con la activa participación de los organismos internacionales, en particular las Naciones Unidas, para su organización y ejecución. Las Naciones Unidas estiman que, producto de la pandemia, la pobreza extrema podría llegar a 34 millones de personas, para el Banco Mundial esa cifra podría alcanzar los 60 millones. Es evidente que la pobreza representa uno de los temas más acuciantes en el mundo globalizado, que hace más evidentes las diferencias e injusticias de unas minorías que despilfarran en frivolidades y unas mayorías que apenas logran sobrevivir y, ahora, la pandemia las castiga profundamente. El tema es tan urgente que ocupa el primer lugar en los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS). Es cierto que una gran mayoría de países, incluyendo economías desarrolladas, están enfrentando graves consecuencias sociales de la pandemia, pero estos países cuentan con el musculo financiero para enfrentar la situación. Muchos de ellos disponen de sistemas de subsidio al desempleo. El caso de la Unión Europea resulta significativo, pues además del multimillonario presupuesto comunitario para enfrentar la pandemia, estructurado mediante un Fondo de Recuperación de unos 750 mil millones, cada país está aprobando recursos adicionales en cifras impactantes. Conviene resaltar que en esta oportunidad pareciera que muchos países han aprendido la lección, y el apoyo financiero no se concentra exclusivamente en las empresas, como ha ocurrido en crisis anteriores, incrementando el desasosiego social y el radicalismo político. Es cierto que la corporación que recibe recursos de apoyo financiero debería mantener los empleos, pero no siempre ha sido el caso y, en algunas crisis financieras, la atención se ha centrado en los banqueros, menospreciando al público y sus hipotecas. Debemos aclarar que el covid-19 no es virus contra los pobres, pero las condiciones estructurales de la pobreza en el mundo entero y, en especial, en los países más vulnerables, los convierte en el sector más afectado. En la gran mayoría de los casos viven en condiciones de hacinamiento, grupos humanos extensos en un mínimo espacio, ¿cuál distanciamiento social? El agua, obviamente es un privilegio, ¿cómo lavarse las manos con frecuencia? Si en el día no hay ingresos, no hay comida, ¿cuál cuarentena?; es decir, cuarentena o hambre. En la complejidad de la crisis que enfrentan los países más vulnerables debemos sumar una diversidad de elementos, por eso se tipifica como crisis sistémica. Por ejemplo, no existen condiciones sanitarias para enfrentar la magnitud de afectados que puede genera la pandemia, por su fácil propagación y graves efectos en el organismo humano. En la mayoría de estos países no existe infraestructura sanitaria. Es realmente una fantasía pensar en las áreas de terapia intensiva o en los respiradores de última generación, la mascarilla de producción artesanal es un lujo. Esto significa que para muchos la muerte llega en casa, difícil contar con estadísticas exhaustivas y certeras en tales condiciones. Otro síndrome estructural de los más vulnerables, es la corrupción, cualquier nueva dotación de recursos en el sector sanitario se convierte en un potencial negocio, un drama que se presenta en cascada, desde las autoridades del ministerio, hasta el personal de limpieza. La dotación podría llegar y desaparece, pero muy cerca se pueden conseguir y comprar los productos a precios astronómicos. La situación resulta más trágica en los países con gobiernos autoritarios, pues la nomenclatura goza de impunidad. Abandonar a los países en desarrollo a su destino natural, bajo una perspectiva darwinista, y que sobreviva el más apto, no constituye la mejor decisión. Veamos el caso europeo, despreocuparse de los problemas sociales en África, en algunos casos utilizando el falso discurso del respeto de la soberanía o aprovechar los gobiernos autoritarios, ha estimulado migraciones que presionan permanentemente sus países y es un tema de discordia a nivel comunitario. Si la pandemia incrementa la pobreza, como está ocurriendo, la ecuación implica que se incrementaran las migraciones, sin importar los muros, de múltiples formas llegaran. En este complejo problema todos tienen una cuota de responsabilidad. El incremento de la pobreza supone una bomba de tiempo en múltiples sentidos, es migración segura, pero también estimula delincuencia y violencia. Algunos países en desarrollo han tratado de estructurar políticas que estimulen la estabilidad económica, la apertura del mercado, la atracción de inversiones; pero, no contaban con las devastadoras consecuencias de la pandemia. Dejarlos solos que enfrenten sus propias consecuencias, es la garantía de una mayor inestabilidad a escala mundial. En tal sentido, urge que los gobiernos democráticos coordinen, con el apoyo de múltiples instituciones, un ambicioso programa de auxilio financiero y de transformación económica, bien controlado y administrado; algo así como un nuevo Plan Marshall para enfrentar la pobreza mundial que se multiplica con la pandemia del coronavirus. Internacionalista UCV, Ex Director y Profesor Titular de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV

El personal diplomático y el Estado

JUAN FRANCISCO CONTRERAS ARRIECHE – La profesionalización del Servicio Exterior, desde siempre ha sido una preocupación del Colegio de Internacionalistas de Venezuela (CODEIV), recientemente el tema ha sido abordado por dos expresidentes del Colegio como son Freddy Álvarez Yanes y Alonso Pérez Marchelli quienes han hecho acertados señalamientos sobre la importancia de la necesaria profesionalización del Servicio Exterior venezolano. Los miembros del personal Diplomático de un país, son funcionarios de Estado, por lo tanto, el ingreso al Servicio Exterior no debe partir del establecimiento de cuotas, parcialidades políticas o nepotismo, ya que, en el ejercicio de sus funciones, deben velar y responder por los intereses de la nación y no a los de un partido o una ideología política. Estos funcionarios no se pueden improvisar, debido a que representan la cara más visible del país en el exterior. La formación debe responder a un proceso integral, que abarcan entre otras materias las teorías de las relaciones internacionales, el derecho internacional (público y privado), la geografía, la historia, economía, la negociación, protocolo y ceremonial y por supuesto los idiomas.  Por esta razón, le corresponde al Estado, invertir importantes recursos y tiempo en la preparación de este personal. En Venezuela se han formado cerca de cuatro mil (4.000) profesionales, egresados de las Escuelas de Estudios Internacionales de la UCV y recientemente en la USM que aspiran a desarrollar la vocación en la profesión que escogieron. La eliminación de la carrera diplomática un gran retroceso Se ha producido un gran daño al país, al eliminar la carrera diplomática, en las últimas dos décadas  Venezuela  camina en sentido contrario al resto de los países que pugnan por tener mejores profesionales cada vez más preparados y competitivos, los cuales ingresan por concurso al rango inferior de la carrera, que es tercer secretario de allí van ascendiendo, formándose y madurando en los distintos rangos hasta después de muchos años en el Servicio, logran por méritos propios cumplir los requisitos, obtener el conocimiento y la experiencia para desempeñar el rango de embajador. Si bien es cierto, el artículo 236, de la Constitución vigente, le otorga al presidente de la Republica, la atribución de dirigir las relaciones exteriores, pero esto no significa que cada presidente cuando asume el poder, debe remover y posteriormente, a todos los funcionarios del Servicio Exterior, como pretende la última e ilegal Ley de Servicio Exterior que se aprobó en la Asamblea Nacional, el año 2013, donde todos los cargos pasan a ser de libre nombramiento y remoción. Esta lamentable practica solo ha servido para colocar fichas políticas, familiares y funcionarios públicos fracasados, que solo responden a una parcialidad política. La profesionalización y la meritocracia Los internacionalistas, junto a otros profesionales afines, aspiramos devolver el brillo que el Servicio Exterior venezolano tuviera durante los años de la democracia y que concluyo el 30 de mayo del año 1999, cuando, Chávez despidió del Ministerio de Relaciones Exteriores. a la mayoría de   embajadores y cónsules, muchos de ellos funcionarios de carrera que habían alcanzado rangos superiores en base a méritos académicos y profesionales, de igual forma se persiguió, se acosó y en muchos casos se le quitaron las funciones a una gran cantidad de personal diplomático, a los cuales, legalmente, no podían despedir, de todos los rangos que se vieron en la necesidad de renunciar o acogerse a las “jubilaciones graciosas”. Esto ha representado un inmenso daño a la República, dilapidando la experiencia y conocimientos acumulados por décadas de estos funcionarios. Estas acciones continuadas, solo fueron superadas tiempo después por el despido de los veintitrés mil (23.000) gerentes y personal técnico de la industria petrolera nacional ocurrida en el año 2.003. Como resultado de estos dos casos, que no han sido los únicos, hoy en día, ya son palpables las trágicas consecuencias, que estas decisiones, han traído para nuestro país. Desde el año 2005, no se realizan concursos para el ingreso de funcionarios a la Cancillería, por esta razón exhortamos que en el momento que comience la transición política, se designe Ad-hoc, una Junta de Evaluación para el ingreso y la reestructuración de la Cancillería, que inicie el proceso de profesionalización del personal, para que se  pueda marchar en paralelo con la  elaboración y aprobación de una nueva Ley de Personal del Servicio Exterior, que contemple  la carrera diplomática basada en la meritocracia,  como la promulgada en 1962 y que de forma sustancial la mejore, atendiendo los nuevos tiempos y circunstancias, pero siempre dirigida a promover la profesionalización y excelencia de nuestro Cuerpo Diplomático y Consular.  Internacionalista UCV / Magister en Seguridad y Defensa/ Presidente del CODEIV @jfca