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Artículos y colaboraciones.

Los puntos de vista y opiniones expresados en los artículos corresponden a los autores y no reflejan necesariamente la política oficial CODEIV.

Venezuela y Colombia: potenciales escenarios

Por Félix Gerardo Arellano Porras El inventarios de casos sensibles para la nueva administración del Presidente Gustavo Petro en Colombia, que inicia el próximo 07 de agosto, debe ser muy larga y, entre ellos, las relaciones con Venezuela se presentan de alta intensidad, por la diversidad y complejidad de factores interconectados que están en juego y sus repercusiones, tanto en el plano interno como internacional; en ese contexto, en términos de prospectiva, nos plantearnos algunos escenarios, pero su factibilidad depende, en gran medida, de la actitud que asuma el Presidente y, sobre ese detalle, reina la incertidumbre. El Presidente electo debe conocer a fondo los aspectos más delicados en la relación bilateral. Seguramente tiene información de buenas fuentes, entre otros, sobre la presunta presencia en nuestra frontera, -extensa, porosa y activa- de grupos irregulares, las FARC disidentes, el ELN, el narcotráfico, el lavado de capitales, las redes transnacionales de los negocios ilícitos, el contrabando y las vinculaciones de algunos de esos temas con el poder. Nos enfrentamos con una frontera cargada de problemas sociales, entre otros, la magnitud de migrantes venezolanos, en su mayoría vulnerables, que se suman a las dificultades internas del país y, además, está generando una creciente xenofobia. Hoy prevalece en la frontera: pobreza, exclusión y un alto índice de delincuencia. Un territorio de oportunidades perdidas, por el irracional enfrentamiento entre los dos gobiernos que, por razones ideológicas o personalistas, han destruido un espacio que en los años noventa, inicio un proceso que, con limitaciones, avanzaba en prosperidad y creatividad. Un espacio que ofrecía opciones de progreso en particular para la pequeña y mediana industria, en especial, en la zona del Táchira y el Norte de Santander. El nuevo gobierno colombiano se plantea el desafío de reiniciar las relaciones, pero es necesario limitar las expectativas, no se puede devolver el pasado, la realidad venezolana en este momento es profundamente diferente. De la Venezuela saudita, con la chequera del despilfarro, ha quedado un país en crisis humanitaria compleja, con burbujas de ostentación y una profunda desigualdad. Los radicales a ambos lados de la frontera, enceguecidos por las ideologías, que paralizan la capacidad de reflexionar, seguramente esperan un escenario de apertura inmediata y solidaridades mecánicas, retomar el libreto de la lucha contra el sistema. La irracional narrativa de destruir la riqueza, que solo genera mayor pobreza, pero facilita el control social. Desde la visión radical, las relaciones se deben reiniciar inmediatamente, privilegiando los temas políticos e ideológicos, para avanzar en el eje antisistema a escala regional. Ya deben circular proyectos cagados de fantasía revolucionaria, sin factibilidad ni sustentabilidad. En este contexto, un objetivo fundamental es la recomposición de las vinculaciones geopolíticas para enfrentar el imperio. Un escenario de esta naturaleza solo es posible en un marco de autoritarismo, con el control de los medios de comunicación, las instituciones y las visiones disidentes El escenario radical se presenta destructivo e insensato; empero, existe la preocupación que el Presidente electo, en su larga trayectoria política, ha promovido esas narrativas y seguramente muchos de sus fanáticos aspiran una gestión de gobierno radical, donde se privilegien las expropiaciones y la exclusión de los críticos, que seguramente serán calificados de “traidores a la patria”. Una dinámica harto conocida y la historia ha demostrado que no resuelve nada, solo genera pobreza; pero estimulan las hormonas y las pasiones. Ahora bien, debemos reconocer que, desde la segunda vuelta de la campaña electoral colombiana y, en particular, luego de los resultados de la elección, el Presidente electo ha asumido una actitud de prudencia necesaria y conveniente; seguramente, algunos de sus asesores le deben alertar, que el giro a la prudencia no ha resultado muy favorable, en términos de apoyo popular, al Presidente Gabriel Boric en Chile. Desde la perspectiva del Presidente Petro ecuánime y dialogante, que para construir gobernabilidad eficiente está creando puentes con las diversas fuerzas políticas del país; que está conformando, con minucioso cuidado, un equipo de gobierno con expertos, atento de la inclusión y la diversidad; es de esperar que las relaciones con Venezuela se manejen con creatividad, flexibilidad y meticulosa prudencia. En un escenario de cordura, es de esperar que se asuma la propuesta de reiniciar progresivamente las relaciones diplomáticas y la reapertura de la frontera y, en lo inmediato, el establecimiento de las relaciones consulares, fundamentales para los más vulnerables y para todos en general. Pero como se indicó anteriormente, existen muchos problemas en la agenda bilateral, varios de ellos cargados de opacidad, que exigen la atención del nuevo gobierno: El inicio de las relaciones diplomáticas y políticas, requiere de una adecuada atención del conjunto de variable que conforman el conjunto. Por una parte, no debería conllevar una alteración abrupta de otras relaciones ya existentes y de particular importancia para Colombia. En este contexto, la reciente reunión del Presidente electo y parte de su equipo, con una delegación de alto nivel del gobierno de los Estados Unidos, encabezada por Jon Finer, asesor de seguridad nacional; contribuye a despejar temores y evidencia el nivel de madurez y equilibrio que se espera del nuevo gobierno en su política exterior. La dinámica de la geopolítica internacional, con sus narrativas que destruyen oportunidades, se ha insertado en las relaciones bilaterales, incrementando las diferencias y las aprensiones; en consecuencia, deslastrar la paralizante diatriba geopolítica en las relaciones bilaterales e incluso de la región, por lo ingenuo que parezca, representaría una autentica transformación, que podría abrir espacios para emprender diversidad de proyectos beneficiosos para ambas partes. El comercio y las inversiones son temas interesantes en las relaciones bilaterales, con positivas experiencias en el pasado, que requieren de una pronta y exhaustiva atención; empero, no se deben sobredimensionar las expectativas, Venezuela se ha empobrecido, su poder de compra ha menguado significativamente y, además, existen diversos obstáculos que se deberían enfrentar. En el caso específico del comercio de bienes y servicios, donde existe un legítimo interés en muchos sectores de ambos países, para retomar prontamente las relaciones, son varios los aspectos que requieren atención, con el objeto de lograr

La jugada de Lula

Por Luis Daniel Álvarez V. Hace cuatro años iniciaba para Brasil una época que no ha podido superar. El país estabasumido en una contienda electoral en la que los matices desaparecieron y las pugnasmarcadas irrumpieron de manera feroz. La disputa entre Jair Bolsonaro y Fernando Haddad–quien cada vez que podía recalcaba que era el candidato de Lula– suprimieron cualquieratisbo de alternativa, llevando al país a una escogencia entre blanco y negro que tiró por laborda a las otras propuestas que se presentaban. En una contienda en la que los programasse desdibujaron, dando paso al lugar común, el militar retirado y polémico político derrotóal candidato que se vendía como la continuidad de Lula. Uno de los perfiles más castigados por la antipolítica fue el de Geraldo Alckmin, a juicio dealgunos analistas, el candidato más preparado en esas elecciones. Su experiencia lo hallevado a tener responsabilidades legislativas y ejecutivas, además de contar en esemomento con el respaldo de estructuras relevantes como el Partido de la Social DemocraciaBrasileña (PSDB) y Demócratas, entre otras agrupaciones. Sin embargo, lo que sin lugar adudas hubiese podido resultar ventajoso, se convirtió en una visión negativa en la que alaspirante se le asociaba con una postura tradicional y de una era política que, a juicio debuena parte del electorado, debía ser superada. El candidato no alcanzó ni el 5% en laprimera vuelta, quedando relegado al cuarto lugar. Desde aquel momento, mucha agua ha corrido por la política brasileña, sin que el país logresuperar la dicotomía en la que quedó inmerso en 2018, con la diferencia de que quienenfrentará a Bolsonaro, quien busca la reelección, no será alguien que promueva la visiónde Lula, sino que el mismo expresidente y líder del Partido de los Trabajadores será elabanderado de su organización. Lo funesto del escenario es que no hay matices ni colores.Todo queda circunscrito, nuevamente, a un ejercicio del sufragio en el que se haga lonecesario, no para que gane el propio aspirante, sino para que el otro pierda. En medio de toda la dureza que se asoma, de ataques destemplados, de dudasinstitucionales y de una violencia que emerge con peligrosidad, Lula ha dado un pasointeresante que podría llevarlo a la victoria. En una habilidosa maniobra ha optado pordesignar como su compañero de fórmula a Geraldo Alckmin, quien hace un tiempoabandonó su partido, el PSDB, afiliándose al Partido Socialista Brasileño. Con estadecisión el exmandatario envía un mensaje de moderación, de necesidad de entendimientoy de enfrentamiento conjunto contra Bolsonaro y su visión, tarea en la que eventualmentefiguras emblemáticas como el expresidente Cardoso o sectores aledaños a Ciro Gomes,parecieran coincidir, al menos en una segunda vuelta donde prefieren que pierda el actualjefe de Estado. Alckmin aportará tranquilidad y sosiego a un Lula que, pese a las marcadas polémicas yseñalamientos, regresa con experiencia y que se nutre del desastre de los últimos cuatroaños. Tan acertada será la escogencia del compañero de fórmula, que sectores radicales delPartido de los Trabajadores han criticado a su líder, recordando a Temer y su acción contraDilma Rousseff. Pero la decisión resulta mucho más favorable y le trae al abanderado delPartido de los Trabajadores más beneficios que costos. La moderación de Alckmin no solopuede agilizar el retorno de Lula al poder, sino ser un factor que se convierta en llamadosde alerta a tentaciones arbitrarias y a guiños a experiencias traumáticas en la región. El granreto del candidato a vicepresidente, una vez llegue, será hacerse oír. Conociendo a Alckminy viendo su perfil, lo logrará y conociendo a Lula y viendo su evidente habilidad política, loescuchará. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com@luisdalvarezva

Mandela, más vigente que nunca

Por Abraham Clavero Toro El 10 de noviembre de 2009 la Asamblea General de Naciones Unidas (A/RES/64/13) proclamó el 18 de julio día Internacional de Nelson Mandela“reconociendo la larga trayectoria como líder y promotor de la lucha por la liberación y la unidad de África, y su excepcional contribución a la creación deuna Sudáfrica no racial, no sexista y democrática.” En diciembre del 2015 se decidió ampliar el alcance de esta decisión aprobando la Resolución A/RES/70/175 constituyéndose en unas nuevasnormativas que se conocen como “Reglas Nelson Mandela a objeto de promover condiciones de encarcelamiento dignas, sensibilizar acerca delhecho de que los reclusos son parte integrante de la sociedad y valorar la labor del personal penitenciario como servicio social de particularimportancia”. Según las palabras del Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres el pasado 18 de julio “hoy el mundo rinde homenaje a un gigante denuestro tiempo; un líder con una valentía sin parangón y que alcanzó imponentes logros; y un hombre de sobria dignidad y profunda humanidad.Nelson Mandela trabajó para superar las divisiones de las comunidades y fue un mentor de generaciones. Sigue siendo un ejemplo de moralidad y unareferencia para todos nosotros. Madiba recorrió el camino hacia la libertad y la dignidad con férrea determinación, y con compasión y amor.Demostró que todos y cada uno de nosotros tenemos la capacidad -y la responsabilidad- de construir un futuro mejor para todos. Nuestro mundo de hoy se ve empañado por la guerra; abrumado por las emergencias; gravemente afectado por el racismo, la discriminación, lapobreza y las desigualdades; y amenazado por el desastre climático. Busquemos la esperanza en el ejemplo de Nelson Mandela y en la inspiraciónde su visión. Hoy y todos los días, honremos el legado de Nelson Mandela por medio de la acción. Pronunciándonos claramente contra el odio ydefendiendo los derechos humanos. Aceptando nuestra humanidad común, rica en diversidad, con la misma dignidad, unida en solidaridad. Y, juntos, hagamos de nuestro mundo unlugar más justo, compasivo, próspero y sostenible para todos”. Varios años han pasado desde el estreno de la película “Invictus” dirigida porClint Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon que sirvió para dar a conocer diversas facetas de la figura de Mandela,prevaleciendo su actitud conciliatoria y de unidad. Luego de tantos años injustamente en cárcel puso en práctica un proceso de reconciliación en lasociedad sudafricana, que evitó una guerra fratricida que hubiese causado pérdidas irreversibles no solo de carácter económicas sino también humanas.Su iniciativa de ponerse la gorra del equipo nacional de rugby, conocidos como los Springboks símbolo de la supremacía blanca y de los sectores másretrógrados en la sociedad sudafricana, fue un acontecimiento sin parangón junto con la escogencia del anterior presidente Frederick de Klerk para laselecciones de 1994 que sirvió para crear la primera democracia multirracial en el país africano. Recuerdo que para ese momento escribí un artículo mediante el cual comparaba la posición altruista de Mandela que a pesar de haber pasado 27años por defender principios establecidos en la Carta de los Derechos Humanos, puso en práctica procedimientos destinados a desmontar laestructura social y política heredada del apartheid a través del combate del racismo institucionalizado, la pobreza, la desigualdad social y la promociónde la reconciliación social. En el reverso de la moneda, señalaba en ese artículo, estaba otro personaje que habiendo intentado un golpe de estado y haber pasado un tiempoinsignificante en prisión, al recuperar su libertad salió con una actitud muy diferente, prevaleciendo la de desmontar todo un sistema que había servidopara llevar al país por un proceso de desarrollo que, a pesar de sus fallas, nos había colocado como un ejemplo a seguir en America Latina.En pleno Siglo XXI la actitud de Mandela sigue siendo reconocida por toda la comunidad internacional como ejemplo a seguir, permitió que su país sepudiera encausarse en un proceso de reconciliación de toda la sociedad sudafricana. En cambio, Venezuela es un ejemplo de lo equivocado que estaban aquellos que nos condujeron por un proceso revolucionario pero perpetrando diversas acciones incluyendo violaciones de derechos humanos,arbitrariedades y desafueros de diversas índole que hoy nos mantiene sumergidos en la típica situación de una nación fallida, con una diáspora demás de seis millones de compatriotas dispersos por toda la geografía mundial y con un régimen enquistado que sigue monopolizando los poderes públicosy haciendo caso omiso a las críticas de las que ha sido objeto por diversas instancias internacionales. Ojalá que el nuevo Fiscal de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, logre hacer que prevalezca el principio del Estatuto de Roma que estipula en elArtículo 1 que “la Corte será una institución permanente, estará facultada para ejercer su jurisdicción sobre personas respecto de los crímenes másgraves de trascendencia internacional de conformidad con el presente Estatuto y tendrá carácter complementario de las jurisdicciones penalesnacionales. La competencia y el funcionamiento de la Corte se regirán por las disposiciones del presente Estatuto”. De esta manera, el objetivo que se persigue no es imponer posiciones revanchistas, sino evitar la impunidad de aquellos que amparados por laindiferencia y la anuencia de la justicia de un Estado cómplice llevaron a cabo crímenes estipulados en esta instancia judicial internacional. Pero por encima de todos estos aspectos, se considera que lo más difícil será reconciliar a la sociedad venezolana sembrada de profundas divergencias de la que nos habíamos liberado desde el siglo XIX con la Guerra Federal, y convertido en una en la cual independientemente de los rasgos raciales, sociales y culturales no impedían que todos nos reconociéramos y nos respetáramos. Éramos un modelo frente a lo que ha vivido y siguen viviendo otras sociedades de América Latina en las cuales persisten marcadas divisiones sociales. En conclusión, no hay que olvidar lo que decía Mandela: “Lo más fácil es romper y destruir. Los héroes son los que firman la paz y construyen”. Abraham de J. Clavero Toro Egresado de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV 1972. Estudios de Posgrado en Fletcher School Law and Diplomacy, Boston, Massachusetts 1976-1978. Funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores 1981- 2007

El Sonido de los Aborígenes Venezolanos

Por Hugo Álvarez Pífano ¿Es posible escuchar en nuestros días la música que tocaban los aborígenes venezolanos en tiempos de la llegada de Cristóbal Colón a estas tierras: 1498?  Yo considero que sí es posible. Más aún, un buen número de músicos académicos venezolanos han tomado los motivos indígenas para la realización de importantes obras musicales. Si mis lectores están en consonancia con este tema, es porque intuyen que la diplomacia cultural es una poderosa herramienta de la política internacional para dar a conocer y defender los valores culturales de un país: Una nación sin cultura propia, es un gentío condenado a desaparecer. Organización de las Naciones Unidas 1971                                                                      I       LA MÚSICA DE LOS POBLADORES AUTÓCTONOS DE VENEZUELA 1.- Los aborígenes venezolanos y su musicalidad.  Entre los seres humanos ha existido siempre a escala universal la necesidad de hacer música y vivir en compañía de la música, bien sea entonando un canto, al tocar algún instrumento -aunque solo se trate de un rudimentario artefacto rítmico- mientras se realizan las faenas cotidianas, se ejecuta una danza o se lleva a cabo una ceremonia religiosa. Esto ocurre, porque tanto el habla como la musicalidad son rasgos inherentes a la condición humana (1). Debemos asumir por lo tanto que, así como existieron en Venezuela aborígenes que tallaron sobre la piedra los llamados petroglifos y estos se conservan como expresiones ideográficas de una cultura autóctona, también hubo otros que cantaban canciones, bailaban y hacían sonar algunos instrumentos. El testimonio de estas manifestaciones son los cantos, danzas e instrumentos musicales, que ellos han trasmitido de generación a generación hasta nuestros días. Los antropólogos han encontrado en los indígenas venezolanos creaciones artísticas, que comprenden cuentos, leyendas, mitos, juegos y juguetes (especialmente en los niños pemones) danzas, canciones líricas escenificadas, cantos, ritos escenificados e invocaciones mágicas. En todos está siempre presente la poesía. Dice Fray Cesáreo de Armellada y Carmela Bentivenga de Napolitano “Nadie hasta lo presente ha encontrado poesía meramente recitada, siempre la hemos encontrado cabalgando sobre ritmos o melodías, es decir hemos encontrado cantares. Cantares simplemente o en danzas profanas o religiosas; cantares de piaches con abundante escenificación. Y, finalmente, se han encontrado los investigadores con ritos escenificados” (2). 2.- ¿Por qué algunas civilizaciones viven en un estancamiento permanente?  Antes de examinar las manifestaciones musicales de los indígenas venezolanos, debemos formular una pregunta que es muy importante porque fija un punto de partida para nuestras observaciones: ¿Es posible escuchar en nuestros días la música que tocaban los aborígenes venezolanos en tiempos de la llegada de Cristóbal Colón a estas tierras?  Yo considero que sí es posible y para hacer esta afirmación tomo como elemento de juicio la tesis del filósofo estadounidense de origen español George Santayana (1863-1952), un humanista y un moralista, autor de importantes obras de estética, “The Reason in Art”, en que expone su filosofía del arte y “The Sense of Beauty”, en que da a conocer su teoría de lo bello. Santallana en su obra más importante “The Life of the Reason” (3), trata de explicar porque algunas civilizaciones han tenido un desarrollo gradual y sostenido, mientras que otras han experimentado una situación de estancamiento, se han ido quedando por decirlo así, en una especie de infancia permanente. Es evidente que la España que vino a las costas de Venezuela en 1498, traía junto con sus carabelas una serie de creencias, valores, procesos de pensamiento, instintos, deseos y un sistema de vida, muy diferentes a la manera de ser y de pensar de los españoles del presente Siglo XXI. No se trata de calificar en esta sede, si ese proceso evolutivo ha marchado de malo a bueno o de mejor a peor, pero sí de poner en evidencia que los españoles del pasado eran muy diferentes a los españoles de nuestros días; para citar un ejemplo muy simple, aquellos no fabricaban automóviles, ni se casaban un hombre con otro hombre como los españoles actuales. En todo caso, ha tenido lugar una evolución, a la que se suele llamar progreso. Por otra parte, los habitantes originarios de esta “tierra de gracia”, como la llamó el misterioso almirante, tenían también sus valores, creencias y un modo de vida, que después de 500 años no ha cambiado mucho, como lo demuestran los Yanomami, encontrados a finales del Siglo XX, sin haber llegado a la edad de los metales y sin haber tenido contacto con el “hombre blanco”. (Huelga decir que los Yanomami, para citar el mismo ejemplo, no tienen todavía fábricas de automóviles y continúan uniéndose un hombre con una mujer, como lo han hecho siempre). Ahora bien, ¿A que se debe esa diferencia en el proceso evolutivo de ambas civilizaciones? ¿Por que algunos grupos no cambian, mientras que otros experimentan grandes transformaciones?  La tesis de Santayana a que hemos hecho referencia, se suele resumir en la frase siguiente: “Todos aquellos que no pueden recordar el pasado, están condenados a repetirlo”. Esto significa que cuando la experiencia no es retenida, la infancia de los hombres se hace perpetua, tienden a no evolucionar. El alba de cada día anuncia a éstos, que las experiencias y lecciones que tuvieron ayer han sido olvidadas. En estas condiciones de olvido permanente, una persona o un grupo es incapaz de tomar decisiones acertadas para corregir los errores. Más bien ellos actúan según sus instintos y sus reflejos, que son por naturaleza repetitivos. Cada día es poco más o menos el mismo día y esto es lo que Santayana llama “repetir el pasado”. El progreso, según el filósofo citado, requiere de una cierta estabilidad y de capacidad de retentiva en los individuos y en las sociedades. Esta es la base para la evolución humana: un comportamiento educado, basado en la experiencia y la práctica de la comunicación para intercambiar creencias, valores y conocimientos, que se van adquiriendo y no se olvidan. Para los indígenas, su historia es muy corta, todo les resulta reciente. De los abuelos para atrás, no hay nada, solo el olvido. Sus registros históricos son

Domingo Electoral

Por Abraham Clavero Toro En ambos lados del Atlántico, los resultados electorales del 19-J dejaron su impronta en el devenir político de tres procesos políticos de gran significación. El factor ideológico no pasó inadvertido, viéndose favorecidas por igual la izquierda republicana, la derecha moderada y el centro. Las presidenciales en Colombia, las legislativas francesas y las autonómicas de Andalucía podrán servir para marcar un cambio de paradigma, pudiendo definir una tendencia irreversible a corto y mediano plazo. De estos sufragios, los de Colombia representaron el derrumbe del predominio de los partidos tradicionales que han gobernado prácticamente desde finales del Siglo XIX. Esta fue la razón por la cual centraron una gran expectativa, ante la posibilidad que el Socialismo del Siglo XXI finalmente se posesionara en el hermano país. La gran influencia que durante todo ese tiempo desempeñó la iglesia católica en las áreas de educación y la salud, han dejado una marca indeleble como en ningún otro país del continente. En los comicios galos, el Presidente Emmanuel Macrón (Coalición Ensemble) debió enfrentar, principalmente, a los sectores de izquierda agrupados alrededor de la figura de Jean-Luc Mélenchon (NUPES) conformada por la Francia Insumisa, socialistas, comunistas y ecologistas. A pesar de su reciente triunfo en las presidenciales, la situación se planteaba compleja vislumbrándose la perdida de la mayoría parlamentaria que disponía, lo que complicará el desempeño de su próximo gobierno.    En cuanto a las elecciones andaluzas, las mismas se convirtieron en una especie de referéndum para reafirmar el distanciamiento, de esa parte de España, con los sectores socialistas desde 2019.  Estos comicios se realizaron en el momento menos propicio para el gobierno de Pedro Sánchez, en medio de una seria crisis de gobernabilidad, de descontento y de falta de credibilidad por parte de la sociedad española en general. Al analizar de manera detallada estos tres resultados podemos decir que, en el caso colombiano, Gustavo Petro y Rodolfo Hernández representaron alternativas ideológicas alejadas del sistema político que ha prevalecido en los últimos doscientos años. Liberales y conservadores quedaron fueran de la contienda con la eliminación de Federico Gutiérrez (Equipo por Colombia). Calificados de “outsiders”, llegaron al 19-J técnicamente empatados, con mensajes que provocaban una gran incógnita tanto interna como internacionalmente. Eran el mal menor ante la dura crisis que atraviesa el país cafetalero, dividido prácticamente por la mitad, y en la que muchos votaron no por convicción sino para evitar el triunfo del contrario. El triunfo del Pacto Histórico, integrado por partidos y movimientos políticos de izquierda y centroizquierda​, de ideología progresista​ y socialdemócrata, se gestó debido a la convergencia de un conjunto de factores de índole diversa. Gracias al descontento social con la clase política tradicional, a la desigualdad y al estancamiento económico, Petro se convierte en la más reciente figura de la izquierda latinoamericano en llegar al poder por la vía electoral. Ganó, porque grandes sectores de la población estaban saturados de las promesas incumplidas, logrando captar al final de la campaña el voto de sectores juveniles que se habían mantenido al margen de la contienda. Ganó por la actitud displicente de Rodolfo Hernández negándose inclusive a debatir con su oponente. Ganó, porque parte del pueblo colombiano está convencido que el Socialismo de Siglo XXI es la solución para el país. Y como lo dijo Martin Caparros por disponer de “un contrincante impresentable”. Muchos votantes se vieron ante la disyuntiva de escoger entre dos políticos conocidos, pero poco fiables. La amplia experiencia política de Petro, sin embargo, terminó por inclinar la balanza a su favor. Su mensaje de hacerse pasar por garante de la estabilidad institucional y de un cambio tranquilo termino calando en la conciencia de diversos sectores. Ahondando un poco más, se debe hacer referencia al Acuerdo de Paz firmado con las FARC (2016) el cual no se ha aplicado de forma adecuada especialmente en el actual gobierno de Iván Duque. Al respecto, sobresalen el incumplimiento de las promesas de la reforma agraria y de combatir el recrudecimiento de la violencia en el campo, donde los grupos armados se disputan el control del tráfico de cocaína y las economías ilícitas. El Covid19, de igual manera, contribuyó a ampliar las diferencias entre ricos y pobres. En esta situación destaca la inoportuna decisión de la administración actual de establecer nuevos impuestos, que desencadenaron grandes manifestaciones nacionales de rechazo, obligando al gobierno a retirarlos dejando de paso una sensación de debilidad. Los estudiosos de la realidad colombiana coinciden en señalar el retroceso en los últimos diez años en combatir la pobreza. El aumento de los precios de la canasta básica ha ejercido una gran presión sobre los presupuestos familiares conduciendo a una situación social explosiva. Según una encuesta del Instituto Gallup publicada en mayo pasado, el 75% de los colombianos opinaron que el país transitaba por un camino equivocado. Otro aspecto, que no deben pasar desapercibido, fue la escogencia de Francia Márquez para la Vicepresidencia. Es la primera mujer de color, feminista y ambientalista que llega a esa posición, demostrando el deseo de acercarse a temas de género, raza y clima de una izquierda más joven como la que representa Boric en Chile. Pero al mismo tiempo, entendió la necesidad de distanciarse de una figura tan controvertida como Piedad Córdova. El pasado revolucionario de Gustavo Petro es otro elemento a tomar en cuenta, así como su identificación con el Socialismo del Siglo XXI. Hubo mucha especulación durante la campaña electoral sobre la posibilidad que pondría en práctica procesos de expropiaciones, la colectivización de la economía y monopolizar el poder. No obstante, en su discurso triunfal manifestó que “vamos a desarrollar el capitalismo. No es que el sistema que nos gusta, pero porque tenemos que salir del feudalismo y entrar en la modernidad” y que “el nuevo gobierno que entrará en funciones el 7 de agosto será el de vida, paz, justicia social y justicia ambiental”. Prometió además que “solo habrá respeto y diálogo”, así como sus deseos de un gran acuerdo nacional para sacar al país de la crisis y consolidar

Panorama Energético de los Estados Unidos

Por Carlos Espert La economía de los Estados Unidos se ha visto severamente afectada por una importante cantidad de acciones de política interna que adelanta la administración Demócrata y de la cual siempre responsabilizan a terceros o a situaciones exógenas. A los fines de dar explicación a lo que ocurre en la mayor potencia del Mundo, hemos considerado interesante analizar algunas de las estadísticas que una entidad especializada del Gobierno Federal publica. Es claro que el precio de los combustibles se ha duplicado desde que Biden asumió su posición como 47mo Presidente de los Estados Unidos. La Casa Blanca señala que el incremento es consecuencia directa de la invasión de Rusia a Ucrania. ¿Pero, es realmente este conflicto bélico el único responsable de lo que acontece en esta materia? En enero de 2017, la producción de petróleo crudo en USA se ubicaba en 8,873 millones de b/d, justo iniciaba la Administración Trump, quien cuatro años después, en enero de 2020,  dejó la producción en 12,785 millones de b/d. (1) Apenas llegar Biden a la Casa Blanca , en tan solo 4 meses, (mayo 2020) la producción de petróleo crudo cayó a 9,711 millones de b/d, una caída del 25% de la capacidad productiva nacional, no compensada de manera inmediata por importaciones. Esta caída fundamentada en una serie de decisiones ejecutivas para paralizar nuevas exploraciones y campos de producción tuvo un efecto inmediato de alza en los precios en los combustibles e inflación, que obligó a la Administración Biden a flexibilizar su posición y recuperar los niveles a 11,655 millones de b/d (todavía 1.1 MM b/d por debajo de la marca dejada por la administración anterior. (1) A estos números hay que agregar la producción de gas natural (aprox. 5.3 MM b/d); biocombustibles (1.1MM b/d) y procesos de recuperación en refinería (0.95MMb/d) para un total de producción de 16.5 MM b/d) en 2021 Cuando contrastamos las cifras de producción con las cifras de consumo observamos un déficit de 3.2MM b/d en 2021 de los cuales 1.1MM b/d son solo la diferencia en materia de producción de petróleo crudo. Este déficit se suple con importación de petróleo, el cual se cotiza en el mercado internacional por encima de los US$100 por barril (WTI) pero es importante recordar que la administración Trump alcanzó durante el período 2019-2021 la autosuficiencia energética, de allí el bajo costo de los combustibles y crecimiento económico registrado. Ahora bien, la mayoría del combustible fósil empleado en USA, lo consume el sector transporte (37%), seguido del industrial con 35%; residencial 16% y comercial 12%, de allí los ingentes esfuerzos de la administración Biden por cambiar el insumo básico del sector transporte a electricidad el cual observa un comportamiento caracterizado por la presencia marginal del petróleo crudo, veamos: Básicamente El 60% de la generación eléctrica de los Estados Unidos utiliza combustibles fósiles (38% gas natural, 21.5% carbón y 0.5% petróleo), mientras el remanente 40% se comparte a partes iguales entre renovables y energía nuclear. (1) A continuación una gráfica que detalla perfectamente lo señalado: En otras palabras, la producción petrolera de los Estados Unidos contribuye a través del Gas Natural y el petróleo con un 33% del total de la generación eléctrica nacional, pero la participación del petróleo crudo es insignificante. Cambiar la demanda de petróleo del sector transporte a electricidad, conlleva a un importante esfuerzo de producción de vehículos de todo tipo; financiación e incentivos para estimular el cambio tecnológico. Hasta ahora los estímulos fiscales para este concepto han sido bloqueados desde el Senado en una mezcla de actuaciones de poderosos Lobbys y sentido común vista la galopante inflación que lidera los Estados Unidos y en particular dentro del Grupo de los 7 (8.5% Seguidos de Alemania con 7.3%. Fuente: Bloomberg) esto a causa del desmedido gasto público y endeudamiento. Pero todo apunta que los elevados precios de los combustibles son la estrategia básica de la administración Biden para justificar la necesidad del cambio tecnológico, denominada como transición energética, pero esta estrategia ha quedado atrapada en un esquema económico de estanflación del cual no podrá recuperarse en el corto plazo toda vez el agravamiento del escenario internacional y la subida del tipo de interés impuesta recientemente por la Reserva Federal. Ante la situación que acabamos de describir, la administración Biden ha iniciado contradictorios esfuerzos con regímenes como el de Venezuela donde el Gobierno Federal sigue ofreciendo recompensa por la captura de figuras públicas relevantes, incluido el propio Nicolas Maduro. O aproximaciones con el Príncipe Mohamed bin Salman quien ordenó la desaparición física del periodista opositor Khashoggi, en una clara repulsa a la libertad de expresión como un valor de la democracia. En otras palabras, Biden prefiere doblegarse y pactar con regímenes anti democráticos para subsanar su déficit de producción petrolera e invitarlos a producir mas para presionar los precios hacia la baja, antes que promover nuevamente su autosufiencia energética. Sin embargo, ni Arabia Saudita está por la labor de apoyar una iniciativa como esta, ni Venezuela en capacidad técnica de responder con mayor producción cuando incluso importa destilados desde Irán. La oferta de Venezuela de permitir una concesión de operación a Chevron, no solo deja en evidencia nuevamente la contradicción en materia de las sanciones aplicadas a Venezuela sino que demorará en ofrecer resultados. En definitiva, la administración demócrata anda dando tumbos en el área energética y económica, lo que ha complicado tremendamente la cotidianidad de sus ciudadanos. Todo apunta a que en Noviembre perderán el control de la Cámara baja en las elecciones de medio término y a partir de ese momento su gobierno tendrá una poderosa camisa de fuerza entre la nueva configuración parlamentaria y la actual Corte Suprema de Justicia. Lo que renovará las esperanzas en fortalecer nuevamente a los Estados Unidos, hasta que se verifique una inminente derrota electoral a los demócratas y los desalojen de la Casa Blanca. (1) Fuente: US Energy Information Administration Carlos Espert Internacionalista UCV, Ex- funcionario diplomático. Articulista @EspertCarlos

Reflexiones sobre Colombia

Por Félix Gerardo Arellano Porras Pese a los esfuerzos del Presidente electo de Colombia, Gustavo Petro, por generar tranquilidad y confianza; tanto en el país, como en la comunidad internacional, prevalece incertidumbre y aprehensión. Algunos temen que el actual tono dialogante y prudente del Presidente Petro, constituya una actitud estratégica, el ardid para calmar las aguas, lograr aliados y luego poder desarrollar con más facilidad un proyecto autoritario. En el ambiente político se aprecia la indecisión de cómo actuar frente a la complejidad de los cambios. En ese contexto, un respaldo automático, por lo esperanzador el discurso y la urgencia de las trasformaciones, puede resultar en el camino para fortalecer el personalismo; empero, una actitud de oposición radical extrema, puede llevar a un desgaste improductivo. Pareciera que lo ideal, que tiende a chocar con la realidad, sería mantener una actitud crítica, reflexiva y constructiva; incluso, que la oposición democrática impulse proyectos de cambio que contribuyan a consolidar las instituciones democráticas y los derechos humanos. Diversas razones justifican los temores sobre el Presidente electo, pero también el Sr. Petro tiene sus prevenciones frente a la dinámica institucional. Sobre el Presidente destaca, entre otras, un expediente de actividad política de tendencia agresiva y opaca; algunos resaltan una trayectoria poco ética y, la guerra sucia de la reciente campaña electoral, confirma la tendencia. Adicionalmente, gran parte de sus amistades políticas nacionales e internacionales están relacionadas o forman parte de corrientes populistas y autoritarias. Desde una perspectiva democrática, prevalecen temores sobre el ambicioso proyecto fundacional de “construir un capitalismo social” y superar “el feudalismo de minorías privilegiadas”, que para el Presidente prevalece en Colombia. La magnitud del proyecto podría requerir de mucha discrecionalidad y un tiempo mayor al que permite la normativa constitucional para el ejercicio de la presidencia. En ese contexto, es factible que, en corto tiempo, el Presidente Petro asuma el tema de la reforma constitucional, como una de sus banderas políticas. Ahora bien, es importante observar que, ante un potencial autoritarismo del Presidente electo, el sistema político colombiano cuenta con controles institucionales, que seguramente preocupan al Presidente Petro, ante el temor que puedan paralizar la acción de gobierno. Entre los controles institucionales destaca el Congreso de la Republica, donde si bien el Pacto Histórico cuenta con un numero interesante de miembros en cada una de las cámaras, no tiene el control, lo que le obliga a negociar, en particular, con los partidos tradicionales (liberales y conservadores), que resultaron bien posicionados en las recientes elecciones legislativas. Pero el Presidente electo tiene amplias posibilidades de lograr apoyos en el nuevo Congreso y, en efecto, el partido liberal ya ha informado que asume una posición de respaldo; adicionalmente, es factible que contará con el apoyo de otros grupos políticos como los representantes de la plataforma centro esperanza o de cambio radical. Frente a los potenciales escenarios en el Congreso preocupan posiciones extremas. Por un lado, un apoyo mecánico y automático, que podría facilitar el camino del autoritarismo. Al respecto, la experiencia de Nicaragua resulta uno de los graves precedentes, pues los partidos que han respaldado al dúo Ortega-Murillo, han facilitado la conformación del régimen autoritario que se está enfrentando ese país. Resultaría peligroso que unos aliados complacientes en el Congreso permitan al Presidente electo desarrollar un gobierno plebiscitario, “gobernar por decretos”, con poderes especiales o leyes habilitantes. Instrumentos jurídicos que pueden fomentar la discrecionalidad y la evasión de los controles institucionales que caracterizan a la democracia. Por otro lado, una actitud radical, de satanización del nuevo gobierno, podría generar una guerra de trincheras que menosprecie, tanto la necesidad de cambios estructurales, que lo ha exigido el electorado colombiano; como la legitimidad de origen del nuevo Presidente y desconociendo que el importante respaldo popular que ha logrado. Desarrollar la estrategia del ataque puede llevar a un conflicto largo y agotador, que estimule la cohesión del bloque en poder y debilite la fuerza democrática con una creciente fragmentación, con peores consecuencias para el país en su conjunto, en especial para los más vulnerables y, el caso venezolano puede ser aleccionador. Pero el Presidente Petro también tiene sus temores; por ejemplo, frente algunas instituciones, como la Defensoría, la Contraloría o la Fiscalía. En principio, considera que sus autoridades han sido designadas por la administración saliente y pueden obstruir la labor de gobierno; empero, podrían ser temores infundados. Por una parte, esas instituciones deberían cumplir con las leyes vigentes y, por otra, si el Presidente desarrolla una gestión respetuosa del ordenamiento jurídico, como lo está prometiendo, no sería objeto de mayores controles. En la lista de las instituciones que hacen parte del clima de incertidumbres y tensiones también destacan las fuerzas armadas y policiales, el sector empresarial, los medios de comunicación e incluso la comunidad internacional, en particular los Estados Unidos, la OCDE de la que Colombia es miembro e incluso la OTAN donde Colombia tiene el estatus de aliado preferencial estratégico. Frente a todos ellos el actual discurso del Presidente electo es de prudencia y tranquilidad, promoviendo confianza para la nueva administración. Como parte de la estrategia de generación de confianza, se espera la designación de un gabinete de técnicos, expertos en las áreas, que evidencien profesionalismo y responsabilidad en el ejercicio de sus funciones. Ahora bien, el actual discurso de promoción de confianza también es motivo de amplia discusión, los más críticos estiman que constituye un juego estratégico para calmar las aguas, lograr tranquilidad y progresivamente desarrollar el proyecto autoritario. En este contexto, el escritor colombiano Nicolás Martínez ha vinculado la situación actual en Colombia, con la llamada “Patria Boba”, la primera fase de los bolcheviques en la vieja Rusia, en su proceso para logar el control totalitario del país (worldpress.com; 25/06/2022). El Sr Martínez recomienda la final de su artículo al pueblo colombiano mucha oración. Estamos conscientes que la oración es importante y ayuda a calmar las pasiones, pero no es suficiente. Se requiere que la oposición democrática colombiana, que incluya a todos los sectores, aprovechando la actual actitud de apertura y diálogo del

Del virreinato de Nueva Granada,  de la Capitanía General de Venezuela hasta  el día de hoy.

Vamos a conversar sobre el protocolo y la toma de posesión presidencial. Por María Enriqueta Álvarez La toma de posesión presidencial de un gobierno, se produce  a través de una ceremonia oficial. Es un acto solemne y ceremonioso, no sólo por la relevancia y transcendencia que tiene; sino también por las relaciones comerciales, política y diplomática, entre otras, que se tendrá con el nuevo gobierno. El pasado domingo, 19 de junio del año en curso, se realizó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, ganando el candidato Gustavo Francisco Petro Urrego, líder de la coalición política Pacto Histórico. En Colombia, la toma de posesión es el 7 de agosto, ya que es una fecha patriótica, puesto que se celebra la Batalla de Boyacá (1819), poniendo fin  al virreinato de la Nueva Granada y creando luego, por el Congreso de Angostura la Gran Colombia (diciembre 1819) uniendo a Venezuela y la Nueva Granada hasta 1830. Cuando se toca el tema de protocolo, no podemos olvidar una de sus tantas acepciones como es “Conjunto de normas que junto a los usos, costumbres y tradiciones de los pueblos, rige la celebración de los actos oficiales”. Costumbres y tradiciones, de eso hablaremos en éste artículo. En el caso de Venezuela, desde que se instaló la democracia (1958) la toma de posesión presidencial se realizaba en el Congreso de la República, donde los presidentes iban en traje absolutamente formal de mañana, es decir, en palto levita.  Éste traje se usó hasta el año 1989, cuando el presidente entrante de la época, Sr. Carlos Andrés Pérez, sacó la toma de posesión del Congreso de la República, para llevarlo al teatro mas moderno de América Latina, al Complejo Teresa Carreño, donde el aforo (2714 personas)  era mayor que en el Congreso.  La vestimenta también cambió de palto levita para el flux.  Pero hablando de flux, no debemos olvidar el tema de los colores, ya que esto transmite mensaje, y es por eso, que usualmente los políticos visten de traje azul marino, ya que éste color significa poder. Colombia, por su parte,  la toma de posesión se realiza cada 4 años ( es lo que dura el periodo presidencial) en el día indicado por la Constitución, es decir, el 7 de agosto,  y se hace durante una sesión del congreso en pleno. El presidente electo hace un recorrido junto a su familia caminado, desde el Palacio  San Carlos hasta la plaza de Bolívar, donde allí, al aire libre  se toma juramento como presidente de la República. Iván Duque, próximamente presidente saliente de Colombia, fue el presidente número  60. y además, es la primera vez en la historia que se lleva a una mujer como vice presidenta. En una transmisión de mando presidencial son muchos los mensajes que se transmite a través del protocolo, esto sin necesidad de mediar palabras.  Los invitados que asisten es importante para saber por donde irá el nuevo gobierno. Vimos, cuando el presidente Andrés Pastrana (1908 -2002), hizo una breve parada en la Iglesia San Ignacio, donde reposan los restos de su padre , el también ex presidente de Colombia, Misael Pastrana. Cuando Juan Manuel Santos  (2010 – 2018)  realizó una ceremonia de posesión simbólica ante las comunidades indígenas.  Con esto quiero decir que el protocolo no es estático, por el contrario, podemos encontrar, organizar, realizar múltiples eventos dentro de un mismo evento, pero con un  mismo objetivo.  Ese objetivo lo decide la persona principal de dicho acto. El próximo 7 de agosto del 2022 veremos si el protocolo tendrá algún cambio, ya que es la primera vez que “ la izquierda” gana las elecciones en ese país, tanto en vestimenta como en lugar, tanto en el recorrido  que se hace, como en el mensaje, los presentes, los pequeños tópico, por muy pequeñas que parecen, son las que nos dan una idea de lo que podemos esperar. Nota curiosa, dos venezolanos han sido presidentes de Colombia: Simón Bolívar y Rafael Urdaneta. María Enriqueta Álvarez Gómez Internacionalistas, egresada de la UCV, directora de Protocolo en diversas instituciones, profesora universitaria, presidente de SPADE ( Sistema Protocolario y Asesoría de Eventos)

Colombia ¿y en este instante?

Por Luis Daniel Álvarez V. Evidentemente es muy temprano para poder hacer escenarios que permitan presagiar lo que eventualmente ocurrirá en Colombia en los próximos años. Aventurarse con hipótesis es más un ejercicio de adivinación que un trabajo analítico. Lo que si queda claro es que en la segunda vuelta presidencial del pasado 19 de junio, se mostró poco debate propositivo, el populismo estuvo a la orden del día, la abstención siguió siendo elevada y hay un país dividido en dos trozos similares, evidenciando un centro de la nación que sufragó por Hernández -más que por él, contra su adversario- y una periferia que votó por Petro. No es un secreto que el mandatario electo genera inquietudes, no solo por su discurso -en muchos casos poco concreto y contradictorio- y por el balance de sus distintas funciones políticas, sino también por el equipo que lo acompaña en el que actúan personas con distintas inclinaciones y que representan tendencias que parecen unirse solamente por su aspiración de llegar al poder. De allí que si Petro busca disminuir las sombras que aparecen en torno a su figura, es preciso que envíe ciertas señales que mitiguen los peligros con los que lo etiquetan. En ese sentido, urge que cuanto antes señale el nombre de los ministros del área económica, de Relaciones Exteriores y de Defensa, colocando actores probos que generen confianza por sus ideas, su perfil y su experticia en el área. Luego vendrá el siguiente reto, pues no es suficiente con designarlos, sino que para completar el esquema, tiene que escucharlos. En el escenario de la transición han aparecido ciertos nombres como Mauricio Lizcano que tienen experiencia y manejan el tema político. A eso se une la postulación de Roy Barreras, un político que ha respaldado a presidentes anteriores y que puede tender puentes con otras fuerzas, como presidente del Senado, en detrimento de Gustavo Bolívar, un factor mucho más radical y poco dado a generar respaldos. Adicional a lo anterior, Petro ha dado una imagen institucional al plantear reuniones con actores disímiles como el presidente Duque, a quien visitó en la casa de gobierno, y el expresidente Uribe, quien de manera gallarda y elegante le respondió que acudiría al encuentro. De la misma manera, si quiere asegurarse una gobernabilidad, requiere el apoyo de otras fuerzas, por ende, el respaldo vigilante que ofreció el Partido Liberal es a la vez una carta que aspirará generar control por si al primer mandatario se le ocurriese tratar de explorar atajos. Petro en sus manos tiene la posibilidad de hacer las cosas bien y de demostrar que las muestras de amplitud no son producto de lo edulcorado del triunfo. Diferenciarse de las experiencias demagógicas, violatorias de los derechos humanos y que han querido atribuirse una alianza ideológica con él, es vital. De hacerlo, a Colombia podría irle bien. De fracasar y repetir escenarios malogrados, no solo su país se estancará, sino que para sus seguidores, y los que votaron por él cansados de no tener opciones que se diferencien de muchos años de vida política, será una frustración marcada que podría abrir la puerta al caos. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

Latinoamerica: ¿”Autosuicidio” rojo?

Por Rafael Gallegos         Ni en su máximo delirio Fidel Castro soñó que los comunistas podían ganar elecciones en América Latina. Bastante que le costó organizarse y guerrear en la Sierra Maestra, tomar el poder y después engañar al mundo repitiendo “yo no soy comunista, yo no soy comunista”, intentando hacer creer que su revolución era democrática. Paralelamente adoctrinaba, entrenaba y armaba guerrilleros, y los enviaba para intentar derrocar sistemas democráticos a Venezuela, Colombia, Uruguay, Bolivia, Argentina y paremos de contar. Su meta era tomar el poder por la fuerza e implantar un comunismo tipo soviético. El mismo que años después se derrumbó por su propio peso. Venezuela fue la cabeza de puente. El estadista Rómulo Betancourt liderando un grupo de valientes civiles y militares, le propinó una gran derrota. Al final, Castro fracasó en todas partes.  Dos lustros después, Allende, con su revolución socialista democrática (¿oxímoron?), fue una esperanza fallida para Castro. Luego en Nicaragua se consolidó la primera sucursal de Cuba. Unos muchachos que tumbaron a una sangrienta dinastía dictatorial y con el tiempo se convirtieron en unos dictadores peores que Somoza. Hugo Chávez fue el primer líder socialista de la nueva era. Por cierto, cada uno de los votantes por Chávez, que asuma su barranco. Chávez abrió la ruta del comunismo electoral. En su gobierno utilizó los abundantes recursos petroleros para repartir bienes y servicios mientras destrozaba la institucionalidad y la economía. El resultado: esta Venezuela desvalijada. Toda una estrategia de destrucción para permanecer por siempre en el poder. El modelo cubano. Hoy, corroborando a frase del Libertador “un pueblo ignorante es un instrumento de su propia destrucción”, los pueblos de Perú, Honduras, México, Bolivia y ahora Colombia, pasando por Argentina y Chile, están eligiendo, cual ratones de Hamelin, gobiernos socialistas, o mejor, neocomunistas. En honor de análisis imparciales, hay que aclarar que, en estos triunfos, también han influido los fracasos de las democracias en acabar con la pobreza y la improductividad de sus países. En el balance, ha sido un gran triunfo del Foro de Sao Paulo, cuyo objetivo es imponer comunismos trasnochados en Latinoamérica. Y de paso, se han entreverado a un movimiento internacional: Rusia, China, Irán, fuerzas ilegales, etc. Así, han teñido de rojo el mapa de nuestro subcontinente. Claro que el rojo tiene variantes en cada país, desde el rojo intenso hasta el rosado.  Nicaragua y Venezuela han sido os mejores alumnos de Cuba. En los otros hay matices ideológicos, o limitantes internas. En México, AMLO parece cercado por la institucionalidad. El chileno Boric, que resultó más de centro de lo que se esperaba, de todas maneras, no tiene muchos grados de libertad, las instituciones chilenas son sólidas y los militares están por lo menos muy pendientes. Petro, tendrá que andar derecho por la presencia de un ejército activo y muy curtido debido a su larga lucha contra el movimiento guerrillero. Sin embargo, sus primeras declaraciones indican que viene con todo lo que pueda en Colombia, y que hará un equipo implacable con Maduro contra los opositores venezolanos. Cada país tiene su particularidad; pero todos son producto de una izquierda internacional que está siendo exitosa, y su intención última es implantar el modelo cubano en nuestros países… aunque sea por la vía electoral.   O la dirigencia democrática se pone las pilas (liderazgo más democracia más productividad y tendencia a pobreza cero), o nuestro continente se irá convirtiendo paulatinamente en otra Cuba, con el insólito apoyo de las víctimas. Este menú rojo que están escogiendo los pueblos incluye expropiaciones que se convierten en desaparición de empresas, control de precios que deviene en escases, inseguridad que se refleja en devaluación e inflación, eliminación de medios de comunicación que construye una hegemonía comunicacional, ventajismos electorales que acaban con las elecciones vinculantes, intentos de reelección indefinida a fin de permanecer en el poder forever… Es imprescindible que los líderes latinoamericanos luchen – en equipo- por el logro una Latinoamérica de países con elecciones libres, libertad de empresa y de expresión, separación de poderes, alternabilidad, enfoques productivos que generen desarrollo económico. Y que tomen como fundamental el desarrollo de estrategias de pobreza cero que acaben con el hambre y la marginalidad.   El nuevo péndulo parece ser democracias vs. autocracias. Es la hora de la internacional de las democracias. Rafael Gallegos Ingeniero Petrolero. Ex-gerente en PDVSA. Profesor del IESA. Miembro de Gente del Petróleo. Articulista. Coordinador Académico del Diplomado de “Diplomacia Petrolera y otras Energías” del CODEIV