Hugo Alvarez Pifano

El Canto Gregoriano en la moderna Venezuela Católica

Las canciones del pueblo venezolano traducidas al latín para ser cantadas según los cánones del canto gregoriano. ¿Sería Venezuela el primer país en el mundo? 1.- La España del Siglo XVI y su música El punto de partida de este estudio es España, allá como en la entera Europa del siglo XVI, la música se había difundido en todos los ambientes: en la iglesia, en la corte, y en las plazas. Nada escapaba a la presencia de la música, ni los salones elegantes ni las tabernas de mala muerte. En especial la iglesia nunca perdió de vista las posibilidades de la música para el boato y la magnificencia de los oficios religiosos. Son tiempos en que Europa comienza a vivir dentro de una atmósfera impregnada por el espíritu del Renacimiento: el culto de la razón, que sitúa al hombre en el centro del universo; la admiración de la belleza plástica, en una unión del paganismo y el cristianismo, de sensualidad y misticismo. Un retorno a la antigüedad clásica, especialmente en las artes plásticas y en las letras. Pero, en la música donde no podía haber retorno a formas antiguas, ésta más bien se abre a nuevas y mejores posibilidades sonoras. Esta difusión de la música tomó dos vertientes, a saber: la música profana, muy abierta a las innovaciones y la música sacra, conservadora y respetuosa de sus propios cánones. 2.- Música profana y música sacra  La música sacra del siglo XVI a diferencia de la profana, no conoce las sutilezas del cromatismo o el ardor de las disonancias, ni la búsqueda de descripciones realistas o de la expresividad, en que comienzan a trabajar afanosamente los madrigalistas. Las obras de los compositores de música sacra siguen la escuela de los grandes polifonistas, están construidas en un contrapunto lo más frío posible y en puras armonías. Precisamente, el Concilio de Trento convocado en 1532 y clausurado en 1563, se ocupó de la música de órgano y de canto que se tocaba en las iglesias y decidió excluir de las mismas “aquellas músicas que tuvieran cualquier cosa de lascivo o de impuro”. 3.- El canto gregoriano El canto gregoriano va naciendo a través de los siglos, a manera de manifestación del espíritu religioso de una comunidad, después como una forma de canto capaz de acabar con el lirismo apasionado y sentimental propio de la música profana y en su lugar introducir la devoción, como expresión de una música sagrada, esto es cantar con el corazón en ofrenda a la gracia de Dios. Es en esencia una forma de orar cantando. Como decía San Agustín “quien canta bien, ora dos veces” Su nombre viene del Papa Gregorio I (590-604), quien realizó la primera recopilación de estos cantos y sentó algunas normas para su composición y ejecución. Veamos algunas reglas: en el canto gregoriano no se debe impostar la voz, como hacen los cantantes de ópera, pues no es el intérprete quien debe lucirse y demostrar su poder vocal, es a la gloria de Dios a la que debe cantarse. El canto gregoriano es expresión de una religiosidad. En este tipo de canto no se concede a la línea melódica un rol protagónico, como en el lirismo elegante y sentimental de las arias de Puccini, para citar un ejemplo. Se trata más bien de un canto monódico, a una sola voz o en el que muchas voces cantan la misma melodía y repiten los mismos textos. Se ejecuta “a cappella” (sin acompañamiento de instrumentos) y es interpretado por voces masculinas. Su ritmo está sujeto al ritmo de las palabras que ofrece un texto en latín, generalmente de oraciones de la Iglesia de Roma (en contraposición, por ejemplo, a la música del caribe cuyo ritmo está determinado por el movimiento de las caderas de las mulatas, al compás de la conga y el bongó). Todos los textos del canto gregoriano están escritos en latín, a excepción del Kirie Eleison que está escrito en griego. 4.- La llegada del canto gregoriano a Cocorote Cuando tuvo lugar el advenimiento de “Cocorote pueblo elegido de Dios” todos los habitantes de la aldea quisieron que fuera el canto gregoriano el que presidiera la liturgia en la Iglesia de San Jerónimo, pero una objeción del tamaño de una catedral fue planteada por las autoridades eclesiásticas: se pidió como base del canto religioso los cantos populares de la región, para estructurar una forma de “canto gregoriano cocoroteño” y en concreto propusieron motivos locales muy conocidos, la respuesta fue inmediata: el latín es la lengua oficial de la Iglesia Católica, esas piezas están escritas en un lenguaje venezolano muy pueblerino, casi vulgar. Rápidamente los lugareños hicieron una visita a la Congregación de las Hermanas de la Caridad, de la Madre Teresa de Calcuta en Cocorote, la primera casa en todo el mundo, que se abrió fuera de la India (1965) *. Allí se asume la pobreza con verdadera dignidad, si alguien pide un plato de comida y no hay suficiente para todos, son las monjitas quienes se quedan sin comer, duermen en el suelo si no alcanzan las camas. Es al pobre a quien se sirve, conforme a las enseñanzas de Cristo, ejecutadas con devoción por las seguidoras de la madre Teresa. La traducción al latín de las piezas populares venezolanas, las hizo un monje que funge de confesor de las religiosas. Asunto resuelto. De esta manera las piezas regionales adquirieron un carácter solemne o para decir lo menos magnificente: “Mataron el chivo” (Occiderunt Caprum) “El gavilán colorado” (Accipiter Rubrus) “El San Pedro” (Sanctus Petrus) “El cumaco” (Cumacus) y “La llorona loca” (Ploratrix Demens). A continuación, en forma muy comedida, me permito señalar a la cortés atención de mis lectores, el repertorio del “canto gregoriano cocoroteño” conforme se encuentra en la Iglesia de San Jerónimo de Cocorote. MATARON AL CHIVO                    OCCIDERUNT CAPRUM MATARON AL CHIVO                    OCCIDERUNT CAPRUM Y SE LO COMIERON                       ET EUM EDERUNT MATARON AL CHIVO                    OCCIDERUNT CAPRUM Y A MI NO ME DIERON                 ET MIHI NON DEDERUNT DEJAMELO VER MAMÁ               

Protesta ante la embajada de Venezuela en Guyana

Por Hugo Álvarez Pífano El embajador Enrique Peinado Barrios marchaba en su automóvil, como todos los días, rumbo a las oficinas de la embajada de Venezuela en Georgetown, Guyana. Un océano atlántico gris recostado sobre el horizonte lucía bastante alejado de la línea de baja marea de la costa, esto era ocasión propicia para la apertura de compuertas y el vaciado de las cloacas de Georgetown que, como es sabido, corren abiertas a un lado de las calles de la ciudad. Miles de kilos de excremento, orines, restos de emuntorios y aguas residuales provenientes de defecaciones y abluciones intestinales, rendían su diario tributo al mar. Su Excelencia, llevó a la nariz su pañuelo de lino blanco mojado en agua de colonia, gesto evidente de una perceptible contrariedad que había ofendido su fino olfato, habituado al bouquet de los vinos, al aroma del foigrass recién cocido y a la fragancia de las trufas.  Más allá divisó la explanada con la vieja casa de su embajada, pero esta vez un escalofrío recorrió su espina dorsal: ¡Una manifestación! Sus ojos no podían creer lo que estaban viendo: centenares de personas, portadoras de pancartas y en actitud amenazadora, clamaban por algo que él no alcanzaba a comprender, así como así, de primera mano. La reclamación histórica de Venezuela sobre el territorio Esequibo, se encontraba en el programa de política internacional de Carlos Andrés Pérez -a quien él representaba- como uno de los más importantes objetivos y finalidades. Pero, una invasión de Guyana sin su conocimiento, era algo inconcebible. Descubrimiento de petróleo en la zona en reclamación, o concesiones a terceros para la explotación de otros recursos naturales en esa zona, tampoco. Había algo que el embajador de Venezuela no alcanzaba a entender en esa protesta. Otro elemento de análisis, allí no estaban los recios obreros del partido de Burnham, el jefe de estado, ni las huestes comunistas de Cheddy Jagan, líder de la oposición. Los protagonistas de esta protesta eran gente extraña. El embajador Peinado Barrios lucía sorprendido y estupefacto, más aún desconcertado. ¿Cómo es posible que esta desgracia al improviso caiga sobre mi sorpresivamente? A este punto de la narración se hace necesario explicar, que el embajador de Venezuela Enrique Peinado Barrios no podía entender lo que estaba pasando, porque él ignoraba una serie de acontecimientos que habían ocurrido con el ministro consejero de su embajada, Lic. Nelson Urdemalas y que explicaremos a continuación: Cuando todo diplomático extranjero llega a Guyana, se le aconseja tener un perro para que le cuide su casa. Al diplomático Urdemalas, los guyaneses que son gente muy noble, le regalaron una perra vieja, a quien él le cogió un gran cariño. Los perros viejos tienen grandes resabios, recuerdos entretejidos con sus instintos, sus querencias, ellos suelen escaparse de la casa de sus nuevos dueños y así aconteció con la perra del Lic. urdemalas. Un día su querida mascota desapareció y Nelson publicó un mensaje de prensa ofreciendo 1000 USA dólares a quién diese información sobre la perra. Si Guyana es un país pobre y alguien ofrece 1000 dólares por noticias sobre una perra, imagínese el lector que ocurriría en Venezuela – en la actualidad uno de los países más atenazados por la miseria a nivel planetario- al ofrecer esa cantidad por noticias sobre el paradero de una perra. Se cuenta que una señora llamó al periódico y nadie contestó al teléfono y la dama protestó: cómo es posible que en un periódico nadie responda al teléfono, obtuvo una respuesta: todo el país está buscando la perra desaparecida del ministro consejero de la embajada de Venezuela. Pues bien, la perra fue a parar a un burdel, propiedad de un proxeneta y homosexual, a quién llamaban “Merequetén” porque era sinuoso al caminar y tenía un tumbaíto suavecito y retozón. Este sujeto había leído en la prensa la oferta de recompensa por la perra y llamó a la embajada, donde le dijeron: traiga la perra y se le pagará. Merequetén era precavido, sabía que la mascota era oro en polvo y respondió: -No, yo no me atrevo a sacar esta cosita rica a la calle, venga el interesado a mi “negocio” Una buena estrategia, por lo demás, para mostrar a un miembro del cuerpo diplomático los productos de consumo inmediato que él ofrecía en su prostíbulo. Así fue como Nelson Urdemalas ingresó al más grande lupanar de Guyana “Arabian Night”, donde fue recibido por la prostituta estrella de la casa: Madama Scherezada Berry. La encargada por Merequetén de llevar a cabo la transacción. Urdemalas apreció la belleza de Scherezada: las guyanesas, especialmente las que vienen de familias de la India, son mujeres bellas que saben cómo avivar los sentidos y hacer hervir la sangre de las venas. El diplomático se dijo a sí mismo: ¿Cómo voy a pasar la noche completamente solo en mi casa con la perra, si puedo disparar dos golpes de cañón, bien propinados, con esta experimentada mujer de una hermosura ubérrima? Acto seguido, se aproximó y le dijo: -Me acerco a ti en urdida confidencia, una complicidad entre tú y yo, mi ardiente Scherezada, este será el preludio al más bello romance de las mil y una noche como presagia ese nombre hechicero: Scherezada. Yo soy tu Simbad el marino que llega a ti en su alfombra mágica encantada para hacerte feliz. La muchacha guyanesa sintió en lo más hondo este ramalazo, su imaginación comenzó a agitarse y a Urdemalas le pareció que los vellos de los brazos de la chica se erizaron como pequeñas astas de banderas. Entonces pensó, aquí vengo yo con el remate, arranca que para esto yo si soy bueno: Te voy a dar a ti los mil dólares que prometí por la perra (dicho sea de paso, cosa que nunca hizo) te llevaré a Caracas, la sucursal del cielo y te haré sentir allá que te encuentras en el mismo cielo, comida exquisita, vinos, vestidos de marca y muchas flores. Esto fue todo para la pobre muchacha guyanesa, ella también era

Edgar Sanabria, un Embajador único e irrepetible

 Por Hugo Álvarez Pífano                                                                                                        Sus amigos lo llamaban el “flaco Sanabria” por la complexión corporal que lo acompañó a lo largo de toda su vida, durante setenta y siete años de fecunda existencia, los cuales vivió como un caraqueño dotado de cultura con chispa, de buen humor espontáneo y sano, que acompañaba con una sonrisa abierta y afable. En una Caracas deslumbrante, con una oferta gastronómica muy variada y rica, de todos los países, para disfrutar un maridaje con los mejores vinos y bebidas espiritosas, Edgar Sanabria Arcia era más bien casi un abstemio, con un estilo de vida modesto y muy frugal. Quienes no lo conocieron creyeron ver en el a un personaje extraño en su modo de pensar y en sus acciones, que dejó tras de sí un montón de anécdotas risibles, que en su casi totalidad no eran ciertas. Se decía, que cuando le preguntaban por qué se mantuvo tantos años como solterón (1) contestaba que siempre se había negado a mantener a una mujer que no tenía con el ningún vínculo de parentesco. Se comentaba que era un ávido coleccionista de armas, sin haber nunca disparado un solo tiro ni portar consigo ni siquiera un revolver. Igualmente, siempre fue considerado como el venezolano que buscaba sin cesar y poseía el mayor número de condecoraciones, nacionales y extranjeras, a lo cual respondía: Rechazar una condecoración es un acto de descortesía y de mala educación, suelo aceptarlas cuando me las ofrecen. Pero, más allá de todo esto fue un hombre en el que se hacía presente su condición de persona equilibrada, tolerante y serena, capaz de transmitir confianza y buena fe en sus acciones. Por lo demás, fue siempre leal y fiel con sus amigos. Era católico, cercano a las autoridades eclesiásticas y nunca militó en partido político alguno. Abogado de la Universidad Central de Venezuela (2). Tal vez por estas y otras razones fue llamado después del 23 de enero de 1958, a formar parte de la Junta de Gobierno, presidida por el Contralmirante Wolfgang Larrazábal Ugueto, que tomó las riendas del país luego del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez. Posteriormente, cuando Larrazábal decide presentarse como candidato presidencial en las elecciones de 1958, Edgar Sanabria se convierte en presidente transitorio de Venezuela, desde el 14 de noviembre de 1958 hasta el 13 de febrero de 1959, cuando traspasó la Presidencia de la República al presidente electo Rómulo Betancourt. El legado de Edgar Sanabria como primer mandatario de la nación venezolana puede resumirse en cuatro actos a los cuales dio ejecución: 1.- Ley de impuesto complementario, mediante la cual se abolió el llamado “fifty-fifty” que durante muchos años venían pagando las empresas petroleras y se elevó la tasa impositiva del 50 al 60 por ciento. 2.- Ley de Universidades por la cual se restableció la institución de la autonomía universitaria, con la mención expresa que consagraba la inviolabilidad del recinto universitario por organismos policiales y de seguridad del estado. 3.- Emisión del Decreto N° 473, de fecha 12 de diciembre de 1958, por el cual se creó el Parque Nacional El Ávila -se le asignó un área de 66.192 hectáreas- con el objeto de conservar la flora, fauna, biodiversidad y bellezas naturales de esta hermosa montaña tan amada por los caraqueños. 4.- Emisión del Decreto N° 521, de fecha 9 de febrero de 1959, en el cual se crea el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. Después de haber servido en diversos cargos diplomáticos y consulares -en especial estuvo encargado del Consulado General de Venezuela en Nueva York en 1941- se desempeñó como Consultor Jurídico de la Cancillería, en una época en que estos funcionarios -generalmente diplomáticos con el rango de embajador- eran muy respetados y se les tomaba muy en cuenta sus opiniones y dictámenes. A él lo siguieron Ramón Carmona Figueroa, Antonio Oropeza Riera, Melchor Monteverde Basalo, acompañados de notables colaboradores como Pedro Silveira Barrios y Francisco Manuel Mármol. A comienzos del gobierno del presidente Betancourt fue designado Embajador de Venezuela ante la Santa Sede (1959-1963), más tarde embajador en Suiza (1964-1968) y finalmente en Austria (1968-1970), terminó su carrera como asesor en el Ministerio de Relaciones Exteriores en la década de los años setenta. En el año 1959, era yo estudiante universitario en Italia y contaba 21 años de edad, entonces me citó a su embajada ante la Santa Sede, donde me comunicó que en fecha reciente, había conversado con mi madre en un acto social en Caracas y ella le había manifestado que en una fotografía que le envié me encontraba muy delgado y quería saber si tenía problemas de salud. Acto seguido me invitó a comer y después a un paseo. El lugar escogido para la caminata fue la zona arqueológica del Largo de la Torre Argentina, quería mostrarme el sitio preciso donde ocurrió el asesinato de Julio Cesar: el Senado de Roma, al pie de la estatua de Pompeyo. El Dr. Sanabria era un ícono en Venezuela como profesor de Derecho romano (en la UCV y en la UCAB), un gran conocedor de las instituciones y la historia de Roma, esa tarde disfruté de una clase magistral sobre uno de los hechos más trascendentales en la transición de la República al Imperio romano: el asesinato de Gaius Julio César. En particular siempre he recordado de esta clase peripatética las famosas palabras que le dirigieron al hombre más poderoso del mundo antes de su muerte: César cuídate de los “idus de marzo” y a la cual el Dr. Sanabria daba una gran importancia en su relato. Desde entonces yo aprendí, siguiendo sus consejos, a cuidarme de los idus de marzo, en el mes de marzo trato de no montar en avión, no cojo carretera, no voy a la playa y busco la manera de estar la mayor parte del tiempo en mi casa. Este paseo lo he siempre recordado con gran afecto y nostalgia. Durante la década de los 70, lo veía muy a menudo en la Cancillería y me recordaba esa caminata

La Paradoja Sorites

Una solución perversa para resolver problemas políticos Por Hugo Álvarez Pífano 1.- ¿En qué consiste la Paradoja Sorites en la historia de la filosofía? La Paradoja Sorites se suele expresar con la frase: “un grano de arena no hace un montón” Después se dice: dos granos de arena tampoco; luego, tres granos de arena siguen sin hacer un montón, hasta llegar al grano 1.000.000 que si hace un montón. Si razonamos en sentido contrario, al referirnos a una persona que tiene la cabeza llena de pelos (alguien que no es calvo) decimos: “la pérdida de un pelo no te hace ser un calvo” Después, la perdida de dos pelos tampoco, con la perdida de tres no eres calvo, hasta llegar a la pérdida de 1.000.000 de pelos, entonces estás completamente calvo. Pero, dos preguntas saltan a la palestra: ¿Es este razonamiento correcto? ¿Existe un grano de arena o un pelo que marca la diferencia entre ser o no ser? Estas son las dos versiones de un célebre problema atribuido al filósofo griego Eubúlides de Mileto (siglo IV a. C.) y que se conoce con el nombre de la Paradoja Sorites. “Sorites” viene del griego “soros” que significa montón y se refiere al montón de arena a que hemos hecho mención al principio. 2.- Qué nos enseña la Paradoja Sorites De hecho, existe un punto en el que añadir un grano de arena produce una diferencia, entre no ser un montón y ser un montón; en que hay un número de pelos que marca el límite exacto entre un calvo y uno que no lo es. ¿Cuál es esa diferencia o ese límite?  Hemos escogido la cifra 1.000.000 arbitrariamente, pero podría ser una menor o una mayor. Dicho en otras palabras: ¿Cuándo se produce el cambio de un estado a otro? En honor a la verdad si existe tal frontera, un límite, el punto preciso en que tiene lugar el cambio, no sabemos dónde se encuentra. Más aún, ignoramos si existe una cifra exacta y por demás confiable. Con absoluta certeza podemos afirmar: que nos movemos en el terreno de la vaguedad. Hemos entrado en lo que la moderna filosofía llama la “lógica difusa” iniciada por el matemático Lofti Zadeh (1). 3.- Qué sabemos de trucos y artimañas de la Paradoja Sorites para resolver problemas.  Con la Paradoja Sorites se ha tratado de resolver problemas de diversa índole, no solo los que atañen a montones de arena y a cabezas peladas, existen muchos más de utilidad práctica: cuándo una persona debe ser considerada gorda o flaca, alta o baja, rica o pobre, honrada o deshonesta, inteligente o bruto, vivo o pendejo, blanco o negro, para terminar: gobernante democrático o autoritario violador de los derechos humanos; país genocida o país que comete delitos de lesa humanidad. 4.- Dos problemas ligados a la Paradoja Sorites: los fumadores empedernidos y el aborto. Los fumadores son muy propensos a justificar su vicio y recurren al razonamiento fallido que subyace a la Paradoja Sorites: “un cigarrillo más no va a matarme”, después otro y otro…. ¿Cuál es entonces el cigarrillo que lo mata? Es obvio, lo que mata al fumador no es ese cigarrillo siguiente en una progresión sorítica, sino el cuadro clínico que tiene como consecuencia de todos los cigarrillos que ha fumado durante su entera existencia. El otro problema: El aborto es la extracción de tejidos del embarazo o bien, del feto y la placenta, del útero de una madre en plena gestación. Lo que marca la diferencia entre estos dos productos de la concepción, es el término de ocho semanas de gestación: antes de ocho semanas se habla de tejidos del embarazo, después de feto y placenta. ¿Por qué ocho semanas, no un día antes o después? Estamos nuevamente en los predios de la vaguedad, bajo la disciplina de una lógica difusa, dentro de un razonamiento de progresión sorítica. En todo caso, llámese tejido al producto de la unión de un óvulo y un espermatozoide o feto, estamos ante una interrupción del embarazo, algo que no es correcto, antes o después de ocho semanas. Otros nombres para un aborto incluyen: aborto electivo, aborto inducido y aborto terapéutico (2). 5.- Aplicación de la Paradoja Sorites en las relaciones de Venezuela y América Latina 5, 1.- Las dictaduras en América Latina Cuando Chile estuvo atrapado, de la manera más sangrienta, entre las gorilescas manos de Augusto Pinochet, Venezuela adoptó una actitud noble y generosa. En lo personal me tocó -como director del Departamento de América, en la Cancillería venezolana- llevar un avión a Chile para trasladar a Venezuela centenares de detenidos en un estadio de Santiago. Eso lo sentí como abrir a unos seres humanos una gran ventana a la vida, a la dignidad y a la esperanza humana. También -en ese mismo carácter- fui a recibir al Aeropuerto Simón Bolívar en Maiquetía a centenares de exiliados políticos argentinos que huían de las garras de Jorge Rafael Videla, uno de los más feroces dictadores en los anales de la historia de América latina. A ellos los acomodamos en el Hotel Veroes, en la esquina caraqueña del mismo nombre, tuvimos que correr para comprar biberones y leche para los bebés y medicinas para los enfermos. También cuando presté servicios en Brasil durante la dictadura de Ernesto Geisel, uno de los más feroces represores de su propio pueblo, fueron muchos los estudiantes brasileños a los que tuvimos que proteger y aceptar en nuestras universidades para que continuaran sus estudios. En todo caso, siempre Venezuela les tendió una mano amiga y bondadosa. 5, 2.- Trinidad y Tobago un país genocida de venezolanos Desde el año 2017, la miseria y la falta de alimentos ha obligado a los venezolanos más vulnerables por su condición económica, a buscar esperanzas de una mejor vida en algunas islas del Caribe, en particular las más cercanas: las islas A B C, Aruba, Bonaire y Curazao. En el lado oriental, nuestros venezolanos han tenido en la isla de Trinidad y Tobago, un fabuloso

La Mirada del Mundo sobre Honduras

El secuestro de 105 empresarios hondureños  Por Hugo Álvarez Pífano El secuestro de mayores proporciones jamás llevado a cabo en toda Centroamérica: 105 empresarios hondureños, dos ministros, el presidente del Banco Central y el presidente de la Asociación de Industriales, tomados como rehenes. Hugo Alvarez Piano, Encargado de la Embajada de Venezuela en Honduras y el Obispo de San Pedro Sula, Monseñor Jaime Brufau actuaron como negociadores del Gobierno hondureño frente al movimiento guerrillero. Diez guerrilleros pertenecientes al Movimiento Popular de Liberación “Cinchoneros” MPL-C (1) el 17 de septiembre de 1982, llevaron a cabo el secuestro de 105 notables empresarios de San Pedro Sula –la ciudad industrial de Honduras- quienes se encontraban reunidos en la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC) Dos ministros del gabinete ejecutivo: el Ministro de Hacienda, Arturo Corleto y el Ministro de Economía, Gustavo Alfaro, también fueron tomados como rehenes: el Presidente del Banco Central de Honduras, Gonzalo Carías Pineda y el Presidente de la Asociación de Industriales, Pastor Zelaya (2). Ahora bien, el objeto de la reunión era la discusión de las políticas económicas impulsadas por el recién instalado gobierno civil conducido por el liberal Dr. Roberto Suazo Córdova (1982-1986) médico y político de tendencias moderadas, a quien algunos sectores de la oposición y en especial de la izquierda, consideraban responsable de la consolidación de un proceso de “ultra derechización” del país –entre otras cosas- al nombrar como Comandante de las Fuerzas Armadas de Honduras al General Gustavo Alvarez Martínez, militar formado en la Argentina de los grandes dictadores del post peronismo, acendrado anticomunista, partidario de endurecer la Doctrina de Seguridad Nacional y a quien se atribuía la fundación de una especie de escuadrón de la muerte (Batallón 3-16) destinado a hacer frente a los guerrilleros comunistas y a los narco traficantes, estos últimos comenzaban a ensayar  apariciones furtivas en Honduras. El movimiento rebelde pedía a cambio de los rehenes, entre otras condiciones, 1.- la liberación de varios presos políticos 2.- la expulsión de tropas y asesores militares extranjeros (USA) de Honduras y 3.- la derogación de un decreto aprobado meses antes en el Congreso Nacional que penalizaba las protestas sociales. Una agenda política bastante difícil de negociar. Para esa época Honduras era vista en el mundo como un oasis de paz, en comparación con sus hermanos de centro américa – El Salvador, Guatemala y Nicaragua- que enfrentaban verdaderas catástrofes humanitarias: genocidios, exterminio de poblaciones indígenas, sicariatos, asesinatos de sacerdotes, muerte de líderes agrarios, comandos guerrilleros que mataban sin piedad a amplios sectores de la población y pare de contar porque la lista de crímenes es interminable. Esta acción de un grupo armado comunista tuvo una inmensa trascendencia internacional (3), todo el mundo dirigió su mirada a Honduras: por vez primera los guerrilleros hondureños pusieron en evidencia ante el mundo las contradicciones sociales existentes en una Honduras con la mirada puesta en su modernización, que buscaba cómo abrir el camino a una democracia sustentable en el tiempo. En estas circunstancias, el presidente Roberto Suazo Córdova me pidió que me encargara junto al Obispo de San Pedro Sula, Monseñor Jaime Brufau, de las negociaciones ante el comando guerrillero. En ese entonces, Honduras contaba con unos 60 Embajadores acreditados, yo no tenía el rango de Embajador, era ministro consejero, Encargado de la Embajada de Venezuela. Siempre he pensado que el presidente de Honduras tuvo tres razones para hacer la escogencia de mi persona como negociador: 1.- El ex canciller de Venezuela Arístides Calvani visitaba muy a menudo Honduras y muchas veces me tocó acompañarlo a entrevistas con el presidente Suazo Córdova e importantes líderes políticos locales, esta vinculación con el movimiento demócrata cristiano fue un factor de confianza para un gobierno liberal. 2.- Desde mi llegada a Honduras hice amistad con el General Gustavo Alvarez Martínez, siempre me distinguió como un apreciable intelectual a quien el respetaba, esto fue un factor determinante. 3.- Tuve también dos amigos de gran apoyo, colaboradores cercanos del presidente Suazo Córdova: Elvin Santos, alcalde de Tegucigalpa y su hermano Maximilien Santos, destacado activista político del partido liberal. Muchos fueron los candidatos a negociadores, pero yo fui el escogido. Al final de las negociaciones se incorporó también Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, Nuncio Apostólico con sede en Nicaragua (acreditado también en Honduras), quien gozaba de una merecida fama de experto negociador con guerrilleros centroamericanos, pues había participado en otros casos de secuestros. No pretendo ocupar la atención de mis lectores con detalles sobre las negociaciones con el grupo de guerrilleros, solo me resta decir, la ocupación de la Cámara de Comercio de Cortes finalizó poco antes del mediodía del 26 de septiembre de 1982, con la liberación de los 34 últimos rehenes y la salida del país de los diez guerrilleros, que abordaron un avión de la Fuerza Aérea panameña para dirigirse a La Habana, haciendo escala en Panamá, a donde llegaron a primeras horas de la madrugada de ese día. Para terminar, creo de interés narrar una anécdota que tuvo lugar a propósito del secuestro: Un empresario del lugar, hombre adinerado y de alta posición social, salió en la tarde antes que se produjera el suceso y le dijo a su esposa que marchaba a la reunión en la cámara de comercio. Ahora bien, en lugar de cumplir con ese compromiso, se fue con una de sus amantes a un lujoso hotel de la localidad, muy bien acondicionado para esos menesteres, aislado y de mucha privacidad, entre otras ventajas para la infidelidad conyugal. A la mañana siguiente se presentó a su casa al mediodía –por lo visto el personaje de marras no vio televisión ni revisó la prensa, así estaría ocupado como un gran matador en su faena- le dijo entonces a su mujer: -No vine a dormir aquí porque pasé toda la noche y parte de la mañana en la reunión en la Cámara de Comercio de Cortes. ¿Qué piensa usted estimado lector: cuál fue la respuesta de su esposa? Eso lo dejo a su fértil imaginación y

Nuestro ingreso al bachillerato, en San Felipe, estado Yaracuy, año 1949

Cuando las travesuras de los adolescentes nos acompañan durante el resto de nuestras vidas. 1.- Un liceo en San Felipe, de excelente nivel académico. Profesores y Alumnos del 1° año. No era para menos, todos estábamos sumamente emocionados, habíamos terminado la escuela primaria y nos encaminábamos a estudiar en el Liceo Arístides Rojas de San Felipe. A la sazón, el dictador Marcos Pérez Jiménez había confinado en el estado Yaracuy a una élite de profesores pertenecientes al partido Acción Democrática y al Partido Comunista de Venezuela (ambos proscritos, en la dictadura) lo que hacía de ese pequeño liceo, el de mejor distinción académica de toda Venezuela, por la calificación de sus docentes. Entre algunos, se encontraban Federico Brito Figueroa, Alberto Federico Ravel Cariño, Manuel Vicente Ledesma, Andrés Castillo Vásquez, Norberto Díaz, Teófilo Trujillo, Melchor Baldi, Ramón Piña Daza, Francisco Barrios Camero, Blas Loreto Loreto, Antonio José Torres, Francisco Lucambio Limardo y muchos más que escapan al recato infiel de la memoria. Los alumnos, éramos unas joyas que a partir de esa fecha, echamos a andar nuestra presencia en todas las actividades que Venezuela reclama para su desarrollo como un país moderno y aún, hoy en día, nos asomamos a su amplia ventana, para contribuir en positivo y para ver con tristeza lo que va quedando de nuestra nación. Esta es la lista de mis compañeros, en el primer año de bachillerato (1949): Manuel Gabriel Alcalá Palencia (+), Freddy Pérez Guzmán (+), Sergio Vinicio Alcalá Palencia, Carmelo José Pifano Garrido (+), Juan Reyes Moro (+), Oriol Jesús Elorza Garrido (+), Rigoberto Mendoza (+), Rafael Núñez (+), Aníbal Núñez (+), Gustavo Morales Urbano (+), Hernani Camacho Moro, Otto Kreubel Palaviccini, Alberto Bortone Alcalá, Silka Alcalá Domínguez, Aura Hernández Wohnsiedler,  Felicidad Garrido, María Aída Angulo (+), Celina Baldó Rendón (+), Yolanda Leal (+), Mirna Quiroga (+), Belkis Leal (+), Mario Gallo, Gonzalo Perillo (+), Dámaso Mújica, Héctor Jiménez, Pastor Figueira, Julio Bravo (+), Alfredo Perillo (+), David Herrera (+), Armando Espinoza (+), Trino Pérez (+), Jesús Pérez (+), Héctor Emán , César Guevara Iglesias (+), Andrés Cristóbal Guevara (+),  Abdías Arévalo, Tomás Perruolo, Francisco Sotillo y el autor de la crónica, Hugo Afranio Álvarez Pifano. 2.- Doctor Luis José González Herrera, destacado médico sanitarista de Venezuela En ese año -1949- se encontraba al frente de la unidad sanitaria de San Felipe el doctor Luis José González Herrera, un médico especialista en sanidad, con postgrados en el exterior, no era yaracuyano, pero se había casado con una de las muchachas más bellas de la región: Ítala Serva, hija de María Murzi, de prosapia local, y de don Carmelo Serva Cardarelli, italiano, dueño de haciendas de cacao y casas de comercio. El matrimonio tenía un primo, Giannino –un nombre típico italiano- pero nosotros lo llamábamos “dañino” tal vez, porque siempre se mantuvo alejado de nuestro grupo. Entonces, ocurrió algo inusual, el doctor González Herrera dispuso, por primera vez en la historia del Yaracuy, que para ingresar al liceo se debía presentar un Certificado de Salud. ¡Fin de mundo! ¿En qué consistía ese certificado de salud? Primero, un examen de sangre (perfil 20, como se diría ahora, con examen de heces y orina), radioscopia pulmonar y examen físico.                                 Nos entregaron una latita para la muestra de heces y un tarrito plástico para la de orina. A propósito, este pequeño contenedor de metal para las heces dio lugar a muchas historias: se cuenta que David Herrera -padre de la famosa y esplendida Miss Mundo Astrid Carolina Herrera- era estítico y no pudo prodigar una mínima porción de excremento para depositar en su latita, entonces pidió a Mario Gallo, su coterráneo de Cocorote un poquito para cumplir el compromiso de su examen de heces. Pues bien, David salió muy bien del test y en cambio Mario Gallo, el autor de la muestra, resultó con un terrible parasito muy ofensivo a su salud. 3- Desarrollo de los acontecimientos Para iniciar nuestra historia, debo decir que ambos depósitos fueron adquiridos en la “Farmacia Central” del Dr. Vicente Pifano Capdevielle, donde mi primo Carmelo Pifano, su hijo, tenía acceso y de allí tomó una latita adicional. Carmelo dirigió sus pasos al barrio Caja de Agua, lugar habitual de perros realengos, donde no tardó en sentir un olor nauseabundo. En efecto, en ese sitio un perro enfermo había depositado una gran plasta de excremento pestilente, visitada por moscas negras y verdosas, un contenido horrendo, digno de la última paila de los tormentos del infierno, concebida en la peor pesadilla del Dante. Allí Carmelo tomó una generosa muestra, pródiga de gérmenes y parásitos, la colocó en una latita y sobre el papel de la tapa escribió: Tomás Perruolo. Ese mismo día se presentó a la unidad sanitaria. La enfermera de turno le pregunto: -trajo usted la muestra de heces. A lo que respondió: -Sí, aquí la tengo conmigo.  -Pues bien, colóquela en aquel mesón, junto con todas las otras. Carmelo se aproximó a la mesa, depositó su muestra y la otra con el nombre Tomás Perruolo, no sin antes retirar la muestra propia que Perruolo había colocado unos minutos atrás. Al día siguiente, se notaron movimientos nerviosos y carreras no habituales en la unidad sanitaria del pueblo, se convocó a una junta médica, integrada por los 7 médicos de San Felipe. Todo este revuelo lo había provocado un examen, cuyo tenor expresaba lo siguiente: El análisis de las heces de Tomás Perruolo (12 años) ameritó un estudio fecal especial, que arrojó los siguientes resultados: 3, 1A.- Estudio bioquímico. Examen de las características generales de las heces, Ph, color, consistencia y apreciación olfativa: Olor nauseabundo, aspecto horrible, consistencia desagradable y hedor insoportable, todas ellas impropias de un adolescente que lleva una vida normal en el seno de una familia venezolana de clase media. 3, 2B.- Búsqueda de huevos y parásitos: Se ha detectado la presencia de embriones, larvas y gusanos, que corresponden a la más amplia existencia de las siguientes especies: Áscaris lumbricoides; Ancylostoma; Necator americanus; Trichuris trichiura; Capillaria; Strongyloides stercoralis rabditiforme;

El día en que el Dr. Ramón Escovar Salom dejó su cargo como Canciller de Venezuela

                                                                                                                      1.- Un cisne negro, como se suele llamar a los sucesos raros Uno de los hechos que propició más conjeturas y comentarios en la Cancillería y en la opinión pública venezolanas, fue el cese de funciones del doctor Ramón Escovar Salom, como Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela. ¿Qué tuvo de extraordinario o sorprendente este cambio de ministro? hecho en el marco de la restructuración de un gabinete, dentro del funcionamiento normal de un gobierno democrático. Un cisne negro, como se suele llamar a los sucesos raros, algo insólito y tal vez único en el desenvolvimiento de las relaciones internacionales: el Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela se encontraba en visita oficial en la República de Polonia y dos días después de su llegada, en medio de los actos oficiales, se enteró por una llamada telefónica de su hijo, que no era más el Canciller de Venezuela.  Un presidente puede cambiar a todos sus ministros, pero si su canciller se encuentra en visita oficial en un país amigo, debe esperar a que éste regrese y después sustituirlo. Proceder en la forma en que Carlos Andrés Pérez lo hizo con Ramón Escovar Salom, es faltar a una norma elemental de consideración para con su Canciller y de respeto y cortesía hacia el país anfitrión de esa visita. Existe una palabra que lamentablemente hemos ido perdiendo en Venezuela, hoy más que nunca, la decencia: esta palabra en su acepción elemental significa: normas de convivencia de las cuales nacen la dignidad humana. Eso fue un comportamiento incorrecto para decir lo menos -desde una óptica meramente diplomática y en atención a las normas del Derecho Internacional- por parte del presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez. 2.- Semblanza de Ramón Escovar Salom Ramón Escovar Salom fue un hombre de inteligencia brillante, culto y de formación académica de élite, –educación universitaria de abogado en la UCV y posgrados en ciencias políticas en Europa- excelente orador, articulista en El Nacional, escritor de una decena de libros y político de dilatada trayectoria: Parlamentario por Acción Democrática, Ministro de Relaciones Interiores del segundo gobierno de Caldera, Fiscal General de la República y Ministro de Relaciones Exteriores de los dos gobiernos de Carlos Andrés Pérez, se le registra en la historia de la diplomacia venezolana como el Canciller que realizó el mayor número de visitas oficiales a países con intereses importantes para Venezuela y a numerosas organizaciones internacionales.  En todas ellas tuve el honor de acompañarle, como asesor, redactor de documentos oficiales y como negociador de los mismos. Igualmente, en no pocas ocasiones me tocó la preparación de discursos. Fui su Director de Gabinete en el Despacho de Relaciones Exteriores. En aproximadamente, dos años y medio de gestión, realizó 18 visitas oficiales: Guyana (1975); Brasil (1975); Curazao, Aruba y Bonaire (1975); Argentina (1975); Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (1975); Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1975); Perú (1976); Barbados (1976); Costa Rica (1976); Guatemala (1976); Nicaragua (1976); Honduras (1976); El Salvador (1976); Belice (1976); Panamá (1976); y, Polonia (1977). La única visita en que no participé fue precisamente esta última. Si se cuentan las visitas a organismos internacionales, como la ONU, OEA, Unesco y otros en Ginebra y Viena, deben añadirse unas siete más, lo que daría un total de 25. Si se añaden las visitas oficiales del presidente Carlos Andrés Pérez, en las que lo acompañó como Canciller: Bolivia, Perú, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y dos Asambleas Generales de Naciones Unidas, suman un total de 30. 3.- Visita Oficial del Canciller Escovar Salom al Reino Unido de Gran Bretaña (1975) A este punto, permítaseme una digresión para narrar un hecho que guarda relación con la historia principal que estoy contando: Cuando llegamos a Londres en visita oficial, el gobierno británico nos asignó como alojamiento el Grosvenor House, un hotel de 5 estrellas cercano a Hyde Park North, tal vez el más lujoso de la capital, para esa época. Nos encontrábamos en el vestíbulo del hotel, un gran salón de estilo victoriano, con su alfombra color granate y gobelinos en las paredes. En ese momento pasaba la hilera de maletas de la delegación venezolana, el Canciller dio un salto y dirigiéndose a un coronel de Scotland Yard, que le habían asignado como escolta, le dijo: -esa maleta allá, no puede ser de la delegación venezolana. Todos dirigimos nuestra mirada hacia el objeto señalado por el Canciller: ante nuestra vista apareció un estafermo desconcertante, algo que parecía una especie de maleta, estaba semiabierta y sus tapas llenas de machucones se mostraban sujetadas con dos vueltas de un mecate sucio y deshilachado. Si el estilo victoriano se caracteriza por la máxima elegancia y fineza en el diseño de sus creaciones, jamás se vio tan profundo contraste, entre esa especie de equipaje mal amarrado y aquel refinado salón resplandeciente de buen gusto por sus cuatro costados. En pocas palabras, la improvisada maleta, parecía un coleóptero despanzurrado, cuyas doradas alas habían sido sustituidas por camisetas y calzoncillos llenos de polvo y arenisca. El coronel en forma solemne manifestó: Señor, todo está en orden, esa pieza forma parte de las valijas de la delegación venezolana. El Canciller puso una cara que era una mezcla de asombro e incredulidad y le dijo: ¡No puede ser! Por favor, coronel, lea la etiqueta que está colgando de eso. Entonces el coronel leyó: Ministro Consejero Hugo Álvarez Pifano. Al escuchar esto la cara del Dr. Escovar Salom se tornó de un rojo tan intenso como la alfombra del salón victoriano, sus ojos se dilataron y se encaró conmigo: -Álvarez Pifano usted ha perdido el juicio. Qué diablos cree usted que hemos venido a hacer aquí todos nosotros. Con esa maleta que ha traído, usted piensa que está participando en un paseo rupestre de Cocorote a Yaritagua.  Yo estaba sorprendido y estupefacto, no sabía que responder. Afortunadamente, los funcionarios del protocolo de la cancillería británica hicieron acto de presencia y le explicaron al canciller: -Excelencia, esa maleta sufrió una caída desde una altura

La Biblioteca Real de Dinamarca

                                                                                                                                  1.- Una biblioteca de merecida fama mundial Siempre escuché decir que la Biblioteca Real de Dinamarca es una de las más importantes del mundo –de hecho, se encuentra catalogada en internet dentro de las diez primeras a nivel planetario- esto me causaba sorpresa, pues se trata de un país cuyos habitantes hablan una lengua conocida apenas por 5 millones y pico de daneses. ¿Cómo podía ser posible este hecho tan singular? Un buen día encontré a su director Erland Kolding Nielsen, en una comida entre diplomáticos celebrada en Copenhague y le pregunté sobre el asunto. A continuación, les cuento lo que me respondió y quiero compartirlo porque me parece muy interesante, junto a otros sucesos que viví en esa biblioteca: 2.- Una explicación excitante, en el interés por descubrir mundos ocultos -Apreciado Embajador Álvarez Pifano, como usted sabe muy bien, Vikingos es el nombre dado a los pueblos nórdicos, originarios de Escandinavia, famosos por sus invasiones a otros pueblos de Europa, con la finalidad de apropiarse de joyas, oro, piedras preciosas, obras de arte y sobre todo de libros. En un mundo que no conocía la imprenta –invención del genio alemán de Johannes Gutenberg en 1440- los libros eran diseñados y hechos a mano por monjes que trabajaban en monasterios dedicados a crear verdaderas obras de arte: ilustraciones religiosas de una calidad artística, como la humanidad no había conocido hasta entonces. Ahora bien, la aparición de los Vikingos en la escena política europea adquiere relevancia con el saqueo del monasterio de Lindisfarne (793 D C) en el norte de Gran Bretaña, al que pronto siguieron ataques a otros monasterios en la búsqueda de libros. En pocas palabras, la Biblioteca Real de Dinamarca se nutrió de miles de incunables que el pillaje de los vikingos le dejó como curadora de un maravilloso mundo artístico único en la historia de la humanidad. Por lo demás la Biblioteca Real tiene todos los libros publicados en Dinamarca a través de toda su historia, del primero al último. Entonces me dijo: – Embajador, yo lo invito a que venga a conocer nuestra biblioteca, soy muy amigo de la señora Virginia Betancourt, directora de la Biblioteca Nacional de Venezuela, una persona por la cual siento gran admiración y aprecio, por su trabajo en la conservación del patrimonio cultural de Venezuela, a través de los libros. 3.- Ningún libro de autor venezolano En la oportunidad que visité las colecciones de la Real Biblioteca de Dinamarca me interesé por saber cuáles escritores de Venezuela se encontraban allí. Pregunté ¿tiene las obras completas de Rómulo Gallegos? la respuesta: No; Arturo Uslar Pietri: No. Mariano Picón Salas: No; Dígame, nuestro poeta nacional Vicente Gervasi, quien fue Embajador de Venezuela durante 6 años en Dinamarca, tiene alguno de sus libros de poesía en esta biblioteca. La respuesta fue la misma, no tiene ningún libro. Esto me entristeció, pues el poeta Vicente Gervasi forma parte de mi familia: es hijo de una Pifano, su madre se llamó, Anna María Federico Pifano, fue prima hermana de mi abuelo: Carmelo Pifano Federico (prima hermana doble, por los Federico y por los Pifano) fue el quien trajo al matrimonio a Venezuela. En su Italia natal era maestra de escuela y una excelente ejecutante de piano. En lo personal, los Pifano siempre hemos mantenido la idea: que el formidable talento poético y la inalcanzable vena artística de Vicente Gervasi le viene de los Pifano. Su honestidad como venezolano ejemplar, la heredó de su padre, Giovanni Batista Gervasi a quien dedicó su famoso poema: “Mi padre el emigrante”. Venezuela fue su nueva patria, a la que amó muchísimo y trabajó por ella para el resto de su vida. En estas circunstancias, le ofrecí al director de la Real Biblioteca de Dinamarca un trato: voy a realizar las gestiones necesarias para obtener todos los libros de la Biblioteca Ayacucho y donarlos a esta institución que usted dirige. 4.- La más completa colección de libros de América Latina  La Biblioteca Ayacucho, como es sabido, editó la más completa colección de autores clásicos de la literatura latinoamericana. Su idea, concepción y desarrollo fue obra de un notable poeta, político y jurista venezolano: José Ramón Medina. Acto seguido llamé al presidente y fundador de la Biblioteca Ayacucho y le propuse la idea. El resultado fue que José Ramón Medina –a través de Oswaldo Trejo, quien poseía una colección completa- me envió a Dinamarca la entera Biblioteca Ayacucho, que para esa época había editado unos 230 volúmenes. El primer libro de la colección tiene por título: “Doctrina del Libertador” y contiene escritos de política y cuestiones sociales de Simón Bolívar. Ese fue el libro que puse en las manos del director de la Biblioteca Real, para en forma simbólica hacer acto de entrega de la entera colección (ver la foto que ilustra la presente crónica). Yo me cuidé muy bien de dejar en claro y así lo dije en mi discurso, que la donación la realizaba el Dr. José Ramón Medina, fundador y presidente de la Biblioteca Ayacucho, con lo cual se le hacía un merecido reconocimiento a este destacado intelectual venezolano: escritor, poeta, político y abogado. Este hecho fue recogido con agrado por los medios de comunicación internacionales: el evento tuvo una cobertura total en Venezuela, Dinamarca y en todos los países latinoamericanos que tienen sus escritores en esa colección. Todos los embajadores latinoamericanos acreditados en Dinamarca me acompañaron en este acto y ellos se ocuparon de las noticias de prensa en sus respectivos países. Un éxito absoluto. 5.- La donación de la Biblioteca Ayacucho provocó la ira del canciller de Venezuela Al día siguiente, muy temprano, tenía en el teléfono al canciller de Venezuela, Miguel Ángel Burelli Rivas, quien me espetó: Como es eso, que usted anda haciendo donaciones de libros a nombre del gobierno de Venezuela y dando declaraciones de prensa a los medios internacionales sin que yo sepa nada de esos asuntos. No me venga con el cuento de que usted recibe instrucciones de José Ramón

Los seis muros mas fascinantes en la historia de la humanidad

                                                              Consideraciones Generales Los seis muros de mayor significación, para sus respectivas culturas, en el mundo civilizado de nuestros días son: 1.- El Muro de Berlín, construido por los comunistas, fue considerado como el símbolo de la entera división entre Alemania Oriental (DDR) y Alemania Occidental (BRD) y su consecuencia inmediata: la condena a los habitantes de la Alemania del este a vivir en un régimen político que ellos no habían escogido, con la consiguiente pérdida de todas sus libertades. 2.- El muro de Donald Trump en la frontera entre México y los Estados Unidos de América, definido por su constructor como una línea divisoria entre: grandeza y opulencia por un lado y por el otro, miseria y pobreza, en muchos países que no pasan de ser “unos oscuros agujeros de mierda” Sic. 3.- El muro de los lamentos, el lugar más sagrado del judaísmo, reliquia todavía en vida del Templo de Jerusalén 4.- El muro de frontera entre Corea del Sur y Corea del Norte, una sola nación que en los años 50 libró una guerra por las fronteras, que dejó cerca de dos millones de muertos y que aún no tiene armisticio 5.- La gran muralla china, construida en el siglo V antes de Cristo para evitar la invasión de los ejércitos de Mongolia y de Manchuria, según los astronautas que pisaron la luna, la única obra del ser humano que puede verse desde allí. 6.- El muro de la Embajada de Venezuela en Addis Abeba, la capital de Etiopía ¿Qué tiene de singular este muro? para ser conceptuado como uno de los más importantes en el desempeño de una función social y cultural y más aún, como un legado de Venezuela al desarrollo de la Etiopía moderna. Trataremos de explicarlo a continuación.                                                                 II                      Derrocamiento del Emperador de Etiopía, Haile Selassie.  El 12 de septiembre de 1974 un movimiento militar de oficiales de graduación media, apoyados por sectores populares e intelectuales de grupos de izquierda, derrocaron el régimen de tipo feudal del Negus Haile Selassie, Emperador de Etiopía. Para ese momento el imperio de Etiopía enfrentaba una profunda crisis política, económica y social como consecuencia de un gobierno esclavista y feudal que llevó a ese país a ser considerado el más pobre del mundo. La mayor parte de la población vivía en el área rural, donde experimentaba periódicas sequías y enfrentaba continuas hambrunas, en tierras cuya propiedad eran del Negus, la nobleza o la Iglesia Ortodoxa etíope. Todos, sin excepción, exigían tributos altísimos a los campesinos empobrecidos. Si existe una revolución que deba ser justificada a escala universal, esa fue la revolución de Etiopía.  Al ser derrocado El Negus, desapareció por siempre de la historia como un falso benefactor del pueblo etíope.                                                                 III                   La nueva Etiopía en un camino de esperanza y justicia social. Como una de tantas prioridades la revolución confiscó todas las tierras, villas feudales y castillos de la aristocracia etíope: en especial mansiones de gran lujo y opulencia. Para el nuevo gobierno se presentó un problema, cómo mantenerlas y darles conservación, la solución fue fácil: alquilarlas a los gobiernos extranjeros como inmuebles para sus embajadas. Como es sabido, Etiopía fue la sede de la Organización para la Unidad Africana (OUA) la cual agrupaba a 53 países del continente africano. Fue fundada el 25 de mayo de 1963, por importantes líderes regionales del tercer mundo como Kwame Nkrumah y Gamal Abdel Nasser. Tras su disolución el 9 de julio de 2002, fue sustituida por la Unión Africana. Además de estos numerosos países africanos recibía también a funcionarios de organismos internacionales y de naciones de Asia, Oceanía, América y Europa que sumaban tres largos centenares de diplomáticos de todo el mundo. Una brillante idea, alquilar mansiones de lujo para sede de representaciones diplomáticas, con lo que se aseguraba la restauración y mantenimiento de un gran patrimonio cultural.                                                                 IV                  Organización de la Embajada de Venezuela en Addis Abeba. En el mes de agosto de 1984 llegue al aeropuerto Bole International que sirve la ciudad de Addis Abeba, allí me esperaba el Jefe de la Misión de Venezuela en ese país licenciado Luis Sosa Vaamonde, Encargado de Negocios Ad hoc, un diplomático de carrera, culto, con experiencia de más de treinta años de servicio, quien tuvo el acierto de conseguir para la embajada de Venezuela un palacete propiedad de un aristócrata etíope, en los altos de una colina, en un céntrico paraje al sur de la ciudad. Tres días después, Sosa Vaamonde se marchó y quedé como Jefe de Misión con igual rango: Encargado de Negocios Ad hoc. Como dato curioso, nunca pensé que más tarde entregaría la misión venezolana en Etiopía a otro yaracuyano como yo: Alfredo Hernández Rovati, brillante diplomático de carrera, de una familia de prosapia de Yaritagua, quien murió muy joven víctima de un cáncer en la garganta. Recapitulando, entonces decíamos, la Embajada de Venezuela era un castillo medieval, compuesto de una construcción que fungía como residencia del embajador, otra como sede de las oficinas y una más como habitaciones de los empleados domésticos. Todo esto, con un lago interior navegable en canoa y un gran muro de unos tres kilómetros de circunferencia. Me hubiera gustado ofrecer algunas fotografías, solamente con el objeto de dar una idea de lo que representaba esta edificación de la edad media y su complejo habitacional.                                                                     V                                                 Desarrollo de los hechos En mi cuarto día de permanencia en Addis Abeba comencé a caminar sobre el muro, que ofrecía la posibilidad de disfrutar de hermosos paisajes de una misteriosa ciudad oculta entre las fallebas de tiempos de una antigüedad bíblica, dicho sea de paso, también en las noches de luna podían verse manadas de hienas hambrientas a la búsqueda de carroña en los basureros. Pero, ese día lo que me llamó más la atención, debajo del muro, en un paraje oscuro y muy sombrío fue un grupo de unos 30 hombres encuclillados, en una actitud que no me permitía discernir sobre lo que estaban haciendo. Entonces, pregunté a mi chofer, quien me

Venezuela, un país caribeño, de cara y mirada al Mar Caribe

                                                                              I                                                         El Caribe “mare nostrum” Venezuela es poseedora de una línea de costas marítimas de 3.726 kilómetros, a partir de Castillete en el estado Zulia (frontera con Colombia), hasta Punta Playa en el estado Delta Amacuro (frontera en reclamación con Guyana). De esta longitud costera, 2.183 Km están situados en el Mar Caribe (desde Castillete hasta Punta Peña en la Península de Paria, estado Sucre), lo que constituye a Venezuela como el país de Suramérica con más costas sobre el mar Caribe; y, 1.008 Kms en el Océano Atlántico (desde el Promontorio de Paria hasta Punta Playa). Esto quiere decir en geopolítica, que Venezuela es un país caribeño, que da su cara y dirige su mirada al Mar Caribe,  con vocación de asumir el mandato histórico y político que le concede esta condición geográfica: por el Caribe hicimos nuestro ingreso a la historia, vistiendo a manera de traje nuevo, el nombre que le dieron los navegantes españoles al Golfo de Venezuela (espacio marítimo vital, con soberanía exclusiva de Venezuela y que hoy Colombia pretende en forma ilegítima compartir); por esa misma puerta ingresó nuestra cultura hispánica, tomada de una mano a la lengua española y de la otra a la imprenta; así mismo, nuestra formación étnica (razas europeas y  esclavos africanos, que se mesclaron con los aborígenes); nuestra religión católica, al alimón de los misioneros; y en especial, por este “mare nostrum” penetró la doctrina filosófica en que se fundamentó la conquista y colonización, conocida con el nombre de etnocentrismo cultural del imperio español (1). De frente, mirando siempre al Mar Caribe, se extiende una inmensa pléyade de islas que forman un arco que envuelve a Venezuela a manera de un cerco (ver la carta marítima anexa, para comprobar este fenómeno geográfico), el cual comprende las Antillas Mayores (Cuba, La Española -Rep. Dominicana y Haití- Jamaica y Puerto Rico); Las Antillas Menores, que conforman las Islas de Barlovento (Trinidad-Tobago, Barbados, Martinica, Dominica, Guadalupe, Santa Lucía, y muchas más); las islas de Sotavento, (Curazao, Bonaire, San Martens, San Eustacio, Saba) y muchísimas más que hacen muy apretado este marco geográfico.  Pues bien, si Venezuela mantiene excelentes relaciones diplomáticas con estas islas, ellas serán un punto de apoyo para proyectar la política internacional de Venezuela hacia otros países de la comunidad internacional. Por el contrario, si nuestras relaciones con estos países son equivocadas, nos harán un cerrojo, que amenaza con asfixiar a Venezuela, en su política internacional, economía, comercio y proyección social y cultural. En pocas palabras, estamos obligados a mantener buenas relaciones con el Caribe, esto es un mandato de la geopolítica. Aunque parezca extraño, no han sido muchos los Cancilleres venezolanos que se han dado cuenta de este fenómeno a la hora de formular una política exterior, yo diría que se pueden contar con los dedos de una mano: Ignacio Iribarren Borges, Arístides Calvani, Efraín Schat Aristiguieta, Ramón Escovar Salóm, Reinaldo Figueredo Planchar y Simón Alberto Consalvi. Ellos fueron los constructores de una política de estado, coherente y dinámica hacia el Caribe.  A continuación, me permito contar una anécdota, que guarda estrecha relación con este tema: acerca del nacimiento de Dominica como nación independiente y de su acercamiento a Venezuela como el primero de sus aliados.  II    Nacimiento de la isla de Dominica como nación independiente y su acercamiento a Venezuela El 3 de noviembre de 1978, el Reino Unido concedió la independencia a la Mancomunidad de Dominica, dentro de la Mancomunidad Británica de Naciones. El primer jefe de gobierno que Dominica tuvo en su historia como nación independiente, fue el primer ministro Patrick Roland John, quien había tenido la delicada tarea de negociar la independencia de esa nación con la corona británica y se desempeñó en su cargo de 1974 a 1979, era un líder laborista de destacada actuación. Al conducir a su país como nación independiente tuvo que enfrentar el grave problema de los huracanes que desbastaron a esa bellísima isla, en especial el “Huracán Harris”. John tomó la decisión de acudir al gobierno de Venezuela para pedir ayuda en la reconstrucción de su país y en efecto, su primera visita oficial a un estado extranjero fue a Venezuela. A la sazón el Presidente de Venezuela era Carlos Andrés Pérez, quien gozaba de la muy merecida fama de ser muy generoso en regalar el dinero de los venezolanos a otras naciones. La agenda de John en su visita a Venezuela fue muy bien vista, contemplaba el establecimiento de relaciones diplomáticas y la firma de varios acuerdos, dentro de los programas de cooperación de nuestro país a las naciones del Caribe (2). El Canciller Simón Alberto Consalvi me citó a su despacho y me encomendó la tarea de atender la preparación de esta visita, una labor un tanto compleja, pues se trataba de un país de reciente independencia, no teníamos su bandera, no se conocía su himno nacional –asuntos de orden protocolar- y deberíamos preparar una agenda de trabajo sobre temas sustanciales, nucleados en torno a los programas de cooperación ya establecidos con los países del Caribe. Inmediatamente me trasladé a Roseau, la capital de Dominica y me entrevisté con el primer ministro, conversé con él sobre la agenda de su visita, los temas de su interés y de nuestro interés, me entregaron 4 banderas y una partitura del himno nacional, en un arreglo para pequeña banda marcial. De regreso a Caracas, me entretuve en el avión leyendo la partitura de una música de bellísimas modulaciones armónicas y melodías frescas muy cercanas al contacto con la naturaleza. El nombre del himno nacional es: “Isle of beauty, isle of splendour” Con textos de Wilfred Oscar Morgan Pond y música de Lemuel Mc Pherson Christian. Como crítico de música pienso que es uno de los himnos más bellos, con una fuerte influencia del compositor finlandés Jean Sibelius. No sé por qué, pero siempre he recordado que se me informó acerca del símbolo oficial de Dominica: es el perico imperial, llamado “Siserou”, una especie nativa de esa isla, un ave de