Hugo Alvarez Pifano

La marrana Jiménez, un niño vendedor de maní

 La pobreza no solo es el origen de la explotación infantil, sino que es también su causa principal y una carga de por vida, porque los niños y niñas al tener que trabajar, abandonan la escuela y no se forman para acceder a trabajos mejores. Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, adoptada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 20 de noviembre de 1989.  Por Hugo Álvarez Pifano 1.- El Cine Tropical de San Felipe, “el local de las orquídeas y de los grandes estrenos” Hoy por puro caso, encontré en un supermercado de Caracas un paquete de maní horneado en su cáscara. Rápidamente, en un maravilloso viaje al pasado, mi memoria me transportó a unos de los lugares favoritos de mi infancia: el Cine Tropical de San Felipe, en el estado Yaracuy, de José Manuel Avendaño “el local de las orquídeas y de los grandes estrenos” como rezaba su slogan. Un sitio único perdido en la provincia venezolana que, como un arco iris de caleidoscópicos colores, desgranó nuestros viajes de niños hacía un universo de sueños e ilusiones, solamente concebido en el cine y distribuido entre una inquieta chiquillería de los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado, desapareció a finales de los años sesenta. 1, a.- Casablanca y la declaración de amor más bella y conmovedora Allí escuchamos por primera vez en Casablanca la frase “siempre nos quedará París” Según los críticos y los cineastas es la declaración de amor más bella y conmovedora jamás pronunciada en el cine. Se la dice Bogart a Ingrid Bergman al final de la película, en el momento en que ambos saben que se separan y no se volverán a ver jamás. “Siempre nos quedará París”. Pero, qué significado real tiene este parlamento: A pesar de que pueda ocurrir lo peor –pase lo que pase- para todos los seres humanos siempre quedará un lugar en el cual podamos amarnos y ser felices, donde manifestar libremente nuestra alegría -reír y por qué no, llorar, expresar nuestra tristeza- el punto de inicio de un retorno al país de los sueños. Este sitio, por supuesto, no puede ser otro que el cine, pues solamente es allí donde todo sale bien, a la medida de un cuento de hadas. Pero, para unos modestos niños de provincia como éramos nosotros qué significado tenía esta esperanzadora frase: no tenía otro que el Cine Tropical de San Felipe, el único lugar de sueños e ilusiones, no había nada más en el pequeño pueblo para echar a volar nuestras fantasías infantiles: para nosotros era como trepar sobre los tejados del arco iris, para alcanzar detrás un resquicio, suficiente para ver una luz haciendo cálida compañía a nuestras esperanzas. 1, b.- Las enseñanzas de la película “Lo que el viento se llevó” También allí con la película Lo que el viento se llevó (Gone with the wind, 1939) con Clark Gable, Vivien Leigh y Olivia de Havilland, nos enteramos de que en 1860 existía un conflicto interno en los Estados Unidos de América, conocido como Guerra de Secesión, una contienda entre el norte y el sur. ¿Qué estaba en juego? Esta guerra no se hizo para la liberación de los esclavos del sur. Lo que se trató de decidir entonces, mediante las armas, era un modelo de país: un sur con su economía aferrada en los grandes latifundios, especialmente en el monocultivo del algodón y por supuesto afincada en la esclavitud; y un norte industrializado, dirigido a la fabricación de manufacturas, producidas por obreros. Al sur no le importaba un país, solo quería vender sus materias primas en el exterior, con el objeto de sostener el deslumbrante estilo de vida de los aristócratas sureños. Al norte, con mejor visión, le interesaba configurar un proyecto económico de país industrial, con peso propio: una nación con fuerza de trabajo, cargada de obreros capaces de dar vida a muchas industrias, dentro de un país unificado donde vender esas manufacturas. 1, c.- Los venezolanos, eternos vendedores de materias primas. En los últimos veinte y tres años víctimas de un proyecto político personal y egoísta, que nos llevó a la ruina. También a los venezolanos cuando nos tocó decidir que modelo de país escoger, nos fuimos desde muy antiguo, por el camino del sur: de vendedores de materias primas. Atrás en el pasado, café, cacao, algodón, madera, etc. Nunca intentamos ser un país de industrias, con una clase obrera sólida y bien estructurada. Pero, lo más dramático de la historia reciente de Venezuela es que a la llegada del Siglo XXI, tomados de la mano de Hugo Chávez Frías, éste nos condujo nuevamente por la senda de vendedores de materia prima y el “monocultivo” solamente el petróleo y peor aún, de regalador de nuestros recursos, para desperdiciar la gran oportunidad para Venezuela, de ser el modelo de país industrializado de América latina, como fue el norte en los Estados Unidos de América. ¡Qué inmensa oportunidad desperdiciada por un proyecto político personal y la codicia de unos pocos! 2.- La marrana Jiménez, vendedor de “maní horneado a locha el paquete” Pero tornando al punto inicial de nuestra historia, en el Cine Tropical, una voz ronca y penetrante, a manera de los cantantes de ópera, anunciaba su pregón: “maní horneado, a locha el paquete” Era un muchacho de unos 10 años edad, muy pobre, lo llamábamos “la marrana Jiménez” compañero de todos nosotros en la Escuela Padre Delgado y después en el Grupo Escolar República de Nicaragua. En efecto, su madre horneaba el maní en un horno de leña, lo envolvían en papel de periódicos, en paqueticos que parecían “origami”, papel doblado al etilo japonés. Él debía vender 8 paqueticos para reunir un bolívar y nosotros de manera desconsiderada le decíamos: “marrana, estos paquetes no tienen nada de maní, puro papel de periódico” La voz de “la marrana Jiménez” era inconfundible: “maní horneado, a locha el paquete”. Una vez, en un acto conmemorativo de la muerte del Libertador, cuando se guardaba el minuto de

La formación de la Cancillería Venezolana

  El primero y más grande esfuerzo por modernizar el estado venezolano – salido de la barbarie y oscuridad en la dictadura de Juan Vicente Gómez- y construir las bases para iniciar la profesionalización del servicio exterior. Éxitos, frustraciones y alguna graciosa anécdota, que sin duda hará reír a mis lectores, dotados de un usual buen sentido del humor. Por Hugo Álvarez Pífano   I Consideraciones Generales 1.- El Estatuto del Personal del Servicio Exterior A mediados de la década de los años cuarenta, la Junta Revolucionaria de Gobierno de los Estados Unidos de Venezuela emprendió la tarea de organizar el Servicio Exterior de este país, para lo cual promulgó el Decreto N° 256 Estatuto del Personal del Servicio Exterior, que dotó al Ministerio de Relaciones Exteriores de tres componentes operativos: Servicio Diplomático, Servicio Consular y Servicio Interno. Ahora bien, el Servicio Diplomático era desempeñado por funcionarios clasificados en seis categorías -desde Primera categoría a Sexta Categoría- que en escala descendiente eran: Embajadores, Ministros Plenipotenciarios, Consejeros, Primeros secretarios, Segundos secretarios y Terceros secretarios. El servicio Consular estaba a cargo de funcionarios de cinco categorías, en razón de que ningún cargo consular era equivalente al rango de Embajador – Primera categoría- los rangos consulares comenzaban, en escala descendente, en la segunda categoría hasta la sexta, ellos eran: Cónsules Generales de Primera Clase, Cónsules Generales de Segunda Clase, Cónsules de Primera Clase, Cónsules de Segunda Clase y Vicecónsules. Los cargos del Servicio Interno de la Cancillería eran ejercidos también por funcionarios de cinco categorías, no existía en los mismos el rango de Embajador -Primera categoría- comenzaban en escala descendiente en la segunda categoría hasta la sexta, ellos eran: Consultor, Director, Consultor auxiliar, Introductor de ministros públicos, jefe de oficina, jefe de sección, jefe de servicios y adjunto a las direcciones. Por supuesto, los Consultores Jurídicos como Edgar Sanabria y Ramón Carmona Figueroa tenían el rango de embajadores porque venían de haber ostentado este rango en el exterior, así mismo Don Enrique Gil Fourtul Director de Protocolo, Rafael Armando Rojas Director de Política Internacional y Ramón Delgado Valderrama Director de Relaciones Culturales, para citar unos pocos ejemplos, en diversas épocas. 2.- La aurora de los nuevos tiempos en la modernización del servicio exterior No escapará a la perspicacia de mis lectores con conocimientos de diplomacia y de derecho internacional que esta nomenclatura de cargos, categorías y funciones, y las relaciones entre los tres servicios, no se compadecía con las exigencias de un mundo moderno y de rápidos cambios, que exigía uniformidad, por esta razón la Organización de las Naciones Unidas, en el año 1961 abrió a la firma de todos sus estados miembros la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas de 1961, la más amplia convención codificatoria de los usos, costumbres y normas del derecho internacional que se refieren al establecimiento de relaciones diplomáticas, clasificación del personal de las embajadas, sus inmunidades y privilegios y demás asuntos conexos. Dos años más tarde, en 1963 la ONU abrió a la firma de sus estados miembros la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, una convención también codificatoria, pero no tan amplia como la anterior, pues algunos países como los Estados Unidos de América preferían celebrar acuerdos bilaterales para regular sus relaciones consulares, ellos decían que no se podía dar a todos los cónsules de diversos países el mismo tratamiento, esto se refería en especial a la Unión Soviética, que amparada en los privilegios e inmunidades de los cónsules podía colocar espías soviéticos en todas las ciudades de los Estados Unidos de América. De igual modo -para citar un ejemplo- el tratamiento que ellos daban a los cónsules británicos no podía ser el mismo que se otorgaba a los cónsules de las islas Comoras, el país donde se descubrió el celacanto, el único animal prehistórico con vida en el planeta. Dentro de este orden de ideas, yo tuve la ocasión de negociar, en mi condición de Jefe de la División de Consulados Extranjeros, al lado de John Rafael Franklin, Director de Consulados, el Convenio bilateral sobre relaciones consulares entre Venezuela y los Estados Unidos de América y otros convenios en materia consular (1). A este punto, me sea consentido expresar que conforme al Estatuto (1946) y a las convenciones de Viena sobre relaciones diplomáticas (1961) y de relaciones consulares (1963) no es posible designar en Venezuela los llamados embajadores del servicio interno ni tampoco Cónsules Generales de Primera con el rango de embajadores (2) No obstante, aunque durante los primeros veinte años del chavismo se promulgaron dos leyes del servicio exterior que tal vez pudieran permitir este “disclaimer” para decir lo menos. Pero, con un otro pero, de mayor impedimento: es oportuno señalar, que las dos convenciones de Viena fueron aprobadas por el Congreso de la República mediante leyes especiales y las leyes especiales privan sobre las leyes generales (leyes chavistas del servicio exterior) en la materia que constituye su especialidad.  II  El desarrollo histórico del Estatuto del Servicio Exterior 1.- Antes, marchemos a lo anecdótico Por favor, fijemos nuestra atención en el artículo 5 del estatuto, sobre un cargo del servicio interno, el llamado “Introductor de Ministros Públicos” equivalente al rango de consejero en el servicio diplomático y cónsul general de segunda clase, en el servicio consular. Para la fecha de nuestro ingreso a la Cancillería estos funcionarios habían cambiado su denominación se les llamaba: introductor de embajadores, se desempeñaban en la Dirección del Protocolo y su función más importante era esperar a los embajadores que tenían audiencia con el Canciller en la entrada principal de la Casa Amarilla, frente a la Plaza Bolívar y de allí conducirlos hasta el Salón de Embajadores y finalmente, brindarles compañía hasta que ingresaran al despacho del canciller. A la sazón los introductores de embajadores eran dos: Heriberto Aponte, un carismático funcionario procedente de La Victoria, estado Aragua, bien dotado en el arte de agradar a las personas, de buen tacto diplomático y con buen dominio del francés, era hermano del conocido y estupendo comediante y cantante de ópera

El Chingo Julio

 Campanero de la Iglesia Mayor de San Felipe Por Hugo Álvarez Pífano Cuando se trataba de echar a volar las campanas al viento, no había mejor campanero que el “chingo Julio”, un hombre humilde, de nariz aplastada y tabique nasal roto –de aquí el sobrenombre que llevó toda su vida- quien nunca soñó siquiera con tener la posibilidad económica de corregir ese defecto, pero con una gran habilidad y talento excepcional para tocar las campanas de una iglesia: hablamos del campanero del templo principal de San Felipe. Si Dios le quitó al “chingo Julio” el don de la claridad en la palabra y la mitad del sentido del oído, le dio a cambio tres cualidades: el toque festivo de las campanas en señal de gloria y alegría, para convocar a los fieles a las misas en la presencia de Dios; el toque leve de elevación espiritual para la hora del Ángelus; y la serenidad en la tristeza, que debe acompañar el doblar de las campanas en los oficios de difuntos.  Las tres funciones básicas de un campanero, según la tradición cristiana. A la sazón, la iglesia de San Felipe tenía tan solo tres campanas: “la niña” con una voz dulce y bella de soprano, “la media” con el sonido tibio y grave de un violonchelo, y la tercera “la gorda” con la voz solemne y profunda de los grandes bajos, era la campana que se usaba para dar la hora. El badajo, esa especie de martillete que se utiliza para darles sonido era accionado con cordeles. Entonces Julio se inclinaba apenas hasta tocar el suelo –casi en la actitud de un nazareno que carga una pesada cruz- montaba las tres cuerdas sobre su espalda, y allá vamos: sus campanas salían a volar en un derroche de alegría, los pájaros saltaban desde los árboles emocionados: paraulatas, orihuelos, gorriones y arrendajos, pero los más ruidosos, excitados por el repicar de las campanas de Julio, eran los estridentes loros que marchaban rumbo a la bananera. Que lindo era acudir a la misa y otras celebraciones de nuestra amada iglesia, convocados por el repiquetear alegre de las campanas del “chingo Julio”. Ahora bien, su tarea de todos los días era el Ángelus, una oración de la iglesia católica, recitada en todo el mundo al medio día, en recuerdo de la Anunciación: el día en que el ángel Gabriel -enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, le habla a una virgen de nombre María, desposada con José, un hombre de la casa de David- le anuncia el misterio de la Encarnación del verbo. Ángelus toma su nombre del texto en latín Angelus Domini nuntiavit Mariae. Es un momento de gran solemnidad, se trata de la conversación de un ángel con una humilde muchacha judía, a quien Dios le encomienda la más grande y dolorosa de las tareas: ser la madre del salvador de la humanidad. La tradición requería que el Ángelus fuera acompañado con el toque de las campanas, entonces Julio con su mano derecha, firme y segura, desgranaba los tibios goterones de “la media” sobre los tejados de San Felipe, rememorando el saludo del ángel Gabriel a la madre de Jesús. Después, “la niña” se incorporaba al dialogo, era la voz de María que surcaba el aire en los valles del Yaracuy apoyada de la mano izquierda de Julio. No hay que olvidar que las campanas son en rigor instrumentos musicales que emiten una sola nota, pero conforme a la habilidad y el talento del ejecutante ofrecen cualidades excelsas: matices en el sonido, fina textura, riqueza de colores, creatividad en los ritmos, etc. Así como el violinista de sonido más dulce y bello es Itzhak Perlman y la trompetista de mayor colorido y ejecución brillante es Alison Balsom, el campanero de toque más bello y expresivo, para trasmitir el dialogo entre un ángel y la madre del Señor -el misterio del Ángelus– siempre fue el “chingo Julio”. Su otra misión era tocar para los oficios de difuntos, en esta ocasión el doblar de sus campanas, mientras acompañaba a los muertos, dejaba sentir la queja doliente de los músicos dotados de una profunda humanidad. Hoy a 70 años de distancia en el tiempo, evoco el sonido triste de las campanas del “chingo Julio” con la frase de John Donne que da entrada a la novela de Ernest Heminway, Por quien doblan las campanas: “Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca intentes preguntar por quién doblan las campanas; doblan por ti”. Pero un día ocurrió lo inevitable, por la calle de San Felipe que conduce al viejo cementerio de Valle Hondo cargaron un ataúd, un funeral de pocas personas, algo así como para salir del paso, para el difunto no hubo flores ni se escucharon el doblar de las campanas, no supe nunca si le escribieron una lápida pues nadie sabía su verdadero nombre; en cambio, los pájaros desde los árboles se sumergieron en las hojas para guardar un pesado silencio. Por vez primera en muchas décadas, los loros de la bananera en un mutismo respetuoso, cruzaron el horizonte suspendido en un cielo gris perla que cubrió a San Felipe en ese día. Había muerto el “chingo Julio”. Para concluir esta historia, tengo todavía una deuda con mis lectores: después de la muerte de Julio la vieja iglesia de San Felipe fue demolida y en su lugar se construyó una moderna catedral de hormigón armado, creo que las tres campanas se encuentran en su torre, pero nadie las toca, en su lugar se utiliza un carillón electrónico, dotado de un mecanismo suizo de relojería. Las tres campanas se han sumado al silencio de los pájaros en recuerdo de Julio. Entonces, permítaseme también, sumarme con los pájaros y las campanas a su recuerdo, en un sencillo homenaje: he tenido el honor de escribir esta

La Navidad en Venezuela

Por  Hugo Álvarez Pífano 1.- La Navidad en la era de la globalización A través de los siglos la Navidad ha formado sus símbolos, costumbres y usos a escala universal: Una hermosa fiesta de hombres y mujeres de paz y buena voluntad, celebrada al alimón de quienes siempre han mantenido el carácter propio de su Navidad, en cada país o región del planeta. Esto ocurre porque los seres humanos, suelen conservar en su memoria una pequeña parcela de recuerdos y afectos por la tierra que los vio nacer y el compromiso de dejar en esa tierra, aunque sea un pequeño legado que demuestre que ellos no vivieron en vano, en la oscuridad y el silencio. Ahora bien, en la era de la globalización las grandes corporaciones transnacionales tratan de introducir el concepto de una navidad global, destinada esencialmente a promover el consumo masivo de productos importados, cuyo origen como motivos de navidad nadie conoce. Así mismo, la navidad globalizada es una fiesta que, como las dos caras de una misma moneda, ofrece un anverso y un reverso: un momento de exacerbado consumismo, derroche de riqueza y ostentación, y otro momento de profunda depresión para los menos habientes, que se siente excluidos de ese tipo de navidades. Existe un refrán popular en Venezuela: Es muy doloroso amar sin ser amado, pero más doloroso es irse a la cama a dormir sin haber comido. 2.- La Navidad conforme a la tradición cristiana La Navidad es para todos los cristianos la fiesta del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Para la religión hebraica, de donde trae sus orígenes, es la referencia al nacimiento de un “mesías”, que según la Biblia sería el rey de Israel. Pero los judíos nunca aceptaron a Jesús como el Mesías. De aquí nació la escisión entre la religión hebrea y la naciente religión cristiana que hizo del Mesías y de su mensaje de paz para todos los hombres de buena voluntad, el centro de sus creencias. Así mismo, el 25 de diciembre los antiguos romanos celebraban una fiesta pagana dedicada al sol. En ese día precisamente, el sol parece detenerse en el centro del universo. Es este el llamado solsticio, palabra latina -Solstitium- que significa sol detenido. Con estas fiestas se incitaba al astro a continuar su camino sobre el horizonte y abrir paso a la primavera, la estación más bella. Siguiendo esta costumbre, los cristianos comenzaron a celebrar también en ese mismo día el nacimiento del niño Dios, a quien llamaron “la luz del mundo” y como al sol le dieron los atributos del amanecer: iniciar el comienzo de una nueva vida llena de esperanzas para toda la humanidad. 3.- Los cuatro grandes símbolos de la Navidad venezolana Estos 4 grandes símbolos de la navidad venezolana son los aguinaldos, que cantan con una melodía y un ritmo que nos es familiar, al Niño Jesús en el pesebre, y a las hallacas. A estos cuatro -los más importantes- debemos añadir otros símbolos muy navideños también y muy venezolanos: el pan de jamón, la ensalada de gallina, el pavo relleno, jamón planchado, torta negra o torta navideña, dulce de lechosa, pernil de cerdo y el ponche crema. Con esta oferta gastronómica nadie se sentirá excluido de las navidades venezolanas.  I EL NIÑO JESÚS La tradición universal de llevar regalos a los niños, que encarna en ellos un símbolo de dulzura y generosidad en ocasión de la navidad, se realiza en Venezuela a través del Niño Jesús y los venezolanos más pequeñitos escriben sus cartas al Niño Dios, como también se le llama. La figura de San Nicolás, Santa Klaus, Papá Noel, Babo Natale, Father Chrismas etc. con su trineo tirado por renos que surcan el cielo decembrino, no corresponde a nuestras tradiciones. Es una creación del norteamericano Thomas Nast, diseñador de dibujos animados, quien en el año de 1860 realizó una ilustración presentando al personaje como un hombre gordo, con una larga barba blanca y vestido de rojo. Con pantalones del mismo color sujetados por una ancha correa de piel negra. Esta imagen gustó tanto a la Coca Cola Company que decidió utilizarla para sus campañas publicitarias en todo el mundo, contribuyendo de ese modo a la difusión y venta del producto junto a la imagen del simpático viejecito.                                  II EL PESEBRE Un uso típico de la navidad es el de representar mediante pequeñas figuras, las escenas y los momentos más importantes que acompañaron el nacimiento del Niño Jesús. A esto se le llama un pesebre y conforme a la tradición cristiana, el primero en realizar uno de estos pesebres fue San Francisco de Asís en el año de 1223, desde entonces la totalidad de los países católicos- entre ellos Venezuela -adoptaron el pesebre como uno de los símbolos navideños. La otra costumbre de utilizar un árbol como representación de la navidad viene de muy lejos. En efecto, la usanza de engalanar árboles con motivo de la celebración de un evento es una tradición muy antigua de los países asiáticos. Quien haya viajado por la India, China y el Tíbet seguramente habrá notado que muchos árboles son objeto de culto. Los fieles depositan alimentos, ofrendas de flores y encienden velas a sus pies. Así mismo, alrededor del tronco se tejen hilos dorados y se cuelgan barras de incienso. Más aún, en las excavaciones de Babilonia se ha encontrado una tablita de arcilla, que data del año 1850 antes de Cristo, en la que figura un árbol, rodeado de astros luminosos y en la copa del mismo, brilla un gran sol. Este es el árbol de navidad más antiguo del mundo. Según la tradición, fue en Estrasburgo en 1539, donde por primera vez se utilizó un árbol como motivo de navidad. De Alemania pasó a Suiza y posteriormente a Francia e Inglaterra. Se dice que los ornamentos de colores y las luces eléctricas fueron una iniciativa de la industria estadounidense. III LAS HALLACAS La hallaca es el plato que mejor representa el mestizaje venezolano. Posee la masa de maíz

Chispas……

 La estatua de Simón Bolívar en México  Por Hugo Álvarez Pífano  Inauguración de la Estatua Ecuestre del Libertador Simón Bolívar en el Paseo de la Reforma en Ciudad de México                                                                                   I                                Avenidas y estatuas de los héroes de México en Venezuela 1.- La estatua de Morelos en Caracas Muy bien guardada en el corazón cultural de Caracas, entre el Museo de Ciencias y el Museo de Bellas Artes, a los inicios de la Avenida México, se encuentra la Plaza Morelos, dedicada al sacerdote y posteriormente caudillo militar José María Morelos y Pavón (Michoacán, 30 de septiembre de 1765 – Ecatepec, 22 de diciembre de 1815) quien preparó y llevó a cabo la segunda etapa (1811-1815) de la Guerra de Independencia de México. Se trata de una estatua voluminosa maciza e imponente, obra del escultor mexicano J Olaguibel, quien nos ofrece una cara del héroe con mirada penetrante y ojos muy abiertos, como si se encontrara asombrado del sitio de Caracas que escogieron para colocar su estatua: sin lugar a dudas, uno de los mejores en la ciudad capital. 2.- La estatua de Lázaro Cárdenas Un poco más allá en dirección al centro de Caracas, en los predios del Hotel Hilton (así se llamaba en época de la inauguración del monumento) está Lázaro Cárdenas del Río (Jiquilpan, 21 de mayo de 1895-Ciudad de México, 19 de octubre de 1970) militar y político mexicano que fue presidente de México entre el 1 de diciembre de 1934 y el 30 de noviembre de 1940. Realizó importantes acciones de gobierno: la reforma agraria, la creación de los “ejidos” en el sector agropecuario, la nacionalización de la industria petrolera y su generosidad por haber brindado asilo político a millares de exiliados españoles durante la guerra civil española. En una visión muy personal, lo que me llama la atención de esta estatua es que el general Lázaro Cárdenas luce una guayabera nocturna (según las normas del protocolo la guayabera diurna tiene mangas cortas y la nocturna manga largas) y su rostro ofrece un asombroso parecido físico con un colega de la Cancillería venezolana: el Embajador Alberto Pérez Perazzo, quien solía usar también esa prenda tropical de vestir en su versión para las noches. Un día encontré a Pérez Perazzo y le dije: Alberto te hicieron una estatua en los predios del Hilton y me respondió: Se equivocaron de sitio, pues yo suelo tener sabrosas conversas y “echarme palos” con mis amigos en el Restaurante Alvarez, en la esquina de Veroes, es allí donde deben hacerme mi estatua. Valga esta anécdota, para afirmar que el general Lázaro Cárdenas tiene su estatua en un inmejorable sitio de Caracas: frente al Teatro Teresa Carreño, donde la pueden ver miles de personas que asistían a óperas, conciertos y espectáculos musicales que tenían lugar, casi todos los días, en este teatro. 3.- La estatua de Benito Juárez Siempre caminando hacia el centro de Caracas, en la misma Avenida Méjico, está la estatua de Benito Pablo Juárez García (San Pablo Guelatao, Oaxaca, 21 de marzo de 1806 – Ciudad de México, 18 de julio de 1872) fue abogado y político, de origen indígena zapoteca, Presidente de México en períodos comprendidos entre el 18 de diciembre de 1857 y el 18 de julio de 1872. A Benito Juárez le tocó desempeñarse en la primera magistratura en una época muy importante de la historia de Méjico, que corresponde a la consolidación de esa nación como República. El monumento es obra del escultor mexicano J. Olaguibel. Espléndidamente bien colocado. 4.- Una avenida y tres estatuas en Caracas en homenaje a México y a sus héroes En efecto, así ha sido a través de los siglos nuestra forma de expresar los sentimientos de hermandad y afecto a ese gran país hermano que es México. También en todas las calles y plazas de nuestras ciudades y pueblos se encuentran testimonios de admiración a Méjico: avenidas, calles y plazas, cines, bares, rumbas y clubes nocturnos, emisoras de radio y pare de contar, todos con nombres mejicanos. En particular, en Barquisimeto me ha llamado la atención un afamado restaurante y club nocturno que se llama “México por la noche Restaurante” en ocasión de una visita a ese lugar, note un mariachi integrado en su casi totalidad por músicos del Yaracuy, a los cuales conocía desde hacía muchos años, entonces uno se acercó y me dijo, con un inmejorable acento mejicano: Buenas noches embajador -me permite una plática- recuerda nuestro encuentro en Ciudad de México, Plaza Garibaldi, en la “Casa del Mariachi” donde yo ofrecía presentaciones con este mariachi puro mejicano que usted va a tener el placer de escuchar en breve. A lo que respondí, por supuesto que te recuerdo, pero no en Méjico sino en Cocorote, los dos somos de allí. A este punto, dejó el acento mexicano y riposto: Hermano no me vayas a quitar la chamba, toda esta gente piensa que yo soy puro mejicano. Tú eres diplomático y viajas por todo el mundo, sirve de testigo que me vistes en la Plaza Garibaldi y añade otra presentación más en Guanajuato, en la Plaza de los Mariachis ¿Qué tal?                                                                                   II                    Estatuas, avenidas y calles de los héroes de Venezuela en México 1.- Visita del Presidente de México, Luis Echeverría Álvarez a Venezuela Del 25 al 30 de julio de 1974, el presidente de Méjico Luis Echeverría Álvarez realizo una visita de estado a Venezuela, durante la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez Rodríguez. Para esa fecha no existía en México ni una sola estatua de los héroes venezolanos de nuestra independencia, no había tampoco avenida o calle alguna con el nombre de Venezuela o de algún venezolano ilustre. Es muy probable que en las bibliotecas públicas no se encontraran libros de autores venezolanos ni música o películas venezolanas en las radios o en los cines. Por supuesto, como es obvio, tampoco en la Plaza Garibaldi de la capital ni en Guanajuato, se encontraban los mariachis de Cocorote. Definitivamente, Venezuela brillaba por

Simón Alberto Consalvi, un sobresaliente Canciller del Siglo XX venezolano

Por Hugo Álvarez Pífano Simón Alberto Consalvi situado, a un largo y ancho trecho del camino recorrido en su fecunda existencia (1927-2013), ha sido percibido por los venezolanos de diversas maneras y en modo especial, en el rol de un personaje de muchas caras de gran interés: un político republicano, situado al centro-izquierda de la democracia, lo que le costó en tiempos del dictador Marcos Pérez Jiménez, 3 años de reclusión en la cárcel de Ciudad Bolívar y un exilio (1953) en Cuba y Nueva York; más tarde, desde las filas del partido Acción Democrática, tuvo participación activa como constructor de la república liberal y democrática que Venezuela fue en los 40 años, que corrieron  de 1958 a 1998; así mismo, fue diplomático de importante trayectoria – especialmente como Representante Permanente de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas, Embajador en los Estados Unidos de América y Embajador en Yugoslavia- periodista de agudos análisis políticos, promotor cultural, historiador y escritor; pero más allá de todas estas consideraciones, para los diplomáticos venezolanos ha sido uno de los más sobresalientes Cancilleres que ha tenido nuestro país en toda su historia. Creo que esa es la opinión generalizada entre la gente de la Cancillería que tuvimos el privilegio de trabajar con él y que está corroborada por algunos hechos históricos. En efecto, Simón Alberto Consalvi alcanzó a realizar muchos logros personales, pero a diferencia de buena parte de los políticos venezolanos, no se quedó solamente en lo propio o egoísta de sus realizaciones, sino que la casi totalidad de sus metas y alcances exitosos fueron en beneficio de Venezuela y de amplios sectores de la comunidad internacional. A continuación, al hacer esta afirmación, nos proponemos a demostrarla. 1.- Tercer Canciller en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez. Consalvi llegó al Ministerio de Relaciones Exteriores como el tercer canciller que designó Carlos Andrés Pérez en su primer gobierno, lo precedieron Efraín Schacht Aristeguieta, un jurista de importantes contribuciones en el área del derecho internacional, partidario de una política internacional de principios, hombre de mundo –con excelentes relaciones personales a nivel planetario- gran Señor, maestro inigualable en el arte de libar con gracia, encanto y buen gusto; y Ramón Escovar Salóm, uno de los intelectos más vigorosos que ha pasado por la cancillería venezolana, hombre de inteligencia brillante y bien cimentada cultura política, realizó en 3 años de su actividad, 25 visitas oficiales al exterior, con importantes logros en beneficio del país. Todo esto ha debido ser un acicate para Consalvi. Por otra parte, era el momento en que Venezuela ante la comunidad internacional asoma  su perfil como líder del Tercer Mundo y lo hace a través de su participación en procesos de gran importancia como son la devolución del Canal de Panamá por parte de los Estados Unidos de América; el desarrollo de la Revolución Sandinista, para dejar atrás la negra noche de la dictadura de los Somoza y desembocar años más tarde, de la mano de Daniel Ortega en la más cruel dictadura de este continente; la concertación de un Pacto Amazónico, entre los países de la región, para hacer frente a la amenaza de declarar a esa cuenca hidrográfica “ un gran protectorado internacional en beneficio de la humanidad” El ingreso de Venezuela a los Países No Alineados. La reclamación histórica de la Guayana esequiba y la delimitación de arias marinas y submarinas con Colombia, en el Golfo de Venezuela. Estos son, entre otros, los retos que debía enfrentar el Canciller Consalvi al jurar su cargo. Y como los afrontó con éxito, uno tras otro. 2.- Segundo Canciller en el gobierno de Jaime Lusinchi. Más tarde en los años 80 Consalvi es designado como el segundo canciller del presidente Jaime Lusinchi, su antecesor fue un personaje gris, de muy pocas actuaciones acertadas, vanidoso e inflado como un “pez globo” afortunadamente de corta duración en el cargo: Isidro Morales Paúl. Tan solo duró tres meses y medio, pero fue un verdadero desastre, su sucesor tuvo que llegar como un apaga fuegos, para retomar la decencia en la Cancillería. Nuevos retos para el Canciller Consalvi fueron las negociaciones de Contadora, la búsqueda de un clima de paz para Centroamérica, los grandes avances en la integración, el impulso a la reclamación territorial con Guyana y las fuertes presiones de Colombia para el establecimiento de un condominio sobre el Golfo de Venezuela, que desembocará en el grave incidente del Caldas, el cual vale la pena señalar in extenso porque es un buen ejemplo de coordinación entre la Presidencia de la República, la Cancillería y las Fuerzas Armadas (vede 6). 3.- Representante Permanente de Venezuela ante la ONU La llegada de Simón Alberto Consalvi a Nueva York como Representante de Venezuela ante la ONU coincide con la existencia y agravamiento de cinco situaciones muy delicadas en el ámbito internacional: a) una confrontación cada vez más creciente de parte de las dos superpotencias; b) la guerra fría en pleno apogeo, lo que ofrecía cada día novedosas e intimidantes sorpresas; c) la carrera armamentista en rápida progresión exponencial; d) el sistema para las transacciones de comercio y de pagos establecidos en los acuerdos de Bretton Woods se hacen añicos y e) la crisis energética con su listón indicativo en su punto más alto. Es oportuno decir también, que en ese mismo momento la OPEP se encontraba muy bien cohesionada para aumentar a buen ritmo y mantener los precios del petróleo. Como es sabido, infortunadamente, todos los países miembros del organismo estaban en manos de gobiernos autoritarios, con jefes de estado crueles y despóticos, solamente Venezuela se perfilaba como una democracia, con un presidente cuya estatura y prestigio iba creciendo, se podía decir con acierto que Carlos Andrés Pérez estaba adquiriendo volumen dentro de su propia piel como un líder por excelencia del tercer mundo. Para un hombre como Consalvi acostumbrado a moverse en los escenarios políticos, en forma inteligente, aprovechó dos Asambleas Generales Extraordinarias -que iniciaron en 1974 con el objeto de hacer frente a estos

Bienvenido Míster Marshall

 Crónica de la visita de Henry Kissinger a Caracas Por Hugo Álvarez Pifano                                                                                                                                                    1.- A modo de introducción, la reseña de una película histórica 1, a.- La película “Bienvenido Míster Marshall” está considerada como una obra maestra del cine español. Se trata de una comedia costumbrista, ubicada en los años cincuenta del franquismo, con fuertes dosis de ironía, crítica social y por sobre todo esto, ofrece una muestra resaltante de burlas y propensión al ridículo por parte de la sociedad española de la época, al parecer, esperanzada en recibir los beneficios del Plan Marshall, el más amplio programa de cooperación internacional dirigido a la reconstrucción económica de Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Pero, como es sabido, España no recibió gracia alguna del Plan Marshall. Esta película es la obra más significativa del director Luis García Berlanga, del productor Vicente Sempere y contó como actores principales a: José Isbert, Manolo Morán y Lolita Sevilla. 1, b.- ¿Cuál es el argumento? La historia se desarrolla en el pueblo de Villar del Río, donde los americanos (así llaman en España a los estadounidenses) harán una visita para implementar el desarrollo del Plan Marshall en ese país. Todos los habitantes del poblacho se disponen a dar su contribución para lograr que la misión diplomática americana sea todo un éxito. Surgen los tipos característicos de la sociedad española de la época: el poder, representado por el alcalde; el influyente clero, por el cura; las fuerzas vivas: por el boticario, el pulpero, la maestra, agricultores, campesinos, niños, ancianos y pare de contar, todos muy interesados en atender a los americanos. Se discute el papel que cada uno desempeñará, lo que deberán decir en un momento dado. Se prepara el comité de recepción a un lado de la carretera. ¡La caravana de carros se aproxima al pueblo! El alcalde tiene listo su discurso. ¡Ah, pero que gran desilusión! Entre una nube de polvo, todos los carros pasan, ninguno se detiene en el pequeño pueblo, como se dice en Venezuela, todos se quedaron con los crespos hechos. 1, c.- A modo de moraleja, siempre he tenido la impresión de que en América Latina, en una forma u otra, en algún momento de nuestra historia, nos hemos quedado con los crespos hechos a la hora de hacernos ilusiones acerca de lo que pueden los estadounidenses hacer por nosotros y creo que ahora y siempre, como en el pasado, somos los venezolanos quienes debemos empeñarnos en resolver nuestros asuntos con esfuerzo propio. Fueron los españoles quienes sacaron con su brillante iniciativa y esfuerzo creador ese gran país que es España.  Algo así como lo narrado en la película “Bienvenido Mr. Marshall” en mi apreciación personal, esto lo pude vivir en la visita del Secretario de Estado Henry Kissinger a Venezuela. 2.- Escenario internacional sobre el cual se realizó la visita 2, a.- Para el momento de la visita de Henry Kissinger a Venezuela, 17 de febrero de 1976, Estados Unidos vivía una etapa sumamente compleja, la Guerra de Vietnam había llegado a su fin el año anterior, siempre hubo una fuerte oposición a esa guerra dentro de los Estados Unidos de América, además las tensiones con la Unión Soviética estaban en su punto más álgido.  Kissinger desde comienzos de los 70, se desempeñaba como catedrático de la Universidad de Harvard, donde era famoso por ser el creador de la idea de la despolarización. Nixon se interesó por su planteamiento y le encomendó la tarea de explorar las posibilidades de materializar su tesis. Dentro de este contexto, su visita a Venezuela se ubica en un esfuerzo por lograr el apoyo de nuestro país, como un aliado activo a esa causa. 2, b.- De parte de Venezuela ¿qué queríamos los venezolanos obtener de esta visita?  En pocas palabras: En enero de 1975, los Estados Unidos excluyeron a Venezuela del sistema de preferencias arancelarias por ser nuestro país miembro de la OPEP, esto significó que los productos venezolanos de exportación deberían pagar aranceles altos para ingresar y ser comercializados en los Estados Unidos de América. Esto era sin lugar a dudas una discriminación, pues los otros estados latinoamericanos no tenían este mismo tratamiento. La medida fue catalogada por el presidente Carlos Andrés Pérez como una actitud inamistosa para con un país amigo y se esperaba su revisión. Para febrero de 1976, la corrección de la medida no había sido ejecutada, elevando las fricciones políticas. Esto motivó la presencia del Secretario de Estado Henry Kissinger en Venezuela, con una propuesta dirigida principalmente al diálogo sobre el petróleo. Durante la visita, con el ánimo de disminuir asperezas Henry Kissinger afirmó en su alocución presentada en el “II Simposio Norteamericano-Venezolano” en Macuto el 17 febrero, que la América Latina ocupaba un “lugar especial” dentro de la política exterior de Washington. El Secretario de Estado avaló la idea del Sistema Económico Latinoamericano (SELA) y el apoyo de su país a la integración latinoamericana, mostrándose dispuesto a resolver las diferencias con Venezuela, país clave para el suministro energético estadounidense. 3.- Los personajes de la visita, vistos a modo de una película venezolana-estadounidense 3, a.- Henry Kissinger, Secretario de Estado de USA, de quien hemos hablado en precedencia y nos referiremos ampliamente en la parte final de esta crónica. 3, b.- Ramón Escovar Salóm, Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela su contraparte. Ramón Escovar Salom fue un hombre culto, de inteligencia brillante, excelente orador y un político de dilatada trayectoria, fue en la historia de la diplomacia venezolana, el canciller que realizó el mayor número de visitas oficiales a países con intereses de importancia y más aún vitales para Venezuela. En todas ellas tuve el honor de acompañarle, como asesor, redactor de los documentos oficiales y como negociador de los mismos. Igualmente, en no pocas ocasiones me tocó la preparación de discursos. En aproximadamente, tres años de gestión, realizó 25 visitas oficiales, en particular a 18 países: Guyana (1975); Brasil (1975); Curazao, Aruba y Bonaire (1975); Argentina (1975); Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda

La profundidad del silencio

Por Hugo Álvarez Pífano Tres anécdotas para reír, en las que el silencio es protagonista elocuente, en sendos conciertos de música venezolana: 1.- Concierto auspiciado por la embajada de Venezuela en Brasilia (1977); 2.- Retreta en la plaza Bolívar de Cocorote, estado Yaracuy (1950) y 3.- Espectáculo de ballet en el Teatro Juáres de Barquisimeto (1983).                                                                      I                                               El silencio de una tecla del piano Si existe un silencio absoluto, sepulcral, en un concierto, ha sido -por lo que atañe a mis recuerdos- el que tuvo lugar en Brasilia, en el año de 1977, en un concierto auspiciado por la embajada de Venezuela en la capital de Brasil. A la sazón el embajador de Venezuela era un general de división de la fuerza aérea: Humberto de Jesús Moret Arellano, quien venía de ser jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, yo me desempeñaba como Ministro Consejero de la Embajada de Venezuela. El embajador me encargó la tarea de organizar un concierto de música de cámara con el Trío Nacional de Venezuela: Lina Parenti (piano), Carlo Suzi (violín) y Alberto Calzavara (violonchelo). El piano de concierto que se encontraba en la residencia del embajador debía ser trasladado al lugar de la presentación. En el primer ensayo, la pianista comprobó que una tecla del piano estaba sorda. Inmediatamente lo comuniqué al embajador, quien me espetó: Álvarez Pifano ¿Cuántas teclas tiene un piano? Señor, le respondí, un piano tiene teclas blancas, que corresponden a los sonidos naturales y teclas negras que constituyen las alteraciones cromáticas, bemoles y sostenidos. Me disponía a continuar mi disertación sobre el piano de conciertos cuando el embajador me interrumpió: -Álvarez Pifano, déjese de tonterías, yo no le estoy preguntando eso, conteste a mi pregunta: ¿Cuántas teclas tiene un piano? Bueno, le dije, en este momento no sé cuántas teclas tiene un piano, pero puedo asegurarle que tiene alrededor de unas noventa, digamos más de ochenta y menos de noventa. Entonces, me dijo, si un piano tiene más de ochenta teclas, y solamente una no funciona, porque esa vieja necia no puede tocar ese piano. No acepto que se suspenda un concierto, porque una sola tecla no funciona, cuando las otras ochenta y pico están en perfecto estado. El concierto se realiza y usted responde que mis órdenes se cumplan. Usted es también responsable de que esa vieja no se acerque a mí con esas necedades. El concierto tuvo lugar y al parecer nadie se percató de que una sola tecla del piano estuvo en permanente silencio durante el mismo. Al día siguiente del concierto los músicos debían partir a Venezuela, fueron a la embajada a despedirse del embajador, a quien no habían visto ni una sola vez, expliqué al general: ellos solo quieren saludarlo, solo estrechar su mano y eso nada más, me respondió: Yo no tengo tiempo de atenderlos, ya bastantes atenciones usted les dispensó, tengo entendido que les dio una cena en su casa, usted no pretenderá que yo le pague los gastos de esa cena, pues usted no me ha pedido autorización para hacer esa comida. Le respondí, señor no le estoy pidiendo dinero, solo que reciba a los músicos, la respuesta fue: retírese inmediatamente de mi despacho. Cuando a un diplomático se le encomienda la misión de organizar un concierto y este es muy exitoso -como ocurrió en Brasilia- lo mínimo que el organizador espera de su embajador es que le dé las gracias, más aún, si el embajador es una persona decente, que le dé las gracias y lo felicite, todavía más aún, si es una persona responsable, le da instrucciones de preparar un informe sobre la excelencia artística de la ejecución de los músicos, la crítica de la prensa y la reacción del público de Brasil a esta manifestación cultural de Venezuela, pues los músicos contratados por la Cancillería  tienen derecho a que se informe como fueron sus actuaciones, buenas o malas, para la elaboración de su currículo y el prestigio de su fama. Tres músicos insignes, que merecían consideración y respeto. Por esta razón fui echado del despacho del embajador. Dos días después le fui a dar cuentas: -el concierto fue muy exitoso y muy aplaudido por el público, asistieron unas mil quinientas personas, el aforo total del teatro. Por lo demás, las críticas en la prensa han sido muy positivas. El embajador parecía sentirse bien con la noticia y aprobó mis palabras con un movimiento de su cabeza. Al final, en forma muy comedida le pregunté: -General, si un avión de la fuerza aérea debe volar y uno de sus instrumentos está en mal estado -digamos, el altímetro- ¿ordenaría usted que volara en esas condiciones? Entonces me dijo, con su inconfundible acento andino: -Álvarez Pifano, en donde tiene usted la cabeza ¡Cómo puede hacer esa comparación! Volar un avión de guerra es algo muy serio, tocar un concierto de piano es una soberana pendejada. Si alguna vez en su carrera, usted llega a ser embajador -vaina que dudo, pues usted no tiene cabeza para notar la diferencia que existe entre las cosas- debe aprender a distinguir entre asuntos importantes y otros que no lo son, fíjese que yo a esa tochada de concierto ni siquiera asistí. Eso lo dejé por cuenta suya. Gracias a Dios, contrariamente a la opinión del general, hice una carrera de 36 años en el Servicio Exterior de Venezuela, fui Embajador durante 17 años y en todo ese tiempo, entendí porque Juan Sebastián Bach es el más grande músico de la historia de la humanidad, he disfrutado de la música de Antonín Dvorak, uno de mis favoritos y he aprendido a sentir admiración por Inocente Carreño, un músico ejemplar de Venezuela procedente de la isla de Margarita, todos ellos constituyeron el programa de concierto, que ofrecimos en Brasil, con un piano en mal estado y una tecla sorda, pero inspirados en el inmenso deseo de todos los venezolanos residentes en ese país, de compartir y hacer partícipes a otros pueblos de nuestros

Los sancochos de gallina de mi primo Carmelo Pífano Garrido

 Por Hugo Álvarez Pífano Cinco días antes de morir me llamó vía telefónica, hablamos largo rato sin aires de una despedida, entre otras cosas, me confió que quería revelarme su secreto para la preparación de los sancochos de gallina, le dije que no, me negué a escuchar esa receta de cocina que para mí tenía el carácter de una confesión ¿Por qué tomé esa actitud? Lo narro a continuación en esta crónica. Cinco días antes de morir me llamó vía telefónica, hablamos largo rato sin aires de una despedida, entre otras cosas, me confió que quería revelarme su secreto para la preparación de los sancochos de gallina, le dije que no, me negué a escuchar esa receta de cocina que para mí tenía el carácter de una confesión ¿Por qué tomé esa actitud? Lo narro a continuación en esta crónica. El sancocho de gallina es un plato emblemático de la cocina venezolana, ha tenido tal aceptación en todos los estratos sociales de nuestro país, que cada estado tiene su propia receta y cada familia guarda como un secreto su forma muy particular de prepararlo. Esto ocurre, porque el sancocho de gallina es como un vals: cuando escuchamos uno tocado con acordeón a las orillas del Sena, lo reconocemos por su indiscutible sabor francés, típicamente parisino; al sentir otro en las márgenes del Danubio, lo identificamos como un vals vienés y cuando oímos un valse del Maestro Antonio Carrillo, interpretado por la Orquesta Pequeña Mavare, casi nos parece que tocamos con un dedo el crepúsculo de la tarde en la ciudad de Barquisimeto. Cada vals como cada sancocho tiene su sabor único, como corresponde a cada región de nuestro afecto. Hubo un tiempo en que este plato se preparaba los días domingos, para deleite de la entera familia, en otras ocasiones cuando se debía honrar a huéspedes muy distinguidos, pero por encima de todo esto, solía usarse para alimentar a las parturientas que habían traído al hijo que daba alegría en los hogares de la familia venezolana. A Carmelo Pifano Garrido –aparte de su destreza para la buena cocina, tocar el órgano, criar pájaros y otras amenidades humanas y divinas- se le suele conceptuar como abogado de múltiples recursos, uno de los más hábiles litigantes de la zona centro-occidental del país, capaz de ganar un juicio sin escatimar esfuerzo alguno, en las artes de la sapiencia legal, doctrina, jurisprudencia, hermenéutica jurídica, práctica de tribunales y pare de contar, para no arruinar este panegírico. Trabajó durante más de dos décadas como abogado de las Empresas Polar, en especial en la rama del derecho laboral: fue abogado en la discusión de los contratos colectivos de trabajo en el estado Yaracuy (no es de olvidar que la más importante fábrica de Harina Pan se encuentra en Chivacoa, estado Yaracuy). Se comenta que, en 35 juicios resolvió todos los problemas contenidos en los mismos a favor de las Empresas Polar. En otro ángulo de su personalidad, desde muy joven a manera de hobby, practicó el arte de la buena cocina,  de la rama italiana y española, sin olvidar en ningún momento los platos venezolanos, en especial su sancocho de gallina, que gozó de merecida fama en todo el Yaracuy. Cuando se retiró del ejercicio del derecho, abrió un restaurante de comida italiana, que aún hoy en día es uno de los mejores de Barquisimeto. De seguidas me permito ofrecer su receta magistral:  Sancocho de Gallina de Carmelo Pífano Garrido, para 12 personas: Una joven gallina de engorde (no ponedora vieja, destinada al sacrificio por incapacidad) criada en libertad, pica tierra como se suele decir. Mazorcas de maíz jojoto, papa, zanahoria, auyama, plátano verde, apio, yuca, ñame, chayota y ocumo. Cebolla, ajo porro, pimentón, ají dulce y ajos. Buque de hierbas: cilantro, laurel, romero y celery. Sal, pimienta, comino, al gusto. Siempre estuvo en contra de usar cubitos de gallina o pollo, sazonadores u otras sustancias químicas para mejorar los sabores. Naturalidad en la preparación, ese era su slogan. Su sancocho se caracterizaba por mantener el sabor natural de todos sus ingredientes: el olor a montaña fresca del cilantro, perejil y celery; el sabor a tierra recién cultivada del ocumo, ñame, apio y batata; el gusto precolombino de las mazorcas de maíz tierno y la papa criolla; y a lo lejos un delicioso aroma para acompañar el disfrute de un plato gourmet –este era su sello característico- un genuino sancocho de autor. Una vez le pregunté: En qué consiste ese toque inigualable que das a tu sancocho y me respondió: cocino la gallina –no sin antes limpiarla con jugo de limón y vinagre de manzana- para obtener su caldo un día antes, a continuación, lo meto al refrigerador para así desengrasarlo –la grasa en el caldo de gallina no da buen sabor- luego añado unas pocas hojas de pasota, pero hay que dosificarla, en muy baja escala por su gusto muy fuerte. Ese es el secreto de mi sancocho, nada más. Algo genuino, delicioso y muy sano. Nuestra historia comienza en el año de 1978, yo me encontraba desempeñando el cargo de Ministro Consejero de la Embajada de Venezuela en Brasilia, entonces viajé a San Felipe para pasar vacaciones, esa fue ocasión propicia para que mi primo me echara uno de esos grandes vainones a que me tenía acostumbrado, muy propios de su fértil imaginación: hacer un sancocho de gallina VIP en mi honor. Se trataba de una reunión de entorno familiar y viejos amigos, allí estaban: mi hermana Frella y su marido Salvador Saturno Bello; mi prima Thais Mora Álvarez y su esposo Manuel Alcalá Palencia; Luis José Silva Luongo y Mireya Alcalá de Silva; el economista Juan Contreras Morales y su esposa Ligia Arrieche, compañera de colegio y amiga inseparable de mi hermana Frella; un grato vecino Inocencio Garrido; otros, tan gratos como el que más: Sergio y Maruja; Carlos Igor y Susana, acompañada de su hermana de impactante belleza: Angelina Olmeta; un coleado, quien no había sido invitado, pero como suele ocurrir fue

El Sonido de África en Venezuela

Contribución del africano a la formación de la música venezolana 1.- La música único bien del esclavo africano. El esclavo africano que vino a América no poseía absolutamente nada, ni siquiera su nombre propio original, y mucho menos lo que se suele llamar en nuestros días como derechos humanos, pero si él hubiera tenido a mano un hipotético equipaje, sin dudas que en el mismo se encontrarían solamente los ritmos y cantos de su lejana tierra de África, eso fue lo único que no le pudieron quitar los negreros cuando lo privaron de su libertad. Y fue precisamente esa música, el elemento más importante que lo ayudó a sobrellevar la pesada carga de la esclavitud. 2.- Asentamientos de los africanos en Venezuela En Venezuela los establecieron en las zonas donde existían las grandes plantaciones de caña de azúcar, cacao y algodón, las actividades mineras y la pesca de perlas, que requerían de una enorme mano de obra sin compensación: los valles del Tuy, de Aragua y del río Yaracuy. Además, toda la costa del Mar Caribe, algunas áreas del occidente cercanas al lago de Maracaibo y la región de Guayana, especialmente en El Callao. A partir del Siglo XVI fueron introducidos a los territorios insulares de Venezuela, especialmente a Nueva Cádiz de Cubagua y a la Isla de Margarita, grandes contingentes de esclavos destinados a las actividades de extracción de perlas. Entre los años de 1526 y 1532- el período más productivo de la explotación perlífera- de una población de 2000 europeos establecidos en Cubagua, éstos poseían unos 1764 esclavos, casi uno por habitante (1). 3.- El tambor, instrumento emblemático del africano Si algo han sabido hacer muy bien los africanos, en todo momento, es tocar el tambor, desde su tierra lo trajeron circulando en su sangre y depositado en el tuétano de sus huesos, especialmente de sus caderas y manos. Al ritmo de tambores, palmas y vehementes movimientos rítmicos, muy pronto comenzaron a celebrar sus ritos religiosos africanos, más tarde cuando se hicieron cristianos, asociaron sus manifestaciones rituales con el calendario religioso. También durante el trabajo entonaban sus rítmicos cantos, pues es más fácil trabajar cantando. Así mismo, durante la noche en las barracas o en sus chozas o junto a la familia, solían cantar en otra forma más íntima, por decirlo así. 4.- El mismo tambor, el tambor venezolano En Venezuela existen muchas clases de tambores herederos de ancestros africanos, que se utilizan en las diversas tradiciones musicales populares, casi todas asociadas a celebraciones rituales del calendario religioso. La “Fiesta de San Benito” viene acompañada por una batería de 7 tambores de madera a la que llaman Chimbángueles, de diferentes tamaños y de una sola membrana. Del más grande al más pequeño, se suelen denominar de la siguiente manera: Juan mayor, tambor mayor, arriero, tambor de respuesta, requinta, requintilla, media requinta, y medio golpe. En la “Fiesta de San Juan” que se celebra en la región costera de Barlovento en el Estado Miranda, se utiliza el conjunto mina que está formado por dos tambores, la mina y la curbatay unos palos de nombre laures. El tambor mina es el más grande del conjunto y al igual que la curbata posee una sola membrana. Otro grupo de tres tambores que se utiliza también en la “Fiesta de San Juan”, para acompañar la pieza llamada malembe, es el conjunto redondo, estos tienen dos membranas y más de un metro de longitud en tamaños diferentes, se les suele llamar prima, cruzao y pujao. Pero tal vez el que goza de mayor difusión en Venezuela es la tambora, de forma cilíndrica y tamaño variable, puede ser abierta o cerrada, cuando se le cierra con un cono de madera recibe la denominación de culo e’puya. Se le utiliza en diversas manifestaciones afro-venezolanas como la fulía barloventeña. El conjunto de fulía está asociado con los cantos de velorio y se ejecuta con pequeñas tamboras redondas de dos membranas, llamadas comúnmente tamboras de velorio. Existe también el conjunto de aguinaldos y más reciente aún el conjunto de gaitas, que está integrado también por tamboras asociadas al furruco, un tambor que tiene fijada sobre su membrana una varilla, que se frota con la mano cerrada y trasmite la vibración a la caja de resonancia. Así mismo, es interesante ver en Barlovento un tambor de parche clavado y extremo inferior abierto al que llaman cumaco, muy usado también en la “Fiesta de San Juan”. Otros instrumentos de origen africano utilizados en la música venezolana son la marímbola, instrumento idiófono de origen congolés (sanza), utilizado como sustituto del bajo. El furruco, que como hemos dicho es un instrumento de fricción, también de origen congolés (kinfuiti), acompañante imprescindible de los conjuntos que interpretan aguinaldos o villancicos- también la gaita zuliana- durante las festividades navideñas. Los palitos o claves, de naturaleza aerófana, cuya ejecución se hace de manera acompasada al golpear el uno contra el otro. 5.- La palabra, señora del ritmo y el compás. Manuel Rodríguez Cárdenas, el maestro inigualable de la poesía negroide en Venezuela, nos enseñó que el color de la piel deja de ser una barrera y en calidad de elemento integrador, se proyecta como expresión de sentimientos y emociones, de ritmo y cadencias acompasadas, cuando se transforma en poesía o música. Su fuerte poema negroide La gesta de Faustino Parra (2), es un buen ejemplo de canto a todos los atributos del hombre afrovenezolano: “Negro el pelo, negro el rostro, negro el caballo trotón negro como un cuervo negro, la punta del corazón”. Son también de origen africano las palabras rítmicas, que acompañan en cálido compás, la música popular propia de la zona costera del Mar Caribe venezolano, tales como bemba, cachimbo, banana, cucambé, chingo, fuácata, gongorocho, kananga, ñinga, pinga, purunga, achantarse, añingotarse, etc. 6.- Presencia de la negritud en la música académica. 6.a) A este respecto, una de las obras más interesantes de nuestra música académica es la Suite Santa Cruz de Pacairigua (195) de Evencio Castellanos, quien era originario de Cúa en el Estado Miranda, en el corazón de la negritud de esta tierra y siempre sintió gran simpatía por las pequeñas villas y caseríos que conforman la Venezuela rural, pero en modo especial por aquellos de