Hugo Alvarez Pifano

La bandera, símbolo sagrado y vivo, con que una nación expresa su soberanía

                                                                                                     Existe una sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en el “Caso del templo de Preah Vihear”, donde Tailandia con su bandera izada sobre un templo invalidó una frontera trazada por Francia en favor de Camboya. En este momento, Guyana está tratando de hacer lo mismo, revalidar su frontera, en razón de que ha conservado su bandera enarbolada en territorios reclamados por Venezuela, en los cuales durante los últimos veinte años no ha tenido lugar una manifestación de protesta – más bien en algunos casos de aquiescencia- por parte del gobierno actual de Venezuela, ante concesiones mineras, petroleras, pesqueras y construcciones hidroeléctricas. Una observación para quienes quieren llevar la controversia sobre el Esequibo a la Corte Internacional de Justicia: El estoppel, Art. 45, de la Convención de Viena, sobre derecho de los tratados, de fecha 23 de mayo de 1969, de la cual son partes Venezuela y Guyana. También hablaremos de dos actitudes del gobierno revolucionario relacionadas con el uso de la bandera de Venezuela, a saber: ¿Qué significado tiene, conforme al protocolo internacional, izar o haber izado la bandera de Cuba en instalaciones militares venezolanas? ¿Cuál es el sentido de transformar la Bandera Nacional en un chinchorro –con sus tres colores, su Escudo y sus 8 estrellas- y regalarla a un dignatario chino para que se acueste sobre ella? A continuación, trataré de dar respuesta a estas tres interrogantes.                                                                  I                                                   ¿Qué es la bandera? 1.- La bandera como símbolo de la patria  La bandera es un “símbolo vivo” que representa el espíritu y la razón de vida de cada nación. Con la bandera se cubre por completo la dimensión territorial de un país, es el indicador indiscutible de defensa de la soberanía de un estado sobre su propio territorio. Pero más allá de todas estas consideraciones, es la representación de una dimensión emocional, de una presencia espiritual, que involucra los amores y afectos de todos los hombres por su familia y sus amigos, por los valores de su religión, por la defensa de su propia cultura y muchas otras creencias compartidas, que en forma de vivencias y de recuerdos se anidan en el fondo del alma de los integrantes de una nación. En pocas palabras, la bandera es todo esto, es el símbolo de la patria. Por estas razones, en el mundo moderno, la bandera ha dejado de ser concebida como un objeto material y ha pasado a tener el significado de un símbolo viviente, que casi acaricia el borde de lo sagrado, como decíamos al comienzo. 2.- La bandera a la luz del derecho internacional Bajo esta moderna concepción de la bandera, sus reglas de uso están regidas por el derecho internacional, los usos y costumbres internacionales, el derecho interno de cada país y el protocolo de los poderes públicos del estado. Pero vamos a comenzar por el principio, tan solo para citar un ejemplo: cuando un Embajador no ha presentado sus credenciales diplomáticas, no puede izar la bandera del estado que representa, él marcha con este propósito en su carro sin bandera. Cuando tiene lugar la presentación de sus cartas credenciales, es conducido al patio de honor donde pasa revista a las tropas y una banda marcial ejecuta el Himno Nacional de su país, entonces se alza su bandera, el Embajador de pié coloca su mano derecha sobre el corazón, y mira de frente a la banda marcial que entona el himno – mientras la bandera no ha llegado a la parte alta del mástil- al llegar el pabellón nacional a la cúspide, dirige entonces el Embajador su mirada hacia su bandera. A partir de ese momento él es el representante del jefe del estado que lo envía ante el gobierno de ese país. Regresa entonces en su carro con la bandera sobre el guarda fango derecho y la misma es izada en la Embajada, y enarbolada en su residencia oficial. ¡Que fuerza tiene la bandera como símbolo viviente de una nación! Es la representación misma de un Estado. 3.- La bandera y su trato conforme al protocolo internacional La bandera no debe ser enarbolada antes de la salida del sol ni debe permanecer izada después de la puesta del sol, esto responde a una tradición de milenios, honrada por hombres que adoraron y vivieron al ritmo del sol. Ahora bien, esta regla tiene una excepción, cuando las fuerzas militares, navales y aéreas se encuentran en batalla, bajo el fuego del enemigo, en estos casos la bandera jamás es arreada. La bandera no se debe inclinar ante persona alguna ni ante otra bandera. Cuando en las ceremonias militares vemos banderas que se inclinan ante un jefe militar, esa no es la Bandera Nacional, se trata de banderas, estandartes e insignias de autoridades civiles y militares de los componentes: ejército, marina de guerra, aviación, guardia nacional y autoridades policiales. Así mismo, cuando el representante de un país –un embajador- visita una alcaldía o una instalación militar, por razones de protocolo puede ser enarbolada su bandera, pero esto se limita al tiempo de duración de la visita. Otras tres normas fundamentales: en época de paz, ninguna bandera debe ser izada a mayor altura que otra, esto  es una consecuencia del principio de igualdad entre naciones (ya retornaremos sobre este punto); igualmente,  nunca se debe colocar la bandera en modo que se le impida flotar libremente, cuando se sitúa sobre una pared o una ventana, debe quedar suelta y plana, jamás recogida con una cinta o festoneada; todo buque anclado o atracado en puertos venezolanos, desplegará la bandera nacional en el asta de popa, lo cual indica que está sometido a las leyes nacionales, ningún buque atracado en puerto venezolano goza de extra territorialidad. ¡Que fuerza tiene la bandera ¡                                                                   II                         Sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya 1.- Caso del templo de Preah Vihear. 1, a.- Ahora bien, donde quedó demostrada la fuerza de una bandera como un símbolo vivo, representativo del concepto de una nación,

José Ángel Lamas, la luz de las estrellas desaparecidas

Hace millones de años desaparecieron del universo muchas estrellas, pero la luz que una vez ellas dieron continúa viajando por el espacio infinito y puede verse durante las noches en todo su esplendor. Así ocurre con José Ángel Lamas, ni siquiera sabemos a dónde han ido a parar sus restos, pero la música que el compuso brilla como la luz de las estrellas desaparecidas, acompañando siempre a los venezolanos durante la Semana Mayor Entonces, aquí hemos llegado al concepto clave que nos lleva a entender la música de José Ángel Lamas y el sentido de su breve, modesta y fructífera vida: el sufrimiento como inspiración para la música y su música misma como una forma de elevación moral de la condición humana. Pocas veces ha habido en las obras universales de la música un cristo más lleno de dolor, más dotado de la condición humana del sufrimiento que el redentor concebido por José Ángel Lamas para su Popule Meus. En este compositor se combinan en forma muy bella, la emoción intensa de sus sentimientos con una gran pureza espiritual, para crear en su música una profunda tristeza, pocas veces lograda por otros músicos. Lamas tuvo la rara cualidad de trasmitir a través de su creación musical y en la forma de un mensaje dirigido al corazón humano su propia vivencia interior: el sufrimiento. Cuando tomamos conocimiento de lo que fue la vida de José Ángel Lamas (Caracas, 1775-1814), una pregunta inquietante se nos plantea: ¿Por qué sufren los hombres justos? Esta pregunta es tan antigua como la primera lagrima que derramo el ser humano que sintió dolor por vez primera y tan nueva, como una carta cuajada de esperanzas que nos llega a través de un servicio de correos que funciona con prontitud y eficiencia, un bien que nunca hemos conocido los venezolanos. Siempre el hombre se ha sentido desconcertado ante la injusticia del mundo que lo rodea. Cuando hacemos esa pregunta a los teólogos cristianos- y es a ellos a quienes debemos dirigirnos, ya que José Ángel Lamas es esencialmente un compositor de música religiosa y nuestro músico más importante en este género- ellos nos indican que Dios, conforme a su propia naturaleza, no puede hacer distinciones: El hace nacer el sol para buenos y malos. Hace que la lluvia caiga sobre justos y pecadores. En pocas palabras, la ley de la causalidad prescinde de que seamos o no virtuosos. Los teólogos también nos enseñan, que los buenos padecen porque el sufrimiento es el medio de que Dios se vale para sacar a la luz lo mejor del ser humano y proyectar la elevación moral de nuestra especie. Pero, veamos, ¿Que ocurrió con José Ángel Lamas? Lamas fue un músico a quien sus contemporáneos nunca evaluaron adecuadamente, estaba tan por encima de ellos que fueron incapaces de darse cuenta del alto nivel de su espíritu y de su condición de hombre superior. Algo que ocurre a menudo con los verdaderos artistas. Posteriormente, los autócratas y demás gobernantes que ha tenido Venezuela, tampoco han podido encontrar alguna diferencia entre él y los otros hombres y mujeres de su entorno, a quienes ellos conceptúan como grandes figuras del gentilicio venezolano. Pero lo curioso de esta historia es que ha sido precisamente el pueblo de Venezuela quien ha recibido a José Ángel Lamas como el músico que ha llegado a lo más profundo de su corazón. En efecto, desde que se estrenó el Popule Meus en el año de 1801, nunca ha dejado de interpretarse los jueves o los viernes santos, en todas las iglesias de Venezuela, aun en las más remotas y más humildes. ¿Qué venezolano no ha escuchado el Popule Meus durante la Semana Mayor? Cuando yo rondaba los cinco años de edad lo escuche por vez primera. Entonces mi madre nos llevaba a la vieja Catedral de San Felipe, en el Estado Yaracuy, allí existía un órgano aflautado, presunto heredero de los antiguos “hidraulos.” El sochantre de la Catedral, el Maestro Rafael Limardo, un viejo de muy mal carácter, pero de gran talento interpretativo, con pasos lentos y pausados subía al instrumento musical, como esos experimentados capitanes de mar suben a sus grandes navíos. Después se escuchaban los graves y solemnes acordes de la música de Lamas. Yo sobrecogido por la emoción me acurrucaba muy pequeñito al costado de mi madre. Popule Meus (Miqueas 6:3-4) es el angustioso grito del hombre que se siente abandonado. Pero, ¿cuán abandonado ha debido sentirse este músico introvertido, profundamente místico y sensible, como pocos? A Lamas le toco vivir una época terrible para Venezuela: sequías, pérdidas de las cosechas, hambre y miseria; conspiraciones contra el poder real, sofocadas en sangre; espantosas matanzas perpetradas por los realistas, etc. Al final de sus días, a la edad de 39 años murió en la miseria. Según el acta de defunción, no hizo testamento porque no tenía bienes. Se le dio sepultura en el cuarto tramo de la iglesia de San Pablo, la cual fue demolida en 1876, por orden del Presidente Guzmán Blanco. Los difuntos allí enterrados no fueron exhumados. Cuatro años más tarde se inició la construcción del Teatro Municipal. Nuevamente en 1948, el peristilo del Municipal fue amputado para ensanchar la calle, en ocasión de los trabajos de construcción del Centro Simón Bolívar. Apareció entonces el fragmento de una lápida con las primeras tres letras del apellido Lamas y algunos huesos. Todo esto fue colocado en un cajón, que se depositó en la barraca donde los obreros guardaban sus herramientas y materiales. El dictador de turno exigía que las obras públicas fueran entregadas en fecha convenida. Todo debía estar limpio y en orden para ese momento. La barraca, el cajón y lo que parecían ser unos restos mortales, desaparecieron en el fragor de los preparativos para una inauguración en fecha ya fijada. Venezuela es un caso singular: los restos de José Ángel Lamas- el más grande de los artistas de la colonia, el músico más exquisito y elevado en la creación espiritual- no reposan en el Panteón Nacional.

La diplomacia cultural, poderosa herramienta de la política internacional

                                                                               La diplomacia cultural es una forma de diplomacia en que la cultura es un instrumento, para el envío de mensajes políticos, que un estado quiere transmitir a través de esta hacia el ámbito de sus relaciones internacionales. Se cuenta que Josep Goebbels, ministro de propaganda de Adolfo Hitler, solía decir: cuando escucho la palabra cultura echo mano a mi pistola. ¿Qué preocupaba con la cultura a este famoso criminal de guerra? Un concepto elemental: La diplomacia cultural tiene como objetivo y finalidad la incorporación de la cultura a los intercambios internacionales y su utilización para suavizar una agresiva diplomacia política y económica de un país. Qué uso ha hecho Venezuela de esta herramienta básica de la política internacional, lo explico a continuación, pero antes me sea consentido narrar una hermosa historia que ilustra el tema.              I                Casimira Duque hacedora de muñecas de trapo en el Yaracuy Para un venezolano de los tiempos que corren, es difícil imaginar la ternura y el encanto que encierra en su pequeña vida una muñeca de trapo, con su cara radiante de belleza y su cuerpo hecho de retazos y viejos estropajos. Más aún, lo que estos imaginativos juguetes para niñas -confeccionados con los recortes y deshechos que los sastres y costureras tiraban a la basura- significaron para la chiquillería de las clases más humildes y marginadas de la provincia venezolana. No estamos solamente haciendo referencia a los dos botoncitos que representaban los ojos, al pedacito de fieltro rojo de la boca, al triangulo de querihuela azul que hacía las veces de una nariz y a las cabuyeras de pabilo amarillo que formaban sus cabellos primorosamente trenzados. También, al hilo del recuerdo, hablemos ahora de quienes fueron en la Venezuela pobre, los anónimos artesanos que se dedicaron a la fabricación de estos encantadores juguetes infantiles, los únicos que tuvieron en toda su vida las niñas pobres de la Venezuela olvidada. Nuestra historia se sitúa en el San Felipe de los años 40, donde una muchacha de origen muy humilde, llamada Casimira Duque, comenzó a confeccionar desde muy niña sus propias muñecas de trapo. Después, esta actividad constituyó una ayuda para su familia y posteriormente una fuente de sustento en la edad adulta. La primera carga que la pobre Casimira tuvo que llevar a cuestas fue su gracia ¿a qué padre se le ocurre poner este nombre a su propia hija? Pues bien, entre los habitantes del Yaracuy era muy común darles a sus hijos como nombre, el del santo del almanaque según el día en que nacieron. A ella le tocó el 4 de marzo día de San Casimiro, un santo polaco del siglo XV que llevó una existencia muy piadosa, murió a la edad de 26 años y sus últimos 13 años de vida los pasó haciendo penitencia. Casimiro es de por sí un nombre feo para hombres, pero para una humilde muchacha de pueblo ha debido ser aún más difícil de llevar el duro nombre de Casimira. Su segunda carga, más pesada aún que su nombre fue su situación de pobreza, en una región de Venezuela de poca movilidad social, vale a decir: quien nacía pobre, generalmente moría pobre, quien nacía “enmantillado” con los favores de la riqueza, tenía muchas probabilidades de conservarla. No obstante, Dios quien aprieta pero no ahorca, le dio a Casimira el don inapreciable de ser una costurera hábil y primorosa: zurcía tejidos deteriorados hasta hacer desaparecer como por arte de magia cualquier remiendo, hacía ruedos y pegaba botones, fabricaba encajes y era capaz de tejer con la habilidad de una araña, las sutilezas de la hilacha bordada y la hebra fina. Para rematar, creaba unas hermosas muñecas de trapo que llenaban de alegría a los hogares yaracuyanos, donde una pobre muñeca llamaba a compartir la felicidad con los hijos. Henrik Ibsen escribió un drama social llamado Casa de muñecas, se le considera la primera obra feminista que plantea el tema de la independencia de la mujer. Se trata de una chica criada como una muñeca, para la ostentación de su padre y después para el lucimiento de su esposo, hasta que ella se da cuenta de que no es otra cosa que un objeto propiedad de su marido y decide abandonarlo. Esta obra de teatro produjo una gran polémica a comienzos de siglo XX, pues Ibsen intentó denunciar con ella la condición de la mujer en esa época. Pero en la provincia venezolana la situación era mucho más dramática, aquí no se trataba de la mujer considerada como objeto, sino de la inmensa soledad que sufría la mujer venezolana, sin posibilidades de educación, de disfrutar de un sistema de salud y menos aún de tener un trabajo digno y adecuadamente remunerado ¡Que inmensa soledad ha debido sentir esta muchacha, Casimira Duque, sensible, talentosa y hábil para desarrollar su trabajo de artesana, en medio al abandono y de frente a ese duro desierto de la provincia venezolana. Todo lo que es hermoso tiene su instante, un momento, su precisa ocasión, después pasa y no regresa nunca más, por esta razón los antiguos representaban a “la ocasión” como una diosa calva, sin cabellos para sujetarla y no dejarla pasar de largo. Los poetas han sido maestros admirables en el arte de tejer esperanzas, de lanzar un rayo de luz en medio de la oscuridad en que transcurre la existencia solitaria de alguna mujer:La vida será buena todavía/ cuando en cada rosal mayo florece. (Luis López de Anglada).Está en ti la ventura/ como la primavera en la hoja nueva. (Jorge Luis Borges).El mundo por duro y triste que sea, todavía tiene sonrisas y esperanzas. (Luis Alberto Sánchez).Tras de cada nublado hay un lucero/ y por ruda tormenta sacudido/ florece hasta morir el limonero. (Andrés Mata). Devuelto al corazón en un segundo/ el fuego que soñé, la luz que fui. (Francisco Luis Bernárdez).Pero, para la pobre Casimira no hubo un florecer en mes de mayo, ni el reverdecer de la hoja nueva en primavera, tampoco las sonrisas

El delta del Orinoco, el Golfo de Paria y la plataforma deltana de Venezuela.

¿Qué significa todo esto, ante una nación genocida de los migrantes venezolanos como es Trinidad y Tobago?                                                                                                1.- Delta del Orinoco o Delta Amacuro El Ganges, río sagrado de la India, desemboca en el Golfo de Bengala a través del delta del Ganges, así mismo el Nilo, cuna de la civilización y morada del dios Ra, mediante el delta del Nilo rinde su tributo al Mediterráneo. Ahora bien, es muy difícil explicar a un extranjero por qué razón el padre Orinoco tiene un delta que, en lugar de ser llamado delta del Orinoco, se le llama Delta Amacuro, el cual desemboca en el Golfo de Paria o Golfo Triste como fue su nombre en una época (tal vez un presagio de lo que tengo que narrar). Pues bien, el delta del Orinoco –como debe llamarse- posee las zonas del verde más intenso y resplandeciente que sea capaz de desafiar la mirada del viajero, sus aguas son bravas y arrastran materias en suspensión, plancton y nutrientes. Allí van a merendar los camarones más grandes y hermosos, por definición los más deliciosos que pueda reclamar el paladar más exigente de gourmet alguno. 2.- El delicioso camarón es fruto de un delicado equilibrio ecológico  Pero este camarón adulto, que se alimenta en aguas venezolanas no ha nacido de este lado, él procede de la orilla opuesta del Golfo de Paria, en los remansos de aguas azules, mansas y tranquilas de la isla de Trinidad. Es precisamente, en esas quietas aguas que la hembra va a depositar sus larvas y en donde éstas se desarrollan y viven hasta llegar a la edad de cuerpo medio, cuando van a buscar su alimento en las aguas venezolanas ricas en nutrientes. Todo esto significa que el camarón –en el Golfo de Paria venezolano y en las cercanas costas de Trinidad y Tobago- forma parte de un delicado ecosistema, del cual depende su existencia: no puede ser pescado en Trinidad, pues se estaría pescando a las hembras, lo cual es ni más ni menos que matar a la “gallina de los huevos de oro” o en otros casos, pescando a los camaroncitos jóvenes que todavía no tienen el peso adecuado para su comercialización. Lo correcto es pescar al camarón adulto, grande y hermoso en Venezuela, por parte de pescadores de ambos países. 3.- Camarón o Langostino  A este camarón grande y jugoso que merodeaba en la desembocadura del Orinoco, al llegar a un buen tamaño, se le suele llamar langostino (por supuesto, camarón y langostino son crustáceos diferentes, pero con un mismo delicioso sabor -que es lo que cuenta- por esa razón, el común de la gente los llama así, siguiendo este criterio) En los restaurantes de la Plaza Candelaria de Caracas los más grandes eran preparados “al ajillo en la plancha”, con aceite de oliva virgen, estragón, perejil, cibulet, muchos ajos y brandy. Al otro lado del charco, en la cocina francesa tradicional a los medianos se les cocinaba salteados con coñac y recubiertos de una crocante costra de un dorado ligero, que en refinado francés son llamados “Crevettes panées”, se suelen servir con una salsa marinera o una mayonnaise épicée. Una verdadera delicia y además, un recurso de valor económico inconmensurable para la exportación y beneficio de los pobladores locales. 4.- Acuerdo de pesca entre Venezuela y Trinidad y Tobago. Primer gobierno de Rafael Caldera (1969-1974). 4, a.- Bravo, mi lector inteligente Entonces para regularizar la explotación económica de esta riqueza de una manera racional y sostenible, se hace necesario negociar un acuerdo de pesca entre Venezuela y Trinidad y Tobago, poseedores de un recurso común, que debe ser compartido y explotado con sabiduría, si no se quiere destruir el mismo. Durante el primer gobierno del Presidente Rafael Caldera las actividades pesqueras del camarón por parte de los pescadores artesanales de ambos países, estuvieron reguladas por un acuerdo de pesca, cuya negociación el Canciller Arístides Calvani, tuvo a bien encomendar a mi persona. En esa oportunidad me dijo: -Alvarez Pifano, para negociar este acuerdo debes de seguir las enseñanzas de San Cristóbal. Entonces yo pensé para mis adentros ¡Dios nos coja confesados! Cómo vamos, en un mundo moderno, a seguir las indicaciones de un santo de la más lejana antigüedad, quién tal vez nunca en su vida pescó un camarón. Luego, bajo una mirada inteligente y penetrante me indicó: -Cristóbal viene del griego Cristoforos, que significa portador de Cristo. 4, b.- Quién fue San Cristóbal, santo sin fecha de beatificación ni canonización San Cristóbal es el Santo patrón de los viajeros y de los niños, se le suele representar como un hombre alto y muy fuerte, que carga al niño Jesús sobre sus hombros. En razón de que la Iglesia no lo reconoce oficialmente, no tiene fecha de beatificación y mucho menos aún de canonización. No obstante, la carencia de estos requisitos técnicos de la membresía santoral, es uno de los santos más populares del mundo: decenas de ciudades, pueblos y villorrios llevan su nombre en todos los continentes, miles de conductores en todo el mundo tienen su imagen en el portallaves de sus coches y millones de católicos piensan con fe, que él era real y continúa en nombre de los cristianos intercediendo ante Dios, en consecuencia le rezan con devoción. Pero, lo que hace a San Cristóbal un Santo especial es que se supone que tenía poco talento para la predicación y mucho menos para el ayuno. En efecto, San Cristóbal tuvo que recurrir a su don más característico y distintivo: su enorme tamaño, fuerza descomunal, vocación de compartir y servir a los demás. Un hombre simple con un corazón puro, se comprometió a llevar a las personas de un lado a otro de un peligroso río y a esto se dedicó hasta el fin de sus días, cuando fue martirizado. 4, c.- Instrucciones para la negociación del acuerdo: el bien común A este punto, el Canciller Calvani me dijo: -esto es precisamente lo que debemos hacer con los pescadores trinitarios,

Arístides Calvani en el recuerdo

Un ser humano excepcional: sensible a los grandes problemas sociales, indicó con su conducta y su forma de vivir, que las actividades comunes y la vida de todos los días, son un camino para hacer el bien en beneficio de la humanidad A comienzos de la década de los setenta viajé a Ginebra, como representante de Venezuela a una Conferencia de la Cruz Roja Internacional, sobre el derecho humanitario aplicable a los conflictos armados. Allí conocí a un médico egipcio quién me habló de un fusil fabricado en Israel –un arma no letal– es decir, no destinada a quitarle la vida a quien fuera alcanzado por la misma, sino más bien a producir sufrimientos horribles. Se trataba de un fusil que, en lugar de disparar una bala, arrojaba centenares de diminutas flechitas de acero, que cubrían un radio importante del cuerpo de la victima. Me contó que él tuvo que atender a un soldado egipcio herido con esta arma y quedó impresionado de los dolores que este hombre sentía al más ligero movimiento, además se requería de un enorme equipo médico para extraer centenares de agujas de acero y lo más dramático, las condiciones en quedaba un soldado después de una intervención quirúrgica de estas dimensiones. La filosofía que mueve a los fabricantes de este tipo de armas, es que las guerras se ganan no solo matando al enemigo, sino más bien desmoralizándole al infringirle dolores horribles y dejarlos en condiciones físicas insoportables de por vida. Ahora bien, las pequeñas flechas de acero se podían ver a través de los rayos x, y en consecuencia se podía operar, pero cuando los fabricantes se enteraron de que gracias a los rayos x, era posible extraer del cuerpo de un herido las pequeñas agujas de acero, las cambiaron por flechas de plástico, de modo que ningún aparato las podía localizar, entonces la lesión se hacía muy difícil de manejar. ¡Se habrá visto una mayor crueldad! El primer país donde nació un movimiento para prohibir la fabricación y el uso de este tipo de armas crueles fue Suecia y al mismo tiempo, fue la nación que buscó a otros países de vocación democrática y sentido humanitario para asociarlos en la idea. Le prometí al médico egipcio contactar en Venezuela, al hombre más influyente en las relaciones internacionales y con mejor empeño en sacar adelante las causas nobles: Arístides Calvani, canciller del Presidente Rafael Caldera. Para ese momento no se sabía como llamar a esas armas: armas que causan sufrimientos innecesarios (acaso hay sufrimientos necesarios), armas que causan daños superfluos (pueden considerarse superfluos esos daños) Lo cierto es que el Canciller Calvani se sintió profundamente conmovido cuando le conté esta historia, en su cara se dibujó una mirada de tristeza y me dijo: -Álvarez Pifano, gracias por haberte ocupado de este asunto, prepara un párrafo para mi discurso en Naciones Unidas, es allí donde pienso abordar este tema, vamos a ocuparnos en Nueva York de todo esto, con el interés que merece. Voy a conversar allá con el canciller de Suecia. Vamos a tener una presencia útil en este grave asunto. A este punto, se hace necesario decir que el Canciller Calvani era un hombre de una sola pieza, austero y de costumbres sencillas: llegaba en Nueva York a un modesto hotel de pocas estrellas en la Avenida Lexington, se acostaba temprano, comía con frugalidad en restaurantes simples y al final de su misión, los viáticos que le sobraban (siempre le sobraba dinero con este estilo de vida) los devolvía al fisco nacional. En toda la historia de la diplomacia venezolana, ha sido el único diplomático en devolver viáticos no utilizados. Pues bien, en la Avenida Lexinton pululaban todo género de negocios, ventas de perfumes, discos, librerías, baños turcos, cines y bares, todos tenían un equipo de activos volanteros que hacían publicidad a sus respectivos productos, yo recibía todos los volantes que me ofrecían y los colocaba en el bolsillo de mi gabardina. Encontré al Canciller Calvani a la salida de su hotel, era el mes de septiembre, en una mañana generosa de sol y llena de hojas caídas de los árboles de un encantador otoño, me dijo muy jovial: -Álvarez Pifano, tengo dos ideas para la intervención relacionada con el derecho humanitario aplicable a los conflictos armados, toma nota. Metí la mano en mi bolsillo y saqué un volante que, para mi mala suerte, resultó ser una publicidad del “masaje tailandés”. Entonces me recriminó con aire de gravedad: ¿Cómo vas a escribir en esa promoción de pornografía, lo que tengo que decirte? ¡Por Dios, toma otro papel más decente! -Canciller, le dije, yo agarro los papeles que me dan en la calle y este salió por puro caso, al llegar a mi oficina pongo todo en orden. El Canciller, en una forma elegante, abrió su maletín, tomó una libreta y arrancó una hoja de papel bond, me la entregó y me indicó, escribe aquí, este es el papel que merece tu estilo literario y la importancia de nuestro trabajo, entonces desglosó sus ideas y yo tomé nota. Añadió, tú sabes muy bien lo que es “el masaje tailandés”, eso no es ningún masaje, por favor, bota esos papeles indecentes. A la mañana siguiente lo encontré en las sillas de la delegación venezolana ante las Naciones Unidas, me dijo: -Alvarez Pifano, tengo otra idea para la intervención en que estamos trabajando, toma nota. Abrí mi maletín y el Canciller alarmado me dijo: -Por favor, cuidado con el papel que vas a sacar. Tomó mi mano y me dijo, espera, mejor usa un papel de los míos. Te aconsejo prudencia con esos papeles que tienes contigo. Meses más tarde, en Caracas, en su despacho, me expresó: estas son tus cartas credenciales para la conferencia de Ginebra en que hemos trabajado. Te deseo mucho éxito, estás representando a tu país en una causa noble. -Ahora bien, te quiero contar porque te he aconsejado insistentemente de no cargar volantes relacionados con “el masaje tailandés” Cuando realicé

El día en que fui acusado de palmotear al Nuncio Apostólico

    La visita de Monseñor Luigi Dadaglio, a la Cancillería Venezolana de los años 60                                   El Director de Protocolo de la Cancillería venezolana, embajador don Enrique Gil Fourtul estaba de plácemes: en su despacho de la Casa Amarilla recibía al Nuncio Apostólico, Monseñor Luigi Dadaglio, el diplomático más importante en la Venezuela de los años 60. Pero ¿por qué razón se le debía conceptuar en esta forma superlativa? Una entre varias: Monseñor Dadaglio había sido acreditado en Venezuela para lograr que el Patronato eclesiástico, que regía las relaciones entre la Santa Sede y el estado venezolano, fuera transformado en un Concordato. ¿Qué significa todo esto? Veamos. El patronato es el derecho que tiene el Estado de participar en la creación de diócesis y en la designación de sus titulares. El Patronato fue otorgado por la Santa Sede a la corona española, facultándola a crear diócesis y a designar obispos en las tierras de la América española. El Patronato fue heredado y continuado por los gobiernos republicanos. En el caso específico de Venezuela, la Ley de Patronato Eclesiástico fue aprobada por el Congreso de la Gran Colombia, presidido por Simón Bolívar en 1824 y más tarde ratificada por el Congreso de Venezuela en 1833. Por el lado contrario, el Concordato es una figura que rechaza la interferencia del poder civil en los asuntos del clero y le da a la Iglesia una libertad de acción bastante grande. El Concordato tiende a asegurar a la Iglesia Católica la libertad necesaria para el cumplimiento de su alta misión espiritual -erigir nuevas circunscripciones eclesiásticas, así como también fijar sus límites o suprimirlas, nombramiento de los arzobispos y obispos dentro de una competencia amplísima de la Santa Sede- dando así satisfacción al pedido del Concilio Vaticano II. Pues bien, esta era la misión de monseñor Dadaglio en Venezuela: la sustitución de un instrumento jurídico de casi 400 años de antigüedad, por uno nuevo (1). La otra razón para considerarlo el más fino diplomático del Vaticano y más aún el de mayor importancia, fueron sus actuaciones posteriores: En 1967, el Papa Pablo VI lo nombra Nuncio Apostólico en España, cargo que ocupó hasta1980. Allí tuvo participación activa en la transición política del franquismo a la democracia. A través de Dadaglio, Pablo VI preparó la renovación del episcopado español, introduciendo prelados jóvenes que tuvieron un fuerte protagonismo en la vida española de la transición democrática y lo que es más importante, en el cambio a un nuevo Concordato, que tuvo lugar en 1979 y es el convenio que regula las actuales relaciones entre España y la Santa Sede. En 1985, el Papa Juan Pablo II, lo nombra Cardenal. Se justificaba entonces todo el orgullo del Embajador Gil Fourtul de tener en su despacho a tan ilustre personaje, pero como la dicha no es completa, existía un pequeño detalle: el Nuncio no estaba allí para hablar del “modus vivendi” (eso no es materia a tratar en una Dirección del Protocolo) su visita obedecía a otras razones, él quería ampliar el inmueble que servía de sede a la embajada del Vaticano en Caracas, mediante la adquisición de una casa anexa. Se trataba entonces de un simple asunto jurídico-administrativo. El embajador Gil Fourtul le dijo: -Excelencia, voy a llamar al Dr. Ramón Carmona Figueroa, Consultor Jurídico, el embajador de mayor rango actualmente en Venezuela. Al parecer, los dioses benefactores no estaban de parte de Gil Fourtul, pues el maestro Carmona había regresado de una recepción en la embajada de Francia y tenía entre pecho y espalda algunos copetines y en seguida le respondió: -yo no puedo asistir, tengo un fuerte resfriado, discúlpeme con su excelencia el Nuncio, en mi lugar irá mi asistente, el Dr. Álvarez Pifano. Al escuchar esto, un insondable abismo se abrió a los pies del director de protocolo, quien espetó: -Esto es inaudito ¡fin de mundo! en la Cancillería venezolana, un tercer secretario no puede atender al Decano del Cuerpo Diplomático. Además, es un recién llegado, muy joven, de unos 24 años y para colmo procede de la provincia, me han dicho que viene de un pueblo llamado Cocorote, nadie sabe adónde queda eso. Entonces explíqueme ¿Cómo puede “un pobre muchacho de Cocorote” atender al diplomático más importante acreditado en Venezuela? El maestro Carmona era un hombre sabio y con capacidad para resolver situaciones aún más complicadas que esa y le respondió: Cálmese Don Enrique, en todas las cancillerías del mundo existen simples funcionarios que atienden temas puntuales, como adquisiciones de inmuebles y sus ampliaciones, explíquele al Nuncio que Álvarez Pifano es el funcionario que tiene asignada esta materia y en efecto, así es. Luego, hay un elemento muy importante, monseñor Dadaglio además de sacerdote es graduado de abogado y de diplomático; Álvarez Pifano es doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Florencia, en cierto modo es un colega en estudios universitarios en Italia. Otra cosa también muy significativa para el Nuncio: No le hable de Cocorote, por favor, los Pifano vienen de un pueblecito del Golfo de Policastro, en el mar Tirreno de la península itálica, esto era en la antigüedad la Magna Grecia; por su parte los Dadaglio son originarios de otro pueblecito del Piamonte, que a kilómetros de distancia dirige su mirada con nostalgia histórica a ese mismo mar. Estas dos regiones se integraron al Reino de las dos Sicilias (2). Abrumado de infaustos presagios, con este bagaje de inconvenientes protocolares a cuesta y con una Constitución de Venezuela (1961), encuadernada en piel de Rusia con letras doradas, que mi maestro me había dado, fui a atender al Nuncio Apostólico. Al llegar, le hice una profunda reverencia, creo que se me vio hasta la coronilla. Esto provocó una gran risa por parte del Prelado y me dijo: Bravo Pifano, de manera que somos del “Regno delle Due Sicilie” y soltó otra risa alegre y jovial. Para la ocasión me habían preparado una silla muy alejada del Nuncio y del director de protocolo, desde allí debía hacer de pie una intervención de

FEDERICO DE MARTENS Y ROY CHADERTON MATOS

Dos caballos de Troya: británico y guyanés respectivamente, muy efectivos, en la posible pérdida definitiva del territorio esequibo venezolano.                                                                                                                        Venezuela no pudo tener un árbitro peor que Federico de Martens e Inglaterra uno mejor para sus apetitos expansionistas, pero más allá de todo esto, en nuestros días, Guyana jamás contó con la colaboración de un “tonto útil” y un mentecato como Roy Chaderton Matos, para agenciarse con el territorio arrebatado a Venezuela.  A continuación, explico con claridad lo que he dicho. Primera parte 1.- Negativa de Gran Bretaña a tratar directamente con Venezuela Inglaterra nunca aceptó dirimir con Venezuela la controversia sobre el territorio esequibo, en razón de que consideraba a nuestra nación como un conglomerado de semisalvajes, los cuales no merecían ser tratados en relaciones de igualdad política, jurídica y menos aún sociales, con Gran Bretaña. Por el contrario, en ejercicio de su autoridad como imperio conquistador de otras naciones, pretendía fijar una línea de límites a su entera conveniencia e imponerla con el poder de su fuerza como potencia colonizadora. Por lo demás, se trataba del siglo XIX, un mundo regido por la actitud dominante de los grandes imperios colonizadores: Gran Bretaña, a la cabeza, el más infame de todos: fue llamada con oportuno cinismo “la pérfida Albión”; Bélgica, el más cruel, cometió atrocidades increíbles en el Congo belga y lo exprimió hasta la agonía, de allí extrajo su prosperidad y su riqueza; Holanda, de un voraz apetito devorador de los recursos de sus colonias: Indonesia, Surinam, Curazao, Aruba, Bonaire, San Eustació, San Martens y Saba; Alemania, de infausta recordación en sus colonias en África y Asia, todas perdidas y disfrutadas por otras potencias colonizadoras; y la Rusia zarista, la peor de todas, con una explotación inhumana en todos sus territorios. Este grupo de potencias poseían un común denominador: la fuerte marca candente, al rojo vivo, de un despiadado racismo contra África, Asia y América latina. Venezuela, como todos los otros mencionados, tuvo que sufrir esa humillación. 2.- Interviene un país democrático: Estados Unidos de América. Entonces, hace acto de presencia la figura de Grover Cleveland, Presidente de los Estados Unidos de América (1885-1889 y 1893-1897) quien en aplicación de la doctrina Monroe, en su forma más simple: América para los americanos, manifestó a los ingleses que su gobierno no aceptaba en territorio americano ese tipo de imposiciones coloniales, en consecuencia –de igual a igual- si ellos se negaban a aceptar a Venezuela como contraparte, los Estados Unidos de América representarían en esta disputa territorial a Venezuela. 3.- Un problema histórico planteado por la izquierda tradicional Ahora bien, a este punto surge un problema histórico un tanto delicado, algunos historiadores de la izquierda tradicional han señalado que los estadounidenses ejercieron presión indebida para que Venezuela aceptara que ellos la representaran en este litigio territorial. Esto no es cierto, la verdad sea dicha: la intervención de Cleveland paró las apetencias territoriales de Inglaterra que quería llegar hasta la desembocadura del río Orinoco, como límite de la Guayana británica. Lamentablemente se cometieron, como veremos a continuación, varios errores, en especial la designación del presidente del tribunal arbitral: Federico de Martens, un probritánico y convencido racista –un colosal Caballo de Troya- que favoreció un laudo que otorgó a Inglaterra un 90 por ciento del territorio venezolano en disputa. 4.- Constitución del Tribunal Arbitral. Sigamos adelante, Inglaterra y los Estados Unidos de América –como representantes de Venezuela- acordaron que el tribunal se compondría de dos juristas británicos, de dos estadounidenses y un quinto “arbitro neutral”. Este último fue el Profesor Federico de Martens, funcionario de la Cancillería de San Petersburgo de la Rusia zarista. Como puede observarse, el tribunal se constituyó sin jueces venezolanos –nunca aceptados por Gran Bretaña- para dirimir una controversia territorial que afectaba la integridad territorial de Venezuela. La constitución de este tribunal fue establecida así en el Convenio de Washington del 2 de febrero de 1897. 5.- La irrespirable atmosfera política del Siglo XIX Se trataba del siglo diecinueve, un mundo configurado internacionalmente con arreglo a la lógica del imperialismo imperante, en que se imponían las decisiones de las grandes potencias, a daño de las pequeñas naciones. A nuestro país se le reconocía una soberanía de tipo colonial o en el mejor de los casos de protectorado. Inglaterra siempre se mantuvo firme en negar a Venezuela la escogencia de un juez venezolano e impuso que solo aceptaría examinar los alegatos de Venezuela si estos eran presentados por abogados estadounidenses, a quienes correspondió asumir la defensa de la posición de Venezuela. Lamentablemente –otro error, se escogió un bufete privado de abogados, nunca funcionarios del Departamento de Estado, con experiencia diplomática- así nuestro país fue discriminado y con la única opción de participar en un proceso, sin precedentes en el mundo, que culminó en el conocido y nefando Laudo Arbitral de 1899. Hoy en día se diría: se violó el derecho que tiene todo estado a defender, con sus propios representantes plenipotenciarios, sus legítimos derechos. 6.- Qué sabemos de trucos y artimañas de Gran Bretaña. Actualmente, se sabe que el ruso De Martens era un pro-británico por intereses creados: partidario del entendimiento entre Rusia e Inglaterra. Desde un punto de vista académico, estaba convencido que el Derecho Internacional Público era asunto de naciones civilizadas, mientras que el Derecho Natural era el trato reservado a las naciones primitivas o en proceso de ser civilizadas, como él consideraba a Venezuela. Dentro de este orden de ideas, de Martens entró en una vil e infame componenda con los jueces británicos que condujo a despojar a Venezuela de 160.000 kms. de su territorio. Gran Bretaña, por su parte, con la astucia de una zorra en un corral de gallinas, antes de la firma del convenio de 1897, comenzó a diseñar la constitución de un jurado, que hiciera posible la dirección de un falso brazo de la justicia hacia el lado de los intereses británicos:  dos jueces ingleses (por supuesto a favor de Inglaterra) dos jueces estadounidenses (en defensa de los intereses

PERSONAJES DE LA CANCILLERÍA VENEZOLANA Y SUS ANECDOTAS

1.- Los Congresos Panamericanos de Carreteras. En el año 1967, Caracas fue la sede de una conferencia internacional auspiciada por la Organización de Estados Americanos (OEA), cuyo objetivo y finalidad era uniformizar las señales de tránsito en las carreteras y ciudades de toda América. Para esa época, cada país tenía su propia señalización vial, se trataba entonces de adoptar mediante un convenio internacional un código de conducta común. A estas reuniones internacionales se les llamaba Congreso Panamericano de Carreteras. Ahora bien, para activar las unidades operativas de esta conferencia fuimos destacados en el Hotel Tamanaco –el único lugar de Caracas que disponía de instalaciones adecuadas para realizar este tipo de eventos- cuatro jóvenes diplomáticos de la Cancillería venezolana: Moritz Eiris Villegas, Gustavo Dubuc León, Rubén Franco Guzmán y este modesto servidor Hugo Alvarez Pifano, autor de la crónica. Para atender a nuestros gastos la Cancillería nos otorgó viáticos (muy exiguos, por cierto) con estos debíamos pagar la habitación y tres comidas diarias, menudo problema con los precios del hotel más caro de Venezuela. Por lo demás, el gobierno no pagaba bebidas alcohólicas ni cigarrillos. 2.- Presentación del personaje, protagonista de esta historia. Mientras todos tratábamos de ahorrar nuestros viáticos, Moritz le entró de lleno al restaurante francés del Tamanaco con una “Poulard de bréese” acompañada de un Saint Emilión Grand cru, de Burdeos. Como si fuera poco, los días sábados, el restaurante suizo ofrecía La Raclette de queso gruyere, la cual acompañaba Moritz con un Riesling de las suaves colinas del río Mosela, en Alemania. Esto por supuesto esfumaba todos sus viáticos antes del fin de la conferencia. Pero, el buen Dios -que a veces aprieta, pero no ahorca- para alivio de nuestros bolsillos, hizo el milagro de un descubrimiento: detrás del Tamanaco existía una arepera de comida venezolana a precios solidarios. Invitamos a Moritz para ir juntos a la arepera y esto fue lo que nos contestó: Hay dos cosas que jamás he hecho en mi vida, primero: comer de pie, parados comen los animales; segundo: mi fina sensibilidad culinaria no se compadece con la oferta gastronómica que ofrecen esos tugurios llamados areperas, yo no como en areperas. A primera vista, Moritz Eiris Villegas, daba la impresión de ser un hombre que se había tragado un paraguas, pues caminaba muy derechito y erguido, después lucía unos lentes grandes, de inmenso grosor que parecían una pecera redonda, hablaba en voz baja, remarcando las eses sibilantes. En su opinión propia, pensaba estar dotado de un brillante glamur que nadie más veía, a excepción de sí mismo. Un verdadero Narciso de la diplomacia venezolana. Para nosotros, sus compañeros de trabajo, lo percibíamos como un hombre sumamente presuntuoso y engreído. Lo apodaban Hirohito por su parecido físico con el Emperador de Japón. 3.- Las areperas venezolanas, un oasis de ingenio y alegría para ofrecer nuestra comida. La arepera detrás del Tamanaco ofrecía las arepas clásicas de jamón, queso amarillo, pollo, carne desmechada, perico y cuajada; había también algunas especialidades, camarón, calamares, bacalao y chicharronada, pero lo más simpático de esta arepera era su ambiente descontraído y lleno de contagiosa alegría: Allí no había menú, todo se escribía con tiza en una pizarra, la comanda de los clientes no se escribía en papeles, se voceaba por el mesonero, a quién llamaban con afecto “el negrito” Por ejemplo, si un cliente pedía la sopa de rabo, él dirigiéndose a la cocinera le vociferaba: María, pásame ese rabo; si otro cliente quería una lengua en salsa, él gritaba: María sácame esa lengua y si alguien quería un mondongo, al que llamaban “nervioso” él decía: Sale un nervioso calientico como María. Se cuenta que en una ocasión un cliente pidió inicialmente una sopa de rabo, pero después hizo un cambio, ordenó más bien una lengua en salsa, entonces el negrito, se paró en medio de la arepera y dijo: Cambio de comanda, María pásame la lengua por el rabo. Este ambiente nos cautivó y todos pasamos a comer en la arepera; por el lado contrario, Moritz después de cuatro días gastó todos sus viáticos y se quedó sin un centavo, entonces muy triste y compungido nos dijo: debo hacer de la necesidad una virtud, iré a comer con ustedes a la arepera. Se le veía muy decaído, por esa razón hablamos con el negrito: -Te vamos a dar una buena propina si lo tratas bien, llámalo embajador y le cambias el mantel en la mesa. El negrito respondió: -aquí no se cambia mantel, sino cada dos o tres meses. –Bueno, que más da le volteas el mantel, la idea es que él vea un buen trato. Ándale, gánate esa propina. 4.- Cómo lidiar con su Excelencia. Hirohito se presentó a la arepera rigurosamente vestido de negro, un terno de paltó, chaleco, pantalón a rallas y corbata de lacito – se encontraba como para asistir a la presentación de credenciales de un embajador extranjero- sus zapatos lucían pulidos y resplandecientes como dos luceros en la madrugada. Estaba perfumado con agua de colonia francesa: Jean Marie Farina. Un cliente único y singular, el resto de los comensales eran choferes de camiones, autobuses, carritos por puesto y motociclistas, hombres sudorosos, peludos, con franelas y bluyines. Su ingreso a la arepera presentó el mismo espectáculo que hubiera ofrecido un pingüino colocado en medio de un corral de cochinos: una escena insólita y atrabiliaria. El pequeño mesonero en seguida lo reconoció, se aproximó y le dijo: Excelencia le tengo una mesa reservada y prosiguió con el protocolo establecido, sacudió el mantel, lo volteó, puso lo de abajo para arriba y lo de arriba para abajo, igual estaba sucio por los dos lados. Entonces colocó media servilleta de papel. Morits arrugó la cara y con mirada severa le espetó: -Por favor, a mí me pone la servilleta completa. –Disculpe embajador, aquí se dispone de media servilleta por cada plato, para usted tener derecho a una servilleta completa debe ordenar dos platos, le sugiero comenzar por el plato estrella de esta su casa:

CINCO TELEGRAMAS HISTÓRICOS EN LOS ANALES DIPLOMÁTICOS DE LA CANCILLERIA DE VENEZUELA

                         Hugo Alvarez Pifano 1.- El más famoso telegrama de la cancillería venezolana: “Embajador carajeome, espero instrucciones” del cual nos hemos ocupado en diversas sedes. http://libertadpreciadotesoro.blogspot.com/2016/12/embajador-carajeome.html?m=1 2.- Un vice-cónsul maniático de la estabilidad laboral y con un excesivo empoderamiento de su cargo.  Se trata de un vice-cónsul que prestaba servicios en el Consulado General de Venezuela en Barranquilla, al parecer se encontraba muy bien allá y el cargo era de su completo agrado, entonces recibió un telegrama que le informaba que había sido trasladado al Consulado de Venezuela en Río Hacha, allí mismo en Colombia. El vice-cónsul guardó silencio: mudo como una piedra. Pasaron muchos días y el Despacho le envió otro telegrama, donde se le informaba que su reemplazo estaba listo para viajar y en consecuencia él debía trasladarse a su nuevo destino. El hombre guardó silencio: callado como una tumba en cementerio de gente pobre. En vista de que había pasado mucho tiempo y se mantenía en el más absoluto hermetismo el Canciller ordenó su destitución y se le envió el respectivo telegrama. Ahora bien, amable lector, agárrese fuerte de su silla y vea la respuesta del vice-cónsul en su telegrama de 8 simples palabras: “Si no acepto cambio, mucho menos acepto destitución”  3.- Un diplomático de buenos modales, de lenguaje fino y cortes, que expresó al encargado de la cancillería de Venezuela su rechazo a un nombramiento, utilizando un recurso inaudito. Gustavo era un funcionario modelo que se desempeñaba como Primer Secretario en la Embajada de Venezuela en Brasil, donde tenía 4 años de servicios y le correspondía su ascenso a Consejero. Un buen día llego por fin el esperado telegrama: Gustavo había sido nombrado Cónsul de Venezuela en Puerto Inírida, un remoto y apartado puerto fluvial del Río Guaviare, en el departamento de Guainía, la Amazonia colombiana, un sitio donde campeaba a sus anchas el narco tráfico, contrabando, trata de personas y como si fuera poco el Consulado de Venezuela había sido quemado en una oportunidad por la guerrilla colombiana. Un nombramiento de este género es la peor pesadilla que le puede ocurrir a un diplomático. Gustavo quedó anonadado y desbastado, comprendió que su carrera diplomática había llegado a su fin y como hombre de buenos modales, este fue el telegrama que envió, en la forma de una nota de estilo: Al señor doctor, Don Adolfo Raúl Taylhardat Sotillo Encargado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela Su despacho.                          Tengo a honra dirigirme a Vuestra Excelencia, en ocasión de avisar recibo de su cortés telegrama número 2040, de fecha 25 de septiembre de 1990, por el cual ha tenido a bien informarme de mi nombramiento como Cónsul de Venezuela en Puerto Inírida, República de Colombia. En respuesta, agradezco su comunicación y muy comedidamente, cumplo en manifestarle, que a Puerto Inírida deberá viajar más bien la madre de Vuestra Excelencia.                                      Hago propicia la oportunidad para reiterar a Vuestra Excelencia las seguridades de mi más distinguida consideración y estima. Gustavo.  4.- Un telegrama en el cual no aparecieron los acentos ortográficos y gracias a la manía de ahorrar palabras, cambió completamente su contenido.  El Embajador Antonio Casas Salvi fue durante muchos años embajador de Venezuela ante la Santa Sede, en los ambientes del Vaticano era conocido como un diplomático correcto, sus hijos y hermanos prestaban también servicios en la Cancillería. El apellido Casas oriundo del estado Trujillo es de gran prosapia entre destacadas figuras públicas de Venezuela: Antonio Casas Gonzáles fue presidente del Banco Central de Venezuela, tan solo para citar a uno de ellos. Ahora bien, el Embajador Antonio Casas Salvi muere repentinamente de un ataque al corazón y su hijo, que tiene el mismo nombre que él, manda un telegrama a sus numerosos familiares comunicando la muerte de su padre. A este punto de la narración entra en escena un personaje singular: José López Romero, criptógrafo de la Cancillería, un hombre modesto, afable, cordial, buen padre de familia, quien cubría los turnos de la noche porque se pagaban en horas extras y tenía un hijo que había nacido con una enfermedad congénita, él necesitaba ese dinero para los gastos médicos de su pequeño enfermo. El telegrama que envió el hijo del embajador fallecido fue concebido en los siguientes términos: “Hágosles saber, hoy 5 PM, murió papá. Antonio Casas” Como en los telegramas de esa época no aparecían acentos de ningún tipo y se presentaban en letras mayúsculas, el telegrama que recibió López Romero rezaba así:  “HAGOSLES SABER, HOY 5PM, MURIO PAPA. ANTONIO CASAS. No había dudas, un telegrama procedente de la máquina de la embajada de Venezuela en el Vaticano y firmado por el embajador ante la Santa Sede, anunciaba la muerte del Papa, había que proceder según los protocolos establecidos. En primer lugar, llamó al Dr. Marcos Falcón Briceño, Ministro de Relaciones Exteriores, mediante un teléfono rojo que existía para estas emergencias y le leyó el telegrama. El Canciller le preguntó: ¿Constató que el telegrama viene de la máquina situada en la embajada ante la Santa sede? –Si señor constatado y, además, aparece el nombre de Antonio Casas como la persona que lo envía. El Canciller Falcón Briceño llamó inmediatamente en horas de la noche al Presidente Rómulo Betancourt. No se sabe cómo ni por qué, la noticia sobre la muerte del Papa se diseminó por toda Caracas como un reguero de pólvora incandescente. Es entonces cuando aparece el tercer personaje de esta historia, tal vez el más importante: Monseñor Luigi Dadaglio, Nuncio Apostólico de Su Santidad ante el Gobierno de Venezuela, el diplomático más fino, culto y eficiente de la Cancillería vaticana, acreditado en Venezuela para la negociación del Concordato entre nuestro país y la Santa Sede. Se cuenta que Monseñor Dadaglio había terminado de rezar sus oraciones y se disponía a dormir, cuando al improviso comenzaron a sonar todos los teléfonos de la Nunciatura y el personal doméstico le informaba que el Presidente de la República, el Canciller y un inmenso grupo de los llamados Notables de esa época querían

El incidente internacional conocido con el nombre de “crisis de la corbeta Caldas”

Por qué fueron vitales, para defender la soberanía de nuestro país sobre el Golfo de Venezuela, las palabras del Capitán del patrullero de la Armada venezolana “ARV Libertad” Aquí lo explico en esta crónica. 1.- Narración de los hechos. La “Crisis de la corbeta Caldas” tuvo lugar el 9 de agosto de 1987, cuando un barco de guerra colombiano –la corbeta ARC Caldas- cruzó el paralelo de Castilletes rumbo al sur y se colocó en el Golfo de Venezuela, en el centro del área reclamada por Colombia, allí fue interceptada por el patrullero venezolano ARV Libertad y tuvo lugar el siguiente dialogo, muy revelador: Barco de guerra venezolano: -Corbeta Caldas, usted se encuentra sin autorización en aguas jurisdiccionales venezolanas, le sugiero su inmediato retiro. Barco de guerra colombiano: -Bienvenido patrullero Libertad al mar territorial colombiano, zona económica exclusiva, nosotros estamos en navegación de rutina en nuestras aguas. Barco de guerra venezolano: -No existe tal zona económica exclusiva, le repito usted está en el Golfo de Venezuela donde hemos ejercido soberanía desde antes de la independencia. Sepa usted que la Armada y la Fuerza Aérea de Venezuela haremos lo que sea necesario para defender nuestra soberanía sobre el Golfo de Venezuela, por lo tanto ¡Le ordenó desalojar estas aguas! Eran a la sazón Virgilio Barco el presidente de Colombia y su canciller Julio Londoño, los responsables de haber provocado esta grave crisis diplomática; el presidente de Venezuela era Jaime Lusinchi y su canciller Simón Alberto Consalvi. Con premura el presidente Lusinchi convocó una reunión de “alto gobierno” en Miraflores (formaba parte de ese “alto gobierno”, como Ministro de la Defensa el general Heliodoro Guerrero Gómez), El presidente ordena el estado de “alerta militar” y constituye un “teatro de operaciones” comandado por el inspector general del ejército, general José María Troconis Peraza. La conclusión de la reunión fue que la excursión del Caldas en aguas venezolanas no era un hecho fortuito, sino un plan de acción premeditado, en consecuencia Venezuela debía prepararse para una acción de mayores proporciones. Ese día el batallón Bravos de Apure fue desplazado al río Limón, así mismo fueron movilizados a posiciones estratégicas los batallones de infantería Arismendi y Girardot, igualmente el grupo de artillería Freites, el batallón de ingenieros Carlos Soublette, el batallón de apoyo José Escolástico Andrade y el grupo de artillería lanza cohetes José Gregorio Monagas. Con anterioridad dos aviones caza F16, de la Fuerza Aérea de Venezuela, procedentes de la costa del estado Falcón habían volado en apoyo del patrullero Libertad. Al anochecer, el Canciller Simón Alberto Consalvi hizo entrega a Pedro Gómez Borrero, embajador de Colombia en Caracas, de una nota diplomática donde Venezuela reafirma su soberanía sobre el área marítima ocupada por el Caldas y exige la inmediata salida del barco de guerra colombiano y advierte “el gobierno venezolano ha evitado tomar las medidas que las circunstancias justifican” ¡Qué manera ejemplar de defender nuestra soberanía e integridad territorial! Eran otros tiempos, cuando el Canciller venezolano y su Cancillería estaban respaldados por un bien estructurado equipo de diplomáticos, formados en democracia, leales a su país y con vocación de servicio. Efectivamente, el Caldas salió de nuestro golfo, pero vean ustedes el dialogo final entre los capitanes de los dos barcos, al cual nos hemos referido al comienzo de esta crónica: capitán Alfredo Castañeda Giral de Venezuela y capitán Sergio García de Colombia: Capitán del Caldas: Procedo a abandonar el área, he cumplido mi misión de hacer presencia y ejercer control sobre esta área marítima colombiana. Terminado. Capitán del Libertad: usted no ha podido hacer presencia ni ha ejercido control alguno, su retirada reafirma la soberanía venezolana sobre el Golfo de Venezuela. Terminado. ¡Qué actitud más gallarda y noble de nuestra Armada! Eran tiempos, de militares con un gran sentido del deber y amor a su patria. Eran tiempos de diplomáticos formados en cuarenta años de una Cancillería estructurada con gobiernos democráticos, donde se había enseñado a servir a una patria digna. 2.- ¿Qué buscaba Colombia al provocar la crisis de la corbeta Caldas? Para responder a esta pregunta, debemos formular otra: ¿A quién pertenece el Golfo de Venezuela? Pues bien, aunque esta nueva pregunta parezca necia – pues si se llama Golfo de Venezuela, debe pertenecer a Venezuela, a pesar de que recientemente los colombianos lo llaman “Golfo de Coquivacoa”- es necesario mostrar cuales son los títulos que exhibe Venezuela para proclamar su soberanía plena sobre el golfo, para después explicar cuáles son los argumentos de Colombia para reclamar un condominio sobre el Golfo de Venezuela. Esto es lo que trataremos de hacer a continuación. 2, a.- Naturaleza del Golfo de Venezuela El Golfo de Venezuela es el más importante “Cuerpo de Aguas” de nuestra nación, una área crítica y estratégica, de importancia militar y política, pero más allá de toda consideración, es un espacio geográfico de un gran valor económico, por ser la ruta de nuestro comercio internacional y la entrada a Maracaibo, uno de nuestros puertos vitales, así mismo, los recursos pesqueros del golfo son extraordinariamente abundantes. Se ha probado también, que el subsuelo está lleno de yacimientos petrolíferos de valor considerables. Como dicen los cultores de la geopolítica, quien domine el Golfo de Venezuela, domina a Venezuela y quién se mete en él, clava una espina en el corazón de la nación venezolana. Venezuela tiene títulos, contundentes y nada discutibles, para conservar y mantener la propiedad exclusiva sobre la totalidad de las aguas del golfo, como lo ha hecho históricamente. En este artículo vamos a explicar en qué consisten estos títulos, pero antes permítaseme decir, que la ofrenda más gloriosa que la sabiduría humana, amén de la providencia divina le concedió a Venezuela, en su entrada a la historia universal, fue el mapa de Juan de la Cosa, hecho en el año de 1500: en esta carta geográfica, el primer bosquejo del nuevo mundo, en medio de su golfo, aparece por primera vez “orbi et orbis” el nombre de Venezuela, muchos siglos antes de que alguien escuchara el nombre