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Los puntos de vista y opiniones expresados en los artículos corresponden a los autores y no reflejan necesariamente la política oficial CODEIV.

La formación de la Cancillería Venezolana

  El primero y más grande esfuerzo por modernizar el estado venezolano – salido de la barbarie y oscuridad en la dictadura de Juan Vicente Gómez- y construir las bases para iniciar la profesionalización del servicio exterior. Éxitos, frustraciones y alguna graciosa anécdota, que sin duda hará reír a mis lectores, dotados de un usual buen sentido del humor. Por Hugo Álvarez Pífano   I Consideraciones Generales 1.- El Estatuto del Personal del Servicio Exterior A mediados de la década de los años cuarenta, la Junta Revolucionaria de Gobierno de los Estados Unidos de Venezuela emprendió la tarea de organizar el Servicio Exterior de este país, para lo cual promulgó el Decreto N° 256 Estatuto del Personal del Servicio Exterior, que dotó al Ministerio de Relaciones Exteriores de tres componentes operativos: Servicio Diplomático, Servicio Consular y Servicio Interno. Ahora bien, el Servicio Diplomático era desempeñado por funcionarios clasificados en seis categorías -desde Primera categoría a Sexta Categoría- que en escala descendiente eran: Embajadores, Ministros Plenipotenciarios, Consejeros, Primeros secretarios, Segundos secretarios y Terceros secretarios. El servicio Consular estaba a cargo de funcionarios de cinco categorías, en razón de que ningún cargo consular era equivalente al rango de Embajador – Primera categoría- los rangos consulares comenzaban, en escala descendente, en la segunda categoría hasta la sexta, ellos eran: Cónsules Generales de Primera Clase, Cónsules Generales de Segunda Clase, Cónsules de Primera Clase, Cónsules de Segunda Clase y Vicecónsules. Los cargos del Servicio Interno de la Cancillería eran ejercidos también por funcionarios de cinco categorías, no existía en los mismos el rango de Embajador -Primera categoría- comenzaban en escala descendiente en la segunda categoría hasta la sexta, ellos eran: Consultor, Director, Consultor auxiliar, Introductor de ministros públicos, jefe de oficina, jefe de sección, jefe de servicios y adjunto a las direcciones. Por supuesto, los Consultores Jurídicos como Edgar Sanabria y Ramón Carmona Figueroa tenían el rango de embajadores porque venían de haber ostentado este rango en el exterior, así mismo Don Enrique Gil Fourtul Director de Protocolo, Rafael Armando Rojas Director de Política Internacional y Ramón Delgado Valderrama Director de Relaciones Culturales, para citar unos pocos ejemplos, en diversas épocas. 2.- La aurora de los nuevos tiempos en la modernización del servicio exterior No escapará a la perspicacia de mis lectores con conocimientos de diplomacia y de derecho internacional que esta nomenclatura de cargos, categorías y funciones, y las relaciones entre los tres servicios, no se compadecía con las exigencias de un mundo moderno y de rápidos cambios, que exigía uniformidad, por esta razón la Organización de las Naciones Unidas, en el año 1961 abrió a la firma de todos sus estados miembros la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas de 1961, la más amplia convención codificatoria de los usos, costumbres y normas del derecho internacional que se refieren al establecimiento de relaciones diplomáticas, clasificación del personal de las embajadas, sus inmunidades y privilegios y demás asuntos conexos. Dos años más tarde, en 1963 la ONU abrió a la firma de sus estados miembros la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, una convención también codificatoria, pero no tan amplia como la anterior, pues algunos países como los Estados Unidos de América preferían celebrar acuerdos bilaterales para regular sus relaciones consulares, ellos decían que no se podía dar a todos los cónsules de diversos países el mismo tratamiento, esto se refería en especial a la Unión Soviética, que amparada en los privilegios e inmunidades de los cónsules podía colocar espías soviéticos en todas las ciudades de los Estados Unidos de América. De igual modo -para citar un ejemplo- el tratamiento que ellos daban a los cónsules británicos no podía ser el mismo que se otorgaba a los cónsules de las islas Comoras, el país donde se descubrió el celacanto, el único animal prehistórico con vida en el planeta. Dentro de este orden de ideas, yo tuve la ocasión de negociar, en mi condición de Jefe de la División de Consulados Extranjeros, al lado de John Rafael Franklin, Director de Consulados, el Convenio bilateral sobre relaciones consulares entre Venezuela y los Estados Unidos de América y otros convenios en materia consular (1). A este punto, me sea consentido expresar que conforme al Estatuto (1946) y a las convenciones de Viena sobre relaciones diplomáticas (1961) y de relaciones consulares (1963) no es posible designar en Venezuela los llamados embajadores del servicio interno ni tampoco Cónsules Generales de Primera con el rango de embajadores (2) No obstante, aunque durante los primeros veinte años del chavismo se promulgaron dos leyes del servicio exterior que tal vez pudieran permitir este “disclaimer” para decir lo menos. Pero, con un otro pero, de mayor impedimento: es oportuno señalar, que las dos convenciones de Viena fueron aprobadas por el Congreso de la República mediante leyes especiales y las leyes especiales privan sobre las leyes generales (leyes chavistas del servicio exterior) en la materia que constituye su especialidad.  II  El desarrollo histórico del Estatuto del Servicio Exterior 1.- Antes, marchemos a lo anecdótico Por favor, fijemos nuestra atención en el artículo 5 del estatuto, sobre un cargo del servicio interno, el llamado “Introductor de Ministros Públicos” equivalente al rango de consejero en el servicio diplomático y cónsul general de segunda clase, en el servicio consular. Para la fecha de nuestro ingreso a la Cancillería estos funcionarios habían cambiado su denominación se les llamaba: introductor de embajadores, se desempeñaban en la Dirección del Protocolo y su función más importante era esperar a los embajadores que tenían audiencia con el Canciller en la entrada principal de la Casa Amarilla, frente a la Plaza Bolívar y de allí conducirlos hasta el Salón de Embajadores y finalmente, brindarles compañía hasta que ingresaran al despacho del canciller. A la sazón los introductores de embajadores eran dos: Heriberto Aponte, un carismático funcionario procedente de La Victoria, estado Aragua, bien dotado en el arte de agradar a las personas, de buen tacto diplomático y con buen dominio del francés, era hermano del conocido y estupendo comediante y cantante de ópera

SWIFT vs CIPS: La crisis en Ucrania pone de relieve a dos adversarios

Por Agustín Urreiztieta En tiempos de conflicto, cualquier medio que disuada, destruya o empobrezca al adversario, es útil y estratégico.  Milenios de historias de guerras nos muestran que el dolor humano es relegado a un segundo plano y pasa simplemente a ser un medio más para ejercer presión. En épocas remotas, se desviaba (o envenenaba) el agua y se cortaban el flujo de víveres a las ciudades sitiadas. Se sometía a la población a atroces sufrimientos hasta reducir su moral a cero y, con ella la combatividad de los ejércitos. Ahora, se apunta al mismo objetivo primitivo, pero por otros medios, más “modernos”. Así, mientras la lucha armada hace estragos en las calles de Ucrania, la lucha económica adquiere cada vez más importancia. Rusia bombardea y, al mismo tiempo, el Occidente, junto con Ucrania, orquesta sanciones que evidentemente tendrán un efecto destructivo, tan arrollador como las bombas.  Los analistas calculan que la ristra de sanciones occidentales contra Rusia, harán retroceder su Producto Interno Bruto en un 15%. Se dice fácil, pero en detalle, se trata de miles de empresas quebradas o empobrecidas, millones de desempleados en las calles y otras tantas consecuencias, unas más funestas que otras. Por ello, las sanciones empujan a Rusia a reformular sus alianzas, e incluso, a acercarse a su gran rival histórico e ideológico, China. Una sanción de profundo impacto ha sido la expulsión de los bancos rusos de la red de comunicación financiera SWIFT y, para intentar paliar sus efectos, Rusia voltea hacia China y su red CIPS (Sistema de Pagos Interbancarios de China, en sus siglas en inglés). Evidentemente, más por pragmatismo que por ideología. A modo de recordatorio, el 28 de febrero de 2022, la Comisión Europea, Francia, Alemania, Italia, el Reino Unido, Canadá y Estados Unidos publicaron una declaración conjunta sobre medidas económicas contra Rusia. Entre otras restricciones, siete bancos rusos seleccionados fueron retirados del sistema SWIFT. La mayoría de los bancos del mundo, incluidos los principales de Rusia, están conectados a la red SWIFT, que significa “Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication”. SWIFT es un sistema de mensajería que transmite instrucciones entre bancos y se utiliza sobre todo para las comunicaciones transfronterizas. Cada día maneja más de cincuenta millones de mensajes y permite realizar transacciones por un valor de 5 billones de dólares (esto son 5 millones de millones), en todo el mundo. Pero no es una institución financiera ni un sistema de pagos, ya que no puede mover dinero por sí mismo. Esta organización se fundó en 1973 como una empresa cooperativa con sede en Bélgica. Conecta a unas once mil instituciones financieras de doscientos países. A pesar de algunos ataques informáticos dirigidos a bancos individuales, el sistema global es seguro, ya que se gestiona desde tres centros de datos, que pueden manejar cada uno de ellos de forma independiente, todo el tráfico en caso de fallo de uno de los otros centros de datos. Dado que SWIFT es el primer y principal actor en este ámbito, también se ha convertido en la norma del lenguaje en la comunicación financiera, de modo que los mensajes formateados según la norma SWIFT pueden ser procesados en otros sistemas, aunque los mensajes no viajen por la red SWIFT. Se supone que el sistema es neutral, pero ya se ha utilizado varias veces para sancionar a un Estado. Como es sabido, la exclusión del sistema puede utilizarse como medida coercitiva. Desde la anexión de Crimea en 2014, Rusia, que ya había sido amenazada con este tipo de medidas, ha implementado su propia red, denominada SPFS (la traducción literal en inglés sería, System for Transfer of Financial Messages). Esta alternativa a SWIFT ha sido creada, precisamente, como medida de respaldo en caso de bloqueo. Por ahora, la utilizan sobre todo las instituciones nacionales. Alrededor del 20% de las transferencias dentro de Rusia se realizan a través de este sistema. En la actualidad, la red rusa es pequeña, ya que incluye como máximo veintitrés bancos extranjeros. Además de ser un plan de respaldo, el SPFS es para Rusia una herramienta que le permite ser más autosuficiente, disminuir su exposición a Occidente y contrarrestar la supremacía del sistema financiero mundial denominado en dólares. Al igual que Rusia, China tiene su propio sistema de mensajería, el CIPS. El “Sistema de Pagos Interbancarios de China”, es ligeramente mayor y más desarrollado que el SPFS. Incluye setenta y cinco participantes directos dentro de China y mil doscientos indirectos. Su infraestructura se basa en las normas de mensajería de SWIFT. Sin embargo, el sistema está diseñado únicamente para las operaciones en yuanes chinos. Hasta ahora, el CIPS maneja sólo una fracción de las transacciones de SWIFT, ya que sólo gestiona quince mil mensajes al día. Para Rusia, el CIPS podría ser una solución más viable a largo plazo para contrarrestar las sanciones, y si el CIPS y el SPFS trabajan juntos en esto, también se acercan a su objetivo de llegar a ser utilizados internacionalmente y erosionar la posición del dólar en el sistema financiero mundial. El yuan tiene más posibilidades que el rublo de convertirse en una moneda rival del dólar estadounidense. De hecho, aunque por ahora el yuan sólo cubre el 3% de los intercambios mundiales, mientras que el dólar alcanza el 40%, el rublo sigue estando muy lejos de esas cifras. Además, el 17,5% de los intercambios entre Rusia y China se realizan ya en yuanes. Esta proporción aumentará si Rusia hace un mayor uso de la solución CIPS. Aunque el desarrollo común tardará en consolidarse, demuestra que a China y a Rusia les interesa crear relaciones independientes de SWIFT. Estas razones son, en parte, las que hacen que Rusia tenga en cuenta a China y su red CIPS para continuar con las transferencias internacionales a pesar de las sanciones impuestas. En este contexto, ambos países acordaron una asociación “sin límites” el 4 de febrero de 2022, unos días antes de la crisis. Además, el CIPS y el SPFS ya están conectados. Este trabajo conjunto podría

Países olvidados

Por Luis Daniel Álvarez V. Existen naciones que parecen estar condenadas a quedar en el olvido. Remotas menciones en la prensa, escuetos pronunciamientos de organismos multilaterales y tímidas reacciones de sus vecinos -tal vez más por necesidad que por principios- son elementos recurrentes de una realidad a la que quedaron atadas cuando el caos y la descomposición se apoderaron de ellas. Aunque siguen apareciendo en los mapas e incluso tienen representación en ciertos organismos, no son más que un remedo de Estado, aunque la expresión sea dura. La característica de quienes comparten ese tétrico panorama pareciera repetirse inexorablemente. Regímenes autoritarios que despiertan inquietudes en la comunidad internacional, pero que poco se hace para promover cambios democráticos. Cuando el caos irrumpe y el conflicto se exacerba, ya es tarde para que pueda remediarse la situación, pues la anarquía se apodera de todo, entrando en escena actores que tienen intereses de tomar territorio, incidir en la administración o colocar estructuras de control. Al principio los medios de comunicación traerán en sus ediciones notas de lo que acontece. Algunos enviarán corresponsales para transmitir desde el lugar de los acontecimientos, pero paulatinamente sustituirán la presencia por insumos de agencias que cada día se tornarán repetitivos y generales. Los mismos estarán acompañados de pronunciamientos y enérgicos exhortos que al poco tiempo se olvidarán, siendo superados por otras realidades. Así empezaron Somalia, Libia, Sudán y Siria, por mencionar algunos países, que dejaron de ser tendencia en las redes sociales y no son más que curiosos ejemplos en los que el drama se apodera de lo cotidiano, los migrantes deambulan como seres sin esencia por distintos parajes, el hambre remacha una vida de incertidumbre y los barones de la guerra y el mercado negro se tornan en la característica más relevante del día a día. Ahora le tocó el turno a Yemen, una olvidada nación que es noticia porque su territorio es escenario de la pugna entre distintas potencias regionales y desde allí se organizan ataques contra instalaciones petroleras de Arabia Saudí. Ese país sin ley sirve tal vez para reflexionar sobre lo efímera que es la atención que se presta a los casos dramáticos. A veces los asuntos se usan para fomentar posiciones electorales que luego se dejan de lado. ¿Hasta dónde llegará la atención a coyunturas como la de Ucrania y Venezuela? ¿Terminarán olvidadas como Yemen? Por el bien de la dignidad, esperemos que no. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

Obsesiones de poder destructivas

Por Félix Gerardo Arellano Porras La obsesión por el poder constituye uno de los epicentros de la reflexión política, una temática de gran vigencia; sin profundizar en su densidad, podemos destacar que tal obsesión alcanza su más negativa expresión, en la medida que el gobernante logra conformar un régimen autoritario; lo que supone el control de las instituciones, al respecto, contamos con diversos ejemplos y, en estos momentos, el caso de Vladimir Putin resulta emblemático. También en los sistemas democráticos se presenta el síndrome y dependiendo de la solidez de las instituciones, se pueden activar más eficientemente controles y limitaciones; en la región encontramos algunos casos ilustrativos. La obsesión por el poder constituye un pilar fundacional de los regímenes autoritarios, donde la lucha por el poder, alcanzarlo por cualquier vía, como la opción violenta y armada, que algunos la definen como revolucionaria, ha llenado de sangre la historia de la humanidad. Más recientemente se está extiendo la vía populista, es el caso de grupos radicales que aprovechando las oportunidades que ofrece la democracia, y manipulando con falsos discursos a la población, llegan al poder e inician un proceso de desmantelamiento de las instituciones para perpetuarse. Actualmente encontramos un amplio espectro de gobernantes obsesionados por perpetuarse en el poder, que desarrollan estrategias para conformar regímenes autoritarios, controlar las instituciones y la sociedad en su conjunto. En tales casos, la represión constituye un instrumento fundamental. Al respecto destacan, entre otros, Kim Jong-un el joven dictador de Corea del Norte, la dictadura teológica del islamismo chiita en Irán, las dictaduras comunistas de China, Cuba o Vietnam o el perverso dúo de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua. Ahora bien, el caso de Vladimir Putin en Rusia está alcanzando niveles impactantes, pues su personalismo, visión historicista y terrofaga de la dinámica política y, en esencia, la obsesión por el poder, lo están llevando a la destrucción de Ucrania, un pueblo libertario, emprendedor y pacifista. Además, no se detiene allí y amenaza a otros países fronterizos, con su obsesión por el control y la expansión. Incluso ha llegado al extremo de amenazar con el tema nuclear, para chantajear al mundo libre. La obsesión de poder y su formación en el mundo del espionaje, lo han anclado en el pasado. Una visión historicista, determinista y anacrónica, que repite insistentemente para manipular y adoctrinar. Pero no todo el pueblo ruso sigue la línea y la protesta social contra la invasión no se detiene.  Como parte de la obsesión por el poder, resulta necesario exacerbar el nacionalismo, las falsas superioridades, la xenofobia y construir un mítico y glorioso pasado que se debe retomar.   Otro elemento fundamental tiene que ver con la construcción de los enemigos externos, culpables de la destrucción de la gran nación y, sobre ellos, las peores expresiones como ejemplos de la perversidad. Manipulaciones que forman parte de las practicas comunes en la dominación política autoritaria y, con las nuevas tecnologías de las comunicaciones, particularmente con las redes sociales, se han potenciado facilitando las llamadas guerras hibridas de manipulación, desinformación y descalificación, para cohesionar a los fanáticos y debilitar las democracias y los valores liberales. Pero pareciera que la obsesión de poder de Putin, se convierte en su peor enemigo y lo lleva a la construcción de escenarios equivocados. En el mes de enero del presente año, se albergaba la esperanza que Putin se podía transformar en el estadista de cambios en el orden de la seguridad europea. Utilizando la presión de las fuerzas armadas rusas rodeando Ucrania desde tres frentes, forzar la negociación de las condiciones de seguridad, en especial el papel de la OTAN; empero, la obsesión del poder a nublado sus cálculos y lo ha llevado a realizar el zarpazo de la invasión. Ahora se consolida como el invasor de un pueblo libertario. Las obsesiones del poder seguramente le llevaron a dar por cierta, la tesis de la intervención quirúrgica. Entendida como una acción puntual, rápida y sin mayores costos; para dominar a Ucrania; lo que ha resultado un error. Entre los cálculos equivocados también se incluye la sobredimensión de las debilidades y contradicciones al interior de occidente, que permitirían repetir las experiencias de Georgia, Crimea y el Donbas, donde la reacción de occidente fue débil, en algunos casos indiferente. En el caso de la invasión a Ucrania, los hechos están demostrando lo contrario. En estos momentos, paradójicamente Putin, luego de promover desde hace algún tiempo una guerra hibrida para debilitar las instituciones occidentales, la invasión de Ucrania está logrando la consolidación de la OTAN, la Unión Europea y el diálogo transatlántico y, lo que puede resultar más grave para su ego, también se está deteriorando su liderazgo mundial, incluso perdiendo admiración de algunos grupos radicales. La soberbia también forma parte de la obsesión de poder, en tal sentido, Putin no reconoce errores, ni quiere pasar la página; por el contrario, opta por avanzar en la destrucción, asesinado un pueblo inocente. Es un nuevo Zar, ha acumulado mucho poder y seguramente sus asesores mienten para mantener sus privilegios.  En nuestra región desafortunadamente también contamos con expresiones de la obsesión por el poder, de regímenes autoritarios, entre otros, los hermanos Castro y su camarilla en el poder, quienes por décadas han destruido la isla y reprimido su pueblo, que no cree en la farsa del “hombre nuevo”, como lo pudo demostrar en pocos minutos de libertad y profunda protesta popular, el 11 de julio del 2021. Una reacción espontánea y de alcance nacional que evidenció el anhelo de libertad y el rechazo a la dictadura. Pero el legítimo sueño de libertad está siendo reprimido brutalmente. En la línea de la obsesión por el poder en marcos autoritarios, un lugar estelar lo ocupan la pareja de Daniel Ortega y Rosario Murillo destruyendo la democracia en Nicaragua y violentando profunda y sistemáticamente los derechos humanos de su población, mediante una represión feroz, con el objetivo de perpetuarse en el poder para beneficio de su familia y aliados. La obsesión por el poder también

Un nuevo Medio Oriente

Por Luis Daniel Álvarez V. Hace algunos días, el desierto del Néguev en Israel fue noticia, pues allí se desarrolló una conferencia que sigue mostrando que otra realidad va imponiéndose, en la que la paz, los temores comunes y las ganas de crecer, pueden superar a las actitudes panfletarias y discursos plagados de lugares comunes que tradicionalmente se esgrimen. Al lugar concurrieron los ministros de relaciones Exteriores de Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Egipto y Marruecos, quienes fueron recibidos por el máximo responsable de la diplomacia de Israel, Yair Lapid. En el encuentro también participó el secretario de Estado de los Estados Unidos de América, Anthony Blinken. Atrás quedaron los enconados sentimientos de odio y rencillas. La meta es avanzar en un escenario mucho más diáfano y coherente de intercambio y desarrollo que se viene estructurando desde que se impulsaron los denominados Acuerdos de Abraham, una vinculación sin precedentes que se diseñaba pormenorizadamente aprovechando las novedosas visiones de distintos actores en la zona. Incluso, hasta Sudán, país cuestionado durante años por su crisis interna y por el manejo de los derechos humanos, una vez desplazó del poder al dictador Omar al Bashir, mostró interés en normalizar sus relaciones con Israel, pero un golpe de Estado en octubre de 2021 creó un clima de incertidumbre en el país africano, frenando la posibilidad de concretar esos acercamientos. Además de los buenos deseos para marchar juntos en pos del entendimiento, y de la disposición a seguir atando los vínculos, los asistentes a la reunión ratificaron la construcción de un frente común para detener la influencia de Irán, considerando todos que ese país representa un peligro dada la naturaleza de su modelo. Tal vez, sin proponérselo evidentemente, ese Estado se ha convertido en el catalizador que ha llevado a que actores con concepciones muy diferentes se dieran la mano y pasaran la página a la conflictividad de una región en la que las rencillas y las disputas están a la orden del día. De las alianzas que existen tal vez Israel pueda influir definitivamente en los procesos internos de sus aliados y evidenciar que una democracia plena y sólida es el mejor vehículo para poder avanzar. Salvo el anfitrión y Estados Unidos de América, los asistentes se caracterizan por su precario respeto a la dignidad y por intentar realizar rimbombantes actividades, inclusive de naturaleza deportiva, para darse a conocer y buscar silenciar las críticas hacia su manera de actuar. Cabe acotar que si bien puede criticarse internamente la manera en la que se comportan Israel y Estados Unidos, los comentarios u opiniones no tendrán las mismas consecuencias que si se hacen en alguno de los otros lugares. La actividad se desarrolló en Sde Boker, ciudad ubicada en el desierto de Neguev, sitio emblemático fundado a la luz de un kibutz, en el que uno de los padres del Estado de Israel, David Ben Gurión, pasó sus últimos días. La zona es probablemente el mejor ejemplo de que las adversidades pueden aprovecharse y erigirse en fortalezas. De allí que así como el progreso se impuso al desierto y floreció en la esperanza, encuentros como el que se dio en ese lugar pueden presentar la disyuntiva entre mantener a la región en un arenoso foso, o por el contrario, caminar juntos por la paz, derrotar a los que no quieren un camino de libertad y darle el soplo democrático a una zona, que sin lugar a dudas necesita institucionalidad. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

Rusia bombardeada

Por Agustín Urreiztieta  No es uno, sino dos países destruidos por esta guerra. Ucrania, atacada por el ejército ruso, ha visto sus ciudades convertidas en campos de batalla. Pero también Rusia está sufriendo una forma de destrucción, o de regresión mental, económica y política. Putin usa otro tipo de misiles, tan destructivos como los que caen en Ucrania. A partir de la caída de la oxidada cortina de hierro en 1989, el pueblo ruso miró el futuro con esperanza. La democracia daba sus primeros pasos, mostró señales de estabilidad y de anclaje en la sociedad. Se elige a Boris Yeltsin como presidente y, entre crisis económica y sobresaltos políticos, se produjo una primera etapa de desmantelamiento del “Ancien Régime” soviético y siembra de democracia.   Putin llega en 1999 para apuntalar un gobierno menguante. Yeltsin lo designa como primer ministro y sucesor y, a partir de ese momento, comienza su buena estrella: en el 2004 es reelecto por aclamación (obtuvo el 73% de los votos), en el 2008 se produce el enroque con Dimitri Medvedev como presidente y Putin como primer ministro. Luego, nuevas elecciones en el 2012, empañadas de acusaciones de fraude, más otra reelección en 2018, para terminar la ristra con un referéndum en el 2021 que le otorga dos periodos adicionales. Putin terminaría su reinado en el 2036. ¿En qué estado se encontrará Rusia en ese momento? Pronóstico reservado.  Por suerte, sus volteretas políticas fueron acompañadas por un entorno macroeconómico favorable. En efecto, con el comienzo del nuevo siglo, los crecientes precios del petróleo, mayores inversiones extranjeras, mayor consumo interno y mejor estabilidad política, reforzaron el crecimiento económico de Rusia. Los números hablan por sí solos. A finales de 2007 el país disfrutaba del noveno año de crecimiento continuo, con una media del 7% desde la crisis financiera del 1998. En el 2007, el PIB de Rusia fue el sexto más grande del mundo. El salario medio fue de unos 640 dólares al mes a principios de 2008, comparado con 80 dólares en el 2000. Aproximadamente el 14 % de los rusos vivían por debajo del umbral de pobreza en 2007, muchos menos comparado con el 40 % del año 1998. Esta ola de prosperidad creciente le llevó a la cresta de la popularidad y apoyo institucional. Rusia, bajo el mando de Putin, se insertaba con éxito en los circuitos financieros, comerciales y políticos del mundo civilizado. No en vano en el 2007 la revista Times lo consideró el “Hombre del año”. Eventos geopolíticos, empero, mostraban inequívocamente el ruido y la furia del teniente coronel Putin, ex agente del KGB. Aplastamiento de la oposición, extinción de movimientos autonomistas dentro de Rusia y en sus estados limítrofes. Destrucción de Chechenia, reconocimiento de republiquetas extirpadas de los territorios de Georgia, Moldavia y Azerbaiyán y, finalmente en el 2014, el zarpazo a la península de Crimea y hoy, la invasión a Ucrania. No obstante, la suerte no es infinita. El apoyo popular sufre vaivenes y la economía de un país globalizado como Rusia también acusa reveses. Así, los números de empleo, inflación, salud, educación, vivienda, se antojan díscolos a sus designios. Tras la invasión a Crimea y luego a Ucrania, en un tris, Rusia pasó de ser un miembro respetado de la comunidad internacional, a ser un país paria. No puede vender sus materias primas, sus bancos fueron expulsados del sistema SWIFT de pagos, no puede emitir deuda, su calificación crediticia la tiene al borde del precipicio de la insolvencia. El rublo, masivamente devaluado y sus índices bursátiles caen en barrena. Por su parte, las empresas extranjeras, empleadoras y creadoras de riqueza, abandonaron muy raudas las estepas rusas, dejando en la calle a miles de empleados (solo la francesa Renault despide más de 40 mil). Dentro y fuera de Rusia, sus deportistas no compiten, sus músicos no interpretan, sus empresarios no invierten, sus científicos no investigan y así, un trágico etcétera de consecuencias inauditas e insólitas para un pueblo que soñó y… ¡probó! la libertad, el progreso económico y social en un gran país. No sorprendería ver, en un futuro no muy lejano, a millones de desempleados y menesterosos rusos haciendo fila en las sopas populares. El bombardeo de Putin sobre su propia economía es devastador. En su desespero, el presidente ruso desata su furia. Llama a sus oponentes “mosquitos” que hay que escupir, y pide la “purificación” de la sociedad de estos “traidores” alineados con Occidente. También, en un reciente discurso delirante, señaló a otro enemigo: el enemigo interior, en términos especialmente preocupantes. Utilizó palabras de otro tiempo, del estalinismo, de la Guerra Fría, de una época que se creía superada. Fustigó a la “quinta columna”, es decir, al enemigo interno, a los “traidores nacionales” dispuestos a “vender su patria”. La palabra “purificación” es obviamente la más aterradora, presagiando lo peor para aquellos que se atrevan a oponerse a la “operación militar especial” en Ucrania.  Mas allá de los misiles lanzados sobre su economía y el cañoneo despiadado en contra de la oposición política, la libertad de expresión también ha sido su objetivo. Así, Dmitry Muratov, director del diario ruso Novaya Gazeta, Premio Nobel de la Paz 2021, anunció esta semana la suspensión de la publicación de su periódico hasta el final de la guerra en Ucrania. Acababa de recibir una segunda advertencia de las autoridades, y prefirió escabullirse temporalmente antes de que le retiraran la licencia. Hay que recordar que la Novaya Gazeta era el periódico de Anna Politovskaya, la periodista asesinada en Moscú en 2006 tras cubrir la guerra de Chechenia. Se trata de una tragedia para Rusia, que pierde su última fuente de noticias independientes en un momento en que éstas son aún más importantes en la niebla de la guerra. Pero es evidente que ese es el objetivo de Vladimir Putin: que los 140 millones de rusos sólo tengan acceso a una fuente de información, la suya. Desde el comienzo de la guerra, otros importantes medios de comunicación han cerrado, como Radio Eco de Moscú, fundada durante el periodo de apertura “Glasnost” de Gorbachov, y el canal

Un mundo en violencia

Por Félix Gerardo Arellano Porras La cruel invasión de Rusia a Ucrania pareciera que consume la atención internacional y, el Presidente V. Putin de Rusia, seguramente celebra que está arrastrando a las democracias a las trampas del autoritarismo, concentrando la atención en los temas de seguridad y defensa en su expresión militar y bajo el paradigma de la lucha por el poder; desplazando la agenda liberal de las libertades, la institucionalidad democrática, los derechos humanos. Pero debemos estar atentos y alertas, pues simultáneamente a la invasión a Ucrania, coexisten otras guerras y múltiples violaciones de los derechos fundamentales del ser humano en diversas partes del planeta. Con la invasión de Ucrania la amenaza de una gran guerra está regresando, pero debemos tener presente que ya estamos enfrentando varias y complejas guerras, y los conflictos están cambiando, coherente con la naturaleza de las relaciones internacionales, donde lo permanente es el cambio. Al respecto, cabe destacar: “No es suficiente con decir que hay más conflictos intra que interestatales. En un mundo que es tan multinivel como multipolar, los conflictos también tienen diferentes niveles: la mayoría de los conflictos tienen fuertes raíces locales, pero suelen ser manipulados por poderes externos o secuestrados por ideologías transnacionales” (Guéheno, crisisgroup.org). En la situación que nos encontramos, pareciera que la invasión de Ucrania, agrava el panorama que se fue desarrollando en el contexto internacional, producto de la pandemia del covid-19 que, en un primer momento, concentró la atención de los gobiernos en sus prioridades nacionales y, algunos de ellos también asumieron posturas militaristas, llegando incluso a rechazar esfuerzos de cooperación internacional. Tal situación, si bien se fue superando con el tiempo, no podemos negar que ha representado un desplazamiento de la atención de la comunidad internacional, reduciendo el interés sobre otros graves conflictos y, en particular, sobre las violaciones de los derechos humanos. En ese contexto, la Memoria Anual de la organización Médicos sin Fronteras del 2020, destaca, entre otros: “Muchas crónicas de 2020 dicen que la COVID-19 paró el mundo. No es del todo cierto. No hizo desaparecer las guerras, la desnutrición y las demás epidemias. En Siria, Yemen, Etiopía, Camerún, Burkina Faso, Níger, Mozambique o Sudán, no hubo treguas en el conflicto y seguimos trabajando sin descanso. En Centroamérica y México, familias enteras cruzaron infiernos para llegar a un lugar seguro; a las puertas de Europa, el mar y los desiertos siguieron tragándose a gente. Cientos de miles de seres humanos necesitaron atención médica –muchas veces la más básica– para sobrevivir y la COVID-19 solo nos trajo más obstáculos para llegar hasta ellos”. Adicionalmente, en el Informe sobre: “La Acción Humanitaria en el 2020-2021” presentado por el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria y Médicos sin Fronteras, resaltan: “El recrudecimiento de la situación en Afganistán con el retorno al poder de los talibanes, el agravamiento de la eterna crisis que sufre Haití, el terrible impacto de la guerra en Tigray (Etiopía) o el continuo crecimiento de las cifras de personas refugiadas o en situación de desplazamiento forzado a escala mundial, por poner tan solo algunos ejemplos de situaciones que generan necesidades humanitarias, bastarían para confirmar que el contexto internacional va más allá de la pandemia” Por su parte, Amnistía Internacional en su Informe Anual 2020-2021, entre otros, destaca que: “La pandemia puso al descubierto las devastadoras consecuencias del abuso estructural e histórico de poder. La pandemia de COVID-19, tal vez no defina quiénes somos, pero sin duda ha puesto en evidencia lo que no deberíamos ser. La gente lo vio claro y volvió a alzar la voz: para protestar contra la desigualdad; para protestar contra la violencia policial utilizada de manera desproporcionada contra las personas negras, las minorías y la gente pobre o sin hogar, y para protestar contra la exclusión, el patriarcado, la retórica de odio y la conducta cruel del liderazgo supremacista… Las protestas públicas contra la represión y la desigualdad inundaron las calles de muchos países —como Bielorrusia, Polonia, Irak, Chile, Hong Kong o Nigeria—, y el liderazgo ejercido por defensores y defensoras de los derechos humanos y activistas de la justicia social en todo el mundo, muy a menudo con riesgo para su seguridad, nos impulsó a actuar… Tras años de fracaso colosal, 2020 vino a confirmar que nuestras instituciones políticas internacionales no están a la altura del propósito global al que deberían servir” Recordando otros aportes importantes, cabe señalar que el Informe Anual para el año 2021 de la organización Human Rights Watch, incluyó 102 países que enfrentan denuncias que van, desde irregularidades, hasta flagrantes violaciones de los derechos humanos por parte de los gobiernos. Por otra parte, la BBC Mundo ha alertado recientemente, en: “Más allá de Rusia y Ucrania: 6 conflictos armados que están ocurriendo en el mundo” (15/03/2022, bbc.com), sobre los casos de: Etiopia, Yemen, Myanmar, Siria, Militantes Islamitas en África, y Afganistán. Por su parte, International Crisis Gruop, en sus informes y boletines, mantiene el seguimiento de la situación de unos setenta países considerados como áreas abiertas de conflicto o con posibilidades de conflicto. Adicionalmente, las Naciones Unidas y, en particular la Oficina del Alto Comisionada para los Derechos Humanos que actualmente dirige la Sra. Michelle Bachelet, mantiene un seguimiento lo más exhaustivo posible de la grave situación de los derechos humanos a escala global. Utilizando los limitados instrumentos jurídicos de que dispone y frente a enormes adversidades, desarrolla una observación y evaluación sobre la grave situación que se presenta en muchos países, donde los gobiernos están desarrollando prácticas autoritarias y violaciones sistemáticas de las normativas de los derechos humanos. Ahora bien, no le debemos pedir a las organizaciones internacionales que desarrollen acciones sobre las que no tienen competencias o que nos corresponden a los ciudadanos y nuestras organizaciones políticas y sociales. La Oficina del Alto Comisionado está desarrollando una intensa labor, pues las limitaciones y adversidades son enormes; empero, resulta relevante que no se está cruzando de brazos y la denuncia y el seguimiento se mantienen. Adicionalmente, debemos reconocer que las instancias

Desafíos del nuevo gobierno chileno

Por Félix Gerardo Arellano Ha asumido la presidencia chilena el joven Gabriel Boric y pocos Presidentes asumen la primera magistratura batiendo tantos records y, simultáneamente, generando tanta expectativa, angustias e incluso resistencias. El Presidente más joven de la historia chilena, que ha logrado la mayor votación en los recientes años de democracia, que ha conformado un equipo de gobierno, con mayoría de mujeres, fundamentalmente técnicos; empero, los desafíos que le esperan son colosales y, podríamos asumir que la Convención Constituyente se presenta como uno de los más retadores. No se conoce el texto de la nueva Constitución, pero la información que circula y declaraciones de algunos miembros de la Convención, permiten estimar que podría resultar ambiciosa, heterogénea, contradictoria y disruptiva en materia de gobernabilidad. Conviene recordar que ha sido una iniciativa que nace vinculada con el liderazgo del joven Boric, que se fortaleció en el marco del estallido social (octubre 2019-marzo 2020), estimulado por los niveles de exclusión y descontento social; empero, dado el vandalismo que generó, también ha dejado una estela de rechazo social. No pretendemos descalificar al nuevo Presidente por decisiones de juventud, pero la constituyente se presenta como una de sus pruebas de fuego. Un proyecto que nació en la euforia de la protesta de calle; que proyecta débil racionalidad, deficiente coherencia y bastante incomprensión sobre la complejidad de los tiempos que vivimos; caracterizados, entre otros, por la interdependencia compleja de la globalización, proceso que Chile ha sabido aprovechar, pero que también conlleva inequidades, que se ha incrementado con la pandemia del covid-19. Entendemos que un importante número de miembros de la Convención tiene como objetivo refundar el país mediante la nueva constitución; propuesta ambiciosa, etérea, romántica, que estimula pasiones, pero resulta poco eficiente para la construcción de soluciones a los problemas que enfrenta el país y, adicionalmente, se presenta como una espada de Damocles para la democracia. En la eufórica expresión: “cambiarlo todo”, el nuevo Presidente puede resultar el gran perdedor. Desde la campaña electoral el candidato Boric ha insistido en la necesidad de realizar importantes cambios en temas claves, como: pensiones, política tributaria, salud, educación; lo que seguramente afecta intereses, pero no se requiere refundar el país para avanzar en la transformación de algunas políticas públicas. Lo que resulta apremiante para Chile, y para la región en su conjunto, es la conformación de un proceso efectivo de diálogo, negociación y cooperación entre todos los sectores involucrados, que permita avanzar en la generación de oportunidades para los excluidos y vulnerables, sin destruir los progresos alcanzados en distintas áreas. La economía de mercado ha demostrado sus bondades para generar crecimiento económico, competitividad, productividad, y países comunistas como China o Vietnam lo evidencian claramente; empero, también conlleva un importante déficit en términos sociales; situación que la pandemia del covid-19 ha exacerbado. Chile representa una expresión de esa tendencia, pues su sólido crecimiento económico, se enfrenta con una marcada desigualdad social y el estancamiento en las expectativas de las nuevas clases medias. Y conviene destacar que los sectores vulnerables, tradicionalmente excluidos, están participando más activamente en los procesos electorales y, en algunos casos, ante la debilidad de los sectores democráticos, son atraídos por las propuestas mágicas, agresivas, destructivas de los populismos radicales y autoritarios. Al respecto, encontramos diversos ejemplos, entre ellos, uno cercano ha sido el apoyo popular que recibió el proyecto marxista del partido Perú Libre, en las pasadas elecciones presidenciales en Perú. No conviene etiquetar, ni estigmatizar la constituyente chilena, pero los discursos de varios de sus miembros generan preocupación; en tal sentido, gravitan algunas interrogantes, por ejemplo: cómo se plasmará la refundación del país en el nuevo texto constitucional y, fundamentalmente, cómo manejará el nuevo Presidente tal situación, que puede reactivar el fuego y acabar con la débil gobernabilidad. La incertidumbre reinante estimula temores en los críticos del Presidente, que no son pocos, pues el país está polarizado y la composición del Congreso constituye otra manifestación de la compleja dinámica política que le espera al Presidente Boric. Por otra parte, desde distintos puntos de la geografía chilena surgen desafíos para el nuevo gobierno. Desde el sur, se ha complicado la situación de los pueblos indígenas o pueblos originarios, que se calculan en más de diez grupos étnicos. Un tema mal tratado en el tiempo y, en algunos casos, menospreciado; que la Convención Constituyente está asumiendo de forma relevante. Ahora bien, voces críticas alertan que se podría estar sobredimensionando la situación, lo que puede complicar el objetivo de fomentar la convivencia respetuosa y, por el contrario, propiciar rechazo social. Desde el norte, el país enfrenta un nuevo drama social, el incremento de la xenofobia, que está alcanzando lamentables niveles de agresividad. Un tema complejo que se ha exacerbado con la creciente diáspora de venezolanos, que migran por la región, buscando mejores condiciones de vida; pero, el creciente número, está generando presión social y malestar en los diversos países de la región. La experiencia colombiana en el manejo del tema de la migración venezolana constituye una interesante experiencia para Chile. Pero, resulta prioritario que el nuevo gobierno chileno se sume a los esfuerzos por lograr una salida pacífica y democrática de la grave situación que se vive en nuestro país, que representa el origen del problema migratorio. En sectores críticos del Presidente Boric existe preocupación por las diversas facetas que se han conocido del Presidente en un corto periodo de tiempo. En un primer momento, durante el estallido social, un liderazgo agresivo que le permitió un posicionamiento político; en esa línea, su discurso radical durante la campaña electoral en la primera vuelta; muy pronto, en la campaña de la segunda vuelta, una posición diferente y conciliadora, en la búsqueda de alianzas que permitieran los votos de la victoria, discurso que resultó convincente y atractivo. Ahora, en su discurso inaugural, al retomar parte de la vieja narrativa del extinto Presidente Allende, incrementa la incertidumbre que lo acompaña. Ante ese panorama, reinan dudas sobre el verdadero contenido y orientación política del Presidente, los más críticos estiman que el tono

El Chingo Julio

 Campanero de la Iglesia Mayor de San Felipe Por Hugo Álvarez Pífano Cuando se trataba de echar a volar las campanas al viento, no había mejor campanero que el “chingo Julio”, un hombre humilde, de nariz aplastada y tabique nasal roto –de aquí el sobrenombre que llevó toda su vida- quien nunca soñó siquiera con tener la posibilidad económica de corregir ese defecto, pero con una gran habilidad y talento excepcional para tocar las campanas de una iglesia: hablamos del campanero del templo principal de San Felipe. Si Dios le quitó al “chingo Julio” el don de la claridad en la palabra y la mitad del sentido del oído, le dio a cambio tres cualidades: el toque festivo de las campanas en señal de gloria y alegría, para convocar a los fieles a las misas en la presencia de Dios; el toque leve de elevación espiritual para la hora del Ángelus; y la serenidad en la tristeza, que debe acompañar el doblar de las campanas en los oficios de difuntos.  Las tres funciones básicas de un campanero, según la tradición cristiana. A la sazón, la iglesia de San Felipe tenía tan solo tres campanas: “la niña” con una voz dulce y bella de soprano, “la media” con el sonido tibio y grave de un violonchelo, y la tercera “la gorda” con la voz solemne y profunda de los grandes bajos, era la campana que se usaba para dar la hora. El badajo, esa especie de martillete que se utiliza para darles sonido era accionado con cordeles. Entonces Julio se inclinaba apenas hasta tocar el suelo –casi en la actitud de un nazareno que carga una pesada cruz- montaba las tres cuerdas sobre su espalda, y allá vamos: sus campanas salían a volar en un derroche de alegría, los pájaros saltaban desde los árboles emocionados: paraulatas, orihuelos, gorriones y arrendajos, pero los más ruidosos, excitados por el repicar de las campanas de Julio, eran los estridentes loros que marchaban rumbo a la bananera. Que lindo era acudir a la misa y otras celebraciones de nuestra amada iglesia, convocados por el repiquetear alegre de las campanas del “chingo Julio”. Ahora bien, su tarea de todos los días era el Ángelus, una oración de la iglesia católica, recitada en todo el mundo al medio día, en recuerdo de la Anunciación: el día en que el ángel Gabriel -enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, le habla a una virgen de nombre María, desposada con José, un hombre de la casa de David- le anuncia el misterio de la Encarnación del verbo. Ángelus toma su nombre del texto en latín Angelus Domini nuntiavit Mariae. Es un momento de gran solemnidad, se trata de la conversación de un ángel con una humilde muchacha judía, a quien Dios le encomienda la más grande y dolorosa de las tareas: ser la madre del salvador de la humanidad. La tradición requería que el Ángelus fuera acompañado con el toque de las campanas, entonces Julio con su mano derecha, firme y segura, desgranaba los tibios goterones de “la media” sobre los tejados de San Felipe, rememorando el saludo del ángel Gabriel a la madre de Jesús. Después, “la niña” se incorporaba al dialogo, era la voz de María que surcaba el aire en los valles del Yaracuy apoyada de la mano izquierda de Julio. No hay que olvidar que las campanas son en rigor instrumentos musicales que emiten una sola nota, pero conforme a la habilidad y el talento del ejecutante ofrecen cualidades excelsas: matices en el sonido, fina textura, riqueza de colores, creatividad en los ritmos, etc. Así como el violinista de sonido más dulce y bello es Itzhak Perlman y la trompetista de mayor colorido y ejecución brillante es Alison Balsom, el campanero de toque más bello y expresivo, para trasmitir el dialogo entre un ángel y la madre del Señor -el misterio del Ángelus– siempre fue el “chingo Julio”. Su otra misión era tocar para los oficios de difuntos, en esta ocasión el doblar de sus campanas, mientras acompañaba a los muertos, dejaba sentir la queja doliente de los músicos dotados de una profunda humanidad. Hoy a 70 años de distancia en el tiempo, evoco el sonido triste de las campanas del “chingo Julio” con la frase de John Donne que da entrada a la novela de Ernest Heminway, Por quien doblan las campanas: “Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca intentes preguntar por quién doblan las campanas; doblan por ti”. Pero un día ocurrió lo inevitable, por la calle de San Felipe que conduce al viejo cementerio de Valle Hondo cargaron un ataúd, un funeral de pocas personas, algo así como para salir del paso, para el difunto no hubo flores ni se escucharon el doblar de las campanas, no supe nunca si le escribieron una lápida pues nadie sabía su verdadero nombre; en cambio, los pájaros desde los árboles se sumergieron en las hojas para guardar un pesado silencio. Por vez primera en muchas décadas, los loros de la bananera en un mutismo respetuoso, cruzaron el horizonte suspendido en un cielo gris perla que cubrió a San Felipe en ese día. Había muerto el “chingo Julio”. Para concluir esta historia, tengo todavía una deuda con mis lectores: después de la muerte de Julio la vieja iglesia de San Felipe fue demolida y en su lugar se construyó una moderna catedral de hormigón armado, creo que las tres campanas se encuentran en su torre, pero nadie las toca, en su lugar se utiliza un carillón electrónico, dotado de un mecanismo suizo de relojería. Las tres campanas se han sumado al silencio de los pájaros en recuerdo de Julio. Entonces, permítaseme también, sumarme con los pájaros y las campanas a su recuerdo, en un sencillo homenaje: he tenido el honor de escribir esta

Un mundo lleno de muros

Por Abraham Clavero El pasado 20 de febrero el Presidente de República Dominicana, Luis Abinader, puso en marcha la construcción de un muro fronterizo de 160 kilómetros que cubrirá, de norte a sur cerca de la mitad de los 391 kilómetros de frontera con Haití. En un acto cargo de simbolismo nacionalista, con la presencia de la cúpula militar y representantes de todas las tendencias políticas, Abinader resaltó que la verja permitirá “disminuir drásticamente la migración irregular, controlar el comercio bilateral, hacer frente al narcotráfico, a la venta ilegal de armas y al robo de vehículos”. Este muro constituye la más reciente manifestación de dividir a pueblos que desde épocas ancestrales han convivido, desarrollando un sin número de vínculos y lazos surgidos a ambos lados de la frontera. Para entender este fenómeno es necesario retrotraerse a noviembre de 1989 cuando se produce la caída del Muro de Berlín. Este hecho significó un cambio de paradigma que abrió un nuevo periodo en las relaciones internaciones, permitiendo la unificación del pueblo alemán separado desde agosto de 1961 por una pared de 155 km de largo, la cual causó la división de familias, impidiendo la libre circulación de los berlineses, amén de todos aquellos que sacrificaron sus vidas tratando de evadirlo. No obstante, con el paso del tiempo y la llegada del nuevo milenio fueron resurgiendo, de manera progresiva, gobiernos con posiciones nacionalistas que propiciaron la construcción de barreras destinadas a separar poblaciones de diversos países por un sinfín de motivos que incluye la xenofobia en todas sus manifestaciones. De acuerdo con la información disponible, en la actualidad, más de 65 países ya han edificado muros o están en proceso de construirlos. Se considera que esta acción ha sido impulsada en gran parte por las protestas y rebeliones antigubernamentales que se extendieron por todo el Medio Oriente, a comienzos de 2011, mejor conocidas como “la Primavera Árabe”. Desde la barrera de separación edificada por el Estado de Israel hasta la cerca de alambre de más de 3mil kilómetros que India está construyendo alrededor de Bangladesh o la enorme “berma” de arena que separa a Marruecos de las partes controladas por los rebeldes del Sáhara Occidental, los estudiosos del tema consideran que las paredes y las cercas son cada vez más utilizadas por los gobiernos que quieren supervisar la migración e implantar seguridad. La distribución geográfica de este fenómeno permitirá una mejor comprensión del mismo. Al respecto, cabe destacar que varios países lo cuales durante el periodo de la Guerra Fría formaron parte de la órbita soviética (Pacto de Varsovia), integrándose luego a la Unión Europea (1 de mayo de 2004), entre los que sobresalen Hungría, Polonia, la República Checa, y posteriormente Bulgaria. Varios de sus gobiernos se han decantado por estos procedimientos. Dentro de este grupo han surgido posturas de tinte nacionalista, que contradicen las normativas de la organización y ha traído como consecuencia la imposición de una serie de medidas a objeto de que no desvirtuar sus principios, a fin de propiciar la gobernanza e integración en común de los pueblos y Estados de Europa. Algunas de las construcciones más recientes incluyen el muro que Hungría ha emplazado en su frontera con Serbia y Croacia (2015), ante la gran cantidad de migrantes, en su mayoría musulmanes, que huían de los conflictos en Medio Oriente. Cabe señalar que el 2 de mayo de 1989, dos meses antes de la caída del Muro de Berlín fueron demolidos los puestos fronterizos entre Hungría y Austria que servían para separaba a Europa Occidental del bloque soviético. Desde aquel momento, la tierra magiar se convertía en lugar de transito de miles de ciudadanos atrapados en sus propias fronteras incluyendo alemanes residentes en Berlín cuya única posibilidad de pasar al otro lado era volar hasta Budapest. 26 años después el gobierno de Viktor Orbán comenzó la construcción de una nueva alambrada. En esta ocasión se eligió la frontera con Serbia, sólo uno de sus siete países limítrofes. Se tiene previsto que, para finales de agosto del presente año, Hungría habrá concluido un muro de 175 km de largo y 4 metros de alto en pleno centro del viejo continente. Dos factores han propiciado esta situación: por un lado, las políticas nacionalista y protectoras de la identidad nacional del partido gobernante, Fidesz-Unión Cívica Húngara. Por otro, el interés de decenas de compañías multinacionales europeas que han trasladado sus oficinas y fábricas atraídos por la mano de obra nacional y, especialmente por el bajo coste laboral en comparación con otros países de la Unión Europea. Ente esta situación, el gobierno ha adoptado una posición proteccionismo enfrentándose a la Unión Europea y promoviendo campañas contra de la inmigración. Al respecto, han sido especialmente controvertidos los carteles colocados en todo el país, haciendo énfasis que los extranjeros no deben despojar a los nacionales de sus puestos de trabajo. Pero en el fondo, indiscutiblemente, prevalece el temor de Hungría de enfrentar una situación similar a la de varios países europeos, por considerar que “el islam puede convertirse en un elemento perturbador con acciones de carácter terrorista y, además perjudicar los valores cultures autóctonos”.   Por su parte, Polonia inició la construcción de una valla fronteriza con Bielorrusia, el 25 de enero pasado, para controlar la migración ilegal entre ambos países, la cual se extenderá a lo largo de 186 kilómetros de los 399 kilómetros de frontera común, con 5,5 metros de altura y un presupuesto de unos 340 millones de euros. El gobierno nacional acusa a Aleksandr Lukashenko, Presidente de Bielorrusia, de estimular una “guerra migratoria”. La decisión de levantar esta barrera fue tomada en noviembre de 2021, en el peor momento de la ola migratoria que, según Varsovia, impulsó a decenas de miles de personas a intentar penetrar ilegalmente en territorio polaco, a través de Bielorrusia, con la ayuda de las autoridades de ese país. Esta situación fue calificada por Polonia de “guerra híbrida” y decidió proteger la frontera con 15mil efectivos policiales y militares. Además, endureció sus leyes para realizar expulsiones