Luis Daniel Alvarez

Colombia: una espera necesaria

Por Luis Daniel Álvarez V. Calificar la gestión de una persona cuando apenas ha transcurrido una semana de haber asumido el cargo, puede resultar temerario. Lo justo sería dar un adecuado margen de espera para que se empiece a asomar en el horizonte una ruta de acción que permita formular escenarios y valorar el proceder. Por ello, algunos tienden a recomendar que se espere a que transcurran los primeros cien días de gestión, a efectos de poder tener un panorama más claro que permita valorar los ejes de trabajo, los equipos que constituyen el gobierno y la calidad de las decisiones que se han tomado. Sin embargo, dada la relevancia que para Venezuela y la región tiene la dinámica colombiana, conviene examinar las perspectivas que se asoman una vez Gustavo Petro se convirtió formalmente en el presidente de Colombia. En primer lugar había que dedicar algunas líneas a la estructura del gabinete, resaltando que varios cargos han sido entregados a personalidades de relevante desempeño en la sociedad como son Alejandro Gaviria en la cartera de Educación y José Antonio Ocampo en el Ministerio de Hacienda. A ellos podrían unirse Álvaro Leyva Durán y Alfonso Prada, actores de larga trayectoria y que tendrán la tarea de garantizar la negociación necesaria para que el gobierno obtenga la confianza requerida para cumplir sus objetivos. Sin embargo, algunos nombres generan inquietud, fundamentalmente la ministra del Trabajo, Gloria Inés Ramírez, y la vicepresidenta de la República Francia Márquez (quien asumirá también el Ministerio de la Igualdad), personajes que poseen discursos y actitudes marcadamente radicales. El reto del presidente será escuchar a sus ministros y tratar que un gabinete tan diverso en posturas ideológicas y discursos no se convierta en una imposibilidad para generar acuerdos. La transición del poder se estructuró sobre la base del respeto y la armonía. Tanto el gobierno saliente como el entrante adecuaron sus puntos de vista y entendieron que era un perfil institucional el que debía privar. Probablemente la única piedra en el camino fue la solicitud de Petro para que en el acto de toma de posesión estuviese la espada de Simón Bolívar, iniciativa que no fue avalada por el presidente Duque. De allí que en una muestra, a nuestro juicio equivocada y altanera, Petro, ya en ejercicio del cargo, pidió que le llevaran la espada, deteniéndose el acto mientras funcionarios militares acataban la orden. Pareciera que el asunto fue mal manejado, pues dejó al nuevo mandatario como un ser soberbio que quiso imponer un símbolo que podía pasar, a juicio de muchos analistas, como un capricho. Si bien el discurso del presidente entrante no fue altisonante ni generó escándalos, el acto tuvo ciertos episodios que parecieran alejarlo de la solemnidad de rigor y moverlo hacia una línea de populismo que genera inquietud. El que suprimieran la alfombra roja por la que debía caminar el jefe del Estado, que la banda presidencial la colocara una senadora por ser hija de Carlos Pizarro –personaje con el que Petro compartió en la subversión- o el largo y acomodaticio discurso del presidente del Congreso, Roy Barreras, son simples aristas del inicio de una gestión que corre el riesgo de quedarse en las formas y no en el fondo. Le toca a Petro una presidencia dura que depende de su habilidad y de los aliados coyunturales que tiene. Radicalizarse es perder la gobernabilidad que le garantizaría tener tranquilidad, en un país en el que la mitad de los electores no acompañó su propuesta. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

La jugada de Lula

Por Luis Daniel Álvarez V. Hace cuatro años iniciaba para Brasil una época que no ha podido superar. El país estabasumido en una contienda electoral en la que los matices desaparecieron y las pugnasmarcadas irrumpieron de manera feroz. La disputa entre Jair Bolsonaro y Fernando Haddad–quien cada vez que podía recalcaba que era el candidato de Lula– suprimieron cualquieratisbo de alternativa, llevando al país a una escogencia entre blanco y negro que tiró por laborda a las otras propuestas que se presentaban. En una contienda en la que los programasse desdibujaron, dando paso al lugar común, el militar retirado y polémico político derrotóal candidato que se vendía como la continuidad de Lula. Uno de los perfiles más castigados por la antipolítica fue el de Geraldo Alckmin, a juicio dealgunos analistas, el candidato más preparado en esas elecciones. Su experiencia lo hallevado a tener responsabilidades legislativas y ejecutivas, además de contar en esemomento con el respaldo de estructuras relevantes como el Partido de la Social DemocraciaBrasileña (PSDB) y Demócratas, entre otras agrupaciones. Sin embargo, lo que sin lugar adudas hubiese podido resultar ventajoso, se convirtió en una visión negativa en la que alaspirante se le asociaba con una postura tradicional y de una era política que, a juicio debuena parte del electorado, debía ser superada. El candidato no alcanzó ni el 5% en laprimera vuelta, quedando relegado al cuarto lugar. Desde aquel momento, mucha agua ha corrido por la política brasileña, sin que el país logresuperar la dicotomía en la que quedó inmerso en 2018, con la diferencia de que quienenfrentará a Bolsonaro, quien busca la reelección, no será alguien que promueva la visiónde Lula, sino que el mismo expresidente y líder del Partido de los Trabajadores será elabanderado de su organización. Lo funesto del escenario es que no hay matices ni colores.Todo queda circunscrito, nuevamente, a un ejercicio del sufragio en el que se haga lonecesario, no para que gane el propio aspirante, sino para que el otro pierda. En medio de toda la dureza que se asoma, de ataques destemplados, de dudasinstitucionales y de una violencia que emerge con peligrosidad, Lula ha dado un pasointeresante que podría llevarlo a la victoria. En una habilidosa maniobra ha optado pordesignar como su compañero de fórmula a Geraldo Alckmin, quien hace un tiempoabandonó su partido, el PSDB, afiliándose al Partido Socialista Brasileño. Con estadecisión el exmandatario envía un mensaje de moderación, de necesidad de entendimientoy de enfrentamiento conjunto contra Bolsonaro y su visión, tarea en la que eventualmentefiguras emblemáticas como el expresidente Cardoso o sectores aledaños a Ciro Gomes,parecieran coincidir, al menos en una segunda vuelta donde prefieren que pierda el actualjefe de Estado. Alckmin aportará tranquilidad y sosiego a un Lula que, pese a las marcadas polémicas yseñalamientos, regresa con experiencia y que se nutre del desastre de los últimos cuatroaños. Tan acertada será la escogencia del compañero de fórmula, que sectores radicales delPartido de los Trabajadores han criticado a su líder, recordando a Temer y su acción contraDilma Rousseff. Pero la decisión resulta mucho más favorable y le trae al abanderado delPartido de los Trabajadores más beneficios que costos. La moderación de Alckmin no solopuede agilizar el retorno de Lula al poder, sino ser un factor que se convierta en llamadosde alerta a tentaciones arbitrarias y a guiños a experiencias traumáticas en la región. El granreto del candidato a vicepresidente, una vez llegue, será hacerse oír. Conociendo a Alckminy viendo su perfil, lo logrará y conociendo a Lula y viendo su evidente habilidad política, loescuchará. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com@luisdalvarezva

Colombia ¿y en este instante?

Por Luis Daniel Álvarez V. Evidentemente es muy temprano para poder hacer escenarios que permitan presagiar lo que eventualmente ocurrirá en Colombia en los próximos años. Aventurarse con hipótesis es más un ejercicio de adivinación que un trabajo analítico. Lo que si queda claro es que en la segunda vuelta presidencial del pasado 19 de junio, se mostró poco debate propositivo, el populismo estuvo a la orden del día, la abstención siguió siendo elevada y hay un país dividido en dos trozos similares, evidenciando un centro de la nación que sufragó por Hernández -más que por él, contra su adversario- y una periferia que votó por Petro. No es un secreto que el mandatario electo genera inquietudes, no solo por su discurso -en muchos casos poco concreto y contradictorio- y por el balance de sus distintas funciones políticas, sino también por el equipo que lo acompaña en el que actúan personas con distintas inclinaciones y que representan tendencias que parecen unirse solamente por su aspiración de llegar al poder. De allí que si Petro busca disminuir las sombras que aparecen en torno a su figura, es preciso que envíe ciertas señales que mitiguen los peligros con los que lo etiquetan. En ese sentido, urge que cuanto antes señale el nombre de los ministros del área económica, de Relaciones Exteriores y de Defensa, colocando actores probos que generen confianza por sus ideas, su perfil y su experticia en el área. Luego vendrá el siguiente reto, pues no es suficiente con designarlos, sino que para completar el esquema, tiene que escucharlos. En el escenario de la transición han aparecido ciertos nombres como Mauricio Lizcano que tienen experiencia y manejan el tema político. A eso se une la postulación de Roy Barreras, un político que ha respaldado a presidentes anteriores y que puede tender puentes con otras fuerzas, como presidente del Senado, en detrimento de Gustavo Bolívar, un factor mucho más radical y poco dado a generar respaldos. Adicional a lo anterior, Petro ha dado una imagen institucional al plantear reuniones con actores disímiles como el presidente Duque, a quien visitó en la casa de gobierno, y el expresidente Uribe, quien de manera gallarda y elegante le respondió que acudiría al encuentro. De la misma manera, si quiere asegurarse una gobernabilidad, requiere el apoyo de otras fuerzas, por ende, el respaldo vigilante que ofreció el Partido Liberal es a la vez una carta que aspirará generar control por si al primer mandatario se le ocurriese tratar de explorar atajos. Petro en sus manos tiene la posibilidad de hacer las cosas bien y de demostrar que las muestras de amplitud no son producto de lo edulcorado del triunfo. Diferenciarse de las experiencias demagógicas, violatorias de los derechos humanos y que han querido atribuirse una alianza ideológica con él, es vital. De hacerlo, a Colombia podría irle bien. De fracasar y repetir escenarios malogrados, no solo su país se estancará, sino que para sus seguidores, y los que votaron por él cansados de no tener opciones que se diferencien de muchos años de vida política, será una frustración marcada que podría abrir la puerta al caos. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

La gesta de Schuman

Por Luis Daniel Álvarez V. El escenario europeo de hace 72 años podía no ser el más patético, pues las traumáticas heridas que había dejado una guerra, como todas, atroz y dolorosa, no terminaban de cerrar. Aunque la paz tenía un lustro de haber llegado, todavía la desconfianza privaba y las miradas vengativas aparecían por doquier. La disyuntiva entre vencedores y vencidos sembraba una brecha peligrosa que podía provocar un estallido de proporciones incalculables, mientras la ira, el hartazgo y la desesperanza impedían evocar una era diferente en la que pudiese vislumbrarse un escenario de entendimiento y desarrollo. En medio de un panorama tan tétrico y desolador el ministro francés de asuntos Exteriores, Robert Schuman optó por dar un paso ejemplarizante y plantear una propuesta que podía resultar revolucionaria y ambiciosa. Sin proponérselo, el emblemático dirigente sembró una semilla que no solo germinó al poco tiempo en una alternativa factible y creíble, sino que con el transcurrir de los años se erigió como un frondoso bosque de democracia que se ha convertido en un referente para las libertades, la integración y la reivindicación de la humanidad. El responsable de la diplomacia francesa se atrevió a formular un programa factible en el sentido de que lejos de las grandes apuestas, lo fundamental era trazarse tareas concretas y puntuales. De esta manera, propuso la construcción de un acuerdo para que una autoridad común regulara la producción de carbón y acero entre Francia y Alemania. Esta idea, compleja dada la realidad, pero fundamental para reivindicar la seriedad y la trascendencia política, serviría de pivote para un nuevo modelo de institucionalidad, una renovada estructura de integración y un impulso fundamental para la paz. La Declaración Schuman permitía eventuales adhesiones, por ende, paulatinamente comenzaron a sumarse países que dotaron al experimento de renovada visión, dándole un dinamismo inusitado que permitió una transformación eficaz para imprimirle enorme relevancia y adaptarla a las necesidades de cada época. Tuvimos la gran oportunidad de participar en el Programa de Visitantes de la Unión Europea en 2016, encontrando un entramado apasionante en el que las regiones que conforman cada Estado tienen voz y donde el Estado ha dado paso a un modelo de plena reivindicación en el que incluso los adversarios del modelo, tienen voz en las distintas instancias, lo que sin lugar a dudas es un ejemplo de democracia y pluralidad. La Unión Europea afronta retos y necesidades de atender ciertas inquietudes. Pese a ello, y a algunas voces agoreras que la critican, sigue siendo baluarte de la libertad y de un camino de rectitud y entendimiento. El Día de Europa seguirá recordando como aquel 9 de mayo de 1950, Robert Schuman comprendió que la humanidad debía seguir un camino distinto, por lo cual puso la primera piedra para el entendimiento y la convivencia, tal vez sin saber que su acto se convertiría en una gesta que sin lugar a dudas, a pesar de sus problemas, es de los mayores ejemplos de integración y de que los sueños pueden alcanzarse. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

Países olvidados

Por Luis Daniel Álvarez V. Existen naciones que parecen estar condenadas a quedar en el olvido. Remotas menciones en la prensa, escuetos pronunciamientos de organismos multilaterales y tímidas reacciones de sus vecinos -tal vez más por necesidad que por principios- son elementos recurrentes de una realidad a la que quedaron atadas cuando el caos y la descomposición se apoderaron de ellas. Aunque siguen apareciendo en los mapas e incluso tienen representación en ciertos organismos, no son más que un remedo de Estado, aunque la expresión sea dura. La característica de quienes comparten ese tétrico panorama pareciera repetirse inexorablemente. Regímenes autoritarios que despiertan inquietudes en la comunidad internacional, pero que poco se hace para promover cambios democráticos. Cuando el caos irrumpe y el conflicto se exacerba, ya es tarde para que pueda remediarse la situación, pues la anarquía se apodera de todo, entrando en escena actores que tienen intereses de tomar territorio, incidir en la administración o colocar estructuras de control. Al principio los medios de comunicación traerán en sus ediciones notas de lo que acontece. Algunos enviarán corresponsales para transmitir desde el lugar de los acontecimientos, pero paulatinamente sustituirán la presencia por insumos de agencias que cada día se tornarán repetitivos y generales. Los mismos estarán acompañados de pronunciamientos y enérgicos exhortos que al poco tiempo se olvidarán, siendo superados por otras realidades. Así empezaron Somalia, Libia, Sudán y Siria, por mencionar algunos países, que dejaron de ser tendencia en las redes sociales y no son más que curiosos ejemplos en los que el drama se apodera de lo cotidiano, los migrantes deambulan como seres sin esencia por distintos parajes, el hambre remacha una vida de incertidumbre y los barones de la guerra y el mercado negro se tornan en la característica más relevante del día a día. Ahora le tocó el turno a Yemen, una olvidada nación que es noticia porque su territorio es escenario de la pugna entre distintas potencias regionales y desde allí se organizan ataques contra instalaciones petroleras de Arabia Saudí. Ese país sin ley sirve tal vez para reflexionar sobre lo efímera que es la atención que se presta a los casos dramáticos. A veces los asuntos se usan para fomentar posiciones electorales que luego se dejan de lado. ¿Hasta dónde llegará la atención a coyunturas como la de Ucrania y Venezuela? ¿Terminarán olvidadas como Yemen? Por el bien de la dignidad, esperemos que no. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

Un nuevo Medio Oriente

Por Luis Daniel Álvarez V. Hace algunos días, el desierto del Néguev en Israel fue noticia, pues allí se desarrolló una conferencia que sigue mostrando que otra realidad va imponiéndose, en la que la paz, los temores comunes y las ganas de crecer, pueden superar a las actitudes panfletarias y discursos plagados de lugares comunes que tradicionalmente se esgrimen. Al lugar concurrieron los ministros de relaciones Exteriores de Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Egipto y Marruecos, quienes fueron recibidos por el máximo responsable de la diplomacia de Israel, Yair Lapid. En el encuentro también participó el secretario de Estado de los Estados Unidos de América, Anthony Blinken. Atrás quedaron los enconados sentimientos de odio y rencillas. La meta es avanzar en un escenario mucho más diáfano y coherente de intercambio y desarrollo que se viene estructurando desde que se impulsaron los denominados Acuerdos de Abraham, una vinculación sin precedentes que se diseñaba pormenorizadamente aprovechando las novedosas visiones de distintos actores en la zona. Incluso, hasta Sudán, país cuestionado durante años por su crisis interna y por el manejo de los derechos humanos, una vez desplazó del poder al dictador Omar al Bashir, mostró interés en normalizar sus relaciones con Israel, pero un golpe de Estado en octubre de 2021 creó un clima de incertidumbre en el país africano, frenando la posibilidad de concretar esos acercamientos. Además de los buenos deseos para marchar juntos en pos del entendimiento, y de la disposición a seguir atando los vínculos, los asistentes a la reunión ratificaron la construcción de un frente común para detener la influencia de Irán, considerando todos que ese país representa un peligro dada la naturaleza de su modelo. Tal vez, sin proponérselo evidentemente, ese Estado se ha convertido en el catalizador que ha llevado a que actores con concepciones muy diferentes se dieran la mano y pasaran la página a la conflictividad de una región en la que las rencillas y las disputas están a la orden del día. De las alianzas que existen tal vez Israel pueda influir definitivamente en los procesos internos de sus aliados y evidenciar que una democracia plena y sólida es el mejor vehículo para poder avanzar. Salvo el anfitrión y Estados Unidos de América, los asistentes se caracterizan por su precario respeto a la dignidad y por intentar realizar rimbombantes actividades, inclusive de naturaleza deportiva, para darse a conocer y buscar silenciar las críticas hacia su manera de actuar. Cabe acotar que si bien puede criticarse internamente la manera en la que se comportan Israel y Estados Unidos, los comentarios u opiniones no tendrán las mismas consecuencias que si se hacen en alguno de los otros lugares. La actividad se desarrolló en Sde Boker, ciudad ubicada en el desierto de Neguev, sitio emblemático fundado a la luz de un kibutz, en el que uno de los padres del Estado de Israel, David Ben Gurión, pasó sus últimos días. La zona es probablemente el mejor ejemplo de que las adversidades pueden aprovecharse y erigirse en fortalezas. De allí que así como el progreso se impuso al desierto y floreció en la esperanza, encuentros como el que se dio en ese lugar pueden presentar la disyuntiva entre mantener a la región en un arenoso foso, o por el contrario, caminar juntos por la paz, derrotar a los que no quieren un camino de libertad y darle el soplo democrático a una zona, que sin lugar a dudas necesita institucionalidad. Luis Daniel Álvarez V. Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

El mundo. ¿el mundo?

Por Luis Daniel Álvarez V. Quienes no vivimos la Crisis de los misiles en la década de los sesenta, debemos escudarnos en la literatura para poder entender lo que aconteció en ese momento. La conflictividad entre dos polos de acción y pensamiento -que dirimían sus controversias y construían sus hegemonías en recónditos lugares del planeta- estuvo a punto de pasar la línea roja de la cotidianidad y llevar a un escenario nunca visto y lleno de un cúmulo de tétricas posibilidades que hubiese, sin lugar a dudas, traído un panorama desolador. Los análisis que pululan sobre el tema se explayan en un conjunto de características y fenómenos que se resumen en cifras y datos duros. Si bien lo escrito nos ayuda a entender lo acaecido diplomáticamente, no nos permite comprender del todo el fenómeno desde una perspectiva humana y cercana que surge al preguntarse por los pensamientos que atemorizaban a un mundo –ni remotamente globalizado como el actual, ni con el flujo tecnológico que permite conocer en tiempo real lo que sucede en cualquier confín del planeta- en el que se movían de un lado a otro cohetes, a los que se respondía con una retórica tan amarga como dura, que en cualquier momento podía desencadenar un ataque que en cuestión de minutos hiciera desaparecer el planeta. Los que no vivimos aquellas horas de zozobra, pero anhelamos explorar esa dimensión humana, recurrimos a preguntar a aquellos que si estaban en el momento en el que estadounidenses y soviéticos estuvieron más cerca de “calentar” la Guerra Fría, teniendo en el grueso la respuesta de que se vivía una pesadez en el ambiente que hacía presagiar lo peor y que parecía hacer que cada instante que se vivía, era una prórroga en la existencia. En algunas familias se respiró una pesadumbre de tal envergadura, que los abrazos parecían evocar despedidas absolutas y adioses irremediables que las lágrimas no lograban frenar. Como en aquella oportunidad la situación no pasó de ser un enorme susto, a quienes sobrevivieron a la zozobra, les repreguntamos sobre la realidad actual, en la que un personaje que gobierna Rusia, con actitud altanera, demencial y cruel, amenaza con exterminar ciudades, poblaciones e incluso usar armas nucleares “de ser necesario”. La inquietud gira en torno a indagar si la angustia actual es superior a la vivida hace décadas, cuando el mundo estuvo a punto de desaparecer. La respuesta deja atónito, pues más de una persona consultada señala que la coyuntura es peor, no solo por existir mayor capacidad para infligir daño, sino por la precaria actitud de liderazgo de muchos de los que están involucrados en las acciones. Afortunadamente, la comunidad internacional ha actuado con firmeza para repudiar la actitud bélica e injerencista de Rusia, teniendo el cuidado de no pisar el peine de una guerra que pudiese llevar a inquietantes acontecimientos como los de hace décadas, con una letalidad mayor. De todas maneras, mientras las sanciones de todo tipo aíslan a quien trata de erigirse como un símbolo del absolutismo más duro, seres humanos sufren, mueren y son reconducidos a campos de refugiados o a algún escondite, mientras el fuego del mal quema sus ciudades, convierte en cenizas su memoria y trata de apropiarse de todo, de cualquier manera. Dios mediante, la humanidad saldrá bien librada de esta pesadilla, pero quedará pendiente la tarea de hacer que ¡nunca más!, personajes alejados de la libertad, la ética, la democracia y la justicia, tengan en sus manos la posibilidad de destruir el planeta. Luis Daniel Álvarez Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

Recuperar y reinstitucionalizar: prioridades

Por Luis Daniel Álvarez V. Ese 31 de enero habían transcurrido apenas algunos días desde que lo inesperado ocurrió. El 23 de enero, una dictadura grotesca, anacrónica y vetusta, que se consideraba sólida y blindada, sucumbía ante la presión ciudadana. La cantidad de recursos que se movieron para garantizar fidelidad a la élite gobernante y el miedo imperante para aplastar cualquier atisbo de crítica resultaron insuficientes para evitar que la libertad triunfara. Contra todo pronóstico, la tiranía era una etapa superada, el déspota y sus esbirros huían cobardemente y el clamor ciudadano se erigió con su voz de protesta en ejemplo para que otras naciones desplazaran a quienes subyugaban a sus países. Con el dictador y sus acólitos y serviles fichas alejados del mando y repudiados por inmensos sectores, la tarea empezó bajo otra dimensión, pues se hizo prioritario labrar un destino diferente que superase la afrenta republicana y que permitiera una reinstitucionalización que desplazase definitivamente a un modelo arcaico en el que no hubo independencia de poderes, pues todo era manejado por el tirano a merced de sus intereses, y que garantizara la plena inserción de Venezuela en la contemporaneidad. La adornada, e incluso falsa y exagerada suntuosidad del depuesto gobierno, tenía que sustituirse por un país próspero, justo, ético y decente. A partir del propósito de diseñar un nuevo país, en el salón de ensayos del Orfeón Universitario de la Universidad Central de Venezuela, un grupo de personalidades ligadas al ámbito académico constituyó el 31 de enero de 1958 lo que hoy en día es el Colegio de Internacionalistas de Venezuela, institución ilustre y honorable que irrumpió con las banderas de la necesidad de un servicio exterior de Estado, la profesionalización de quienes tienen responsabilidades en los ámbitos internacional, diplomático y consular, y la proyección de un Ministerio de Relaciones Exteriores que cumpla sus tareas de representar a Venezuela con gallardía y altura, alejándose de cualquier atisbo de parcialidad política o intereses ocultos. Sesenta y cuatro años después el país atraviesa horas tan aciagas como las de 1958. En medio de la angustia, urge trabajar a favor de un cambio democrático en el que el gremio de los internacionalistas desempeñe una actuación fundamental, proclamando nuevamente unas banderas de fomento a la libertad, respeto a los derechos humanos y profesionalismo. Al igual que ocurrió al momento en el que nació el colegio, las tinieblas se superarán por el anhelado amanecer de esperanza en el que la reinstitucionalización de Venezuela será el punto de partida para que surja una nación desarrollada, pujante y fundamentalmente pacificada. El pasado 31 de enero el Colegio de Internacionalistas de Venezuela realizó un hermoso y sentido acto en el que a través de la virtualidad se hizo una revisión de la situación, se esbozaron las líneas para continuar luchando y se incorporaron nueve personalidades, las cuales, como Miembros Honorarios, acompañarán en la lucha por recuperar la institucionalidad conculcada en el país desde hace más de dos décadas. Aunque la situación lleva a algunos a repetir que no hay clima para festejar ni celebrar, hay que hacerlo, pues la voz contestataria para enfrentar al poder es motivo de algarabía y la ratificación del compromiso por construir mejores sociedades, que superen la actitud perversa de quienes engullen el poder y pese a creerse eternos terminan siendo arrastrados al oprobio. Ese es un factor que merece enaltecerse. Luis Daniel Álvarez V Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Secretario General del CODEIV correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

“No soy un hombre soy…” Margarito

Crónica Por Luis Daniel Álvarez V. Sevilla en el departamento del Valle del Cauca es un pueblo de esos que pueden encontrarse en la amplia geografía latinoamericana. Parajes que viven de la historia, los sueños y la esperanza y que evocan con nostalgia la promesa del desarrollo que pasó de largo, con la soberbia de no detenerse. La melancolía de este “Balcón abierto sobre el Valle” como la bautizó en 1953 el poeta Alberto Parra Arcila es aún mayor, pues en sus suelos floreció con ímpetu el café, producto que ha sustentado durante buena parte de la historia a la economía neogranadina. Desde hace algunos años hemos frecuentado la zona. Vínculos familiares y una tentadora tranquilidad hace que sea un sitio al cual se aspira regresar. Tal vez pensaron lo mismo Heraclio Uribe Uribe y los expedicionarios antioqueños cuando decidieron establecerse en 1903 en este remanso de paz, huyendo del terror de la guerra y del miedo de aquel momento. En ese lugar, tal como lo plantea el grupo Caña Dulce en una pegajosa melodía, en “donde nunca se siente ni frío ni calor”, es preciso evocar la hermandad, escuchar el saludo del vecino de calle, comer un buñuelo departiendo con el compañero de mesa o degustar una arepa en una calle que pareciera culminar al horizonte con las montañas que en la noche coquetean con las estrellas, teniendo a la luna como testigo. En la plaza de La Concordia, rodeada por la Iglesia, el comercio y los cafés, resalta a un extremo, frente a la Alcaldía, tal vez en actitud vigilante, un busto de Jorge Eliecer Gaitán en el cual existía un ritual que tal vez se había convertido en habitual para los lugareños, pero que despertaba la curiosidad de los extraños que estábamos en el sitio. Un señor, con camisa roja y exhibiendo medallas y fotografías del histórico dirigente colombiano, se acercaba a la estatua y con dedicación y respeto la limpiaba y mantenía, aprovechando en algunos casos de proferir arengas y consignas cuyos oyentes éramos los escasos turistas y las plantas y árboles del lugar. Margarito, aunque su nombre era Ramón Evelio Valencia, cumplía a cabalidad la tarea de mantener el busto. No importaba el color de la bandera que enarbolara el burgomaestre de turno, pues el protector de Gaitán se encargaba de la labor militante, al punto de haber reclamado de manera enérgica cuando en un acto de mal gusto un grupo de personas pintó de azul la corbata del caudillo, despertando una enorme indignación en el custodio. Aunque al saludarle se recibía por respuesta un movimiento de la mano o algún comentario político, era tal vez una de las mayores curiosidades del poblado, pues constituía una forma de mito viviente que trataba de mantener viva la memoria de Gaitán. Aunque algunas personas señalan que Gaitán estuvo en Sevilla mucho antes del nacimiento de Valencia, el personaje recreaba la vida del prominente abogado como si el caudillo estuviese en el sitio hablándole a la población y pidiendo el voto para el Partido Liberal. Si bien la realidad cambió, y los planteamientos formulados, entre otros, por el gran venezolano y mártir de la democracia Leonardo Ruiz Pineda, asesinado de manera dantesca por las balas criminales de la dictadura militar en una calle caraqueña de 1952, en los que señalaba que Colombia poseía un Partido Conservador que aglutinaba a las clases dominantes y un Partido Liberal que marchaba hacia rumbos socialistas, han quedado de lado, aún son variables que Margarito repetía sin cesar, apenas interrumpido por el llamado de la mazamorra, la oferta de frutas o el tintinar de las campanas del camión del aseo que anuncia su cercanía para que la ciudadanía saque los desperdicios a la calle. Don Norberto Vanegas Reynales, mi tío materno, fue quien me informó que había fallecido Margarito. Un paro respiratorio ahogó de manera silenciosa la voz que lo llevaba una y otra vez a citar a su querido Gaitán. Era tal vez la prórroga que vivía Margarito, cuya vida había cesado aquel aciago viernes 9 de abril de 1948 cuando en la carrera séptima de Bogotá tres disparos terminaban con la vida del caudillo liberal y con ella con la quietud de una ciudad que celebraba la realización de la Novena Conferencia Panamericana, con la esperanza de millones de colombianos y hasta con los sueños de un país que a partir de allí ha debido volver a experimentar los amargos sonetos de la violencia. “No soy un hombre soy un pueblo” gritó muchas veces Gaitán y mientras pulía el busto, Margarito escuchaba una y otra vez la voz del líder de Colombia. La estatua quedará en Sevilla mirando lejos. No habrá quien la limpie ni quien la venere. Margarito con su camisa roja y sus fotos al pecho será un recuerdo. Desde aquel mes de octubre de 2014 el caudillo liberal que fue discípulo de Ferri perdió a un entusiasta seguidor y sus arengas volarán en el viento vallecaucano sin que Margarito las repita incesantemente. El caudillo que soñó con ser Presidente tendrá su homenaje permanente en Sevilla, un pueblo en el que sí bien “nunca se siente ni frío ni calor”, perdió a un atractivo folclórico innegable. ¿Y quién cuidará el busto si el último gaitanista ya no está? ¡A la carga! Nota: esta crónica fue escrita en octubre de 2014. Aunque se distribuyó en algunos círculos profesionales, sociales y políticos, no había sido publicada. correoacademicoldav@gmail.com @luisdalvarezva

La estrategia del PRI

Por Luis Daniel Álvarez V. Después de más de siete décadas en el poder, el Partido Revolucionario Institucional de México perdió las elecciones. Lo ocurrido se convirtió, sin lugar a dudas, en una tragedia en la que una fuerza política relevante pasaba a una acera en la que no estaba acostumbrada a actuar. Sin embargo, lo acaecido terminó convirtiéndose en una oportunidad para hacer las cosas de manera diferente. Atrás quedaron los días en los que el partido encabezaba los escrutinios, incluso en más de una oportunidad sin adversarios en el horizonte. Sin embargo, a partir de ese instante le tocaba hacer oposición y entender la realidad desde un punto de vista complejo. Algunos señalaron, con una retórica radical y destemplada, que el partido heredero de la revolución mexicana y que rigió los destinos de la nación desde los albores del siglo XX, no volvería a ejercer el mando y que su propuesta política quedaría a merced de un electorado que no permitiría que esa organización volviese a pisar el palacio presidencial, reduciendo su presencia a los libros de historia, a las acusaciones de personalismo y a una época en la que si bien hubo éxitos, muchos asocian con oscuridad. Debió ser sumamente duro para la tolda política sentir que tenía que entregar el mando, queno había maniobra que pudiese impedirlo y que el mejor paso a la posteridad era reivindicando la decisión ciudadana de haber votado por un grupo opositor, por ende, con una gran gallardía llevaron a una transición y terminaron entonces dando un paso al costado para convertirse en el rival del grupo que ahora asumía el gobierno y de una opinión pública que los fustigaba con fiereza y crueldad. Sin embargo, el partido no se quedó cruzado de brazos y empezó a trabajar en un nuevo liderazgo que combinaba lo novedoso de los tiempos que transcurrían, con la experiencia de muchos que tenían décadas en la política. De esta manera, doce años después de haberabandonado el gobierno nacional, regresaron con Enrique Peña Nieto, un hombre joven que nada tenía que ver con el pasado y que ofrecía una dinámica diferente. La historia se había quedado en López Portillo, Díaz Ordaz, Echeverría Álvarez y otros presidentes. Lo que llegaba era novedoso y podía aprovecharse. Infortunadamente la gestión del gobierno no resultó fructífera y los escándalos de la violencia, corrupción y acciones indebidasmarcaron el período, manchando así la puesta en práctica de una dinámica que permitía avanzar.  El PRI ofrece un ejemplo pertinente para entender que aunque se presenten escenarios para nada favorables, los partidos pueden cambiar y erigirse como alternativa, siempre y cuando cambien la forma y combinen la experiencia con la juventud, no minimizando los parámetros ideológicos y no colocando todo en las redes y la campaña. Cuando los resultados no acompañan a una tolda, el reto es poner su ímpetu, su historia y su militanciaal servicio del país, adaptándose a las vicisitudes, recuperando sus banderas mostrando que más allá de cambios generacionales, toca retomar los valores. Las toldas históricas se salvan, de allí que ese partido, contra todo pronóstico, pudo volver victorioso. Luis Daniel Álvarez Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en la UCV y UCAB. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV @luisdalvarezva