Elecciones República Dominicana 2020

CARLOS ESPERT –

El pasado 5 de julio se celebraron, en democracia, elecciones presidenciales y congresuales en República Dominicana. El candidato del Partido Revolucionario Moderno, el economista Luis Abinader, logró ganar en primera vuelta con un 52.5% de los votos, mientras a nivel parlamentario consiguieron el 57.6% de los senadores y el 43.5% de los diputados lo que promete, en la Cámara baja, discusión y negociación para la aprobación de propuestas que presente el Ejecutivo.

Abinader es un político y empresario perteneciente a una reconocida familia dominicana que supo capitalizar el agotamiento de 16 años del Partido de la Liberación Dominicana. El país reclamaba cambio básicamente sobre la base de una percepción de exceso de corrupción, abuso de poder e impunidad.

Económicamente, Dominicana ha mantenido un crecimiento económico sostenido promedio del 5.3% anual, destacando con una de las tasas más elevadas de la región (AL-Caribe).

Según cifras del Banco Mundial, redujo efectivamente la pobreza en un 20% e incrementó la proporción de la clase media en un 37%. Comparar la Dominicana del año 2004 con la del 2020, es un antes y un después en materia de modernización, inversión y mejora de la calidad de vida.

El país vivió años de ingente inversión pública en infraestructura vial y de transporte; apertura a inversión extranjera; creación de zonas francas y un reforzamiento de la explotación minera y del sector turismo. Una era de bonanza económica propulsada también por un endeudamiento total del 67.2% del sistema público no financiero (28.1% del PIB) y un crédito interno del 32.8% (13.7% del PIB). Al 31 de mayo de 2020, el saldo de la deuda externa e interna del sector público no financiero (SPNF) totalizó US$38,309.1 millones, representando el 41.7% del Producto Interno Bruto (PIB). Esta circunstancia se verá agravada por un crecimiento de 0% pronosticado por la CEPAL para el cierre de este año, como resultado de los estragos ocasionados por la pandemia.

Dicho esto, hay que señalar que si bien el endeudamiento sirvió al propósito de mantener estabilidad monetaria y cambiaria; controlar la inflación y contribuir al crecimiento económico. La población en general, lejos de apreciar las variables macroeconómicas, terminó decantándose por resentir el evidente dispendio de los dineros públicos; altos niveles de corrupción e impunidad.

Se podría decir que uno de los escándalos mas demoledores para el Partido saliente, lo constituyó el proyecto de Planta de Generación de Carbón de Punta Catalina, adjudicada a ODEBRECHT por un valor de contrato 2.4 veces superior al ofertado por otros competidores y que ha terminado costándole a la República US$2,340 millones de dólares.

Desde el inicio de su construcción el 15 de diciembre de 2013 hasta la fecha, Punta Catalina ha estado en el centro del escándalo judicial; mediático y de solicitudes de la oposición para que se investigara al presidente Medina. Para colmo, luego de más de dos años de retraso, el 11 de octubre 2019, el mandatario puso a prueba la Unidad 2 de la central termoeléctrica y desde entonces aún no hay fecha para la entrada comercial al sistema. A pesar de sus 8 años en el poder, Danilo Medina no pudo entregar la obra, que para colmo presenta problemas técnicos que le impiden su correcta puesta en funcionamiento.

El Presidente electo, Luis Abinader tiene ante sí un enorme reto por delante. Tiene un país severamente endeudado que ha sido afectado por el COVID-19 en su principal industria captadora de divisas: el turismo; además de verificar caídas en sectores tan importantes como la construcción, el transporte, la manufactura local, las zonas francas y la minería; las cuales  básicamente borraron las ganancias de producción de enero y febrero. Cifras preliminares, muestran que la economía dominicana cayó un 7.5% del PIB en términos interanuales en el periodo enero-abril y aunque estamos en un proceso de reapertura, subyace el peligro de una segunda recaída sanitaria que podría agravar aún más el pronóstico de la CEPAL.

Otro aspecto que afecta el gasto público, consiste en el entramado de ayudas sociales que van desde programas de alimentación hasta subsidios directos a la energía eléctrica o el gas butano; lo que agrega distorsiones a la economía, pero forma parte consustancial de la estructura socio-económica del país y definitivamente mantiene a cientos de miles de dominicanos alejados de la pobreza extrema.

Siendo el Presidente electo Economista de profesión, ha conformado un equipo técnico que ya tiene muy calibrada la dimensión del problema y tiene planes concretos para mantener el gasto público dentro de un contexto de eficiencia, que les permita ir disminuyendo anualmente los niveles promedio de endeudamiento con la esperanza de reducir déficit fiscal y necesidades de endeudamiento.

En definitiva, el gobierno que inicia el 16 de agosto, va a tener que procurarse soluciones muy ingeniosas para recuperar el crecimiento afectado por el COVID-19 y mantener estabilidad económica sin mayor financiación externa.

El cierre del 2020, se perfila como un reto que marcará la pauta del inicio de una nueva administración, en la que la población dominicana ha cifrado esperanzas de cambio en materia del manejo de la cosa pública.  En otras palabras, las expectativas giran en torno a aspiraciones de transparencia y aplicación de la Ley y la justicia, más que en términos de mejoría económica.

Los programas sociales de ayuda; la inercia del crecimiento sostenido y la estabilidad de índices a costa de endeudamiento, mantendrán por un tiempo la percepción generalizada de bienestar.

A nuestro juicio, la población observará cierta tolerancia con base a la debacle propiciada por la pandemia y las expectativas que genera todo nuevo Gobierno en materia de mejorías; pero nos está muy claro que existe un estrecho margen de maniobra que la nueva Administración tendrá que manejar con extraordinario criterio. Por lo pronto, solo podemos desear éxito a un país que ha tendido la mano a miles de venezolanos que hemos hallado refugio, amistad, solidaridad y posibilidades de crecimiento.

Internacionalista UCV

Twitter:  @EspertCarlos 

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