Luis Daniel Alvarez

La huella de López Michelsen

LUIS DANIEL ALVAREZ – Personaje que aunado a su gran cultura y dedicación tuvo una gran vocación de servicio que lo llevó a ejercer una cantidad importante de responsabilidades, entre ellas la presidencia de su país. Poco se recordó que el pasado 11 de julio se cumplieron trece años del fallecimiento del académico y destacado político colombiano Alfonso López Michelsen, La magnitud del ex mandatario colombiano se refleja en un hecho que puede pasar desapercibido pero que es relevante y es que trascendió a la figura de su padre, el prominente Alfonso López Pumarejo, por lo que fue admirado y será recordado por su propia estampa y no por ser el hijo de una personalidad, marcando una huella que incluso fue mucho más allá del liberalismo Alfonso López Michelsen en la política Aunque tuvo una experiencia como concejal siendo bastante joven, su ingreso a la política activa se da en una época de madurez, lo cual no impidió que alcanzara altas investiduras entre las que estuvieron escaños parlamentarios, gestiones como ministro y gobernador y luego la primera magistratura, después de un intento frustrado. Tal vez un error fue buscar ser reelecto, cerrando el paso a nuevas generaciones y diluyéndose sus votos con los del también liberal Luis Carlos Galán, lo que dejó la mesa servida para que pudiera triunfar Belisario Betancur en 1982. En su momento fue una voz contestataria que no encontró vinculación entre su pensamiento y el partido, razón por la que fundó el Movimiento Revolucionario Liberal. Fue en esta agrupación en la que hizo una carrera acelerada y que representó una voz disidente frente al liberalismo tradicional. Esta experiencia de rebeldía política terminó cuando López Michelsen y un sector importante se integraron al gobierno de Carlos Lleras Restrepo y por ende a la institucionalidad, mientras que otro grupo tomó el camino de la subversión. No pueden las épocas de pandemia y preocupación servir de pretexto para olvidar el legado de figuras como Alfonso López Michelsen. Fue sin lugar a dudas un hombre de Estado, un líder de la región y un ejemplo de formación, anhelos y cultura al servicio de la ciudadanía.  Recordarlo como merece, es rendir tributo a la política que sirve a la población y que sabe que llegar a responsabilidades de Estado es para dedicarse al colectivo. Tanta falta hacen figuras así en este mundo tan convulsionado luis.daniel.alvarez.v@gmail.com @luisdalvarezva Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV

Hablando de transiciones

LUIS DANIEL ÁLVAREZ V. – El 5 de julio de 1976 España dio un paso fundamental en la consolidación de su visión de Estado y de concretar el esperado anhelo del retorno de la democracia. Con la toma de posesión de Adolfo Suárez como presidente de gobierno se cierra un oscuro capítulo en la historia del país y se abre la puerta para un sistema de plenas garantías y libertades. El juramento de Suárez ante el rey Juan Carlos I es un hecho que trasciende un mero ejercicio protocolar, pues es un hito que adquiere la relevancia de poner punto final a una era que se había iniciado con un sistema republicano ejercido de manera errática, pasando luego a una guerra civil y culminando con una criminal dictadura que  no se cansó de vulnerar los derechos fundamentales y de someter a los ciudadanos a deplorables niveles de vida. Si bien Suárez era un hombre provisto de una juventud que daba rostro nuevo a la España que estaba por venir y que en nada debía parecerse a la anquilosada tiranía que gobernaba, sus vínculos con el sistema anterior creaban inquietud en ciertos círculos que notaban que su participación en el modelo precedente podía, si no perpetuar, al menos demorar los cambios que se requerían. Sin embargo, Suárez se erigió como el gran hombre de la transición española, llevando con cautela y calma un gobierno que no podía darse el lujo de optar por el mantenimiento del viejo sistema o radicalizarse. Poco a poco la amplitud fue imponiéndose y la tranquilidad desembocó en los cambios que el país requería, dejando en el olvido, esperemos que para siempre, lo lúgubre de una tenebrosa era. Suárez tuvo que enfrentar una asonada que intentó revivir los viejos fantasmas del militarismo. La derrota de los desadaptados, contando con el decidido apoyo del monarca, evidenció que España había madurado rápidamente y que los extremos no tenían cabida en el país. Suárez terminó perdiendo el poder y su movimiento diluyéndose en otras fuerzas. Sin embargo, la tarea que lo llevaría a la posteridad, la de ser el hombre que sembró la transición española, estaba hecha y su legado, sin lugar a dudas, le da la vuelta al mundo.  luis.daniel.alvarez.v@gmail.com @luisdalvarezva Internacionalista UCV, Doctor en Ciencias Sociales. Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV

Partidos a la nicaragüense

LUIS DANIEL ÁLVAREZ V. – Maximino Rodríguez es un personaje nicaragüense del que pocos se acuerdan, más allá de ocupar un escaño en el legislativo de su país durante varios períodos. De todas maneras, las páginas de la cotidianidad pueden reservarle algunos espacios que evidencian lo cambiante de su posición y del juego que terminó haciéndole a Daniel Ortega en sus apetencias a perpetuidad. Pese a manifestar que no había condiciones para participar, terminó ocupando el segundo lugar en los comicios de 2016 con la tarjeta del Partido Liberal Constitucionalista. En cuanto al Partido Liberal Independiente, la historia indica que en 2016 un tribunal supremo de dudosa imparcialidad desempolvó un recurso que tenía más de seis años en la instancia y procedió a retirarle la representación legal de la tolda a Eduardo Montealegre, adjudicándosela a Pedro Reyes. La reprochable maniobra trajo malestar en la fracción parlamentaria que manifestó no obedecer a las nuevas autoridades del partido, argumento que se empleó para destituirlos de su escaño de parlamentarios. Con ello, el oficialismo nicaragüense consiguió sacarse de encima a un grupo de parlamentarios y por otra parte hacerse con unos “contendores” que pese a las denuncias sobre las condiciones electorales harían el juego y participarían. Al final Ortega se impuso cómodamente y logró una holgada mayoría parlamentaria que le permite seguir adelante con sus planes. A una oposición dividida y con puntos de vista diversos terminaron dándole una estocada recurriendo a turbios recursos judiciales, a decisiones de organismos polémicos y a la complicidad de sujetos que tienen ansias de protagonismo y probablemente buscan algún otro tipo de incentivo. De esta manera los partidos emblemáticos aparecen manejados por personajes poco emblemáticos y exageran su discurso opositor para aparentar. Lamentablemente en el mundo abundan personajes como Maximino Rodríguez y Pedro Reyes que se dicen opositores pero sus acciones los acercan a los regímenes que anhelan la perpetuidad. Tal vez en las páginas del destino que los aguarda se escriba que consiguieron que sus tarjetas aparecieran en las boletas de unas elecciones, pero nunca podrán mantener la mirada firme porque la militancia de sus partidos y la dirigencia a la que sustituyeron les señala con ahínco su traición. luis.daniel.alvarez.v@gmail.com @luisdalvarezva

Los frutos de Awad

LUIS DANIEL ALVAREZ – Hace unos días la voz de María Susana Awad se apagó y con ella, el verbo de la que sin lugar a dudas es un pilar fundamental en la historia colombiana y regional sobre las reivindicaciones femeninas, la lucha por el sufragio e incluso la demostración de una transición en la que la mujer asumió un rol protagónico de gestión pública.  Awad fue alcaldesa de Ocaña, departamento de Norte de Santander a principios de la década del sesenta del siglo XX, marcando un hito que con el transcurrir de los años ha convertido en algo habitual que las mujeres, no solo aspiren, sino que ejerzan responsabilidades cada vez más relevantes y tengan capacidad de incidir en distintos ámbitos. Awad de Ojeda no solo fue dirigente política y social, sino que hizo de la cultura una trinchera de transformación y cambio ciudadano. Desde la Casa Museo Quinta de Bolívar, en Bogotá, institución que dirigió durante años, impulsó el estudio de la obra de Simón Bolívar y convirtió el recinto en parada obligada para aquellos que quisieran adentrarse en el apasionante mundo de la historia. Si bien María Susana Awad tenía profundas convicciones liberales, al momento de resolver los problemas ciudadanos y afrontar las vicisitudes propias de la política, no dudaba en trabajar de la mano de otras autoridades, independientemente su origen partidista, pasando a la historia como una mujer dedicada a lo público y a edificar consensos y acuerdos. Probablemente los remitidos de prensa saldrán durante algunos días más, cuando la situación se normalice habrá algún homenaje y al mirar las flores de la Quinta de Bolívar, a los pies del magnífico Monserrate bogotano, se recordará a María Susana Awad, pero su mejor legado radicará en el ejemplo de la valentía de las mujeres que luchan por el imperio de la democracia, la justicia y la libertad. Por: luis.daniel.alvarez.v@gmail.com @luisdalvarezva