Los frutos de Awad

LUIS DANIEL ALVAREZ

Hace unos días la voz de María Susana Awad se apagó y con ella, el verbo de la que sin lugar a dudas es un pilar fundamental en la historia colombiana y regional sobre las reivindicaciones femeninas, la lucha por el sufragio e incluso la demostración de una transición en la que la mujer asumió un rol protagónico de gestión pública. 

Awad fue alcaldesa de Ocaña, departamento de Norte de Santander a principios de la década del sesenta del siglo XX, marcando un hito que con el transcurrir de los años ha convertido en algo habitual que las mujeres, no solo aspiren, sino que ejerzan responsabilidades cada vez más relevantes y tengan capacidad de incidir en distintos ámbitos.

Awad de Ojeda no solo fue dirigente política y social, sino que hizo de la cultura una trinchera de transformación y cambio ciudadano. Desde la Casa Museo Quinta de Bolívar, en Bogotá, institución que dirigió durante años, impulsó el estudio de la obra de Simón Bolívar y convirtió el recinto en parada obligada para aquellos que quisieran adentrarse en el apasionante mundo de la historia.

Si bien María Susana Awad tenía profundas convicciones liberales, al momento de resolver los problemas ciudadanos y afrontar las vicisitudes propias de la política, no dudaba en trabajar de la mano de otras autoridades, independientemente su origen partidista, pasando a la historia como una mujer dedicada a lo público y a edificar consensos y acuerdos.

Probablemente los remitidos de prensa saldrán durante algunos días más, cuando la situación se normalice habrá algún homenaje y al mirar las flores de la Quinta de Bolívar, a los pies del magnífico Monserrate bogotano, se recordará a María Susana Awad, pero su mejor legado radicará en el ejemplo de la valentía de las mujeres que luchan por el imperio de la democracia, la justicia y la libertad.

Por:

luis.daniel.alvarez.v@gmail.com

@luisdalvarezva

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