Editorial

Dos caminos, dos visiones

Los republicanos y demócratas se preparan para el comienzo de la confrontación electoral El proceso electoral que se realizará en noviembre en los Estados Unidos de América cada día genera más interés. Los dos principales partidos políticos ya tienen definidas sus candidaturas a presidente y vicepresidente. Por parte de los republicanos la fórmula será Donald Trump y Mike Pence, quienes intentaran ser reelectos. Por parte del Partido Demócrata los aspirantes son Joe Biden y Kamala Harris, quienes intentaran evitar cuatro años más de gobierno republicano. En esta ocasión, la figura de los vicepresidentes es importante ya que ambos candidatos tienen una avanzada edad, tanto Trump, como Biden, superan los 70 años. Ambas convenciones se realizarán en este mes de agosto, los demócratas se reunirán del 17 al 20 en Milwaukee, Wisconsin y los republicanos lo harán del 24 al 27 en Jacksonville, Florida. Si bien es cierto que, a comienzos del mes de febrero de este año, todo parecía indicar que Trump, seria reelecto sin mayores inconvenientes, la realidad es que en los últimos sondeos sobre la intención de voto que   han realizado a nivel nacional las principales empresas encuestadoras, las cosas han cambiado. La opción de Biden aparece encabezando casi todas, sobre Trump. Sin embargo, la campaña recién comienza y hay mucho camino por recorrer. En los próximos meses se enfrentarán las dos visiones y los electores estadounidenses deberán escogerán el camino a seguir por los próximos cuatro años. El tema del manejo del coronavirus y sus consecuencias, aparece como el principal aliado de los demócratas, partiendo del hecho de que los Estados Unidos posea aproximadamente el 4% de la población global, pero el número de infectados y fallecidos por causa del virus se encuentra cerca del 25% de la estadística global. Por su parte, Trump parece tener varios ases bajo la manga: Primero, el manejo de cerca de un trillón de dólares que se otorgaran a las empresas y a los ciudadanos estadounidenses como ayudas. Segundo, los tres debates propuestos entre los candidatos, en los cuales por su personalidad Trump podría arrollar a Biden (quien se vio muy incómodo en los debates demócratas), por su personalidad. Tercero, los feroces ataques contra Donald Trump por parte de los grandes medios de comunicación como CNN y New York Times entre otros y los latinos como Univisión y Telemundo, pueden convertirlo en una víctima y al final del día, cambiar la intención de voto. Como pocas veces, el resultado de esta elección ha generado tanta expectativa en la comunidad internacional, debido a la naturaleza de los candidatos y sus visiones del papel de los Estados Unidos y por supuesto en Venezuela, ya que el tema de la situación de colapso que se vive en nuestro país ha sido parte del debate electoral. Ha sido muy evidente la diferencia en la forma de abordar los temas internacionales, los republicanos utilizan el “Hard Power”, mientras los demócratas el “Soft Power”. Para ambos, la solución del tema de Venezuela, se vincula con Cuba y Nicaragua. Sin embargo, a pesar de la diferencia entre las visiones de los dos candidatos, para nuestra tranquilidad, existe una claridad sobre la necesidad de resolver la situación de Venezuela de la forma menos traumática posible, lo cual es compartida por la mayoría de los miembros de ambos partidos. Gane quien gane las elecciones, la temática venezolana seguirá dando argumentos para los debates entre los partidos.

Venezuela y la debacle humanitaria

Decir hace unos años que Venezuela estaba a los niveles de Haití o de algunas naciones del África subsahariana podía resultar controversial. En realidad lo sigue siendo pero por razones distintas y es que según evidencia con crudeza y realismo la última Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI), que ante la falta de transparencia e información oficial, realizan las Universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar, el país afronta una crisis que lo sitúa como la nación más pobre del continente. El estudio refleja el dramático descenso de las condiciones de vida de los venezolanos, hecho sustentado en la precaria satisfacción de las necesidades básicas por parte del grueso de la población que se alimenta de manera limitada, observando como disminuye su talla, mientras está imposibilitado de obtener servicios básicos y de calidad como agua, electricidad y transporte. A esto hay que añadir el repunte de la desnutrición infantil y la mala alimentación, pues según el estudio, una cantidad importante de habitantes solo consume carbohidratos al no poder adquirir proteínas.  En cuanto a fenómenos como la migración, ENCOVI señala que la población disminuyó sustancialmente, producto de los venezolanos que abandonan el país buscando nuevos horizontes y así escapar de un país donde ha crecido de manera alarmante la mortalidad infantil, presentándose el caso de una nación que envejece y en la que no se vislumbra una fuerza laboral que pueda abocarse al aumento de la productividad cuando las condiciones lo permitan. Ante el drama social que se vive la respuesta ha sido achacar las culpas a unas sanciones –que vale la pena aclarar son personalísimas y desde hace poco tiempo- y a fomentar la censura para que no se converse sobre la situación, en una perversa lógica que parte de la falsa premisa de decir que si las cosas no se mencionan, entonces nada está ocurriendo, cuando la realidad es que la crisis es producto de la irresponsable administración, la dilapidación de los recursos y una corrupción descontrolada. Urge un cambio de conducción nacional sustentado en principios democráticos y de constitucionalidad. Venezuela se desmorona y vergonzosamente pasa a ocupar puestos por debajo de países que eran emblemas de autoritarismos, debacles sociales y migración. Ante ello la única solución es el retorno de la democracia para que los factores internos, de la mano de la comunidad internacional, logren unas medidas humanitarias que detengan el drama y evitar seguir comprometiendo el futuro del País.

La Reclamación del territorio Esequibo en riesgo

La Diplomacia Venezolana, basándose en lo que establece en el Artículo V del Acuerdo de Ginebra, en febrero de 1.966, logro avances relativos a la búsqueda de una solución negociada sobre el territorio Esequibo, entre otras   porque se logró que, durante la vigencia del Acuerdo, Guyana no pudiese entregar unilateralmente concesiones en el territorio en disputa. La historia cambia en marzo del 2004, cuando Hugo Chávez declaró que Venezuela no se oponía a que Guyana otorgara unilateralmente concesiones y contratos a compañías multinacionales en el Esequibo, pulverizando con esta afirmación, una de las herramientas más poderosas que poseía el país para buscar que Guyana tuviera la necesidad de sentarse a buscar un acuerdo para solucionar la larga controversia territorial sobre el Esequibo,  Posteriormente en febrero del 2.007,  Chávez, incluye el elemento político ideológico, en la reclamación, intentando desvirtuar los títulos y los derechos de Venezuela sobre el territorio Esequibo, al  afirmar que la reactivación de la reclamación venezolana sobre el territorio Esequibo en 1962, por parte del Gobierno presidido por Rómulo Betancourt, fue producto de la presión ejercida por los Estados Unidos, supuestamente interesados en desestabilizar el gobierno autónomo de izquierda del Primer Ministro de la entonces Guayana Británica, Cheddi Jagan.  Este argumento ni siquiera se les había ocurrido a los guyaneses Estas declaraciones, la crisis política, social y económica que se vive en Venezuela y al descubrimiento de importantes yacimientos de hidrocarburos en parte de la zona en disputa, alentaron a los guyaneses para comenzar una campaña internacional para desvirtuar la reclamación venezolana y buscar una salida rápida a la controversia, en tal sentido desde hace varios años, Guyana conformo un equipo de expertos en el tema (tanto guyaneses como de otras nacionalidades), que han venido trabajando a tiempo completo en el caso, formulando una estrategia coherente con sus intereses. Mientras Chávez y Maduro, se olvidaron del tema, la Cancillería errática y desprofesionalizada actúa por reacción a los eventos que se van suscitando,  los guyaneses continuaron avanzando en su estrategia, convencieron al Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, de que lo mejor para lograr una solución permanente, sería enviar el caso a la Corte Internacional de Justicia,  es importante recordar que, al no producirse acuerdo entre las partes, el Secretario General de la ONU, según el Artículo IV del Acuerdo de Ginebra, tiene la responsabilidad de escoger cuál de los mecanismos de la solución pacifica de controversias, establecidos en el Artículo 33 de la Carta de Naciones Unidas, se utilizará para resolver la  disputa territorial. Para Guyana, el mecanismo de los buenos oficios estaba agotado, argumentando que, después de más de 28 años no se habían producido avances, razón por  la cual Ban Ki Moon, dio un plazo de un año para las partes acordaran buscar un nuevo mecanismo, lo cual fue ratificado por su sucesor Antonio Guterres. De forma absurda durante el plazo otorgado, la posición del gobierno de Maduro fue mantener el mecanismo del “Buen Oficiante”, lo que origino que el Secretario General de la ONU, decidiera por enviar el asunto a la Corte Internacional de Justicia.  El gobierno de Maduro, se encuentra cada vez más aislado, tanto interna, como internacionalmente, debido a que, en sus ejecuciones, los intereses ideológicos privan sobre los intereses nacionales. En lo interno, no se ha convocado al país, ni a las distintas instituciones, expertos y/o organizaciones, que tienen relación con el tema, para tratar de construir un consenso nacional sobre la actuación en el tema del Esequibo y si observamos el campo internacional, nuestros antiguos aliados regionales, ahora son nuestros “enemigos” y los supuestos nuevos aliados apoyan la posición de Guyana. Por esta razón, existe preocupación sobre el futuro de nuestra reclamación del territorio Esequibo, ya que la actuación realizada por los gobiernos de estos últimos 20 años ha sido en líneas generales negativa. Ante este incierto panorama, será responsabilidad exclusiva de los que han manejado el Poder Ejecutivo, lo que pueda suceder con nuestros legítimos derechos sobre el territorio Esequibo.

Un compromiso por la profesionalización

Desde su fundación, hace más de 62 años, el Colegio de Internacionalistas de Venezuela ha apostado a la profesionalización de la disciplina y ha levantado las banderas de la necesidad de impulsar una presencia técnica, académica y de formación en cada uno de los cargos del servicio exterior.  Tomando en consideración esos aspectos y asumiendo la reivindicación profesional como una prioridad, nuestro gremio hace suyas las demandas de una necesaria ley de profesionalización y de una exhaustiva revisión de la Ley del Servicio Exterior y su reglamento, tal como se viene impulsando desde hace décadas. Es por ello que cuando las condiciones sociales y políticas del país lo permitan debe asumirse con determinación una lucha a favor de la reivindicación plena de nuestros derechos y debe adelantarse un debate pertinente que tome en consideración a los agremiados y las posiciones que puedan tomarse desde los centros de educación que imparten la licenciatura en Estudios Internacionales y carreras afines, es decir que la discusión debe llevarse al seno de las Universidades Central de Venezuela, Santa María y Alejandro de Humboldt. Sirven estos momentos en el que las prioridades están en buscar los mecanismos para mitigar la compleja situación política, social y humanitaria que atraviesa nuestra nación, para preparar teóricamente lo necesario con miras a que cuando la coyuntura cambie, poder irrumpir con fuerza en un necesario debate sobre el auge de nuestra profesión, logrando hacerlo en un momento en el que lo planteado pueda ser tomado en cuenta y no se disgregue en medio de otros asuntos, provocando la lamentable pérdida de vigencia y oportunidad. La Junta Directiva del Colegio de Internacionalistas de Venezuela sigue asumiendo con determinación la necesidad de dar esta discusión y encabezar el debate sobre la realidad del servicio exterior venezolano y su composición y se prepara para abordar la temática ante las autoridades pertinentes, una vez el camino de una nueva Venezuela esté trazado.