CODEIV -

La Reclamación del territorio Esequibo en riesgo

La Diplomacia Venezolana, basándose en lo que establece en el Artículo V del Acuerdo de Ginebra, en febrero de 1.966, logro avances relativos a la búsqueda de una solución negociada sobre el territorio Esequibo, entre otras   porque se logró que, durante la vigencia del Acuerdo, Guyana no pudiese entregar unilateralmente concesiones en el territorio en disputa. La historia cambia en marzo del 2004, cuando Hugo Chávez declaró que Venezuela no se oponía a que Guyana otorgara unilateralmente concesiones y contratos a compañías multinacionales en el Esequibo, pulverizando con esta afirmación, una de las herramientas más poderosas que poseía el país para buscar que Guyana tuviera la necesidad de sentarse a buscar un acuerdo para solucionar la larga controversia territorial sobre el Esequibo,  Posteriormente en febrero del 2.007,  Chávez, incluye el elemento político ideológico, en la reclamación, intentando desvirtuar los títulos y los derechos de Venezuela sobre el territorio Esequibo, al  afirmar que la reactivación de la reclamación venezolana sobre el territorio Esequibo en 1962, por parte del Gobierno presidido por Rómulo Betancourt, fue producto de la presión ejercida por los Estados Unidos, supuestamente interesados en desestabilizar el gobierno autónomo de izquierda del Primer Ministro de la entonces Guayana Británica, Cheddi Jagan.  Este argumento ni siquiera se les había ocurrido a los guyaneses Estas declaraciones, la crisis política, social y económica que se vive en Venezuela y al descubrimiento de importantes yacimientos de hidrocarburos en parte de la zona en disputa, alentaron a los guyaneses para comenzar una campaña internacional para desvirtuar la reclamación venezolana y buscar una salida rápida a la controversia, en tal sentido desde hace varios años, Guyana conformo un equipo de expertos en el tema (tanto guyaneses como de otras nacionalidades), que han venido trabajando a tiempo completo en el caso, formulando una estrategia coherente con sus intereses. Mientras Chávez y Maduro, se olvidaron del tema, la Cancillería errática y desprofesionalizada actúa por reacción a los eventos que se van suscitando,  los guyaneses continuaron avanzando en su estrategia, convencieron al Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, de que lo mejor para lograr una solución permanente, sería enviar el caso a la Corte Internacional de Justicia,  es importante recordar que, al no producirse acuerdo entre las partes, el Secretario General de la ONU, según el Artículo IV del Acuerdo de Ginebra, tiene la responsabilidad de escoger cuál de los mecanismos de la solución pacifica de controversias, establecidos en el Artículo 33 de la Carta de Naciones Unidas, se utilizará para resolver la  disputa territorial. Para Guyana, el mecanismo de los buenos oficios estaba agotado, argumentando que, después de más de 28 años no se habían producido avances, razón por  la cual Ban Ki Moon, dio un plazo de un año para las partes acordaran buscar un nuevo mecanismo, lo cual fue ratificado por su sucesor Antonio Guterres. De forma absurda durante el plazo otorgado, la posición del gobierno de Maduro fue mantener el mecanismo del “Buen Oficiante”, lo que origino que el Secretario General de la ONU, decidiera por enviar el asunto a la Corte Internacional de Justicia.  El gobierno de Maduro, se encuentra cada vez más aislado, tanto interna, como internacionalmente, debido a que, en sus ejecuciones, los intereses ideológicos privan sobre los intereses nacionales. En lo interno, no se ha convocado al país, ni a las distintas instituciones, expertos y/o organizaciones, que tienen relación con el tema, para tratar de construir un consenso nacional sobre la actuación en el tema del Esequibo y si observamos el campo internacional, nuestros antiguos aliados regionales, ahora son nuestros “enemigos” y los supuestos nuevos aliados apoyan la posición de Guyana. Por esta razón, existe preocupación sobre el futuro de nuestra reclamación del territorio Esequibo, ya que la actuación realizada por los gobiernos de estos últimos 20 años ha sido en líneas generales negativa. Ante este incierto panorama, será responsabilidad exclusiva de los que han manejado el Poder Ejecutivo, lo que pueda suceder con nuestros legítimos derechos sobre el territorio Esequibo.

Un compromiso por la profesionalización

Desde su fundación, hace más de 62 años, el Colegio de Internacionalistas de Venezuela ha apostado a la profesionalización de la disciplina y ha levantado las banderas de la necesidad de impulsar una presencia técnica, académica y de formación en cada uno de los cargos del servicio exterior.  Tomando en consideración esos aspectos y asumiendo la reivindicación profesional como una prioridad, nuestro gremio hace suyas las demandas de una necesaria ley de profesionalización y de una exhaustiva revisión de la Ley del Servicio Exterior y su reglamento, tal como se viene impulsando desde hace décadas. Es por ello que cuando las condiciones sociales y políticas del país lo permitan debe asumirse con determinación una lucha a favor de la reivindicación plena de nuestros derechos y debe adelantarse un debate pertinente que tome en consideración a los agremiados y las posiciones que puedan tomarse desde los centros de educación que imparten la licenciatura en Estudios Internacionales y carreras afines, es decir que la discusión debe llevarse al seno de las Universidades Central de Venezuela, Santa María y Alejandro de Humboldt. Sirven estos momentos en el que las prioridades están en buscar los mecanismos para mitigar la compleja situación política, social y humanitaria que atraviesa nuestra nación, para preparar teóricamente lo necesario con miras a que cuando la coyuntura cambie, poder irrumpir con fuerza en un necesario debate sobre el auge de nuestra profesión, logrando hacerlo en un momento en el que lo planteado pueda ser tomado en cuenta y no se disgregue en medio de otros asuntos, provocando la lamentable pérdida de vigencia y oportunidad. La Junta Directiva del Colegio de Internacionalistas de Venezuela sigue asumiendo con determinación la necesidad de dar esta discusión y encabezar el debate sobre la realidad del servicio exterior venezolano y su composición y se prepara para abordar la temática ante las autoridades pertinentes, una vez el camino de una nueva Venezuela esté trazado.