Por  Rafael Gallegos   

… Tras la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, afloraron las reprimidas ansias de libertad. Caracas salió a protestar en masivamente en febrero de 1936, y en diciembre estalló la huelga petrolera. Los partidos políticos trataban de emerger y el gobierno de López Contreras respondía con represión, no reconocimiento y exilio. Fue una difícil y tortuosa transición hacia la democracia. Por otra parte, el gobierno elaboró el “Plan de Febrero”, que abordaba el ataque a los graves problemas del país. Un equipo guiado por el doctor Arnoldo Gabaldón, acabó con las enfermedades endémicas.

Durante los períodos de López y de Médina Angarita, Venezuela creció a más de 8% anual. Los ingresos eran superiores a los precedentes, a pesar que a Venezuela le correspondía muy poco del negocio petrolero, menos de tres veces por barril que por ejemplo México. En 1938 el ministro Néstor Luis Pérez propuso al Congreso una Ley de Hidrocarburos con muchos avances, que fue aprobada, pero nunca ejecutada. Ningún misterio, las presiones de las empresas petroleras…

Medina Angarita encabezó la ley petrolera de 1943, que elevó la participación de Venezuela en el negocio. La producción se incrementó vertiginosamente desde 500.000 bd a comienzo de los cuarenta, hasta 3,7 millones en 1970. Los ingresos petroleros redundaron en una Venezuela con el crecimiento más alto del mundo durante unos cincuenta años.

Durante el llamado trienio adeco, 1945-48, el crecimiento del PIB llegó hasta casi 14% anual.  En 1948 el Congreso aprobó el 50-50… once días después tumbaron al Maestro Rómulo Gallegos.

Luego, el régimen militar, con crecimiento promedio de 8% anual, se caracterizó por muchas obras de infraestructura en medio de una gigantesca represión.

Desde 1936 y por cuarenta años, los cuantiosos ingresos petroleros transformaron a Venezuela. La educación, autopistas, viviendas, la electrificación de todo el país, hospitales, escuelas, parque empresarial, el crecimiento de ciudades. El país dejó de ser rural y dio paso a una sociedad urbana. Se minimizó el analfabetismo, los índices de alimentación se reflejaron en venezolanos más altos, fuertes y saludables. La inmigración europea enriqueció en muchos aspectos. En 1958 se restableció la democracia, que fue modelo para el continente, y que muchos analistas la consideran como otro producto de la bonanza petrolera. La masiva educación se convirtió en la vía de ascenso social. 

El pujante país de los años setenta no tenía nada que ver con el reprimido, endémico y semianalfabeta de los años treinta. Venezuela se había redimensionado.

Pero paralelamente, los ingresos petroleros se reflejaban en el crecimiento ilimitado de las importaciones, se expandía la burocracia, la moneda se mantenía muy dura. La economía como en la época del cacao y del café, seguía dependiendo de un solo sector económico. La política de sustitución de importaciones, que al comienzo fue muy beneficiosa, se ralentizó en su segunda etapa.

Las empresas crecieron y sobrevivieron a la vera del estado, con poca capacidad de competir. Además, se hizo significativo el crecimiento de la marginalidad.

1977, punto de inflexión

El primer presupuesto de Carlos Andrés Pérez en 1974, cuadruplicó al último de Caldera, producto de la vertiginosa alza de los precios petroleros por la guerra de Yom Kippur. CAP nacionalizó la industria petrolera e hizo grandes obras de infraestructura, hospitales, universidades, becas de Ayacucho, aluminio, Sidor y muchos etcéteras; pero paralelamente la burocracia se duplicó y se generó el petroestado.

Sin embargo, el crecimiento del gasto público no se pudo sostener, los ingresos petroleros no alcanzaban. El gobierno recurrió endeudamiento. Se cerraba un ciclo. Luis Herrera dijo recibir un gobierno hipotecado … y se siguió endeudando. En 1983 se devaluó la moneda.

Ya en 1977, por primera vez en el siglo XX, comenzó a descender el PIB per cápita. Para 1998 la inflación de dos dígitos se había instalado en el país años ha, y la pobreza había crecido hasta 60%. La Enfermedad Holandesa había afectado al cuerpo venezolano. Y el Efecto Venezuela de Pérez Alfonzo se había cumplido, como el indigente de su ejemplo Venezuela… se descompensó.

El modelo, estaba agotado.

CAP en su segundo gobierno trató de desfacer entuertos, pero o no lo entendieron, o el país no estaba preparado. Era la hora de rectificar. Como dijo Luis Herrera, de recurrir a la perfectibilidad de la democracia. Pero…

… ¿Cisne negro?…

… La mayoría de los venezolanos se fueron – cual ratones de Hamelin – tras Hugo Chávez, que no estaba en las cuentas de nadie. Buena parte del pueblo lo adoró – Síndrome de Estocolmo – mientras su populismo y la estrategia de destrucción made in La Habana, desvalijaban a Venezuela. El gobierno de Chávez, impregnado de petróleo, fue la gran mezcla de los tres fenómenos enunciados, el holandés, el de Estocolmo y el de Pérez Alfonzo.

Hoy no analizaremos, ese gobierno, ni el de su sucesor Maduro. ¿Para qué contarle cuentos a usted que padece esta historia? Es preferible que nos concentremos en profundizar: ¿qué nos pasó? ¿cómo llegamos a este estado de destrucción? ¿qué debemos hacer cuando rescatemos a Venezuela? 

Es urgente que reflexionemos para no repetir errores. Hacer vigente la frase de Don Andrés Bello: Es la hora de la conciencia y del pensar profundo.

Rafael Gallegos Castro

Ingeniero Petrolero. Ex-gerente en PDVSA. Profesor del IESA. Miembro de Gente del Petróleo. Coordinador Académico del Diplomado de “Diplomacia Petrolera y otras Energías” del CODEIV

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