Por Arnoldo Claret Véliz

Las sociedades requieren de líderes y liderazgos que oigan a sus ciudadanos, a sus pueblos, creen visiones y, lo más importante, que accionen para su bienestar, para su desarrollo y en pro de una creciente calidad de vida. Sin embargo, al revisar la práctica de esos líderes y liderazgos observamos notables debilidades, deficiencias y hasta grandes distorsiones en el mundo actual. Están al servicio de guerras, grandes escándalos de corrupción, además de una notable incapacidad de gestionar efectivamente políticas públicas en beneficio de la población. Muchos se enfocan solo en intereses personalistas y en la celebración de elecciones solo para la conquista del poder.

La debilidad institucional es una de las razones de esta situación en muchos países del continente latinoamericano. La falta de preparación de muchos dirigentes y la ausencia de mecanismos de meritocracia empeora la situación. En otro orden, los organismos creados para ayudar al progreso en el contexto internacional, como la Organización de las Naciones Unidas, presentan contradicciones e incoherencias, al incorporar en sus claustros y comisiones a naciones que no respetan los derechos humanos, por citar solo un aspecto o proceso de los muchos que deben atender.

Sin embargo, siempre hay excepciones a la regla y surgen algunos líderes y liderazgos esperanzadores, como el de Nayib Bukele en el Salvador. En un país pequeño, sin muchas riquezas, un líder bastante joven, como él, se ha convertido en un verdadero suceso, al lograr reducir drásticamente con voluntad y determinación los índices de inseguridad en su país. Lo cual lo dota de un alto respaldo de sus nacionales en materia de ejecución de políticas públicas. Las encuestan arrojan hasta un 94 por ciento de apoyo eventual para su reelección presidencial. Y las redes sociales lo proponen ante los internautas como un líder, con un liderazgo de alto impacto para América Latina, cuya respuesta ante tal propuesta, es de gran receptividad ante muchos ciudadanos latinoamericanos.

Ojalá emerjan en el mundo entero, líderes y liderazgos, como el de Nayib Bukele, que sirvan de inspiración para aquellos dirigentes que quieran realmente trabajar por el desarrollo de sus países, con un alto sentido de compromiso y sentido de pertenencia hacia sus ciudadanos. 

Arnoldo Véliz

Comunicador Social e Internacionalista. Doctor en Desarrollo Social y Post Doctorado en Ciencias Gerenciales.

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