Por Luis A. Martínez

El control marítimo históricamente ha marcado la pauta respecto a la influencia en las sociedades políticas, los océanos han brindado una fuente de seguridad a quienes los dominan ya que permiten el control de las fronteras marítimas, la protección de las rutas de navegación, el control de ciertas áreas marítimas puede otorgar a los países una posición de influencia geopolítica en la región y en el mundo. Destacando que gran parte del comercio mundial se realiza a través del transporte marítimo, lo que
convierte a los océanos en una ruta vital para el intercambio de bienes y servicios entre países. Portugal ha mantenido una política exterior basada en la pertenencia a la Unión Europea y a la OTAN, la relación con los países de habla portuguesa (CPLP), el desarrollo de la economía azul y el compromiso con la ciencia, la innovación y la cooperación internacional. Estos ejes le han permitido aprovechar su posición
estratégica en el Atlántico, su identidad cultural e histórica y su potencial marítimo para desarrollar su importancia geopolítica. Algunos ejemplos de cómo Portugal han contribuido a la geopolítica internacional en la última década incluyen:

Portugal ha sabido adaptarse a los cambios y tendencias de la geopolítica internacional, aprovechando sus ventajas comparativas y buscando alianzas con otros actores relevantes. De esta forma, ha logrado desarrollar su importancia geopolítica y contribuir al orden internacional.

La Variable número uno se refiere a la superficie marítima de Portugal, que comprende su mar territorial de aproximadamente 50.957 km² y su Zona Económica Exclusiva de 1,7 millones de km², dividida en tres subzonas. Estas áreas poseen un gran potencial económico debido a sus recursos marítimos, que incluyen:
– La energía eólica marina, que se beneficia de la extensa costa atlántica, la alta radiación solar y el liderazgo en innovación tecnológica de Portugal.
– Los recursos de hidrocarburos, como el petróleo y el gas natural, así como los recursos minerales, como los metales y los minerales no metálicos, cuya explotación plantea desafíos tecnológicos y medioambientales.
– La biodiversidad marina, que sustenta una importante actividad económica basada en la producción pesquera, tanto extractiva como de acuicultura. En 2022, la producción de pescado de Portugal alcanzó las 206.007 toneladas métricas.
– Los puertos comerciales, siendo el Puerto de Lisboa el principal terminal marítimo del país, reconocido por su sostenibilidad ambiental y social. Los puertos atlánticos de Portugal son clave para su geopolítica y su economía azul, ya que son las entradas para el comercio en el Atlántico, una región que representa el 20% del comercio mundial y el 25% del PIB mundial. Además, Portugal tiene una posición estratégica en el Atlántico, con acceso a mercados emergentes como África y América Latina, así como a la Unión Europea y a Estados Unidos.
La variable dos analiza el papel de Portugal en la geopolítica mundial, destacando su historia como pionero en la exploración y comercio marítimo y su participación activa en organizaciones internacionales. Portugal ha buscado defender sus intereses nacionales y promover la paz, la democracia, los derechos humanos y el desarrollo sostenible a nivel mundial. Para ello, se ha comprometido con la OTAN, aportando al gasto militar y participando en misiones y operaciones; se ha integrado a la Unión
Europea, adoptando el euro y formando parte del espacio Schengen; y ha impulsado la cooperación regional con España y la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa, fortaleciendo los lazos entre los países lusófonos. La seguridad marítima de Portugal, crucial para su soberanía, desarrollo y bienestar, se basa en las Fuerzas Armadas, compuestas por el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, que defienden y protegen el espacio marítimo portugués; la Administración Marítima, que garantiza la autoridad del Estado en el mar; y la cooperación internacional, que se materializa en la participación en la Organización Marítima Internacional, la Agencia Europea de Seguridad Marítima y la OTAN. En cuanto a su política exterior, tras la revolución de abril de 1974, Portugal ha buscado la integración europea, la alianza atlántica y la comunidad lusófona, aunque también reconoce la necesidad de diversificar y proyectar sus intereses nacionales ante los desafíos de la globalización.
La tercera variable expone la expansión de Portugal hacia el Atlántico, que se inició con la exploración y el comercio marítimo en la Edad Media y se ha consolidado con la estrategia nacional para el océano y la extensión de la plataforma continental en el siglo XXI. Portugal fue uno de los primeros países europeos en explorar el Atlántico, impulsado por la búsqueda de nuevas rutas comerciales, la evangelización y la
rivalidad con Castilla. Participó en varios tratados marítimos, como el Tratado de Tordesillas, el Tratado de Zaragoza, el Tratado de Amiens, el Tratado del Atlántico Norte y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que definieron su posición en el Atlántico.
Portugal ha desarrollado una estrategia nacional para el océano, que se basa en su identidad como país oceánico, la evidencia geológica de la extensión de su margen continental, un riguroso trabajo científico y su compromiso con el derecho internacional y la cooperación global. En 2009, presentó su proyecto de extensión de la plataforma continental a la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de las
Naciones Unidas, con el objetivo de duplicar su territorio marítimo. Este proyecto se apoya en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que permite a los estados ribereños extender sus límites hasta 350 millas marinas, siempre que proporcionen información científica y técnica que respalde esta extensión. Portugal, a través de la investigación y recopilación de datos científicos sobre la geología y morfología de su margen continental, respaldó su reclamación de una plataforma continental extendida. Este proyecto se integra en la Estrategia Nacional para el Mar 2021-2030, que define la política pública del mar para la próxima década.

La Estrategia Nacional para el Mar 2021-2030, alineada con los compromisos internacionales de Portugal, tiene como objetivo un crecimiento económico inteligente, sostenible e inclusivo, basado en la componente marítima. Según el informe de evaluación de la Estrategia Nacional para el Mar 2013-2020, se alcanzaron la mayoría de los objetivos del plan, destacando el aumento del peso del sector marítimo en el PIB nacional, el incremento del empleo relacionado con el mar, el fortalecimiento del conocimiento científico y tecnológico sobre el mar, la ampliación y consolidación del espacio marítimo bajo jurisdicción o soberanía nacional, y la diversificación y modernización de las actividades económicas vinculadas al mar.
En resumen, Portugal ha desarrollado una visión integral para el océano, basada en su rica historia marítima y su posición estratégica en el Atlántico. Esta visión incluye la expansión de su plataforma continental, la participación activa en organizaciones internacionales y la implementación de políticas nacionales para la seguridad y la explotación sostenible de los recursos marinos. La Estrategia Nacional para el Mar 2021-2030 es un ejemplo de esta política pública, que busca un crecimiento económico inteligente, sostenible e inclusivo, apoyado en el mar. Esta estrategia tiene una gran importancia para el futuro de Portugal, ya que el océano es una parte integral de su identidad nacional y una fuente clave de oportunidades y desafíos. Por ello, Portugal debe continuar navegando por este camino, para fortalecer su posición en el escenario mundial, impulsar su economía y contribuir a la gestión sostenible de los
recursos marinos. Además, debe seguir comprometido con la cooperación internacional y el respeto al derecho marítimo internacional, para garantizar un futuro próspero y pacífico en el Atlántico.

Luis Martínez

Internacionalista de la USM

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