En el cumplimiento del indicador 13.3 del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 13 – Acción por el clima: caso Costa Rica y Venezuela.

 

 

 

Por Lic. Kevin Leal y Lic. Lianelly Ugueto

 

En los últimos años, el clima en toda la tierra ha cambiado, alterando las condiciones habituales en diferentes lugares en cuanto a sus temperaturas; de esta forma, cada vez son más comunes las sequías, la subida del nivel del mar o los desastres naturales extremos… todas estas situaciones son consecuencias del calentamiento global; es decir, del aumento de la temperatura media global que experimenta el planeta debido en gran parte a la acción de los seres humanos. 

 

La preocupación por el medio ambiente en el ámbito internacional ha tenido un desarrollo progresivo a través de la historia y se vislumbra con su inclusión como uno de los Objetivos del Milenio y, posteriormente, como Objetivo de Desarrollo Sostenible. La sostenibilidad es el núcleo de la agenda de las Naciones Unidas. Resalta, específicamente, el Objetivo Número 13: Acción por el Clima, tal como el indicador 13.3 que persigue la concientización y la sensibilización de la población del severo problema que representa el cambio climático por medio de la educación ambiental.

 

Se propone, entonces, apelar al ecoturismo para el cumplimiento del indicador referente a la sensibilización hacia el ambiente, así como en pro del desarrollo sostenible como una vía para mejorar la economía y el bienestar de los Estados. La industria del turismo es un sector económico muy importante a nivel internacional, ya que genera numerosos empleos e ingresos en todo el mundo. Sin embargo, el turismo puede ocasionar un impacto negativo sobre el medio ambiente a través del turismo de masas. A modo de respuesta, el ecoturismo es una alternativa al turismo tradicional, que a su vez se encuentra dentro del turismo sostenible con el objetivo de promover el desarrollo turístico de manera responsable y sostenible, teniendo en cuenta los factores ambientales, sociales y económicos. 

 

Venezuela y Costa Rica son países tropicales con una gran diversidad de ecosistemas y biodiversidad, lo que los hace propicios para el desarrollo del ecoturismo, ambos países reconocen la importancia de la educación ambiental para la conservación y el uso sostenible de los recursos naturales.

 

De tal problemática planteada, derivaron los objetivos de la investigación, los cuales representan el alcance y los aportes al conocimiento del objeto de estudio. Dichos objetivos son: Comparar el ecoturismo como medio de desarrollo sostenible en América Latina para el cumplimiento del indicador 13.3 del ODS #13 – Acción por el clima: caso Costa Rica y Venezuela; Determinar las características de los espacios con vocación ecoturística en Costa Rica y Venezuela, estudiar el modelo de desarrollo ecoturístico en Costa Rica y Venezuela y describir los instrumentos legales nacionales que regulan el ecoturismo en Venezuela y Costa Rica.

 

Para responder a las inquietudes se consultó información documental, que permitió diseñar el siguiente sistema de variables: Características de los espacios con vocación ecoturística en Costa Rica y Venezuela, en su dimensión ambientalista y desarrollar sus indicadores ecosistemas, biodiversidad, educación ambiental y aprovechamiento de recursos naturales; Modelo de desarrollo ecoturístico en Costa Rica y Venezuela, su dimensión la planificación y los indicadores que generó como gestión ambiental, turismo sostenible y desarrollo sustentable; Instrumentos legales nacionales que regulan el ecoturismo en Venezuela y Costa Rica en su dimensión jurídica, que se desglosó en el marco jurídico regulatorio de Venezuela y el marco jurídico regulatorio de Costa Rica.

 

Entre los resultados más importantes de esta investigación, se puede considerar que Venezuela y Costa Rica poseen una ubicación geografía excepcional lo que permite el desenvolvimiento de una gran cantidad de ecosistemas, los cuales no solo resaltan por su belleza y diversidad sino por los beneficios que proporcionan tanto al medio ambiente en general como también a las personas. Tanto Venezuela como Costa Rica disponen de instituciones encargadas de regular, proteger y preservar los ecosistemas nacionales: Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE) por Venezuela y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) por Costa Rica; por una parte, bajo la supervisión de las ABRAE, se protege el 68,4% de la superficie del país, en comparación con el 25,5% del territorio continental y el 30% del territorio marítimo que protege el SINAC.

 

La biodiversidad es otro factor de vital importancia para ambos países, de la misma forma en que el SINAC y las ABRAE protegen los ecosistemas, también se encargan de gestionar la conservación de la biodiversidad dentro de los ecosistemas. En concreto, la biodiversidad y los ecosistemas son elementos que forman una “alianza” para mejorar las condiciones de vida de todos los seres humanos. De acuerdo a cifras del Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo (MINEC), Venezuela alberca el 9% de la biodiversidad del mundo, por otro lado, según la Comisión Nacional para la Gestión de Biodiversidad (CONAGEBIO), Costa Rica cuentan con el 5% de biodiversidad a nivel regional. No obstante, las consecuencias que se generan a raíz de las actividades humanas desmedidas como el turismo en masas, provocan una perdida de la biodiversidad impresionante, lo que repercute directamente sobre los seres humanos. Gracias a la importancia de la biodiversidad, ambos países forman parte del Convenio sobre Diversidad Biológica (1993), esto con la finalidad de conservar y optimizar de formar sostenible sus componentes.

 

Gestionar los recursos naturales para aprovechar sus beneficios es un compromiso que han asumido en Venezuela y Costa Rica, cabe resaltar la abundancia y diversidad de recursos naturales que se encuentran en los países referidos: minerales, tierras fértiles, cuencas hidrográficas, flora y fauna, por mencionar algunos. Es relevante mencionar las dificultades – a raíz de acciones humanas o por el cambio climático – que se enfrentan para aprovechar, de forma sostenible, tales recursos naturales, por ejemplo, la destrucción desmedida de una de las reservas ambientales más importantes de Venezuela: el Arco Minero del Orinoco (AMO), con una ocupación que abarca los estados Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro. El impacto negativo de tal actividad resulta en la disminución del potencial ecoturístico de la zona y las comunidades aledañas;

 

Por otro lado, en Costa Rica, gracias a su posición geográfica con una costa en el Océano Pacífico y otra en el Mar Caribe, se enfrenta a inundaciones que terminan en deslizamientos, principalmente en las provincias de Puntarenas, San José y Limón, a pesar de ello y según declaraciones del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) en 2021, el país centroamericano se posicionó como uno de los principales países de la región latinoamericana en generar su energía a raíz fuentes renovables o limpias, siendo la hidroeléctrica la que generó la mayor cantidad de dicha energía: 74%.

 

Ambas naciones caribeñas han avanzado en la promulgación de una legislación sólida referente a la gestión ambiental, aunque ambos países coinciden en que el sector del turismo en general es visto como un motor importante para impulsar la economía nacional y diversificar los ingresos económicos.

 

En Venezuela se enfrentan desafíos ambientales en detrimento de los intereses económicos, lo que puede llegar a disminuir la aplicación de dicha gestión ambiental. Costa Rica, en el 2019, impulsó el Plan de Descarbonización con el objetivo de eliminar las emisiones de carbono para el año 2050, lo que permitirá aumentar el número de turistas internacionales en el país para impulsar el desarrollo de prácticas ecoturísticas. El desarrollo del ecoturismo es una práctica que se puede encontrar dentro de las directrices del desarrollo sustentable por el impacto positivo que puede generar, en este orden de ideas, no solo se implementa una perspectiva ambiental sino también un enfoque cultural, educativo y participativo lo que permite el disfrute de tales espacios naturales para las generaciones futuras, pero al mismo tiempo sin afectar las necesidades actuales.

 

En definitiva, Venezuela y Costa Rica son dos países tropicales que por sus ubicaciones geográficas (trópico de Cáncer y Capricornio), les asegura un clima favorable para el desarrollo de una amplia variedad de ecosistemas y biodiversidad que establecen una consonancia impresionante; figuras como el SINAC y las ABRAE son instituciones necesarias para la protección y el resguardo de zonas con la capacidad de implementar el ecoturismo. Resulta preocupante como en Venezuela, con potencialidades semejantes a Costa Rica, no aprovecha correctamente dicha actividad turística.

 

La biodiversidad espectacular con la que cuentan ambas naciones les permite ser considerados como países megadiversos, tanto en Venezuela como Costa Rica reconocen la importancia que les brinda la biodiversidad para el bienestar humano, no obstante, ambos países deben seguir fortaleciendo sus legislaciones y mantenerse a la vanguardia del ecoturismo para fortalecer sus economías y diversificar los ingresos económicos en el caso de Venezuela. En este sentido, el contraste de la gestión ambiental entre Venezuela y Costa Rica es evidente. Venezuela enfrenta diversos retos ambientales que requieren atención de forma urgente, al enfocarse en los referidos retos, el país podría mejor sustancialmente la calidad de vida de los ciudadanos. Para lograr desarrollar el sector del ecoturismo Venezuela podría tomar como referencia el modelo ecoturístico de Costa Rica a fin de impulsar un programa capaz de minimizar el impacto del cambio climático, luchar contra los retos ambientales, beneficiar las comunidades dónde se realiza el ecoturismo y, al mismo tiempo, educar a los turistas e impulsarlos a que apliquen lo aprendido en otros destinos que deseen visitar.

 

Sin duda alguna, el ecoturismo es una práctica que genera beneficios ambientales, económicos y sociales, los mismos han permitido a Costa Rica convertirse en un referente en la región cuando a ecoturismo se trata, mientras Venezuela sigue trabajando para fortalecer el mencionado sector.

 

Lianelly Ugueto – Internacionalista USM   

Kevin Leal – Internacionalista USM

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