Luego de transcurrido un año de la Invasión de Rusia a Ucrania, es importante señalar que la situación conflictiva entre la Rusia de Putin y algunas de las ex repúblicas soviéticas comienza varios años antes. Vale la pena recordar el conflicto armado entre Rusia y Georgia, el cual termino en el 2008, con la creación de las Republicas pro rusas de Abjasia y Osetia del Sur, que solo fueron reconocidas por Rusia, Nicaragua, Venezuela, Nauru y Siria.

Una situación parecida que se repitió en el año 2014 en la Península de Crimea, territorio ucraniano que fue anexado por Rusia, cuando fue derrocado el presidente pro ruso de Ucrania Yanukovich, con la excusa de proteger a los ciudadanos rusos que habitan esa región, “contra el peligro que significa Europa”.

Ahora se repite la situación en Ucrania, sin embargo, luego de un año de iniciado en conflicto militar, la guerra se libra solo en el este, ya que, al parecer los cálculos iniciales de invasión militar a todo el territorio ucraniano, no resultaron como habían sido previstos.

Este esquema de intervención militar pareciera que se intenta repetir también en Moldavia o Moldova, donde existe una provincia llamada Transnistria, que se encuentra en la frontera sur de Ucrania, en la cual, existe una base militar rusa, en donde unos 1.500 soldados, custodian un arsenal de armas y municiones del antiguo bloque soviético, el mismo se mantiene desde el final de la “guerra fría”. En esta región se está utilizando los mismos argumentos, para justificar la presencia de Rusia. 

Otra región potencialmente conflictiva entre Europa y Rusia es Kaliningrado, un enclave ruso situado en el Mar Báltico, entre Lituania y Polonia, dos países europeos, que además son miembros de la OTAN. Kaliningrado es considerado por Rusia una provincia (oblast).

Finalmente podemos señalar que las acciones realizadas por Rusia en ex repúblicas soviéticas y Europa oriental, ponen en cuestionamiento los principios considerados universales en las relaciones internacionales como:

  1. El respeto a la soberanía de los países.
  2. La autodeterminación de los pueblos.
  3. La no injerencia en los asuntos internos de otros países.

Para finalizar dos reflexiones, la primera es que la institucionalidad internacional, debe ser repensada, ya que ha sido incapaz de detener el conflicto, situación por la cual, se hace necesario reformarla, para evitar que conflictos como el de Rusia y Ucrania, puedan volver a repetirse.

La segunda reflexión, es sobre los principios del derecho internacional, ya que se cae por su propio peso la justificación de Putin, de señalar que Rusia está siendo atacada por Occidente, ya que en ningún momento el territorio ruso ha sido afectado por el conflicto militar. La debilidad de este argumento se evidencia en la votación de la Resolución aprobada por el voto afirmativo de 141 países en la Asamblea General de Naciones Unidas, solicitando “una retirada inmediata, completa e incondicional de las tropas rusas de Ucrania.

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